QUINTA INVESTIGACIÓN
-Dime que descubriste algo—decía una cansada Hessonite a través de su celular.
Hace un día, la detective recibió la noticia de un terrible ataque realizado a una mujer embarazada durante una celebración local. Aprovechándose que la chica estaba sola en su casa, un loco la amago y la encerró en el sótano de la misma, donde le practico una cesárea casera llevándose consigo al bebe de la víctima. Desde entonces la Unidad de Victimas Especiales ha trabajado sin parar, tratando por todos los medios de encontrar al atacante y al bebe lo más rápido posible pues, con cada minuto que pasaba, la vida del infante corría más riesgo
-Si, según los análisis las huellas encontradas en el piso pertenecen a unas botas estilo militar marca Delta del número ocho. También descubrimos que, efectivamente, la cosa sanguinolenta hallada en el sótano se trata del útero de la víctima—contestaba la médico forense Rubí
Al escuchar eso la trigueña sintió un pesar en su interior. En ese momento poso sus ojos en la victima, la cual yacía en una cama dentro del cuarto de un hospital.
-Lamentablemente todas las muestras de ADN que me trajeron pertenecen a la señorita Morales. Lo siento Hessonite—continuaba Rubí acongojada
-No te disculpes Doc, hiciste un buen trabajo—hablaba la nombrada—llámame si descubres algo mas
-Entendido, nos vemos luego—Finalizaba Doc cortando la llamada
-Que te dijo?—preguntaba una curiosa Esmeralda a su compañera
-Que esa demente no solo le hizo una cesárea a nuestra víctima, sino también una histerectomía—respondía seriamente la rubia afro
-Y, vamos a decirles?—cuestionaba asombrada la peliverde
-Es nuestra obligación, la señorita Morales tiene derecho a saberlo—razonaba la trigueña mientras se dirigía al cuarto de Amatista
La pelilila se encontraba dormida debido a los analgésicos que le suministraron. Sharky y Jay estaban con ella pero ninguna de las dos se atrevía a hablar. Desde el momento que entraron las detectives, los ojos ambas mujeres se posaron en ellas, con una combinación de sentimientos reflejados en sus miradas que iban desde la tristeza y la suplica hasta el odio y la venganza
-Ahora que quieren?—exclamaba Sharky amenazadoramente
-Cálmate Sharky—pedía Jay a su hermana—Encontraron algo, detectives?
-Si, acaban de darme los resultados de los análisis realizados a la cosa sanguinolenta hallada en su sótano y lamento decirles que se trata del útero de su hermana—anunciaba apesadumbrada Hessonite
La noticia les cayó como balde de agua fría a las hermanas de Amatista, a tal grado que Sharky se lanzo contra la rubia afro con toda la intención de golpearla, siendo detenida justo a tiempo por la oportuna intervención de Jay
-Lo lamentas! Eso es todo lo que viniste a decir policía pendeja!—gritaba Sharky furiosa
Ante tal arrebato la detective ni siquiera se inmuto, pues entendía el sentir de la violenta mujer. Las ganas de gritar y esa sensación de impotencia al saber que algo que amabas fue destruido no eran ajenas a la rubia afro
-Tranquilízate idiota, despertaras a Amatista—suplicaba Jay mientras forcejeaba con su hermana la cual trataba de liberarse del agarre de la mayor para irse en contra de las detectives
-Ya estoy despierta—hablaba una voz rasposa que provenía de la cama
-Amatista!—clamaban ambas hermanas, quienes dejaron su pelea para ir al lado de su hermanita menor
-Como te sientes? Quieres algo?—cuestionaba preocupada Jay—Sharky, ve a avisarle a los doctores que ya despertó Amatista
-Si!—contestaba inmediatamente la susodicha, saliendo rápidamente del cuarto para cumplir la orden de su hermana, olvidándose completamente de las policías
