¡Klaus con una hija! y de Hayley, eso no era posible, o ¿sí? Me había quedado claro que no podía confiar en los hombres: humanos, vampiros, hombres lobo o híbridos. Klaus no era una excepción.
Tenía dos días encerrada en mi cuarto, no había salido más que para tomar una que otra bolsa de sangre y para recoger a Ben & Jerry's mis dos amantes cuando estoy deprimida. Stefan había decidido quedarse conmigo y Elena en la casa, para tratar de animarnos y no lo estaba logrando mucho. Aunque Elena era un poco más receptiva que yo.
Cuando decidí por fin no darle más vueltas al asunto, sonó la puerta. Stefan, Elena, estaban ya en el piso de arriba pero notaba el sonido del televisor, por lo que no les molestaría la visita, Ric había salido con una profesora de la escuela diciendo que era una salida de colegas. Me acerqué a la puerta a la misma vez que una voz gritaba —Abre Care, soy Hope—.
—Stefan está arriba Hope, pásalo bien —no tenía fuerzas para un saludo más educado, quería acostarme.
—No he venido a hablar con Stefan, bueno, quizá aproveche más tarde… pero estoy aquí para hablar contigo.
¿Y ahora qué pasa? Cuando aprenderé a dejar de preocuparme por los demás y procurar mi propia felicidad, irme de aquí y olvidar como pretendí hace 16 años.
—Traeré bolsas de sangre, espera un segundo. —ella asintió aceptando mi ofrecimiento, me dirigí a la cocina y saque del refrigerador dos bolsas de sangre, una para mí y una para ella resignada a aplazar mi encuentro con la cama.
—Papá, bueno Klaus me preocupa —me soltó Hope antes de sentarme a su lado. Noté una punzada en el estómago, Klaus y yo estábamos unidos por sangre y ese vínculo me hacía sentir más empática con todo lo referente a él.
—Dime, no entiendo a qué te refieres. ¿Necesitas que yo haga algo?
—Care, papá se ha refugiado en el restaurante del tío Matt no ha salido del despacho del tío en días, no ha ido a casa, ni siquiera ahora que ya está todo listo para que yo regrese a Nueva Orleans con ellos, después del fin de cursos.
—Entonces, ¿en qué puedo ayudarte? —no se me ocurría nada por lo que Hope me necesitara.
—Incluso ha dicho que no le interesa, regresar a Nueva Orleans, y que quizá no vuelva con nosotros—cuando los vampiros queremos mostrarnos serios, lo conseguimos. Y Hope estaba realmente sombría.
—No te entiendo, Hope, ve al grano por favor. —No tenía ganas de rodeos necesitaba saber qué cosa hacia que Klaus, su papá no quisiera regresar a Nueva Orleans una ciudad por la que había luchado tanto…
—No me quiere decir que le ocurre, ni a mí, ni a mamá, ni a tío Elijah y menos a tía Rebekah y el tío Matt ni siquiera se atreve a entrar a su oficina y creo que es por cómo estamos los demás, por nuestra situación —dijo Hope, y por nuestra situación se refería a ellos, todos los que eran felices porque la verdad sea dicha Stefan y Ella estaban de lo mas de felices— lo único que ha dicho es que tú nunca querrás estar con él.
—Creo que eres consciente de que la manera que me enterado de tu relación con Klaus no ha sido la más adecuada. — yo estaba enojada con casi todos: Stefan que salía con ella, sabía quién era y nunca me lo había dicho, aunque alego que no era secreto suyo para decírmelo. Matt y Rebekah también lo sabían; ellos la habían cuidado desde que nació. Y por supuesto Klaus, él me lo había ocultado por 16 años, y solo había dicho que no me lo dijo nunca, primero porque ella corría peligro y luego porque había sido testigo de la situación que yo había vivido con Hayley y Tyler, y siendo Hayley su madre… ¡es más creo que hasta Tyler lo sabía!
—Sí, en los pocos minutos que he hablado con Stefan desde el incidente, eso lo he captado —dijo bebiéndose de dos tragos la sangre.
Por "Incidente" se refería a hace dos días el día de su fiesta de 16 años cuando había visto a Klaus, bailado con la que en un ataque de celos pensé que era su novia, a pesar de mis llamadas telefónicas y escapadas con él, y también a pesar de que Hope tenía casi un mes saliendo con Stefan. Hope nos había invitado a su fiesta, y yo casi se la arruino.
—Ya pero... —empecé a decir.
