Perdon por no ser puntual con los 72 reviews pero tuve problemas con el internet y tambien tuve que ir al hospital...


Alice Pov

-Sesión de fotos para la línea de lentes de Dior a las 12, grabación para American´s Next Top Model a las cuatro y cena para cerrar contrato con Victoria´s Secret a las 7, ¿Alguna duda?- Jacob enumero mis pendientes del día mientras caminaba detrás de mí por el departamento.

-Sí, ¿En qué momento descanso?-reclame sin dejar de buscar la bufanda que quería y que no recordaba donde la había dejado.

-Durante el traslado de un lugar a otro.-

Me pare en seco y me gire para encararlo. Jacob se detuvo de golpe para no estrellarse contra mí. Está bien, él me sacaba una cabeza de altura pero mi mirada era mucho más imponente que la suya.

-Ok, mal chiste pero es la verdad, tú quisiste meterte en este negocio y ahora te aguantas.

-Odio cuando te pones en tú actitud de súper representante salvando el mundo.-dije rendida por su argumento. Él tenía razón yo había decidió llegar a la cima y ahora que lo estaba debía de mantenerme firme y no dejarme vencer por la interminable agenda que día con día me dejaba agotada.

-Es la única manera para lograr mantenerte controlada.

-Lo dices como si fuera una diva loca por el reventón andando de club en club.-El sarcasmo perdió su tono cuando me alegre por encontrar la bufanda blanca que me había regalado mi madre la navidad pasada.

Jacob estaba a punto de dar su réplica cuando mi celular comenzó a sonar y yo Salí disparada a buscarlo.

-Hola Rose.-salude de manera entusiasta luego de ver su fotito en la pantalla.

-Hola Alice, necesito pedirte un favor.-Rosalie se escuchaba algo alterada y eso me desconcertó, ella normalmente era muy tranquila.

-Lo que necesites.-conteste sin averiguar del asunto antes.

-Heidi acaba de romper fuente y tengo que llevarla al hospital ¿Podrías por favor venir a cuidar a los gemelos? Eres en la única en la que confió.-

-No te preocupes Rosalie en un minuto estoy ahí.-

-Muchas gracias, Alice, de verdad.-

Luego de colgar tome mi bolsa y me enrolle la bufanda en el cuello.

-Jacob cancela todo lo que dijiste antes tengo que salir.-Tome las llaves de mi auto y estaba a punto de salir cuando me tomo del brazo. Maldito representante súper dotado.

-No puedo hacer eso Alice, no puedes irte así como así.-me reclamo entre molesto y confundido por mi comportamiento de diva al querer dejarlo todo así como así.

-Escucha, es una emergencia y tengo que ir. Cancélalo todo excepto el contrato con Victoria´s Secret, ve tú en mi lugar y arréglalo todo, confió en ti y en que no permitirás que enseñe más de lo estrictamente necesario.-Me las arregle para soltarme y salir corriendo.- ¡Pídele a Coco que te prepare un té para tus nervios!-grite dejándolo en manos de mi fiel nana.

No considere un milagro llegar a mi auto ilesa luego de correr hasta él con tacones de 13 centímetros, simplemente era que tenia buen equilibrio.

Vera y yo éramos las únicas que conocíamos toda la verdad sobre lo que en realidad pasaba en casa de los Hale, como por ejemplo que los gemelos eran sus hijos y no sus sobrinos o que Heidi estaba embarazada de Jasper y no de vacaciones por el mundo.

Al hermano de Rosalie solo lo conocía por lo que me contaba ella pues él no se metía en nada relacionado con el trabajo de Rosalie y esta sería la primera vez que yo pusiera un pie en su casa. La razón de que no la hubiera visitado antes era que si de por si Heidi me consideraba su rival desde el inicio de mi carrera luego de que ella desapareciera y yo tomara su lugar en cada campaña que ella tenía ahora me consideraba su enemiga. Era mejor mantener distancia por la paz.

Vera estaba en Italia con su hijo y por eso Rosalie había recurrido a mí para que cuidara a sus hijos sin importarle que se fuera a provocar un enfrentamiento.

La verdad era que mi manera de conducir era algo descontrolada e impulsiva razón por la que de cierta manera irónica siempre lograba llegar temprano a donde quería sin nunca llegar a tener una multa o un accidente, sin embargo, al parecer este no era mi día pues un estúpido se estampo contra el frente de mi auto.

Esto no me podía estar pasando. Pensé en olvidar el asunto y seguir adelante pero el conductor bajo de su auto.

-Tenias que ser mujer, por supuesto, de que otra manera podrías haberme pegado.-despotrico el hombre cuando abrí la puerta del auto y me disponía a bajar.

Machista sin educación.

