Sus pasos eran fuertes y resonaban en la primera planta mientras Lori y sus hermanas se ocultaban.
Afortunadamente se habían ocultado en el sótano en cuanto oyeron que entraban, ahora tras la caldera se hallaban recargadas contra el frio metal esperando y rogando por no ser encontradas.
Lola no pudo contener las lagrimas mientras abrazaba la pierna de su hermana mayor, mismas lagrimas que ahora le calaban en las mejillas por lo frías que eran.
Mas y mas pasos se oían en la parte de arriba de la casa, a cada minuto se mas y mas asaltantes iban entrando.
-¿Dónde están?, ¡creen que se ocultaran por siempre!-gritaba desesperado el líder de los invasores-¿están aquí?-dijo golpeando una puerta-¿o están aquí?-pregunto al golpear otra.
Y así siguió golpeando una a una todas las puertas de la casa Loud.
-descuiden chicas-dijo Lori a sus hermanas-solo dejemos que se lleven lo que quieran y nos dejaran en paz.
-pero y ¿si no se van?-pregunto Lisa completamente asustada.
Lori no sabía cómo contestar así que simplemente le puso una mano en la espalda y comenzó a tranquilizarla.
-desearía que mama y papa estuvieran aquí-dijo Lana al ver lo jodido de la situación.
-yo también-dijo luan con la voz quebradiza.
Poco sabían ellas que sus padres se encontraban atrapados en la casa de los Mcbridge, habían salido a tomar el té con ellos cuando toda la pesadilla había estallado, lo peor es que estaban tan cerca y aun así no podían hacer nada para ayudar a sus hijas pues justo en ese momento un grupo de vándalos los habían asaltado para después dejarlos encerrados en la casa.
Por suerte esta vez solo habían ido por el dinero y a ellos no les habían hecho daño pero aun así los habían dejado encerrados en el closet atados en paños menores impidiéndoles ir a ayudar a sus hijas.
En su casa las cosas no eran mucho mejores, los asaltantes ya se habían cansado de destruir toda la casa sin poder encontrar a las hermanas.
-¡¿DÓNDE PUTA MADRE ESTAN?!
-hemos revisado toda la casa y no las hallamos.
-¿revisaron el ático, la cocina, la cochera y los cuartos?
-sí, ya vimos todo eso.
-si esas pendejas nos reconocen estamos jodidos.
-¿Qué hacemos jefe?
-mejor vámonos y a ver si no nos delatan.
Todas las hermanas suspiraron aliviadas cuando pensaron que por fin su pesadilla había acabado.
-esperen-dijo deteniéndose de pronto- ¿saben donde no revisamos?, en el sótano.
De pronto todas las hermanas sintieron una oleada de pánico pues no sabían qué hacer, no tenían donde esconderse o para donde huir, sin saberlo ellas mismas se habían acorralado.
De un lado a otro Lori movió la mirada tratando de encontrar cualquier cosa que pudiera ayudarla a salvar a sus hermanas, fue entonces que lo vio, el ducto de la ropa sucia.
-todas al ducto
Si se movía rápido podría sacar a todas sus hermanas antes de que ellos pudieran abrir la puerta pero debía darse prisa porque ya estaban golpeando la puerta.
Una a una las niñas fueron subiendo por el angosto conducto hasta que ya solo quedaban debajo las dos mayores.
Con un fuerte golpe la puerta finalmente cedió y el hombre con su bat en la mano entro saltando desde las escaleras para aterrizar junto a Lori.
Levantándose súbitamente aquel sujeto de chaqueta sucia sujeto a Lori de las muñecas y la estrello contra la pared.
-¡NO!, ¡POR FAVOR NO!-grito cuando el sujeto acerco su cara a ella, en su cara se veía la furia y ella sabía que ese podría ser su final.
Por instinto y sin saber lo que hacia Leni salto hacia él y le clavo las uñas en los ojos haciendo que lo soltara, el dolor intenso que esto le provoco hizo que el atacante la soltara, lo que las chicas aprovecharon para subir.
Era extremadamente difícil subir por el pequeño cuadro de metal en especial para las pequeñas quienes no tenían tanta fuerza en los brazos, Lily estuvo a punto de caer en más de una ocasión, pero con todo y eso aun pudieron hacerlo.
Pero el único problema con esto es que la salido del tubo estaba en el segundo piso y aunque la mayoría habían bajado al oír a su jefe gritar aun había algunos de ellos en la parte de arriba asi que con mucho cuidado y algo de miedo las hermanas Loud comenzaron a bajar, tratando de no hacer ruido.
