Le dedico este capitulo a Rach Lestrange, que ademas de dejarme un lindo review, le prometi que subiria hoy. Ademas me senti muy identificada con su situacion, besos para ella. Por supuesto que para los que pasan, dejan reviews y leen tambien. Miles de millones de gracias. Prometo hacerme un tiempo cuando termine con el primer año para poner todos sus nombres en mis agradecimientos.

Detalles importantes del cap:

Lamentablemente y odio hacerlo, tuve que inventar algunos personajes para el cap. Espero que este cap. tampoco pierdan el hilo de las conversaciones.

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Doceavo Capítulo

A cambio de una tarea atrasada

Lamentablemente todos sus ánimos se esfumaron tras el término del partido. Slytherin había perdido. Tras no sé que montón de años, la serpiente había sido mordida por el león. Draco estaba furioso, iracundo y a penas terminó el partido, se arrojó gradas abajo por las escaleras con rumbo a la sala Común. Daphne aseguraba haberlo oído decir que "hasta él podría hacerlo mejor", pero ninguna de las chicas sabía muy bien a que se refería. Aunque Pansy tuviera una idea cercana a ello, que no compartiera con sus amigas.

Cruzaron al mismo paso la entrada del castillo y su vestíbulo, atropellando a Parvati y a otra chica ,que según lo que Tracy susurró en su oído, era Lavender Brown; su nueva mejor amiga. O algo por el estilo. Con un semblante intimidante y la frente bien en alto pese a la derrota, las chicas atravesaron la puerta de su sala Común y enseguida la de su dormitorio, la cual cerraron con celo.

Se reunieron sobre una vieja alfombra olvidada en el fondo de la habitación, con los cojines apretados entre las rodillas y el pecho.

- Anda, suéltalo – la insitó Tracy. Pansy se mordió el labio y parpadeó confusa.

- No te hagas, queremos saberlo todo. Te vimos hoy antes del partido. – la amonestó Daphne.

- No sé de qué hablan – fingió con una suave y dulce voz.

- No tenemos mucho tiempo, sabemos que te gusta hacerte de rogar, pero en cualquier momento se arma un motín contra los de Gryffindor allá afuera y tenemos que ir – la apuró Millicent, mirando hacia la puerta.

- Yo... – dijo Pansy levantando las manos, como inocente.

- ¡Venga! – la hincharon todas - ¡Tú y Draco!

- ¡Shhh! Las pueden oír – se cubrió los labios con el dedo índice.

- Cómo si no lo supieran – se burló Tracy.

- Bueno... ustedes saben. Somos muy amigos y últimamente nos hemos acercado un poco más.

- Ya. ¿Con eso te refieres que te mete la lengua hasta las amigdalas o más allá de la garganta?

- ¡Daphne! – le tiró su almohadón – No, no. No es eso. Nosotros no somos novios y nada de eso.

- ¿Y lo serán?

- No lo sé ¿qué hay con eso?

- Todo el mundo tiene novio. Sólo basta que lo digas ¿quieres que Draco sea tu novio?

- No lo sé.

- Sí o no.

- Bueno, puede que sí.

- Sí. Bien. Entonces tiene que pedírtelo.

- ¿No puedo hacerlo yo? – preguntó Pansy.

- No, no. Eso está muy mal visto.

- Pero ¿y si no lo hace?

Todas evitaron mirarla, pero sólo Millicent y su rudeza contestaron.

- Entonces quizás no te quiere lo suficiente.

- Supongo que ahora Astoria tiene una rival – acotó Daphne intentando desviar el tema. Pansy sabía y esperaba de una reacción así por parte de su amiga (quizás también era por eso que no les hubiese contado lo de "su chico") y la verdad es que no pudo evitar descomponer su cara al oírlo, pues no había ideado exactamente alguna respuesta, pero Daphne fue más rápida. – Oh, lo siento no quería decir eso, no en ese sentido.

- ¿Entonces que querías decir?

- A lo que voy, es que mi hermana ha estado enamorada de Draco desde que nació. Lo ama, lo que respira, lo que toca, lo que come. Todo. Astoria está obsecionada con él y estoy segura de que Draco lo sabe. Pero en todo caso, prefiría que tú te "quedaras con él", a que mi hermana. – hizo una mueca y Pansy se confundió.

- No entiendo. ¿Porqué no quieres que ella se quede con él?

- No me llevo muy bien con ella, y creo que tú lo mereces más. Astoria debe amar a alguien por cómo es, no por lo que representa.

Desde ese momento y tras una fugaz sonrisa, Pansy supo que había clacificado mal a Daphne y que era una de sus más preciadas amigas por su honestidad y sencillez. Comenzó a quererla un poco más y entender que estaban caminando por un camino muy similar a oscuras y nunca pensaron en darse la mano para caminar en paz y con más consuelo por el mismo sendero marcado desde antes para ellas.

