Antes de empezar quiero agradecer a mis bellos lectores que me dan unos minutos de su vida dedicando un par de letras que me animan a seguir, humildemente les doy las gracias a : darkacuario, luisete, Andromedaperseo, fania_, Mary Martin, Alyshaluz, dragonico7
Este capitulo se lo dedico enteramente a mi amiga Allpheratz, espero lo disfrutes
- Shun, Shun, despierta ¿estas, bien? –desesperada preguntaba Manami, a Shun que tenía varios minutos inconciente acostado sobre la escasa hojarasca del bosque de pino –vamos despierta, por favor –dijo en un susurro. Lentamente el peliverde abrió los ojos, después de unos segundos, tratando de enfocar su mirada borrosa en la joven y en el lugar donde estaba.
- ¡Manami! –exclamó incorporándose –¿estas, bien?, ¿dónde estamos?, ¿qué paso? –preguntó mientras con la mirada se cercioraba de que la joven no tuviera ninguna herida.
- Lo mismo quisiera saber, ¿quién demonios era ese? –indignada se puso de pie.
- Y yo…¿cómo voy a saberlo? –confuso se levantó, mareándose un poco.
- Dijo tu nombre, debe ser un novio furioso de que te acostaras con su novia –mencionó irónica retándolo con la mirada –y tal vez quiso, ajustarte cuentas.
- Mi vida privada, es algo, que no te incumbe –desafío.
- De hecho no cuando desean asesinarme –Manami dio un paso hacia delante acortando la distancia.
- Ya te dije que no se quien haya sido, no sé si lo hayas notado, traía una máscara –Shun toco su rostro con un ademán burlón.
- ¡Oh!, lo siento me tenían más preocupada sus navajas, así que, no, no note nada mas –dijo haciendo aspavientos.
- Claro para ti es de lo más normal ver gente con ese tipo de vestimenta –señaló socarronamente –lo olvide, te criaste en un circo, aunque faltaron los tigres haciendo trucos estúpidos.
- No pienso…seguir discutiendo, contigo –mencionó entrecortadamente a causa de la rabia que sentía.
- ¿Por qué no? Dejando al loco que intento matarnos, este ha sido el paseo más maravilloso de toda mi vida –vociferó antes de echar a caminar cuesta abajo, por una vereda seguido de la chica. Shun estaba desconcertado, estaban muy alejados del acantilado, casi por el mismo camino que habían emprendido la búsqueda de la cabaña al llegar al lugar. Lo que era más extraño, ninguno de los dos, presentaba heridas y por lo que acababa de pasar estaba seguro que Manami tampoco tenía idea de cómo habían salido de ahí o quien era el misterioso sujeto que intento matarles, la noche se estaba acercando rápidamente, Shun de reojo vio como Manami se frotaba los brazos en busca de calor, sería ilógico quedarse en ese misterioso bosque más tiempo, debían encontrar los camiones en los que habían arribado en la mañana o correrían el peligro de morir, por causa de la hipotermia.
- Toma –le ofreció su chamarra que era más abrigadora que la que traía puesta Manami –bien, si no la quieres no me importa –mencionó molesto, dispuesto a colocársela nuevamente sin embargo Manami se la arrebato después de dudarlo un poco –sigamos caminando, deberíamos ya de estar cerca, deberías darme la mano, ya casi no hay luz y podrías…
- Me crees tan ingenua –bufó arrogante dando un revés a la mano extendida de Shun.
- ¿De qué hablas? –dijo con fastidio –actúas como si todo esto fuera mi culpa.
- ¿Y no es así?, ese tipo estaba tras tuyo, es uno de tus estúpidos jueguitos, ¿Quién te crees, que eres? No eres nadie especial solo vas de chica en chica sin que te importe nada más, nos ves como un trofeo, eres patético, un niño bonito y rico que nada le ha costado un esfuerzo verdadero –desde que Manami había conocido a Shun, su presencia la hacía sentir incomoda y en este momento no sabía por qué le hacía esta clase de reclamos, lo único que sabía era que estaba furiosa con él –eres arrogante, egoísta y…
- ¡YA BASTA! –corto Shun mirándola con fiereza –si quieres seguir sola allá tú, me da igual –le dio la espalda a la joven y furioso apresuro el paso. Manami echo una rápida ojeada a su alrededor, Shun tenía razón la noche los había atrapado; estaban solos, hambrientos y asustados así que no dudo en seguirlo muy de cerca. No paso mucho tiempo para que los dos empezaran a escuchar un bullicio que iba incrementándose conforme el bosque comenzaba a darles más espacio.
