Disclaimer los personajes de sailor moon son de propiedad de NAOKO TAKEUCHI yo solo los utilizo para diversión
*************************Encuentros************************
La rubia se encontraba acostada, con los ojos cerrados, no estaba dormida, solo deseaba evitar las caras de Mina y Haruka que la veían con tristeza y dolor. Escuchaba que hablaban, más no puso mucha atención, la conocida voz de Seiya, la hizo despejarse un poco, sus últimas palabras la hicieron abrir los ojos sorprendida, despertándose de su letargo.
- No es cierto, no puede ser- murmuró débilmente.
Mina se acercó rápidamente a su hermana –Sere- dijo con voz ronca.
- Dime que no es cierto- suplico.
- Cabeza de bombón- susurró su prima.
- Miénteme Mina, dime que no perdía a mi bebé- exigió con los ojos cargados de lágrimas.
Mina y los presentes no pudieron evitar caer víctimas del llanto.
- Hermanita…yo- Serena la interrumpió.
- ¿Porqué Mina?, me dijiste que estábamos bien, te lo pregunte muchas veces, a todos-expresó con voz apagada mientras acariciaba su pequeño vientre.
- No quería que sufrieras- aceptó derrotada, sintiendo la intensa mirada de decepción que su hermana le dirigía.
Serena se acostó dando la espalda y empezó a llorar más fuerte, desconsoladamente, sollozaba y gritaba continuamente ¿Por qué?, Mina intento acercarse, pero su prima se lo impidió,
- Es mejor llamar a Amy- con impotencia, Seiya y la rubia del lazo rojo asintieron.
El corazón de su hermana, prima y amigo se empequeñecía ante cada lamento y sollozo de la rubia de dos coletas.
Amy entró minutos después tras recibir el aviso de una enfermera de que solicitaba un calmante para la paciente Tsukino -¿Qué paso?- les cuestionó alarmada.
- Ya se enteró- informó Seiya arrastrando las palabras, sin dejar de sentirse culpable.
- Sere, amiga –la llamó, Mina lloraba en silencio aferrada a Haruka, quién parecía más controlada aunque si se notaba afectada.
- Amy- contestó en un murmullo la rubia, aún de espaldas.
- Trata de calmarte, no les hace bien ni a los bebés, ni a ti- respondió la joven doctora.
- Amy- la llamó de nuevo –acércate- todos aguardaron expectantes.
Seiya se mantuvo a la distancia apretando los puños.
- ¿Ya se distinguía que era?- cuestionó débilmente, la doctora se tenso al igual que los demás.
- Sere…-hablo Mina-no creo que….
- Necesito saber, por favor. Tengo derecho- dijo, interrumpiendo a su hermana.
- Era una nena- respondió con un nudo en la garganta la peliazul, estaba por acercarse a tocar a su amiga, pero el sentimiento de culpa que aún tenía por la muerte de la pequeña se lo impidió.
- Atenea- susurró la rubia de dos coletas.
Mina se acercó a ella, y la tomo de las manos –así habíamos decidido nombrarla- informo. -Recuerdas cuando papá te compro esa muñeca que tu querías tanto y que Sammy la daño –la rubia trato de contener las lágrimas, sin éxito, estas ya rodaban libres por su rostro-tu dijiste que cuando tuvieras una nena la llamarías así-comentó con gran tristeza.
El llanto de Serena volvió con más fuerza, ¿Por que su hija tenía que pagar por sus errores?, Darién sufría por su causa, ella lo había lastimado al haberle ocultado algo tan importante, pero él mismo le había dado el peor castigo que pudiera tener, había causado la perdida de su bebé, de su nena, pensaba la rubia.
- Cálmate- le pidió angustiada su doctora y amiga al notar como la presión arterial se alteraba y el monitor al cual estaba conectada empezaba a sonar.
- Bombón- Seiya se acercó a ella.
- Aléjate –gritó con brusquedad.
- Serena- le reprendió Haruka.
- No quiero que me toques, no quiero que te acerques, eres hermano de él, de ese…Asesino- expresó con desprecio mientras se limpiaba con rudeza las lágrimas que caían sin cesar por sus mejillas.
- Serena no es justo, Seiya ha estado al pendiente de ti todo este tiempo- dijo Mina sorprendida por la reacción de su hermana.
- No merece que lo trates así- secundo su amiga peliazul.
-Déjenla, es comprensible –comentó el pelinegro con infinita tristeza – ni yo soporto ser hermano de ese- reconoció y sin más salió de la habitación para dar tranquilidad a su amiga.
La rubia por su parte se sintió mal por como había tratado a su amigo, intento incorporarse, más un leve desvanecimiento la obligó a desistir de intentar seguirlo.
- Deja de exponer a los ratones- exigió su hermana molesta. La aludida no contesto.
- Te administraré un calmante- anunció Amy.
- ¿Cómo era?- las tres chicas se miraron entre sí, sin saber como responder a esa pregunta.
- Se parecía a ti cabeza de bombón –expresó su prima en tono maternal mientras acariciaba los cabellos de la rubia.
- Era rubia y tenía mi nariz –añadió Mina con nostalgia.
-No entiendo, ¿Acaso… Acaso eran trillizos?-preguntó desconcertada, la peliazul asintió, ¿Ellos están bien?- inquirió preocupada.
La doctora volvió a asentir mientras se limpiaba unas cuántas lágrimas que se asomaban.
- Pueden dejarme sola- pidió.
- Pero…Es que…-le objeto Mina.
Amy les indico con señas, que era lo mejor, todas abrazaron a Sere diciendo te quiero y se fuerte y tras administrarle un calmante a la futura mamá salieron de la habitación.
Cuando finalmente se encontró sola, las lágrimas de la rubia se hicieron presentes una vez más, aunque en esta ocasión, combinadas con dolor y frustración.
- Te odio- murmuró. -Es cierto, del odio al amor hay un paso, así como del amor al odio también, por que te odio Darién- dijo elevando un poco el tono de voz –y no importa cuánto me duela, nunca, nunca, voy a olvidar que por tu culpa, mi pequeña Atenea murió –declaró con voz firme. Sus ojos aun lúgubres tomaron una expresión de hielo, al recordar que el hombre que más había amado en la vida, era también el que más daño le había causado.
Al otro lado de la ciudad Darién caminaba pensando en lo que había dicho su hermano,¿Acaso fue el capaz de matar a un ser inocente de todo?.... Su rabia era tal que no le había importado empujar a Serena sabiendo lo que podía sucederle, tan cegado estaba de odio que se había vuelto un asesino, sumido en sus pensamientos el apuesto pelinegro llego al parque numero 10 donde tantas veces camino tomado de la mano de su amada Julieta, camino por horas recordando esos momentos felices, con el corazón estrujado se sentó en una banca del maravilloso parque y observo los niños correr, se sentía tan culpable de la muerte de ese pequeño ser que nada tenia que ver entre el y serena, por sus ojos corrían gruesas lágrimas de culpa, de dolor e impotencia, apretó sus manos como si con eso pudiera liberar la culpa que lo carcomía por dentro, ya caída la noche decidió que era mejor regresar a casa y ese era su pensamiento hasta que llego a BLACK MOON, ahí había empezado todo, hay la había conocido, involuntariamente sus pies se movieron para entrar a la discoteca, llego hasta la barra y pidió una cerveza.
