Capítulo 11 Conversaciones

Rachel estaba sentada en el sofá revisando todo sus cosas, verificando que no le faltara nada mientras Kai, llamaba para pedir de cenar.

-¿Qué es lo que vas a querer? –le pregunto

Ella reacciono y volteo a mirarlo.

-No lose, ¿Lo que tú pidas? –pregunto extrañada

Rápidamente regreso su mirada hacia sus cosas.

-No te robe nada

-No… no, no pienses eso –dijo muy nerviosa mientras alzaba la mirada- solo leía unas cosas

-Aja…

Kai comenzó a pedir la cena. Rachel cerró sus carpetas y el acomodo en una pequeña mesa, en eso miro a Kai. Sentía como su corazón latía rápidamente, ¿Era un sueño? Se insistía. En eso Rachel puso su mirada a la vestimenta que ella traía, un pants gris todo aguado, una playera crema de tirantes que se podía apreciar los tirantes de su sujetador, sintió una pena horrible, tanto que su cara se puso completamente colorada.

-¡Qué pena!

Kai colgó el teléfono y miro a Rachel

-En unos quince minutos traerán la cena

-Sí, está bien –le respondió muy nerviosa

Rachel agacho su mirada y comenzó a jugar con sus manos, mientras tanto Kai fue a la pequeña cocina, tomo dos vasos y los lleno de agua. Regreso a la sala y en la pequeña mesita que divida el sofá donde Rachel estaba y el sofá individual donde Kai se iba a sentar, puso el vaso frente a ella y tomo asiento.

-Gracias…

-Aja –le respondió con el sonido de su garganta

-¿Cómo es que supiste en que habitación estaba?

-Pregunte, me dijeron y le pedí a una mucama que me abriera la puerta

-¿Por qué?... ¿Por qué tenías mis cosas? –pregunto rápidamente mientras alzaba su mirada para verlo

-Quería saber quién eras

Solo lo miro extrañada

-Eso no te justifica… dime algo mejor

-Quería saber qué haces aquí. Tala y Bryan siempre hablan de ti

Ella se sorprendió

-Pero entre ellos, he escuchado un poco sus conversaciones sobre ti y quería comprobarlas. Y tienen razón

-¿En que tienen razón? –pregunto curiosa mientras tomaba un poco de agua

-En que eres hija adoptiva de Boris, que le filtras información del torneo y que eres muy bonita aun con cualquier peluca que te pongas…

Rachel se sonrojo completamente.

-Sería bueno que ahora tú te justificaras–le menciono

Ella solo suspiro.

-Pues… si soy hija adoptiva de él, me adopto hace meses y me pidió casi llorando que viniera al campeonato

-Eso es un resumen, detállalo más –le pidió mientras le daba un trago a su vaso

Rachel se extrañó y solo se encogió de hombros.

-¿Qué quieres saber, primero?

-Bueno, ¿Por qué Boris te adopto?

-Ah… No lose la verdad, tal vez quiera cambiar su imagen pública. Realmente no lose yo también tengo esa duda

Kai solo alzo su cabeza

-¿Por qué te mando al campeonato? –continuo

-Pues quiere que vigile al Batallón Barthez…

-¿Por qué? –le interrumpió rápidamente

Ella suspiro

-Esa sí que es una larga historia…

-Tengo tiempo

-Ah, ¿Pero si llegan tus amigos y me ven aquí?

-No llegaran temprano, eso te lo apuesto

Durante unos diez minutos Rachel le explico a Kai que Barthez era un "amigo" de Boris, y había algo extraño en él y sus muchachos, y como es que Boris la convenció para ver todo el campeonato mundial. En ese rato llego la cena, ambos platos eran pechugas de pollo cosidas en la plancha con ensalada y vegetales frescos. Puso el plato frente a ella, tomo asiento y comenzó a desenvolver el tenedor y el cuchillo de la servilleta.

-¿Te gusta? –le pregunto

-¡Ah! –Exclamo- Si, si gracias

Rachel tomo los cubiertos y comenzó a desenvolverlos también. Empezaron a comer, tranquilos, en la habitación reino el silencio, solo se rompía con el sonido de los cubiertos cuando tocaban los platos. En eso Kai bajo sus cubiertos y miro a Rachel, quien tenía la mirada puesta en el plato, noto que muy poco había tocado la comida.

-¿Y qué opinas del Batallón Barthez? –le pregunto

Ella alzo su mirada

-Pues… son unos pobres esclavos de Barthez, además hoy antes de que jugaran, pude hablar con dos de sus integrantes y me explicaron un poco la situación del equipo

-¿Hablaste con ellos?

-Si…

-¿No te conocieron? –pregunto muy curioso

-No… llevaba una peluca

-¿Una oscura?

-Sí, esa –menciono con una sonrisa al final

-¿Y qué paso?

