Los personajes no me pertenecen ellos son de la autoría de las grandiosa Rumiko Takahashi, esa historia es creada sin fines de lucro.
MANON
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Los últimos cimientos iban cediendo ante el fuego, cada rincón de la casa y del Dojo Tendo había sido arrasado por el fuego. Todo aquello ocurrió a vista de un espectador, el cual disfrutaba, se regocijaba en placer al ver ese hogar destruido… así como estaba ahora su corazón por su familia. El rojo de las llamas del fuego se imprimía en sus pupilas, dándole un color rojo, rojo como la sangre, rojo como el odio que sentía hacia su peor enemigo, Ranma.
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En el sótano del club, una chica con un ojo inyectado en sangre y evidentes marcas de golpes en la cara, esperaba atada de pies y manos. Sentía un frío terrible, con el cuerpo desfallecer; entre el dolor por los golpes que no le permitía moverse, el hambre, la angustia por sus hijos pequeños, por su vida... intentó moverse pero estaba entumecida. Se abrió la puerta y una chica delgada de grandes ojos grises, cabello chocolate y apariencia fantasmal, apareció vestida con una yukata a pesar del frío invernal que estaba haciendo lo usaba con comodidad. Bajó la escalera silenciosamente, con un cuenco de agua en la mano. Se acercó a la chica y le dijo
- Bebe, ¿estás bien? - susurraba mientras dirigía la mirada hacia la puerta.
La chica amarrada a un poste en el sótano del club, intentó sonreír cuando vio a la pequeña niña fantasmal ofreciéndole agua y la aceptó de buen grado - Necesito salir de aquí - dijo mientras bebía del cuenco de agua, el cual sabía a sangre seca de la boca que intentaba pasar lentamente, porque también tenía la lengua hinchada y le costaba trabajo tragar. Recordó la paliza a la que Mousse la sometió anoche por no haber dejado que la tocara a su antojo.
El hombre de gruesas gafas la había mandado llamar, Azusa ya no era opción, lo había robado en cada ocasión que había tenido de estar con él. Esa chica era en verdad una psicópata, siempre conseguía robarle, además de que la última vez no supo cómo quedó inconsciente y despertó con golpes en cara, cuerpo y sin un solo yen en los bolsillos. Definitivamente Azusa era peligrosa; así que desde que llegó, había estado deseando a "Umi", como la llamaba en el club a Ukyo mejor dicho. La mandó llamar y comenzó a hablar con ella acerca de Ryoga y sus hijos. La chica se mostraba esquiva pero esta vez no dejaría que le sucediera como con "Kana", a quien estuvo deseando en silencio por mucho tiempo y nunca pudo tenerla. Esta vez él tendría a la chica antes que los demás.
Ukyo había alcanzado a tomar un tenedor de la cocina del club de camino a la oficina de Mousse y lo había escondido en su ropa, por si intentaba propasarse. Ukyo era una mujer de un solo hombre, preferiría morir que entregarse al malnacido de Mousse. Para ella su cuerpo y su alma entera pertenecían a Ryoga, aun así como decían, la había vendido. Ella no podía volver atrás, era solo para su esposo y ningún otro. Mousse había intentado ser amable pero Umi era infranqueable, definitivamente era una mujer obcecada, que además, tenía una evidente cara de molestia mientras él intentaba seducirla amablemente. Había comenzado por ofrecerle un trago, el cual ella rechazó tajantemente, alegando que no acostumbraba beber; después de ofrecerle agua, se sentó junto a ella e intentó acariciar su pierna con el dorso de las manos, pero ella se removió en el sillón incómoda y cuando se acercó a besar su cuello, Umi se levantó y corrió hacia el escritorio. Mousse le dio alcance y con una mano la atrajo hacia él de la cintura y puso la otra mano en el escritorio para apoyarse y tomar mejor posición para el juego. Cuando Ukyo vio su mano, sacó rápidamente el tenedor de entre su ropa y se lo enterró con todas sus fuerzas. Mousse soltó un alarido de dolor.
- ¡Maldita zorra! - gritó cuando vio el tenedor. Lo sacó de su mano y como pudo caminó hasta la puerta y puso el seguro, siendo así, eliminada todo camino de escape.
