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CAPÍTULO 12:
"Sucesos Inesperados"
Parte 2
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Kurt estaba sentado en el borde de la cama con un trago en la mano. Había pensado beber hasta olvidarse de todo, pero él no era así, tan sólo le había dado un sorbo a su vaso y de eso hacía más de una hora.
Mil ideas rondaban por su cabeza, las lágrimas brotaban de sus ojos sin pedir permiso y un fuerte dolor le oprimía el pecho. Entonces se puso de pie, asentó el vaso en la mesita de noche, se cambió de ropa, buscó algo en un cajón, lo guardó en su bolsillo y salió corriendo.
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Blaine había tomado un par de analgésicos y trataba de descansar. Era noche buena, se escuchaba en todas partes a las personas reunidas para el festejo, pero a él no le interesaba. Lo único que quería hacer era dormir y parecía que lo estaba consiguiendo.
El sueño empezaba a apoderarse de él, sólo esperaba no soñar con Kurt, porque la mayoría de las veces que lograba conciliar el sueño, Kurt se hacía presente y cada vez era de forma más vívida.
Lamentablemente, parecía que ese iba a ser otro de esos momentos…
Blaine abrazaba por la cintura a Kurt – ¿por qué no puedes entender que te amo y te necesito en mi vida?
- No es cierto, puedes vivir sin mí. No soy el aire, puedes seguir adelante.
- No eres el aire, pero sí mi amor y me refugio, mis fuerzas y mi todo. Duele tanto no tenerte.
- Siempre me tienes – el castaño empezó a besarlo y acariciarle el rostro.
- Blaine… escúchame… Blaine… despierta.
- No quiero despertar – sollozaba, sólo en mis sueños te puedo tener a mi lado.
- Blaine… por favor… Blaine.
El moreno abrió los ojos lentamente y sintió un toque cálido en su rostro – Blaine…
Giró la cabeza y vio al ojiazul sentado en la cama – éste es el sueño más vívido que he tenido.
- No estás soñando, estoy aquí – le volvió a tocar el rostro, haciéndolo saltar de la cama.
- ¿Kurt? ¿En verdad estás aquí? ¿Cómo... cómo entraste?
- Sí Blaine. No es un sueño. Entré con mi llave, afortunadamente no has cambiado la cerradura.
- Pero... pero... qué...
- He venido porque tenemos que hablar.
El corazón del ojimiel se aceleró, golpeando tan fuerte en su pecho que dolía, su respiración se volvió irregular y su cuerpo empezó a temblar. No daba crédito a lo que estaba pasando, Kurt realmente estaba ahí frente a él después de meses de no verse.
- ¿Hablar? ¿Quieres hablar? Tú y yo no tenemos nada de qué hablar.
- Al contrario, hay mucho que necesitamos decirnos.
- Después de cómo te fuiste, o como rompiste conmigo, sólo te presentas aquí y… Ni de broma.
Quiero que te vayas – Blaine deseaba correr y abrazar a Kurt, pero estaba tan dolido por todo que ahora que finalmente lo tenía ahí, lo único que quería era que se fuera, pero todo era tan contradictorio porque una parte de él quería que se quedase.
- No me voy a ir hasta que hayamos hablado. Yo necesito…
- ¿Qué? Tener otra noche de sexo conmigo y luego irte como si nada, desaparecer durante meses, ignorar todas mis llamadas y mensajes para finalmente escribirme diciendo que terminas nuestra relación. No soy tu maldito juguete.
- Bien, merezco eso. Todo el coraje, resentimiento, odio, lo que sea que estés sintiendo por mí ahora, sin importar lo cruel que sea, sólo dímelo, porque lo merezco.
Jamás debí irme de esa forma, jamás debí ignorarte, jamás debí terminar por teléfono, es toda una lista de lo que jamás debí hacer y de lo que sí debí, pero todo eso ya es pasado y no sirve de nada lamentarse porque no cambiará las cosas. Sin embargo, quiero que sepas que lo lamento mucho.
Durante todo este tiempo no he hecho más que pensar en ti, por más que no quisiera hacerlo, estabas presente en todo, incluso te soñaba.
Estuve en un hotel todo este tiempo y los recuerdos me inundaban y me sentía fatal, luego pensaba en que tú estabas aquí, en nuestro hogar tan lleno de nosotros y se me partía el corazón al imaginar lo mal que estarías.
He pensado en lo malo que puedo ser para ti, porque no soy lo que necesitas.
- ¿No crees que soy yo quien debe decidir eso?