Un mesero le dio la bebida y se retiro para atender a otro cliente más, el lugar había cambiado mucho, Darién recordó que fue en la barra donde la vio por primera vez, a ella, a su Julieta, a Serena, su princesa, pensó con nostalgia y rabia al mismo tiempo, mientras contemplaba su cerveza, antes de tomarla miro para ambos lados.
- Brindo-dijo riendo-por ti-señalo a una mujer de cabellos rojos que estaba sentada junto a el en la barra.
- Entonces yo también brindo por tiiiiii-dijo ella, se notaba que el alcohol ya había hecho efecto en su persona –mucho gustoooooo Beryl Denally a tus servicios precioso.
Las horas iban pasando, cerveza que se acababa cerveza que pedía, lo mismo para su acompañante, ebrios los dos como estaban y pensando que habían llegado juntos el administrador de la discoteca sabiendo donde vivía su mas distinguida cliente llamo a un servicio de taxis, con la ayuda de sus asistente monto a la pelirroja y al joven que la acompañaba pago y dio la dirección al chofer.
En la mansión Chiba, Rey estaba muy preocupada, desde el enfrentamiento con Seiya no había sabido nada de Darién, por lo menos Hotaru se encontraba de expedición con su universidad y no llegaría hasta dentro unas semanas, eso era una explicación menos que dar, pensó derrotada.
Lejos de ahí se encontraba el objeto de su preocupación, en un lujoso departamento al norte de Tokio, Darién daba rienda suelta a la pasión y a la lujuria contenida, había encontrado como olvidarse de Serena y Beryl era la mejor forma después del alcohol.
Para la familia Tsukino, el paso de los días era lento, si pensaban que con el pasar del tiempo aminorarían su pena, Serena les había demostrado que no, después de enterarse de la pérdida de su hija, la rubia estuvo en un estado de shock y no estaba muy consciente de lo que pasaba a su alrededor, situación que tenía preocupa a su familia y amigos cercanos.
Llego el día en que Serena tuvo que abandonar el hospital, Seiya no había vuelto más desde que ella rechazará su presencia, eso la tenía en un estado de intranquilidad y culpa, sabía que se había excedido con el.
-Sere-llamo Mina para sacarla de su estado de ensoñación –ya podemos irnos, Luna te espera en casa, también los chicos, todos estamos muy contentos por que ya vas a salir de aquí y sobre todo por que los ratones están bien y tu estas bien- comentó tratando de sonar alegre.
- ¿Tu crees eso?-le preguntó sarcástica -¿De verdad crees que estoy bien?-.
- Sere, por favor, Atenea murió pero aun tienes dos vidas en tu vientre y esas dos vidas te harán feliz hermanita, trata de no recordar, se que es difícil pero..- Sere la interrumpió furiosa.
- Es fácil para ti decirlo, yo siempre supe que había algo mas, siempre sentí un tercer movimiento extraño, pero los monitores nunca lo notaron, pensé que era normal-una lagrima bajo por su mejilla y ella la limpio rápidamente.
- No te hagas mas daño Sere, tienes dos bebes que sacar a delante-animo Mina-imagínate su primer cumpleaños sus primeros pasos.
- Solo le celebrare a dos y no a tres –respondió ella con infinita tristeza.
-Ya basta Serena Tsukino-exclamó enojada Mina- deja de darte lastima y se fuerte por ellos –dijo señalándole el vientre -que ganas con llorar dime –demando- ¿Acaso resucitaras a Atenea?, dime, tu bebe nacerá si lloras….-guardo silencio por unos momentos y luego agrego- si sigues así no solo la habrás perdido a ella si no también a estos dos –la rubia suspiro-debemos irnos.
Serena aceptó internamente que no ganaba nada con llorar, Atenea no resucitaría, pero si seguía así sus bebes no estarían nada bien, derrotada alzo la vista para hacerle frente a su hermana.
– Perdóname Sere pero alguien tiene que hacerte entrar en razón-dijo abrazando a su hermana- vamos a casa allá esta la gente que te quiere hermanita –dijo Mina.
- No quiero ir a casa Mina-le respondió con la mirada aun perdida en el ventanal de su habitación – no quiero ver a nadie, quiero ir al pent house de la familia –suspiro-estaré unos días allá y luego me iré a Italia no pienso quedarme en el mismo continente con ese asesino.
- Sere estoy segura que Da…-ella le interrumpió.
- No lo nombres Mina y ni siquiera te atrevas a defenderlo, sabía que estaba embarazada y me empujo sin importarle lo que me podía suceder, era consiente de lo que hacia.
- ¿Y que pasara con la empresa? –preguntó Mina tratando de desviar el tema-Haru seguirá a cargo- dijo la rubia de lazo rojo.
- Me haré cargo desde Italia, además pronto será la semana de la moda en París, me imagino que iras como modelo de la casa de modas –la aludida asintió.
Una semana más tarde, Serena abordaba un avión con destino a Italia, allí lamería sus heridas y trataría de sanar a su corazón maltrecho dejando atrás un pasado que anhelaba olvidar.
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Ya habían pasado tres meses desde que Serena había decidido seguir con su vida, alejada de los tristes recuerdos, de Tokio, pero sobre todo de él.
Darién por su parte había iniciado una especie de relación con Beryl, salían juntos, más nunca la había presentado como su pareja ni a sus amigos o familiares, luego de la discusión con Seiya, el mayor de los Chiba, había decidido mudarse del todo a su departamento y el pelinegro de larga coleta, había decidido cortar todo tipo de relación con el y eso tenia muy preocupadas a sus hermanas.
En la mansión Tsukino, Luna por fin se había decidido y le había dado el tan anhelado si a Artemis, cosa que tenia muy feliz al peliblanco ya que tenían casi 6 años de relación, a pesar de las diferencias entre los Tsukino y los Chiba, después de tres largos meses, Sammy por fin podía decir que tenia una bella novia y Hotaru estaba feliz de que el rubio se le hubiese declarado, Lita y Andrew habían abierto otra sucursal de Cristal de Plata, por esa razón el rubio había abandonado su trabajo en Tsukino Style y se estaba dedicando junto a su futura esposa y hermana al negocio familiar, los Tree Light habían triunfado en América con la canción de su ultimo disco entrégame tu amor y en muchas revistas circulaba la noticia del romance entre el intrépido peliplateado y la afamada modelo de la casa de modas Tsukino.
Luego de un par de enfrenamientos y por el bien de sus hermanos que recién empezaban una relación Mina y Rey hicieron las pases.
En París, Serena veía maravillada a su alrededor, era la semana de la moda y por supuesto Tsukino Style se hacía presente, caminaba sonriente del brazo de Kakeru, amigo y socio de Diamante Black, joven que se mantenía muy cerca de ella, apoyándola y estando a su disposición siempre que lo necesitara. Sin darse cuenta Kakeru se había convertido en ese amigo que ella necesitaba, sin conocerla le había abierto su corazón incondicionalmente y para ella, el era su refugio, ni sus primos Diamante y Zafiro habían podido sacarla de la depresión cuando recién llego a Italia, pero gracias a él Serena había salido del pozo donde había caído.