Ukyo trato de defenderse pero Mousse le dio una paliza monumental, había intentado violarla después pero justo cuando pensaba intentarlo, llegó la dueña del club, Nabiki Kuno para hablar con él sobre las finanzas del club. Desde que se había ido Kana el lugar no tenía muy buena acogida como antes. Esta vista disgustó al ojiverde, pero no podía decir nada a su ex compañera de la facultad. Mousse escondió a Ukyo atada de pies y manos en el ático y le dijo que después terminaría lo que había empezado. De eso hacía ya un día, Nabiki se había quedado toda la tarde ahí haciendo cuentas y después Mousse tuvo que abrir el club y anunciar que la nueva chica se sentía indispuesta esa noche para bailar, por lo que había tenido que ofrecer tragos gratis como disculpa a los clientes más importantes del club. Justo por eso que no había tenido tiempo de sacarla. El día siguiente por la mañana fue llamado a casa de Taro, por lo que tuvo que dejar pendiente a Ukyo, por la tarde pasaría a verla y terminaría lo que empezó.
Kogane, la chica fantasma, lo sabía todo. Le había contado a Midori que ocasionalmente iba al club, pero no quiso ayudarle, es más, le advirtió que no se metiera en ese lío porque podría salir lastimada. Kogane recordó el día que Taro había abusado de ella y cuánto necesitó una mano amiga, pensó en la pobre de Kana y cómo nunca tuvo el valor para defenderla. Pero esta vez sería diferente, iba a ayudar a esa chica sola o con ayuda; pensó un momento, tomó las cosas de la limpieza, bajó al ático con todo para limpiar y pidió ayuda a alguien más. Cuando Kogane desató a Ukyo vio la paliza que le había propinado Mousse, es que la chica no se podía ni levantar ni tampoco podía abrir bien un ojo, miró hacia las escaleras que daban a la puerta del ático
- No hay nadie - dijo en voz más alta pero aterciopelada.
Entonces entró un chico de espalda ancha y cabello castaño, con ojos azul como el cielo y de complexión atlética.
- Es por aquí - dijo Kogane
El chico bajó a toda prisa la escalera. Tomó a Ukyo en brazos y la sacó rápido del ático.
- No te preocupes Kogane, estará bien, cuidaré de ella y la ayudaré a volver con su familia, pero me preocupas más tú - dijo sonriéndole amablemente, a lo que la chica se sonrojó.
- Gracias Shinnosuke-Kun, estaré bien, ahora vete y llévatela de aquí, que Mousse no la encuentre porque no la dejará ir dos veces - Se acercó a Shinnosuke, que tenía a Ukyo en brazos y le acarició la mejilla con el dorso de la mano mientras lo miraba intensamente con sus ojos grises - Adiós Shinnosuke-Kun...- le susurró.
- Cualquier novedad lo hablamos más tarde, ahora es mejor que vuelvas. – y sin más el ojiazul salió corriendo en dirección de su hogar.
Shinnosuke llevó a Ukyo a su apartamento, curó sus heridas y la dejó descansar, no podía darse el lujo de llevarla a un médico, sabía que en cualquier momento Mousse y sus hombres la buscarían como locos. Vio que solo eran golpes así que pensó que necesitaba descansar. No tenía ropa de mujer en su apartamento así que la vistió como a un chico. Necesitaba volver al club, le preocupaba Kogane, además de que sería sospechoso si no volvía. Y no es que no quisiera ayudar a Umi pero él lo que quería, era volver a ver a Kana, saber algo de ella; su vida se había convertido en un sinsentido desde que ella desapareció del club. Y luego estaba esa chica pelirroja que tan extrañamente había aparecido y tenía esa relación tan cercana con Kana, ¿de dónde se conocían? Kana le había dicho que era madre soltera, pensaba mientras fumaba un cigarrillo y afilaba su daga afuera de su apartamento. Escuchó a Umi quejarse dolorosamente. - ¡Agua, por favor! - decía la chica.
-Un momento. - contestó Shinnosuke mientras corrió a la cocina y sirvió un vaso con agua.
-Bebe - dijo. La chica intentó incorporarse pero el dolor era terrible, se quejaba mientras se incorporaba con la ayuda de Shinnosuke.
