Capítulo 12: Lecciones para ligar.

-Te llamarás…Seiko…porque -aunque irrespetuosa- eres sincera.

-No, no, no. No me gusta. Al otro le pones el nombre de papi. ¿Y a mí esta mierda? Yo quiero llamarme Akane Jr.

-¿Igual que yo? Pero si soy gorda…¿no te acuerdas?

-Bueno, o algo parecido; Akako por ejemplo. Preferiría llamarme "Ranma Jr." pero por mucho que me miro no tengo nada ahí abajo. No sé si me entiendes.

-Bueno, Ranko es el nombre femenino de tu padre…

-Jo, está muy gastado. Desde luego, no estás en la onda, mami. Tengo que tener un nombre MO-DER-NO y COOL, un nombre que a los chicos les guste repetir mientras piensan en mis curvas.

-Déjate de curvas que ni has nacido. Eres una pervertida como tu padre…¿Qué te parece Mayura?

-No sé…ese está mejor…pero…¡Hostia, que viene papi! Dejémoslo para después.

Akane giró el pescuezo en todas direcciones. La casa entera permanecía en silencio.

-¿De dónde sacas semejante tontería? No le veo por ningún lado.

-Jo, mami. Pues explica entonces por qué de pronto te late tan fuerte el corazón que me estás aturdiendo.

Akane se encogió de hombros. La muy cabroncita era peor que el Ranma-note. No le dejaba pasar una. Efectivamente, se alteraba con facilidad cuando Ranma se le acercaba. Pero hasta entonces daba igual. Podía ignorar aquel sentimiento sin que nadie se enterara ni mucho menos se lo echaran en cara.

Vino papi, vino papi! ¡Por fin voy a nacer! ¡Por fin!

Akane procuró tragar saliva y no pensar. Los comentarios de la pequeña -tanto los hirientes como los simplemente fuera de tono- empezaban a ocasionarle más vergüenza aún que el hipotético encuentro carnal con el padre de la engreidita -como había decidido llamarle a falta de un nombre formal-. De pronto, su corazón se detuvo una milésima de segundo. Creía haberle visto fuera, en el balcón. Se asomó. Sin duda estaba allí.

-Anda, mami. Sal. Es tu oportunidad de seducirle.

-¿Seducirle yo? Eso es un trabajo para tu madre ideal, Shampoo. Yo no sé hacer esas cosas.

-Al contrario mami. Tienes la tonta idea de que seducir es mentir. Cuando en realidad simplemente se trata de todo lo contrario: de potenciar las cosas buenas de uno y otro y dejar de lado las malas. Por eso le tienes tú. Porque Shampoo no sabe seducirle. Más bien le atemoriza. ¿A quién se le ocurre refregarse indecentemente sobre un chico tímido? Lo que les gusta a los muchachos es que les inflen el ego sin asustarles. Dile un cumplido.

-¿Como qué? ¿Que es guapo? Me moriría de vergüenza.

-No, no, no. Pareces tonta, mami. El cumplido tiene que ser sincero. ¿Cuándo has demostrado tú interés por los chicos guapos o por verte guapa tú? Eso a lo sumo le funcionaría a Shampoo. Tienes que encontrar algo en lo que solo tú reines y que ambos disfruten. Y luego, el cumplido. Por ejemplo, Ukyo siempre le dice que es un buen comedor y le funciona porque claro, como ella sí sabe cocinar…

Akane volvió a asomarse a la ventana. Era una noche fea y lluviosa. Las nubes cubrían buena parte del cielo pero aún así, de cuando en cuando la luz de la luna dibujaba perfectamente el contorno de Ranma. Se le percibía claramente, calmo, sereno, ajeno a su yo habitual.

¿Por qué no entra? ¿Debería salir yo? -pensó Akane-. A lo mejor me espía el muy pervertido. O se asustó oyéndome hablar sola. No le culpo. Ni yo mismo me lo creo. ¿Por qué es todo tan difícil con…?

De pronto, la voz de Ranma resonó por toda la casa.

-Akane, Akane, ¿estás despierta? Me ha parecido oír voces. ¿No se te habrá colado algún enemigo? Recuerda que Ranma Jr. atraerá a partir de ahora a muchos psicópatas obsesionados con ser el más fuerte. Debes protegerle. Akane, ¿me oyes?

Tan fuerte gritó y con tanta insistencia que al final la jovencita abrió las puertas del balcón y le invitó a pasar mientras la vocecita de su futura hija volvía a explotar en su cabeza con un reproche anticlímax (Nota del autor: esto ya estaba antes de la remasterización: ¿irónico, verdad?).

