Bueeeeenas! Cómo les va?
Acá estoy una vez más actualizando mi fic. Imagino que debo haber decepcionado a varixs con el giro rotundo que le di a la historia, y con este nuevo cap sospecho que volveré a desilusionarlxs… Pero no teman, más adelante las cosas van a retomar el rumbo que todos queremos, lo prometo! y con este movimiento va a ser mucho más interesante la definición entre Serena y Darien… Tomen estos episodios como un condimento especial, yo pienso que las relaciones humanas siempre son más sustanciosas cuando no se dan tan fácilmente. Está bueno tener que remarla un poquito ¿no les parece? Después la satisfacción al concretar lo que anhelamos es mucho mayor…
Quisiera agradecer nuevamente a quienes siguen y comentan este fic. Y también quiero pedirles a quienes aún no lo han hecho, que por favor me escriban sus opiniones. Realmente me importa mucho saber lo que piensan o sienten con respecto a lo que escribo, no porque mi creatividad dependa de eso, pero sí me gustaría que me cuenten qué les parece. Sino quieren dejar reviews, manden pm, de cualquier manera sus ideas son más que bienvenidas! Así como yo comparto todo esto -que si bien es una ficción, hay mucho mío en lo que relato- también me parecería lindo que compartan conmigo lo que les surja al leerme.
Bueno, sin más preámbulos los invito a leer el doce. Que lo disfruten!
Saluditos! :)
Bell.–
:: Capítulo Doce ::
El tiempo pasó…
Durante algunas semanas todo parecía haber vuelto a la normalidad, aunque la rutina sólo servía para evadir la realidad.
Serena cumplía con la editorial, a la oficina se ausentó varios días disculpándose con Molly con la tonta excusa de una gripe mal curada. Pero lo cierto era que no tenía energías ni ánimos para ocuparse de nada, sólo de cuidar su puesto de trabajo. Y en los tiempos libres visitaba a sus padres, los mimos de su mamá la ayudaban a reponer fuerzas.
Darien por su parte se dedicó de lleno al hospital, además de las horas que exigía su cargo en el servicio de cardiología también había tomado algunas guardias rotativas y cada vez que podía se encargaba de cirugías que algunos colegas rechazaban. Lo único que quería era tener su mente y su tiempo ocupados en el trabajo y no pensar en nada más, y cuando no trabajaba se atrincheraba en su departamento.
Entre ellos dos habían cortado todo tipo de contacto, no volvieron a verse en esas semanas, y ambos evitaban frecuentar los lugares donde podrían llegar a encontrarse, como el bar de Andrew. A su vez los chicos estaban preocupados por ellos, y al enterarse del regreso de Seiya por medio de Rei entendieron lo que pasaba. Pero no los presionaban para verlos, respetaban su ausencia, tarde o temprano volverían a encontrarse.
Finalmente Serena se enteró a través de Mina que Seiya estaba viviendo con Yaten y que había empezado a trabajar en la academia. Después de mucho meditarlo decidió que ya era momento de verlo y aclarar las cosas con él. No tenía sentido dejar pasar más tiempo.
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En la academia, Seiya se encontraba en una pequeña sala concentrado en un libro de música que había traído de su viaje. En eso llegó Yaten para anunciarle que Serena lo buscaba y estaba esperándolo en el auditorio. Él saltó de la silla ansioso y se encaminó hacia donde ella estaba.
Durante esas semanas no había podido dejar de pensar en todo lo que había pasado: el reencuentro, la noche juntos, la pelea, el 'incidente' de la ducha y la nota que le había dejado antes de irse. Sabía que ella necesitaría espacio y tiempo para poder pensar, pero para él había sido una verdadera tortura esperar tanto. Ya habían pasado un año separados, pero esas semanas le habían resultado una eternidad.
Esta vez había decidido que sería la última que insistiría en intentar hacer funcionar su relación: estarían juntos o no, pero pasara lo que pasara tenía que ser definitivo. Durante el tiempo que estuvo viajando había vivido cosas que lo hicieron reflexionar mucho sobre su vida y sobre lo que quería. Y estaba realmente cansado de la inestabilidad de siempre, quería aferrarse a algo seguro de una buena vez. Y necesitaba intentar de nuevo recomponer su relación con Serena, ella había sido lo único constante en su vida, a pesar de las separaciones.