- Umi, debes descansar...- dijo el chico de mirada azul - no debes moverte tan bruscamente…
La chica respondió...- Mi nombre no es Umi, es Ukyo…
Shinnosuke la interrumpió – Hibiki… él es tu esposo ¿no es así?
-¿Lo sabías?
Shinnosuke miró al suelo - Claro que lo sabía, te vi mil veces acompañar a Hibiki el día de paga con tus niños y vi a Mousse mirándote muchas veces...- dijo dando otra calada a su cigarrillo.
-¿Y por qué no dijiste nada? Lo sabías, podrías decírselo a Ryoga, ¿o es que él me vendió? dímelo, tú eres su amigo ¿no? - Dijo Ukyo - ¿¡Dónde están mis hijos!? - gritó intentando levantarse, sin poder conseguirlo. Un gemido de dolor y desesperación escapó de su boca.
- ¡Oye, oye chica cálmate! Yo no tengo nada que ver, sólo trato de ayudar ¿vale? Debes entender algo, nadie puede saber nada allí, ese club está poblado de malnacidos con poder. Es una tierra sin ley, es un pueblo fantasma, ahí no hay salvación ¿lo entiendes?...no hay salida, una vez entras ahí, ya no podrás salir más de ese mundo. Todo se jodió y ahora ya no es importante si te vendió o no, porque sabes que él no puede hacer nada en este momento…
- ¿Entonces me vendió o no? Dímelo, tú eres su amigo - dijo la mujer en un grito ahogado pero aun así las lágrimas escurrían por su rostro.
- No hay amigos niña, nunca tuve uno, no sé qué significa, aquí la lealtad no existe y menos entre los hombres, si no Taro no sería el próximo emperador, no lo entiendes ahora, todo está en manos de Taro. Tú, yo, tus hijos, Hibiki…
- ¿Por qué me ayudaste?- preguntó la chica bebiendo el agua lentamente.
- Porque Kogane me lo ha pedido y porque no la pude ayudar a ella cuando el mal nacido de Taro la violó. Es una niña muy dulce, no merece lo que le ha pasado; primero la separaron de sus padres y luego la vendieron al club, y por... Kana, yo necesito llegar a ella y si te entrego a Hibiki sana y salva me ayudara a dar con Kana…
- ¿Es un secuestro? ¿Voy a ser intercambiada por tu mujer?
Shinnosuke rio con burla - No, no es un secuestro te puedes marchar cuando desees, pero eres Umi ahora, porque a Ukyo la buscarán los hombres del emperador, y no, no serás intercambiada por mi mujer, Kana es sólo la chica que amo y quiero proteger de toda esta mierda. Descansa y recupérate y cuando estés bien, yo mismo te llevaré con Hibiki. O toma tus cosas y lárgate, pero Mousse te encontrará pero en ese estado no podrás hacer nada y terminará el trabajo que empezó – la miró de arriba hacia abajo, dándole a entender lo que quería decir.
Ukyo se recostó de nuevo y se quedó pensando. Kana, había oído ese nombre, miró a Shinnosuke que iba a salir de la habitación…
-¿Pero qué tiene esa mujer que embruja a todos?- Shinnosuke sonrió de medio lado.
- No sea usted celosa señora Hibiki, le aseguro que su marido sólo ha sido víctima de su embrujo.- y salió dejando a Ukyo con el corazón feliz… por un segundo.
Soun y Nodoka llevaban dos semanas viviendo en Nagoya, que era una ciudad enteramente agrícola con los resquicios de la modernidad. Llegaron a vivir a una humilde casa de campo acompañados por el pequeño Ryu. Ellos habían pretendido, frente a los pobladores, ser un matrimonio común y corriente. Nodoka tenía ese aire de misterio y nostalgia en sus ojos que te dejaba incertidumbre al mirarla; Soun era un guerrero maduro pero aún fuerte. El pequeño Ryu se recuperó maravillosamente de la enfermedad, y estas semanas en el campo le habían caído de maravilla.
Cierto día, Soun había salido a explorar la ciudad, no había mucho que ver ahí en realidad, era una ciudad como todas, pero algo lo llevó hasta la prefectura de Aichi donde fuera de un enorme palacio, sentado en el jardín contemplando el abismo, estaba un muchacho conocido para él. Soun se estremeció al verlo postrado en una silla de ruedas con la mirada fija en la nada, pero no se lo pensó dos veces. Frente a él estaba el único que podría salvar a su yerno, a su nieto, a su hija y al Japón entero; es que era él, tenía que serlo.
