Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la trama es mía
(Ah sí! se me había olvidado, en el cap anterior aparece esto stencils* y olvidé decir que era, por si las dudas, es una plantilla hecha en una lámina de acetato, en la cual creamos letras, caras, y diferentes figuras, ahí sí. Discúlpenme por mi mala memoria)
Capítulo XII
"Descubriéndote"
Bella POV
-yo… perdón- dirigí mis ojos a cualquier parte lejos de él. Sentía mi sangre subir hasta mis mejillas
-¿sabes por qué te alejé en el instituto?- consultó con voz enronquecida que alertó mis sentidos de una forma que no creí posible ¿Qué mierda te pasa Isabella?
-no- no quise recordar lo mal que me sentí, porque sabía que estaba mal el que me afectara.
-porque me has hecho lo mismo que ahora- me obligó a mirarlo tomando mi barbilla, y recién entonces noté que había bajado la cabeza.
-¿yo? ¿Pero yo qué te he hecho?- le pregunté totalmente confundida, la expresión en su rostro no había cambiado ni tampoco lo ronco de su tono
-confundirme. Embriagarme. Enseñarme.- a medida que hablaba iba acercándose a mí. Por supuesto no me moví, digamos que me hallaba en una especie de shock –matarme en agonía. Torturarme… excitarme- exhaló su aliento en mi oído mientras su mano tomaba posesión de mi cabello en un fiero puño. Me estremecí y sentí como mi corazón latía fugaz por sus palabras. Pestañeé varias veces a la par que él se movía por mi oreja y cuello. No lo hagas, no lo hagas
-buen chiste, de veras- me alejé todo lo que me permitió
-no es un chiste, es la verdad- susurró con el mismo timbre.
-yo no sé hacer esas cosas…-mascullé avergonzada
-ya creo que no- me irritó su tono de voz
-¿entonces para que lo dices?- pregunté enojada ahora.
-solo quería saber que decías… sé que no podrías excitarme ni a mí ni a nadie- sonrió ocultando algo en su mirada. Odié la vergüenza al oírlo decir esa palabra
-claro- bufé- podría demostrarte lo contrario- ya, mi estúpida bocaza se ha abierto de nuevo. Bravo Isabella imbécil
-hazlo entonces- me desafió con los ojos brillando en un cálido sentimiento
Me mordí el labio inferior ¿Por qué Bella? ¿Por qué lo dijiste? Pero ya no me podía echar atrás.
Veamos…
Había oído por ahí que había zonas erógenas y no me quedaba más que buscar las de él, ash, que estúpida eres Isabella, si tan solo no hubieras caído en el juego, sin embargo ya lo había hecho y una Swan jamás tira la toalla.
Me incliné un poco cerca de su cuello, temblando en todo momento, y él se quedó quieto como esperando mi próximo movimiento.
Le di una mirada ansiosa antes de pasar mi nariz como él había hecho conmigo. Que me maten si es que no olía de las mil maravillas.
Me encontré disfrutando de olerle como un estúpido perro, pero en realidad era muy, muy embriagante. Me atreví a ir por más, incitada por el delicioso perfume que despedía su piel e hice que mis labios salieran al baile.
Coloqué una de mis manos en la otra parte de su cuello y comencé a darle castos besos, dejando un camino de ellos. Si alguien me viera en estas… auch. Por esta razón mandé a volar mi conciencia, me avergonzaba que ella luego me recriminara todo esto, pero me encontraba lo suficiente cuerda como para saber que lo haría.
Su piel era suave y se estremecía ligeramente; sentí como tragaba cuando trepé con mis dedos hasta su oreja. Recuerdo que ese día él como que gimió al tocarle ahí.
Lo intenté.
Acaricié perezosamente el lóbulo para después apenas rosarlo con las yemas, mis labios no se detuvieron y también toqué con ellos su oreja.
Enredé los dedos en los cabellos de su nuca y los jaloneé gentilmente.
Suspiró y percibí sus latidos acelerarse.
Eso me animó.
Saqué apenas la lengua y la pasé por la parte trasera de su oreja, ganándome un gemido por su parte.
Y desde ese momento me sentí como poseída por obtener más sonidos roncos como esos, permitiéndole a una parte de mí que desconocía tomar los mandos de mi cuerpo y pensamientos.
En primera instancia pasé por mi nariz por su mejilla y luego por su oído. Besé su lóbulo antes de darle una mordida.
Sentí cada músculo de mi cuerpo contraerse al oírlo jadear y gemir. Se estremeció y creo que yo también lo hice
¿Qué estoy haciendo? No podría decir que tenía una idea, pero si sabía que me gustaba.
Lentamente pasé hasta su espalda para quedar del otro lado y así el no me veía en lo absoluto.
Deslicé mi mano avariciosa por su cuello y luego por su pecho
Oh mierda, me tendrían que coser la boca si dijera que esto no estaba encendiéndome, porque sería una vil mentira.
Se estremeció y yo procedí a respirar en su cuello y en su oído. Para después irme de lleno a ese lunar que se notaba en su blanca piel.
