Todos los personajes de la serie de Inuyasha pertenecen a la genial Rumiko Takahashi ninguno de los personajes me pertenece a mi aunque lo que diera por poder tener aunque sean los ojos de Inuyasha Ahaaa v_v….aclarado esto aquí vamos.


Ashita ne Nareba

Por Mimi chan


Interludio

Sabine

Badajoz, España

30 de octubre 1913

Era increíble como en el momento más difícil y duro de su corta vida, fuera justo también el momento con mayor claridad, que en ese justo momento donde todo era oscuridad, su mente estuviera perfectamente clara.

Miró a su alrededor y solo pudo ver las paredes negras del pozo de su prisión, no había un solo punto de luz en ningún lado, podía sentir, literalmente sentir la oscuridad, las primeras horas habían sido de una asfixia continua y aplastante, la sensación más espantosa que hubiera sentido alguna vez, que había ido menguando poco a poco.

Ella amaba la libertad, no había habido nunca nada tan bello como la primera luz del día sobre el mar, o el calor de medio día bañando su cabello y sus hombros en medio del prado o un anochecer iluminado de luna llena y estrellas brillantes, toda su vida había sido un espíritu libre y verse ahora mismo encerrada en está oscuridad era peor quizás de lo que iba a seguir.

Pero había una sola cosa buena sobre todo esto. Ahora en este momento en que su vida estaba llegando a su final, su mente estaba más lucida y clara que lo había estado nunca y supo con seguridad aquello que toda su vida se había cuestionado.

Era real.

Inuyasha era real.

En 1794 Marisse e Ethan, sus padres habían huido de Francia, escapando de la hambruna y la desolación que la guerra había causado en todo el país buscando refugio en España donde habían llegado a Badajoz, su madre le había dicho que lo primero que habían visto cuando habían desembarcado había sido una banda de gaviotas blancas como la nieve, pequeños ángeles que le habían dado la bienvenida a ella y su recién empezada familia, tenía ya 2 meses de embarazo en ese momento y cuando había nacido, en honor a esas gaviotas le había puesto su nombre. Sabine/

Su familia era increíblemente humilde, sus ancestros habían arrastrado hasta su época, aunque ya habían pasado 500 años, la pobreza de la época de la peste negra, a Inglaterra le había costado mucho trabajo levantarse entre la enfermedad y la guerra y su madre habiendo quedado huérfana y recién casada había decidido que quería empezar de nuevo en otra tierra completamente diferente, no había sido fácil siendo extranjeros, teniendo que aprender español, pero poco a poco lo habían logrado, ella y su familia trabajaban en el campo.

Ella tenía de forma innata un conocimiento amplio por plantas medicinales, así que mucha gente la visitaba para remedios naturales, además de jabón de olor para el cuerpo y para el cabello, perfume de flores, aceite de semillas y algunas otras cosas que sabía preparar, además de también saber curar enfermedades y traer niños al mundo, aunque fuera tan joven.

Sabía hacer todo eso desde que era prácticamente una niña pero nunca le había dicho a nadie como es que sabía hacerlo.

Y si hubiera sido inteligente no lo hubiera hecho nunca.

Desde que había sido niña tenía sueños, extraños sueños donde podía verse a si misma como una mujer joven, acompañando a otras personas en un largo y peligroso viaje, y enamorándose en el acto de la persona más peculiar y fantástica que existía en sus sueños.

Había sentido escalofríos durante todo el día la primera vez que había soñado con él cuando tenía solo 10 años. Él estaba enredado entre raíces de un árbol, dormido pacíficamente, absorbió su imagen completa antes de acercarse a tocarlo, vestido con el traje más extraño color rojo, su largo y brillante cabello plateado que arrancaba destellos de sol, no era viejo, si no todo lo contrario, debía ser tan joven como ella en sus sueños, y la cosa más desconcertante de su apariencia y lo que le había causado escalofríos, habían sido las orejas de perro sobre su cabeza.

¿Como podían estar mezclados un perro y una persona?

