Capitulo 11

[T r o p t a r d]

(Demasiado tarde)

B p o v

*x/x/x*

-Buenos días Becca.- salude la mañana del día siguiente en la cocina.

-Buenos días mi niña, ¿Cómo dormiste?- pregunto, colocando frente a mi un vaso de jugo.

-Bien.- respondí dándole un sorbo. Escuchando unos pasitos tras de mi.

-¿Mami quedo bien?- pregunto una voz infantil, voltee y vi a una pequeña niña castaña, de cabello rizado, de ojos verdes, traía un vestidito lila de flores y un cuaderno de dibujo en sus manitos, le sonreí. Esa debe ser Ada.

-Ada mi amor, Saluda a Bella- le dijo Becca.

-Hola- musito timida.

-Hola princesa.- salte de mi asiento para agacharme a su altura.- me llamo Isabella, pero puedes decirme Bella. Tenia muchas ganas de conocerte.- le sonreí, ella también lo hizo mostrando sus pequeños dientitos blancos con algunos faltantes.

-¡Yo también!.- Chillo.- mami habla mucho de ti, ¡te he visto! En las revistas apareces espectacular.- dijo saltando, yo reí.

-Bella tu desayuno.- dijo Becca colocando un platillo de frutas y cereales.

-Vamos Ada, tu dibujo esta hermoso. ¿Te gustaría desayunar conmigo?- le pregunte, ella asintió sonriendo.

Becca se nos unió y las tres juntas conversábamos de todo un poco, Ada era una niña brillante, desbordante de ternura y pasión por la música.

Hoy era sábado y Becca haría la limpieza de mi apartamento.

-¿Qué dices si paseamos un rato si mama nos deja?- le pregunte a Ada ella aplaudió.

-si mami porfa, quiero ir.- suplico y ambas pusimos caritas a Becca, ella con las manos en la cintura rodo los ojos y asintió. Saltamos de emoción e hicimos bailes graciosos.

Prometiendo ser veloz, corrí a la ducha. Me vestí con unos leggins oscuros, una camisa suelta de rayas horizontales blancas y azules, un cardigán gris oscuro y unas zapatillas converse blancas. El cabello lo deje suelto liso con las puntas onduladas y me coloque gloss, perfume. Tome mi cartera negra y salí.

-Estas linda.- dijo Ada, quien esperaba impaciente en el pasillo.

-Gracias princesa, tu también luces espectacular.- le sonreí, me tomo de la mano y bajamos, nos despedimos de Becca y salimos, con nuestros infaltables lentes de sol.

-¿a donde quieres ir?- le pregunte curiosa. Ella llevo su mano a su barbilla pensando.

-¡al Central Park!- chillo- me encanta sentarme a ver- explico.

-a mi también.- dije sonriendo y ambas fuimos allí caminando.

Por ser sábado la gente estaba reunida, conversando, los niños jugando y todo un ambiente de paz y relajación.

-Me encanta leer cuando vengo, pero ya mi libro lo he leído muchas veces.- exagero con sus manitas. Reí.

-A mi me fascina leer, cuando tengo tiempo lo hago. ¿Que te parece si pasamos por la librería, compramos algo y venimos?- le pregunte. Ella aplaudió y me arrastro entusiasmada a la tienda.

Ella corrió a refugiarse en el pasillo de música y yo en los libros de época. En veinte minutos tuve en mis manos doce revistas de arquitectura y otras de modas. Fui a buscar a Ada y estaba con su ceño fruncido viendo alternativamente dos libros. Me acerque.

-¿Qué ocurre princesa?-le pregunte, ella me miro.

-no se cual de los dos llevarme.- reí.

-¿Qué te parecen los dos?- le pregunte.

-¿de verdad?- agrando sus ojitos.

-sip, si quieres otro lo podemos llevar.- se colgó en mi cuello.

