Chara se encontraba con los ojos vendados mientras Asriel, Frisk, y Monster Kid caminaban al lado de ella, tratando de evitar que esta se cayera por el camino.

No entendía hacia donde la llevaban o que tenían que ver Monster Kid y Frisk en esto, pero se había dejado llevar creyendo que eso era mejor que caminar atada de la misma manera en la que lo había hecho antes. A Chara no le gustaba no poder ver nada, le tenía un pánico horrible a la oscuridad desde que tenía memoria, pero cada vez que se empezaba a poner nerviosa sentía como Asriel se acercaba delicadamente a su oído y susurraba cosas como "Descuida, todo está bien. Estoy aquí contigo" haciendo que se tranquilizara al instante.

Al cruzar un sendero (O al menos eso suponía que habían hecho) un fuerte aroma a flores impregnó el ambiente, haciendo que de inmediato Chara supiera donde se encontraban.

Con mucho cuidado, Asriel le quitó la bufanda que estaba en vuelta alrededor de los ojos de la chica (Si, no habían conseguido ni siquiera una venda normal para atarla) y le devolvió la prenda a Frisk, quien a su vez delicadamente la puso alrededor del cuello de su mejor amigo.

Antes de poder ver tan si quiera algo, escuchó los gritos de muchas voces hablando a coro.

-¡Feliz cumpleaños!

Cuando su vista se adaptó a la luz pudo ver una de las cosas más bonitas del mundo. Globos, serpentinas, luces, y muchas más decoraciones dignas de una gran fiesta, también había un gran cartel en el medio donde se distinguían las palabras "Gracias por todo", alrededor de este se encontraban muchísimas fotos en donde Chara se encontraba sonriendo al lado de todas las personas que quería, Asriel, Frisk, su madre y su padre, y por alguna extraña razón (No recordaba que alguien hubiera tomado esas fotos) también había fotos que parecían ser tomadas a distancia donde mostraba como se divertía con los amigos que había hecho últimamente.

Había una gran mesa con muchos regalos y dulces (Donde distinguió varios tipos de chocolate) que juraría que su madre había preparado, en el centro se encontraba un gran pastel de color verde con distintas letras escritas en él que Chara no pudo reconocer desde la distancia. Detrás de esa mesa se encontraban sus padres y todas esas personas a las que Chara había sido capaz de llamar "amigos" en esas últimas semanas, Papyrus, Sans, Undyne, Alphys, y Napstablook. Hasta el pesado de Mettaton (Como lo llamaba Chara) estaba ahí. También habían otras personas que no tenía ni idea de quienes eran, pero aun así se encontraban ahí felicitando a la chica como si ella fuera el gran regalo, no al revés.

Ese instante hubiera sido el segundo momento más mágico y bonito de su vida (Lo que había pasado con Asriel hace unos minutos siempre estaría en primer lugar) de no ser porque...

No tenía ni idea de porque estaba pasando todo esto.

-Chicos, hoy no es mi cumpleaños.- Dijo Chara intentando callar los revoloteos y felicitaciones provenientes de todos los monstruos que se encontraban ahí.

-¿Qué hacen todos ustedes aquí? ¿Y quién les dijo eso de que es el cumpleaños de Chara?- Asriel parecía aún más extrañado por todo eso que ella, y por supuesto que lo estaba, no recordaba haber invitado a tanta gente a la fiesta, mucho menos decirles tal cosa. Ni siquiera el conocía a tanta gente, esos debían ser invitados que su hermana había decidido traer. -¡Frisk!

-¡No es mi culpa!- Intentó defenderse al instante, ella tampoco sabía de donde habían salido tantos monstruos, ni siquiera parecía conocer a la mitad. –Solo es el club de fans de Papyrus.

-¡No es mi culpa, pequeña cabra! ¡Sans dijo que era el cumpleaños de la humana cabra!- Salió Papyrus a defenderse, no le parecía justo que lo culparan solo por la gran cantidad de gente que le admiraba, en especial porque él tampoco sabía quiénes eran ellos a pesar de que estos se llamaban a si mismo el "Club de fans de Papyrus".