Pero a medida que los años fueron pasando siguió soñando con él, soñando cosas que una joven de su edad no debería poder soñar, soñó con muerte, con demonios, con sangre y destrucción, soñó con personas perversas y seres demoníacos que no había pensado siquiera que existieran y después de todo eso soñó con el amor de ese joven de cabello plateado y ojos dorados llamado Inuyasha, soñó con una vida a su lado, soñó con sus besos, su inocencia perdida en una cabaña con nieve, y a medida que más soñaba, más lo amaba, no importaba si era una cruza demoníaca con un ser sobrenatural, era suyo, lo amaba y él a ella.

Pero a pesar de todo siempre había creído que de alguna forma solo era un invento de su imaginación, alguna fantasía creada en su mente que la acompañaba siempre, había creído incluso que sufría algún tipo de locura.

Había visto antes a una anciana que caminaba sola en las calles del pueblo hablando solo con ella misma, o con los seres imaginarios que la acompañaban. Se había preguntado si había sido así siempre, si no había habido un momento en su vida que había sido una campesina normal, común y corriente que había tenido sueños descabellados y excéntricos y que eso la había llevado a la locura definitiva.

No había habido de todos modos nada que ella pudiera hacer para modificar sus sueños, estos solo llegaban sin que ella pudiera controlarlos o imaginara siquiera como pararlos.

Ojala y lo hubiera sabido…

Una parte de ella misma se sentía culpable por los sentimientos que despertaba en ella esos sueños, al lado de Inuyasha se sentía protegida y amada, invulnerable, en todos sus sueños, no había habido casi un día desde que se hicieron marido y mujer – por que eso habían sido aunque no hubiera ningún rito sagrado que así los calificara – que no hubieran estado juntos y cuando volvían a verse se amaban aun mas que antes, era la sensación más dulce y placentera que alguna vez hubiera sentido, pero eso llevaba su paga. Desde los 15 años habían habido algunos hombres que la habían pretendido, con cualquiera de ellos pudiera haberse casado y empezar una nueva familia como se supone que debía hacer, pero siempre que tenía un nuevo pretendiente era inevitable compararlo con Inuyasha y el joven quedaba evidentemente perdiendo, Inuyasha era llamativo, su cabello, sus ojos, su cuerpo entero, sano, sin cicatrices, sin enfermedades, sin dientes podridos, era hermoso en verdad, su pretendientes eran jóvenes de campo igual que ella esmirriados por la dura vida que habían tenido que vivir, enfermos y sucios – no es que ella fuera elitista, había aliviado a hombres llenos de llagas purulentas con sus hierbas, había sido bañada por placenta y sangre en los partos, pero ella le gustaba el agua, se bañaba todos los días aunque le dijeran que eso no era sano – Inuyasha era valiente, fuerte, casi invencible, no había habido hombre o criatura que pudiera derrotarlo, siempre poniéndola a su espalda para protegerla con su espada y su cuerpo si era necesario, los hombres que conocía jamás imaginarían siquiera ser tan fuertes.

Inuyasha la amaba, se veía en sus ojos, se escuchaba en su aliento, se sentía en su tacto, Inuyasha la amaba de forma total, sincera y sin condiciones. Y ella de una forma instintiva sabía que nadie podría amarla así. Nunca. Jamás.

Sabía también que ella tampoco podría amar a nadie como a Inuyasha.

El ultimo año había habido uno de su pretendientes más insistente de lo habitual, parecía completamente decidido a tenerla, era un hijo rico de una familia de la cuidad, su padre tenía una gran extensión de tierra heredada por los reyes después de su servicio, no eran aristócratas ni nada por el estilo, pero tenían tierra y oro. Le había insistido por mucho tiempo que buscara una mujer en una mejor posición que la suya, tenía los recursos para hacerse de una mujer con un apellido importante, alguien que hiciera crecer su fortuna más que disminuirla, no tenía siquiera una dote que ofrecer, pero él había insistido hasta que la llevó a decir lo que no debería haber dicho nunca.

Que no lo aceptaba por que estaba enamorada de otro hombre.

Esto además de desalentarle pico el orgullo del joven, insistió en saber quien era el hombre que ella amaba y retarlo en un duelo por su mano, ella se negó a dejarle saber quien era.

Y eso fue el empiezo de su ruina.