Kakeru Smith era un hombre realmente guapo, ojos azules como el cielo, cabello rubio como el oro, estatura 1.80, tenia un cuerpo que atraía la lasciva mirada de más de una mujer, además era amigable, bondadoso, cariñoso y quería mucho a la mayor de los Tsukino.
Serena era consciente de que Kakeru se sentía atraído por ella, hecho que la sorprendía, debido a que poseía una enorme, aunque no exagerada barriga, algo obvio debido a sus casi 8 meses de embarazo, claro que le halagaba, pero a la vez la hacía sentir incómoda, afortunadamente él era prudente y nunca la presionaba con temas que bien sabía ahora no eran convenientes.
Recibió halagos y felicitaciones de muchos conocidos en el evento Magic Night Blue, debido a su apariencia, el embarazo la hacía brillar le habían dicho algunos y como no, para tan importante ocasión, traía puesto un hermoso vestido celeste tipo griego, ajustado en la parte del busto con un ligero escote y con caída asimétrica, los tirantes eran dorados, los cuales hacían juego con las sandalias, el cabello lo traía suelto, mucho más corto que cuando usaba su característico peinado y ligeramente rizado, maquillaje discreto el cual resaltaba sus expresivos ojos.
- Te ves hermosa –murmuró su acompañante al oído a la par que la ayudaba a sentarse en su lugar ubicado a un costado de la pasarela.
- Gracias- respondió con una sonrisa.
-Me encanta cuando ríes preciosa –le dijo y el rostro de Serena se volvió rosa al escuchar esas palabras.
El desfile dio inició con un juego de luces, música dinámica, mujeres enfundadas en vestidos, blusas y faldas en color azul eléctrico aparecieron recorriendo con aplomo el escenario frente a ellos, pudo reconocer a varias modelos, entre ellas a Mina y a Beryl Denally una de sus antiguas modelos en la casa de modas en Tokio a quien no conocía personalmente pero la había visto en varias fotografías.
Serena se sintió un poco incómoda como si alguien la observará, busco y miró a todas partes con discreción, sin éxito, derrotada prosiguió observando maravillada el desfile, -"yo y mi paranoia",- pensó mientras seguía maravillada con las creaciones de los demás diseñadores.
Lo que ella no sabía es que enfundado en un soberbio traje gris de marca, sentado unas filas atrás se encontraba Darién Chiba, él, no quitaba su vista de la rubia que a parecer del guapo doctor, estaba disfrutando mucho de la compañía del hombre a su lado y este a su vez, se tomaba muchas atribuciones con ella fácilmente pensó que podría ser el padre de los pequeños retoños de la joven rubia, el no había creído nunca la supuesta inseminación aunque Amy le había mostrado los documentos, si Serena le había mentido cualquier persona lo podría hacer y al no le verían la cara de tonto nunca más, eso lo había jurado.
Al terminar el desfile, los presentes fueron invitados a un coctel cortesía de la firma Black- Tsukino en la piscina del lugar.
- Kakeru, voy al tocador, te alcanzó en un momento- anunció la rubia en su oído.
- ¿Quieres que te acompañe?-le dijo el divertido-sabes que yo encantado me hago pasar por gay y te acompaño-rió.
- ¿Cómo crees?, exageras, eres mi amigo, no mi enfermero o mi guardaespaldas- comentó bromeando.
- Sabes que para mí es un placer cuidarte- respondió en tono coqueto mientras le tomaba la mano muy tiernamente.
- Lo sé- un sonrojo apareció en su rostro -gracias, ahora vuelvo.
Ubico el tocador, entrando rápidamente, a los 8 meses las visitas continuas al sanitario eran de rigor, se lavo las manos, la cara y se extraño de que sus bebés estuvieran sumamente inquietos, sobaba su vientre para tranquilizarlos con una enorme sonrisa en el rostro, después de todo su sueño de ser madre se estaba cumpliendo.
Se quedó ensimismada disfrutando el movimiento de los pequeños, que no noto cuando se quedo sola en el lugar y mucho menos cuando hizo su aparición una pelirroja.
- ¿Orgullosa de portar el símbolo de tu traición?- escupió con veneno la mujer que acababa de llegar.
- DISCULPA- exclamó Serena viendo a la recién llegada de arriba abajo -¿Quién te crees que eres para hablarme así?- le cuestionó molesta, ¿Te conozco?-.
- Nadie - declaró firme – y quizás tu a mi no me conoces pero yo a ti si.
La rubia enarcó una ceja confusa, pero siempre con la mirada puesta en la chica frente a ella -¿A si?, no te recuerdo.
- Eres la cualquiera que engaño a Darién… Mi novio- añadió curvando una risa burlona en sus labios.
- ¿Tu novio?- balbuceo confundida, sintiendo una punzada de dolor en su corazón.
- ¿Qué esperabas linda?, ¿Que se la pasará llorando por una mujerzuela como tú?- dijo irónica.
- Obvio no, me reemplazo con una como tú- contesto en el mismo tono, Serena se irguió orgullosa, nadie volvería a amedrentarla e insultarla y mucho menos a sus hijos.
- ¿Cómo te atreves?- rugió la pelirroja.
- NO, ¿Cómo te atreves tu a insultarme, si ni me conoces?-espetó con furia.
- Oh, pero no te insulto, tú solita lo haces portando con orgullo eso- señaló el vientre de la rubia con cara de asco.
- Y eso a ti que. No la llevas tu cierto-le respondió sarcástica.
- Pues no pero me molesta que te vea, él es mió.
Serena se carcajeó - ¿Te sientes amenazada por mi? – le cuestiono con burla –la cualquiera que lo engaño, que patética eres- expresó con sorna, estaba por abandonar el lugar más el brazo de Beryl se lo impidió sujetándola con fuerza.
- SUELTAME- exigió gritando.
- Escúchame zorra disfrazada de ángel, no te le acerques- advirtió.
- No lo haría –contestó con dureza –yo ni siquiera deseo pisar el mismo suelo que él – pensó con tristeza, aún ni siquiera podía enfrentarlo, tenía grabada en su mente la última mirada que él le había dado aquella noche trágica en el departamento, la ultima vez que se vieran.
- Más te vale porque estamos aquí y no quiero volver a ver la cara de dolor de mi Darién.
- No me amenaces estúpida y aún y cuando yo fuera una zorra, hay niveles mas bajos y tú-hizo una pausa-tú estas en el fondo de ellos.
- Eres una…-dijo alistando su mano para abofetearla pero Serena la detuvo.
- NO TE ATREVAS, bastantes golpes he recibido ya y no pienso seguir aceptando solo porque sí y menos de alguien como tu.
Un grupo de mujeres entro en ese momento observando la escena con curiosidad, Serena soltó la mano de Beryl y tras alisarse el vestido y lanzarle una mirada despectiva a la pelirroja salió de ahí con una ligera molestia en el vientre.
- Maldito Darién- susurró –siempre tú- pensó con amargura, mientras sobaba su barriga e intentaba tranquilizarse para que Kakeru no la notara extraña.
Mientras tanto.
Kakeru bebía champange mientras felicitaba a su gran amigo, Diamante Black, por el éxito obtenido, se encontraba ansioso a la espera de la rubia.