Sans ni siquiera se molestó en excusarse, exclamó un pequeño "Ups" para después soltar una pequeña risa como si acabara de contar un gran chiste que solo él podía entender.

-No lo entiendo, Asriel. ¿Tú hiciste esto? ¿Por qué?- Preguntaba la festejada todavía extrañada porque nadie le daba respuestas claras a lo que estaba pasando en ese momento.

-Bueno, hoy es el aniversario del día en el que caíste al subsuelo.- Ahora que era el momento de explicar todo, a Asriel le daba vergüenza decir que toda esta confusión había iniciado porque él había intentado hacer una sorpresa agradable que terminó en un gran desastre. –Solo quería hacer algo especial para ti, pero supongo que vinieron muchas más personas de las que yo esperaba.

Chara se había quedado sin habla, ¿todo este tiempo esto era lo que había estado planeando? ¿Un regalo para ella? Siendo sincera, ella ni siquiera se había acordado que era ese día en especial, se había distraído bastante con los líos que habían estado teniendo Asriel y ella. Pensar que Asriel se había preocupado tanto por esta celebración, que ni siquiera ella le había dado la mayor importancia, para hacer este día perfecto, simplemente sentía como su corazón se calentaba por la amabilidad y ternura de este chico, de tan solo imaginar a Asriel intentando cortar y pegar todas esas fotografías con su nula capacidad manual le daba un ataque de ternura, y sentía como quería abalanzarse hacia él para besarlo aún si todos esos monstruos estaban viendo.

Las palabras no podían definir cuanto amaba a ese bebé llorón.

-Asriel...

-Sí, lo sé, lamento que esto no haya sido la sorpresa que yo había planeado pero- Empezó a disculparse hasta que fue interrumpido por el repentino abrazo de Chara.

-Descuida, todo es perfecto.- Le tranquilizó mientras lo apretaba fuerte contra sí, no quería soltarlo a pesar de saber que todo el mundo los estaba observando, y probablemente estaban armando una escena.

Al final a Asriel realmente no le había importado el error que había cometido con eso, si a Chara le hizo aunque sea un poco feliz, todo su trabajo había valido completamente la pena.

-¡Aún hay más cosas que quiero mostrarte!- Dijo Asriel, rompiendo el abrazo, se encontraba algo nervioso por el contacto físico que había tenido con la chica, aún no se acostumbraba para nada a ese tipo de acercamiento.

Asriel guio a Chara hacia la mesa, a la parte donde se encontraban la mayoría de los regalos, donde pudo reconocer uno en específico porque sobresalía de todos los demás.

El regalo que tenía Asriel esa mañana.

EL chico agarró el presente y se dispuso a entregárselo, a lo que ella se negó.

-No, no te traje nada, no puedo aceptarlo.- La tradición siempre había sido intercambiar regalos, no podía simplemente aceptarlo cuando ni siquiera se había acordado de que día era ese, no se sentiría justo.

-Solo ábrelo, este día es para celebrarte a ti, no a mí.- Insistió Asriel una vez más.

-Tómalo, mi niña. Asriel se ha esforzado mucho para que todo esto pudiera pasar, y tú lo mereces.- Trató su madre de convencerla al ver que Chara aún se encontraba algo confusa.

-Esto es para agradecerte todo lo que has hecho por nosotros desde que llegaste, eres nuestro pequeño ángel y trajiste paz y esperanza al subsuelo.- Continuó su padre, animando a los demás a asentir con la cabeza para mostrar que estaban de acuerdo.

Chara aceptó el regalo después de todas esas hermosas palabras dedicadas a ella, a pesar de que sentía que no había hecho nada importante, le lanzó una mirada rápida a Asriel, preguntando si podía abrirlo a lo que él asintió con la cabeza. Al abrir el regalo encontró varios tipos de chocolates exóticos que nunca en su vida en la superficie hubiera creído que iba a comer alguna vez, una cabra de peluche que usaba una camisa a rayas, y en el fondo de la caja se encontraba algo que no llegó a distinguir con claridad hasta que lo pudo sacar de la caja, mostrando que era una corona de flores doradas hecha a mano.

