CAPÍTULO 12

El vuelo de regreso a Nueva York fue mucho menos pesado que lo que había pensado en un principio. Incluso le faltaron horas para disfrutar por completo de Tony Stark. Después del primer tanteo, se habían pasado las nueve horas del viaje abrazados, besándose y haciendo el amor. Loki no recordaba haber hecho un viaje más placentero que aquél.

Cuando llegaron al aeropuerto, Happy los esperaba con el coche con una cara algo seria y los brazos cruzados sobre su regazo. Tony bajó sonriente, mientras bromeaba con Loki sobre el estado en el que habían dejado los sillones y la necesidad imperiosa de reponer los suministros de alcohol y preservativos. Entraron en el coche con una sonrisa, riéndose de algo que sólo ellos dos sabían, algo que molestó un poco al chófer que se sentía algo desplazado por él. Se suponía que era su guardaespaldas, es más, era su amigo, uno de los pocos que tenía y no podía dejar de sentir celos por ese chiquillo que acaparaba toda la atención de Stark. Llegaron a la casa de los Odinson y Loki bajó cargando su pequeño equipaje, despidiéndose como si nada hubiera pasado entre ellos, aun las ganas que sentía por tirarse a los brazos de ese hombre. Sonrió ante la idea de volver a verlo al día siguiente y de rememorar, una y otra vez, todo lo que habían experimentado juntos. Tony se quedó mirándolo cómo desaparecía tras esa puerta e indicó a Happy que lo llevara lo antes posible a la torre Stark. Quería ducharse e irse a dormir temprano. Lo cierto es que estaba agotado. Nunca hubiera imaginado que Loki tuviera tanta energía. Bueno, eso era mentira. Había imaginado muchas veces cómo habría sido la continuación de aquellas imágenes y había elucubrado sobre todas las posibilidades. Y todas le habían encantado.

Oye, Tony- dijo de pronto Happy- ¿Sabes lo que estás haciendo?- el moreno lo miró por encima de sus gafas de sol.

¿A qué te refieres?- el chófer chasqueó la lengua algo molesto por hablar de esas cosas.

Al chico- aquello incomodó a Tony- Es un crío, como quién dice-

Tiene 23 años, no estoy corrompiendo a un menor- empezaba a hartarse que todo el mundo se creyera con autoridad para opinar sobre su vida sentimental.

El problema no es la edad, aunque sí que es un poco joven- Tony se incorporó en el asiento.

Cuando me liaba con jovencitas no hacías tantas preguntas- Happy miró de nuevo la carretera- ¿Es que has hablado con Pepper?- el sonrojo en su cara lo delató- ¿En serio?-

Estaba preocupado por ti y no sabía con quién hablar- dijo en modo de disculpa.

¿Quizás conmigo?- se quitó las gafas y se tiró aburrido en el sillón- En serio, Happy. Esto no es como siempre, no lo creo- aquello le gustaba y lo temía a partes iguales.

No quiero ahondar en la herida, pero dijiste algo similar con Steve y después…- Tony volteó los ojos. Eso mismo pasaba por su mente cada día, a cada minuto, temeroso de meter la pata otra vez. No quería herir a Loki, no después de cómo lo había visto tras enterarse de lo de Peter o encararle apenas unas horas antes.

¿Qué pasaría si estuviera en lo cierto, si de verdad lo quisiera como para quedarme con él?- Happy se encogió de hombros.

Que nos ahorraríamos muchos dolores de cabeza, la verdad- aquello le hizo sonreír- Sabes que tus líos nos han traído más de un problema-

¿Nos? Querrás decir 'Me', ya que toda la culpa ha recaído en mi, en mi persona, ¿recuerdas? Yo soy el promiscuo, el cabrón y eso- Happy asintió- Y, ¿qué pasaría si me equivocara, si me estuviera engañando otra vez?- aquella posibilidad le ponía los pelos de punta.

Eso lo sabes mejor que nadie, Tony- el moreno sonrió débilmente, mientras miraba por la ventana.