A lo lejos la vio, estaba recargada en uno de los muros del lugar, un tanto alarmado, se despidió de las personas con las que hablaba y se dirigió hacía ella.
La rubia sintió como era sujetada del brazo, se giró despacio agradeciendo mentalmente a Kakeru que llegara, enorme sorpresa se llevó al ver a Darién Chiba frente a ella.
Al menos tenía mejor aspecto que la última vez, pensó con ironía y soltándose con brusquedad. Sus ojos se encontraron con los de él y por un momento creyó ver en ellos el amor con que la miraba cuando se le declaro, fue hay cuando sus pequeños con una patada le recordaron que junto a ellos no estaba su hermana haciéndola reaccionar inmediatamente.
- ¡ NO ME TOQUES!- exclamó.
- Yo…Yo- la verdad es que Darién no sabía que decir, desde que la había visto, sintió la necesidad de tocarla, de estar cerca de ella, pero ahora, al tenerla frente a él, todo anhelo se había esfumado, el redondeado vientre de Serena era un golpe directo a su maltrecho orgullo.
Serena tomo valor y fuerzas para moverse del muro al cual estaba recostada mientras sentía miles de espasmos atravesando su cuerpo, camino unos pasos lo ultimo que quería era hablar con él, más no avanzó mucho, Darién la tomo del brazo fuertemente.
- No me toques-volvió a decirle muy suavemente, mientras se zafaba del agarre del pelinegro sin que nadie en el salón notara el ambiente, lo menos que quería era un escándalo- eres despreciable- le dijo Serena con odio, después de todo frente a ella estaba el hombre que le había causado el dolor más grande de su vida.
- Y tú eres una zorra-.respondió el devolviéndole el agravio.
- Tal vez- respondió con ironía –pero al menos en mi consciencia no cargo con la muerte de una bebé inocente.
Darién se quedo mudo con los ojos desorbitados. Eso era una de las tantas cosas por lo cual su conciencia lo golpeaba día tras día.
- Recuerdas que no te cansaste de decirme te odio, pues ahora te digo que tu odio no es más de lo que yo te odio a ti.- le dijo con ira.
- No tienes idea Serena, me hiciste mucho daño.-le dijo él bajando la guardia.
- Si te engañe, ya pague por eso Chiba- expresó con frialdad, aunque sus ojos parecían apagados y tristes noto el pelinegro.
Sintió pena al verla así, sus ojos antes luminosos como dos luceros, ahora estaban opacos, se dio cuenta de que el hombre que estaba con ella se acercaba presuroso y comentó con burla.
- No pierdes el tiempo eeee Tsukino.-le dijo secamente y volviendo a colocar su escudo protector, su corazón se estaba doblegando y su orgullo no se lo permitiría.
- ¿De que hablas?- cuestionó a la defensiva.
- Ya encontraste al padre de tus hijos y si no, al menos tienes con quién desfogarte sexualmente ¿No? – veneno, si, sus palabras destilaban el veneno guardado por 3 largos meses.
Ella levantó la mano dispuesta a abofetearlo.
- No lo intentes preciosa-amenazó burlón -o acaso no es así, estas aquí exhibiéndote con tu nuevo juguete.
Serena retiró la mano con brusquedad –tienes razón yo no me ensuciare las manos con un ser tan despreciable como tú- añadió con desprecio.
Kakeru llegó sobresaltado, sin ser médico sabía que la rubia no estaba bien -¿Qué sucede aquí?, cuestionó con tono molesto.
- Nada, necesito salir de aquí- respondió la rubia un tanto alterada mientras que con su mano seguía sobándose el vientre.
Darién apretó los puños al ver como el joven rodeaba la espalda de Serena con un abrazo protector, ella murmuró algo a su oído y se encaminaron dando la espalda al pelinegro, Kakeru lanzo una mirada amenazante al pelinegro el cual le contesto con una risa burlona.
Unas horas después, el pelinegro se encontraba escabulléndose de Beryl, le gustaba, era buena en la cama, pero fuera de ello, era un desgaste lidiar con ella además de tenerla pegada a el como un chicle a su zapato.
Unos fuertes brazos lo sujetaron con brusquedad arrojándolo contra la pared.
- Escúchame imbécil, mantente alejado de Serena.-dijo el rubio mientras apretaba la camisa del pelinegro.
Una sonrisa burlona se formó en el rostro del aludido –ya caíste en sus garras- afirmó molesto -apuesto que te dijo que esa barriga era producto de una inseminación y tu le creíste, esa no es mas que una zorra- añadió despectivo.
- No hables así de ella estúpido –exigió temblando de ira mientras apretaba mas su agarre –no te permito que la insultes- agregó.
- Entonces debes ser el padre de sus bastardos.-dijo apartándolo bruscamente mas no se pudo soltar del fuerte agarre del rubio.
- Cállate –gritó mientras nuevamente lo golpeaba contra la pared –no lo soy, pero me gustaría, sería un honor que llevará a mis hijos en su vientre.
- Idiota, te oyes tan patético- dijo Darién.
Kakeru soltó el agarre y lo vio con frustración - ¿Acaso no fue suficiente ya? Déjala en paz ¿No ha terminado de pagar el daño que te haya hecho?-.
- ¿Qué dices?-cuestionó el pelinegro acomodando su saco.
- Merece más castigo según tú, ¿No fue suficiente que perdiera a su hija?, ¿Qué quieres?, Que muera y así te sientas en paz con tu orgullo de macho- increpó molesto.
Darién no soporto los reclamos del chico, se dio la vuelta para alejarse.
- Lo mejor es que dejes de creer que tiene que ser castigada, además tu corazón se esta restableciendo- comentó en alusión a Beryl que al ver la escena se había acercado –en cambio ella, ella ya no puede hacer lo mismo con su bebe- comentó con melancolía- tu buscaras otra y tendrás miles más en tu cama, pero Atenea murió y todo por tu culpa –dijo dejando así aun pensativo Darién en una batalla moral entre su orgullo y su consciencia.
Kakeru dio la vuelta para ir con Serena algo le decía que ella no estaba bien afortunadamente Mina y Zafiro estaban a su lado, pensó un poco aliviado.
Del otro lado del salón Darién recordaba esa vez, cuando Serena fue a su departamento a tratar de explicarle las cosas, el no quería hacerle daño, estaba tomado y no respondía por sus actos-que escusa tan patética-le dijo su fuero interno y siguió-aunque trates de remedar tu conciencia ese hombre tiene razón esa beba no volverá a nacer, TU la mataste –el pelinegro sacudió la cabeza esa maldita voz lo iba a enloquecer.
- ¿Dónde estabas corazón?-le dijo Beryl sacándolo de sus pensamientos.
- Fui al tocador a buscarte pero ya no estabas –le respondió.
- Ok. Y esa cara, ¿Viste a Tsukino verdad?-le pregunto y el pelinegro asintió –no debes sentirte mal amor, tu yo estamos juntos y al parecer ella volvió con el padre de sus mocosos.
Darién giro su cabeza y pudo observar del otro lado a Serena, se veía muy extraña pálida y se agarraba el vientre con fuerza, Mina, Zafiro y Kakeru estaban a su lado, Diamante se acerco a ellos y pudo ver en la dueña de sus pensamientos y aunque se lo negara a el mismo a la dueña de su corazón con una mueca de dolor.