Sus padres siempre le habían respetado, pero Gabriel, su pretendiente había acudido a ellos cuando no había funcionado abordarla solo a ella, sus padres curiosos también del joven que había dicho amar y del cual no conocían nada, se negó a hablar con ellos también, y el joven siguió indagando, llego al convento donde las monjas le habían enseñado a escribir y leer por que era necesario para escribir sus formulas de remedios y demás artilugios y allí fue donde realmente firmó su sentencia de muerte.

Ella había querido recordar las cosas que soñaba, quería dejar sentado de algún modo lo que soñaba de Inuyasha y las cosas que veía en sus sueños, de algún modo, muchas de las cosas que había aprendido habían sido en sus sueños, tenía una especie de diario, una cosa impensable para una campesina como ella, el papel era una cosa carisima y muy difícil de conseguir, pero las monjas del convento le podían conseguí a veces hojas por que sabían para que las necesitaba y había conseguido papel de lo que fuera, prefería no recordar de donde lo había robado, pero era una cosa muy, muy importante para ella. De algún modo que no lograba comprender Gabriel había encontrado su diario y lo había leído.

Y la había acusado de bruja.

Todo estaba en su contra por supuesto, su comportamiento entero era el de una bruja, ella misma había pensado en un par de ocasiones que quizás estaba poseída por un demonio y de allí los sueños extraños y sus habilidades especiales, pero era una mujer temerosa de Dios, asistía a misa con su familia cada servicio, era piadosa, amorosa, buena, era imposible que hubiera un demonio cómodo en su interior.

Pero todo la acusaba, habían llegado a su pequeña choza hacia 3 noches los santos de la ordalía y la habían apresado por hereje, la habían llevado a la iglesia del pueblo y allí había sido arrojada a un pozo de agua seco.

Al día siguiente sería su auto de fe y sabía que la encontrarían culpable.

Miró de nuevo sobre su cabeza, el pozo estaba techado en el patio posterior de la iglesia, no había ninguna luz, no podía ver siquiera las estrellas en ese lugar, y no había manera de que pudiera escapar, si lo hiciera de todos modos no podría llegar muy lejos, habría guardianes cuidando que ella no escapara, ya había habido dos autos de fe en ese pueblo y los dos habían sido declarados culpables y como se hacia desde hacia siglos con los herejes habían sido quemados en una hoguera.

No sabía como, pero desde hacia años había sabido que no viviría mucho, sabía que su vida no sería larga por que no podía tener una familia o hijos por que siempre que pensaba que no sería con Inuyasha se negaba a si misma esa labor.

Moriría de nuevo, moriría al día siguiente lamida por las llamas de una hoguera no como la primera vez en brazos de él.

- Inuyasha…

Se preguntó por primera vez con toda la claridad de su mente, de su verdad sobre él y ella si aun seguiría vivo, si aun habría la posibilidad de que siguiera con vida. 60 años había pasado con él y no había envejecido prácticamente nada. Si no se equivocaba aquella vida había sido hacia 200 o 300 años, ¿Seguiría él siendo el mismo joven de ojos dorados que conoció o de algún modo había alcanzado la muerte y trascendido a otra vida?

Pero si estaba con vida sabía que estaría lejos, quizás en ese mismo país completamente desconocido donde la lengua era completamente diferente a la suya, no podía rescatarla ahora, no podía venir y saltar dentro del pozo para sacarla y derrotar con su espada a quien quisiera detenerlos para vivir de nuevo juntos, compartiendo el amor que se tenían.

No, él no vendría aunque lo deseara con todo su corazón.

Sabine se arrodilló en el piso y lloró las ultimas lagrimas de su vida, le había prometido en aquella vida que se encontrarían de nuevo, que de algún modo si podía volver a nacer quería verlo una vez más y no sería de ese modo, su vida terminaba esa noche, no habría un mañana que compartir con él.

Con todo el dolor de su corazón, lloró. No por su vida perdida, si no por la oportunidad perdida de volverlo a ver.


