Hola otra vez! :)
Bueno les dejo el capítulo, creo que esta es mas corto que los otros, pero se los recompensare después, lo prometo.
Disfrútenlo!
Ya habían pasado varios días con la misma rutina:
Caminar, caminar, descansar, caminar, comer, caminar, de vez en cuando encontrar una aldea y preguntar indicaciones, caminar, comer, alistar las cosas para dormir, juntar madera para la fogata, dormir y empezar otra vez a la mañana siguiente.
En uno de esos días, a Sora le vino a la mente la pregunta de realmente a dónde se dirigían. Al principio sólo le interesaba salir y encontrar aventuras, pero ahora que ya se hallaba en la situación, deseaba saber.
-Y . . . Bueno, Roxas, a dónde vamos?
-Qué? – Roxas iba enfrente de Sora, que se había quedado atrás para pensar sobre la circunstancia.
Estaban pasando por una cumbre y el paso por donde caminaban, iba ondulando toda la montaña hasta llegar al otro lado, donde había varios pequeños cerros y al final se encontraba un valle; habían construido el camino porque antes se utilizaba mucho, para los mercantes, viajeros, bohemios y, en ocasiones, para la realeza también. A su lado izquierdo estaba un acantilado y más allá se veían las aldeas de ambos chicos y en donde vivían el Chamán y Hayner. A la derecha se encontraba el bosque y la cima, que todavía estaba un poco alejada. Sora se acerco corriendo a Roxas para volver a preguntarle.
-Que a dónde vamos?
-Ah! Bueno, pues… - Roxas se quedo parado en medio del camino, pensativo. Sora se quedo a su lado – Espera un minuto, hasta ahora te estás preguntando a dónde nos dirigimos?
-Eh…
-No escuchaste las conversaciones que tuve con otros aldeanos? Le acabo de preguntar a uno!
-Bueno, lo siento, Roxas, pero estaba más bien preguntándome otras cosas – Por la cabeza de Sora pasó la imagen del rubio pidiendo indicaciones y él mismo viendo una mariposa a lo lejos – Era algo complicado…
-Ah… - El castaño se espantó un poco por el sonoro suspiro del otro chico – Vamos hacia Tyrus.
Ambos chicos se quedaron en silencio, Sora con el rostro sin ninguna expresión - … Esta… bien?
-No sabes que ciudad es, verdad?
-Oye! Yo no he viajado por un largo tiempo a comparación tuya! Tenme un poco de paciencia!
-Eso hago, Sora! – Cuando el rubio dijo su nombre, el castaño sintió una punzada en el pecho. Desde que habían dejado la casa de Hayner, el otro chico no había dicho mucho y estaba muy pensativo; escuchar su nombre saliendo de esos labios era algo recomfortante – A ver, Tyrus es una ciudad un poco importante, pues hay muchas conexiones de muchos comerciantes y viajeros en general.
-Ah! Muchas gracias! Muy bien, vamos entonces!
Mientras Sora empezaba a caminar alegremente, Roxas se quedó parado un momento más. Por qué? Qué no le interesa por qué vamos ahí? Alzó la cabeza y siguió caminando atrás del otro chico. Aunque todavía estamos empezando el viaje, siento que en esa ciudad va a haber problemas, así que deberíamos estar alerta los dos.
-Oye, Sora! – El rubio gritó y corrio para alcanzarlo – Tengo que deci-
-Wow! Ya viste eso? – El castaño se acercó a la orilla y señalando hacia los cerros enfrente de ellos, empezó a hacer movimientos con las manos para que el otro chico se acercara; parecía un niño pequeño – Mira! Mira, ahí! Entre los árboles!
Roxas se acercó rápidamente, para poder visualizar lo que Sora le estaba diciendo. En una de esas pequeñas montañas, entre los árboles, se asomaba un equino realmente blanco, pero lo más asombroso es que tenía algo más resplandeciente en su cabeza, algo tan hermoso como el marfil y tan brillante como la Luna.
-Pero, qué…? – El rubio se acercó más a la orilla, pero sin tener cuidado en dónde pisar, una de las rocas resbaló, haciendo que el pie del muchacho también lo hiciera.
