Hola chicas como han estado me extrañaron, me eh tardado bastante en actualizar debido a que eh estado en un cursillo de una semana de ingles y déjenme decirles que es una ¡putada! aparte de casi reprobar, hacer berrinche y estar toda la semana con un jodido dolor de cabeza ¡perdí la carpeta donde tengo todos los capítulos hechos! Pero gracias a dios tengo un bendito respaldo en la computadora de mi trabajo.
Sin mas quito mis excusas y adelante con la lectura.
Capítulo 11
P.O.V Slender
Estaba paseando por el bosque cuidando que ningún humano profane con su suciedad estas tierras cuando sentí dos presencias parecidas a la de Zalgo. Esas presencias se dirigían a la Creeepyhouse. Me teletrasporté y una de las presencias más poderosas ya se había ido dejando a la más débil dentro de la casa. Tal vez y sea un sirviente de Zalgo pero no debo de subestimar a nadie y menos viniendo de él. Encontré la puerta de la entrada destrozada y me sorprendí al ver a Susana allí ¡Ella era la que emanaba ese poder sutil! ¿Pero porque?
—¿Qué ha pasado aquí? ¿Por qué estas llena de sangre? Susana ¿Qué te pasó? —dije preocupado.
Ella solo se soltó a llorar y me abrazo. Entre su llanto oí su historia. ¡Voy a matar a ese hijo de #%*! No suelo pensar ese tipo de palabras pero no encuentro otra forma de describirlo.
—Jack ha matado a mi hijo y no conforme se ha llevado su cuerpo—dijo desolada.
Dejo de abrasarme y vi como su cabello se encendía en unas llamas escarlatas y sus ojos lentamente se combinaron con el color del fuego. Su presencia o espíritu comenzó a llenarse de hostilidad y su parecido con Zalgo iba en aumento ¡Qué diablos pasaba!
—No si yo lo encuentro primero ¿Dónde esta Jack? — le pregunte a los chicos que miraban incrédulos a Susana.
—Ahora entiendo porque estaba eufórico—murmuro Jeff.
—Vino a despedirse de nosotros y se fue un segundo antes de que llegaras. —dijo Nina respondiéndole a Susana.
Sally lloraba con fuerzas al oír la historia y corrió a abrazarla.
—Escúchame. Regresa y reporta eso a la policía, para no levantar sospechas diles que llegaste de trabajar y encontraste la casa en ese estado. No digas nada más, de acuerdo—Dije limpiando la sangre de su cara.
—Pero yo debo buscarlo y matarlo—dijo con voz demoniaca. Ya no reconocía su voz.
—Lo buscare y lo traeré ante ti con vida—le bese la frente, tal vez eso la tranquilice—Solo encárgate de la situación en tu casa—
El fuego que ardía en su cabello fue desapareciendo. Sus ojos volvieron a su color natural y la sensación de estar al acecho de Zalgo desapareció. Ahora realmente creo que ella tiene algo que ver con ese demonio. Cuando vi esa pintura sospeche de ella y de su padre, ¿Podría ser ella un aliado de Zalgo? ¿Pero cómo? Ningún humano puede permanecer cerca de él sin caer en la demencia y locura o el suicidio.
Susana se fue corriendo dejando una violenta brisa en su lugar. Todos en la sala nos mantuvimos en silencio, algunos se veía claramente confundidos y sorprendidos por el radical cambio de apariencia y actitud de ella. La conocían muy poco pero aun así el cambio fue demasiado para ellos incluso para mí. Pude percibir el enojo de Jeff, la desconfianza de mis Proxys —No me había dado cuenta que llegaron—la tristeza de Sally y la sorpresa de Jack, Nina y Ben.
—¡Que carajos fue eso! —Exploto Jeff— ¡Era como estar en presencia de Zalgo! Slender que significa esto—grito.
—Sus ojos rojos mostraban una sed de sangre que en nadie que he conocido la ha tenido—dijo Jack.
—Me gusta sus ojos—dijo burlón Ben para tratar de bajar la tensión en el ambiente.
—No estamos para tus estúpidas bromas Ben—le grito Jeff.
—Slender crees, en la posibilidad de que ella sea un aliado de él—pregunto Jack quien era el que se había tomado con calma la "demostración" de Susana.
—No lo sé—suspire internamente—Lo que si se es que ella ya ha visto a Zalgo—dije.
—Pero eso sería imposible—dijo Jack—Los humanos no soportan estar cerca de él, acaba locos o muertos. —
—No lo ha visto en persona. Su padre adoptivo pinto un cuadro de él. No sé qué relación tienen pero tengo que averiguarlo—explique.
—Donde está el padre de ella, tenemos que interrogarlo—dijo Masky.
—No es posible contactar con él ya que el falleció hace más de un año— le dije. — Aun así averiguare que fue eso—
—De todos modos no la quiero cerca de aquí—dijo Jeff.
—Ustedes tres buscaran a Jack en el bosque mientras yo lo busco en sus dominios—les ordene a Masky, Hoodie y Toby.
Me teletrasporté a un bosque aún más siniestro que el mío. Los árboles muertos y extrañamente negros yacían aun erguidos entre la densa y espesa niebla. Solo camine unos pasos para encontrarme en la entrada de un parque de diversiones destruido y oxidado. La naturaleza ya había reclamado cada rincón de este lugar con su enorme maleza y enredaderas.