Cuando sacó dicho objeto, Asriel lentamente buscó quitárselo de las manos para luego colocarlo delicadamente sobre la cabeza de la chica y regalarle una gran sonrisa. Chara, en forma de agradecimiento, le dio un ligero beso en la frente, haciendo que todos soltaran a coro un "Aww", probablemente malinterpretando la situación, pensando en el cariño que se tendrían los dos "hermanos".

-Es una forma muy linda de reconciliarse.- Susurró Frisk, quien era quien más emocionada estaba por todo lo que estaba pasando, y probablemente también la única que comprendía que era lo que pasaba realmente.

Monster Kid, quien se había quedado atrás con Frisk escuchando en silencio, al ver esta escena se le iluminó la cara como si hubiera tenido una de las mejores ideas del mundo.

-Tengo que irme, luego vuelvo.- Le gritó emocionado a su mejor amiga, y antes de que esta pudiera decir algo, salió corriendo, tropezándose unas cuantas veces en el camino.

-Pero mi momento...- Frisk se lamentaba, creía que por fin iba a tener su escena romántica con alguien, pero el chico ya se había ido. –Bueno, tal vez después.

-¿Por qué no probamos el pastel y luego vas a jugar con tus amigos?- Sugirió Toriel a su niña, el pastel debería ser la última sorpresa, como le había dicho su hijo.

Chara se acercó al pastel, igual que Frisk y todos los invitados, Cuando vio más de cerca al pastel logró distinguir las letras que estaban escritas en él, "Gracias".

-Gracias, madre, tú comida siempre se ve deliciosa. Tengo muchas ganas de probarlo.- Agradeció Chara a su madre, quien se rio al escuchar esto.

-Yo no lo cocine, mi niña, fue Asriel.

-¿En serio? ¿Asriel?- De repente el pastel no tenía tan buena pinta como le había parecido, le sorprendía como no parecía quemado en lo absoluto. –Frisk ¿No quieres probarlo primero?

-Bueno, gracias por esa confianza.- Se quejó el chico, sabía que era muy malo pero se había esforzado mucho para hacer esa tarta porque quería devolverle a la chica todos esos pedazos de pastel que le había cocinado alguna vez. –Aunque supongo que tienes razones para tenerle miedo, al menos tiene buena apariencia, no estoy seguro si sabrá igual de bien pero...

-Lo probaré.

-¿Lo harás?- Preguntó extrañado, no creía que fuera tan valiente como para probar algo que probablemente estaba contaminado.

-Claro, lo hiciste para mí.- Respondió mientras buscaba una cuchara y agarraba un trozo de pastel para probarlo.

-No puedo creerlo.- Dijo Chara con el ceño fruncido mientras masticaba lentamente. Asriel aguantó el aliento, esperando la crítica por su estropicio. –Esto sabe bien.

Después de bastantes risas (Algunos suspiros de alivio también, por parte de Asriel) y de repartir el pastel, por fin tenían la total libertad para ir a platicar con los invitados y amigos de Chara.

-Hey, Papyrus.- Saludó acercándose al par de hermanos esqueletos. -¿Este es tú club de fans?

-¡Sí! Es sorprenderte ver cuanta gente me admira y me aprecia a pesar de no conocerlos.- Hablaba emocionado el más alto de los dos.

-Ya, en serio, ¿Quiénes son todos estos?- Preguntó Asriel susurrando a Sans, no quería quitarle la ilusión a Papyrus por desconfiar de él y de su supuesto club de fans.

-Realmente es el club de fans de la calculadora famosa.- Respondió Sans, quien cuidaba su tono de voz para que su inocente hermano no lo escuchara. –Undyne los amenazó para que vinieran a celebrar fingiendo ser el club de fans de Paps, igual ellos parecen felices de estar alrededor de la famosa estrella.