Bajar las escaleras fue una verdadera tortura, pero recorrer la planta baja fue aun peor pues los chicos se hallaban bastante cerca de la puerta, aunque era muy probable que las vieran no les quedaba más opción que seguir.
Pasos tímidos, mirada fija y la respiración entrecortada a pesar de todo esto una a una las hermanas caminaron con cuidado hacia la puerta, jamás pensaron que su propio hogar se convertiría en el sitio más aterrador que en el que habían estado.
Casi llegaron al final, casi llegaron pero los malditos pisos rechinantes tenían que hacer ruido una vez más delatándolas vilmente.
De alguna manera el crujir de la madera logro encontrarse lugar en medio del caos y el estruendo haciendo que todos los presentes voltearan hacia ellas, simplemente eso hicieron, voltear, como un gato al ver un ratón al que ha decidido matar, y durante un se quedaron todos quietos, atrapados en un momento de incertidumbre como si ninguno quisiera actuar.
Desde adentro del sótano los pasos comenzaron a oírse, primero como ruido de fondo pero lentamente se fueron haciendo más y más intensos hasta volverse verdaderamente estruendosos.
Todos se fueron haciendo a un lado cuando dejando pasar a su jefe quien ahora se veía más furioso aun y de su ojo izquierdo la sangre se escurría.
Las vio fijamente un segundo y ataco de manera explosiva embistiendo hacia ellas, lo mismo hicieron sus secuaces, tal era la velocidad y fuerza con lo que lo hicieron que aun cuando ellas los esquivaron ellos terminaron estrellándose en la pared, pero esto no los detuvo, se pusieron de pie comenzando su furiosa carrera.
Con todos detrás de ellas las chicas comenzaron a huir, las mayores tomaron en sus brazos a las mas chicas, el recorrido del pasillo hasta la salida era corto pero se les hizo eterno.
La puerta estaba cerrada pero Lori no tenía tiempo para buscar la llave por lo que se estrello contra la puerta usando su espalda para no dañar a Lana a quien cargaba entre sus brazos, con la fuerza que el miedo le daba fue capaz de derrumbarla fácilmente.
Salieron a la calle velozmente rogando por ayuda pero nadie contesto, algunos por miedo otros porque genuinamente no podían hacerlo pero el caso es que nadie las ayudo.
Más de 15 infelices iban tras ellas pero aun así consiguieron ser más rápidas que ellos.
Frustrados todos empezaron a detenerse y gritar mientras lanzaban piedras que no daban en ningún lado.
-¡COÑO!, ¡COÑO!, ¡COÑO!-grito el jefe con la sangre escurriendo por la cara-¡dame el arma!
Uno de los amigos de este tipo le lanzo el arma y el la agarro en vuelo ya solo le quedaban pocas balas y este las disparo una a una hasta acabárselas.
Lori oyó cada disparo y se asusto, mas cuando empezó a sentir algo húmedo en su camisa, presa del pánico comenzó a pasarse la mano por todo el cuerpo buscando lo que la había mojado, finalmente lo toco y cuando levanto la mano pudo ver que lo que había ahí era sangre.
Se reviso buscando la herida con gran velocidad pero sin dejar de correr, por más que intento no pudo encontrar el impacto, por un segundo se sintió aliviada, una sensación que desapareció en un instante al ver a la niña que traía en brazos.
Le habían disparado a Lana.
La pequeña niña de nueve años se hallaba en shock incapaz de decir nada solo se convulsionaba en silencio, Lori freno de golpe haciendo que todas sus hermanas cayeran de inmediato.
-¡¿Qué te pasa?!-pregunto Lucy quien callo de inmediato al ver a su pequeña hermana desangrándose.
Todas las hermanas se hallaban en medio de la carretera alrededor de la escena cuando una luz llego, eran los faros de un auto.
Todas se pusieron de pie levantando a Lana para pedir ayuda.
-auxilio por favor, ayúdenos-grito Lori desesperada.
-entren-dijo la niña mientras abría la puerta.
Todas entraron lo más veloces posible.
-¿Lori, eres tú?-pregunto una voz demasiado familiar.
-¿bobby?
Estaba sorprendida de ver a su ex pero ahora no era tiempo de reencuentros el estado de su hermanita empeoraba a cada instante y mientras la camioneta se dirigía al hospital Lana apretaba mas y mas la mano de Lori, casi encajándole las uñas, pero esto no la molestaba, al contrario, le gustaba saber que su hermana seguía luchando.
El aspecto de la niña era cada vez más grave y sus movimientos eran cada vez mas erráticos, parecía empeorar cada vez mas y finalmente con una convulsión mas Lana escupió un chorro de sangre y dejo de moverse.
Para su desgracia Lori pudo sentir como la mano de su hermana dejaba de apretar la suya.