- Ahora lo sé. Pero me ha tomado mucho entenderlo. Yo sólo quería que fueras feliz, que tuvieras a tu lado a una persona que te diera todo lo que sueñas, todo lo que anhelas de una relación.
- Yo tenía eso contigo.
- Pero tú mereces más de lo que te doy. Mereces el mundo entero, toda la felicidad y todo el amor.
Eres tan maravilloso que estabas dispuesto a cambiar por mí, por complacerme, por ser lo mejor para este tonto y no Blaine, no tienes que cambiar, tú eres perfecto tal y como eres.
El problema soy yo, no soy muy expresivo. Vengo de una familia muy distinta a la tuya. Mi padre se aseguró de que nunca nos faltase nada, pero jamás fue del tipo cariñoso o expresivo y crecí con esa idea, para mí no es necesario mostrar de tantas formas lo que siento, en cambio tú eres todo lo contrario y es, aunque no lo creas, una de las cosas que más me fascinan de ti.
He pensado en todas nuestras diferencias y en como hemos vivido con ellas durante estos años, la forma en las que nos han afectado y la influencia que tuvieron en nuestra relación.
Realmente he podido pensar y reflexionar sobre tantas cosas en este tiempo y había tomado una decisión, luego me enviaste esa canción y alteraste todo nuevamente y la confusión se apoderó de mi otra vez.
Estos últimos días me han servido para aclarar mis ideas y creo que por fin llegué a una conclusión lógica.
- ¿La cuál es? – preguntó con temor y la voz un poco rota.
- Quiero que puedas sentirte amado cada día de tu vida Blaine.
- Kurt...
- Sólo déjame terminar, por favor. Mereces a alguien que de todo por ti, que te aprecie y te valore en todo momento.
Quiero que tengas a alguien con quien compartir tus tristezas y alegrías, fracasos y triunfos. Que se alegre por todo lo bueno que te ocurra como si le pasase a sí mismo. De igual modo que sienta tu dolor como si fuera el suyo propio...
Alguien con quien puedas caminar tomado de la mano por el sendero de la vida y que cuando hayan pasado 30, 40, 50 años, sigas sintiendo que te ama más que a nadie y que tú lo ames en la misma forma...
Alguien con quien envejezcas y que dentro de 50 años siga poniéndote como su prioridad y jamás te arrepientas de haber pasado todos esos años a su lado...
Alguien que de las gracias por tu presencia en su vida cada día, así como tú des las gracias por la suya...
Alguien que no necesite mirar a otro o estar con nadie más ni ahora ni en el futuro, porque tú le bastas, porque eres su todo y jamás podría reemplazarte... Y que tú no tengas que buscar en otro lado lo que no tienes en tu hogar con tu pareja...
Alguien con quien puedas sentir que valió la pena todo lo que vivieron juntos a lo largo de los años y que se siguen perteneciendo como el primer día...
Alguien que te llame con orgullo "mi esposo" y que sienta que estar casado contigo es una de las mayores bendiciones de su vida...
Alguien con quien tengas esa boda con la que sueñas y que a futuro construyas un hogar a su lado rodeado de maravillosos hijos...
Alguien que sea capaz de ver el extraordinario ser humano que eres, el hombre magnífico y perfecto que hay en ti...
Alguien que te haga sentir seguro y que a tu lado se sienta invencible...
Alguien a quien no le cueste demostrar sus emociones y sentimientos y te llene de detalles y palabras bonitas...
Realmente mereces a alguien que te pueda decir que te ama tantas veces como quieras y en cualquier lugar o momento.
El rostro del ojimiel estaba totalmente bañado en lágrimas y su mirada clavada en el piso, él quería todo eso, definitivamente lo quería, pero lo quería con Kurt.
Estaba tan absorto en el momento y en las palabras que se repetían en su cabeza una y otra vez que no se dio cuenta cuando el castaño se acercó a él, hasta que sintió su mano tomándolo por la barbilla y obligándolo a levantar la cabeza, pero le esquivó la mirada.
- Quiero todo eso para ti Blaine, mereces más que nadie en este mundo tener a ese alguien en tu vida – hizo una pausa, tratando de pasar saliva a través del nudo que se había formado en su garganta – y yo quiero ser ese alguien.
Los ojos color miel se abrieron en sorpresa y se movieron buscando a la persona en frente suyo logrando que sus miradas se encontraran. La expresión del moreno era indescriptible e indescifrable.
- Me escuchaste bien, quiero ser ese alguien. Sé que no soy la persona idónea para ti, pero me voy a esforzar mucho para ser lo que necesitas y mereces, porque fueron horribles estos meses sin ti y no soporto la sola idea de no tenerte el resto de mi vida.