-Por cierto, ¿Alguien ha visto a Undyne?- Chara se encontraba extrañada que la chica pez con la que se había llevado tan bien no estuviera junto con Alphys, quien en ese momento se encontraba con Mettaton.

-Vino con nosotros pero no la he visto desde hace rato, ¡Debe de estar haciendo cosas increíbles en algún lugar!- Dijo Papyrus mientras buscaba con la mirada a su amiga, preguntándose si podría acompañar a Undyne si se encontraba entrenando.

Empezaron a hablar y discutir cosas varias hasta que los hermanos tuvieron que despedirse, al parecer Papyrus quería pedirle un autógrafo a Mettaton y Sans lo acompañaría para que los demás fans no fueran un problema. Sin saber muy bien que hacer al no localizar a sus demás amigos, decidieron ir a acompañar a Frisk que se encontraba en una esquina y parecía bastante solitaria.

-¿Dónde está Monster Kid?- Preguntó Chara nada más ver que el chico no se encontraba revoloteando alrededor de su hermana.

-No lo sé, solo se fue a algún sitio.- Frisk también se encontraba preocupada, ya se había tardado bastante y ni siquiera sabía que era lo que estaba haciendo.

-¡Fishk!- Se escuchó un grito inentendible a la distancia, los chicos voltearon automáticamente hacia ese lugar para ver como el monstruo amarillo venía corriendo hacia ellos con una corona de flores hecha con las típicas flores echo de Waterfall en la boca.

-¿Monster Kid?- Frisk tomó la corona de flores que había traído su mejor amigo, confundida por el presente tan extraño que había recibido sin razón alguna.

-¡Es un regalo! Te gustó la corona que Asriel le dio a Chara, ¿no? Le pedí ayuda a Undyne para hacerla y grabar un mensaje.- Exclamó feliz Monster Kid por la reacción que había tenido Frisk al ver el regalo, parecía que se encontraba feliz por el detalle por parte de él.

Frisk soltó un suspiro, bastante aliviada de que no le había pasado nada malo, y se dispuso a ponerse el regalo, que empezó a emitir un sonido al estar en su cabeza.

"Nye heh heh"

-Oh, gracias Monster Kid, que detalle.- Intentó esbozar una sonrisa para no parecer demasiado desilusionada de que el mensaje no hubiera sido de parte de él, pero suponía que la intención era lo que contaba.

-Chara, ¿me acompañas un momento a otro lado?- Preguntó Asriel intentando aguantar la risa al ver la cara de su hermana al oír los repetidos "Nye heh heh" de Papyrus.

Asriel la llevó hacia un lugar apartado donde se encontraban muchas flores doradas a los alrededores, formando una cuna en el medio de la habitación, nadie estaba por esos rumbos, y Asriel había escogido ese lugar para preguntarle algo de suma importancia, debían estar completamente solos. Invitó a la chica sentarse en la cuna de flores y se dispuso a colocarse a su lado para empezar a hablar.

-Chara, durante mucho tiempo fuimos mejores amigos, que en el fondo querían ser mucho más que eso, pero ninguno tenía la valentía necesaria para lograrlo.- Asriel no sabía exactamente qué rumbo tomar, había estado ensayando pero sentía que en esos momentos solo debía sacar lo que estaba realmente en su corazón. -En estas últimas horas he sido más feliz que nunca, porque tú me haces feliz más que nada, y quisiera estar a tú lado para siempre.

-Asriel, estaremos juntos para siempre, prometo que así será.- Intentó tranquilizarle Chara. –No sabría decir si seremos el par perfecto. Siempre hemos tenido discusiones sin sentido y somos muy diferentes, no solo porque somos de diferente especie, sino por ser en sí un par muy disfuncional, pero aún con todo eso en contra, me da igual, yo sé que quiero estar contigo pase lo que pase.

-Yo igual, no quisiera que haya más problemas y malentendidos entre nosotros, pero si eso tiene que pasar para que estemos juntos, que así sea.- El chico puso su mano delicadamente, esperando que el sonrojo en su rostro no fuera tan notable como él creía que lo era. –Chara, ¿te gustaría ser mi pareja disfuncional por siempre?

