Hola, bronies y lectores.
Una mala noticia.
Estaré un tiempo sin publicar. Esto se debe a que ahora estoy trabajando y también preparando una oposición. Por ello ya no tengo tanto tiempo libre como hasta ahora. Seguiré leyendo sus fanfis aunque dejaré menos reviews, algunos sí pero menos.
Ahora disfruten del fic.
CAPÍTULO 12
SENTIMIENTO DE CULPA
SKYLA
Habían pasado dos días desde que Heron vino a verme. Me encontraba en mi habitación pensando en si lo que dijo era verdad o solo intentaba molestarme. ¿Había sido injusta con Spike? Mmm. Eso era discutible. Él provocó la muerte de mi padre porque aunque asumiese que mi progenitor murió por accidente seguía siendo cierto que Spike no logró protegerlo a él ni tampoco a mis abuelos, asique el señor dragón seguía siendo culpable. Aunque por otro lado Heron tenía parte de razón, yo era la única de las princesas que no fui torturada y dieron una habitación en vez de estar en una mazmorra, asique supongo que Spike me protegía de "La Unión". ¿Era injusta con este último? Quizás sí pero ¿Qué debería hacer? ¿Olvidar y perdonar? No es que quisiese o no hacerlo, es que físicamente no podía olvidar y por tanto tampoco disculpar. Tampoco pensaba indultar a mi madre, ella había venido a verme ayer pero simplemente la ignoré, curiosamente una de las soldados cebra me dijo que había tratado a mi progenitora como a una basura, pues igual que ésta última a mí durante toda mi vida.
SPIKE
Faltaban pocos días para viajar al reino de los dragones, o lo que quedase de él. Me preguntaba qué se habría conservado, quizás nada. También me hacía la pregunta de si era lógico o no querer recuperar y reparar una tierra en donde supuestamente ya no vivía nadie y estaba desbastada. Me había llegado un comunicado de Eomer, me pedía que los changelings no siguiesen trabajando en las minas a menos que parte de sus recursos fuesen a parar a su país, le respondí que los changelings mineros no fueron nombrados por mí sino que eran voluntarios, también le recordé que él ya se había llevado su botín.
EN CHANGELOPOLIS
NARRADOR OMNISCIENTE
Eomer se encontraba en el salón principal del castillo desayunando cuando entró un soldado cuadrándose ante él.
—Majestad, ha llegado la información que pedisteis.
—¡Por fin! Mis contactos en Canterlot han servido para algo.
—Pero… si Spike y los otros líderes se enteran de que les espiáis…
—No es a ellos. Es a esos ponis.
—… Pero… en este caso…
—Márchate.
—Señor…
—¡LARGO!
—Sí, señor.
—Y cierra al salir.
El soldado se marchó.
Eomer abrió el sobre que le habían dado y empezó a leer los documentos, se trataban de una serie de escritos más una fotografía.
«Veamos… ¿Quién es ese oficial de mi ejército que incita a mis soldados a trabajar en las minas cuyos bienes no van a parar aquí?...»
El changeling seguía leyendo. De pronto abrió los ojos como platos.
«!NO! ¡NO PUEDE SER! Él no ha podido… Se retiró del ejército. ¿O no? Eso significaría que madre lo readmitió. Pero… yo lo habría notado. Habría notado su presencia, la presencia de… Madre ascendió a oficiales a varios soldados rasos la semana antes de su muerte. ¿Él fue uno de ellos? ¿Por qué no me lo dijo? Asique… ahora él ayuda a Spike…»
Eomer fue hasta su dormitorio donde sacó de un cajón una fotografía. En la foto se veía a Chrysalis con un pequeño bebe entre los cascos, su único hijo. Al lado de la yegua había un changeling de lomo gris perla, ojos marrones y crines rojas. Eomer acarició el rostro de dicho semental.
—Padre, madre…
Seguidamente en la imagen se veía a un segundo changeling varón junto al marido de Chrysalis, y mirando fijamente al niño. Eomer miró su rostro. Era un changeling con los ojos gris claro, alas moradas, crines marrón oscuro casi negras.