Una vez que se calmaron las cosas, las oficiales se acercaron a Amatista para realizar su interrogatorio, aprovechando que su violenta hermana había abandonado el lugar. Jay noto las intenciones de las detectives pero no dijo nada, sin embargo permaneció al lado de Amatista para darle apoyo moral a la pequeña
-Hey oficiales, ha pasado un tiempo—saludaba Amatista a las mujeres
-Supongo que no son necesarias las presentaciones, así que vamos directo al grano. Que sucedió?—comentaba la trigueña sin rodeos
-Usted que cree? Esa perra de Perla me ataco y se llevo a mi bebe—afirmaba amargamente la morena
-Como sabes que fue ella?—preguntaba Esmeralda
-Ella me hablo mientras me cortaba y, créame, reconocería esa maldita voz hasta en el puto infierno—aseguraba Amatista
-Con eso es suficiente—decía repentinamente Hessonite, encaminándose para salir del cuarto—recupérese pronto, señorita Morales pues necesitaremos de su testimonio si queremos atrapar a esa desquiciada
-Vayan por esa hija de perra—ordenaba la pelilila a las oficiales antes de que estas abandonaran la habitación
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-Cada vez que veo este edificio me quedo maravillada con lo bien detallado que esta—comentaba Esmeralda impresionada ante la magnificencia de la torre Diamond
-Concéntrate, no podemos fallar esta vez—declaraba Hessonite a su compañera mientras se acercaban al guardia de la puerta de acceso
Tan pronto como dejaron el hospital, las detectives se dirigieron directamente a las industrias Diamond para capturar a Perla. La trigueña hacia todo lo posible por mantenerse serena ante tal situación pero le era difícil controlarse cuando la adrenalina corría por sus venas a mil por hora debido a la emoción del encuentro. Después de todos estos meses de buscar las pruebas necesarias para encerrar a Perla, fracasando una y otra vez hasta el punto de sentirse en un callejón sin salida, por fin la ojiazul había sido lo suficientemente estúpida como para descuidarse—"no hay crimen perfecto, todos los delincuentes cometen errores y estoy segura que este no será la excepción"—resonaban en la mente de la trigueña las palabras dichas tiempo atrás por su compañera peliverde—Quien lo diría, la lunática tenía razón—razonaba para sí la rubia afro
-Somos la Policía de Imperial City—anunciaba Hessonite al guardia de la puerta al mismo tiempo que le mostraba su placa—venimos por Perla Shell así que déjanos pasar
-Lo siento señorita pero tendrá que esperar, nadie puede entrar sin consultarlo primero con White Diamond—explicaba el guardia a las detectives
-Escucha, si no me dejas pasar ahora te levantare cargos por obstruir una investigación policial—amenazaba la trigueña al hombre
-Haga lo que quiera pero aquí usted no entra sin el permiso de White Diamond—respondía el guardia sin inmutarse
-Cielos Hessonite deja que el tipo haga su trabajo—exclamaba harta Esmeralda—y tu, no nos hagas perder más el tiempo y ve a consultarlo ahora
-Permítanme, tomara solo un momento—hablaba el guardia un poco sorprendido por el arrebato de la peliverde, marchándose a cumplir con la orden de la misma
Habían transcurrido casi 20 minutos desde la partida del guardia y este aun no regresaba. Hessonite estaba perdiendo la poca paciencia que tenia, observaba constantemente su reloj contando los segundos del tiempo que pasaba, intercambiando su mirada entre el área de acceso y su reloj. Repentinamente la puerta se abrió, revelando tras de sí al hombre que se había marchado.