Durante unos segundos no hubo ninguna respuesta por lo que Asriel se preocupó de que tal vez estaba yendo demasiado rápido con esto, después de todo hace unas horas a penas se había confesado y tal vez una relación era algo pronto, pero sus dudas se disiparon al sentir como la chica apretaba su mano devolviéndole toda seguridad en él.

-¿Acaso creíste que te iba a decir que no, idiota?- La chica volteaba hacia el lado contrario de la cara de Asriel, notablemente avergonzada por cómo se había desarrollado la situación. Antes de que pudiera decir algo más, Asriel se abalanzó hacia ella, tumbándola y haciendo que ambos cayeran al suelo.

-L-lo siento.- Se disculpó Asriel al ver en la posición en la que habían quedado. Asriel se encontraba encima de la chica, los brazos de Chara estaban desplazados hacia arriba y los del chico se encontraban al lado de estos como si formaran una barrera. Se alegraba de que nadie se encontraba ahí o habrían malentendido completamente la situación.

-No te disculpes.- Soltó firmemente Chara para después darle un corto pero dulce beso que Asriel no tardó en corresponder, al separarse solo se quedaron mirando fijamente, haciendo de ese un momento eterno.

-¿Cómo crees que los demás reaccionen cuando lo sepan?- Preguntó Asriel algo temeroso, no quería admitirlo en frente de Chara pero lo que opinarían los demás le importaba, en especial si se trataba de sus padres.

-No lo sé, y no creo que realmente quiera saberlo, conozco a mis amigos y creo que ellos lograrán aceptarlo, lo que piensen los demás monstruos sinceramente me resbala.- Dijo Chara sin tomarle mucha importancia al asunto, si ella era feliz no tendría por qué preocuparse por lo que harían o dirían los otros.

-Me refería a mamá y a papá, sabes que ellos te ven como a su propia hija, y si al descubrirlo se les rompiera el corazón, o si se encontrarán decepcionados de alguna forma, y-yo no sabría- Asriel se estaba alterando bastante, siempre había sido muy paranoico, algo que no le permitía ser feliz la mayoría del tiempo, siempre se preguntaba cuáles serían las consecuencias de cada cosa y se torturaba pasándose horas pensando en un futuro que probablemente nunca pasaría.

-Todo estará bien, Asriel.- Le tranquilizó su pareja mientras suavemente le acariciaba la cabeza para que mantuviera la calma. –Ellos nos aman, ellos te aman, y siempre lo harán no importa que hagas o como seas, no tienes que enfrentarte a este tipo de cosas solo, ¿está bien? Para eso me tienes a mí.

Al tranquilizarse, Asriel besó suavemente los labios de la chica, un beso corto pero dulce, para después acercarse a su oído lentamente y susurrar esas palabras que había estado guardando dentro de sí desde hace ya bastante tiempo.

-Te amo.

Chara sintió un hormigueo por todo su cuerpo y sintió miles de pequeños insectos revolotear en su estómago. Rodeó sus brazos alrededor de la espalda del chico y lo atrajo a su cuerpo, ¿Cómo podría preocuparse de la opinión de los demás si él se ponía a decir ese tipo de cosas? De esa manera no podría importarle absolutamente nada más que él.

-Yo también te amo.- Susurró lo bastante alto para que Asriel pudiera oír claramente sus palabras.

Durante un tiempo se quedaron acostados en ese bonito prado de flores, tan solo disfrutando la presencia del otro, en un lugar donde demostraba como nada es imposible.

Las flores pueden crecer y brillar en su mayor esplendor aun cuando lo hacen bajo tierra.

Y los humanos y los monstruos pueden salir si eso es lo que sus corazones desean.

Los dos son difíciles de lograr, en especial si quieres que todo salga bien, pero no era imposible.

Y estaban dispuestos arriesgarse, porque de igual manera que es reconfortante ver el esfuerzo puesto en esas flores y poder disfrutar de su bello aroma, ambos sentían que el amor que sentían valía completamente la pena.