—¿Acaso tú…? Te creí desaparecido. Eras el único, aparte de mi padre, en quien mi madre confiaba. Creo que incluso confiaba más en ti que en mí. A mí me consideraba inmaduro, me quería pero según ella no sabía ser paciente y reflexivo.
«Asique… ¿Pretendes regañarme otra vez? Ya no soy un niño, soy tu rey. Tú tendrás que obedecerme quieras o no. Y mi orden será que abandones esas minas»
Eomer fue a su escritorio y comenzó a redactar una carta.
—¡Guardias!
Se presentaron de pronto 4 soldados sin ni siguiera llamar a la puerta.
—Lleven esta orden a Canterlot. Todos los changelings que trabajen en sus minas deben abandonarlas inmediatamente, además el oficial al mando debe ser arrestado y traído ante mi presencia.
—Pero… majestad, eso no gustará al comandante Spike, él…
—Él no es vuestro rey, yo sí.
—Pero…
—Ni peros ni peras. ¡Antes del anochecer quiero a ese tipo ante mí! ¡¿ENTENDIDOOOO?!
—Sí, sí señor.
—Pues largó. Ya os estáis tardando.
Los soldados se marcharon cabizbajos cerrando tras de sí. Al salir de la instancia comenzaron a hablar entre ellos.
—Antes no era así.
—De un tiempo a esta parte cada vez tiene peor genio.
—Nuestros compañeros de Canterlot solo ayudan a Spike. ¿Y el rey reacciona así? Es patético.
—¿Dónde está el rey Eomer que levantó este país después de muerte de su madre? ¿Y el que nos dirigió durante la batalla de Canterlot? Ese de ahí adentro no es Eomer, solo es un niñato.
EN EL REINO CEBRA
Perséfone se encontraba en unas termas en compañía de una cebra anciano. El semental tenía el lomo verde con rayas naranja claro, ojos rojos y pelo verde oscuro con mechones naranja fuerte, respondía por Crimson White y era el hermano de Heron, a quien galadriel y el consejo de ancianos le habían pedido que cuidase de la dragona.
Pueden ver la imagen de Crimson en mi deviart.
—Aun estás tensa. Relájate. Deja que el calor y este lugar te tranquilicen.
—Lo siento, Crimson. No puedo evitar sentirme mal por Spike.
—Ya lo hemos hablado. No le fallaste, Perséfone.
—¿Y por qué siento que fui injusta con él? Debí apoyarle ante los líderes.
—Eso fue porque tu ira contra los ponis nubló tu alma y tu juicio.
—Le vi en el entierro de su madre y hermano, apenas nos dirigimos la palabra. Después de cómo le traté me costó incluso mirarle a la cara.
—¿Él te reprochó algo?
—No, no lo hizo. No obtuve ningún reproche de su parte.
—¿Crees que te ha perdonado?
—Creo… que sí. Pero… ¿Y yo? No sé si pueda superar todo esto incluso con su ayuda y la del consejo. Aun tengo rencor hacía los ponis, mucho rencor.
—Es bueno que lo admitas. Con esfuerzo y tiempo lo superarás.
EN CANTERLOT
Spike se encontraba en su habitación mirando una foto de Marcus, Perséfone y él.
SPIKE
Desde la marcha de Perséfone no había pasado un solo día en que no pensase en ella. La pobrecilla tuvo que irse con las cebras para intentar superar sus traumas de la guerra. ¿Y por qué? Porque yo era un inútil que no supe cuidar de ella, de mi amiga. La pobrecilla quedo afectada después de la batalla de Canterlot ¿Y qué hice yo? ¿La ayude? No ¿La mime? Tampoco. En su lugar la presioné con los asuntos de "La Unión", la política y los acuerdos de paz. La presione sin tener en cuenta su malestar ni su estado de ánimo. Una prueba más de que yo era un imbécil egoísta e inútil. No salvé a mis padres, no salvé a mi hermano, no evité que mi sobrina fuese maltratada, y para rematar traté como a una basura a quien posiblemente era o hubiese podido ser el amor de mi vida. Miré aquella foto mientras acariciaba el rostro de mi mejor amiga.