—Pero nada —me cortó Hope, nunca se había mostrado tan ruda conmigo, y aunque tenía que mantener el orgullo porque yo no había hecho nada y porque estábamos en mi casa, faltaría más, me sentí como una niña que ha hecho algo mal y no le van a aceptar ninguna réplica—, no me voy a meter más en vuestros asuntos, Care, no sé qué quieres que haga papá,…
—Yo no quiero que Klaus, tú papá haga nada —esta vez me vi obligada a interrumpirla yo.
—Perdona Care, no es nada material a lo que me refiero, si te vas a ofender pensando eso, que sepas que no es así. Se lo que quiere mi papá de ti, pero no lo que vas a hacer tú. Y va siendo hora de que te aclares, porque algo tuvo que pasar todos estos años en que se han estado llamando y escabullendo para que después de mi fiesta se haya quedado en stand by.
Me quedé un rato pensando si contarle lo ocurrido a Hope o no. Supongo que si Klaus, su papá no le había dicho nada, tampoco se lo iba a decir yo, él tiene mucha más confianza con ella por lo que el paso tendría que darlo él o los dos en todo caso. Además es su hija.
—Hope, no voy a ofenderme porque no he pensado en nada material, gracias a Dios, nos ha ido bien tenemos un hotel y una casa de huéspedes y que nos permiten vivir sin recurrir a nadie, y de hecho, no acudiría a él para un favor asi.
—Pues él estaría encantado, Care. Aunque por otro lado le gusta tu independencia, es gracioso…
—No le veo la gracia por ningún lado —le dije sinceramente.
—Yo si —dijo con media sonrisa—, por un lado quiere ayudarte, protegerte, que acudas a él. Lo ha dicho varias veces. Y por otro lado, le encanta que no dependas de su ayuda y te muestres orgullosa.
—Es decir, que sea como él.
—Exacto, es muy fácil sacarle de sus casillas con este tema. Aunque no te creas, le fastidia muchísimo que no acudas a él, y le excita muchísimo también. — no pude hacer más que sentir que me ponía colorada, por que como soy un vampiro no se nota cuando me sonrojo. Una niña de 16 años, su hija hablándome como toda una adulta de las reacciones de su padre.
—Pues allá, él con sus dilemas —le espeté. Estaba harta de dobles sentimientos por parte de Klaus, se enfada pero le gusta. Un hibrido milenario masoquista, aunque no debo hablar de masoquistas, porque mírame a mí…
—Papá no tiene ningún dilema Care —Hope se levantó y miró rápidamente el piso de arriba, se ve que tenía ganas de dar por zanjada la conversación. Pues yo más—. Papá está enamorado de ti desde el primer día, los enfados que tiene contigo son sólo un síntoma más de su estado por ti. Dicen tía Rebekah y tío Elijah que jamás le ha pasado algo así con alguien humano o vampiro y eso a veces hace que se enfade consigo mismo y contigo, por no poder protegerte, estar contigo, ni saber lo que piensas en todo momento y por no poder dominar lo que siente. Tiene mil años Care, y su debilidad es una, y no te ofendas, una Barbie vampiro bebé como dice tía Rebekah.
Me dejó sin palabras, no me levanté del sofá para acompañarla. Aunque con una sonrisa pensé que la Barbie vampiro era su tía.
—Me voy con Stefan —se dio la vuelta y se encaminó hacia la escalera, pero antes de subirlas se volvió hacia mí. —. Me da igual lo que paso entre ustedes, pero creo que tú ya sabes lo que papá quiere. Arréglalo, las cosas se pueden poner muy interesantes...
Dicho esto, empezó a subir las escaleras y en cuestión de un segundo estaba pegando en la habitación de Stefan.
Yo permanecí en el sofá. Sabía que el Klaus, me quería. Yo le quería también, pero me había engañado durante 16 años y eso no es algo que se perdone con facilidad. Y ahora Hope me dice que está perdidamente enamorado. Y hasta parece dispuesto a dejarlo todo con tal de despejarse y ¿olvidarme? Como no quise hablar con él, más del asunto de Hope, no tengo la más remota idea de lo que estará pensando. ¿Y si…? No, Care, mejor te acuestas que era tu plan estrella del día y te dejas de salvar a todo el mundo por una noche. Y me levante dispuesta a cumplirlo. Pero me salió mal. En menos de media hora estaba en el restaurant de Matt que por las noches los funcionaba como bar.
Cuando entré, el ambiente del bar era muy relajado. Al notar las miradas de la gente sobre mí, me paré a pensar que no me había puesto quizá la ropa adecuada para ese sitio. Llevaba unos jeans degastados y una blusa de tela muy fina que… oh... ya sabía por qué me estaban mirando, con las prisas al salir de casa me había olvidado de ponerme brassier y lo necesitaba ya que lo que llevaba puesto no dejaba mucho a la imaginación. Perfecto. Cuanto antes saliera del bullicio mejor.