A la semana siguiente el humor de Draco no había mejorado y la verdad era que toda la casa de Slytherin estaba cansada de oír mil y una vez el "hasta un sapo podría reemplazar a Potter". Así es que todos pasaban de él. Todos los que no estaban involucrados sentimentalmente, al menos no tanto como Pansy.

- ... y es idiota. ¿No piensas lo mismo, Pansy?

- Claro

- ... cómo si fuera gran cosa...

- Por supuesto.

- ... yo podría hacerlo mejor mil veces...

- No lo dudo.

- ... Flint me dijo que diera las pruebas para buscador el año que viene – acotó con un tono especialmente alto para que todos lo oyeran.

- ¿Me alcanzas la sal?

- ¿Qué?

- Sí, la sal. Mis huevos no tienen sal. – respondió Pansy apuntando un pequeño salero plateado.

- Toma

- Gracias.

- Cómo decía...

- ¡Pansy! – lo interrumpió Marionne, acercándosele - ¡Estaba buscándote!

- Buenos días – saludó, tragando el huevo.

- Hola, Draco. ¿Tienes un segundo, cariño? Necesito pedirte algo... a solas.

- Claro – se levantó la chica, para seguirla – Nos vemos en clases, Draco.

- Hasta luego – refunfuñó.

Salieron del Gran Salón y se detuvieron en el vestíbulo. Todos los alumnos iban de allá para acá sin prestarles demasiada atención. El reloj con los puntos de las casas posicionaban a Slytherin en el segundo lugar, muy cercano al primero. Pansy miró las gemas con incredulidad.

- Gracias, me iba a reventar la cabeza en cualquier momento.

- De nada, eso creí. Como sea, Daphne me dijo que te dijiera que no olvidarás tu tarea de Astronomía, porque debes entregarla mañana...

- Que asco – la interrumpió.

- ... y yo te tengo una propuesta – los ojos le brillaron maliciosamente. Pansy la miró con atención – Me va bien en Astronomía y revisé tu tarea. Es totalemente simple y fácil. Yo podría hacertela a cambio de que me ayudes.

- ¿Qué quieres?

- No aquí, no ahora. ¿Te interesa?

- Depende de lo que quieras a cambio, cariño – respondió la niña. Marionne la miró con orgullo.

- Estupendo, tengo una hora libre después de las siete. Mi habitación esta subiendo las escaleras, a la derecha.

- Nos vemos ahí – se despidió camino a la Sala Común de Slytherin, en busca de Daphne.

El día trascurrió relativamente largo. Una de sus primeras clases fue Pociones, en las mazmorras junto a los Gryffindor. Draco criticó toda la clase, a la gente que se quedaría en Hogwarts para pasar la Navidad. Potter lo miró con recelo, pero no le prestó mucha atención, por lo que él se enojo más. Pansy y Millicent estaban más interesadas en criticar el nuevo peinado de Parvati. Esa mariposa en la cabeza la hacía ver ridícula y aún más fea. Parece que la sabelotodo de Granger se dio cuenta de lo que hablaban por que las fulminó con la mirada la mayoría de la clase. Snape no les envió tarea, a exepción de Longbottom, que para variar, arruinó su poción y el olor del aula.

- ¡A ver si a la vuelta de las vacaciones llegas con un cerebro nuevo, Longbottom! ¡Si tienes suerte, puede que Santa Claus te traiga uno! – se burló Millicent cuando salieron y Daphne se partió de la risa.

- ¡Puede que te traiga algo para el pelo a ti, Parvati! Asi no tienes que buscar en el patio, algo que ponerte en la cabeza – gritó Pansy antes de desaparecer junto a su grupito, tras una pared.

Se rieron hasta llegar a su habitación en busca de sus libros. Ni rastro de Marionne y sus amigas, pudo notar Pansy. Tras esperar un poco a que Daphne se arreglara su largo y rubio cabello, Millicent arreglara el cierre de su bolso y Pansy escondiera bajo su colchón el dinero que sus padres le habían enviado con una lechuza en el desayuno, salieron nuevamente. El resto del día transcurrió entre listas de regalos para la cercana Navidad, arreglos navideños, clases, tareas y muchas risas chillonas. La mayoría del castillo las miraba con curiosidad o desprecio incluso. Pero como Tracy solía decir, los comentarios de los demás, les resbalaban.

- Creí que nunca ibas a llegar.

- Lo siento, no podía deshacerme de mis amigas. ¿Dónde has estado todo el día?

- No tiene importancia, pasa – se hizo a una lado, para que la chica atravesara la puerta, Pansy notó que estaba un poco ruborizada.

