L os Hijos del Lord y la Sacerdotisa Stella Procella

N/A: A partir de este capítulo la historia ha estado echa, esta historia no es como otras que he hecho. Para hacerla, requiero bastante inspiración T.T Por lo tanto no se moleste si tardo un poco más en actualizar. Tenga un poquito de paciencia conmigo *-* Espero les guste.

Capítulo 11:

Shikon no Tama

Pov Shippo

Cuando salimos de la casa busque el rastro de Sora, iba hacia el templo. La mano de Misuki se sentía cálida con la mía. Tenía que contarle. Decirle la verdad, Kagome seguramente me mataría pero era lo correcto. Misuki no podía seguir desconociendo sus orígenes.

—Shippo—Me detuve al escuchar su voz. Estábamos a unas pocas cuadras del tembló. Gire sobre mis talones y la mire a directamente a los ojos. Sus ojos color chocolate. Que me miraban con decisión—Te hare unas preguntas de aquí hasta que lleguemos al cualquier lugar que nos estemos dirigiendo. —Apretó mi mano y yo asentí sonriéndole. Podría tener similitudes con Irasue físicamente, pero su personalidad era tan parecida a Kagome.

—Nos dirigimos al Tembló—ella me miro sin entender. —Al tembló Higurashi.

— ¿Por qué?

—Allí se encuentra tu madre. Y posiblemente sepa donde este tu hermano. —Ella asintió y yo retome mi camino.

— ¿Quién es mi padre? —Eso hizo que me detuviera de nuevo. Eso, era una pregunta difícil. ¿Qué le podría contestar?

Bueno Misuki, tu padre es el demonio más poderoso, lord de todo el oeste y ahh… y cuando se molesta se convierte en un perro grande y malo. También es dueño actualmente de muchas compañías multimillonarias. Eso sonaba malditamente mal. Tuve la leve tentación de golpearme la frente. Esto sería más difícil de explicar al parecer.

—Etto…Se llama Sesshomaru, y es una persona muy importante. —Bueno eso había salido forzado, más de lo que hubiese querido. Retome mi rumbo y ella no opuso resistencia.

— ¿Cómo de importante? ¿CEO? —Dijo lo último sorprendida.

— ¡Sí! Exacto, Es un CEO de varias empresas. —Me voltee a verla. La jale a mi lado y eleve mi brazo para señalar una de las torres más altas de Tokio. Apenas la habían inaugurado en el año con otras dos más, aunque eran más pequeñas. — ¿Ves esa torre? ¿Ves también las otras dos? —Asintió dos vez y me miro—Esas tres torres son propiedad de tu padre.

Su boca se abrió en una gran "O" al igual que sus ojos. Miro las torres y me miro a mí, lo hizo de esa manera unas 3 veces. Mordí mi lengua para no reír.

—Pe…pero… ¿De qué trata su trabajo? —Su voz había salido aguda. Realmente estaba sorprendida.

—Mmmm…—La mire y dude en responder. —Realmente, en muchas cosas. Tiene varias cadenas de hoteles y restaurantes, también tiene varias compañías de seguridad. Diversas industrias de todo tipo, Farmacéuticas, Armamentística, Informática, Mecánica. E incluso tiene tres empresas de bienes raíces, y…—Deje de hablar cuando vi que literalmente su alma se salía de su cuerpo.

¡Kuso! Creo que hable de más. Tome suavemente sus hombros y empecé agitarla — ¡Misuki! ¡Kami! ¡Misuki reacciona! —Ella me miro y sonrió bobamente.

—Aishh…Así que mi padre es muyyy importante —su voz salió temblorosa y vacilante. Casi no parecía suya.

—Sí, Misuki muy importante—Le hable suavemente. Se incorporó lentamente.

— ¿Por qué mi madre lo abandono? —Me pregunto esquivando mi mirada. La cogí de la mano y ella se exaltó ante el contacto. Sus ojos color chocolate me miraron, herida, se encontraba herida.

—Esa, es una pregunta que tendrás que hacérsela a tu madre. Pero te diré algo—Me miro expectante. —Tu padre amaba a tu madre, creo que aun la ama, y por lo que se Kagome, es que ella no lo ha olvidado. Pero tienes que ser fuerte, muy pronto sabrás cosas, cosas importantes. Tendrás que mantener tu mente abierta y escuchar a tu mama y sus razones.

Ella me miro dudando por un momento y luego apretó su mano. Y vio la determinación en sus ojos. Le sonrió y Misuki le correspondió con un sonrojo, esquivando su mirada.

Pov Narradora.

Shippo no era inconsciente sabía el efecto que le producía a las mujeres. Pero aun así, para el Misuki era distinta. Desde que la vio esta mañana sintió algo, pero sabía que no era sensato darle oportunidad a ese algo.

Shippo y Misuki continuaron su camino al Tembló.Por parte de Misuki no hubo más preguntas hacia Shippo, pero en su mente sus preguntan la inundaban.

¿Por qué su madre les mintió? ¿Por qué les hizo creer durante años que su padre los había abandonado? ¿Qué clase de relación tenia Shippo-Sexy-Símbolo con su madre y padre?

Padre. Papá. Otoo-san. Esas frases sonaban tan ajena y distante. No se había acostumbrado aun a esa idea. Tenía un padre. Al principio se molestó, luego se sintió traicionada y luego solo hubo…felicidad y miedo. Felicidad, porque su padre no los abandono y quizás haya una mínima posibilidad de poder tener un padre. Y el miedo, le miedo era por su madre y Sora.

