Twilight es propiedad de Stephanie Meyer, la trama es mia y prohibida la copia total o parcial de la historia.


Sentimientos revueltos


12. Otelo

-¿que pasa?-me pregunto Alice al verme detenerme a pocos pasos de la puerta. No estaba segura de querer entrar.

-Edward-susurré a la puerta, ignorando la expresión de confusión de Alice.

-¿No vas a entrar?-me preguntó, apoyando su mano en el picaporte de la puerta.

-Alice…-la llamé.-Creo que es mejor que hablemos con Emmet primero.-agregué, con duda, mientras clavaba la vista en la puerta.

Pareció pensarlo unos momentos, mientras dejaba caes su mano.

-como tú digas-aceptó, sin chistar, como si alguna forma supiera que era lo mejor.

Caminé varios pasos atrás de ella, como si temiera que alguien me hiciera daño. No había visto a Emmet, ni había sabido de él desde aquella noche. Esa noche de tantos errores.

-Hagamos estas preguntas rápido, hoy no tengo mucho tiempo-replicó Alice mientras tocaba la puerta con suavidad.

-adelante-la ronca voz de Emmet sonó del otro lado.

Me llevé la mano al pecho instintivamente, mientras entrábamos en la habitación. Estaba algo más desordenada de lo habitual, pero nada fuera de lo común.

Emmet estaba sentado en una silla junto al escritorio, leyendo un libro. La situación se me antojó extraña.

-Vinimos a preguntarte unas cosas-dijo Alice con voz pausada, sin tono de amenaza ni odio. Le habló como una amiga. Yo también puedo hacerlo, yo también puedo olvidar.

Él levantó la vista. Sus ojos avellana estaban más oscuros de lo normal, con profundas ojeras marcándolos. También lucía más pálido. Sin duda, no estaba tan apuesto como siempre.

Dejó su libro a un lado, mientras alternaba la mirada entre Alice y yo. Una ligera incomodidad me recorrió cuando clavo su vista en mí con duda.

Volvió la vista a Alice, para que ella no notare nada raro.

-No tengo mucho tiempo-le dijo Emmet. Algo que también me resulto preocupante. Él siempre había sido más alegre y bromista. ¿Cómo esperabas que se comportara, tonta Bella?-¿Qué necesitan?-

Alice parecía sentirse inhibida por el tono distante de Emmet.

-Solo serán unos minutos, iré al grano si no tienes tiempo.-dijo, mientras sacaba unas inexistentes pelusas de su blusa para calmarse - ¿Qué sucedió el sábado pasado?-

Le escuche tragar en seco, me miró haciéndome un pregunta muda. ¿Me estará preguntando si…? Negué con la cabeza, para que Alice no lo notara. Ella no sabe de lo nuestro, nadie sabe lo que pasó entre nosotros.

-Te refieres a lo de Rose.-afirmó Emmet, luego de interpretar lo que quería decirle. Suspiré, nerviosa. Esta situación me estaba destrozando los nervios.

Alice asintió, mientras se sentaba en la cama de Emmet. Yo la imite, en un intento vago por apartar la mirada de Em.

-Rompimos-respondió, sin dar detalles. Mirando a la nada, sin expresión en su rostro.

-¿Te enteraste?-le pregunté si hacer referencia a qué. La mirada de Emmet se volvió peligrosa, sus enormes músculos se tensaron, y odio llameaba en sus facciones. Esas facciones que con tanto esfuerzo trataban de ocultarnos, fueron las mismas que confesaron como en verdad se sentía.

Su reacción había sido una clara afirmación.

-¿Cómo?-le pregunte con voz dura-¿Cuándo?-

La pequeña duende se removió inquieta a mi lado pero no dijo nada.

-Dejaron una nota en mi casillero, el casillero del gimnasio. La recibí el viernes. Habíamos tenido practica hasta tarde con el equipo de baloncesto.-abrió uno de los cajones del escritorio y sacó un sobre papel madera, igual a los de Rose, pero más pequeño.

Alice lo tomó con las manos temblando y supe que ambas temíamos lo mismo. Solté un suspiro cuando descubrí que solo contenía un papel.

¿Qué diría el capitán del equipo de Baloncesto si supiera con quien se revuelca su novia?

La nota estaba escrita en computador. Tomé la nota de los dedos de Alice, para verla mejor. Y sin motivo, la volteé.

"Sin embargo, no quiero verter su sangre, ni desgarrar su piel, más blanca que la nieve, y tan lisa como el alabastro de un sepulcro. Pero debe morir o engañará a más hombres"

"Cuando haya arrancado tu rosa, no podré darla de nuevo su potencia vital. Necesariamente habrá de marchitarse."