Finalmente llegó al auditorio donde ella lo esperaba. Entró y caminó lentamente por el pasillo mientras la observaba detenidamente. Ella vestía una falda verde hasta las rodillas, una blusa blanca con florcitas amarillas y zapatitos azules. Llevaba el cabello suelto y su eterno morral de cuero colgando de su hombro. La encontraba sencillamente encantadora. —Hola, bombón —le dijo cuando estuvo cerca.
—Hola —dijo ella con una leve sonrisa.
—¿Cómo estás? —la saludó Seiya—. Te ves bien, estás muy bonita hoy —y sonrió dulcemente.
—Gracias —dijo Serena un poco ruborizada—. Tú también te ves bien. ¿Cómo has estado? Me dijo Yaten que estás trabajando aquí.
—Sí —respondió él contento—. Comencé a dar clases de guitarra, tengo algunos alumnos. La verdad me encanta, me divierto mucho con los niños y creo que ellos también conmigo.
—Seguro que sí, tú eres un pequeño niño encerrado en el cuerpo de un adulto —dijo ella riendo.
—Es cierto, ya me lo habían dicho antes —admitió él y también rió—. ¿Y bien? —se puso serio—. Dime, ¿cómo estás?
—Bien —Serena también se puso seria—. Vine porque quería conversar contigo y quería preguntarte si podemos reunirnos cuando no estés ocupado.
—Podemos conversar ahora —respondió él.
—Pero no quiero interrumpirte, estás trabajando —insistió ella.
—No me interrumpes, no tengo alumnos hoy. Sólo vine para aprovechar la sala de ensayo y practicar un poco. Ahora también toco la trompeta —le contó contento de nuevo.
—¿La trompeta? —preguntó ella sorprendida.
—Sí, descubrí que me fascina —comentó Seiya entusiasmado—. En México conocí a unos chicos que hacen música balcánica, una cosa increíble, pero ya te contaré después. Ahora dime de qué quieres hablar —y volvió a ponerse serio.
—Bueno —Serena hizo una pausa—, estuve tratando de pensar un poco durante este tiempo. Pero han sido unas semanas muy duras en el trabajo y con Molly hemos tenido dificultades para concretar nuevos eventos, así que los ánimos no han sido de los mejores.
—Me imagino —dijo él—. Pero seguro que es algo pasajero, ya volverán a encaminarse las cosas.
—Sí, supongo que sí —dijo ella suspirando—. Seiya —lo miró fijamente a los ojos—, he estado pensando mucho en… En nosotros —hizo una nueva pausa—. Primero que nada quiero agradecerte por haber respetado mis tiempos y no haberme buscado. Me hizo mucha falta estar sola para poder pensar y aclarar las ideas —volvió a suspirar—. Bueno, quería decirte que después de lo que hablamos la última vez, después de lo que pasó, yo… —no encontraba las palabras adecuadas para decirle lo que había decidido—. Quiero decirte que yo…
—¿Tomaste una decisión? —preguntó él para ayudarla a seguir hablando.
—Sí —respondió ella.
—Está bien, puedes decírmelo. Sea lo que sea yo lo aceptaré —dijo él esperando impaciente su respuesta.
—Seiya, yo… —dijo Serena emocionada y se acercó a él—. Quiero que volvamos a intentarlo —y acarició su mejilla con una dulce sonrisa en su rostro.
—Bombón… —los ojos de Seiya se llenaron de lágrimas al escucharla y enseguida la abrazó con fuerza—. ¡Me hace tan feliz escucharlo! —ella reía nerviosa. Él la miró de frente sin soltarla y le dio un tierno beso en los labios—. Volveremos a intentarlo —y prolongó el beso profundizando el abrazo. Ella seguía acariciando su rostro con dulzura. Él dejó de besarla y volvió a mirarla a los ojos—. Haré hasta lo imposible porque esta vez funcione —murmuró—. Te amo, Serena… —y volvieron a besarse.
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Algunos meses pasaron, Serena y Seiya reanudaron su relación mejor que nunca. Realmente se entendían tan bien que les resultaba tan fácil estar juntos, hacían de todo y se veían casi a diario. Se visitaban en sus trabajos, salían a todas partes, se reunían con amigos, se divertían y casi todas las noches él se quedaba a dormir en el departamento de Serena.