-Espera, mami. Que te conozco como si yo te hubiera parido a ti. ¿Vas a ignorar su preocupación por vuestra seguridad, verdad? Solo te vas a centrar en lo que de forma muy retorcida pudo interpretarse como un insulto. En que él no confía en tu fuerza para defender al tato. Cada vez que haces eso, yo estoy un paso más lejos de nacer. Que lo sepas.

Akane pensó en una y mil respuestas que le parecieron brillantes al principio pero que la pequeña refutaba con facilidad asombrosa. Hasta que no tuvo más remedio que rendirse a la evidencia de que no tenía razón. Que en el fondo estaba siendo egoísta con Ranma, la niña y con ella misma. Luego se dirigió directamente hacia su futuro marido y le habló:

-¿Puedes enseñarme a dar una patada alta, de esas que tu das?

Ranma resopló con cierto aire de desagrado.

-¿Desde cuando necesitas tú de ayuda para pelear?

-Esto no está funcionando. Si es evidente que me odia. ¿Cómo se me ocurre hacerle caso a una vocecita que ni cuerpo ni experiencia en la vida tiene? Tonta de mí.

-Tranquila, mami. No le mires a la cara. Observa sus puños. De tan fuerte que los aprieta parece que se encontrara frente a Ryoga. Está a la defensiva. Refuerza el cumplido con un contacto -mano sobre el hombro, por ejemplo- y justifica tu cambio de actitud de forma creíble.

-Por favor -le acarició el antebrazo-, desde que quedé embarazada de Ranma Jr. no entreno adecuadamente. No tengo tiempo. Mírame bien -se señaló los brazos-; mira los resultados. No he perdido técnica pero estoy como oxidada. Si…si pudiera aprender alguna nueva técnica, creo que me bastaría para suplir la falta de fuerza…por lo menos hasta que recupere la forma. Por eso te lo pido a ti: el maestro tiene que ser alguien más fuerte que la alumna. Solo tú podrías ayudarme.

Ranma se paró justo detrás de Akane sin decir palabra y le cogió del tobillo con una mano. Luego lo levantó todo lo que pudo mientras le sostenía con el otro brazo por la cintura.

-Tienes que procurar llegar a este punto sin perder el equilibrio. Solo necesitas precisión. Si utilizas demasiada fuerza, te caerás.

-Me ha…me ha abrazado. ¿Está...? ¿Está funcionando?

-Claro, mami. A papi aquellas últimas palabras se le colaron por los oídos y se deslizaron suavemente por dentro de su cuerpo hasta depositarse en el centro mismo de sus inseguridades. En eso consiste seducir. En tirar abajo sus barreras mentales. En recordarle lo guapa que eres y lo felices que podríais ser si estuvierais juntos.

-Pero no es un contacto verdadero. Le he mentido para que lo hiciera.

-¿Segura, mami? Porque que yo sepa, él sí es más fuerte que tú. Y tú sí que necesitabas ayuda para dominar la técnica esa de marimacho peleona que te gusta tanto practicar.

-Bueno, supongo que no es mentira del todo. Pero cuando se lo pedí, mi verdadero objetivo era lograr este contacto físico y no, realmente aprender.

-Cada vez que le miras, sé que piensas: "te amo" porque te oigo pero luego no separas los labios; no se lo dices. Es entonces, cuando callas, que realmente mientes. Si la seducción solo se basara en mentiras no te funcionaría. Por el contrario, ahora papi y tú estáis más colorados que un tomate y eso es porque los sentimientos de ambos son verdaderos. Bueno, os dejo intimidad. Me voy a dormir.

-Espera…

-Tranqui, mami. Si me necesitas, grita "Mayura" y volveré. Lo estuve hablando con el tato y…bueno…es el único nombre que pronuncia más o menos bien. Y no te preocupes por la maldición. Al tato no le pasara nada que nazco yo seguro. Y nada de usar protección. Esos es para mojigatas. Cuando me despierte ya seré un bebé en el mundo real…un bebé real…real…por fin.

-No, no iremos tan lejos. No me dejes sola con ese perver…

Fin del capítulo 12.


Muchas gracias a todos los que participaron del concurso-encuesta: a Minefine7, a Fiorela, a Hellen 85M, a la "h"alumna, a HachikoLovePaulinne y Calvomeneses. Y como lo prometido es deuda, en el próximo capítulo aparecerá Nodoka.