CAPITULO 11

Erik P.O.V

Llevábamos casi una hora metidos en aquella sala y de momento no había ni rastro de Shizuko ni de sus "guardaespaldas". Mi corazón seguía latiendo a mil por hora, me sentía atrapado en aquel lugar a merced de aquellas personas. Mi hermana tampoco parecía mucho mejor que yo. Había aferrado mi mano con fuerza, casi con desesperación y miraba al escenario con la vista perdida, sin prestar atención a lo que estaba pasando.

Después de una hora y media se encendieron las luces y la gente empezó a levantarse para estirar las piernas un rato, aprovechando el pequeño intermedio que había entre charla y charla. Sin dudarlo un segundo levanté a mi hermana por el brazo, porque ella seguía clavada en su asiento y me dirigí a la salida más cercana.

- Eva vamos, tenemos que salir de aquí- Nos quedamos atrapados en un mogollón de gente que se disponía a salir por la misma puerta que nosotros.

- Vamos por el otro lado Erik- dijo mi hermana en voz baja señalando la puerta que estaba más pegada al escenario.

- No, ni de broma vamos a pasar por ahí- intenté empujar sin éxito, agobiado por la gente que estaba a mi alrededor, pero ni aun así pude escabullirme.

- Erik por favor, vamos por allí- mi hermana se deshizo de mi agarre y se escurrió entre la multitud. Caminó con paso seguro hasta la zona de delante y me miró invitándome a seguirla

Me hice paso como pude y después de varios empujones logré escapar. Me apresuré a reunirme con mi hermana, que miraba el escenario con recelo por si nos volvíamos a topar con aquellos hombres.

- Vamos, es por aquí- Eva se apresuró a llegar junto a una puerta casi pegada al escenario y la abrió sin problema.

- Eva! esta no es la puerta de salida, vámonos de aq...- mi hermana me tapó la boca con sus manos para que no hiciera más ruido y con señas me dijo que la siguiera por aquel pasillo.

Sin duda alguna aquel pasillo no nos iba a llevar fuera del edificio, sino que nos condujo a una especie de sala acristalada llena de cámaras y periodistas que rodeaban a muchos de los que acababan de hablar en la charla. De nuevo tuve la sensación de que estábamos en peligro, así que agarré a mi hermana por el brazo, en caso de que tuviéramos que salir de allí pitando.

- Tiene que estar por aquí...- Eva seguía en su mundo susurrando cosas para ella misma, lo que me asustó bastante. Caminaba por la sala buscando algo y de vez en cuando se ponía de puntillas para ver por encima de la gente.

- Eva vámonos- sus ojos azules me miraron con tristeza y después intentó soltarse de mi agarre, sin conseguirlo- No te voy a soltar hasta que no nos vayamos.

- Me... haces daño...- Estaba como paranoica. Seguía mirando hacia todos lados con desesperación, a la vez que retorcía su brazo para intentar soltarse- Ella está aquí... lo siento...

- Pues más motivos para irnos- la arrastré hasta una esquina que parecía más tranquila donde había también una fuente de agua- Toma, bebe un poco, te sentará bien- miró el vaso que le tendía con cierta desconfianza pero finalmente aceptó y se quedó entretenida viendo como las burbujas de la fuente comenzaban a subir por el tanque a medida que llenaba el vaso. Parecía una demente.

Ahora que tenía controlada a mi hermana intenté serenarme y buscar alguna salida a aquella sala. Sabía que Shizuko estaba cerca, no era tan estúpido como para negar que yo también notaba su presencia, pero teniendo en cuenta que iba rodeada por aquellos tres, y que nosotros solo éramos dos, no me parecía una buena idea enfrentarnos a ella. Volví a mirar a mi hermana, que se había sentado en un banco cercano y seguía mirando al público desconcertada.

- ¿Qué te pasa?- me senté junto a ella y la rodeé con un brazo.

- ¿Es que no lo notas? Ella está aquí, tan cerca...- se encogió sobre sí misma en una especie de escalofrío- tenemos que encontrarla Erik, no nos podemos ir ahora que estamos dentro.

- Eva no eres consciente de la situación? Nos hemos colado en un congreso y ahora estamos en una sala privada en la que no deberíamos ni haber entrado. Como nos pillen estamos perdidos.

- Eso me da igual! quiero encontrarla, joder. Hemos venido hasta aquí para verla, no?- parecía completamente fuera de sí. Se levantó con violencia, aunque me dio tiempo a pillarla antes de que desapareciera, y empezó a caminar con decisión hasta uno de los extremos de la sala.

Tenía la extraña sensación de que a medida que Eva avanzaba, más nos acercábamos al peligro. No quería seguir, pero no podía dejarla sola, además... estábamos en un lugar lleno de gente, no nos podían hacer daño... o si?

Habíamos recorrido toda la sala, pero no había rastro de Shizuko. Aun así su presencia era tan evidente en el edificio que, aunque no pudiéramos verla, sabíamos que tarde o temprano la encontraríamos. Mi hermana siguió caminando decidida como una autómata hasta el final de la sala donde había unas grandes puertas acristaladas que daban a un bar que parecía bastante lujoso estilo chill out.

Todos allí iban vestidos de manera impecable y saltaba a la vista que mi hermana y yo no encajábamos en aquel lugar. De todas maneras, nadie nos impidió el paso así que Eva continuó su camino hasta llegar a una zona más apartada al fondo del bar. Los dos nos paramos en seco y respiramos hondo antes de avanzar.

- Estás segura de que quieres hacer esto?- le susurré a mi hermana antes de atrevernos a entrar en aquel espacio, que estaba delimitado con unas suaves cortinas blancas que nos impedían ver qué había más allá.

- Sí, vamos- Aunque parecía segura de sí misma, su cuerpo temblaba mientras intentaba retirar la cortina. Cogí su mano con fuerza y nos internamos temerosos siguiendo el sonido de las voces que charlaban al otro lado.

Avanzamos lentamente intentando no hacer ruido hasta que distinguimos una serie de figuras sentadas tranquilamente en los sillones con una copa en la mano. Allí estaba ella. Mi hermana temblaba y yo también, pero logré controlarme y tirar de ella para ponernos a la vista de todas aquellas personas.

El terror que sentí al verla fue incontrolable. Nos miró con una sonrisa siniestra, disfrutando del momento, como el león que acecha a su presa antes de cazarla. La situación se puso incluso peor cuando me percaté de que estaba rodeada de aquellos hombres vestidos de negro, que nos observaban con esas miradas frías e implacables tan parecidas a las de la propia Shizuko.

Cuando pensaba que aquello no podía ser peor, fue cuando fijé la vista en la quinta figura que se encontraba en aquel lugar. A pesar de que se mantenía sereno en su sillón, su rostro palideció de golpe al vernos, y por primera vez en la vida... detecté el miedo y la desesperación en sus ojos de hielo.

REVIEWS!

Este capítulo es muy cortito pero es que quería dejar un poco de misterio jejeje. Aunque creo que más o menos se puede adivinar lo que va a pasar.