Capítulo 11: ¡Severus está celoso!
-¡Mamá!-chilló Jolly al llegar a su habitación-¿Dónde está mi vestido nuevo?-preguntó con los brazos en jarra.
La sanadora se asomó con cara de culpa por la puerta entreabierta.
-Hummm…te he comprado este vestido-carraspeó y asomó un bonito vestido celeste con una cinta blanca.
-¡Mamá es de niña mimada!-se horrorizó la adolescente.
-Yo…bueno, si tuviera tu edad iría así-murmuró la bruja apenada.
-Pero tú eres tú y yo soy yo… y ahora dame mi vestido negro-extendió su mano.
Su padre pasaba por el largo pasillo y oyó las voces de sus dos mujeres, ¡cómo para no escucharlas!
-¿Qué sucede aquí?-dijo frunciendo el entrecejo.
-Mamá ha sacado mi vestido negro del armario y quiere que me vista como una tonta-respondió Sophia furibunda.
-¿Por qué ustedes dos siempre tienen que vestirse de negro en celebraciones familiares o de amigos?, ¡vamos a una boda, no a un velorio!-exclamó la castaña-además en la casa no se visten siempre de negro, ¿necesitan ese color para intimidar? Ya saben que ambos tienen un genio de mil demonios-rezongo la mujer.
Padre e hija se miraron y un segundo más tarde rompieron a reír.
-Muy gracioso- Hermione frunció sus labios, podían pelearse todo el día pero se unían cada vez que ella o alguien más trataba de meterse solo un poquito con sus costumbres.
-Mira, si quieres puedes teñir ese vestido de negro, es bonito-dijo su padre.
-El problema no es el vestido, es el color-indicó su mujer.
-Dame el vestido-protestó Jolly.
-Vístete alegre y hazle honor a tu apodo-refunfuñó su madre.
-¡Papá!-gruñó la adolescente.
Su padre tomó las riendas de la situación y puso el vestido en la cama de su hija.
-¿Nos dejas a solas un momento amor?-murmuró el pocionista.
Su esposa dudó pero luego de encogerse los hombros salió por la puerta, al final siempre se las arreglaban.
Luego del siempre útil muffliato su padre comenzó a murmurar palabras con su varita en mano y apuntando hacia el vestido.
El color negro se impregnó en la prenda y la chica suspiró aliviada.
-Gracias-dijo tomando el vestido y colocándolo frente a su espejo asomando su rostro por encima de las tiras que lo sostenían.
-No es nada-murmuró su padre-pero no es lo normal, puesto a que no engañaré a tu madre el vestido es multicolor-guardó su varita.
-¿Qué?-gruñó Jolly tirando el vestido en la cama como si este fuera a explotar.
Severus pasó su mano por la cara frustrado.
-Quiero decir que la gente verá el color que quiera en tu vestido-dijo con impaciencia.
-Bueno, no está tan mal-pensó la muchacha.
-Iré a cambiarme antes de que tu madre también opine que mi atuendo será inapropiado-informó el príncipe mestizo sonriendo.
Salió por la puerta pero volvió a entrar un segundo después.
-Qué bonita te verás para Luna, Lysander y Xenophilius-bromeó el hombre de piel cetrina.
Sophia se rió y le tiró un cojín gruñendo un suave "fanfarrón".
…
Todos se reunieron en la sala para aparecerse en el lugar donde se realizaría la ceremonia.
Hermione lucía un vestido azul marino largo hasta llegar a sus tobillos y sujetado en su delicado cuello, su cabello estaba recogido en un elaborado moño.
A su lado estaba Octavius con su túnica de gala gris y una corbata adorada por una esmeralda, Severus miraba la hora y se veía sobrio con su túnica negra y su corbata luciendo un brillante zafiro.
Jolly bajó presurosa la escalera y vio con satisfacción como su madre esbozaba una sonrisa de aprobación.
-Te has puesto el vestido celeste-dijo su madre.
Jolly le correspondió la sonrisa.
"¿Vestido celeste?, yo lo veo verde" pensó su hermano sabiendo que era uno de esos imperceptibles arreglos de los compinches por conveniencia.