-Señoritas, la persona que ustedes buscan no se encuentra en este edificio—informaba el guardia a las detectives—Ella está en su periodo vacacional y no volverá hasta dentro de 20 días
-Que!? Estas seguro de eso!?—preguntaba la ojiverde, no creyendo en las palabras dichas por el hombre
-Vámonos Esmeralda—declaraba la rubia afro, jalando a la nombrada del brazo para dirigirse de nuevo hacia su coche—No tiene sentido seguir aquí si no podemos entrar
-Entonces, ahora que hacemos?—cuestionaba la susodicha a su compañera
-Iremos a su casa—sentenciaba seriamente Hessonite al tiempo que abordaba su auto para dirigirse rumbo al hogar de Perla Shell
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Pasaba del medio día cuando las detectives llegaron a la casa de Perla. Tan pronto como Esmeralda estaciono el auto, Hessonite salió apresuradamente rumbo al hogar de la ojiazul, moviéndose tan rápido que ni siquiera se preocupo por cerrar la puerta del coche por lo que la peliverde se tuvo que encargar de eso. Por un momento estuvo tentada a dejarlo así e irse tras de su compañera pues temía que esta fuera a cometer alguna tontería, pero no iba a dejar a su preciado vehículo desprotegido de esa manera además tenía que confiar en el autocontrol de la rubia afro.
-Perla Shell, somos la policía de Imperial City. Abra la puerta—ordenaba la trigueña golpeando fuertemente la puerta de la casa de Perla
-Buenas tardes, oficial, a que debo s..—pero el saludo de la ojiazul fue abruptamente cortado pues, al momento de abrir la puerta, Hessonite la tomo del brazo sacándola fuera de su vivienda y arrinconándola violentamente a la pared delantera de la misma
-Perla Shell queda arrestada por el delito de intento de asesinato en contra de Amatista Morales y por el secuestro de un infante—anunciaba Hessonite mientras esposaba a la aturdida ojiazul
-Esa idiota!—pensaba para sí Esmeralda al ver la escena, corriendo velozmente para alcanzar a su homóloga—Hessonite, que estás haciendo!?
-Le explico sus derechos—respondía casual la nombrada, con un aire de triunfo que no se molestaba en disimular—tienes derecho a guardar silencio pues todo lo que digas podrá ser usado en tu contra. También puedes llamar a un abogado, si no tienes uno el estado te otorgara a alguien
-Supongo que aquí es donde entro yo—decía una nueva voz, la cual llamo la atención de las mujeres—Detectives, mi nombre es Jaune Zircón y soy la representante legal de la señorita Shell. Le advierto que no puede tratar así a mi cliente, eso es brutalidad policial
-Su cliente está acusada de tentativa de asesinato, allanamiento de morada, tortura y secuestro de infantes por lo tanto me es necesario sujetarla bien para evitar cualquier intento de escape—comentaba la rubia afro sin dejar de aprisionar a Perla contra la pared
-Oh, ya veo. Y podrían decirme cuando se supone que mi clienta hizo todo eso?—cuestionaba Zircón a Hessonite
-Fue durante la madrugada del sábado—informaba Esmeralda a la recién llegada
-Esperen un momento—hablaba con dificultad Perla pues su cara estaba presionada contra la pared de su casa—Yo ni siquiera estaba en la ciudad
-Que!?—exclamaban sorprendidas ambas policías viendo fijamente a la ojiazul
-Mi cliente salió en un viaje de negocios la mañana del jueves—alegaba la abogada—Y no regreso hasta la tarde del sábado. Por lo que es imposible que ella haya hecho todas esas atrocidades de las cuales la acusan
-Tienes alguna forma de comprobarlo?—preguntaba una incrédula Hessonite
-Si, están los boletos de avión además de los registro de la aerolínea—respondía Perla—también puede pedirle información al hotel donde nos hospedamos, yo misma le puedo dar los datos
-Nos hospedamos? Iba más gente contigo?—insistía la rubia afro
-Aparte de mi cliente, a ese viaje también fue la jefa de las industrias Dianmond y, por supuesto, su abogada personal o sea yo. Para su información yo formo parte del equipo legal de White Diamond—explicaba Zircón a las oficiales
-Y coincidentemente decidió hacerle una visita a su cliente?—acusaba Hessonite a la abogada
-No, la verdad es que estoy en horario laboral—comentaba Zircón al tiempo que habría su maletín y sacaba una carpeta—Perla, olvidaste firmar estos documentos y los necesito para poder iniciar la transacción
-Lo haría con mucho gusto si no estuviera esposada—precisaba la nombrada, quien permanecía quieta debido al fuerte empuje de la detective
-Oficial, si no libera a mi cliente ahora le juro que para cuando termine con usted tendrá suerte si encuentra trabajo como guardia—Amenazaba Zircón a la trigueña, quien aun tenía a Perla aprisionada contra la pared. Después de un breve momento, a regañadientes procedió a soltarla y liberarla
-Quiero todo la información de tu viaje—le exigua Hessonite a la ojiazul, dándole una libreta y una pluma. Esta presurosa se puso a escribir lo requerido por la rubia afro, regresándole rápidamente su libreta—Investigaremos esto hasta el más mínimo detalle y, si encuentro una sola incongruencia, te prometo que volveré por ti
-Que pasen buena tarde, oficiales—despedía Zircón a las detectives quienes ni siquiera le respondieron.