31 de Octubre 1913

Día de todos los santos

There's a cold fire there's a crossfire

And there's something

Inside, incide…

Este es un fuego frió, es un fuego cruzado, esto es algo dentro, dentro…

El pueblo entero estaba reunido frente a la iglesia del pueblo, curiosos y gente llena de morbo veía como monjes apilaban madera en el centro de la plaza principal donde sería llevada a cabo la sentencia.

Los autos de fe eran, como el mayor espectáculo del mundo, toda la gente dejaba lo que estuviera haciendo para asistir a ver lo que pasaría, escuchar los gritos de los condenados parecía fascinarlos, ella nunca había asistido, respetaba la vida, es un valor que adquieres cuando has ayudado a traerla al mundo.

Odiaba ser ahora el centro de toda esa expectación, amarrada de manos con la ropa sucia y desmadejada, no había sido torturada para declarar, le habían hecho preguntas a las que se había rehusado a mentir y la habían encontrado culpable. El juicio público era una mera formalidad.

La gente se arremolinaba para poder ver, la gente estaba allí comiendo golosinas o subidas sobre los techos de las casas para tener una mejor perspectiva, agachó la cabeza para no tener que ver.

- El juicio empieza – dictó el orden uno de los jueces y leyó de un papiro – la acusada Sabine de Troyes, de 20 años, hija de Marisse de Lacroix e Ethan Troyes, ha sido acusada de herejía y brujería por su prometido Gabriel Allende.

Sabine se mordió los labios, no serviría de nada decir ahora que Gabriel no era su prometido y nunca lo había sido.

- Estando prometidos desde hace un año – siguió el juez leyendo la información recabada en su caso – la acusada Sabine de Troyes, se ha negado hasta la fecha a llevar a cabo el matrimonio, en las ultimas fechas, su prometido pudo observar el extraño comportamiento de la acusada, y descubriendo pruebas fehacientes de que está vinculada con un demonio.

Sabine no sabía si debería reírse, al menos en eso tenía razón, estaba vinculada aunque no fuera un demonio puro, si con un demonio. Miró a Gabriel subir al estrado y hablar ante el público.

- Sabine de Troyes no es una mala persona, todos ustedes lo saben – dijo y vio varias personas asintiendo con la cabeza, todo el pueblo la conocía, había ayudado a muchos – pero en este libro – mostró ante todo el mundo su diario, si tan solo nunca lo hubiera escrito – habla con pasión de su vida al lado de un ser llamado Inuyasha que no es humano.

La gente empezó a exclamar asombrada y los cuchicheos unos con otros empezaron, todos demasiado bajos y confundidos para poder entenderlos a menos que estuvieras parado al lado de quien los decía.

- Además de eso está su conocimiento de cosas que ninguna joven de su edad o su posición puede saber – continuo su declaración Gabriel –- todos sabemos como puede preparar remedios y curas sin ningún tipo de instrucción previa, además sus padres son testigos que sus sueños están plagados por el acoso del demonio que la ha poseído.

- ¡No por favor…! – Sabine subió su mirada y miro a sus padres que la miraban con los ojos llenos de horror por su situación – mis padres no tiene por que declarar yo…

- Guarde silencio – dijo imperito el juez – nadie le ha pedido hablar aun Sabine de Troyes.

¡Ellos harían subir a sus padres a declarar en su contra! ¡Eso no era justo! Sus padres queridos la habían tratado de proteger aun antes de que se la llevaran, habían golpeado a su padre para poder sacarla de la seguridad de su casa. Ya tenían lo que querían para enjuiciarla, ¿Por qué querían hacer subir a su padres?

- Guarden silencio – gritó uno de los jueces a las personas que habían empujado adelante a sus padres de entre la gene – se llama a Marisse e Ethan Troyes.

And we'll never, never make it

And we'll never, never break it

Until, until…

Y nosotros nunca, nunca haremos, y nosotros nunca, nunca romperemos, hasta que, hasta que…

Pero sus padres no subieron por su voluntad, vio a un par de monjes que los llevaban por la fuerza hasta el lugar donde deberían declarar.

- Es nuestra hija – suplico su padre con dolor – no puede pedirnos hablar en su contra.

- Su actitud demuestra que su hija es culpable mujer – le dijo con cierta satisfacción el juez – diga lo que tenga que decir si no quiere ser inculpada también.