-Bien, pues encontré a Miguel Lavalier y Mathilda Alster, platicando lejos del estadio. Mathilda se veía triste…

Mathilda se encontraba recargada en la pared de un puente con su beyblade en mano, lo miraba cuando las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos. Miguel apareció en ese momento.

-¡Mathilda! –Le exclamo- Te he estado buscando ¿Estás bien?

-No Miguel –le menciono muy triste- Es solo que… no quiero sacrificar a Pierce Hedgehog

Miguel suspiro

-Mathilda no tienes que hacerlo, no es necesario que…

-¡No Miguel! –Le grito- ¿Sabes algo?, para mi ustedes son como mi familia. Este equipo lo es todo para mí, y si tengo que sacrificar a Pierce Hedgehog –en eso se limpió las lágrimas con la manga de su chaleco- Lo hare

-Pero Mathilda…

-¡Lo hare! –le exclamo llorosa

Mathilda rompió en llanto y Miguel lo único que hizo fue abrazarla. Mientras aquel momento pasaba Rachel los miraba, estaba recargada en un poste de luz, pensaba en acercarse a ellos.

-¿Me reconocerán? –pensaba

Miraba como Miguel trataba de tranquilizar a Mathilda, se armó de valor y comenzó a caminar hacia ellos. Al acercarse Miguel la observo venir hacia ellos.

-¿Hola? –Dijo Rachel- ¿Son miembros del Batallón Barthez? –le pregunto con un acento de voz diferente

-Sí, ¿Quién eres tú? –le pregunto Miguel muy a la defensiva

-Me llamo… María Cortez. Soy una estudiante de periodismo y me gustaría platicar con ustedes antes de que comience su partido

Mathilda alzo su mirada, sus lágrimas aún se notaban en cambio Miguel, dudaba de ella.

Los tres se encontraban en un pequeño café, Mathilda tomaba una malteada acompañada de una rebanada de pastel, llena de betún blanco con una fresa arriba. Miguel solo tenía un vaso de jugo de naranja y Rachel, bueno más bien "María" un cappuccino con unas galletas de avena. Ya llevaban unos quince minutos conversando, Rachel les había hecho preguntas básicas, ¿De dónde venían?, ¿Cómo se conocieron?, ¿Cuál fue la reacción que sintieron al ganar las preliminares europeas?; etc. La mayoría de las preguntas las respondió Mathilda, Miguel se quedaba callado; serio y miraba muy fríamente a Rachel. Sabía que la conocía pero por más que hacia memoria no sabía de dónde.

Los cuatro chicos todos eran del continente Europeo. Aarón Silva, provenía del sur de Francia, de Toulouse exactamente, su familia era emigrada de África del sur, y era el segundo mayor de cinco hermanos. Claude Tavarez, era de Noruega pero con herencia española, hijo único sin padre y su madre era una mujer muy trabajadora que siempre saco adelante a su hijo, Mathilda era originaria de Suecia, vivía con una tía, su madre se encontraba en una casa de rehabilitación y su padre se había ido cuando ella era muy pequeña. Y Miguel, era el que se podía decir tenía un pasado más turbio, el no conoció a sus padres, al parecer ambos murieron en un accidente cuando el tenía dos años, y no tenía ningún familiar más que su abuela paterna, la cual, sufría una enfermedad de pérdida de memoria; como su abuela era incapaz de cuidarlo creció en un internado en el norte de Alemania.

Pero no eran sus trágicas historias las que los unían sino la pasión por el beyblade, los cuatro crecieron jugando al beyblade y tenían un sueño, llegar a ser los campeones del beyblade. El sueño de cada uno se haría realidad gracias a Barthez, y los cuatro lamentaban ello.

-¿Nos harás otra pregunta? –pregunto Mathilda mientras le daba un sorbo a su malteada

-Sí, pero esta pregunta ira off the record

-¿Off the record? –le pregunto Miguel dudoso

-Si fuera de la entrevista, claro si puedo hacerlo

Ambos alzaron sus cabezas

-Bien, ¿Por qué hacen trampas?

Las miradas de ambos se abrieron de par en par.

-¿Les preguntaste directamente? –pregunto Kai muy curioso

-Si ya después del típico formulario y bla, bla, bla,

-Supongo que lo negaron –dijo mientras regresaba su mirada al plato y cortaba la carne

-Pues no, no lo hicieron

Kai alzo su mirada sorprendido.

Miguel y Mathilda se habían puesto pálidos por aquella pregunta, Rachel los miraba esperando la respuesta.

-¿Cómo es que tú?… -pregunto Miguel sin terminar su pregunta

-Vi los videos de las preliminares europeas. Y aquellas cosas que salen de tu blade no son legales

Ambos se miraron, pensando si contarle la verdad a esa chica que dudaba que fuera estudiante de periodismo.