Estaba a punto de anochecer en Nueva York y las luces de los edificios le daban cierto halo especial a la ciudad. En cuanto llegó a la torre, se apeó del coche sin decir nada más que 'gracias' a Happy y mandarlo a casa para que descansara. No lo iba a necesitar más, ya que su velada iba a consistir en algo relajante, una ducha, algo para cenar y dormir. Si lo pensaba, apenas había comido ese día y tampoco lo echaba de menos. Pidió a JARVIS que encargara comida mientras él se relajaba bajo el agua caliente. Se miró el pecho mientras se lo enjabonaba, sonriendo ante las marcas rojas que habían quedado impresas en su piel. Ese chico… Acarició su cuello, bajando su mano y suspirando, notando el cansancio. Estaba completamente agotado.

Salió de la ducha vestido únicamente con un pantalón, mientras se secaba los cabellos. El timbre avisó de la llegada del repartidor y en menos de cinco minutos ya estaba delante del televisor, comiendo una pizza de queso y pepperoni, mientras hacía zapping sin acabar de ver nada. ¿Por qué la televisión era tan aburrida fuera la hora que fuera? Estaba a punto de retirarse a dormir, aunque aun fuera relativamente temprano, cuando oyó el ascensor moverse. Miró el reloj que decoraba el salón y se extrañó que alguien fuera a visitarle a esas horas a sabiendas que acababa de venir de un viaje transatlántico. Pero lo que lo dejó en shock fue lo que vio cuando la puerta se abrió ante él.

Nada más cruzar la puerta de casa, una especie de comité de bienvenida lo esperaba en el salón. Aunque quisiera haber escapado, las posibilidades de huída eran remotas, así que, una vez más, tuvo que hacer tripas corazón y encarar a su padre, el gran Odín, encabezando la gran mesa del salón. Su mirada estaba clavada en él, en cada movimiento que hacía, cosa que le molestaba más que incomodaba. Con los años había aprendido a controlar sus temores. Su madre estaba algo cabizbaja a su lado, con las manos cruzadas en el regazo, y sin mirarle, algo que sí le preocupó, mientras que Thor le miraba con una sonrisa triste.

¿Qué ocurre?- dijo dejando la maleta que portaba en el suelo.

Siéntate- exclamó Odín con voz firme. Loki miró a Thor, quién le hizo una señal con la cabeza para que se sentara a su lado. Aquello no le gustaba.

No, hasta que me digas qué pasa- miró a Frigga, que continuaba con la mirada baja- ¿Qué ocurre, madre?- la mujer lo miró, como si fuera la primera vez que lo veía.

¿De dónde vienes?- intervino Odín como si no hubiera oído ninguno de los reclamos de su hijo.

¿Acaso importa?- su padre frunció las cejas.

¡Por supuesto que importa!- gruñó visiblemente molesto- ¿A qué estás jugando?- Loki no pudo remediar una sonrisa sarcástica.

¿A qué juego? ¿A qué juego?- rió por lo bajo- ¿Desde cuándo te has preocupado por lo que hago? ¡Yo hago lo que quiero cuando quiero!- su padre se levantó, pegando un golpe encima de la mesa.

¡No bajo mi techo!- el joven abrió los ojos, sorprendido. ¿Era una invitación para marcharse?- Responde, ¿dónde has estado? Y no digas que en la universidad, porque no es cierto- Loki miró de reojo a Thor, que miraba a su madre.

¿Por qué tanto interés?- preguntó secamente. Empezaba a hartarse de aquél interrogatorio.

Porque han llegado rumores a mis oídos y no quiero creerlos- Loki carraspeó.

Y, ¿qué clase de rumores son esos?- Thor se tapó media cara.