Camine hasta la carpa principal del circo y al abrirla vi solo el centro iluminando una pequeña y grotesca montaña de cadáveres principalmente de niños que de las formas más atroces habían sido asesinados quedando lo que parecían masas de carne frescas y recién cortadas. Sus órganos estaban amontonados y muy bien ordenados. Los corazones a la derecha junto con los riñones y los ojos. A la izquierda estaban los pulmones, los intestinos y el páncreas. Todos los órganos alrededor de la pila de muertos.
Di un paso más y oí como alguien aplaudía efusivamente detrás de mí.. Al voltear vi a L. Jack entrar a la carpa.
—Veo que ya has admirado mi obra de arte—dijo con una voz ronca muy diferente a la usual.
—¿Quién eres y donde esta Jack? —pregunte calmado.
—¿Qué te hace pensar que no soy él? —dijo divertido.
—A mí no me mientes. Toda tu esencia está impregnada con el poder de Zalgo—dije.
—Nada perdía con intentarlo—se acercó más—Me llamo Samael, sirviente de Zalgo. — se presentó.
—¿Por qué estás en el cuerpo de Jack? —pregunte.
—A estas alturas ya debes de saber lo que hice—me miro de reojo—Jack se me resistió mucho pero lo dome, aún sigue llorando por lo que le hice al chico, no se supone que mata niños, porque se comporta así, no entiendo—
Un humo negro salió de la boca de Jack —quien cayó al suelo— tomando la forma de un hombre joven. Alto como de 1.90. Tiene una complexión fuerte y de ojos grises tan duros y penetrantes como carentes de vida. Su cabello negro como la noche contrasta con una piel inusualmente pálida (IMAGINENSE A DAMON SALVATORE). Parecía rondar los 25 pero dudo que esa sea su edad. Vestía un conjunto negro, desde el pantalón hasta la camisa pasando por la chaqueta de cuero.
Comenzó a arder en llamas casi coma las de Susana pero estas eran verdes una señal de que era un protegido de Belcebú un demonio a la par de Zalgo. Tengo que irme con cuidado y acabar rápido con él.
—Esa chica y su hijo son una amenaza para mi amo así que me decidí a acabar con ellos aunque… porque desperdiciar a una mujer de belleza inusual cuando puedo hacerla mía—dijo socarronamente.
Desplegué mis tentáculos contra el atravesándole el corazón. Inmediatamente sentí un ardor como un ácido corrosivo lo derretía. Aún seguía de pie sin inmutarse del enorme hueco que había en su pecho.
—Pensaste que sería tan fácil—dijo alzando la ceja— Déjame mostrarte el verdadero dolor—dijo haciendo aparecer una guadaña negra enorme y robusta.
Alzo el arma en mi contra con una velocidad desmesurada, quien de un par de tajos logro cortar mis dos brazos cual mantequilla fueran. Grite de dolor, trate de atraparlo con mis tentáculos pero igualmente el los cortaba.
—La chica será mía, no importa, su hijo desapareció antes de que le diera el golpe final, pero bueno nada es perfecto en esta vida, no crees—dijo sonriendo maliciosamente antes de cortar uno de mis pies y obtener otro grito de dolor.
No tengo otra opción, tendré que usar a mi demonio interno. Cree una barrera a mí alrededor protegiéndome de sus ataques temporalmente. Mis brazos y la pierna que fue cortada así como los tentáculos se regeneraron. Mi piel se agrieto cayendo a pedazos dejando ver un rostro de ojos negros y sin brillo. Una boca grande y de afilados dientes que te incitan el terror mismo. En ese estado puedo pelear contra demonios con facilidad y sin ningún esfuerzo.
—Bonita demostración pero ya debo matarte—gruñí—nadie se mete con mi Mujer!—
Quite la barrera y el rápidamente trato de cortarme la cabeza pero ahora su velocidad era como si fuera en cámara lenta. Desvié su ataque una y otra vez llenándolo de frustración. Con mi mano tome su cuello y con la otra arroje su arma hacia otro lado.
—Aunque estés bajo la protección de Belcebú y seas el sirviente de Zalgo nada me impedirá tu muerte—dije quitándole los brazos de un jalón.
Sus gritos eran música para mí. Ya iba a quitarle la cabeza cuando Zalgo apareció ante nosotros quitándome a su sirviente de mi poder y dejándolo tirando en el piso delante de él.
—Amo—susurro sin fuerzas Samael.
—¿Quién te ordeno atacar a la familia de Susana? —dijo con voz de ultratumba tan escalofriante que te mataría con solo oírla.
—Usted comento que ellos eran una amenaza, así que yo pensé que…que—balbuceo.
—Así tu…pensaste—le dijo—pensaste matar a los herederos—dijo con una suma frialdad.
—¿Qué herederos? Yo no se de—no termino de hablar porque su cabeza voló por los aires y su cuerpo yacio en el piso.
—Tú no tienes permitido pensar—dijo enojado.
Creo un portal rojo rodeado de fuego negro para regresar al infierno pero antes de irse dándome la espalda me dijo:
—Cuídala…por favor—dijo desapareciendo.
Zalgo nunca se va sin darme pelea y mucho menos lo he oído hablar de esa forma diciendo "por favor" qué diablos está pasando.