-¿Qué es eso último?-preguntó Alice, leyendo los últimos dos párrafos.

Miré a Emmet a los ojos y luego miré el libro sobre el escritorio, ese libro que Edward me había prestado hacia mucho tiempo, ese libro que Emmet leía con tanta dedicación.

-Otelo-dije con asombro.-Son párrafos de Otelo, de Shakespeare-

-¿Cómo lo sabes?-me pregunto Alice con un puchero.-No nos dieron para leer ese libro en el instituto-

-Me gusta leer.-le respondí, encogiéndome de hombros para convencerla.

-como sea-me respondió rodando los ojos-¿De que se trata?-

-Es sobre un moro, Otelo, y su amada, Desdémona. Todo empieza cuando…-

-Ve al punto, Bella. No quiero el análisis de la obra.-me pidió Alice, mientras leía detenidamente la nota, como si la estudiase.

-bien, bien-suspiré-Se trata de traición.-Alice me observó, dándome toda su atención- Un enemigo de Otelo, que fingía para que no se diera cuenta de su odio, le tiene una trampa, haciéndole creer que Desdémona le engañaba. Al final de la obra, Otelo mata a Desdémona…pronunciando estas palabras-

-¿Estas mismas?-

-El monólogo es más largo, pero sí-le respondí recordando la escena, recordando, más bien, la desesperanza que se lleva su amada.

No le había mandado la misma basura que a Rose, pero definitivamente, era un mensaje por demás de cruel. ¿Quién querría hacerle daño a Emmet? Es cierto que él era la capitán del equipo de Baloncesto, y es el chico más popular de la escuela...pero nadie querría hacerle eso. Él era una persona por demás de simpática.

En la escuela, eramos uno de los grupos más populares: Los hermoso gemelos Hale; la dulce chica Brandom; Emmet, el capitan del equipo de baloncento, la estrella del equipo; Edward, el rompecorazones Cullen, catalogado como el chico más atractivo sobre la faz de la tierra por todas la descerebradas (aunque no estaban muy lejos de la realidad) y yo, Isabella Swan, la chica común que todos saludan por estar rodeada por el resto.

Pero definitivamente había otros grupos que luchaban por reinar en el instituto. Un esfuerzo inútil, ya que no le puede quitar a ellos sus perfectos genes, su habilidad para sobresalir, su abundante carisma. La hermanas Denali eran un claro ejemplo en búsqueda de popularidad, al igual que las Stanley y los mienbros de la familia Vulturi. Por no mencionar el grupo de Newton, King, Westwood y Smith.

-Vi la película de Otelo-comentó Al, repentinamente. Dejé la nota a un lado para mirarla. Se llevó las manos a la barbilla en gesto pensativo antes de murmurar:-pero…Desdémona no había engañado a Otelo…-

-Allí es donde la metáfora termina-sentenció Emmet.

El simple hecho de escuchar su tono de voz, me hizo picar los ojos. Suspiré para calmarme. Tomé la nota nuevamente y la metí en el sobre.

-Creía que era una broma-continuó con voz estrangulada.-Creía que era absurdo preguntarle una cosa como esa. No tenía sentido, habíamos estada bien los últimos dos años. Después de pesarlo un rato, decidí comentarle del sobre, pues nosotros no tenemos secretos…-

Eso no es del todo cierto, Emmet.

-Aún recuerdo su rostro cuando se lo comenté.-Emmet hundió su rostro entre sus grandes manos.-Comenzó a llorar…quiso contarme, pero no pude, no quería escuchar más…-

-Emmy-susurró Alice con lágrimas en los ojos. Ni siquiera me había dado cuanta de que lloraba hasta que se me nubló la vista. Alice se aproximo a Emmet y le rodeo el cuerpo con sus pequeños brazos. Emmet era tan grande que Alice no podía terminar de cerrarlos a su alrededor.

-Era una fiesta, ella me dijo que no habría por que desperdiciarla. Sería nuestro adiós…-él no quiso hablar más. Y yo le entendí.

-Lo sentimos mucho, Emmet-susurraba Alice una y otra vez, de forma conciliadora y dulce.

Yo nunca podría hacer eso, simplemente no se como actuar en esas situaciones. Es casi como si mi cuerpo entero se congelara. No se si quieren un abrazo o que me vaya. Me pasa con todo el mundo, no se que hacer cuando una persona llora. Pero, Edward es la excepción, siempre es la excepción.