- ¡Hey, Shun! Por acá –gritaba efusivo Seiya, con Hyoga a su lado –nos tenías preocupados.
- Lo dirás por ti –reclamo Shiryu, a pesar de que su rostro se notaba más relajado que antes.
- ¿Dónde estabas? –preguntó ladino el castaño, mientras intercambio una fugaz mirada con Hyoga –fuiste el único que no llego a la cabaña –mencionó por lo bajo –es de esas cosas que todos notaron, pero nadie se atrevió a decir.
- Ya, déjalo en paz –defendió Hyoga, sabía que las conjeturas de todos estaban muy equivocadas con solo haber visto al peliverde un par de segundos –seguro se perdió, nunca ha sido bueno para andar en la naturaleza. Shun agradeció infinitamente el comentario del ruso puesto que no estaba listo para asimilar todo lo pasado –tienes suerte ese calvo jamás se dio cuenta de tu ausencia.
- En parte porque, el último en llegar fue él –señaló Shiryu –así que no le quedo mucho tiempo para decir algo más que "hemos terminado, váyanse todos" –Shiryu hizo una perfecta imitación de Tatsumi.
- Lo confirmo somos mala influencia para ti, Shiryu –señaló Hyoga topándose con la mirada extrañada del pelinegro –en otro tiempo hubieras dicho "Tatsumi-san, Hyoga" –dijo Hyoga con el mismo acento respetuoso que Shiryu solía utilizar al referirse a Tatsumi provocándole un leve sonrojo a Shiryu y una carcajada en los demás.
- Es verdad, han logrado en 4 meses, lo que en todo este tiempo no había conseguido –Seiya apoyo una mano en el hombro de Shiryu y otra en el de Hyoga, mirándolos alternadamente –que nuestro buen amigo se deje llevar por sus instintos, o al menos conocer esos instintos asesinos, verdad ninja –Seiya hizo una pose de arte marcial con mucho dramatismo que los hizo reír un largo rato, mientras Manami con prisa buscaba un rostro conocido entre la multitud.
- Nami, Nami –cariñosamente Sun-rei la llamaba así –adivina, Shiryu-san y yo fuimos los primeros, mira –la chica de origen chino le mostró un sobre donde estaba el vale por su premio –casi todo el trabajo lo hizo él, ¿sabes? Supo bien por donde llevarme, y escogió la ruta que fuera menos peligrosa para mí y aun así logramos llegar en primer lugar, a Seiya no le hizo mucha gracia, llego minutos después junto con Hyoga-san.
- Quién lo diría, siempre he dicho que las más serias son las más atrevidas –Manami oyó lejana una socarrona voz hablando a su espalda –debió ser una jornada extenuante, miren la hora que es, al menos le dejo un pequeño recuerdo –rió la chica refiriéndose a la chamarra que traía aun puesta la joven. Manami encaro a la joven con la mirada, la chica la veía con notable antipatía, era una pelirroja de melena corta y lacia, y de un hermoso cuerpo, seguramente una más que había pasado por la cama de Shun, en cuanto cruzo este pensamiento por la cabeza, Manami se enfilo hacía donde estaban los chicos se puso frente a Shun, logrando imponerles silencio con su presencia, se despojó la chamarra, la arrugo y se la aventó con desprecio, ante la atónita mirada de sus amigos. Pasado unos minutos Tatusmi urgió a los empleados de la corporación Kido abordar los camiones, ajenos a las personas que contemplaban su partida.
- Saori –san cree que ha sido lo mejor –preguntó un joven rubio que portaba una armadura con destellos púrpuras.
- Jabu no te atrevas a cuestionar la autoridad de Atena, nosotros sus santos debemos acatar sus órdenes no importa cuales sean –bufó un corpulento chico de cabello corto negro.