Lo besé hasta que me cansé y luego le di tímidas lamidas. El hijo del infierno además de todo sabía divino. Él gemía con cada cosa que se me ocurría hacerle y creo que fue su tope cuando lo mordí, pero Dios es testigo en que de veras que no lo pude evitar.
No sé realmente como lo hizo pero de un momento a otro me encontré bajó el asecho de su lujuriosa mirada que solo produjo que mi sangre comenzara a burbujear. Todo era nuevo para mí y esa sensación de calor y desesperación a partes iguales me confundía y aturdía, haciéndome perder la razón.
Lo miré de la misma forma que él hacía conmigo y sin que diera la orden mis manos volaron a su cuello, para pasar mis uñas delicadamente una y otra vez sobre su piel. Soy tan pero tan patética que me obsesioné con el cuello de un chico.
Él cerró sus ojos y entreabrió sus labios dejando salir unos roncos sonidos que se fueron justo a mi vientre.
-Jo-joder Bella- dijo entre dientes mientras mis dedos tocaban sus orejas
-joder es una mala palabra- no reconocí mi propia voz enronquecida. ¿Qué me estaba sucediendo?
-conste que te lo advertí- me miró un instante antes de bajar su cabeza hasta la mía y sin previo aviso plantar sus labios sobre los míos.
Obviamente yo no sabía qué hacer; dejé mis manos caer y mantuve los ojos abiertos de par en par observándolo.
Tomó entre sus labios los míos y yo solo lo miraba. ¿Lo aparto? ¿Ó qué mierda? ¡Alguien dígame por favor qué hacer!
Incapaz de alejarlo o de procesar correctamente, dejé que siguiera haciendo lo que sea que estuviera haciendo. Atrapó mi labio inferior entre los suyos y lo introdujo en su boca, antes de lamerlo lentamente
Gimió y yo me tragué su gemido… entonces mi conciencia volvió y supe que era hora de alejarse, apártate, ¡apártate!
Comencé a retirar mi cabeza pero él me elevó de la cama y me apretó contra su pecho mientras hacía lo mismo con mi rostro.
Suspiré temblorosamente cuando jaló mi labio y luego le dio una mordida no muy inocente. Gemimos aunque no creo que haya sido por el mismo motivo. A mí me había dolido.
Me aparté de él rápidamente golpeándole los hombros enojada y sorprendida también.
-yo… perdón Bella…lo siento…me dejé llevar- se disculpó rápidamente mientras la confusión se hacía espacio en mí y creo que en él también.
Me lamí el labio y encontré su dulce sabor en él. Puaj, Bella para de decir tanta estupidez junta.
No le respondí ni lo miré. De verdad sentí cómo sus dientes me mordieron fuertemente, hasta creí que me había salido sangre, okey estoy siendo exagerada.
-¿te hice daño?- preguntó acercándose a mí
-¡me mordiste!- le recriminé mirándolo mal. Pareció avergonzado
-lo lamento es que… joder, tu boca es el pecado- se rascó la cabeza
-ah, claro échame a mí la culpa ahora- entrecerré los ojos
-también es parte tuya- dijo a regañadientes
-como no- me toqué la boca, sintiéndola caliente.
Imbécil
-tú me excitaste- se encogió de hombros mirando a otro lugar
-¡deja de decir esa mierda!- le grité perdiendo la paciencia
-me pone cuando dices groserías, te ves tan jodidamente caliente y salvaje- sonrió lobunamente
Le hice burla con muecas
-en serio, es la verdad- me miró con cara de inocente
-pues no te creo- estaba irritada y me quería ir
-te mostraría lo que le hicieron tus caricias a mi cuerpo, pero eso estaría mal- rodó los ojos- aunque no es que no quiera hacerlo en una de esas y te animas- bromeó sin embargo no estaba para bromas.
-quiero irme- pedí con voz cortante
Se quedó en silencio un momento
-está bien- dijo al fin con un tono de voz que no entendí- primero voy al baño y luego te voy a dejar- masculló sin mirarme camino al cuarto de aseo.
Eso me dejaba aquí, confusa…
Maldición que bien sentí sus labios. No, no, señorita, párele ahí tú no vas a recodar nada, no aún. Por favor ten un poco de dignidad.
Cierto, ya en la noche podría hundirme en los reclamos de mi conciencia que se empeña en atormentarme antes de dormir.
Miré la muralla de los dibujos y luego la puerta del baño cerrada. Me mordí el labio inferior confusa pero rápidamente lo dejé a recordar que él había hecho lo mismo hacía unos momentos.
Impulsada por aquello y sí, también por la curiosidad de saber más acerca de Cullen, caminé al grafiti y lo observé de cerca.
Pasé mis dedos sobre lo realista de la imagen… y entonces descubrí la primera escena que marcaba el inicio.
Parecía un colegio y el sol brillaba con resplandor oculto entre formas sin sentido. Seguí la línea hasta unas hojas de papel sobre un banco… luego había un río que comparé rápidamente con el tiempo que pasó entre estas escenas y las de él otro lado.