Por años Sora y ella tuvieron que ver a sus compañeros de clases con sus padres. No que no amaran a su madre, ella había adoptado ambos papeles, pero para Misuki y para Sora, aunque este último no lo quisiera admitir, querían una figura paterna, era lago que… ¿Anhelaban? Posiblemente. Pero un accidente hace unos años, hizo que ambos dejaran de insistir sobre el tema.

Ambos tenían 6 años, pero aun para una edad tan pequeña, eran bastante prematuros. Kagome a veces se preguntaba si eso era bueno o malo.

Sora y Misuki eran bastantes perspectivos y ese día no para ambos no paso por alto. Ese día en específico, era el día que ambos odiaban. El día del Padre. Ambos ya estaban en Primaria. Y ese día se había realizado un pequeño compartir con los padres en el aula. Sora se encontraba de malhumor desde que entro a la escuela y Misuki solo se mostraba callada. Para la profesora y padres esos niños eran unos bastardos. Nadie sabía ciencia cierta quien era el padre de los niños, pero hubieron mas rumores por parte de algunas madres, esas mujeres antes eran compañeras de clase de Kagome.

Chismorreaban algunas cosas, como las faltas de Kagome en la preparatoria, y el hecho que haya desaparecido 4 años, para luego volver embarazada. Era sumamente sospechoso. Sora y Misuki solo esperaban paciente a que su madre los fuera a buscar como todos los días. Ambos alzaron la vista hacia la puerta antes que Kagome se ha pareciera unos segundos después, esta inspecciono el aula para ver como la miraban. Hostilidad. No le importaba, nada le importaba más que sus cachorros. Ambos fueron hasta ella con sonrisas en sus caras ella los abrazo a ambos y prendieron marcha a su hogar.

Durante el trayecto, Misuki lloro y soltó una palabra que hizo que Kagome sintiera miles de flechas en su pecho clavándose poco a poco: Papá. Kagome mostro una sonrisa y la consoló, al llegar los acoto en sus respectivas camas y marcho a su habitación. Con lágrimas no derramas en sus ojos. Lo que Kagome no supo en que ambos estaban despiertos y alerta.

Kagome se sentó en la venta viendo el cielo, siendo adornado por colores cálidos, rojo, naranja y atisbos de azul. Pronto anochecería. Espero y espero. Y no fue hasta que vio la primera estrella en cielo aparecer que lloro. Las lágrimas caían pero ella no hacia ruido alguno, lloraba en cielo, esperando más. Y luego el primero sollozo escapo de sus labios, al ver a la Luna. Lloro viéndola. Lloro más que otras noches de luna creciente. Ahogaba sus gritos, porque era eso lo que quería hacer. Gritar, llorar, dejar de sentirse. Tan impotente. Tan miserable, sus labios dejaron escapar una risa amarga.

Te amo—susurro a nadie en específico, mientras trataba de respirar con normalidad, le dolía el pecho.

Lo que Kagome no sabía es que esa palabra fue escuchada por oídos curiosos. Desde ese día, la palabra padre había sido prohibida mencionar enfrente de su madre. Con el tiempo Sora empezó a odiar a un padre que no conocía y Misuki solo desistió de su idea de tener un padre.

Misuki soltó un suspiro algo sonoro para el gusto de Shippo. Shippo la vio de reojo. Podía sentir su miedo, sus dudas. Otro olor capto su atención. Camelia. Kagome. Estaban cerca del Tembló

. —Misuki —La aludida la miro—Sé que solo nos conocemos de horas, y todo lo que ha pasado hasta ahora solo te ha confundido. Pero te quiero pedir un favor—Misuki le miro, y espero. El kitsune respiro profundo—Promete, que no saldrás huyen por cualquier cosa que veas.

Misuki miro a Shippo y dudo antes de responder —: Esta bien. Lo hare.

Pov Kagome

Confiaba ciegamente en Shippo. Pero en el Shippo de antes. El pequeño. No este hombre que no sabía nada de él. Pero si en algo podía estar segura. Era que el no lastimaría a Misuki.

— ¿Kagome? —Voltee al escuchar a mi mama llamándome. Miro mi cara y frunció el ceño— ¿Están bien lo niños? —Negué con la cabeza.

—Nada está bien. Necesitó el pergamino—Mi madre asintió mientras me entregaba la llave del almacén. Cuyo lugar no se había abierto desde la muerte de mi abuelo. Hace 12 años.

Continúe mi camino hasta ahí y quite el candado. Las partículas de polvo revoloteaban por todo el lugar. Tantos pergaminos falsos, tantas leyendas ciertas. Mi mano viajo hasta mi cuello, tocando lo que había guardado tan celosamente los últimos años. La perla.

Esta palpitaba bajo mi mano, caliente, viva. Midoriko. ¿Ya es hora? Pregunte en mi mente. Apreté más la perla cuando sentí que me quemaba.

"Si pequeña. Ya es hora."

Y una lágrima se deslizo por mi mejilla.

"Su destino tendrán que cumplir. Este mundo de paz no existirá si ellos no toman las riendas de él. El destino puede ser cruel, e incluso injusto. Tu más que nadie sabe sobre ello, pequeña Kagome"

La perla se enfrió lentamente. Ya era hora.