-Yo no lo golpee fue usted quien se estampo contra mí.-apenas vio mi rostro su expresión cambio de exasperada a emocionante

-Oh, discúlpeme señorita Brandon, usted tiene la razón no debí conducir tan rápido.-el señor lucia como si de un momento a otro se fuera a arrodillar frente a mí. La gente comenzaba a arremolinarse en torno a nosotros.

-Escuche tengo mucha prisa y nada de tiempo para esto…

-No se preocupe, deme el número de su aseguradora y yo me encargare de todo.-me interrumpió el señor. En otro momento me hubiera molestado y tampoco le hubiera dado la tarjeta de la aseguradora pero tenía prisa, así que le di la tarjeta y Salí de ahí.

Estaba cerca de la casa por lo que llegue a medio trote en un par de minutos que de haber tomado un taxi aun seguiría atorada entre las calles.

-Los niños están arriba durmiendo.-me recibió Rosalie, al parecer Heidi la esperaba en el auto y su hermano en el hospital.

-No tomes la ruta 63 acaba de haber un accidente.-No creí necesario añadir que la causante del accidente había sido yo.

-Te hablo en cuanto llegue al hospital.-se despidió y se fue.

Me deje caer en el sillón. Recorrer trotando cuatro cuadras con tacones no era nada sencillo.

Rosalie hablaba tanto de los niños y de la casa que estaba segura de saber donde quedaba cada cosa. Me dirigí a la cocina para tomar un vaso de agua.

Me deshice del gorro, la bufanda y el abrigo. El invierno no era mi época favorita del año. Sacudí un poco mi cabello negro, ondulado y largo para que se volviera a acomodar, que por causa del gorro y mi carrera había quedado hecho un desastre.

Subí a dar un vistazo a los niños, luego de comprobar que estaban bien y que seguian dormidos baje a la primera planta.

La casa era enorme, aun más de lo que parecía en los relatos de Rosalie. En medio de la gran cocina había una barra rectangular con banquillos modernistas, rodeada por almanaques con puertecillas blancas. La sala con muebles de piel color caqui y una mega pantalla, -y así quería que su hijo dejara de ver tele-. Un comedor de madera para ocho personas, -una farsa pues siempre comían en la cocina-, acompañado con una vitrina luciendo una hermosa vajilla. Una escalera de caracol bastante ancha que conducía al segundo piso y junto a esta un piano blanco. Lo único que le hacía falta a la casa para que fuera perfecta era piso de mármol, cosa que no era muy recomendada pues si el invierno en Paris era espantoso en una casa con piso de mármol era peor.

Ahora que ya había recorrido la planta baja de la casa, incluyendo el jardín en la parte de atrás, no encontraba que hacer. No era mucho de mi agrado ver televisión; los realites me parecían irreales y los programas de espectáculos molestos y fastidiosos.

Me acerque al piano. Era hermoso. El color blanco relucía, lustroso, glamuroso y aun así delicado e imponente.

Pase los dedos por las teclas sin provocar que emitieran sonido. Tome asiento en el banquillo y toque una escala que al final convertí en la sinfonía de Beethoven y luego en una composición de Maggie, llena de alegría que luego convertía en melancolía y al final un dolor apasionante, según ella contaba la historia de un amor desdichado. Y en tanto la armonía de las notas llenaba el ambiente recordé todas aquellas clases de ballet tomadas en el salón de la casa, la música del piano siendo tocada por mi hermana Maggie para que yo practicara mientras Tia reía risueña por los comentarios que hacia nuestra madre sobre mi futuro en Julliard y de las replicas emitidas por papá diciendo que no, que yo llegaría mucho más alto, y a Cynthia, en un rincón del salón, enfurruñada como siempre. La fuerza de los recuerdos abrió un recondijo entre las vendas con las que había cubierto mi corazón para evitar el dolor. Desentone y deje de tocar.

-Demasiado por hoy,- Murmure y me volví a estremecer.- y por el resto del mes.

Aleje las manos del piano.

Me debatía entre qué hacer cuando escuche ruidos arriba.

Me levante del banquillo y subí los escalones de dos en dos hasta llegar a la parte de arriba. Entre a la habitación de los niños con cautela. Un par de ojos azules me observaban.

-Hola Alice.-me saludo Ian con su voz aun adormilada y un muñeco del vaquero Woody en su mano derecha.

El Señor Cara de papa descansaba en el suelo, de ahí el ruido de hace un momento.

-Hola corazón.- Me acerque a su cuna y troné un beso en su mejilla. Sus risitas llenaron la habitación.

Convivía con los niños la mayoría del tiempo en el estudio o cuando salía a pasear con Rosalie. Eran buenos niños.

