Embarazados

Capitulo 11

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Bella POV

Luego de mi terrible "episodio hormonal" como lo había llamado Alice, no habíamos tenido problemas. Bueno, no tantos.

Lauren y Jessica no habían dejado de llamarme "vaca" o "ballena", pero me hacia la que no escuchaba. A veces, cuando nos subíamos al auto con Edward, me ponía a llorar. Él tan dulce como es, se preocupaba un montón y se dedicaba a consolarme, mimarme y decirme cuanto me amaba, pero él ya tenía muchas presiones; se acercaba el campeonato de basquetbol y estaba entrenando mucho y también tenía que estudiar, además de que cada vez se ponía más nervioso cuando me levantaba al baño por la noche. Según un libro que él estaba leyendo se me podía adelantar el parto…pero yo creo que estaba exagerando un poco.

Hoy andaba más estresada de lo común, como ya estaba por retirarme por que faltaba poco para que cumpliera los ocho meses, estaba llena de trabajos y además de que Alice me hacía ir con ella a comprar ropa de pre mamá, como si fuera a estar embarazada de por vida e insistía en que ya debíamos comenzar a decorar la habitación del bebe, y a eso sumémosle mi idea de ir a preparar la cena de Charlie todos los días y aunque la hacía Edward (enserio el debía considerar una carrera como chef) pero el estar mucho rato sentada me cansaba, estar mucho de pie me cansaba y ahora con el semejante vientre con el que estaba era tenía fuertes dolores de espalda.

- ¡Mira Jess, viene la Ballena! – dijo la chillona voz de Lauren en el pasillo. Varios alumnos giraron a mirarme, con cara de disculpa y lástima. Probablemente ellos no estuvieran de acuerdo de cómo me trataba Lauren o Jessica, pero ellas eran como las abejas reinas de la escuela y perdías todo tipo de beneficio social si estabas en su contra. Uno piensa que es simple o fácil enfrentarse a ellos, pero la mayoría de los chicos prefería simplemente pasar y no involucrarse.

- Quizás se va a reventar, parece un globo – replicó Jessica mirándome con burla. Lamentablemente no era mi día y mis hormonas estaban disgustadas. Estaba que explotaba, pero de ira.

- Ya no sé si es Bella o la Ballena – rieron con su patéticos chillidos. Realmente si tuvieran un poco…un poquito más de cerebro podrían inventar mejores insultos.

- Mira idiota, ni siquiera tus bromas tienen gracia, deja de molestarme ¿oíste? – dije con enfado.

- ¡Uuuuuy! La pelota anda enfadada – Lauren movía su rubia cabellera teñida de un lado a otro – y qué piensas hacer ¿Darme un golpe con tu barrigota?

- No, pienso hacer esto.

Y sin más estampe mi puño en su cara. Realmente ni siquiera lo pensé y aunque me dolió, pero fue tan…satisfactorio.

- Nunca te metas con una mujer embarazada ¿oíste tarada? Esto también va para ti idiota – dije mirando a Jessica que me miraba en shock, al igual que otros alumnos que presenciaron la escena.

Sin más me di vuelta, acaricie mi vientre y justo mi bebe se movió.

- ¿Lo hicimos bien cierto? – susurré a mi bebe y como felicitándome se movió más fuerte, aunque incomodó un poco me sentí feliz. Por dentro hacia el baile de la victoria.

Había dejado callada a la oxigenada ¡y de qué forma!

Cuando entre a la sala Edward me esperaba leyendo algo así que entré al salón rápidamente y me senté a su lado.

- ¡Hola amor! – Me dijo dándome un beso en los labios, luego coloco su mano en mi vientre – hola peque – de inmediato el bebe se movió. Según Edward reconocía su voz y eso lo ponía feliz, de inmediato vi como se formaba una gran sonrisa en su rostro.

- ¿Cómo te fue en historia? – pregunté. De seguro yo tenía una gran sonrisa en la cara.

- Bien, pero odio esa clase, es la única que no comparto contigo – dijo haciendo un puchero – ¿Por qué tan sonriente?

- Amor

- Si – continuaba mirándome extrañado. Él siempre lograba saber lo que me pasaba. Era cómo si sintiera la que yo sentía.

- Acabo de golpear a Lauren – dije como si nada. Edward me sonrío, miró su cuaderno… y luego como si recién escuchara lo que había dicho, me volvió a mirar y abrió los ojos como platos – Me estaba diciendo ballena otra vez, lo hace desde hace tiempo y de verdad hoy no estaba de ánimos para soportarla.