Su habitación estaba llena de pósters de bandas musicales, revistas, perfumes, ropa y libros. Habían cinco camas en la habitación. La que estaba más cercana a la puerta era la de Marione y al lado de ella, estaba una sobre la cual había una chica.

- Te presento a Venice – la chica le estrechó la mano. – Es mi mejor amiga y compañera de cuarto.

- Hola – saludó Pansy. La chica le sonrió y se pasó la mano por su cabello. Era alta de ojos claros, tenía algunos granos en la frente y una nariz perfecta. Su cabello era castaño rojizo.

- ¿Estás segura de esto, Mari? – le preguntó a Marione.

- Después de lo de esta tarde, sí. Creo, no es momento para eso, Veni. Adelante, siéntate sobre mi cama.

Pansy y Marione se sentaron sobre su cama y Venice sobre la suya frente a ellas. Miraba a su amiga con aire preocupado y de vez en cuando sonreía a Pansy para tranquilizarla, o calmarla, o tratar de parecer simpática.

- ¿Puedo saber que hago aquí?

- Oh, sí, claro. – con un movimiento de su varita, cerró la puerta con llave - ¿Trajiste tu libro de Astronomía? – Pansy asintió y lo sacó de su mochila, Marione lo recibió – No tardaré nada en hacerlo. Pero necesito que me ayudes con algo. Necesito que metas una poción en el agua de alguien – intercambió una corta mirada con Venice - ¿crees que puedes hacerlo?

- A aver, para. De poder, puedo hacerlo. Pero ¿a quién y por qué? Explícame todo de nuevo – La joven se mordió el labio inferior y miró a su otra amiga que parecía ajena a todo ello - ¿No me tienes confianza? Lo averiguaré igual – amenazó levantándose.

- No es eso, claro que te lo diré. Pero debes prometer que no le dirás a nadie – le advirtió.

- Prometido.

- Ni a Draco.

- Nada de nada.

- ¿Lo juras?

- Por mi vida.

- Muy bien, en ese caso. Te explico...

- Mari, yo creo que ... – la cortó Venice.

- No, Veni, está bien – ambas sonrieron.

- ¿Aló?

- Estoy saliendo con Adrian Pucey...

- Saliendo no es la palabra adecuada – la corrigió Venice.

- Bueno, revolcándome, teniendo un apasionado romance oculto...

- ¡Él tiene novia! – saltó Pansy de repente, como Granger cuando se preguntaba algo en la clase.

- Sería raro que tuviese novio.

- Sí, bueno, de hecho, él no puede terminar con ella. Él no la ama – lo defendió – pero, su padre necesita que estén juntos. Ella tiene mucho dinero.

Miró con gesto desafiante a su amiga pero Venice fingió no haberla oído, pues miraba sus uñas con atención.

- ¿Pucey sin dinero? ¿Estás segura? No lo creo, mis padres los conocen. Te aseguro que tienen una bóveda de las más antiguas en Gringotts. Es sólo una excusa – rebatió Pansy sin ninguna consideración. Venice la miró con asombró y Marione perdió el color.

- Yo...no...tú...no lo conoces, él es...

- La niña tiene razón, Marione. Te lo he dicho mil veces, no le interesas. Te está usando.

- Ustedes no saben, no entienden. Mira, si el plan resulta, él terminará con ella y así podrá estar conmigo.

- No lo encuentro una buena idea, Mari.

- Yo sí – volvió a interrumpir Pansy. Ambas jóvenes se miraron y la examinaron con una interrogativa en la frente – si terminan, te darás cuenta de que no vendrá a ti y entonces sabrás que lo que te estamos diciendo.

- Yo...

- De ese modo, no está mal.

Se quedaron un momento en silencio, meditando cuando la manilla intentó ser girada sin éxito. Tras varios intentos la persona que estaba del otro lado comenzó a reclamar y golpear con fuerza.

- ¡Marione! ¡Venice! ¡Quién sea que esté ahí adentro, abra la puerta! – gritó la voz con enojo.

Marione se paró con cuidado y Venice ayudó a Pansy a ocultarse bajo la cama.

- ¿Qué pasa?

- No estoy segura de que puedas estar aquí – le susurró Venice arreglando el cubrecama.

- ¿Hasta cuando estaré aquí?

- No lo sé, no mucho. Espera, trata de no hacer ruido.

- ¡ABRAN LA PUERTA! – chillaron varias voces afuera

- ¡Ya voy! – respondió Venice acercándose.

- ¡Ay! – se quejó Pansy cuando Marione se dejó caer sobre su cama.

- Lo siento.


Alargue un poco el primer año por una buena razon. Tengo algo en mente, Que opinan de Marione? Un beso, no creo que suba hasta el viernes que viene. No insistan, lo siento muchisimo, creo que mas que ustedes :)