Estaba a punto de sacarlo cuando note que no era solo un par de ojos azules los que me miraban.

Los ojos de Lizzy delataban que llevaba mucho más tiempo despierta que Ian. Rosalie tenía razón con eso de que Ian era más inquieto que Lizzy. Ella se había despertado y se había quedado mirando el techo mientras que él había asesinado al Cara de papa.

Lizzy sonrió mostrando sus hoyuelos, unos preciosos hoyuelos. Lo único que le hacía falta a su rostro era un poco de color y a pesar de todo, eso no era necesario para que luciera como un angelito.

En cambio yo, mis mejillas tenían un sonrojo constante, no importaba el clima, así hubiera una ola de calor o nevara mis mejillas siempre estaban coloradas de un leve tono rosa. Bastante inconveniente cuando necesitaba fingir enfermedad.

-¿Tu también vienes conmigo?-pregunte sonriendo.

Sostener a un niño en cada brazo ayudándome con la cadera fue menos complicado de lo que había pensado. Bajar las escaleras había sido más cansado que subirlas corriendo pero me las arregle bien. Sin embargo, algo me decía que el desayuno seria punto y aparte.

A cada niño lo puse en su sillita y después me gire a buscar que es lo que les iba a dar de desayunar.

-Quiero un danonino.- pidió Ian moviendo sus manos.

-Ahorita te lo doy mi amor.-

Localice los danoninos en el refrigerador y le di uno. Rosalie había hablado antes del disgusto de Lizzy por los danoninos.

-¿Quieren cereal?-anime cuando localice el gabinete de los cereales. Eso era algo sencillo, por algo es lo que yo desayuno siempre que Coco debía salir en las mañanas.

-Bolitas.-

-Frutas.-

Bolitas de chocolate para Ian y cereal en forma de frutitas para Lizzy.

Serví el cereal en los tazones y luego de ponerles leche le puse sus tazones a cada niño.

Ian era inquieto y Lizzy un periquito que hablaba hasta por los codos. Lo que no me había contado Rosalie en los últimos meses me lo conto su hija en menos de una hora.

-Y entonces mi mamá la veía feo porque las pop tarts son solo de mi mami y la bruja venia y se las comía…-Lizzy solo interrumpía su parloteo para comer su cereal.

Ian comenzó a golpear la leche que había en el tazón con su cuchara provocando una explosión de leche.

-No Ian, eso no se hace.-lo regañe y se quedo quieto.

Ian me miraba incomodo y Lizzy seguía hablando.

Terminaron de desayunar y los lleve a ver la tele para que yo pudiera recoger y limpiar la cocina.

Lave los platos y limpiaba la leche salpicada cuando me llamo Rosalie.

-¿Como están mis niños?-pregunto.

-Perfectamente.-conteste obviando el tema de que estaban viendo las caricaturas en lugar de Discovery Kids.

-Heidi ya tuvo a la bebe, todo salió bien. Allison esta hermosa, es tan pequeñita y su cabellito es negro, aun no abre los ojitos así que no te puedo decir el color.-Rosalie parloteaba emocionada sobre su primera sobrina.

-Me alegro que todo salió bien. ¿Cómo está tu hermano? Supongo que igual de emocionado que tu.- A pesar de que Rose hablaba sobre Jasper él me resultaba tan confuso y desconocido. Y yo era demasiado curiosa.

-Sí, está muy contento. Deberías de ver la manera es que mira a su hija, es increíble.-me dijo sin notar que mi mente ya vagaba por otras aguas recónditas.-Todo salió bien pero las van a dar de alta hasta la noche para asegurarse. ¿Tendrías algún problema con quedarte?

-No te preocupes Rose, tengo el día libre yo me quedo con ellos.-Me asome a ver que hacían y los descubrí viendo la tele en silencio. Me agradaban los niños aunque para tener los propios esperaría un poco mas.-Quédate a cuidar a tu hermano y a la pequeña Allison. Todo va a estar bien.

-Gracias Alice, eres un ángel. No sé que hubiera hecho sin ti.

-Nos vemos mas tarde. Besos.-me despedí y colgué.

Fui a la sala con los niños.

-¿Quieren hacer un maratón de películas?-anime. Era mejor mantenerlos distraídos. Aunque las películas no mantendrían tan ocupada mi mente como para no pensar.

-Yo quiero ver de princesas. -pidió Lizzy bajándose del sofá y dirigiendo al mueble para sacar las películas que quería ver.

-No, yo quiero ver Cars y Toy Story.- Ian siguió a Lizzy.

Suspire rendida por la tarde de animaciones que me esperaba.


¿Les gusto? El proximo se pone aun mejor y el proximo del proximo ya es Emmett Pov...

Ya saben...actualizo hasta llegar a los 82!

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