-¡Kirin! - lo llamó una vez...- ¡Kirin, despierta! - hizo otro intento y el muchacho no se movió - ¡Kirin, Kana te necesita! Despierta ahora mismo. - Cuando dijo Kana, el chico lo miró intenso por un segundo, pero inmediatamente volvió la mirada hacia la nada. Unos guardias se acercaron a Soun y le pidieron que se retirara. A lo lejos en la entrada, una anciana de cabello blanco observaba la escena y Soun pudo ver que sonreía…
Cuando llegó a la casa, entró corriendo en busca de Nodoka y el niño; Ryu jugaba en el jardín, Soun lo abrazó.
-¡Está vivo! ¡Está vivo! - le dijo al pequeño, que le lanzó una mirada de molestia igual a la de su padre, mientras realizaba algunas katas en el jardín como las que le había enseñado su madre de pequeño, a quien extrañaba con todo si corazón.
Nodoka Saotome estaba en la cocina terminando de cocinar y esperando a que Soun llegara temprano a casa esta vez para la comida, desde hacía días que no sabía qué lo mantenía tan ocupado que no había llegado los dos días anteriores a comer a casa a tiempo, y los modales de Ryu, que le recordaban a su prófugo ex marido la tenía más cabreada que de costumbre en casa.
-¡Nodokaaa! - escuchó un grito desde la entrada -¡Nodoka! - llamó más fuerte.
-Pero que demo...- iba a decir la mujer cuando lo vio en la entrada de la cocina, con el alma en un hilo, venía a toda prisa y se veía agitado. Cuando llegó frente a ella, se apoyó en el marco de la cocina y agacho la cabeza tratando de recuperar el aliento.
-¿Qué pasa que estás tan excitado? - dijo ella.
-Nodoka - Soun se acercó a la mujer y la tomó por la cintura, la alzó en brazos mientras intentaba darle vueltas, la mujer seguía sin comprender lo que estaba pasando.
-¿Me puedes explicar a qué se debe este arranque de felicidad? ¿Acaso están aquí Ranma y Akane? - dijo ella.
-¡Nodoka lo encontré! ¡Cielos santo, lo encontré! Esto era lo que necesitábamos para que ese infeliz de Taro pague por lo que ha hecho. Al fin, al fin todo se solucionará...- decía emocionado Soun.
-¿A quién te refieres...? ¿Qué se solucionará?
-Verás, llevaba días intentando averiguar quién comanda a los Black Shadow en esta región, por eso no había llegado a casa, necesitaba saber quién estaba al mando. Hasta ayer no había conseguido averiguar nada, pero hoy – respiró con dificultad - llegué hasta la prefectura de Aichi y ahí en el palacio de Nagoya, en uno de los majestuosos jardines, estaba él…
-¿Fuiste al palacio de Nagoya? - Nodoka se alertó - ¿Quién estaba allí?
-Kirin, el hijo del emperador está vivo, estaba sentado en una silla de ruedas, pensé que quizá le había pasado algo. Intenté llamarlo pero él no me contestaba, pero cuando le hablé de Kana, que era el nombre por el que él conoció a mi hija, me miró tan intensamente que estoy seguro que me entendió - Nodoka estaba muda mientras oía el relato - ¿No lo ves? Si él aparece, Taro irá a prisión porque se sabrá todo y Ranma, Akane, Ryu, tú y yo estaremos a salvo.
Nodoka se encogió de hombros - De ninguna manera me parece una buena noticia Soun, el palacio de Nagoya es el lugar donde vive Lady Cologne que es la actual esposa del ministro Hapossai...- dijo.
-¿Entonces crees que ellos lo tienen como rehén? ¿Con qué objetivo? Debieron haberlo matado hace mucho tiempo. Ella es parte de los Black Shadow ¿esa es tu teoria? Vamos mujer, alégrate un poco, podríamos secuestrarlo y llevárselo al emperador.
- ¡Por supuesto que no! - dijo la mujer incorporándose y mirando hacia el jardín, mientras la comida se enfriaba.