Perla y su abogada permanecieron ahí, en la entrada de su casa, hasta que las oficiales se retiraron del lugar. Una vez que se perdieron de vista procedieron a entrar al domicilio de la ojiazul
-Hasta cuando piensas seguir con esto!—regañaba Zircón a Perla tan pronto como esta cerró la puerta de su vivienda—Tuviste suerte de que esas idiotas te fueran a buscar primero a la empresa de lo contrario solo Dios sabe lo que hubiera pasado!
-Lo sé, cometí un error pero no volverá a pasar. No esperaba que reaccionaran de esa forma—afirmaba la ojiazul—Gracias por ayudarme
-Agradéceselo a White, fue ella la que me aviso y la que retuvo a las detectives el tiempo suficiente para planear mi estrategia—anunciaba la rubia—En serio Perla, deberías parar ya. Esa policía te tiene en la mira y se ve muy decidida a capturarte
-No me importa, no descansare hasta que todas esas malditas paguen por lo que me hicieron—comentaba mordazmente la nombrada—Por el momento me detendré pero solo en lo que las cosas se calman
-Que hay de Zircón, también ella está en tu lista?—cuestionaba seriamente la rubia, mirando fijamente a Perla
-Te refieres a la abogada Ao?—preguntaba la ojiazul a su compañera, quien solo movió la cabeza en afirmación—No te preocupes, a ella no la visitare además esa chica no tiene la culpa de que el estado le haya obligado a defender a ese infeliz. En todo caso creo que el tenerte a ti como su esposa ya es suficiente castigo para ella
-Que te pasa, si conmigo se saco el premio mayor—decía arrogante Zircón, con el humor mas aligerado por la respuesta de Perla—Yo soy todo un amor
-Si claro—declaraba Perla sarcásticamente—En serio, no puedo creer que te casaras con la misma mujer que casi arruina tu carrera y con quien, además, compartes el mismo nombre
-No tenemos el mismo nombre. Yo me apellido Zircón y ella se llama Zircón, es diferente. Aparte no fue Zircón la que nos arruino ese día sino la jueza Yellow y su cómplice, la fiscal Zafiro Glas—explicaba la rubia—Y el amor es el amor, nunca se sabe con quién te va a llegar
-Tienes razón—Convenía la ojiazul
-Siempre la tengo—aseguraba la abogada—Sera mejor que vuelva al trabajo, aun tengo que llevarle esos importantísimos papeles a White
-Y, que tienes en esa carpeta?—interrogaba Perla señalado dicho objeto, mientras encaminaba a la abogada a la puerta
-Solo son papeles en blanco—contestaba la rubia guardando la carpeta de nuevo en su maletín—Salí tan apresurada que tome lo primero que encontré
-Que bueno que no pidieron revisar los documentos—comentaba la ojiazul—o las dos estaríamos en problemas
-No podían y, aunque se hubiesen atrevido a pedirlos, yo alegaría que eran papeles empresariales confidenciales y que no se los mostraría a menos que tuvieran una orden—explicaba tranquilamente Zircón—Estábamos protegidas gracias a la bendita clausula de privacidad
-Eres sorprendente Zircón, pensaste en todo—hablaba honestamente Perla
-Que esperabas, por algo soy la mejor—mencionaba la rubia, abriendo la puerta—Bien Perla, me voy. Si pasa algo y necesitas ayuda no dudes en llamarme
-No te preocupes, después del susto que les diste no creo que esas oficiales vuelvan pronto—declaraba la ojiazul
