Sí, ya sé lo que estáis pensando. ¿Cómo se atreve a volver esta sinvergüenza por aquí después de todo este tiempo y con un capítulo tan corto? No sabéis cuanto lo siento.

He tenido algunos problemas familiares que han provocado que mi inspiración saliera por la ventana y, además, he encontrado trabajo de lo mío (turismo) en un hotel, eso ha significado horarios locos de mañana, tarde y noche, y eso, a su vez, ha significado que he estado tan cansada que prácticamente no he abierto el ordenador para nada.

Quizás no actualice tan seguido como antes, pero prometí que no os iba a abandonar e intentaré que el siguiente sea algo más largo.

No me odies mucho D:

Quizás porque el mundo estaba en su contra (tenía que estar en su contra desde el mismo momento que la hizo enamorarse de ese idiota) Kagura y el Sádico brujo (tenía que ser brujo para que una chica tan inteligente como ella se enamorara de semejante imbécil) no habían vuelto a tener ni una sola oportunidad para intentar hablar.

En su casa siempre había alguien de por medio, desde su hermano hasta Gintoki y Tsukuyo, pasando por Shinpachi, su hermana y por ende, Kondo… y así. Había ido alguna vez a su trabajo, pero nunca solo y ella tampoco podía dejar de trabajar para tener una conversación en el que le dirían que no estaba interesado en ella.

Así que en verdad no sabía si no hablar con él era una cosa buena o mala.

De alguna forma se había vuelto bastante amiga de su nuevo vecino, Hisashi, provenía de una familia adinerada pero padecía de una salud muy delicada que apenas y le permitía salir de su casa así que a Kagura le daba pena. ¿De qué servía tener todo el dinero del mundo si te tenías que quedar siempre en tu casa enfermo? De forma que pasaba bastante tiempo en su casa, solían jugar a videojuegos o hacer los deberes. Soyo empezaba a ponerse algo celosa.

Volvió a su casa después de un paseo excesivamente largo con Sadaharu y sí, ahí estaba él. Trabajaba, ¿no prefería pasar sus descansos en su propia casa, recobrando fuerzas? No, tenía que ir a la de ella a mirarla con la cara más seria que pudiera, diciéndole claramente con la mirada "voy a seguir viniendo aquí hasta que te rindas y dejes de buscar excusas para no hablar conmigo".

- Ya era hora. - Kamui parecía especialmente molesto, con el ceño fruncido – no paras por casa, voy a tener que poner una foto tuya en el salón para poder acordarme de como es tu cara.

- ¡Qué exagerado eres! – hizo un gesto con la mano para quitarle importancia – podría ser peor.

- Sí, podrías ser una hermana normal.

- Pues eso.

Quitó la correa del collar de Sadaharu, intentando no mirarle. Sentía sus ojos firmemente clavados. Estaba segura de que si contaba el tiempo que pasaba mirándola sin parpadear ganarían algún récord.

- Bueno yo… voy a… mi cuarto.

- Vamos a ponernos una película, ¿no quieres quedarte?

Pegó un pequeño saltó ante su voz. Llevaban tanto tiempo casi sin hablarse que escucharla la asustó.

- - Sí eso – su hermano abandonó toda molestia y sonrió – hace tiempo que no quieres hacer nada con nosotros. Como te has vuelto una señorita muy ocupada y solicitada.

- - Y vuelves a exagerar – está vez rodó los ojos.

- - ¡Es verdad! Llevo qué ¿meses? Sin escucharos a vosotros dos – señaló a cada uno acusadoramente con el dedo – sin pelearos. Creo que hasta lo echo de menos… Solo falta que el calvo entre por la puerta y el fin del mundo habrá empezado definitivamente.

Hubo un silencio de unos segundos mientras ambos hermanos miraban fijamente a la puerta, esperando que alguien entrara por ella pero nadie lo hizo.

- - Venga, quédate.

La pobre Kagura tragó con dificultad, casi podría jurar que vio cómo su sonrisa malvada se formaba a la vez que se deslizaba (¿Podría ser que se estuviera moviendo con maldad también?) hacia un lado para hacerle un hueco a su lado en el sofá.

- - Yo… tengo que estudiar….

- - No has estudiado en tu vida ¿y vas a hacerlo justo ahora?

- - ¡Eh que mis notas han mejorado muchísimo!

- - Será posible.

Decidido, Kamui se levantó del sofá y fue hacia ella. Casi cogiéndola en el aire la llevó personalmente hasta sentarla al lado del Sádico (¿En serio?) que sonría triunfante aún. Kamui volvió a su sitio al otro extremo del sofá y ella, refunfuñada, cruzó los brazos y se negó a darle la satisfacción de ver que le afectaba, aunque eso solo pareció que lo divertía más.

- - Venga, si es de las que te gusta – añadió al tiempo que empezaba la película – zombies, sangre e idiotas.

- - No me gustan los idiotas.

- - Qué mentira.

Esta vez sí lo miro, horrorizada. No lo había dicho muy alto, casi un comentario para sí mismo, pero estaba claro que había tenido intención de que ella se enterara. ¿Se estaba llamando idiota a sí mismo? Sentía su cara arder como nunca a pesar de que él miraba a la peli fijamente, aunque con la sonrisa de triunfo aún.

Lo cierto era que en otra situación podría haber disfrutado de la película, pero estaba demasiado tensa y su estómago no dejaba de recordarle que "siii, este chico te gusta".

- - ¿Has visto, China? – llamó su atención dándole con el codo, con bastante fuerza – si estuviéramos en un apocalipsis zombies yo te dispararía, te mataría y después diría que te confundí con un zombie. – sonreía con placer - Como eres tan fea como uno.

- - Me alegaría de que lo hicieras, así podría volver como un zombie, morderte y convertirte en uno.

- - Los zombies no tienen consciencia, no podrías venir a por mí intencionadamente.

- - Para poder morderte a ti, guardaría un poco.

Kamui sonreía divertido, parecía feliz de la forma en la que se desarrollaba la tarde y ella, tenía que admitir que había echado de menos pelear con él.

- - ¿Sólo por mí? Qué bonito. ¿Tantas ganas tienes de comerme vivo?

Mientras sentía su cara ponerse del mismo color que su pelo decidió que no, no lo había echado de menos.

No había mayor idiota.

Sé que no ha pasado gran cosa pero tened paciencia, ¡merecerá la pena!

Gracias por leer, un beso a todos/as que habéis tenido paciencia :)