-Gracias, gracias, gracias.- canturreo. Al cabo de cinco minutos más ella poseía cinco libros de música.

Emprendimos nuevamente nuestra marcha al central Park. Nos sentamos en el césped bajo un frondoso árbol, con dos barras de helado en las manos. Me retire el cardigán pues el clima estaba cálido.

-adoro el helado de aquí.- dijo mientras degustaba su barrita con los ojos cerrados.

-Yo nunca los había probado, son geniales.- ella rio.

Seguimos con nuestras lecturas yo me encontraba recostada en el tronco del árbol y Ada tenia su cabeza en mi regazo, con su libro apoyado en el estomago leía concentrada. A veces compartíamos frases, pero cada quien se encontraba enfrascada en su lectura.

De repente sentí algo rasposo y baboso en mi brazo desnudo, grite y pegue un brinco. Ada alarmada se levanto, yo tenia los ojos cerrados casi echa un ovillo en el césped.

-Pide ayuda Ada.- pedí, aun con los ojos cerrados, pensando en el baboso animal que tenía pegado a mí. Ella reía.

-¡Vamos Bells! Es un hermoso cachorro.- rio. ¿Cachorro? Abrí mis ojos y voltee y efectivamente el baboso animal estaba a mi lado, era un precioso golden. Gemí y Ada rio viendo mi rostro de estupefacción.

-Ven bebe- lo llamo Ada y se fue moviendo su cola contento, donde Ada le hacia mimos.

-¡Colin!- gritaron desde lejos, mi cuerpo se paralizo por completo ante esa voz, incluso antes de reconocerla.- ¡Colin ahí estas!- se acerco corriendo.

-Lamento si las moles… Isabella- dijo esa mismísima voz.

-Umm… ho..la- tartamudee. ¿Tartamudee?

-hola- dijo observándome.

-Oh es un lindo cachorrito.- dijo Ada que seguía jugueteando con el canino.

-si lo es y es muy travieso.- le dijo Edward a Ada sonriendo. Y estaba… magnifico, tenia unos jeans ajustados, tennis deportivos y una chemisse verde.

-suelen serlo, tengo uno de tres meses se llama Budú y mamá se pone histérica cuando le rompe algo.- dijo Ada riendo.

-¿Puedo jugar con él?- pregunto Ada a Edward. El asintió sonriéndole. Y ella salió corriendo con el canino persiguiéndole. Yo no sabía que hacer, ni que decir. Solo en estos momentos pensaba que Ada era un pequeña traidora. El tomo asiento a mi lado, su olor y su mera presencia no me dejaban pensar claramente.

-Veo que estas mejor.- comento casi forzado, viendo mi mano derecha totalmente recuperada.

-si… yo… necesitaba… hablar contigo.- dije, el volteo a verme a los ojos.

-Dime.- dijo aparatando la vista de inmediato, para fijarla en Ada con Colin jugando.

-Yo… se que escuchaste mi conversación con Jake… yo…- me corto.

-No necesito que digas nada Isabella, todo esta dicho.- dijo secamente, su voz no era ruda y no me miraba.

-claro que tengo que decirlo, es decir, no quiero que tengas una mala impresión de mi. Simplemente en estos momentos de mi vida no puedo permitirme pensar en otra cosa que no sean mis carreras y… no quiero que dejemos esto así. No eres tú, soy yo. Podemos ser amigos, yo… lo siento, pero no puedo ofrecerte nada mas.- concluí y algo en mi se rompió. Hubo un prolongado silencio y él suspiro.

-Entiendo… quiero que quede claro que me hubiese gustado ser otra persona para ti. Asi como yo te veo.- confeso mirándome, mi pecho se oprimía al escucharlo.- Supongo que podemos intentar ser amigos...- susurro. Mis lágrimas iban en aumento, era tan lindo.

-Gracias, de verdad.- susurre y tome su mano entre las mías, el las apretó con cariño y sonrió.

