Disclaimer: JK tiene a Draco y Hermione, Cuteblndegoddness a Claire y la sanadora Maria y yo no tengo nada!


Capítulo 12: Un favor

Hermione estaba sentada ahí, aturdida por la obvia inteligencia de esta niña de cinco años. Miró a Draco que parecía sorprendido.

—Claire, eh… —tartamudeó. Respiró hondo y aclaró su mente antes de continuar—. Queríamos hablar contigo.

—¿Sobre qué? —preguntó mientras lamía su helado.

—Acerca de tu familia, acerca de tu futuro —dijo Hermione en voz baja.

—¿Qué pasa con mi familia? ¿Vendrán a buscarme? —preguntó con una mirada de esperanza en sus ojos.

—No Claire, no vendrán. Algo pasó —los ojos de Hermione se llenaron de lágrimas. Esto era, sin dudas, la cosa más difícil que le había tocado hacer. Draco rodeó a Claire y le dio unas palmaditas a Hermione. Cuando Hermione lo miró, él le dio una sonrisa tranquilizadora, otorgándole confianza para continuar.

—Claire, recuerdas cuando te dije que El-que-no-debe-ser-nombrado se había ido ¿verdad? —la niña ladeó un poco la cabeza y asintió—. ¿Y que no se sabe bien qué está pasando con todas las personas?

—Sí… —dijo Claire actuando bastante indiferente, cómo si lo hubiera oído antes.

—Bueno, Claire… tus padres, tu hermano y tu abuela fueron encontrados al mismo tiempo que te trajimos aquí. Tú estabas durmiendo y no sabíamos si saldrías adelante. Y descubrimos… bueno, el ministerio nos pidió que no te sorprendiéramos con la noticia. Pero cariño, tengo que decirte la verdad ahora.

Claire giró la cabeza para mirar a Hermione, cuyas lágrimas corrían por su rostro.

—Linda, El-que-no-debe-ser-nombrado, cuando él llegó a tu casa, tu familia luchó mucho —Hermione paraba tratando de encontrar las palabras, no quería sólo soltarlo—. Fueron muy valientes, amor, pero al final… bueno, al final, no lo lograron.

—¿No lo lograron? —preguntó Claire.

—Cariño… —comenzó Hermione.

—¿Quieres decir que están muertos? —preguntó Claire con los ojos abiertos—. ¿Como los padres de Bobby, Henry y Julia?

—Sí —acarició sus risos rubios.

—¿Y los de Michael?

Hermione asintió.

—¿Y los de Nana?

—Lo siento mucho Claire. Tuve que esperar a que mejoraras antes de decirte la verdad.

—Bobby me dijo que estaban muertos, pero yo no le creí. Lo llamé mentiroso —las lágrimas caían de sus ojos azul zafiro.

—Lo siento cariño —dijo Hermione atrayendo a la niña para darle un abrazo apretado.

Claire no lloró en voz alta. Se sentó en silencio, aturdida, sosteniendo el cono de helado que goteaba.

—¿Cómo te sientes? —preguntó Hermione con cautela. Claire se encogió de hombros sin decir nada. Finalmente rompió el silencio.

—¿Por qué?

—¿Por qué qué? —dijo dulcemente.

—¿Por qué no me lo dijiste antes?

—No quería que enfermaras de nuevo Claire. Yo quería decirte, de verdad.

—Pero no lo hiciste —hizo un puchero girando la cabeza hacia Hermione.

—Yo… quiero decir, nosotros, en el hospital, pensamos que era lo mejor Claire. Cuando despertaste, cualquier pequeña impresión podía dañar los progresos que habías realizado —dijo Hermione con dulzura.

—¡Pero me mentiste! —gritó Claire—. Mi mamá siempre decía que no puedes confiar en alguien que te miente una vez.

—Ella no tenía elección, Claire —intervino Draco—. Tenía que seguir las reglas. Igual que tú cuando estás en San Mungo. Ella tiene un jefe y él le dice lo que debe hacer.

Claire suspiró profundamente antes de estallar en llanto.

—Los extraño, Hermione —sorbió por la nariz, poniendo su cabeza en el pecho de Hermione.

—Lo sé, cariño. Pero eso no es todo lo que queríamos hablar contigo.

—¿Qué? —Claire preguntó mirando tan perdida y sola.

Hermione miró a Draco, quien la miró a los ojos y dio una breve inclinación de cabeza.

—Claire —habló Draco en voz baja—. ¿Recuerdas que te conté que mis padres tampoco estaban?

Ella asintió.

—Mis padres murieron también. Y ahora tu familia está en el cielo con mi familia.

—¿Lo están? —sorbió.

—Sí. Y ellos le pidieron a mis padres que yo les hiciera un favor —dijo él.

—¿Qué?

—Ellos quieren que yo cuide de ti.

—¿Tú?

Draco asintió.

—¿Cuidarme?

Él asintió de nuevo.

—Pero eres un chico, los chicos no cuidan a los niños ¿verdad? —preguntó Claire a Hermione.

—Sí, pueden —respondió ella.

—¿Me iría de la sala de niños?

—Sí.

—¿Y viviría contigo? —preguntó a Draco. Él asintió—. ¿Qué pasará con los otros niños?

—Estamos trabajando muy duro para encontrar buenos hogares para ellos, pero podría tomar algún tiempo —respondió Hermione.

—¿Pero podré verlos?

—Por supuesto.

Claire se volvió hacia Draco.

—¿Tienes casa?

—Sí.

—¿Es grande?

—Sí.

—¿Tienes Juguetes?