- Ban, Jabu no discutan por favor, ¿cómo esta ella? –preguntó con preocupación Saori –no podemos darnos el lujo de otra baja.
- El helicóptero la llevo lo más pronto que pudo, ahora Nachi esta con ella, recibió la peor parte, ese tipo era muy fuerte –dijo Jabu, mientras apretaba fuertemente una herida en su costado –Saori-san, ¿está usted bien?. Debió ser difícil.
- Te equivocas Jabu no fue difícil, lo difícil fue hace casi diez años, debo seguir haciéndolo, he dejado de preguntarme si está bien o mal, solo se que no será fácil dar marcha atrás –dijo Saori mirando las estrellas, preguntándose cuando desaparecería esta angustia que le inundaba el estómago –estoy segura que no será nada fácil –afirmó Saori mas para si que para la escolta que tenía a su lado.
-o-
- Creo que deberías dejarlo así –mencionó calmo Hyoga cuando llegaron al departamento, mientras dejaba caer pesadamente su cuerpo en el mullido sillón de la sala, Shun no había dicho ni media palabra desde lo sucedido con Manami –además fuera de nosotros nadie más se dio cuenta, Shun es obvio que no le simpatizas y no sé qué habrá pasado, pero es evidente que ella no desea ni los buenos días de tu parte.
- ¿Bromeas? –Shun lo miro con rudeza –está claro que está loca, es desesperante, prejuiciosa, paranoica y cree que todo lo malo que le pasa es por culpa mía.
- Pues perfecto, eso te hará más fácil desistir de tu plan inicial –Hyoga buscaba debajo de los cojines el control remoto de la televisión.
- ¡Jamás! –dijo despectivo –no ha nacido la mujer que se atreva a rechazarme, y será ella misma quien ruegue por meterse en mi cama.
- Shun yo que tú me olvidaría del asunto, es decir a todos nos pasa al menos una…
- No vengas a darme consejos de mujeres, nunca los he necesitado –dicho esto Shun de un portazo cerro el cuarto de baño dispuesto a relajarse, comenzó a desnudarse mientras la tina se llenaba con agua caliente, pronto el vapor inundo la habitación y al introducirse a la tina, noto los arañazos que tenía en el pecho sin duda obra de Manami cuando se aferró a él cuando el misterioso tipo se acercó a ellos, su enojo hacía ella casi lo había hecho olvidar de ese detalle, no se decidía a contarlo porque como el vapor parecía que había sido una alucinación sin embargo las marcas rojas en su torneado pecho afirmaban que no había sido un espejismo, ¿pero cómo y a quien explicarlo?, además no había escuchado nada acerca de un ridículo tipo enfundado en una armadura tipo romano, ¿si resultaba ser que Manami tenía razón y solo era un novio celoso?. Aun así alguien, había intentado matarlo, no era algo que podía tomar tan a la ligera, aunque si se encontraba cerca del famoso ninja no habría nada que temer, o quizás ese había sido el problema entrometerse en los oscuros clanes de la mafia japonesa, cerro sus ojos tratando de eliminar sus temores y comenzó a sentirse adormilado, por un segundo dentro de su inconciencia, esa voz tuvo un rostro que lo hizo abrir los ojos buscándolo entre la bruma, era imposible negó con la cabeza. ¿Qué relación podría tener ese tipo, con el loco de la armadura?, Y en el remoto caso que pudieran tener una conexión, el peliverde tendría más motivos para quererlo matar que viceversa, sin duda tanto vapor le estaba empezando a cocinar el cerebro, pensó Shun.
- Shun, teléfono –le interrumpió Hyoga aun temiendo la reacción del peliverde, pocas veces lo había visto tan fuera de si como ese día, eran esas escasas ocasiones en las que el ruso se preguntaba qué tan buena era la amistad que llevaban el uno con el otro, si de verdad los unía un sentimiento o solo era el temor de verse descubiertos ante los demás y el repudio que pudieran tener lo que los mantenía juntos.
- Ya voy –se puso su bata de baño y salió, tomo el teléfono y se dirigió a su cuarto, sin mirar a Hyoga –bueno –dijo sin ganas tumbado sobre la cama.
- Hola Shun, soy Ikki.
- ¿Pasa algo? –interrogó molesto.
- Por eso te llamo, creí que vendrías hacía acá.