Un lametazo en mi tobillo me hizo saltar al regazo de Edward. El reía sosteniéndome y Ada también. Simplemente no podía acostumbrarme a eso perro.

-Colin basta- le dijo Edward y el canino muy obediente se sentó sobre su trasero con la lengua fuera.

-¡No puedo creer que le temas Bells!.- dijo Ada riendo.

-simplemente si dejara de saborearme, me podría caer bien.- dije. Algo vibrante debajo de mi, me hizo darme cuenta de que estaba sobre un Edward riendo. Me levante apresurada de su regazo. Roja de pena.- Lo siento- me apresure a decir, con las manos frente a mi. El sonrió ladinamente y me guiño.

-No pasa nada, estoy acostumbrado a rescatar damiselas en apuros.- reímos.

-Belly vamos a comer? Tengo un hambre grande.- dijo abriendo sus bracitos para demostrar un gran tamaño. Reí.

-Si vamos, ¿donde te gustaría ir?- ella me miro con la boca abierta y cara de horror. Fruncí el ceño y voltee a ver a Edward quien aun se encontraba en el césped y veía divertido la escena, se encogió de hombros.

-¡Mc donald's!- chillo dando saltitos. Yo rodé los ojos divertirá mientras Edward reía.

-¿Cómo no lo pensé antes?- me pregunte.- ¿Te gustaría acompañarnos?- le invite. El sonrió pensando.

-Vamos por fis ¿si?- suplico Ada juntando sus manitas. El rio.

-De acuerdo, pero debo ir a llevar a Colin. Es de mi vecina y me pidió pasearlo.- explico. Ambas asentimos y caminamos los tres a la salida. Ada iba delante con Colin y nosotros detrás.

-Oh Sebástian, ¿recuerdas cuando éramos jóvenes e igualmente enamorados?- le pregunto una ancianita a su esposo, mientras nos señalaba.

-Si mi vida, igual de felices.- sonrió tomándola de la mano. Edward y yo nos sonrojamos al máximo.

-Tienen una hija preciosa.- felicito y antes de poder rectificarla, se marcho.

Edward y yo nos vimos y soltamos unas sonoras carcajadas.

-Ada tiene tu color de cabello.- dijo Edward divertido.

-y tu color de ojos.- señale y ambos volvimos a reir.

-¡Hey!- grito Ada desde la salida haciendo señas con sus manos en alto y ambos seguimos nuestro camino.

Edward vivía dos cuadras mas adelante de mi apartamento, La Sra Phillips una adorable ancianita. Le agradeció a Edward por pasear a su perro y le felicito por su ''novia'' volvimos a reír, mientras en el Corvette de Edward, íbamos al Time Warner Center* fuimos directamente a la famosa tienda de comida rápida.

-Mejor no pregunto que quieres por que seguro y esta vez si te da el patatús.- le dije a Ada ella sonrió y imito retirarse una gota de sudor de la frente.- ¿Con nuggets o Hamburguesa?- pregunte.

-¡Nuggets!.- respondió y le pedí que tomara una mesa en el área del parque, yo junto con Edward compramos nuestra comida, luego de una acalorada discusión de quien pagaba. A la final pagamos mitad y mitad (decisión tomada por la larga fila irritada) para el enojo de Edward y fuimos donde Ada nos esperaba en calcetines lista para jugar después de comer y una hermosa sonrisa.

-aquí tienes princesa.- le tendí su cajita sentándome a su lado y Edward frente de mi, ella emocionada saco primero el juguete y comía jugando y hablando con el muñequito.

Edward nos veía complacido.

-¿Es familiar tuyo?- pregunto intrigado.

-Umm, nop. Es la hija de mi ama de casa. Es una niña muy especial.- sonreí, pensando en el regalo que le tenia.

-lo es.- coincidió Edward.

-¡ya termine! ¿Puedo jugar?- pregunto rápidamente.