Deberías saber que tengo muchos contactos, muchos oídos repartidos por esta ciudad, algo que hace que mi trabajo sea mucho más seguro y eficiente- el joven desvió su mirada. Nunca había querido saber con certeza a qué se dedicaba su padre- Y alguien me habló de cierta fiesta, una reunión de amigos por así llamarlo en el piso que tiene tu actual jefe, Tony Stark, en su llamativa torre. Y, ¿sabes? Tú estabas allí- miró a Thor- No mires a tu hermano, Loki. Él no ha dicha ni una palabra- volvió su mirada a su padre, comprendiendo de qué iba aquello. La maldita fiesta- Por lo visto te vio de lejos, en la terraza, pero cuando parecía que te ibas, Stark te arrastró hacia una habitación y luego echó a todo el mundo. ¿Casualidad?- Loki mantenía su mirada baja, sin saber qué decir. ¿Acaso debía disculparse por aquello?

¿Y qué quieres que te diga, padre?- dijo sin mirarle.

Quiero que me confirmes qué tipo de relación tienes con ese tipo- Loki alzó sus ojos y lo miró fijamente.

¿Qué te lo confirme? Por lo que veo ya tienes tu propia versión de los hechos, ¿no?- aquello cada vez se ponía más tenso para ambos. El joven miró de reojo a la mujer- Madre, ¿tú también piensas que me he vendido a ese hombre?- Frigga lo miró por primera vez y en sus ojos llorosos vio la respuesta. Aquello fue un golpe duro para él- Entonces no hay nada más que decir- Loki agarró su maleta y salió del salón para correr escaleras arriba y recoger sus cosas. Tan pronto como su hermano se fue, Thor corrió tras él tirando la silla donde estaba sentado. Al entrar en la habitación vio a su hermano sacando cosas de los cajones y tirándolas encima de la cama con rabia. Estaba haciendo otra maleta para irse de casa.

¿Qué haces, hermano?- preguntó el rubio mirando cómo el otro se movía de un lado para otro- No lo hagas, no es necesario, de verdad- Loki se paró en seco, mirándolo.

¡Sí, que lo es! En pocas palabras, ¡me ha echado él!- gritó aguantándose las lágrimas y metiendo de cualquier manera la ropa. Thor se acercó a él y le agarró un brazo.

Basta, ¡Basta, Loki!- el otro se paró- No te vayas, por favor. Él… él está enfadado, cabreado por lo que le han dicho… Sólo eso- el joven se deshizo del brazo de su hermano. Thor carraspeó, incómodo ante la duda que lo carcomía- Oye, Loki, ¿es cierto?- su hermano lo miró- A mi me da igual, sólo tengo curiosidad…- el joven siguió metiendo cosas, haciendo caso omiso a la súplicas de su hermano.

Si te refieres si en la fiesta me acosté con Stark, te digo que no- Thor sintió cierto alivio en esas palabras.

Pero, ¿y después?- Loki lo miró, dejando a un lado la ropa.

Me gusta, Thor. Y sí, nos hemos besado y nos hemos acostado, pero como dos adultos hacen- tanta sinceridad abrumó al rubio- Como Jane y tú- pero para el rubio no era tan igual.

No es exactamente como Jane y yo- su hermano lo volvió a mirar.

¿Por qué? ¿Por qué somos hombres?- Thor negó con la cabeza.

No, no es eso- se cruzó de brazos- Es por Stark. Sabes perfectamente como es, todo lo que se dice de él y mamá está preocupada- aquello hizo reaccionar a Loki.

¿Mamá está preocupada por eso?- Thor asintió.

Entre otras cosas. Ya sabes que padre no es la persona más abierta del mundo, pero sabe que después de Peter alguien nuevo entraría en tu vida, como es normal- suspiró cansado- Lo que no aceptan o no ven con buenos ojos es que sea un tipo como Tony Stark- aquél argumento lo había escuchado otras veces y siempre le parecía igual de inválido. Los rumores, los cotilleos y las noticias sensacionalistas no siempre eran un reflejo real de una persona. Vale que Tony no fuera ejemplo de nada, pero tampoco pretendía serlo. Simplemente era alguien libre que hacía lo que quería. Y, ahora, parecía que habían iniciado algo juntos, algo que aun no tenía nombre y que prefería no ponérselo, pero que ya estaba amenazado antes de empezar.