-Soun, he aquí mi historia- un silencio sepulcral se hizo en el lugar, el bello rostro de la mujer se endureció, al parecer contaría una historia muy fuerte… era su historia – provengo de una familia de guerreros Samurai, iba a ser dada en compromiso al hijo varón que tuvieran lady Cologne y el ministro Happosai en su juventud, pero el único hijo que tuvieron nació muerto. Lady Cologne nunca lo pudo superar; cuando conocí a Genma, yo estaba destinada a estar al servicio de mis padres hasta que ellos murieran, pero Genma me embaucó con mentiras y engaños convenciéndome de escapar con él, alegando que él también venía de una poderosísima raza de guerreros. Pero no había un solo gen de nobleza en su sangre, sin embargo en la mía... en fin. Veníamos de mundos muy distintos, aun así decidí estar con él, creí que se superaría día a día hasta que llegamos a vivir a casa del ministro Happosai. Él se volvió parte del personal de seguridad del ministro y lady Cologne me ofreció trabajo. Yo jamás le conté esto a nadie, ni a Genma, ni a Ranma y menos a lady Cologne de que su hijo no nato, había sido mi prometido de acuerdo al linaje de nuestras familias. Mientras trabajamos para ellos, en el palacio de Nagoya...- Soun abrió los ojos desmesuradamente - me di cuenta de que nadie podría odiar más al ministro Happosai que Lady Cologne; es que el sujeto era un verdadero cínico miserable, todos sabían ahí que ya tenía amoríos, con una mujer aquí y otra allá y por lo que supe, con algunas había tenido hijos, como con una mujer en China. Ahí fue que empezó mi trabajo, Soun. Yo cuidaba muchos bebés día a día, Lady Cologne comenzó una red de secuestro infantil, tomaba a los bebés y los vendía, siempre supe que en cada bebé, veía al hijo que no nació. En principio había sido una venganza para su marido, ya que los hijos de esa mujer en China desaparecieron, pero después fue una ola en el Japón que ella controlaba, les hacían creer a las madres que los bebés habían nacido muertos, justo como a ella le había pasado - Soun inmediatamente pensó en Naoko y sus dos embarazos anteriores a Akane y palideció - y luego la chica, la bailarina exótica, también había perdido a su hija, pero ella siempre supo que se la habían robado. Y de repente todo el Japón sufría lo mismo que lady Cologne, la misma agonía, el mismo dolor. Ella colocaba a los bebés con millonarios y extranjeros que no podían tener hijos, incluso con su propia familia. Afortunadamente yo tuve a Ranma ahí mismo, bajo los ojos de esa mujer que me aseguró al momento de su nacimiento, que él sí sería un guerrero de sangre pura como ya no se veía en el Japón.
-Pero si ella odia a Happosai, mejor aún para nosotros, el enemigo de tu enemigo es tu amigo ¿cierto?
-No te confundas Soun, Cologne preferiría ver arder el Japón entero con ella dentro que ayudar a alguien, es una mujer sin duda poderosísima pero esta podrida por dentro, no queda nada de humanidad en ella, quizás tiene un plan para Kirin.
-Crees que los dos bebés que perdió Naoko antes de Akane, Nodoka dime por favor ¡dime! - la zarandeó de los hombros, ella volteó la mirada.
-No lo sé Soun, yo sólo cuidaba de los bebés mientras se iban a su hogar definitivo… - le dijo mirándolo de frente en la última frase.
Soun entró en desesperación...
Akane había estado estable la última semana y aunque muy débil, ya se incorporaba en la terapia. El doctor Tofú se encontraba en una silla de ruedas, ya estaba mejor pero no podía caminar muy bien, aun así se dispuso visitarla.
-Doctor muchas gracias por salvar mi vida. - dijo la chica apenada - Espero usted esté mejor.
-Akane, claro que estoy mejor, es sólo que Kasumi insiste en que la use y me está esperando afuera - decía señalando a la puerta mientras se incorporaba de la silla - pero ves, yo ya estoy perfecto, el que me tiene preocupado de verdad es Ranma, él no se ha movido de afuera toda esta semana. Akane yo quería decirte algo que descubrí antes del atentado…
Ryoga Hibiki abrió la puerta en ese instante, se le veía frío y cambiado.
- Kana, alista tus cosas, nos vamos a la residencia del emperador - dijo de manera cortante.