-Aun así, trata de mantener un bajo perfil. Entre menos llames la atención será mejor—aconsejaba la abogada saliendo de la casa de Perla
-Lo hare, te lo prometo—Finalizaba la ojiazul despidiéndose de la rubia, observando como esta se alejaba hacia su auto y agradeciendo a su suerte de tener a semejante persona como amiga
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Ha pasado más de media hora desde su llegada al cuartel general y en todo ese tiempo Hessonite se había mantenido encerrada en su oficina. Después de su encuentro con Perla, las detectives fueron directamente al aeropuerto a investigar la coartada de la ojiazul, quedando estupefactas al comprobar que todo lo dicho por la delgada mujer resulto ser verdad. No solo estaban los registros del vuelo sino que también el personal de la aerolínea corroboro la historia de la ojiazul, incluso tenían los videos de las cámaras de seguridad donde se observaba la salida y el regreso de Perla. Hessonite no lo podía creer, tanta era su conmoción que apenas tuvo voz para pedir una copia de las grabaciones. Después de eso permaneció en silencio, encerrándose en su oficina para no ser molestada por nadie.
-Esa mentecata, hasta cuándo piensa quedarse ahí—Pensaba para sí Esmeralda quien se encontraba parada frente a la puerta de la oficina, decidiéndose a entrar tras un breve momento de vacilación
-Oye estafermo, Nefrita me dio los resultados de su análisis de los videos y estos son legítimos—decía la peliverde, buscando alguna reacción en su compañera la cual permanecía en silencio, observando detenidamente el mural de fotos en su pared de las victimas relacionadas al caso Univese—Sabes, hay algo que me tiene intrigada. En todo el tiempo que estuvimos con Amatista Morales nunca vimos a ningún hombre visitarla, me refiero a que donde está el padre su bebe?
-Nunca se lo preguntamos—respondía automáticamente la trigueña
-No, porque en cuanto Morales dijo el nombre de Perla saliste tan rápido que te olvidaste del interrogatorio—razonaba Esmeralda
-Ella asegura que fue Shell quien la ataco—argumentaba Hessonite
-Si, así como también a Olivine, Lazuli y Universe con el cual, sospecho, que mantenía una relación cercana—comentaba la peliverde pensativa—Pero hay algunas cosas que no están muy claras en esto. Si realmente fue Shell quien ataco a Morales, como es que esta sabia que Amatista estaba embarazada? Según las hermanas solo los más cercanos conocían del estado de Morales, además ellas estaban muy preocupadas de que algo malo le fuera a pasar a su hermanita, por que tendrían tanto miedo? Creo que necesitamos hacerle otra visita a la familia Morales, que dices?
-A veces olvido lo inteligente que eres—hablaba Hessonite saliendo de su letargo mientras se dirigía a la puerta, siendo seguida por su compañera peliverde
-Por qué crees que tengo este rango—declaraba orgullosa Esmerada, quien no podía evitar sonreír por haber logrado su objetivo—Aparte de mi gran inteligencia y deslumbrante belleza también tengo una sobresaliente perspicacia y agilidad
-Seria más fácil creerte si no usaras ese ridículo lente—sugería la rubia afro a su homóloga.