-Oigan solo déjenme decirles algo –dijo Rachel rompiendo el silencio incomodo que se creó- No sé qué piensen realmente pero, ganar no lo es todo. Importa divertirse y disfrutar el beyblade

Siguieron pensando cuando Miguel lanzo un suspiro amargo

-Sí, hacemos trampas. Pero el problema es Barthez siempre lo ha sido y siempre lo será…

Mathilda oculto su mirada

-¿Barthez, siempre es el problema? –pregunto Rachel sorprendida con ingenuidad

-Sí, él nos obliga hacerlo. Nos maltrata, nos humilla… Todo lo inimaginable

-Miguel… veo que eres un chico que ha pasado por mucho y has logrado superarlo, puedes resolver el problema de Barthez…

Miguel la miro sorprendido.

-Ya después de eso, terminamos la conversación y cada quien se fue por su rumbo –finalizo Rachel su historia

Kai regreso su mirada al plato y continuo comiendo, Rachel lo miro dudosa.

-¿Ya no dirás nada? –pregunto extrañada

Solo con su cabeza dijo no.

-Está bien…

Y la cena continuo en silencio.

Terminaron de cenar, ya eran algo noche pasaban de las once y Rachel estaba nerviosa porque en cualquier momento el resto del equipo llegaría a su habitación y si la veían ahí se armaría un escándalo y lo que menos quería era problemas. Rachel miraba un florero que había en una pequeña mesa en un rincón, en él había rosas y violetas se extrañó de que tuvieran flores en su habitación, tan concentrada estaba mirando las flores que ni siquiera noto que Kai había tomado su libreta y leía sus apuntes nuevamente.

-¿Sabes italiano? –le pregunto para sacarla de sus pensamientos

Volteo asustada y miro como Kai leía su libreta

-¡Oye! –Le exclamo mientras tomaba la libreta- Ya la habías leído

-No todo

-¿Por qué me preguntas si hablo italiano? –dijo mientras cerraba la libreta

-Tienes la letra de una canción; de una obra de ópera, creo que es "La Clemenza Di Tito" Rachel lo miro sorprendida.

-¿Sabes de ópera?

-Algo –dijo mientras se encogía de hombros

-Esta obra es la de Josef Myslivecek y…

Rachel se quedó callada y no termino su oración, Kai volteo a mirarla.

-¿Y? –le pregunto

-Nada

Se levantó del sofá tomo sus cosas y se dirigió hacia la puerta.

-¿Te debo algo por la cena? –pregunto antes de abrir la puerta

-No –le dijo a su manera mientras se levantaba

En eso Kai se fue rumbo a su habitación, Rachel suspiro y salió de ahí.

Miguel estaba en la habitación de su hotel caminando por doquier, la batalla del día de hoy fue intensa, pelear contra el actual campeón mundial no fue nada sencillo pero había algo que el campeón hizo por él, abrirle los ojos. Decirle que no hicieran todo lo que Barthez les dijera, y no hacer trampas, eso no era parte de ser un bey jugador, también lo que aquella chica le había dicho, sobre poder quitarse a Barthez. ¡Claro que podían!

-Barthez es como un tumor –pensaba- y hay que hacer de todo para extirparlo del cuerpo

Mientras se hundía en sus pensamientos, en la habitación entraron Aarón y Claude.

-¿Ocupado? –le pregunto Claude

-No –dijo mientras salía de sus pensamientos- ¿Qué pasa?

-Aarón y yo estábamos pensando en compensar a Mathilda por lo que hizo

-Aja… -menciono curioso

-Queremos hacerle un beyblade –dijo Aarón

Miguel los miro sorprendido, y luego lanzo una sonrisa

-Suena una buena idea

Aarón y Claude le respondieron igual con una sonrisa y comenzaron a planear el futuro blade de Mathilda.

Rachel regreso a su habitación, entro y se recargo en la puerta. Entre sus brazos llevaba todos sus papeles y pensaba, si todo lo que paso había sido un sueño o una broma de mal gusto. Pensó y en su rostro se formó una sonrisa, el "gran" Kai Hiwatari la había invitado a cenar, y hubo conversación.

-¡Hay ilusa Rachel! –Pensó- No te hagas ni una ilusión, nada paso, y nada pasara

Se dirigió hacia su cama se acostó en ella y solo se quedó pensando hasta que quedó dormida.

Kai estaba recostado en la cama de su habitación, aun no tenía sueño y esperaba a que sus compañeros de equipo llegaran al hotel; la celebración de ellos aún no acababa y lo más probable era que llegarían hasta la madrugada. Se acercó a un pequeño buro que había a lado de su cama, abrió un cajón y comenzó a buscar entre lo que había ahí, para sacar una fotografía. Era una foto de Rachel con sus amigos de la escuela. Kai si le había robado algo de entre todos los papeles de ella. Miro la foto y contemplo a todos los amigos de Rachel. Y en especial miro a Youichi, el único amigo hombre de ella.

Después de mirar la foto la escondió entre sus cosas, y espero a que sus compañeros de equipo llegaran.