- ¡NECESITAMOS UN MÉDICO!-gritó Diamante al ver a su prima.
- No te atrevas Darién-dijo amenazante Beryl al ver la actitud del pelinegro, mas sin embargo a el no le importo, se dio paso entre la gente para llegar hasta donde ella estaba.
- Soy médico-dijo ante la mirada atónita de Mina que tenia fuertemente agarrada de la mano a Serena.
- NO te necesito -dijo ella jadeando –nadie te esta llamando.
- Vete-le gritó Kakeru mientras sacaba su teléfono celular – Thomas-dijo a la bocina sin dejar de ver con cara de pocos amigos al pelinegro -es Serena parece que los gemelos quieren nacer, estoy en París ve al aeropuerto, James tiene el Jet listo para ti, te necesitamos hermano, la llevare a la clínica más cercana, llegando tú, la atenderás, por favor tráete los expedientes de Serena- comentó tratando de sonar tranquilo, aunque la verdad tenía miedo, después de todo el nunca había estado en una situación así -si hermano, adiós- colgó -ven preciosa –dijo mirando a Serena – Tom dice que no te preocupes te llevare a una clínica y el te atenderá, de Italia a Paris no es mucho, estará aquí en un abrir y cerrar de ojos Endy y Eddy estarán bien te lo juro.-dijo mientras la tomaba en su brazos tratando de sacarla del lugar.
Darién aun seguía de pie junto a ellos.
- ¡¡¡Santo cielos!!!-exclamó el rubio cuando al tratar de cargar a Serena con la ayuda de Zafiro sintió que sus brazos se humedecieron.
- Reventó fuente debemos llevarla a un hospital –ordenó Darién y pudo observar que Beryl estaba detrás de el.
- Contigo ni a la esquina –gritó la futura mamá antes de volver a jadear –Kakeru por favor llévame ya, por favor, duele mucho-se quejó mientras su rostro hacia muecas por el dolor que sentía.
- Ya la escuchaste-dijo el rubio mientras buscaba la salida con ella en brazos a la par que Mina y Zafiro lo seguían pisándole los talones.
Darién apretó los puños e ignorando la anterior petición y la mirada furiosa de la pelirroja los siguió.
- DARIÉN-grito Beryl al ver que su novio se marchaba sin tomarla en cuenta.
- Nos vemos después Beryl –dijo el mientras corría a la salida sin siquiera mirarla, la modelo corrió tras de el y ya en la puerta lo detuvo.
- ¿¿A donde vas?? Acaso no vez que ella no quiere que estés ahí, esta muy feliz con el padre de esos.
- Nos vemos en el hotel Beryl y no me esperes despierta –dicho esto el apuesto pelinegro tomo un taxi –siga ese auto –le dijo al taxista quien inmediatamente se puso en marcha
- Darién no te vayas DARIENNNNNNNNNNNNNN-grito con frustración la modelo ante la mirada burlona de varias personas que habían observado la escena.
Aproximadamente veinte minutos después, llegaban a Luz de luna una de las mejores clínicas de todo el país, lugar en donde Tom atendería a Serena, y mientras Mina y Zafiro llenaban las formas para realizar el ingreso Kakeru la acompañaba en la habitación.
- Estarás bien preciosa los tres estarán bien ya veras trata de calmarte-le decía el con mucha ternura.
- Tengo miedo- respondió asustada-aun no es el tiempo-agregó en un hilo de voz.
He escuchado a Tom, me dijo que algo así podría suceder preciosa, pero no te preocupes, te juro que no les pasara nada malo-le dijo mientras pensaba-Dios por favor que las sospechas de mi hermano no sean ciertas y los pequeños nazcan bien.
Mientras, fuera de la habitación.
Darién llegaba al hospital estaba verdaderamente preocupado según sus cuentas a Serena aun le faltaba un mes.
- ¿¿Qué haces aquí??-le pregunto sorprendida Mina.
- Soy doctor y estoy haciendo una especialización en esta clínica, me llamaron porque había una emergencia -dijo la verdad a medias, lo primero era cierto, gracias a un amigo suyo estaba haciendo una especialización y sus practicas eran por un mes en esa clínica pero lo segundo no era muy cierto, no lo habían llamado –no me digas que fue aquí donde trajeron a tu hermana, tantas clínicas y tenían que traerla justo aquí -dijo simulando fastidio -¿¿Tu hermana esta aquí Tsukino?? –volvió a decir pero Mina no tuvo tiempo de contestarle como tenía pensado hacerlo desde hace ya mucho tiempo debido a la abrupta interrupción de una enfermera.
- Doctor Chiba menos mal llego, tenemos una paciente de 35 semanas, embarazo gemelar, se encuentra en al habitación 405, tiene la presión muy alta y tal parece que sus síntomas son de Preclamsia.
- Ok, me cambio y enseguida voy a verla, con permiso –dijo, la enfermera se retiro y Darién fue hasta donde estaba su bata de medico ignorando a Mina y a su acompañante, minutos se disponía a ingresar a la habitación, deteniéndose al escuchar hablar a Serena.
- Tengo miedo-decía abrazada fuertemente a Kakeru mientras el le sobaba la espalda en círculos-no soportaría si a alguno le sucede algo, esta vez no, no una cuarta vez- comentaba con voz lastimera, lamento que llego directo a la consciencia del pelinegro.
- Sttss, no digas eso bonita, te juro que si es necesario le daré toda mi fortuna a los médicos con tal de que ellos nazcan bien, ahora tienes que tranquilizarte- añadió animoso -piensa que un unas pocas horas ya los tendrás en brazos y quizás en unos días ya estén contigo en casa.
- Te quiero Kakeru, gracias por estar conmigo-dijo ella-ya paso la contracción-agrego.
- De nada bonita sabes que estaré siempre que me necesites –el sobo las mejillas de ella y se acerco por primera vez en los 3 meses de amistad para darle un ligero beso, cosa que no le gusto al pelinegro que de inmediato interrumpió.
- Pero mira nada mas a quien tenemos aquí y yo que me estaba divirtiendo en el coctel –dijo el ojiazul en tono molesto mientras entraba a la habitación.
- ¿Qué haces tu aquí?-dijo Serena con rencor –vete, no permitiré que le hagas daño a mis hijos.
- Primero yo soy el Doc así que cállate y acuéstate, me toca hacerte un tacto y no creas que estoy muy feliz, segundo no quiero hacerle daño a tus…… Hijos, así que recuéstate que al mal paso darle prisa –dijo Darién con convicción.
- No lo harás –debatió ella.
- No tengo toda la noche Tsukino, así que acuéstate y abre las piernas, al final eso es lo que mejor sabes hacer- comentó irónico.
- Tú no la tocaras-dijo Kakeru molesto por el anterior comentario, además de que se estaba empezando a exasperar- mi hermano viene en camino, él es el doctor de Serena.
- Por favor déjenme hacer mi trabajo-dijo con fastidio, mientras se acercaba a los monitores que previamente habían sido conectados a Serena para checar cada cuanto se daban las contracciones y leer el ritmo cardiaco de ella y los bebés, al leer el informe rápidamente se dio cuenta de que algo no andaba bien, a pesar de haber logrado estabilizarla, el reporte que la máquina daba sobre el latir del corazón de los pequeños no era nada alentador.