-si claro- se marcho corriendo, ambos la seguimos de vista, hasta perderse en un túnel de plástico de color verde.

-por tu carrera puedo deducir que los niños son tu debilidad.- comente. El sonrió.

-¡rayos! Lo descubriste si lo son.- bromeo.

Estuvimos hablando un montón, cuando hablaba de su carrera sus ojos brillaban y se veía feliz. Me hablo de su familia, de Alice y Rose.

-¿Rose? No puede ser…- dije boquiabierta, Como soy tonta.

-¿La conoces?- pregunto con curiosidad.

-¿conocerla? Es mi mejor amiga, juntas hicimos nuestra primera pasarela. Recuerdo perfectamente ese día, éramos las únicas nuevas. Y es que empezar tu carrera con un desfile de Victoria Secret es algo que da vergüenza. Rose y yo salimos al mismo tiempo y como ya habíamos hablado antes, simplemente hicimos muy buena química en la pasarela, desde ese entonces siempre estamos al pendientes una de la otra y a veces coincidimos en los eventos.- le relate a un estupefacto Edward.

-wow, que pequeño es el mundo.- dijo, masticando su hamburguesa ausente.

-¡si lo es!- coincidí, llevándome una papa a la boca.

-cuéntame de ti, que es lo mejor que has hecho?- pregunto.

-¿lo mejor? Uffs no puedo decirlo, simplemente por que me encanta todo lo que hago- explique, el sonrió y me insto a darle detalles.- Bueno… ser arquitecta me da una puerta para la inspiración, mi fuente de imaginación ha sido muy sobrevolada desde pequeña, y el crear es algo que esta en la sangre y no puedo controlar.- sonreí.- el modelaje creo que radico de la típica etapa adolescente donde la moda era sustancial para cualquier circunstancia, no estaba en mis planes convertirme en modelo, pero mi tía Sarah es dueña de una casa de modelaje y me insto a hacerlo, lo hice y en uno de sus eventos coco chanel me descubrió y entre todas me ofreció a mí participar en una de las colecciones de su hermana en Victoria Secret y acepte. Y Aquí estoy, a veces pienso que soy rara pues ambas partes no compaginan a la perfección pero es lo que me gusta hacer y lo hago.- dije, él sonrió.

-debes estar muy orgullosa de ti misma todo lo que haces es fenomenal, y tu colaboración con los niños es incomparable.- menciono.

-Oh si, UNICEF. Cuando comenzó la presidencia de mi padre vi en ella la oportunidad de ayudar a los niños. Comencé yendo a los orfanatos, los niños eran tímidos, algunos rebeldes, y simplemente comencé a juntarme con ellos y descubrí en cada uno un don especial. Hoy en día todos tienen excelentes becas en el extranjero y mantengo contacto con ellos aun, Estoy convencida de que cada quien es especial y tiene algo para ofrecer, eso me instó a crecer como persona y me uní a esa magnifica fundación. Con el fin de ayudarlos a descubrirse, es gratificante para mí poder verlos superar sus miedos.- Edward tomo mi mano y me sonrió.

-Te admiro, eres una magnifica persona.- yo me sonroje y el aparto de mi rostro un mechón de cabello.

-Isabella me darías un autógrafo por favor- me pidió una adolescente, le sonreí y asentí.

-¿como te llamas?- le pregunte. Tomando el cuaderno que me extendía y el bolígrafo.

-Ximena- me contesto. Le dedique una nota, nos tomamos una foto y se marcho saltando.

-¿siempre te ocurre eso?- pregunto Edward divertido.

-si casi, pero lo hago con gusto. Sin ellos yo no seria quien soy ahora.-

-estoy de acuerdo.- hablamos mucho mas y cuando se hacia tarde bajo promesas de volver sacamos a Ada del parque.