Me pare ante las escaleras que bajaban al sótano, donde estaba la oficina y donde por lo que me había dicho Hope, Klaus, se había prácticamente mudado tratando de alejarse de las miradas inquisidoras de sus hermanos, hija, y cuñados, a la espera de que e de guarda que había en la puerta me dejara bajar.
— Caroline —me reconoció finalmente haciéndose a un lado.
Cuando llegue a la puerta que estaba al final del pasillo después de bajar las escaleras, me quedé unos segundos escuchando por si oía algún ruido y después de sentirme como una idiota, pegué.
— Klaus, soy Care, ¿puedo pasar? —dije en voz baja, si Klaus, estaba allí no necesitaba gritar de todas formas.
No recibí respuesta, asi que gire el picaporte y abrí la puerta, que para mi sorpresa no estaba cerrada.
Klaus, estaba de espaldas a la entrada, apoyando un brazo en la pared del fondo de la sala con la luz de una pequeña lámpara que siempre había encendida en la mesa del centro.
— No sé por qué te molestas en tocar si vas a entrar de todas formas —me dijo sin girarse.
— Si no cierras la puerta es que no te molesta que entre la gente.
— Mi familia no se atrevería a entrar sin que yo los dejara —me respondió dándose la vuelta y mirándome y por un momento pese que estaba dejando salir al lobo cosa que me pareció un tanto aterradora.
— Lo entiendo, aun asi creo que me voy a arriesgar —pase por delante de él y me senté en un sillón que solía usar Matt para sus reuniones, y que por lo visto estaba haciendo las veces de cama.
— Estás jugando con fuego Care, esta noche no estoy para bromas —dijo con ojos amarillos, venas en su rostro y los colmillos extendidos. Pero no note ganas de asesinar sino más bien su excitación. Se ve que había olvidado que podía sentir parte de sus emociones por haber bebido de su sangre.
— De acuerdo Klaus, he venido a hablar contigo, no a provocarte—le dije relajando mi postura.
— Ahora estás dispuesta a hablar, muy bien, cuéntame —me dijo apoyándose en la mesa.
— No voy a reprocharte nada —empecé por lo más angustioso—, pero no crees que me merecía haberlo sabido antes.
— No hace falta que me lo digas, Care —me respondió Klaus sentí un alivio inmenso.
— Hope ha venido a hablar conmigo, está preocupada por ti —le dije, quizá con la esperanza de que empezara él a hablar, aunque no lo conseguí.
— Le dije que no hacía falta que se preocupase, asi que lo más seguro es que fuera un pretexto para ir a ver a Stefan — él parecía tranquilo. Conocía a Stefan desde los 20s y supongo Stefan ya habría hablado con él sobre Hope y él se había dado cuenta que mi amigo quería y respetaba a su hija. Una parte de mí se sentía mal con el pobre Stefan ya que era como si la chica con la que andaba tuviera 3 padres y hasta ahora 2 madres.
— Seguramente, aun así, creo que tenemos que hablar. —
— Eso fue precisamente lo que te dije aquella noche —me espetó.
— Aquella noche pasaron demasiadas cosas, no podía afrontar una más —le contesté y era la verdad, necesitaba aplazar esa charla con Klaus, todo lo que pudiera, hasta hoy claro—. Pero no creo que nos lleve mucho tiempo. Pasó lo que pasó, en parte me alegro de ya saberlo todo. Aunque no sé si podría perdonar la mentira.
Involucrarme otra vez con alguien que me había mentido por 16 años, tenía que estar loca si consideraba tener algo más con Klaus, ¿por qué nunca aprenderé? Y sin embargo le amaba y era tan terriblemente atractivo, y no hablo sólo de físico, también tenía que admitir que su forma de ser era muy interesante, no podías llegar a aburrirte con alguien como Klaus, aunque a veces me sacara de quicio… él siempre me había hecho sentir como una princesa.
— Pues ya está todo aclarado —Klaus se levantó de la mesa y con cara de enfado se acercó a la puerta de salida.
— ¿Ya está? ¿No quieres preguntarme algo? —le dije sorprendida, según lo que me había dicho Hope, no era esta la reacción que esperaba de él, me lo había creído demasiado pronto y lo peor… es que estaba desilusionada.
— No Care, está todo muy claro, entiendo —dijo sin mirarme.
Por qué siempre hacia lo mismo, aceptar lo que yo dijera sin más explicaciones.