Voy a ganarme tu perdón y demostrarte que todo lo que estoy diciendo es cierto, eres lo más importante para mí, lo mejor que me ha pasado y me aseguraré de borrar cualquier duda que puedas tener respecto a mí o a mis sentimientos porq…
La frase no fue terminada porque Blaine lo sujetó por el rostro y unió sus labios en un beso suave, dulce y a la vez salado por las lágrimas de los dos. Sus labios no se movían y no era necesario, sólo el hecho de sentirlos juntos era suficiente.
Kurt se separó unos pocos milímetros, juntó sus frentes y sonrió en medio de un sollozo – voy a ganarme tu corazón nuevamente y…
- Mi corazón es tuyo, siempre lo ha sido y siempre lo será.
- Blaine…
- Te amo Kurt, no sabes cuánto te amo.
- Aunque no lo merezca.
- Jamás digas eso, porque mi corazón te eligió y el corazón nunca se equivoca.
Esta vez fue el ojiazul quien lo tomó del rostro y juntó sus labios por varios segundos. El moreno deslizó sus manos hasta rodearlo por la cintura y apegarlo completamente a su cuerpo. Sus labios empezaron a deslizarse en un suave compás que los dos conocían a la perfección hasta que Blaine buscó acceso a la boca del castaño y Kurt se lo dio de inmediato, permitiéndole profundizar el beso.
Habían transcurrido más de 40 minutos y ellos continuaban besándose de todas las formas posibles, diciéndose tanto con la mirada, con los labios, con los brazos que envolvían al otro de una forma en la que parecía gritar "no voy a dejarte ir".
De pronto la mano del ojimiel empezó a recorrer el cuerpo del ojiazul, pero éste lo detuvo – no, no podemos llegar a esto, sería muy apresurado y siento que no es correcto.
- Es más que correcto.
- No lo es, porque aún no te merezco, no después de la forma en la que me fui y en la que rompí contigo por teléfono. Quiero tu perdón, pero no así. Voy a ganármelo.
- Kurt, no es necesario.
- Para mí lo es. Te voy a demostrar cuan arrepentido estoy por haber hecho eso y por hacerte sufrir.
- Tú también sufriste.
- Lo hice, pero yo lo provoqué. Sólo, déjame hacer las cosas bien, por favor – sus dedos empezaron a acariciar el cabello del moreno, enredándose suavemente entre los rizos que estaban todavía sin gel.
Blaine asintió y Kurt le sonrió, sonrisa que fue devuelta de inmediato – te amo.
- Y yo a ti – volvieron a juntar sus labios hasta que escucharon las campanas de la catedral que quedaba cerca y que retumbaban llenando el lugar – ¡Feliz Navidad Blaine!
El moreno le sonrió – ¡Feliz Navidad Kurt!
Segundos después, el ojiazul empezó a llorar amargamente.
- ¿Qué ocurre? ¿Qué tienes?
- Es… yo… siempre… juntos… y… casi… no…
- Ok, tranquilo, shh – lo abrazó fuertemente y el castaño se aferró a él, hundiendo su rostro en el cuello del ojimiel. Éste le acarició suavemente la espalda para tratar de calmarlo – Ya pasó cariño, todo está bien, shh, todo está bien – le besó un costado de la cabeza, percibiendo ese aroma que tanto amaba y que gritaba Kurt.
El castaño se fue tranquilizando hasta sólo sollozar – desde que nos conocimos hemos pasado juntos la navidad y casi este año no lo hacemos.
- ¡Oh Kurt! ¿Por eso llorabas? – el chico asintió con la cabeza – Eres tan dulce y te amo tanto – le dio otro beso en el cabello – Pero eso no ocurrió, aquí estamos, compartiendo otra navidad mi amor.
El ojiazul acomodó la cabeza y clavó su nariz en el cuello del moreno, aspirando su olor, ese maravilloso olor que sólo Blaine tenía y le dio un pequeño beso que hizo estremecer al ojimiel y erizar toda su piel.
- Blaine, ya sé que dije que quiero que vayamos despacio… no, olvídalo.
- ¿Qué pasó? Dime por favor.
- Es que… quiero… pedir…
- ¿Qué cosa?
- ¿Quieres… ser… mi… novio? Digo, tú y yo rompimos y ya no somos nada y…
- Sí, sí quiero.
- ¿Seguro?
- De hecho, nunca he dejado de serlo, porque jamás acepté esa tonta ruptura.
- Entonces, ¿somos novios?
- Novios – lo tomó de la barbilla y lo hizo mover la cabeza para besarlo dulcemente.