-Pero yo quiero ir a mi casa - dijo en tono de súplica aún conectada a monitores.
Ryoga enseñó un colmillo y resopló - No puedes.
-¿Por qué no? - dijo ella desafiante, es que ni la muerte podría arrebatarle el valor.
- Sencillamente porque tu casa ya no existe, los pobladores me informaron que han quemado el dojo Tendo, aún no sabemos quiénes fueron, ni quiénes estaban dentro del dojo en el incendio.
Akane se desvaneció...- ¡Sáquenlo! - gritó Tofú.
Cuando lo sacaron, Ryoga se veía visiblemente consternado. La pelirroja que aguardaba afuera cuando lo sacaron, se levantó de súbito y le preguntó si había pasado algo malo…
-¿Sucedió algo con Akane?- dijo preocupada.
-No, en realidad la chica sólo se desmayó, tantos problemas por una sola mujer...- murmuró Hibiki.
Ranma se molestó - ¿¡Qué estás diciendo!? ¿¡Por qué se desvaneció!? - dijo con furia en los ojos tomando de la camisa al chico de los colmillos.
-¡Oye, oye!...cálmate niñita o voy a olvidar que eres una mujer... simplemente le conté que han quemado el Dojo Tendo y la casa, y que aún no sabemos ni quién fue, ni quién estaba dentro. Dicen que el espectáculo de ver ardiendo esos lugares fue hermoso, ¿sabes? Me hubiese gustado ver como se consumía todo aquello que rodea a esa mujer.
-¿¡Pero qué demonios estás diciendo!?- la pelirroja no podía creer lo que estaba escuchando, cómo podían ser capaces de hacer tal bajeza.
-Ya no importa, vine a llevarme a Akane a la residencia del emperador y así lo haré. Ya viene para acá el Dr. Kuno quien me dará su alta y seguirá en casa del emperador el resto del tratamiento.
Justo en ese momento apareció el Dr. Kuno con semblante serio en su mirada, al ver que la pelirroja no se había movido de la puerta en la que detrás se encontraba la ahora mujer del próximo emperador.
-Buenas tardes caballero, señorita, en un momento daré de alta a la paciente, tendrá que seguir muchas recomendaciones más pero se las enviaré a su majestad por escrito para el personal que la atienda y yo, personalmente, iré a verla dos veces al día.
-Gracias - dijo Hibiki.
Ryoga se dirigió a la pelirroja, que por un instante, estaba en shock intentando asimilar las noticias, mientras un Hibiki despreocupado la sacó de su ensimismamiento - Ah, no es necesario que vuelvas, el emperador dijo que estás despedida. Haz lo que quieras, márchate ahora - habló con desgana.
-Claro que me marcharé... pero a recuperar lo que es mío…- murmuró la chica de la trenza pelirroja apretando la mandíbula.
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En la terapia, el Dr. Kuno hablaba con el Dr. Tofú - Es casi impresionante, cielo santo, espero que esté bien, se lo comunicaré a su majestad.
Akane se despertó gritando por Ryu y por su suegra, se veía muy mal…
-Cálmate chica - le dijo Hibiki - igual ahora estarás en manos del emperador, no hay nada que hacer.
-Primero muerta, ¿me oíste? ¡Primero muerta que en brazos de ese cerdo! - gritó histérica.
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Cuando entró en la residencia de la familia de Taro, había ya un staff dispuesto a atenderla y a recibirla; la atendieron como en la realeza, pero ella estaba como ausente...
Taro entró en el cuarto - déjenme a solas con mi esposa - ordenó
-Yo no soy tu esposa, infeliz ¿me oíste? ¡Nunca lo seré! Primero muerta que esposa tuya… - lo miró directamente con ojos amenazantes.
-Pues esperaré a que mueras, pero después de que nazca mi heredero - Taro la tomó de la barbilla y apretó con fuerza acercándose hasta quedar muy cerca del rostro de la peliazul. Ésta se apartó y le retiró la mano con asco.
- ¿Qué dices? Ahora sí pienso que eres un estúpido. Escúchame bien grandísimo idiota ¡Jamás, me oyes, jamás seré tuya, mucho menos tendré un hijo de un bastardo como tú! - dijo Akane desafiante.