Eché una ojeada nerviosa al baño para solo ver la puerta aún cerrada.
Revelaba cuatro sombras más otra uniforme, una nube como de humo demostró después las mismas siluetas pero diferentes… parecían retorcidas menos la que se mantenía erguida. Resplandor de sol y solo aquella última figura sola y ahí aparecían las teclas del piano, notas musicales que mostraban otro mundo… sonreí levemente sin saber por qué, pero los colores vivos de aquella escena fueron desapareciendo poco a poco.
Hasta que llegué al lagrimal donde se veía el último ambiente. Parecían torcidos árboles que asfixiaban a la pequeña silueta hasta dejarla oculta entre las sombras.
La sonrisa se desvaneció y con ansiedad pasé al siguiente ojo para saber que pasaba con la figura. Ésta ya no tenía color, era solo lúgubre y representaba un cementerio.
Contuve el jadeo. ¿Había muerto? ¿Quién? ¿Cómo?
Me apresuré a seguir mirando y ver las teclas del piano desaparecer, rompiéndose ese mundo, volviéndose todo gris. Sentí lo que eso transmitía. Tristeza…
Continué y noté pequeños detalles de mariposas descoloridas y muertas, además de flores y caudales desbordados. Todo era caos y luego solo…nada.
Un color rojo daba cabida a una sombra tan torcida como las otras. Tan malditamente realista que parecía un infierno
No sé por qué razón sentí cierta opresión en el pecho pero me obligué a continuar. Quedaba solo la pupila y en ella vi color, vi flores y mariposas vivas. Plantas por todos lados y una sombra diferente a las otras… era de una chica y la imagen era de ella entre ese resquicio lleno de vida.
Pasé mis dedos por todo el dibujo tratando de encajar las piezas del puzle en mi cabeza.
Miré a mi espalda esperando que estuviera ahí, pero no.
Entonces recordé la salita y caminé con decisión. Fue difícil bajar los escalones con el pie sin embargo ya estaba frente a la puerta entreabierta y comencé a dudar… esto pertenecía al mundo de Edward, era su privacidad.
Pero necesitaba saber más acerca de él. No sabía la razón sin embargo tenía que hacerlo.
Abrí solo un poco para ver grandes ventanas que colaban luz verdosa por estar de frente al bosque. La luz proyectaba la sombra de solo una cosa en particular.
Efectivamente lo que había visto era un piano y frente a este solo un banquillo. El piso era de alfombra roja claro y se notaba que no entraban a menudo, pues el polvo sobre el hermoso instrumento era visible a distancia.
El banquito estaba puesto frente al piano a unos dos metros por lo que adiviné que alguien simplemente lo había echado hacía atrás con fastidio… ¿Quién y por qué?
Sentí las tuercas moverse en mi cabeza…teclas de un piano…cementerio… ¿acaso tenía algo que ver con Edward?
-ya lo has visto- oí un susurro a mi espalda que me hizo dar un brinco y sentir mi pecho retumbar. Había sido descubierta… aunque de cierta forma cada cosa comenzó a caer en su lugar, dándome a entender que no era yo la descubierta… si no que lo era él.
Me volteé lentamente para encararlo.
-lo…siento- miré directamente sus ojos que me veían con una expresión que no supe descifrar.
Luego miró a otro lado apretando la mandíbula
-¿ya has visto el dibujo?- preguntó en susurros tensos pero parecía más como si se estuviera esforzando en parecer así.
-si- respondí sinceramente sin dejar de estudiar su rostro. Volvió a mí y asintió lentamente. Entonces lo comprendí.
Esos ojos torturados de la pared eran los suyos y la historia también lo era… demonios. ¿Edward qué te pasó?
Hola! ¿Qué les pareció el cap? Ese Edward es todo un salvaje y esa Bella una curiosa de lo peor ¿no creen?
Bien… ayer lamentablemente me fue imposible subir el cap, lo lamento y también lamento el no haber podido actualizar otro día como había dicho, lo siento de veras u.u
Ahora, me toca darles nuevamente las gracias por esos dos hermosos reviews que recibí, me halaga tanto que digan que les gusta la historia y como escribo, me hacen sonrojar jaja, muchas gracias de todo corazón a esas dos hermosas personitas y también a aquellas que agregan a favoritos y alertas la historia; además a los lectores silenciosos ¡Bienvenidos los nuevos! Si es que hay alguno y espero de todo corazón que sigan la trama hasta el final ;)
Solo me queda decirles que probablemente el martes no pueda subir el Edward POV, que es el cap que sigue, porque aún me falta terminarlo y agregarle más cosas, pues como se podrán dar cuenta tengo varios caps que abarcar, en fin, espero que me entiendan :c
Ahora si, sin dar más la lata y agradeciéndoles el tiempo que le dedican a mi historia, me despido deseándoles un increíble fin de semana
¡Bendiciones y un abrazote enorme!
Chau chau!
Pd: lamento cualquier error ortográfico y/o de gramática :S