Hubo unos minutos de silencio donde Edward solo me miraba, luego soltó una fuerte carcajada. Riendo me abrazo.

- Sinceramente me alegro mucho, se lo merecía. Ella solo tiene envidia de lo hermosa que te ves – dijo con una sonrisa inmensa. Sin poder evitarlo me ruboricé. Lamentablemente el profesor llegó y detuvo nuestra conversación.

Cuando terminamos las clases y nos dirigíamos al estacionamiento Alice se unió a nosotros.

- Chicos, creo que definitivamente debemos ir a comprar las cosas para el cuarto del bebe – dijo mirándonos con reprobación – han estado demorando esto mucho tiempo y el bebe puede llegar en cualquier momento. Por suerte con mama ya lo pintamos y decoramos las paredes, solo faltan los muebles.

Con mucha concentración entendí lo que dijo Alice ¡A veces habla tan rápido!

Edward me miró, sus ojos brillaban. Sabía que le hacia ilusión inmensa comprar las cosa del bebe. Y para que mentir, a mí también. Pero decirle a Alice que tenías deseos de comprar algo era arriesgarse a la tortura total y yo no estaba para recorrer y recorrer centros comerciales.

Nos subimos al volvo y yo me fui mirando el paisaje mientras nos dirigíamos a Seattle. Tenia siete meses, estaba asustada, cansada y nerviosa. Me dolía la espalda, los pezones, las piernas. Todos los días me aplicaba una gran cantidad de crema hidratante en todo el cuerpo para prevenir las estrías, aunque la mayoría de las veces era Edward quien se encargaba de "encremarme". Iba al baño a cada rato (enserio y era bastante molesto), desde que tenia cinco meses no salía con mis amigas, o sea con Alice y Ángela. Además, mi mejor amigo, Jacob estaba enamorado de mi, me había gritado e insultado…y había perdido su amistad. Y por otro lado, lo que me tenia mas triste era que no contaba con el apoyo de mi mamá. No podía negar que Charlie se había portado fenomenal. Incluso lo oí diciéndole a Edward que quizás deberían remodelar el cuarto de invitados para su nieta o nieto.

Sin embargo, creo que estaba en la etapa que uno más necesita a su madre, que le cuente como fueron las cosas para ella, o simplemente que de su apoyo incondicional. Yo ya era madre, sabia lo que se sentía adentro. Sin conocerlo, yo ya amaba a mi hijo, daría mi vida por el y no me importaba si fuera feo, lindo, gay, ciego, sordo o mudo. Era parte de mí y lo amaría siempre.

Y aunque tenía a Esme que era realmente como otra madre para mi, no era lo mismo.

- ¿Qué piensas, cariño? – dijo Edward mirándome con el seño fruncido. No pude evitar sonreírle, el iba a ser un papá genial. A pesar de las tareas, los entrenamientos que tenía y su nuevo trabajo como ayudante de Carlisle en el Hospital los días miércoles y fines de semana, él siempre estaba conmigo. Incluso ya tenia un álbum entero lleno de fotos de nosotros y mi estomago, porque quería poder mostrárselo a nuestro hijo cuando fuera mas grande para que supiera que aunque no fue en la edad correcta ni planeado, lo habíamos amado desde el principio.

- Pensaba en que ya queda poco, estoy un poco nerviosa.

- Tranquila amor, todo saldrá bien. La próxima semana tenemos nuestras primeras clases de pre-parto – dijo con una sonrisa – además aun debemos escoger que tipo de parto queremos, yo sigo insistiendo en que sea en el agua, es menos traumante para nuestro bebe.

Edward se había transformado en una especie de enciclopedia para padres, sabia todo lo que uno debía saber, me había advertido que durante este mes que iba a desaparecer mi ombligo, que iba a tener que empezar a dormir semi-sentada por que iba a tener problemas para respirar y que probablemente iba a tener un aumento de peso brusco así que últimamente solo me llenaba de halagos. Aunque mi humor ya estaba un poco más estable. Lo había estado molestando (y no solo yo) que no era necesario que asistiera a la Universidad para ser ginecólogo, lo sabía todo.

Cuando llegamos al Centro Comercial, Alice nos esperaba impaciente en la entrada junto con Jasper que la miraba divertido.

Entramos y todo fue un caos porque Alice no sabía por que tienda comenzar (había una tienda bebes en el piso tres, pero en sus palabras "no era tan exclusiva") y al final nos llevó casi corriendo a una tienda de solo muebles de bebe.*

- Debemos comprarlo todo en colores neutros porque no sabemos el sexo de mi sobrini… – se quedo en silencio sin saber si agregar una 'a' o una 'o'. Alice miraba para todos lados.