«No supe decirte apenas nada durante el entierro. Eres lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo. Perdóname»
Skyla me odiaba. ¿Y qué? Eso era justo lo que me merecía, su rencor y su odio ¿Por qué no? Yo también estaba comenzando a sentir rencor contra mí mismo. No fui capaz de proteger a todas aquellas personas que habían sido importantes para mí. Mi hermana, que en su día era una niña inocente y dulce, desapareció; en su lugar no quedaba nada más que una psicópata; mi cuñada era otra criminal; mi sobrina seguía viva pero fue maltratada y se quedo huérfana, mi hermano y mis padres murieron. Perséfone fue maltratada por… por… por mí. Pude haber actuado de forma diferente con ella, pude haber estado a su lado, consolarla, apoyarla… pero no lo hice. ¿Por qué no lo hice?
De pronto Spike comenzó a destrozar la habitación lleno de ira contra si mismo.
—¡¿POR QUÉ?! ¡¿POR QUÉ NO SAQUÉ A MIS PADRES DE CANTERLOT?! (Volcó y destrozó la cama)
—¡¿POR QUÉ NO RESCATÉ A SKYLA Y A SHINING DE LOS PRETORIANOS?! (Destrozó el armario de un coletazo)
—¿POR QUÉ NO CUIDE DE PERSÉFONE? ¿POR QUÉ LA DI LA ESPALDA CUANDO ELLA MÁS ME NECESITABA? (Destrozó una mesa)
No sé por qué pero me arrodillé mientras respiraba de forma agitada e incluso tenía flato.
—¿POR QUÉ FUI TAN NECIO DE NO PROTEGER A MI GENTE? ¿POOOOOOOOOOOOOR QUEEEEEEÉ?
En la ciudad.
Parada frente al portal de una gran mansión se encontraba una terrestre naranja, de crines marrones, ojos azulados, un lazo amarillo en el pelo y una cutie mark con forma de rosa roja, respondía por Rose Petal; frente a ella había una aristócrata anciana.
—Buenos días, señora—la joven hizo una reverencia. Venía a ver si…
—Olvídalo.
—¿Qué?
—Todo el mundo sabe a qué te dedicas, niña. Mi casa no es un burdel y aquí no se admite a chicas como tú.
—¿Qué? No. Se equivoca. Vine a ofrecerme como criada a tiempo parcial.
—¿En serio? ¿Además de echar polvos flotas el polvo?
—Señora, por favor…
—¿Quieres un consejo? Lárgate de Canterlot. Dudo que nadie te contrate en esta ciudad, salvo para… ya sabes qué.
La noble cerró la puerta de un portazo.
NARRADOR PROTAGONISTA POR ROSE PETAL
Esa ya era la sexta casa donde me rechazaban. Por el momento mi familia y yo estábamos viviendo más o menos estables gracias a las ayudas que repartió "La Unión" y a lo que yo había ganado trabajando con mi cuerpo. Intenté abrir de nuevo la antigua floristería de mi madre pero ya no había nadie que nos comprase flores. Cuando estaba a punto de irme a tocar a la séptima casa alguien me llamó detrás de mí, me volví y abrí los ojos como platos al ver que se trataba de Avarice.
—Buenos días, mascota.
—¿Qué hace usted aquí?
—¿Bueno… solo vine a ver cómo te iba sin mí.
—¿Me estaba siguiendo?
—No, no directamente. Mis muchachos se encargan de seguir a quienes les ordenó, simplemente remato la faena.
—¿Qué quiere de mí?
—Hacerte ver la verdad.
—¿La verdad?
—Sí. La verdad es que eres una puta y siempre lo serás, hagas lo que hagas no podrás escapar de ofrecerte a otros, tarde o temprano sucumbirás. La única diferencia es que puedes intentar ser una zorra de lujo que pesque peces gordos; o una puta de barrio que se acueste con quien sea.
—Se equivoca. Ya no me dedico a eso y nunca más lo haré.
—No tienes más opción. Hice correr la voz de quien eres y a qué te dedicas. Nadie te contratará en esta ciudad.
—¿Qué? Entonces… por eso esa señora dijo…
—Así es. Por eso lo dijo.