Sabine miró a sus padres con el corazón roto, con una sola mirada les dijo que hablaran, que cuidaran de aquí en más de ellos mismos.

- Nosotros solo la hemos escuchado hablar en sueños – dijo su padre sin atreverse a mirarla – ella habla en un dialecto que no entendemos y a veces se agita mucho mientras duerme como si tuviera pesadillas, a veces ríe y se ve feliz, pero son solo sueños, todos decimos cosas incoherentes mientras dormimos.

- ¿Que es lo que dice mientras duerme? – preguntó el juez ignorando su explicación.

- No lo sabemos – dijo su madre – como dijo mi esposo ella dice cosas en una lengua que no entendemos.

- Pero puede recordar las palabras que dice – espetó el juez.

- Madre – dijo Sabine desde sonde estaba – solo dígalo, no hay nada que hacer por mi, pero por favor no se lastimen ustedes más.

There's a long game that's a wrong chain

And it's something… we all hide it

Inside

Este es un largo juego, está es una unión equivocada, y es algo… que todos nosotros escondemos, dentro…

Su madre se soltó a llorar desconsolada mientras su padre la sostenía contra su pecho, Sabine se sintió un momento en calma, a pesar de lo que le pudiera pasar a ella, al menos ellos estarían siempre juntos y estarían bien cuando ella no estuviera más con ellos.

- Una noche lloró entre sueños – respondió su padre – y solo dijo "aita ne narepa…/" o algo así no logro entenderla cuando habla así.

El juez dirigió su mirada a ella. Recordaba ese sueños, la primera vez que había muerto, ella habla prometido volver a verlo, lo había jurado y había deseado tanto hacerlo, quizás estaban en el tiempo equivocado, el momento equivocado, ¿Habría la posibilidad que hubiera una nueva oportunidad?, ¿Podría ella renacer de nuevo para poder encontrarlo.

- Sabine de Troyes – exigió el juez de nuevo con voz autoritaria y dura – diga que significa la frase que su padre ha intentado repetir.

And we'll never, never make it

And we'll never, never break it

Until we learn to see

Until we set free

Y nosotros nunca, nunca haremos, y nosotros nunca, nunca romperemos, hasta que aprendamos a ver, hasta que alcancemos la libertad

- Hi wo, Inuyasha – dijo ella la frase que había quedado en su mente más clara que ninguna – ashita ne nareba, watashi negai…/

- ¡SILENCIO! – grito el hombre que la había hecho hablar – no le pedimos que repitiera la frase, si no si significado, es pecado repetir un hechizo ante tantas personas.

- No es un hechizo – le respondió Sabine – solo es una frase.

- Diga su significado – dijo sin abandonar su dureza.

Sabine cerró sus ojos y pudo verse de nuevo, allí acostada entre sus brazos, sus hermosos ojos dorados mirándola con el mayor dolor que nunca le había visto reflejando en sus irises color de miel, despidiéndose, sintió de nuevo el mismo hueco frió y doloroso en su estomago, suspiro profundamente para tragar el nudo en su garganta y dijo esa frase una vez más.

- Un día Inuyasha, cuanto el mañana llegue espero que mi alma encuentre a la tuya…

- ¡Suficiente! – la interrumpió abruptamente el juez.

El cuchicheo se hizo aun más fuerte, fácilmente llegaron a sus oídos está vez las frases claras de aquellas personas asustadas "¿Su alma? Quiere decir que vendió su alma al diablo" "era demasiado joven para ser tan sabía, seguro su padre es un demonio" "tengo que llevar a mi niño a la iglesia, ella lo toco con sus manos".

- Reconoce entonces – siguió su interrogatorio el inquisidor – Sabine de Troyes que tiene un vínculo con el diablo.

- Inuyasha no es un demonio – dijo por fin sin tener más salida – es la unión de un demonio antiguo y una humana.

And you got style and you got grace

And you got the means to leave that place

Y tú obtuviste forma, y obtuviste gracia, y obtuviste los medios para dejar este lugar

Empezaron gritos, asustados y furiosos, la gente estaba escandalizada por lo que acaba de decir. Estaba firmando sin oportunidad mínima de revocar su sentencia de muerte, la más leve esperanza de haber podido salir con vida acaba de salir de su huyendo por las palabras de su boca.