- Creo que la cuna debería ser blanca, así cuando nazca le colocamos una colcha o mantitas de colores de acuerdo a su sexo – añadí mirando los muebles. Era emocionante estar ahí, sentía una sensación extraña, como de mariposas en el estomago.

- Si, estoy de acuerdo con Bella – añadió Edward sonriéndome y apretando mi mano. Me dolía un poco los pies pero por ves primera estaba tan entretenida y extasiada por comprar (aunque me sentía un poco mal, ya que no pagaría nada).

- No sé, no sé. El cuarto es blanco y una cuna blanca, no sé, creo que parecería hospital – dijo Alice girando su cabeza para todas partes, mirando todo con ojo crítico y analizando los muebles.

- No, yo pienso igual que los chicos. Además, podríamos agregarle unas pinturas o decoraciones al cuarto con motivos infantiles que sean mixtos, como animales – dijo Jasper. Los chicos siguieron discutiendo sobre decoración pero yo me dediqué a mirar las cunas que estaban a mi alrededor.

De inmediato mi vista se enfocó en una. Era blanca y tenía cajones de colores; blanco, anaranjado claro y finalmente un anaranjado mas fuerte y unos dibujos por un lado de esta.

Me acerqué y la miré. La encontré tierna y fue la que más me gustó de las que vi. Edward se acerco a mí y me abrazó por detrás.

- Me gusta mucho también, es como alegre – dijo besando levemente mi cuello.

A Alice no le había agradado tanto, pero cuando Edward le dijo '"Hermanita, es nuestro hijo y queremos ser nosotros los que decidamos que le compraremos, ya podrás tu regalarle toda la ropa que quieras". Probablemente si no le hubiera dicho eso, hubiera refunfuñado todo el camino.

Edward insistió en comprar otra cuna para colocarla en nuestro cuarto, ya que decía que al principio sería más fácil, por lo menos hasta que el bebe se acostumbrara a un horario de alimentación y para cuando se enfermara lo pudiéramos tener con nosotros. Esta cuna era mucho más pequeña, y muy hermosa. Era como las cunas clásicas. Un moisés más grande podría describirla.

En otra tienda compramos una silla para autos. Era de color celeste y se veía muy cómoda ya que era ultra acolchada. Alice se quejaba a cada instante que todo hubiera sido más fácil si "mi sobrino no fuera tan pudoroso y se dejara ver" fueron sus palabras exactas, haciéndonos reír.

Por insistencia de Alice le compramos un armario al bebe, a pesar de que yo trate de convencerla de que no era necesario ya que la cuna traía cajones, pero fue imposible. Según ella el bebe iba a tener demasiada ropa y no cabría en cajones tan pequeños. Además de tener sus mantitas y juguetes. Al final escogimos un armario que tenia forma de torre de castillo y era blanco con decoraciones lilas, era pequeño, pero estaría bien para un bebe.

Lo mejor fue comprar el coche, creo que nunca reí tanto. Jasper y Edward lo escogían como si fuera un auto, preguntaron hasta que velocidad podía lograr. En un principio habían escogido un modelo que era extremadamente extraño, tanto que a Alice le dio un ataque de risa. No fue necesario que nadie les digiera nada.

Luego a Edward le había gustado mucho uno y trato de convencerme, pero lamentablemente ese coche no tenía cubierta. Y con todo lo que llueve en Forks es imposible tener uno así (me da la impresión que Edward veía el coche como un auto deportivo…a veces los hombres no piensan en la real utilidad de las cosas).

Finalmente Edward escogió uno negro, bastante amplio en el que se podía colocar un i-pod para que el bebe escuchara música. No hubo caso de disuadirlo de que viéramos uno más económico o algo, pero a mi también me había gustado así que no insistí mucho. Luego Alice con Jasper se pusieron a buscar peluches en formas de animales.

- Amor, estoy cansada – la espalda me estaba matando. Para que decir mis hinchados pies.

- Claro cariño, vamos a sentarnos.

Nos fuimos al patio de comidas que estaba bastante cerca. En cuanto entre ahí me dio un antojo increíble de comer hamburguesas, unas papas fritas con mucha mostaza y un helado…Edward solo al ver mi cara se dio cuenta de que tenía un antojo.

- Lo que tu quieras mi vida – me dijo sonriendo de lado, y besando mi frente. Vi como se tensó mirando un punto fijo. Me giré y pude ver como hacia nosotros se dirigía Jacob.

Sentí miedo y una angustia terrible y me pegue más a Edward si es que eso era posible.