Levantó su rostro y confirmó sus sospechas, Jolly lo miraba con desafío y su padre con esa cara de "no tuve opción".
-Nos vamos-anunció el pocionista.
Hermione tomó la mano de su hijo y Severus hizo lo mismo con Sophía, unos molestos segundos más tarde habían llegado a su destino mediante la aparición.
La ceremonia se iba a realizar en el patio de la nueva casa de los futuros cónyuges, estaba arreglada de una forma sencilla y delicada donde el color salmón y el blanco priorizaban.
Las filas de sillas adornadas con una moña de tul por detrás se situaban frente a un pequeño altar de forma circular rodeado por fresias, donde los magos se convertirían en marido y mujer.
Demeter recibió a sus padrinos, Jolly quien ya estaba bastante aburrida buscó con la mirada alguna señal de sus amigos.
-¡Hola Jolly!-saludó la menor de los Lupin.
-¿Qué hay?-respondió la interpelada tratando de simular entusiasmo.
-Si lo sé, a mí tampoco me divierten este tipo de reuniones, no creo en el matrimonio, ¿para qué tener un papel que reza la pertenencia de un mago a otro?, es prácticamente imposible que se cumple en la vida real-la voz de la mujer castaña se elevó un poco, desde que se había recibido de psicoanalista le encantaba incomodar a todos con esas conclusiones tan rígidas.
Hermione y Severus observaban a su ahijada con cautela desaprobando su afirmación, Octavius mostraba su aburrimiento y Sophía esbozaba una sonrisa que ocultaba una carcajada, le encantaban los fríos comentarios de esa mujer.
Se sentaron en la misma fila que los Potter y la chica de ojos miel no podía estar más feliz de ver a sus amigos en esa reunión que no le agradaba demasiado.
-¡Estás espectacular!-exclamó James echándole un ojo a su amiga.
Severus lo fulminó pero Jolly solo pudo sentir esa rara sensación en su pecho cuando Albus le sonrió.
Una bruja alta y esbelta con el cabello recogido de forma muy tirante presidia la ceremonia, era la enviada por el Ministerio de Magia, unos minutos después entraba Teddy Lupin más nervioso que nunca con el cabello azul eléctrico, al instante pasó a un verde oscuro y cuando se paró junto a la bruja y el padrino, (el mejor amigo del hombre, un brujo bajito y regordete con quien había hecho amistad en el colegio) su cabello cambiaba de colores aún más.
Jolly, James, Lily y Albus se reían hasta que Ginny y Hermione los miraron con reproche.
Cuando entró la novia todos se giraron a verla, estaba hermosa con un sencillo vestido color salmón y hasta su padre quien fue herido gravemente hace ya muchos años dejando las marcas de la agresión en su cuerpo y rostro irradiaba la belleza contagiada por su hija.
Pero Jolly no priorizó ver a la novia entrar con elegancia sino que dirigía sus ojos a Teddy quien sonreía de una forma que ella nunca había visto y un color rosado chillón tiñó su cabello.
Una vez que Victoire y Teddy se tomaron de la mano la bruja del Ministerio comenzó a hablar con su gruesa voz…
-¿Te acuerdas de nuestra boda?-susurró Hermione en el hombro de su esposo con mirada perdida.
-Fue uno de los días más felices de mi vida-añadió Severus tomando las manos de la castaña.
Sophia se llevó una mano a la boca simulando arcadas haciendo reír a los chicos Potter y a su hermano.
Los arrumacos de sus padres comenzaron a fastidiarla así que decidió mirar al frente simulando escuchar a la bruja del altar.
Una cabeza pelirroja giraba hacia su fila cada dos por tres, poco después tuvo conocimiento que era su tío Ron pero no la miraba a ella, sino que observaba a sus padres que aún con las manos entrelazadas se profesaban su amor entre susurros.
Sintió un vacío en el estómago, James alguna vez le contó que cuando su madre iba a Hogwarts tío Ron le confesó que estaba enamorado de ella y esta lo rechazó por amor a su padre.
De pronto todo estuvo claro, se encontró con esos ojos verdes que tanto la mareaban… ¿Y si le pasaba lo mismo a ella el día que se sincere con Albus? No, eso era imposible, ella nunca le revelaría su secreto, no era tan tonta.
