Esto es basado en unos fanarts de Kiyomi-chan16. Un AU de Brujas.


Día 12: lágrimas

No recordaba la última vez que lloro frente a alguien. O...sí, de hecho sí lo recordaba; fue el mismo recuerdo que lo provocaba.

Ella huyendo. Preguntando a su papá que pasaba. Él sin responder, mostrándose asustado y con los ojos rojos. Pararon a un kilómetro para recuperar aire. Sostuvo su rostro, mientras le preguntaba a él qué pasaba, qué dónde estaba mamá.

-Mamá no volverá, Sarah-dice-Nos la arrebataron.

No tardó en comprender. Se hundió en el pecho de su padre y soltó el llanto. Él paso una mano por su cabello. No lo sintió llorar, pero ahora entendió que no lo hizo porque alguien debió ser el fuerte en aquel momento de tragedia.

Y su padre no volvió a verla llorar. Nunca. Sabía que le preocupaba eso, porque desde que era una niña de siete años no se desahogaba de esa manera ni con él, ni Irene, ni siquiera Toby.

Hablando del bebé, este podía sentirla triste; cuando estaban solos, estiraba sus brazos, diciendo "da da" y ella iba a recibirlo. La inocencia y la compasión de su hermanito la conmovían, y un solo abrazo bastaba para alejar todo.

Pero esa costumbre pareció cambiar al conocer a lechuza caída y sin nombre. No sabía cómo, pero habia algo en él que le permitía decir cosas que con otros no. Podía atribuirlo a su falta de amigos.

Pero él...sentía que estaba atento a ella, a sus historias, a lo que hacía; no había nada de malo en soltar la historia tras su único libro de magia, heredado de la bruja Linda.

Entonces paso: las lágrimas saliendo de sus ojos, sus mejillas empapadas. Después de todo ese tiempo, finalmente había llorado frente a alguien.

La lechuza vino hacia ella, en una especie de un abrazo limitado para él, se acurrucó. Ahí empezaron a caer las gotas salinas.

-Eres un buen amigo...-dijo en medio de los sollozos.

Y hubo algo que hizo que su tristeza se intensificara: al tocarlo sus poderes se pusieron en acción, sintió las alas y el pecho del ave de rapiña. Él estaba curado por completo.

Era el tiempo de que su único amigo retomara su camino.