-Estoy bien, solo quiero estar solo-murmuró. Alice asintió y me miró, buscando mi aprobación.

Asentí, limpiándome las mejillas con la manga de mi cazadora. Al le besó en la coronilla con extrema ternura, se levanto y caminó hacia la puerta, para ir hacia la habitación de Edward.

Le imité, mientras mi cuerpo temblaba, tratando de contener los sollozos.

-Bella…-Emmet me detuvo en el marco de la puerta. Se había levantado y estaba a mi lado. Mi corazón se disparó de puro nerviosismo.

Emmet cerró la puerta y se dirigió a mí, que estaba petrificada a un lado.

-Lo siento, Bella. Me siento muy culpable por lo que pasó…-dijo con los ojos rojos, pero sin soltar una lágrima-Te agradezco que no se lo hayas contado a nadie, Bella, de verdad. Fui un imbesil, el cerdo más grande que alguna vez pudo existir…-Se pasó la mano por la frente con violencia- ni siquiera usamos protección, si tú…yo…-

Puse uno de mis dedos sobre sus labios. Me dio una mirada enloquecida, como si la posibilidad de una paternidad lo hubiese vuelto loco todo este tiempo.

-no te preocupes, yo…me cuido-le dije, poniéndome roja. No tenia idea de lo atormentado que había estado el mayor de los Cullen todo este tiempo.

-aún así, no estaba pensando con claridad…si tu no…-Siguió hablando, solo para culparse.

-Nada pasó-le acaricié el rostro, olvidándome de la incomodidad por la proximidad.-No tienes que alarmarte por algo no que va a pasar-

Emmet asintió, como un niño que se conforma con una mentira.

-Los dos sabemos que fue un error, pero…ya pasó. No hay vuelta atrás. Fue solo…necesidad-dije bajando cada vez más la voz.

Él se quedó callado.

-La amas.-afirmé. Emmet me miró con culpa.-Las cosas se arreglarán, lo prometo-

-¿Emmet esta bien?-me preguntó Alice con preocupación en el pasillo de la casa de los Cullen.

Asentí:-esta deprimido, eso es todo. Le aseguré que las cosas volverían a su curso-

-Espero que este bien ahora-comento Al.

-Yo también-

Un instinto extraño se apoderó de mí al ver que Alice, atravesaba la puerta de la habitación de Ed sin llamar.

La música seguía sonando fuertemente y yo sentía la necesidad de interponerme entre Edward y Alice. Él no estaba bien y ella solo empeoraría las cosas.

-Tenemos que hablar-escuché desde dentro de la habitación. Era la voz de Alice, que sonaba bastante fuerte, para hacerse escuchar.

Entre precipitadamente en la habitación, chocándome con la espalda de Alice, quien se había detenido a poca distancia de la puerta.

Me masajeé el hombro mientras, antes de clavar la vista donde la tenía mi amiga.

No me moví, mientras observaba los libros tirados en el suelo, que deberían estar en los estantes de la pared. Había CDs rotos tirados por doquier. Trague saliva.

-¡¿dónde esta?-preguntó Alice en un grito, para poder escucharnos entre la música y mirando el desastre que era la habitación.- ¡No salimos de una que entramos en otra!-

Pobre Esme.

Mire a mí alrededor, buscándole, buscando una explicación. Edward ama esos CDs, elige cada uno con dedicación...él nunca, nunca...

-Edward...-le llamé, pero mi voz se perdió entre las notas de la estridente música que sonaba a todo volumen en la habitación.


Queridas lectoras:

Admito que este capitulo quedó más corto, por eso, mañana voy a subir uno nuevo! ^^

¿No es genial? :P

Realmente estoy ocupada, perdon por las excusas. =( Pero últimamente no tengo tiempo para nada, tengo que sacarme este viejo esmalte de uñas desde hace tres días pero no encuentro el tiempo. :S

Bueno, ¿Qué les ha parecido? ¿Se esperaban esa preocupación de Emmet? Pobre, en verdad estaba atormentado.

Creo que en el próximo cap pondré un "lemmon Ed&B" ¿Les parece?

Déjenme saber lo que piensan, yo no leo mentes ^^

Besos de

ChicaLobo

PD: ¡Pronto aparecerán nuevos personajes! Y creo que ya es el momento de involucrar un poco a Jasper en la historia.

Lo estuve meditando y pensé en consultarlo con ustedes. No estoy acostumbrada a cambiar de narrador, pero ¿Les gustaria un Edward POV?