"Cobarde" le dijo una vocecilla en su cabeza, sintió compasión por Ron, su cara de frustración emanaba un aura casi tóxica que solo ella podía sentir.
No tenía que ser una genio para comprender que él nunca había sido feliz, se casó con la pesada de Lavender por temor a quedarse solo, examinó las facciones del hombre con pecas, no veía solo tristeza sino que también furia y odio.
Pero… ¿No tendría que estar contento por su madre?, papá la hacía sentir la mujer más maravillosa cada día de su vida y cuando alguien ama a otro debe estar feliz por la felicidad de la persona amada.
Pensó en Albus casándose con alguna tonta desconocida y el alma se le fue a los pies.
-Hey Jo, ¿qué te pasa?- la sacó de sus cavilaciones el ojiverde.
-Nada-concluyó antes de pararse a aplaudir.
La bruja había hecho salir unos lazos dorados con estrellas alrededor de los recién casados y toda la multitud comenzó a aplaudir frenéticamente.
Lily, su madre y Ginny sollozaban en silencio, tío Harry le dio unas palmaditas a la pelirroja y su padre rodeó con los brazos a su madre.
Luego de saludar a los novios y sus familias se sentaron en una mesa bastante apartada.
Lorcan y Lysander se acercaron a la mesa, Sophia ahogó una risa cuando su hermano casi se cae de la silla al ver a la rubia, lucía un vestido amarillo y en el cuello un collar con unas flores muy extrañas que abrían y cerraban sus pétalos como si fueran pequeños pulpos.
-Creo que has seguido mi consejo de venir de los colores del sol, mamá dice que es de buena suerte-comentó Lysander.
-Bueno…es difícil de explicar-se apresuró a decir cuando todos la miraban, se imaginó que Lily veía el vestido de color rosa pálido y se lamentó.
-Mira Al, ahí está Scorpius-dijo Octavius señalando a una mesa donde estaban los Malfoy, los abuelos del chico tenían muecas de asco en sus rostros, como si los bañaran en estiércol, los padres de Scorpius claramente estaban incomodos, como si fueran presos de Azkaban fugados, en cambio el adolescente bebía cerveza de mantequilla con indiferencia, la fiesta de aburría demasiado.
-¡Hey Scorp!-exclamó Albus arrepintiéndose enseguida de su efusivo llamado porque todos los Malfoy lo observaban señalando su mala educación, pero el muchacho ni se inmutó, se paró sonriendo y se acercó a la mesa.
-Hola-dijo a los presentes y Jolly se dio cuenta que la miró dos veces.
-Vamos a bailar Jo-invitó James extendiéndole una mano.
Ella miró a Albus, él estaba muy entretenido con sus compañeros de casa, su hermano reía estrepitosamente.
-Bien-susurró Jolly y se dejó arrastrar por el mayor de los Potter hacia el centro de la pista.
…
-Tonks está maravillada, aunque creo que va demasiado rápido pidiéndole nietos a los chicos-murmuró Hermione en el oído de su esposo mientras bailaban lentamente.
-Bueno, Teddy ya es grande-opinó el mago-aunque déjame decirte que no se si nuestra ahijada tendrá hijos, cariño-auguró el hombre.
-No seas así, Demmy solo necesita conocer un buen chico-comentó la castaña.
-Tu no conociste un buen chico y sin embargo estas casada-bromeó su marido.
La señora Snape se rio y le dio un breve beso a su esposo.
Cuando Severus decidió salir un momento de ese círculo aislado que lo envolvía cada vez que estaba con su esposa pudo divisar a dos caras que le eran muy conocidas.
Como era un experto legeremantico ya no necesitaba su varita, entrar en las cabezas de las demás personas era muy fácil y casi imperceptible.
Malfoy y Weasley tenían el mismo sueño, ocupar su lugar en ese momento.
-¿Qué sucede cielo?-preguntó Hermione al notar la tensión de su marido.
Se volteó a ver y observó la batalla silenciosa de miradas envenenadas que mantenía con sus ex compañeros de colegio.
-Vamos a tomar algo-anunció la sanadora tomando de un brazo a Severus para sacarlo de allí.