- Que extraño-pensó Darién al ver el resultado arrojado por la máquina.
- Quiero a otro médico-dijo Serena y más que una suplica era un quejido -Kakeru por favor que no me atienda él, ¿Donde esta Thomas?- cuestionó con desesperación.
- Mira Serena-dijo Darién – no hay más, el resto son residentes y si en verdad quieres que tus hijos nazcan sanos déjame revisarte de una buena vez –dijo molesto mientras se colocaba los guantes.
Serena asintió, por mucho que lo detestara o le incomodará la situación, lo más importante ahora eran los pequeños.
- Esto te va a incomodar, pero solo será unos segundos—dijo en tono serio antes de meterle literalmente la mano, Serena se suspendió además de ser doloroso era muy vergonzoso, Kakeru se mantuvo a su lado con la mano fuertemente agarrada —bien, rompiste fuente, pero apenas tienes unos tres centímetros de dilatación, esto va a tomar unas horas, si necesitas algo llama a la enfermera- indicó.
Una contracción llegó. Inmediatamente Kakeru la levanto sentándola en el borde de la cama. Mientras frotaba en círculos la parte baja de la espalda de la joven rubia y ella dejaba descansar su cabeza en el pecho del apuesto joven. Antes de salir Darién volteo y al verlo sintió como su corazón se oprimía.
- Como quisiera ser yo el que estuviera dándote ánimo princesa, ¿Por que me engañaste Serena?, ¿Por que?-pensaba el pelinegro.
Casi una hora más tarde Thomas ingresaba a la unidad médica.
- Hola hermanito –saludó un hombre de cabellera verde - ¿Cómo estas Sere?, Ya lista para traer al mundo a esos chiquitos –la aludida asintió mientras el revisaba la historia clínica y revisaba los monitores – ok, tengo que mirar cuanto dilataste así que –Serena ya sabia lo que iba a pasar así que coopero.
- Bien pequeña, ya tienes casi cinco centímetros, ¿Quieres una epidural?—preguntó Tom viendo a la rubia a los ojos.
- Por favor- suplico con voz rota producto de una nueva contracción.
- Ok llamaré al anestesiólogo, falta poco pequeña, después de la epidural todo será más sencillo- le dio un beso en la frente -oye tu quédate con ella ya regreso- advirtió a su hermano antes de salir.
Thomas regreso con Mina y el anestesiólogo. Minutos después.
- Pequeña, trata de colocar tu espalda como si fueras un gatito estirándose— indico Thomas -tu enano agárrala fuerte por la parte de adelante, Serena no te muevas para nada del mundo ehh, respira profundo.
Kakeru se coloco adelante, tal cual como su hermano le había indicado puso una mano en la nuca de serena atrayéndola hacia sí, el anestesiólogo froto algo en la espalda de la joven rubia para ser mas exactos en al columna luego de eso Serena sintió una gran presión.
- Tranquila ya casi terminan, viene una contracción, respira, lo estás haciendo muy bien- dijo Kakeru en un murmuro al oído.
- Listo peque, en breve te sentirás mucho mejor- informó Thomas.
- Gracias—susurró la rubia débilmente mientras Kakeru le ayudaba a acostarse en la cama.
- ¿Te sientes mejor?— preguntó el rubio al cabo de unos minutos.
- Sip…Gracias Tom, si no hubiera elegido ya los nombres de mis hijos, uno se llamaría como tu….. ¿Te he dicho cuanto te amo?-.
- Sabes que una declaración como esa te puede dejar sin tu mejor amigo, mira como me esta mirando Kake-dijo el sonriendo- oye hermanito por que no te cambias el liquido se esta secando y no huele nada bien, esta hermosura puede quedarse con ella-dijo señalando a Mina-después de todo no he sido presentado Thomas Smith bella dama.
- Soy Mina Tsukino hermana de Serena –respondió la rubia que hasta ahora salía de su letargo, después de todo no siempre se podía mostrar tal como era, ser tía no era de todos los días y esto la tenía entre asustada, emocionada, pero sobre todo aturdida.
- Un placer hermosa dama –dijo el chico.
- ¿Estarás bien?- preguntó Kakeru a la futura mamá, ella asintió –voy y regreso-deposito un beso en la frente de Serena y salió de la habitación.
- Gracias por estar aquí hermanita-dijo Serena agarrando las manos de su hermana – te quiero Mina.
-Yo también te quiero, ahora duerme un poco para que descanses, te toca trabajar bastante en unas horas—comentó la menor de las Tsukino, palmeando la mano de su hermana.
Serena cerro los ojos, Mina tenia razón dentro de unas horas le tocaría pujar para traer al mundo a los pequeños, una llamada al celular de Mina la hizo salir de la habitación.
- En el consultorio 307, es el que Kirya me cedió mientras estuviera aquí, ahí esta mi maleta cámbiate de camisa, gracias a Dios escogiste una buena clínica, además conozco al dueño así todo será mas sencillo.
- ¿Tienes todo listo para el nacimiento? –preguntó el rubio.
- Si, el quirófano estará listo por si hay una complicación-contesto el joven de cabellos verdes.
- ¿¿Complicación?? A que te refieres con eso exactamente –cuestionó preocupado Kakeru.
- Mientras tu estabas con Sere, yo cheque el ritmo cardiaco de los bebés y todo sigue igual hermanito, no se por que pero de los latidos uno suena diferente y las palpitaciones son mucho más rápidas.
- Júrame que esos bebes no morirán hermano- suplico desesperado, no podía pasarle nada a esos pequeños, sería un golpe terrible para la bella rubia que los esperaba ansiosa.
– Júramelo- volvió a suplicar.
- Haré lo que este en mis manos hermano, pero todo queda en manos de Dios, ahora ve a cambiarte ¡¡¡ Apestas!!!!-le dijo tratando de cambiar el tema de conversación –voy a ver a la pequeña.
El rubio camino en dirección al consultorio que su hermano le había dicho, dejando solo al mayor de los Smith, este saco de su bata blanca el ultimo reporte que había emitido el monitor que estaba conectado a Serena, la preocupación en su rostro se denotaba, caminaba de regreso al cuarto de la rubia cuando lo vio en la puerta.
- Darién Chiba- exclamó sorprendido -¿Eres tú amigo?-dijo incrédulo aún al ver a su compañero de estudios en la universidad.
- ¿¿Thomas Smith?? Eres tu, ¿Aquí?, no me lo creo-dijo el pelinegro abrazando a su anterior amigo- cuanto tiempo sin verte hermano.
- Desde que salimos de la universidad, oye me entere lo que paso con Sets lo siento amigo- agregó con cautela.
- Gracias, aunque ya fue hace tiempo y lo he superado, cambiando de tema, dime, ¿Qué haces acá?-.
- No vamos a hablar aquí ¿Cierto?, vamos a la cafetería un momento o ¿Estas de guardia?- le preguntó antes de dirigir una mirada a su paciente y a la hermana de esta que se encontraban descansando, una acostada en la cama y la otra en el sofá de la habitación.
- No, solo vine a atender una emergencia, pero ya esta controlado –dijo el pelinegro mientras caminaba con su amigo en dirección a la cafetería.