-Que te pasa, mi monóculo me da distinción y clase. Recuerda que soy inglesa—afirmaba la peliverde, quitándole los seguros a su carro para poder entrar en el
-Como tú digas—finalizaba Hessonite entrando al vehículo, mientras su compañera iniciaba la marcha para dirigirse una vez más a encontrarse con Amatista
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El sol estaba a punto de ocultarse cuando las detectives llegaron al hospital, tan pronto como estacionaron su coche se dirigieron inmediatamente hacia la habitación de Amatista, la cual estaba despierta y en compañía de una de sus hermanas.
-Detectives! Que paso? Arrestaron a esa bruja? Y mi bebe?—preguntaba la pelilila sobresaltada
-Perla Shell está bajo investigación policial mientras tanto tenemos que hacerle unas preguntas para aclarar ciertas dudas—decía seriamente Hessonite—Señorita Morales dígame, cuando fue la última vez que vio o tuvo contacto con Perla Shell?
-Fue hace más de dos años, creo—contestaba la nombrada
-Aparte de su familia, quien más sabía de su embarazo?—continuaba la rubia afro
-Solo unas compañeras del trabajo y amigos cercanos—respondía la pelilila
-Que paso con el padre de la criatura? Donde esta?—cuestionaba la trigueña
-Por qué quiere saberlo!? El no tiene nada que ver en esto!—Gritaba Amatista enojada—Ya le dije que fue Perla! Por que insiste en perder el tiempo con tonterías!
-Escuche, señorita Morales, la coartada de Perla Shell es muy solida así que necesitamos investigar a otros posibles sospechosos—comentaba Esmeralda acercándose a Amatista—Díganos, quien es el padre de su hijo? Donde está el?
-El no está aquí, se fue cuando se entero del embarazo—explicaba la pelilila—pero él es inocente! Créame, el sería incapaz de hacerme algo así
-Cual es su nombre?—insistía la peliverde
-Es Greg Universe!—interrumpía abruptamente la hermana mayor de Amatista—Ese tipo abandono a mi hermana a su suerte y la amenazo antes de irse!
-Chip cállate!—Exigía exaltada Amatista
-No! Entiéndelo Amatista, ese imbécil nunca te amo. Ya basta de seguirlo ayudando!—exclamaba molesta Chip viendo fijamente a la pelilila, la cual luchaba por evitar derramar sus lagrimas delante de todos—Si a ti te importa más ese cabrón que tu propia hija, entonces sigue como estas. Nosotras haremos hasta lo imposible por encontrar a nuestra sobrinita bebe
-Es cierto lo que dijiste? Universe amenazo a tu hermana?—interrogaba Esmeralda a Chip
-Eh si, antes de abandonarla le dijo que ella seguía o algo así—contestaba Chip viendo a la detective—después de eso dejo la ciudad
-Tienes alguna idea de a donde pudo irse?—continuaba la peliverde
-No, lo siento—respondía honestamente Chip
-Tiene un primo en Ocean city, se llama Andy DeMayo. Vive en una granja a las afueras de la ciudad y posee una avioneta—hablaba Amatista cabizbaja, abrazándose a sí misma para darse fuerza—El y Greg son muy cercanos, lo más probable es que se haya ido con el
-Gracias por su cooperación, las mantendremos informadas de cualquier avance—mencionaba Esmeralda encaminándose hacia la puerta, siendo imitada por Hessonite
-Por favor oficiales. Encuentren a la niña—suplicaba lastimosamente Chip, llamando la atención de las detectives
-Lo intentaremos—afirmaba sinceramente la peliverde, conmovida por la petición de la otra mujer. Sin más que decir, las detectives abandonaron el lugar, dirigiéndose de nueva cuenta hacia la estación en completo silencio, cada una sumida en sus propios pensamientos. Y aunque la dos chicas tenían diferentes teorías en sus cabezas, el objetivo de ambas era el mismo: Encontrar al culpable y devolver a ese bebe con su familia a como dé lugar.