- Tengo un vinculo con él al menos lo tuve hace mucho, mucho tiempo – siguió cuando nadie la detuvo – hace 300 años lo conocí en una vida diferente y ahora aun lo recuerdo.

- Blasfemas niña – dijo más encolerizado el juez que la interrogaba – solo los santos y los profetas renacen, las demás personas van al purgatorio en espera del juicio final y no salen de allí.

- Les digo la verdad – dijo ella con seguridad – aunque ni siquiera yo la entienda, conocí a Inuyasha hace 300 años y nos amamos en otra vida y otro tiempo diferente.

- ¿Pero aun le amas? – dijo una voz en medio de la gente.

Sabine miro a la persona en medio del agente, allí, Gabriel allende, con su cabello marrón y corto y sus ojos chocolate la miraba lleno de cólera y dolor.

- Si - Sabine no detuvo su respuesta – estoy unida a él por el vínculo del amor, marcada como su compañera eterna por eso nunca pude amarte a ti, perdona si eso te lastimo.

El silencio se hizo en ese momento. Sabine agachó la cabeza y dejó las lágrimas caer por sus ojos.

- De verdad lo lamento Gabriel – dijo sin atreverse a mirarlo – ni siquiera yo sabía que esto era real pero lo es, por eso nunca pude aceptarte, a ti o a nadie.

- Tratas de desmentir que Gabriel Allende es tu prometido – le pregunto con cautela el juez cerca de ella.

- Nunca dije que lo fuera – respondió ella, podía desacreditar a Gabriel, dejarlo como un mentiroso, pero no servia de nada – el solo se adjudico mi mano aun cuando sabía que yo no lo quería, si le preguntan a mis padres les dirán que eso es cierto, lamento reconocerlo por el más que por mi, pero nunca lo acepte.

- La quería para mi – dijo Gabriel aun donde estaba de pie, no dispuesto a que lo humillaran – tarde o temprano sabía que ella lograría aceptarme, pero ahora ya no, está maldita, influenciada su voluntad por un demonio.

Por un momento la gente parecía confundida, pudiera ser que estuvieran pensando que Gabriel la había condenado solo por su ego herido o por resentimiento por ella, no quería afectarlo de esa manera, no era culpa de él que ella amara a Inuyasha y no lo hubiera aceptado, su comportamiento, sus recuerdos, sus sentimientos eran lo que la habían puesto en ese lugar no Gabriel.

- Por favor déjenme hablar – pidió Sabine a el juez cerca de ella – se que esto no cambiara la sentencia que tengo sobre mis hombros pero de todos modos quiero hablar.

- No escucharemos tus blasfemias Sabine de Troyes – le dijo el juez duramente.

But you'll never, never make it

And you'll never, never break it

Pero tú nunca, nunca hiciste, y tú nunca, nunca rompiste.

- No intento decir ninguna blasfemia, solo quiero hablar – siguió hablando antes de que la interrumpieran de nuevo – Si, estoy vinculada con un ser sobrenatural, pero no está conmigo, no estará nunca conmigo más que en mis sueños, es completamente inofensivo para nadie más que para mi, no es el tipo de demonio que pueda convocar a la luna llena ni nada por el estilo. Nunca he estado con el realmente, y nunca lo estaré por que no pertenece a este lugar y ni puede compartir mi vida. Pero también es cierto que mi alma está atada a él y aunque quisiera romper el vínculo que nos ata no podría hacerlo.

Until you learn to see until you set free

So set free

Set free

Hasta que tú aprendiste a ver, hasta que tú alcanzaste la libertad, así que alcanza la libertad, alcanza la libertad.

- No quiero que teman – dijo a la gente que la escuchaba con atención – en aquella vida Inuyasha era un ser que no lastimaba a nadie, era mitad humano por eso mismo no podía hacerlo y en este momento no se donde está, el seguía vivo cuando yo viví en el pasado y ahora no se donde está y…

- ¡BASTA!

Free, oh set free

Libertad, oh alcanza la libertad

La voz sonó como un trueno cuando el juez principal del auto de fe se levantó exaltado de su lugar.