Al llegar al lugar, Darién pidió un café negro y amargo como le gustaba, Thomas pidió un refrescó de cola.
- Ahora si me vas a decir ¿Que haces en esta clínica Thomas?-pregunto curioso el pelinegro.
El aludido suspiro audiblemente -pues bueno, sabes que soy ginecólogo ¿Verdad?-el pelinegro asintió -hace unos meses mi hermano conoció a alguien, ella acababa de tener una pérdida, estuvo muy deprimida pero salió adelante, mi hermano se enamoro de ella y bueno yo la estoy atendiendo, estaba en Italia junto con Andrea mi esposa y el me llamo por que a la peque se le adelanto el parto y quiere que sea yo el que traiga los pequeños al mundo ya que según él, algún día serán sus hijos- respondió sonriendo, después de todo la rubia le agradaba mucho y la creía indicada para que hiciera que su hermano menor sentara cabeza- y tú, ¿¿Que haces aquí, te casaste, tienes hijos??- cuestionó igual de curioso que su amigo.
- Ni lo uno, ni lo otro, estoy solo………. Bueno- pensó un momento -tengo una amiga, por así decirlo, tú sabes, nada especial y sin compromisos –añadió encogiéndose de hombros- nada serio- agregó.
- TÚ Darién Chiba, el señor seriedad, con algo nada serio ¿Qué paso con mi amigo?-dijo divertido Thomas.
- Las personas cambian, por que hay cosas, situaciones u otras personas que las hacen cambiar, no quiero hablar de eso, ahora estoy aquí, hice un pequeño seminario sobre enfermedades del corazón en neonatos- informó eludiendo un tema tan doloroso para él.
Thomas abrió los ojos como platos rápidamente saco de su bolsillo el informe que había sacado del monitor de Serena – Darién amigo necesito que me ayudes, de verdad que Dios existe, te ha puesto en mi camino, mira –dijo entregándole el informe al guapo cardiólogo.
- ¿A quien pertenecen?-dijo el pelinegro con cara de preocupación.
Thomas suspiro –es grave verdad –Darién asintió -¿Crees que puedan morir los pequeños o al menos el que tiene la deficiencia?- inquirió angustiado, después de todo el sabía como deseaba la madre a esos niños.
- No adelantes conclusiones, a lo mejor nos estamos ahogando en un vaso de agua puede ser un soplo o un ventrículo que no cerro por completo o una interrupción en el monitor -contesto el experto.
- Amigo, la peque ha sufrido mucho- comentó nostálgico- aquí tengo sus expedientes, a mi hermano se le partiría el corazón si a esos peques les sucede algo y ni que decir de la peque- murmuró- amigo puedo pedirte un favor abusando de ti-dijo el chico en tono serio, el pelinegro asintió - ¿Podrías estar conmigo a la hora del parto?, Nadie mejor que tu para ayudarme con el bebé si algo sale mal.
- Claro, cuenta conmigo, solo tranquilízate, a la madre no le hará bien si te ve triste o preocupado, ¿¿Ella sabe de esto??-pregunto Darién.
- No, podría ser fatal si se entera –respondió Thomas.
- Doctor Smith favor de presentarse al consultorio- se escucho una voz por el altavoz.
- Ese debe ser el enano, seguro no encontró lo que le dije, Dar no te vayas ya estas comprometido conmigo y con la peque, ya te la presentare, te aviso en el momento que vayamos al quirófano –Thomas se levanto de la silla y camino hacia la clínica.
Cada cierto tiempo, Thomas despertaba a Serena, eran casi las 4 de la mañana cuando el médico decidió colocarle una droga a Serena llamada pitocin debido a que el trabajo de parto se había empezado a detener.
Serena estaba cansada, así que cada vez que las incomodas contracciones aparecían se aferraba con todas sus fuerzas a Kakeru o a Diamante que después de disculparse había salido directamente a la clínica, aunque su rubio amigo le recomendaba dormir, lo cual era casi imposible, sin embargo la futura mamá cerraba los ojos y trataba de pensar que dentro de poco tendría a los pequeños en sus brazos.
Mina hablaba con una Luna completamente desesperada ya que ella tenia planeado viajar para el momento de nacimiento y ahora tendría que esperar a que hubieran un vuelo disponible, Amablemente Kakeru le ordeno a James que fuera por ellos en el avión privado de la compañía de sus padres ya que el sabia lo especial que era Luna para Serena..
- Thomas –llamo Serena viendo que el doctor seguía monitoreando el ritmo cardiaco de los pequeños- ¿Sucede algo verdad?-pregunto algo preocupada, su sexto sentido le indicaba problemas y aún más el semblante del aludido.
- No sucede nada peque –tranquilizó tratando de no mostrar alguna emoción negativa -no te preocupes tendrás a los mejores, no dejare que nada malo le pase a mis ahijados.
- Tengo miedo-confesó -Kakeru me dijo que es normal, pero a un faltan mas de 5 semanas.
- Los embarazos múltiples por lo general no llegan a termino ya que el útero solo está diseñado para un bebe, por lo tanto cuando los niños completan el peso de un feto de nueve meses inicia labor de parto-explicó el joven de cabellos verdes.
Esta breve explicación no calmó los nervios de la rubia, pero confiaba en Thomas y confiaba en Dios.
Y mientras en la clínica el tiempo pasaba sin prisas, una furiosa pelirroja maldecía una y otra vez con el celular en la mano, había pasado toda la noche despierta en espera de su novio, al paso de las horas decidió llamarlo sin obtener ninguna respuesta, ansiaba que Darién llegará, después de todo, le debía una explicación, y como que era Beryl Denally el tendría que dársela.
Un nuevo día empezó a asomarse en la ciudad del amor Kakeru, Mina y Zafiro al igual que Thomas no se habían separado de Serena y mientras Darién con mucha discreción monitoreaba si algo estaba bien en la habitación de la rubia, no se había retirado del lugar porque sentía la necesidad de asegurarse de que la aún dueña de su corazón se encontraba bien.
- Serena despierta- dijo Thomas –se que no te agrada la idea pero debo mirar cuanto dilataste- la rubia hizo una mueca de disgusto y sobre todo de dolor, pero sabía que era necesaria, tras examinarla, el médico dio el anuncio de que la hora de la verdad había llegado- creo que daré la orden para que te trasladen al quirófano ya es hora peque –anunció.
- ¿Quirófano? –se asombro Mina.
- ¿Porqué?- cuestionaron al mismo tiempo los primos de las chicas.
- ¿Sucede algo? dime Thomas por favor –comentó alarmada la rubia y entrando en pánico.
- Tranquila, peque es solo por seguridad, el primer bebé está en buena posición pero no sabemos cómo vendrá el segundo, es mejor estar en el quirófano por si tenemos que realizar una cesárea-respondió tranquilo Thomas
- ¿Tu estarás conmigo?-pregunto aferrándose a Kakeru asustada.
- ¿Puedo?-dijo el mirando a su hermano.
- Si –respondió el doctor.
- Todo saldrá bien te lo prometo -comentó Thomas tratando de calmar a Serena -tengo al mejor equipo solo a tu disposición peque.