Eran alrededor de las cuatro y Becca a las cuatro media se marchaba, asi que nos pusimos en marcha a casa. Edward al igual que yo en mi momento, se quedo sorprendido de cuan cerca vivíamos. Ada bajo corriendo al ver a su madre junto a Robert el jefe de seguridad de la residencia, claro luego de despedirse efusivamente de Edward.

-Gracias por todo, la verdad hace mucho que no me divertía tanto.- le dije con sinceridad. El sonrió complacido.

-yo tampoco, gracias a usted vecina.- reímos. Me acerque y lentamente deje un beso en su mejilla, el sonrió y me aparto el cabello del rostro. Me sonroje.- cuídate.- susurro y yo contra mi voluntad me baje, el se marcho al verme tras la imponente puerta de cristal de la entrada.

-Buenas tardes.- salude.

-Buenas tardes- respondieron Becca y Robert.

-Ada me tiene loca no para de hablar de lo que hicieron hoy, gracias Bella.- dijo Becca, le sonreí.

-no es nada, me divertí muchísimo hoy. Tengo algo que decirles.- anuncie. Nos dirigimos al pequeño vestíbulo y nos sentamos en los sofás.

-¿de que se trata? ¿Es malo?- pregunto Becca, Ada nos miraba confundida.

-No no es malo.- reí.

-¡dilo ya por el amor de dios!- se impaciento.

-Bueno… tengo una amiga, que trabaja en una prestigiosa academia. En realidad, sus padres son dueños de ella y yo le pedí un favor que me concedió. Me facilito una Beca para Ada en Juilliard.- anuncie sonriendo pensando en Ángela.

Ada se abalanzo a mí y chillaba, lloraba, me agradeció un montón. Becca estaba en shock.

-¡Oh Bells! Que maravillosa noticia, gracias mi niña no sabes cuanto te lo agradezco.- lloro.

-No lloremos, esto es felicidad.- reí y las tres nos abrazamos. Ada comenzó a hacer preguntas impaciente.

-Bueno pequeña, como eres aun muy joven en Juilliard Tendrás cursos de verano hasta la secundaria, con certificados, eventos, conciertos, etc. Y cuando vallas a la universidad y si tus planes siguen siendo los mismos tienes ya un puesto asegurado allí. ¿Qué te parece?- pregunte.

-¡Es fantástico!.- aplaudió. Becca abrazaba a su hija con amor.

-Becca.- la tome de la mano.- hable con Damián.- anuncie, ella jadeo tapándose la boca.- Estaría contento de verlas en su graduación y cuenten con el transporte y la estadía para ello.- le dije, ella lloro aun mas.- Damián quiere volver para quedarse, así que tiene un puesto de trabajo asegurado en el staff de abogados de Swans & co.- le asegure.

-Oh Bella eres un ángel, gracias dios seguro tú me la mandaste.- lloro y fue tanta la emoción que llore con ella de alegría.

-De acuerdo, no mas lagrimas.- dije secando las mías. Ellas sonrieron. Nos despedimos y se marcharon felices.

Damián fue mi cómplice en todo esto y al igual que su familia, lo tenia contento toda la noticia. Es un chico agradable. Ellos merecen una oportunidad y si esta en mis manos ayudarlos lo hare, los he adoptado como mi segunda familia.

Llegue a mi apartamento que lucia brillante y bastante ordenado. Me duche y pensé en el cambio que hicimos Edward y yo hoy, supongo que es la mejor manera de continuar por que no quiero que se vaya de mi lado y mi parte testaruda no deja de recriminarme el hecho de que todo esto es un error.

En el fondo sabia que no era así, y que la que actuaba mal era yo. Pero no tenia idea si algún día podría recapacitar a tiempo y tener los suficientes ''pros'' a mi lado para dar la batalla en este irrefrenable sentimiento. Y eso me daba miedo.

Que llegase a ser demasiado tarde…


Ada esta en mi perfil *-*

claulrp! :)