- Sabine de Troyer – se dirigió directamente a ella – puede que no puedas convocar a un demonio, pero has declarado estar unido a él, un ser creado no por el Dios todo poderoso que todos debemos obedecer.

- Eso no lo se – dijo Sabine – él tenía alma y…

- ¡Que guardes silencio! ¡Cada palabra que sale de tu boca es una blasfemia! – dijo con furia inagotable – Nada que no haya sido creado a la imagen y semejanza de Dios puede ser una creación del Todopoderoso, nuestro señor jamás crearía una criatura mezclando nuestra sangre y la de un demonio.

-

If we could see that this was all that we need

Inside our minds bodies and souls

Si pudiéramos ver, esto sería todo lo que nosotros necesitamos, dentro de nuestras mentes, cuerpos y almas

No había nada más que decir, había dicho la verdad si Dios había dispuesto tomar su vida en ese instante y ese momento por manos de esos hombres que la creían hereje y un demonio quizás así había sido escrito que fuera, no tenía ningún arrepentimiento, no temía de nada por que no había lastimado nunca a anduve, su único y real arrepentimiento era solo el no poderlo volver a ver.

- Sabine de Troyes – dijo el juez principal – por el poder que me confiere la santa madre iglesia te condeno a morir en la hoguera por herejía y brujería, la sentencia se llevara a cabo a la caída del sol, se te niega la palabra decir nada más, ya has hablado suficiente.

Ella cerró sus ojos y agachó la mirada mientras monjes la llevaban a la pira donde la quemarían y la amarraban para que no pudiera escapar, podía escuchar la gente gritando a su alrededor, sintió como alguien intentaba tironearla para que la gente la atrapara pero los monjes fueron lo suficientemente rápidos para no permitirlo, en un par de minutos excepcionalmente largos estaba atada de pies, manos y por la cintura a un poste mientras leña verde estaba reunida a su alrededor, monjes quedaron custodiando la pira hasta que el sol cayera.

Mente, cuerpo y alma estaban en paz ahora, la suave resignación de la muerte, no sabía que tan dolorosa podía llegar a ser, pero suponía que bastante, aun así era el final del camino, hubiera deseado vivir un poco más, hubiera deseado envejecer ayudando a las personas que le pidieran su auxilio, pero no valía la pena añorar las cosas que nunca pasarían.

We wouldn't run and we would let go

Cause we'd realize that we had

That we had no control

Si no corriéramos, si no lo dejáramos ir, porque nosotros ganamos lo que tenemos, esto nosotros tenemos el no control.

El día pasó, no miró a nadie más hasta que vio el sol esconderse detrás de una ladera, era un hermoso atardecer, el último de su vida, y eso estaba bien.

Buscó entre los rostros de la gente no demasiado, pues sus padres estaban cerca de ella en ese momento.

- Yo estaré bien mamá, papá, no quiero que sufran por eso – dijo con una suave sonrisa resignada, tratando de influirles animo.

- Sabine… - su madre no había podido dejar de llorar.

- No hice nada malo mamá – dijo controlando su propio llanto, no quería que su madre viera eso la ultima vez que la mirara – créeme, dije la verdad estoy unida a Inuyasha aunque jamás lo hubiera llegado a ver en está vida, no falte en nada contra Dios y me voy sin ningún remordimiento.

- Te creo pequeña – dijo su padre con más entereza aunque tenía los ojos brillantes.

Apenas alcanzó a decir aquello cuando el juez inquisidor llegó a su lado y dijo una ultima plegaria para su alma.

- Sabine de Troyes, nacida en está ciudad de Badajoz en 1894, hija de Marisse de Lacroix e Ethan Troyes, has sido encontrada culpable de herejía y delitos de brujería y condenada a morir quemada en la hoguera. Confiesa tu pecado y quizás nuestro señor piadoso y eterno te juzgue con menos dureza.

Con voz calma y tranquila Sabine levanto su mirada y dijo:

- Por las cosas equivocadas y los pecados que cometí en mi vida me arrepiento y pido perdón.