—…
—Vuelve conmigo. Te conseguiré clientes y entre ellos y yo te pagaremos bien por tus servicios. Serán gente de clase y sanos. Incluso si quieres puedo encargarme de que te hagan revisiones mensuales para asegurarnos de que no te contagias de nada.
—¿Por qué está tan interesado en mí? Seguro que en Canterlot hay otras chicas aparte de una servidora.
—Sí y no. Hay otras pero no muchas con tu gracia e inocencia.
—¿No se le ha ocurrido pensar que podría contagiarme de alguien y trasmitírselo a usted?
—Por eso habrá que revisarte primero.
—Déjeme en paz.
—Como quieras, por ahora me voy. Cuando se te acabe el dinero que ganaste no tendrás más remedio que ser mía o irte fuera de Canterlot. No tengo necesidad de obligarte a nada directamente, no necesito usar la violencia. Me bastará con que a tu madre y a ti no os contraten en ningún sitio, con que vuestra tienda no venda nada, con que tu hermanito no sea aceptado en ninguna guardería de esta ciudad… Mientras no seas mía tu familia y tú seréis un trió de repudiados por todo el mundo.
—… Es un farol.
—¿En serio? Esta ha sido la sexta casa donde no te han contratado.
—…
—Bueno… Adiós, niña.
Ese miserable se marchó dejándome muy intimidada.
Horas después, en las minas.
Los changelings estaban trabajando cuando se presentó un capitán acompañado de varios soldados. El oficial ordenó a todos que se detuvieran.
—¿Dónde está el teniente Kurt?
Uno de los mineros se adelantó.
—Señor, teniente Kurt a sus órdenes.
—Muy bien. Queda arrestado por orden de su majestad el rey Eomer.
—¿Qué?
—Aquí tiene la orden de detención—le entregó una misiva—Puede acompañarnos de buen grado o por la fuerza, tenemos ordenes de llevarle ante la presencia del rey. Todos los demás fuera de la mina, los trabajos quedan suspendidos para nosotros hasta nuevo aviso.
—Prefiero irme de buen grado.
—Es lo mejor.
Los mineros se veían indignaros.
—¡Es un escándalo!
—¡Una vergüenza!
—¿Bajo qué cargos lo arrestan?
Algunos ya estaban a punto de levantarse para apoyar al teniente aunque fuese armados con picos y palas mientras que los soldados del capitán se pusieron a la defensiva, aunque a ellos tampoco les gustaba este arresto, pero Kurt no lo consistió que ambos bandos peleasen.
—¡FIRMES!—intervino el detenido mirando a los mineros quienes se cuadraron—Si el rey quiere verme he de ir, abandonen la mina y no peleen contra sus hermanos.
—Señor, sí señor.
«Increíble. Había oído hablar de su popularidad pero esto… Incluso siendo arrestado los soldados le siguen» pensó el capitán mientras le ponía unas esposas al detenido.
Tres horas después Kurt llegó esposado al salón del trono del rey Eomer, presentándose ante este último. El rey miró fijamente al detenido.
FIN DEL CAPÍTULO 12.
¿Quién es exactamente Kurt? ¿Cuál es su relación con Eomer?
¿A Crimson White le gustará su OC cebra?
¿Avaricie recibirá su merecido?
¿Dejaré alguna vez de hacer estas preguntas?
No se pierdan el próximo episodio.
Hola, bronies y lectores.
Perséfone y Spike sienten que fueron injustos el uno con el otro, y lo peor es que ninguno de los dos sabe lo que el otro siente.
Spike siente que le falló a su familia, pobre.
Al principio tenía pensado que Avaricie secuestrase a Rose, o que la obligase por la fuerza a entregarse a él. Pero luego pensé en prescindir de la violencia física y emplear otros métodos.
Hice que Crimson apareciese en el fic, aunque no tendrá tanto papel como su hermana. De hecho, no sé si volverá a aparecer, bueno… sí, volverá a aparecer.
Como dije en la introducción estaré un tiempo sin publicar y dejaré menos reviews, esto es debido a mi nuevo trabajo más la preparatoria de mis oposiciones.
Eso es todo por ahora.
Un saludo.
Nos leemos.