— ¡No, Klaus! —me levanté del sillón.
Con esto regreso y me jalo para sentarse junto a mí en el sillón — Entonces Care, no hemos terminado aún —me dijo. No puse resistencia, primero porque es inútil, y segundo porque realmente aún no habíamos terminado.
—Mi vida, está en Nueva Orleans, Care —me dijo —. Vivo para mis negocios, para mantener Nueva Orleans y nos ha costado mucho recuperarla. Hago dinero, creo relaciones profesionales entre las tres fracciones allá, ahora nosotros Elijah, Hayley y yo regimos Nueva Orleans. Me he creado a mí mismo en mil años de existencia y ahora tengo todo por lo que he luchado, incluso una hija.
— Lo sé Klaus, pero todos hemos tenido ese tiempo para lograr todo lo que queremos —le dije.
— Lo que quiero decir, es que he pasado años buscando esta vida y paso un día a tu lado y quiero dejarlo todo por ti —dijo asombrado.
— Suena como si te decepcionaras a ti mismo —le dije enfadada—, yo no te estoy pidiendo nada, puedes seguir con tu vida como hasta ahora.
— No puedo, ¿no lo entiendes? —se acercó a escasos centímetros de mí—, no te estoy infravalorando, no te enfades, no es que sea algo malo dejarlo todo por ti, es decir para mí cambiar de vida por ti sería la única razón —me agarró de los hombros y me obligué a levantar la cabeza para mirarlo a los ojos—, si tuviera que cambiarlo todo por algo o por alguien, esa serías tú. De lo que me asombro es de no haber sido capaz de darme cuenta antes, ha tenido que ser mi hija la que me diera una lección, ha tenido que ser ella la que me forzara a decirte que tenía una hija, ha tenido que ser ella la que me llevara a valorarte en su magnitud.
— Klaus creo que lo estás llevando al extremo todo… —no pude seguir hablando porque me tapó los labios con un dedo.
— Calla por favor —me susurró, como si a estas alturas pudiera decir algo con coherencia—, los días que he estado a tu lado son los más felices que recuerdo, y recuerdo demasiados días créeme. Ese yo… sin Nueva Orleans, sin responsabilidades, sin… hija. Así era yo cuando era humano, ahora puedo verlo con claridad. Tú eres la única que ha conseguido eso. Tú eres mi humanidad.
— No… no sé qué decirte Klaus.
— ¿No quieres volver a vivir esos momentos? ¿No quieres que dejen de ser solo eso, momentos?—me preguntó a punto de ofenderse.
— Claro que sí, para mí han sido unos momentos inolvidables también, pero no eras tú al completo, no eras como ahora, y están Hope y Hayley.
— Hope es mi hija, y con Hayley nunca ha habido nada ni antes ni después de la noche en que quedó embarazada de Hope. Ella esta con Elijah desde hace 15 años. ¿Y el yo de ahora te parece tan malo? —se separó de mí como si quisiera que le observara al completo.
— Me parece diferente, aun no proceso que tienes una hija con la mujer de tu hermano. —le dije.
— ¿No estarías conmigo ahora? Con todo lo que tengo y tal y como soy ¿estarías conmigo? —me preguntó.
— ¿Estarías tú conmigo? —le pregunté yo. Sí, soy una cobarde, necesitaba algo de tiempo más para pensar mi respuesta.
— Te lo llevo diciendo desde que te conocí, aunque mis insinuaciones sean sexuales Care, es mi manera de expresarme, puedo asegurarte que lo que siento por ti va mucho más allá de lo meramente físico. Te prometí que sería tu último amor y eso es lo que más deseo. No dejaré Nueva Orleans, pero desearía poder compartirlo todo contigo.
Ahí era nada. Y allí plantada en medio de la habitación estaba yo. Por un lado siempre había estado loca por Klaus, pero lo mío al principio era meramente físico, aunque desde hacía casi 15 años, había empezado a sentir algo más, había admitido sentir algo más. Puede que hubiera salido con otros, pero la presencia de Klaus siempre estaba ahí, a él era al que llamaba sin faltar una vez por semana, con él era con el que escapaba una vez al año. ¿Y qué se supone que debo hacer? Me había mentido, y tenía una hija… y sin embargo no estar con Klaus, me parecía un problema mucho mayor…
— Me mentiste —volví a decir, aunque más para mí que para él—, y aquí me tienes, dispuesta a tirar por la borda todo mi esfuerzo—el rostro de Klaus se iluminó y la alegría que le inundó me llegó a mí también. Me acerqué a él lentamente y le agarré la cara con las manos para atraerlo hacía mí, — aunque creo que cometería un error muy grande si no te besara ahora mismo —le dije pegando mis labios a los suyos.