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-Aun creo que debimos ir tras DeMayo—Reprochaba una molesta peliverde dentro de su automóvil. Después de investigar lo dicho por Amatista y rastrear al primo de Greg, sorpresivamente Hessonite decidió mandar a Army y Leggy a interrogarlo mientras el resto del equipo permaneció en el cuartel
-Ocean City esta a hora y media de camino, no podemos darnos el lujo de permanecer tanto tiempo lejos de la estación—razonaba la rubia afro—además te di la opción de irte con Army y tu preferiste quedarte conmigo
-Después de la escena que hiciste en la casa de Shell no podía arriesgarme a dejarte sola—explicaba Esmeralda—Sabia que irías tras de ella sin importarte su coartada
Y la ojiverde tenía razón, desde hace varias horas las policías han estado siguiendo de cerca a Perla. Observando detenidamente hasta el más mínimo detalle de su rutina. Lo cual las tiene en su situación actual: metidas dentro de su carro en el estacionamiento de un minisuper, esperando a que la ojiazul regrese de hacer sus compras
-Al menos debí traer algo para comer—refunfuñaba la peliverde, viendo con unos binoculares como Perla le pagaba a la cajera—Que bonita blusa trae Shell, donde comprara su ropa?
-Quieres concentrarte, esto es serio!—regañaba la trigueña a su compañera, la cual ni siquiera le hizo caso pues algo ahí afuera capto su atención
-Oye, hay un sujeto sospechoso siguiendo a Shell—comentaba Esmeralda a la rubia afro, pasándole los binoculares—El sujeto robusto y bajito vestido con pantalonera y sudadera café. Ya lo viste?
-Si, aunque la cosa que trae en la cabeza no me deja verle el rostro. Será mejor que nos acerquemos, tengo un mal presentimiento —decía seriamente Hessonite al tiempo que abandonaba el coche
Pero en un movimiento repentino el sujeto misterioso se abalanzo contra Perla, golpeándola fuertemente en la cabeza y tirándola al suelo. Tan pronto como dejo fuera de combate a la ojiazul, tomo a una de las bebes que estaban en el carrito de compras de la pálida mujer y salió corriendo tan rápido como sus piernas le permitan. Ante tal hecho la trigueña se fue velozmente tras del raptor, el cual tomaba caminos al azar tratando de perder a su perseguidora, sin embargo su esfuerzo fue en vano pues la detective lo alcanzo unas cuadras más adelante, arrinconándolo en un estacionamiento subterráneo.
-Escucha soy policía, no compliques más las cosas. Dame al bebe y nadie saldrá herido—hablaba Hessonite tratando de sonar lo más calmada que podía. Sus sentidos estaban en alerta y en su mano derecha portaba su arma, lista para disparar en cualquier momento
-Tu no-o entie-endes, e-es mi bebe—respondía el raptor entre jadeos, tratando desesperadamente de meter aire a sus pulmones
-Que?—exclamaba sorprendida la trigueña, reconociendo la voz—Amatista!
La nombrada no tuvo tiempo de contestar pues, sin que se diera cuenta, una sigilosa peliverde la atacaba por detrás, obligando a que ambas mujeres terminaran en el suelo debido al forcejeo. La hábil detective maniobro al raptor de tal forma que el bebe cayó encima de ellas, donde se mantuvo seguro mientras Esmeralda, quien estaba debajo de Amatista, inmovilizaba a la pelilila. Hessonite inmediatamente se dirigió a ayudar a su compañera, tomando al bebe de los brazos de una aturdida morena que luchaba desesperadamente por librarse del agarre de la peliverde. Esta, al darse cuenta que el bebe se hallaba en manos de su compañera, aplico una maniobra defensiva para voltear a la pelilila boca abajo quedando la ojiverde encima de su abatida contrincante, dejándola fuera de combate.
-Amatista Morales, queda bajo arresto por secuestro de un infante y agresión en primer grado—Anunciaba Esmeralda mientras esposaba a la morena—Tiene derecho a guardar silencio pues todo lo que diga puede ser utilizado en su contra. Tiene derecho a llamar a un abogado, en caso de no contar con uno el estado le proporcionara a alguien...