- ¿No te lo dijo tu médico el Dr. Tofú…? - se rió - Estás embarazada mi amor... el día que tuviste el ataque de tuberculosis aquí, consumí el acto y te dejé embarazada, vas a tener un hijo mío, al fin me vas a dar un heredero, además, debes cuidarte mucho porque será el único hijo que te quede de consuelo ¿o no te has enterado de que Hibiki y sus hombres quemaron el Dojo con tu suegra y tu hijo dentro? - sonrió - te dejo para que descanses y cuides a nuestro… hijo.
Akane se quedó en shock, embarazada de Taro, un hijo producto de una violación, Ryu y su suegra muertos en un incendio obra de Hibiki- Ranma - fue su último pensamiento.
Se oyeron unos gritos provenientes de la calle mientras ella se sumergía en el silencio…
-¡Taro! ¡Ábreme la puerta, malnacido! ¡Cobarde!
Taro en su oficina se tomaba el último trago de sake y sonreía - Caíste en la trampa, Ranma - se guardó su arma, un par de navajas y salió dispuesto a enfrentarlo.
Hibiki lo vio salir de su oficina - Es Ranma Saotome - dijo.
-Ya sé que es Ranma Saotome, no sería él si no hubiera venido - Taro habló con desprecio a su empleado - Ahí tienes a tu enemigo Hibiki, ¿quieres destrozarlo o necesitas mi ayuda? – rio con burla, le encantaba ver a su títere así de enojado.
Cuando Ranma entró en el recibidor encontró a Taro y a Hibiki esperándolo.
-Vine por mi mujer - el ojiazul habló con voz muy ronca y con el ceño fruncido, nunca había estado tan furioso en toda su vida.
-Devuélveme a Ukyo y a mis hijos primero - dijo Ryoga.
Ranma lo miró perplejo - ¿¡De qué demonios estás hablando, Ryoga!? Yo no tengo s tu esposa, ni mucho menos a tus hijos.
-No le hagas caso, es claro que él se quiere lavar las manos de todo esto, así que dejo todo en tus manos para que puedas arreglar cuentas con él – dirigió su mirada hacia el trenzado - porque lo que le hiciste estuvo muy mal Ranma, primero lo mandas golpear en el torneo de artes marciales para que no compita contigo y luego le secuestras a los hijos y a la mujer sólo porque, en primer lugar, estás celoso de que Hibiki sea mejor guerrero que tú y en segundo lugar, porque ha empezado a trabajar para mí, ah y una última cosa, Akane cambió de dueño, ahora es mi mujer, está esperando un hijo mío, sí tal como lo oyes, un hijo de mi sangre, me lo ha confirmado el médico del hospital. El día que la traje aquí, la tomé por la fuerza y la he dejado embarazada, no sabes cómo gemía la puta de tu ex mujer de disfrutarme - soltó una carcajada - nos vemos Saotome...- dijo haciendo una expresión de burla y saliendo de la estancia, disfrutando del momento.
- ¡Ni se te ocurra irte maldito hijo de puta! ¡Pienso matarte con mis propias manos y lo haré lentamente hasta que abandones este mundo mirándome a la cara! Me suplicarás que te mate de una buena vez pero no lo haré ¡Vas a desear no haberte cruzado en mi camino! - Ranma corrió en dirección a Taro con fuego en sus ojos pero Ryoga se interpuso entre su objetivo y él.
-¡No me ignores! Aún no has podido vencerme Ranma, vamos a arreglar el torneo de artes marciales aquí mismo, pero en esta ocasión, el otro pagará con su vida…
- Como quieras, no me importa, haré lo que sea para recuperar a mi esposa y si tú me lo estas impidiendo… te haré el sueño realidad de que conozcas en otro mundo ahora mismo.
Continuará...
Hola ¿cómo están?
En primer lugar una disculpa por la demora.
Estamos muy agradecidas por la acogida que tiene el Fiction en esta plataforma y eso se debe gracias a ustedes que siempre están ahí para leernos.
Un agradecimiento a Sakura Saotome quien es nuestra Beta reader.
Sin más preámbulos, Sailordancer7 y yo su servidora, deseamos que le guste este capítulo y dejen sus valiosos comentarios.
Se nos cuidan y nos leemos para la próxima.
Bye!
Hana Note & Sailordancer7
