Yay! Un nuevo capítulo de Orgullo y...¿pokémons? Esta vez Dawn llega a Hearthrome, a saber lo que le espera ^^"
Ni pokémon ni nada relacionado con la obra de Jane Austen me pertenecen.
El vuelo a Hearthrome en un avión real, por mucho que me guste volar en pokémon, es mucho mejor de lo que esperaba. Tenía sitio para dejar las maletas, e incluso teniendo que compartir mi espacio vital con una señora que me recordaba demasiado a mi madre, el vuelo fue sorprendentemente tranquilo. De hecho, en cuanto la mujer se quedó dormida, pude ver los vídeos que mi hermana me había grabado en su estancia en Hoenn. Llevaba allí cuatro días, y pese no haberse encontrado con Drew, estaba haciendo turismo a lo grande. Y vendiendo muchos dulces.
En el aeropuerto, me recoge Zoey. Me abraza e incluso me coge una maleta.
—¿Tan contenta estás de verme?-le pregunto, extrañada.
—¡Hacía mucho tiempo que no nos veíamos! Además, Leaf me ha dicho que ese chico, Gary, te dejó plantada.
Debí haberlo sabido. En mi familia los rumores se expanden como la mantequilla. Y Zoey es prácticamente de la familia. Me pregunto si hasta Barry lo sabrá.
—Estoy bien, de verdad-le digo-. ¿Y qué tal con Kenny? No me digas que ya te ha aburrido con sus discursos y sus citas a la maravillosa Fantina.
—No te rías de él-me dice Zoey, conteniendo la risa-. Y menciona a Fantina tanto como quieras, porque Kenny ha programado una cena con ella mañana.
—¿Mañana?-me quejo- Pero si acabo de llegar…
—Por eso tenemos que aprovechar. Te lo tengo que enseñar todo, Deedee.
—¡Tú también no!
Zoey se burla de mí un poco más hasta que llegamos a su apartamento.
—Te quedarás conmigo, porque total, tengo dos camas. Solo te pido que si por un casual Kenny y yo…
—No digas nada-le interrumpo-. Si os veo entrar yo salgo. Sin problema.
—Así me gusta. El auditorio está justo a la derecha así que no hay pérdida. Deberías pasarte por allí, creo que Kenny ha dejado unas cuantas máquinas de coser y telas por ahí.
—Sigo sin entender por qué estoy aquí-admito.
—¡Porque tus obras merecen ser vistas!-me dice sonriendo- Sobre todo si hacen brillar a tu mejor amiga en sus espectáculos.
Pongo los ojos en blanco y me río.
—Deshaz las maletas y guarda tu ropa en el armario. Mañana tenemos un día duro.
Al día siguiente...
Resulta que Zoey tenía toda la razón del mundo. Desde que me he levantado de la cama, no he parado. Hemos ido a la cafetería de al lado a por un café y un trozo de tarta, como siempre. Después, Zoey me ha dejado en el auditorio mientras iba a hacer unos recados, y ¡sorpresa!, Kenny estaba ahí.
Me ha explicado el funcionamiento de los concursos como si no lo supiera, recalcado por lo menos diez veces la importancia del vestuario y agradecido mi presencia. Yo me he limitado a sonreír todo el tiempo. Finalmente, me ha recordado la cena con Fantina.
—Y no llegues tarde. Fantina odia la impuntualidad.
Asiento con la cabeza. Por fin, puedo trabajar un poco. Saco a Piplup de la pokéball.
—Hoy tú eliges-le digo- Tráeme una tela y veremos lo que podemos hacer.
Piplup me pasa un poco de tul rojo brillante. Y sé exactamente en qué voy a convertirlo. Corto la tela a una altura que quedaría por debajo de las rodillas, pero sin llegar a ser demasiado larga. Le ajusto una cinturilla que decoro con pedrería gracias a Piplup, le pongo una cremallera, y seis capas de tul más tarde, le pongo un forro interior. Me pruebo la falda para ver cómo queda.
—Zoey estaría preciosa con esto-comento, y Piplup asiente.
Ahora queda la parte de arriba. Con georgette negra, una tela semitransparente, confecciono una camisa de mangas acampanadas. Tiene botones dorados y escote corazón, pero no demasiado pronunciado. Sigo las medidas de Zoey al milímetro, que Kenny me había apuntado anteriormente. Piplup me aplaude.
—¿Quieres que vayamos al escenario?-le pregunto de repente.
Él me mira, sin comprender.
—¿No echas de menos esto?
Piplup se encoge de hombros.
—Venga, vamos-le digo-. Y si encontramos a Zoey podemos darle su nuevo traje.
Él asiente y partimos hacia el auditorio.
—No olvides la cena, Deedee-me dice Kenny en cuanto me ve. Me esfuerzo por no dispararle una aguja que he usado para rematar dobladillos.
—¿Has visto a Zoey?-pregunto.
—Debería estar a punto de llegar-dice, y en ese momento es cuando mi amiga aparece.
—¡Justo a tiempo Zoey!-dice Kenny- Deedee acababa de preguntarme dónde estabas, porque ya ha terminado tu traje. Seguro que estás fantástica con él, o como Fantina dice…
—Gracias Kenny-le interrumpe Zoey con un beso. Él se sonroja tanto que hasta me parece mono.
Le enseño a Zoey el conjunto.
—Dawn, es realmente bonito, pero las faldas y yo no nos llevamos muy bien.
—¿Y no es hora de que hagáis las paces? Pruébatelo. Y si no te gusta, te hago unos pantalones. Te lo prometo.
Por si acaso, cruzo los dedos de mi mano izquierda. Aunque con suerte, le gustaría. Ella finalmente accede y le ayudo a ponérselo. Después, antes de que pueda verse en el espejo, le retoco el maquillaje. Le pongo un pintalabios granate y el colgante que llevo hoy, una especie de reloj con detalles negros y dorados.
—¡Tachán!-digo, enseñándole por fin su reflejo en el espejo- ¿Qué te parece?
—Estoy muy rara-admite-, pero la verdad es que no me disgusta.
Llevo las manos hacia arriba. ¡Victoria para Dawn Berlitz!
—Por cierto, ¿qué te vas a poner para la cena con Fantina? No sé si lo recordarás, pero es una mujer un tanto excéntrica.
Por Arceus. Lo había olvidado.
—Será mejor que vaya a buscar algo-digo, antes de echar a correr.
¿Fantina, siendo excéntrica? Qué raro *nótese la ironía*. La cena, al menos, será divertida... ¿O no?
Gracias por leer