- Ah eso, estoy cansado y creí que lo mejor era estar acá –mencionó indiferente.
- Perfecto –dijo efusivo Ikki –hoy salgo de viaje y no deseba hacerte venir si ya voy de salida, nos vemos pronto, ototo –sin decir mas Ikki colgó provocando más furia en Shun que aventó el teléfono con violencia hasta la pared más próxima. Las semanas siguientes trascurrieron tan normales como solían ser para los jóvenes, aunque cada vez que Shun tenía la desventura de toparse con Manami, si ella estaba sola al igual que él, fingía que no existía, lo cual lo forzaba a fantasear cada día mas irse de aquel lugar pero era algo impensable puesto que no tenía mas dinero que el que ganaba cada quincena y aun no se armaba de valor para solicitarle un préstamo a Hyoga, sin embargo esto no era un obstáculo para que siguiera divirtiéndose como lo había echo hasta entonces, lo cual estaba apunto de cambiar ese sábado por la mañana.
- Seguro es el desayuno, hay algo de dinero en mi cartera esta sobre la mesa del comedor has es favor de pagar Hiroko ¿quieres? –dijo Shun desde el cuarto de baño donde se duchaba cuando escucho el timbre de su casa.
- Cariño, creo que no es el de la comida –mencionó la chica vestida con una camisa café de Shun.
- ¿Entonces, quién es? –preguntó Shun quien se dirigía hacía al sala, con una toalla atada a su cintura.
- Cariño, vístete y ven conmigo –mencionó melosamente Ikki a Shun –no hagas esa cara, sin duda es algo que has estado esperando, es mas, a eso regresaste –aseguró mientras se sentaba en la sala.
- Disculpa, Hiroko, tengo que irme.
- En ese caso…no olvides mi número telefónico nos divertiremos en otra ocasión –mencionó con una sonrisa seductora la joven, mientras depositaba un fugaz beso en los labios del chico y se retiraba al cuarto de baño.
- Ikki no suele ser así, me preguntó ¿Qué puede traer entre manos? –pensaba Shun mientras apresuradamente se dirigía en busca de ropa y al parecer por los ruidos en la habitación, contigua a la suya la diversión de la noche anterior continuaba para Hyoga –¿será que en verdad piensa dejarme ir?, o ¿es que se ha enterado de todo lo que paso ese día en el bosque? No eso es imposible, además no lo he visto en estas semanas.
- Shun, date prisa, hoy mismo debo irme de viaje, no tengo mucho tiempo –apuro Ikki desde la sala con un pie en la puerta principal. Su hermano llego corriendo y juntos salieron a un parque cercano.
- ¿No hubiera sido mejor que nos quedáramos en casa?, finalmente pretendías llevarme a un parque desierto en sábado por la mañana –refunfuñó el peliverde.
- Creí que habías dejado esa actitud de niño malcriado –señaló con enfado el peliazul –Shun no tengo tiempo para dar una larga explicación, tienes el dinero disponible si quieres irte eres libre de hacerlo, deberás tener un lugar de residencia fijo y yo debo estar enterado donde es, nadie más que hayas conocido debe saberlo, eso incluye a tu amigo, si se va contigo es bajo mis reglas, ha quedado claro –ordenó Ikki.
- ¿Por qué has decidido hacer esto? –interrogó el menor mientras seguían caminando por una vereda del parque.
- Shun, es lo que deseabas, fue un error hacerte regresar a Japón, y obligarte a trabajar para los Kido, vete –Ikki desvío la mirada al decir esto.
- Ikki… pero.
- No discutas ototo, regresaste por esto, y yo te lo ofrezco marcharte de Japón, te prometo que yo te seguiré, saldré de viaje una vez más y después renunciare a esto y te alcanzare, no permitiré que solo ese estúpido rubio sea tu única compañía –Ikki abrazo a Shun que estaba anonadado con esta noticia, asintió con la cabeza y dejo que su hermano lo abrazara con su corpulento brazo mientras regresaban al departamento.
- Así que los rumores son ciertos tenemos un traidor entre nuestras filas –aseguró Jabu a Kiki, cuando salieron de los unos árboles cercanos mientras veían a los hermanos alejarse.