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De vuelta en la estación, las detectives se encontraban tratando de calmar a una furiosa ojiazul. Después del arresto de Amatista, Hessonite procedió a devolverle su bebe a Perla, quien inmediatamente se dirigió al departamento de policía para levantar la denuncia correspondiente. Grande fue su enojo al saber que no encarcelarían a la pelilila debido a su delicada condición de salud y al hecho de que ella también era una víctima de otro delito
-Déjeme ver si comprendo. Yo nunca he infringido la ley sin embargo si cualquier fulano me señala ustedes inmediatamente me quieren mandar a la hoguera, hostigándome como si fuera lo peor de esta ciudad. Y a ella que la atraparon en el acto, ustedes no le harán absolutamente nada!?—gritaba colérica Perla, llamando la atención de todos en el lugar
-La señorita Morales permanecerá bajo arresto hospitalario—explicaba Esmeralda lo más calmada que podía—Trate de comprender, la condición de Amatista es delicada y podría empeorar si la metemos en una prisión, una vez que su salud mejore su denuncia procederá. Lo que hizo Morales es muy grave y no quedara impune, se lo prometo
-Eso espero, porque si veo a alguien sospechoso rondando mi casa o a mi familia no respondo por mis acciones. No permitiré que me sigan arrebatando a la gente que amo—decía amenazadoramente la ojiazul, observando fijamente a Hessonite quien, por su parte, se mantenía en silencio. Lanzándole una mirada retadora a la pálida mujer
-No se preocupe, levantaremos una orden de protección hacia usted. Si alguien quiere o intenta molestarla solo llámenos y acudiremos inmediatamente en su auxilio—afirmaba tranquilamente la peliverde, intentando calmar el tenso ambiente alrededor de ella
-De acuerdo. Pero estaré vigilando que cumplan con lo que dijeron—sentenciaba Perla saliendo del lugar, siendo escoltada por una oficial hasta su auto
Después de que la ojiazul se marcho, ninguna de las dos mujeres se atrevió a decir nada. Así, en silencio, se dirigieron hacia la oficina de Hessonite donde se encerraron para no ser molestadas. Una vez dentro la trigueña fue directamente al mural en su pared, en el cual ahora tenía agregada la foto de Amatista
-No estoy diciendo que concuerde con tu teoría—comentaba Esmeralda rompiendo el silencio—pero hay algo muy extraño en la actitud de Shell
-Por que lo dices?—preguntaba la rubia afro sin ver a su compañera
-Las huellas encontradas en el sótano de la familia Morales era de unas botas del numero 8 pero Shell calza del 7, es casi imposible que sean de ella—razonaba pensativa la peliverde—sin embargo, entre las cosas que compro en el minimercado había productos para bebes
-Tiene dos bebes adoptados, es logico que compre cosas de bebes. Sherlock—interrumpía sarcásticamente la trigueña
-Sus hijas tienen más de un año, los productos que compro eran para bebes recién nacidos como pañales y leche—argumentaba la ojiverde—No sé mucho de bebes pero dudo que esas cosas le sean de utilidad a sus hijas
-Por qué no me lo dijiste antes?—exclamaba Hessonite sujetando a Esmeralda por los hombros—Y cuando descubriste eso?
-Fue cuando estábamos en el minimercado—contestaba Esmeralda—y no pude decírtelo debido a la brillante intervención de Amatista
-Carajo! De no ser por Morales aun podríamos seguir vigilando a Shell. Esa idiota arruino todo—maldecía molesta la rubia afro—Oye, realmente eres muy observadora
-Elemental, mi querida Watson—declara orgullosa la peliverde—Aunque no estoy totalmente de acuerdo contigo, admito que quizás tengas algo de razón respecto a Shell
-Esmeralda, con eso es suficiente para mí—declaraba honestamente Hessonite mientras una sonrisa de agradecimiento se formaba en su rostro.