En sus trabajos se sentían plenos. Serena y Molly habían logrado concretar algunos nuevos eventos en distintos espacios y Seiya colaboraba musicalizando las aperturas. Ella disfrutaba de todo lo que compartían y tomaba fotos para registrar cada detalle, a veces a él le molestaba un poco y le arruinaba las tomas haciendo caras raras, pero ella adoraba esas salidas infantiles de él y lo acosaba aún más con la cámara.
En la academia Seiya tuvo que agregar más horarios a sus clases porque cada vez se anotaban más alumnos. Serena le había diseñado una página web con fotos y una síntesis de su trayectoria como músico para adjuntarla al sitio principal de la academia, y eso sirvió para que más gente lo conociera y se interesara en sus clases.
Por su parte Mina y Yaten también habían empezado una nueva relación. Después de que la rubia se cansó de insistir en querer conquistarlo y comenzó a tener citas con un compañero de trabajo, finalmente él reaccionó desbordado por los celos y le rogó que estuvieran juntos. Desde entonces las dos parejas hacían muchas cosas juntos. Todo era perfecto. Serena y Seiya estaban felices de volver a intentarlo.
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En cuanto a Darien, su vida volvía a ser exactamente igual que antes. Se aferraba a una estructurada rutina: trabajar, salir a correr 3 veces por semana y los sábados ir al cine a ver clásicos y luego a beber algo en el bar de Andrew. Estaba al tanto de la dichosa relación de Serena y Seiya, Andrew le había contado la novedad y algunas veces tuvo que soportar verlos llegar juntos al bar, pero tanto él como ellos se evitaban lo más que podían.
A él no le sorprendió que hubieran vuelto a estar juntos, en realidad lo vio venir desde lo que pasó aquel fin de semana que Seiya regresó. Pero decidió no hacer nada al respecto y retomar su antigua vida solitaria y monótona, eso era lo único que le daba seguridad. Y trató de mitigar cualquier sentimiento que pudiera provocarle esta situación, era demasiado orgulloso para admitir su dolor aunque reconocía que una vez más había perdido la oportunidad de intentar ser feliz…
Una tarde volvía de correr y al doblar en una esquina chocó con Serena, era como si el universo conspirara para que este tipo de accidentes los obligara a encontrarse frente a frente a pesar de que hacían todo lo posible por evitarse.
Ella llevaba unos sobres con fotografías que acababa imprimir y que con el golpe se le cayeron al suelo. Recién cuando él se acercó para ayudarla a recoger los papeles se dio cuenta de que era Darien con quien había chocado. —Lo siento —dijo él—. No te vi, ¿te encuentras bien? —trató de no ser descortés, aunque hubiera preferido seguir corriendo y no dirigirle la palabra.
Serena quedó shockeada por el inesperado encuentro y sólo pudo asentir con la cabeza. Era un momento realmente incómodo. —Estoy bien, gracias —era la primera vez que hablaban en meses, antes sólo se habían dirigido un ocasional 'hola' las pocas veces que se vieron en lo de Andrew. Terminó de ordenar apurada sus cosas y trató de disimular su incomodidad—. ¿Cómo estás? Qué casualidad encontrarte por aquí.
—Siempre paso por aquí cuando vuelvo de correr —respondió él cortante.
Ella pasaba de estar incómoda a molesta, odiaba ese modo tan frío y antipático de Darien. —Ah, no lo sabía, como es la primera vez que vengo a esta tienda —dijo refiriéndose a lugar donde hizo imprimir las fotos.
Se hizo un silencio aún más incómodo. Ninguno de los dos sabía qué decir o hacer, sólo querían huir de ahí. —Bueno, tengo que irme —se animó Darien.
—Yo también —dijo Serena.
—Adiós —se despidió él sin siquiera mirarla y empezó a caminar alejándose de ella lo más rápido que pudo.
—¡Fue un placer verte! —le gritó ella en tono sarcástico y emprendió su camino en sentido contrario—. Engreído… —murmuró enojada mientras se alejaba.
Ya sé, ya sé… Esto es un 'bajón' como decimos en mi país. Pero ya les prometí que dentro de algunos capítulos todo va a cambiar! :)