El chico empezaba a caer, cuando Sora se percató de la situación y rápidamente le sujeto la mano, pero por el impulso, cayó al suelo con el pecho hacia abajo y con una mano agarrando al rubio. Estaba muy empinado, así que Roxas no podía usar sus pies para impulsarse hacia arriba, por lo que con su mano libre, trató de agarrar el borde de tierra plana. El castaño, viendo ésto como señal, se puso de rodillas y jaló al chico, poniéndolo de vuelta en el camino. Jadeantes, ambos se miraron, y empezando con pequeñas sonrisas, se echaron a reír por lo ocurrido. Después de unos instántes, el espadachín se paró y sacudió la tierra de su ropa, luego mostró su mano para ayudar a levantar al rubio.
-Vaya que nos gustan las emociones fuertes, no crees? – Sora seguía sacudiendose la ropa después de haber ayudado al otro a pararse.
-Vaya que sí. Gracias, de todos modos.
-Ah, de nada, siempre estaremos para ayudarnos, no? Entonces, regresando al tema, qué fue lo que vimos ahí en el bosque, Roxas? – Volviéndose para mirar al cerro, pregunto. Al ver que ya no había nada se volteo hacia el muchacho.
-Eso, Sora, era un Unicornio. Dicen que trae buena suerte – El rubio también se estaba sacudiendo la tierra cuando contestó.
-Suerte? Casi te caes por el acantilado por verlo!
-Exacto. Casi.
-Mmm, esta bien, creo que veo tu punto – Sora dijo, poniendose pensativo.
-Jaja, ven, vámonos. Todavía tenemos un largo camino – Roxas se puso en marcha, pero muy al pendiente si Sora venía detrás.
…
Después de que hubieran parado a comer, recogido algunas moras y Sora le hubiera preguntado bien sobre los Unicornios al rubio, arreglaron sus cosas para irse.
-Oye, Roxas?
-Mhmm? – El chico estaba empacando algunas cosas, junto con la bolsa misteriosa que le habia dado el herrero.
-Eh, entonces tú y Hayner ya se conocían?
Roxas se quedó inmóvil al momento – hincado y con la bolsa en la mano –, con los ojos muy abiertos de la sorpresa – Qué? A qué te refieres?
-Yo se que soy muy distraído, pero no soy tonto, ni tengo el sueño tan pesado – Sora estaba parado, con los brazos cruzados, viendo a Roxas, y éste estaba de espaldas al castaño.
El rubio metió la bolsa en su bolsillo y se paró para encarar a Sora – Esta bien, pero lo que no entiendo es por qué te enojas?
-No estoy enojado! Y no me cambies el tema! – El castaño se puso en una posición de un niño molesto – inclinado hacia el frente, los brazos estirados hacia el suelo y los puños apretados.
-Ves como si estas enojado? – El rubio hizo una risita burlona, tapando un poco su boca con la mano.
-Roxas! Ya di-
De entre los arbustos y los árboles, había salido una figura encapuchada, pero claramente se veía que era una mujer, aunque trajera pantalones. Toda su otra vestimenta parecía de mujer, los zapatos con un poco de tacón, una camisa tipo pirata, que dejaba los hombros descubiertos, con las mangas holgadas y un corsé rojo. Traía una capa negra que se amarraba al cuello y de ésta salía la capucha. Se veía débil, con una mano recargada sobre un árbol y temblorosa, pero atacaría a la menor acción contra ella.
-Qué…? – Roxas se quedo mudo cuando observó mejor a la figura y notó un pequeño emblema sobre la capa, un poco rasgado ya. El símbolo tenía una forma muy peculiar, como una espada y una serpiente enroscándola; Roxas sabía exactamente qué era, y de sus labios salió una débil palabra.
-Yuca…
...
No les pasa que cuando leen sus historias de nuevo desde el principio, ven errores garrafales? Y que en este momento no cometerían?
Ja, así me pasó escribiendo este capitulo, fui a buscar una información de capítulos anteriores y los empecé a leer. AH! Dx Habían cosas que… que… no! A mi parecer horribles, pero bueno :P Uno va aprendiendo cosas nuevas! Empecé a escribir esta historia en el 2010! Ah! Que tiempos aquellos...
Ah por cierto, el título no es sólo por ver al unicornio...
Bueno espero les haya gustado este capítulo, por favor, escríbanme reviews! Es como mi modo de inspiración, necesito algo de amor de mis lectores !
Por favor y gracias! :)