No dijo más, por que no había manera de arrepentirse por amar a Inuyasha, si alguien le había entregado ese amor, debía ser Dios mismo.

La hoguera fue encendida, junto con ella fue arrojado su diario, ella deseo tener las manos libres para poder sostenerlo contra su pecho, quizás lo mejor justamente fuera que fuera quemado con ella, para que nadie más viera esas historias sobre ella, que la olvidaran, que su nombre quedara perdido en el tiempo sin posibilidad de que nadie más lo invocara.

Una tos dolorosa subió por su pecho cuando aspiró el humo de la leña a su alrededor. Quizás el humo lograría ahogarla antes de que el fuego la consumiera, sentía los pulmones abrazados por el hollín y los parpados pesados.

Quizás… si su realidad era tan fiel como en sus sueños, ella regresaría de nuevo, como Kagome Higurashi, como la joven del futuro que había viajado al pasado, ella era Kagome del pasado y del futuro, con la lógica que el creador había utilizado en su línea de vida, ella volvería quizás y habría una ultima oportunidad.

- ¡No por su mano, si no por la mía!

Sabine escuchó la voz de Gabriel Allende cerca de ella y miró, allí frente a ella en medio de la gente que se hacia a los lados asustada, Gabriel sostenía un arma apuntando contra ella y disparó.

La gente empezó a correr en todas las direcciones asustada, temerosa de lo que pasaba. La bruja estaba muerta desangrándose en la pira, la sangre bañaba el fuego que se había encendido pero no era suficiente para extinguirlo, había sido un disparo limpio y exacto en medio del pecho seguramente atravesándole el corazón, los monjes que había estado vigilando la ejecución detuvieron a Gabriel Allende quitándole el arma antes de que pudiera usarla de nuevo.

Las llamas siguieron su curso, devoraron primero al libro y después a su autora con lenta parcimonia.

Así el 31 de octubre de 1913, día de todos los santos a las 7:13 de la tarde falleció la ultima bruja que condenara la inquisición en España

Sabine Troyer.

Fin interludio.

10 de noviembre de 2009

5:36 p.m.


Nota de autora: ¡Kami sama! como me huyo este interludio ahora ya puedo ir a pelearme con el capitulo 12 jaja jaja.

Desde que empecé el capitulo 12, si ya se ustedes apenas van en el 9 pero ya voy adelantada – si no los tuviera a ustedes esperado a que me ataque la imaginación y ya imagino los violentos ataques virtuales a mi persona jaja –, estuve dándole vueltas a la idea de que Kagome hubiera tenido más de una reencarnación y esto fue lo que resulto.

El periodo de la inquisición española se me hace uno principalmente penoso de la cultura que nos heredaron los españoles a los mexicanos, pero no por ello no digno de explorar, no se tomen muy literal mi juicio, no tengo la información fidedigna de cómo se llevaban a cabo más que algunos ejemplos como braveheart o las brujas de Salem jeje.

La cancion es de Katie Gray se llama set free busquenla vale un monton la pena y es un perfecto acompañamiento del capitulo.

solo me resta como siempre agracecer a todas las personas que estan leyendo esta historia y en especial por tomarse uno de su valiosos minutos para dejar un mensaje a:

Sheccid Cullen
Peachilein
sakurapauand
lerinne
Cecysan
luluc6
Les-kane
RefiraM
Elizabeth
dreamsofserenity
Zorion
Otaku-SIG
knd.03
Minako k
Sakata-2
TaniaC
Iloveldess
Fabramo
yuiren3
Trish Black
LadyOscar
Lapislazuli Stern
La AvIa

ya saben sus mensajes son mi motivacion asi que por favor antes de irse dejen un review si, por favor se los garadeceria desde el alma.

Espero que estén disfrutando la historia, nos vemos en el siguiente capitulo.

Bueno sin más me despido

Shian shen

Mimi chan


/ Las gaviotas Sabine son oriundas de España, aunque no estoy segura desde hace cuanto tiempo.

/ ¿Cómo suponen que alguien que nunca ha hablado japonés diga Ashita ne nareba…????

/ Literalmente con mi muy vago japonés ^_^ "un día, Inuyasha, cuando el mañana llegue, yo deseo…"