Stark no es sólo la persona que aparece en la televisión haciendo aspavientos como la reinona que se cree ser- dijo Loki- Como todo el mundo es algo más, un acertijo tan intrincado que deseas resolver porque sabes que valdrá la pena. Y vale la pena- Thor sonrió de lado- Durante estas semanas a su lado, trabajando codo con codo, he aprendido más y he disfrutado más que en años de estudio. Quizás te suene raro, pero he sido feliz y quiero intentarlo- el rubio se acercó a su hermano y lo abrazó fuertemente, aprisionándolo entre sus brazos casi privándole de aire. Cuando Thor quería ser afectuoso, no medía sus fuerzas para mal de los otros.

¿Qué piensas hacer, entonces?- dijo apartándose de su hermano, pero agarrándolo de los hombros.

Me iré unos días. No pienso quedarme aquí para ver la cara de padre- estaba decidido. No quería que le echara en cara más cosas.

¿Tienes dónde ir? Siempre puedes venir con Jane y conmigo- aquello le hizo gracia. Los tres viviendo bajo el mismo techo.

No estoy tan desesperado, hermano- Thor dibujó una mueca en su boca- Me quedaré con Clint- el rubio asintió. En la puerta, Frigga apareció con los ojos llorosos, pero sin poder decir nada. Al verla, Loki se acercó a ella y la abrazó, besándola en las mejillas- Estaré bien, no te preocupes más-

Y sin decir nada más, el joven agarró su maleta y bajó rápidamente, dirigiéndose a la puerta. No se dio la vuelta, aun sabiendo que su padre estaba aun en la sala, mirándolo. Todo estaba dicho y no pensaba suplicarle, ni avergonzarle más, como parecía que había hecho. Abrió la puerta y se fue, notando como la noche empezaba a caer y el frío se acentuaba. Había mentido sobre quedarse en casa de Clint. Sabía que esos días su amigo no estaba 'operativo' por así decirlo, así que no podía presentarse en su casa con cara de cachorro abandonado, por lo que sus alternativas eran pocas.

Inventándose una de las excusas más viejas que conocía obtuvo el acceso que necesitaba para coger el ascensor y subir hasta la última planta del edificio. Nada más abrirse las puertas, Tony estaba allí, de pie, vestido sólo con un pantalón y con cara de bobo.

¿Qué haces aquí?- dijo acercándose con una sonrisa aflorando en sus labios a medida que se acercaba. Loki suspiró tranquilamente. Por un momento pensó que lo echaría- ¿Ha pasado algo?- el joven se abrazó a la cintura del moreno y se apoyó en su pecho.

Uno de los espías de mi padre me vio en la fiesta y el Padre de Todos ha entrado en cólera imaginando cualquier cosa- Tony acarició sus cabellos- Me he ido después de que me invitara sutilmente a irme- el moreno lo escuchaba incrédulo.

¿Espías?- de toda su explicación, ¿lo único con lo que se había quedado era el nimio asunto de los espías?

Sí, espías- dijo mirándole ceñudo- Suena estúpido, incluso anticuado, pero los tiene- aquello hizo sonreír a Tony.

¿En serio? No suena mal. Yo también quiero espías, aunque no sé para qué los iba a utilizar- Loki deshizo el abrazo.

¿Por qué no te lo puedas tomar seriamente?- dijo el joven- No te puedes ni imaginar cómo me ha hecho sentir- el hombre se acercó a él, pasándole un brazo por los hombros.

Créeme, te entiendo- y dándole un beso- Pero ahora eso no importa lo más mínimo. ¿Has cenado? ¿Te has podido duchar?- Loki negó con la cabeza.

Me han abordado nada más cruzar la puerta- aquello hizo sonreír a Tony.

Ha quedado algo de pizza y puedes tomarte una ducha. Hay todo lo que necesitas- el joven se lo quedó mirando unos instantes con una sonrisa- ¿Qué?-

Estaba pensando que es una pena que te hayas duchado ya…- el puchero que hizo excitó al moreno, quién lo atrajo por la cintura, besándolo y abrazándolo.

Eso se puede arreglar- y Stark arrastró a Loki hacia el baño, cerrando la puerta con el pie.