—No, pero compraré lo que necesites.

—¿Quién más vive contigo? ¿Estás casado?

—Nadie más vive conmigo. Y no, no estoy casado —él soltó una risita.

—¿No puedes casarte con Hermione? Ella podría ayudarte a cuidar de mí —declaró. Un intenso rubor subió al rostro de Hermione mientras miraba a Draco a través de los risos rubios de la pequeña niña, que a su vez le sonreía.

—Bueno, estoy seguro de que Hermione me ayudará a cuidar de ti sin casarse conmigo —dijo medio riendo—. ¿No es así?

—Por supuesto que lo haré. Te visitaría todo el tiempo. Entonces ¿qué piensas, Claire? ¿Te gustaría tener un nuevo hogar?

Claire se sentó en silencio, pensativa.

—¡Está bien! —dijo saltando del banco—. Vámonos.

Draco y Hermione se miraron y siguieron a la niña caminado de regreso a San Mungo. Hermione tomó una de las manos de la niña mientras caminaban.

—¿Claire?

—¿Sí, Hermione?

—Prometo no mentirte nunca más.

Claire asintió mientras llegaban a la fachada de una tienda abandonada y entraron al hospital.

—Gracias por el helado, Draco.

—Sí, gracias —dijo Hermione, agradeciendo mucho más que el helado—. Le diré al señor Roland que esperamos la aprobación del ministerio.

—Está bien, ¿hablaremos más tarde entonces? —preguntó.

—¿Por qué no me esperas? Dijo ella—. Sólo me tomará un minuto arroparla. Tenemos algunos detalles que revisar.

Él asintió antes de sentarse en una silla en el vestíbulo.

Hermione regresó a la sala de niños y arropó a Claire. La niña se durmió casi inmediatamente. Hermione se despidió de la Sanadora María y caminó a la puerta cargando su túnica de sanadora en los brazos. Vio a Draco esperándola y le hizo un gesto hacia la red flu.

—Vamos a mi departamento a conversar.

Hermione gritó su dirección y se metió en las llamas verde esmeralda. Draco la siguió y pronto estuvieron en el departamento a oscuras.

—Lumus —dijo encendiendo su varita antes de caminar a encender las lámparas. Draco se sentó en el sofá y su mente volvió a su último encuentro en ese mismo sofá. Eso le hizo sonreír distraídamente.

—Creo que nos fue bien con Clair ¿verdad? —preguntó sentándose junto a él.

—Sí. Pensaba que sería mucho más perturbador —dijo Draco girándose hacia ella.

—No lo ha asimilado todavía. Los otros niños estaban igual al principio, a pesar de que lo vieron con sus propios ojos no querían creerlo.

—Oh.

—Entonces… —dijo en otro de sus momentos incómodos.

—Sí… —replicó.

—Fue divertido cuando Claire sugirió que nos casemos —dijo sonriendo a medias.

—Lo fue… —comenzó—. Los niños tienen una forma tajante de ver las cosas ¿no es así? —preguntó.

—Sí. Claire es inusualmente perceptiva para un niño de su edad. ¿Crees que podrás manejarla? Quiero decir, ella puede ser testaruda y ha pasado por tantas cosas —dijo Hermione seriamente.

—Creo que puedo. Creo que el enfoque será exactamente lo contrario a todo lo que mis padres hicieron —bromeó.

—Buen plan —Hermione sonrió.

Draco miró su reloj y se removió.

—Se está haciendo tarde, será mejor que te deje descansar un poco —dijo poniéndose de pie y dirigiéndose a la puerta.

—Sí, estoy segura de que todo el mundo se levantará temprano mañana y Claire necesitará mucha atención. Te enviaré una lechuza cuando el señor Roland me notifique cualquier progreso —dijo Hermione caminando hacia la puerta.

—Gracias.

—¿Hablaremos pronto entonces? —preguntó mirando sus ojos gris tormenta.

El asintió y se inclinó para abrazarla. Su rostro estaba a centímetros de la de ella cuando con ambas manos tomó su rostro delicadamente acercando sus labios suavemente a los de ella. Hermione se levantó de puntillas para envolver sus brazos alrededor de su cuello. Después de un momento Draco rompió el beso y apoyo su frente contra la de ella.

—Buenas noches —susurró, con su corazón latiendo suficientemente fuerte como para que todo el edificio escuchara.

—Buenas noches —respondió ella, con la boca seca y la respiración irregular.

Él dio una última despedida mientras caminaba a la puerta y la cerró tras él. Hermione puso una mano en su pecho. Una energía, electricidad si se puede llamar de algún modo, recorrió su cuerpo en ese momento y no estaba segura cómo debería sentirse. No se comparaba con ninguna otra cosa y nadie a quien ella hubiera besado alguna vez la había hecho sentir tan viva por dentro. Se apoyó en la puerta y se deslizó hasta el suelo, se sentó allí por lo que parecieron horas antes de irse a la cama. Lo que no sabía, era que Draco estaba justo afuera tratando de recomponerse también.


Capítulo corto pero dulce ¿verdad?

Creo que Claire se lo tomó bastante bien y hasta fue capaz de sugerirle a Draco que se case con Hermione! y bueno, ellos aun están en una etapa inicial de la relación pero todo puede pasar. Johannna dice que tendrán que casarse para que Draco pueda adoptar y es una buena idea... si fuese por mi ya estarían esperando un hijo... ¿qué opinan? ¿cómo será eso de la adopción? ¿podrá Draco cuidar solo a una niña pequeña?

Gracias por los comentarios :D

Cariños a todos!