En el quirófano luego de colocar a la rubia en una mesa con estribos y conectar nuevamente todos los monitores a los que había estado conectada desde el momento que ingreso al hospital, entraron Kakeru y Thomas, ambos traían ropas de cirugía de los pies a la cabeza una nueva contracción llegó y con esta Serena sintió unas ganas enormes de pujar.
- Todo saldrá bien, pequeña estas con los mejores- dijo Thomas sobando la cabeza de Serena.
Thomas ordeno a uno de las enfermeras levantar la parte de atrás de la mesa de manera que quedara prácticamente sentada.
- Necesito pujar— dijo la rubia a su médico entre dientes.
- Tranquila preciosa, ya todo está listo, déjame ayudarte a colocar tus piernas en los estribos- ofreció el ginecólogo amablemente, tomando lugar al final de la mesa y poniendo los pies de serena en los estribos.
En esos momentos Darién ingresaba al quirófano con dos incubadoras y dos hombres que parecían doctores junto con dos enfermeras.
Al ver a Serena sus ojos se abrieron pero no se podía echar para atrás su amigo confiaba en el, trato de mantenerse a una distancia solo actuaría si Thomas lo necesitaba o solicitaba su intervención, algo dentro del pelinegro se removió, una sensación de tener que estar ahí por ella y por los pequeños que estaban por llegar al mundo –es tu conciencia-le dijo su cabeza, se sacudió las emociones e ideas que lo atormentaban para actuar de la manera más ética posible, sobre todo por si llegaban a necesitarlo.
- Listo Serena, vamos a darle la bienvenida a estos dos revoltosos—anunció Thomas sentándose al final de la mesa justo en medio de las piernas de Serena algo que la avergonzó mucho.
- Si sientes cualquier dolor me avisas para colocar más epidural, solo debes sentir presión pero no dolor —dijo un chico de cabellos rojos, Serena asintió.
- Bueno pequeña cuando venga la próxima contracción puja con todas tus fuerzas hasta que yo te diga que te detengas—ordeno el ginecólogo.
- Todo saldrá bien Tom es muy bueno en su campo —murmuró su rubio amigo retirando un mechón de cabello de la sudorosa frente de Serena.
- ¿Preparada?— preguntó Thomas mirando los monitores sabiendo que una nueva contracción estaba por llegar.
La rubia empezó a pujar en cuanto sintió la ya familiar presión.
- Vamos Serena, dos, tres, baja tu mentón y descánsalo sobre tu pecho, ocho, nueve, diez- decía Thomas, Kakeru solo agarraba fuertemente la mano de la rubia.
Pasaron casi veinte minutos de pujos, la rubia estaba realmente cansada.
- Vamos peque ya casi, una más y debemos ver la cabeza, lo estás haciendo muy bien —ánimo Thomas.
- Vamos pequeña una más…Una con todas tus fuerzas y podrás descansar—dijo Kakeru mientras besaba la frente de la rubia.
- Dos, tres, cuatro, le veo la cabeza- anunció- vaya, ¡Lo veo!—exclamó emocionado Thomas—siete, ocho, nueve diez.
La rubia sintió como un ardor se hizo presente en su parte femenina.
- No pujes Sere, solo respira, el bebe esta en la pelvis, la cabeza estáafuera, oh Dios ya viene –dijo Thomas nuevamente- solo una más peque y este bebellegara al mundo- avisó Thomas.
Darién veía la escena expectante, Serena estaba haciendo un gran esfuerzo, una vez más esa tormentosa sensación de sentir que tenía que estar a su lado lo incomodaba.
- Ahora puja con todas tus ganas Serena — ordeno Thomas.
Serena pujo con todas sus fuerzas hasta que escucho el llanto de un bebe.
Luego de que el cordón fue cortado Thomas colocó al pequeño en el pecho de su madre.
- Hola Eddy…--dijo Serena con voz quebrada—yo soy mami…--acarició la cara del pequeño que estaba en su pecho.
- Tengo que llevármelo- la monótona voz mecanizada de una enfermera interrumpió el mágico momento llevándose al recién nacido a una mesa donde empezaron a limpiarlo.
Inmediatamente Darién corrió a donde estaba el pequeño debía revisar si era el, el de la deficiencia tras unos minutos de revisión Darién dio una mirada al joven de cabellos verdes el pequeño estaba en perfecto estado, sus ojos se volvieron acuosos cuando se encontró con la mirada del pequeño y en su cuerpo sintió una calidez que nunca antes había sentido.
Thomas se acerco y le acaricio una mejilla a la rubia mientras que con la mano palmeaba la espalda de Kakeru quien también tenía los ojos acuosos por presenciar la escena.
Un sonido extraño se hizo presente en la habitación, Thomas miró los monitores y en sus ojos se notó la preocupación.
- Serena escúchame, tengo que hacerte una cesárea de urgencia el otro bebe esta enfrentando una desaceleración en su ritmo cardiaco...
Continuará…
Holasssss
Hay chicas gracias por no matarme jajajajaja por hay llegaron unas cuantas amenazas pero bueno me lo esperaba espero les haya gustado el capi por que me trille el fin de semana haciendo el parto mi mama me pregunto que si estaba embarazada jajajajja, por que eso de contracciones y enfermedades del corazón no se nada tengo que agradecer a google me ayudo bastante y a mi madre yess que lo edito y me colaboro para que este capi quedara tal cual como lo ven. Espero ansiosa sus rev gracias me pone muy feliz leerlos y me animan para empezar a escribir el capi que viene si tienen algo que quieran que ocurra déjenme dicho para ver si las complazco
Gracias por sus rev a:
Andrea Rodríguez, Rosela Moon (amixx aquí esta el capi), Sandy serena, Isit Janet, Princess Serena Anny tskino 17, Usagui Tsukino de chiba, Kukygl, Luna, Sexy Mina, Rinni4508, Anonima, Roxxy, Sailor Lady(besos ma), Karambunny Moon(te quiero hermana), Lucita Moon, Princess Moon Ligth, Smoon Angel, Usako Tenoh, Seiya moon, Rowan, Dora san moon, Sailor mercuri o neptune, Serenitty 223, Amafle, Cherri S.A, Amyrt, Miko Fleur, Isabel 20,
Creo que son todas si me falto alguna discúlpenme como els dije en el capi 2 de verdades estoy llena de trabajo conteste sus rev creo que a casi todas menos a las que no tienen cuenta asi que aqui va
Serenity223: hermanixx sabes que yo aquí 100pre dando para lograr actualizar aquí esta el capi espero te gsute
Rowan: nena espero subirte la moral ya Ancio Eddy a hora falta Endy será el de la deficiencia o será un sonido en el monitor eso ya lo veremos
Rosela Moon : lamento heberme demorado tanto amiguita pero hay lo tenes
Lucecita Moon: si amixx las muestras eran de darien ya veras loq eu pasara cuando todo esto salga a flote
Darle la bienvenida a Dora San Moon y a Rowan gracias por acompañarme en esta locura A luna por retomarla y a Isit janet gracias por su apoyo
Beuno ahora si besitos se despide de ustedes
Neo reyna serenity
Posdata: han seguido mandándome mensajes a mi correo electrónico esperare un poco mas si sigue me veré en la penosa obligación e cambiarlo luego se los pasare por lo pronto ya no esta en mi perfil besos may