Edward pasó sus brazos por mi espalda abrazándome.

- ¿Qué quieres? – le espetó Edward

- No vengo a hablar contigo sanguijuela – le respondió con odio – Bella ¿Podemos hablar? – añadió cambiando el tono de su voz por uno más suave.

Me gire un poco para poder mirarlo a los ojos, que me veían con culpa. Dio una rápida mirada a mi vientre y tragó saliva.

- Cualquier cosa de la que quieras hablarme lo puedes decir delante de Edward – mi voz sonó firme, aunque por dentro temblaba. Jacob dirigió una mirada de furia a mi novio, que solo hizo mas fuerte su abrazo.

- Perdona, no quise tratarte a si, pero fue algo que me tomo totalmente por sorpresa. Nunca quise insultarte ni nada – pude ver la verdad en sus ojos, sin embargo aun sentía un poco de temor hacia él – Te amo Bella, puedo estar contigo, puedo criar tu hijo como si fuera mío.

Quede perpleja, totalmente anonadada. Cuando salí del shock que me provocaron sus palabras sentí como la furia crecía en mi interior, y también como Edward temblaba, probablemente de rabia. Le apreté la mano para que se calmara.

- Mira Jacob, estaba dispuesta a perdonarte, pero después de la estupidez que acabas de decir no lo sé. Te quiero, y mucho, incluso podría decir que te amo – vi como su rostro se iluminó – pero solo como amigo. Mi hijo tiene un padre, y ese es Edward, ahora estamos formando nuestra propia familia y lo más importante ¡Amo a Edward! Y no me interesa nadie más que no sea él. Y si no tienes nada coherente que decir es mejor que te vayas, Jacob Black.

- ¿Estas segura Bella? No volveré por ti después – dijo como amenaza.

- Totalmente segura Jake, espero que seas feliz con alguien que de verdad te ame, yo seré feliz con mi familia.

Sin más me di vuelta, Edward lo hizo conmigo. Caminamos hasta un restaurant de comida rápida e hicimos la fila para pedir nuestra comida.

- ¿Estas bien princesa? – me dijo Edward mirándome intensamente.

- Sinceramente, no. Estoy molesta, muy molesta. ¿Cómo se atreve? – añadí con rabia.

- Solo esta desesperado, es aun un chico muy inmaduro.

Después de comer salimos, y cuando estábamos llegando al estacionamiento aparecieron Alice y Jasper cargados de bolsas.

- Chicos, enviaran los muebles mañana – dijo Alice con una sonrisa. Mire las bolsas y eran de una tienda de bebe.

- ¿Y esas bolsas Alice? – preguntó Edward mirándolas con miedo.

- ¡Hay Ed! Son unas hermosas alfombras que vimos y no pude evitar comprarlas. Cuando las veas te encantaran, te lo juro.

Nos fuimos conversando todo el camino, sabía que Edward quería distraerme. Si, sentía pena, pero sinceramente, sentía mucha mas rabia.

Cuando uno ama no hace tal daño, yo solo era un capricho para Jacob, y esperaba que lo entendiera pronto.

Cuando llegamos Alice nos mostró las alfombras. Una era como un gran peluche aplastado, se veía cómoda y genial para recostar ahí al bebe, además de tierna y hermosa. La otra era una de esas alfombra de juegos, que tenían lindos monitos colgando y era de muchos colores, también la encontré adorable. Y la ultima era una especie de corral azul, donde el bebe podía jugar ya que también tenia monitos colgando. Era dulce y muy útil, ya que el bebe no podía resbalar ni caer de ahí. Me encanto ver a Esme tan emocionada, reía y decía que iba a tener que comprar un corralito para poner en la cocina para que el bebe la acompañara a cocinar. Charlie también estaba ahí, ya que Esme lo había invitado a cenar. Yo sabia que lo hacia para que no se sintiera solo y para que no fuera necesario que yo le fuera a cocinar, adivino que llegaría exhausta.

Había sido un día difícil, cansado y realmente estresante. Pero cuando sentí a Edward abrazarme por la espalda y murmurar un "te amo" en mi oído y colocar las manos en mi vientre y oír un "a ti también hijo" todos los miedos, rabia o pena que pudiera tener se esfumo y solo quedo la felicidad.

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N/A: En las tiendas de bebes venden prácticamente "de todo", sin embargo hay tiendas que son más exclusivas (entiendase por más caras) que se dedican a vender algo específico (como vender solo muebles, solo ropita, solo juguetes o solo coches)

La imágenes de todo están en el blog (= Espero sus reviews!