— Ahora sí que has tirado por la borda todos mis esfuerzos, AMOR —me dijo antes de besarme intensamente y terminar por cogerme en brazos y subirme a la mesa, donde continuó besándome de aquella manera que hacía que se me olvidara cualquier beso que me hubieran dando en mi vida.
— Klaus—dije en un suspiro cuando logré retirar mis labios—, ¡tengo que respirar!
— No, no tienes —dijo echándose a reír.
— No, también es que quiero que te quede claro que a pesar de que esto es ya una relación, no te la voy a poner fácil he. — dije para que se enterara que aunque no quería solo lo que habíamos tenido hasta ahora, no lo iba a dejar todo por él y que no me iría a Nueva Orleans, asi como asi.
— ¿Tú poniendo las cosas fáciles? ya sé que no. Pero tengo días por delante para convencerte de que mi yo completo, con hija y Nueva Orleans incluidos te puede gustar mucho más que el que te enamoró hace 15 años.
— Asi que días, ¿eh? —le dije echándome a reír.
— Horas si quisieras, te puedo prometer el tiempo que esto durará, por mi parte será eterno, claro, y que será algo que no podrás olvidar jamás. Desde hoy, hasta cuando tú quieras. Y yo quisiera que durará hasta la eternidad.
— Una oferta muy tentadora, la verdad —le dije rodeándole con mis brazos—, pero ahora mismo no quiero pensar en nada de eso, prefiero centrarme en esto —le subí los brazos para sacarle rápidamente la camiseta por la cabeza y empezar a desabrocharle el cinturón del pantalón, demasiado tiempo me había contenido anteriormente con él, solo viéndonos una vez al año. Nunca más.
— Te pareces a mí, AMOR —me dijo mirándome con lujuria. Y en menos tiempo del que puedan imaginar me había desnudado también.
Me besó con pasión, le di un beso de deseo. Y mis manos estaban pasando por su cuerpo y sus manos estaban pasando por la mía. Nuestros cuerpos estaban haciendo cosas que no podía controlar más. Mis manos, mi boca, mis caderas y mis piernas parecía que tenían su propia agenda, su propia vida, yo no controlaba ninguno de mis movimientos, yo era como la arcilla en sus manos dejando que hiciera a con mi cuerpo todo lo que él quisiera también. Podía sentir mi boca pasando por su pecho, y mis manos revolviendo su pelo, luego me agarro ambas manos con una de sus manos mientras la otra acariciaba mi cuerpo y comenzó a besarme, sus labios y su lengua primero en mi boca, yo no pude hacer otra cosa que dejar escapar un gemido. Entonces su boca empezó a trazar un camino a través de mi cuello, mis hombros, mis tetas, y él cogió uno de mis pezones con sus dientes, yo gruñí de placer, por el rabillo del ojo pude ver su media sonrisa, más que media sonrisa esta vez una sonrisa completa de oreja a oreja. Su boca, siguió hacia abajo para encontrarse con su otra mano que estaba ocupada tocando mi mojada feminidad, su mano y su lengua me dieron mucho placer. Y cuando estaba a punto de venirme, utilizando velocidad vampírica encontró mi boca besándome y podía sentir su pene totalmente erigido entrando en mí, sus besos y sus movimientos me hicieron gritar de placer. Sin embargo a pesar de toda la pasión del momento lo que se respiraba en esa oficina era todo el amor que nos teníamos el uno al otro. E hicimos el amor no sólo con pasión, más bien con ansiedad, yo estaba enojada, me había sentido traicionada, pero sobre todo que estaba enamorada y quiero estar con él.
No puedo decir cuántas veces hicimos el amor, no puedo decir cuántas veces me besó. No puedo decir cuántas veces lo besé. No puedo decir cuántas veces nos mordimos. No puedo explicar todas las sensaciones que tuve cuando me tocaba. No puedo decir cómo se sentía que él temblara cuando lo tocaba. No puedo decir cuántas veces me susurro que me amada y no puedo decir cuántas veces le susurre que lo amo, ni cómo habíamos llegado a este punto estaba amaneciendo, pero mientras descansábamos encima de la mesa, desnudos, con la mano de Klaus acariciándome el pelo, sentí que había hecho algo correcto por una vez en mi vida, y que no iba a pensar en las consecuencias por muy complicada que fuera una relación con él.
Estaba dónde quería estar y con quién quería estar y ese choque con la realidad, era lo mejor que me había pasado nunca.
