Hola a todos! Ya ha pasado creo casi un año o más de mi última actualización y como a todos creo yo les pasa, es por temas de estudio, pero me he estado tomando tiempos para poder traer al fin este capitulo. Ojalá lo disfruten 7u7

CAPITULO 12

PARTIDA

Al amanecer, Eva se despertó encontrando a un Snake con el rostro relajado que descansaba tranquilamente con el brazo sobre su cintura. Su espalda pegada al pecho de él se encontraba tan cómoda en aquel lugar que no se quería mover de ahí. Volteó lentamente mientras rozaba con cierto amigo que había estado trabajando el turno de noche. Trazo su rostro con la yema de sus dedos: su nariz, la costura del parche, sus pómulos y sus labios. Estos los contemplo por más tiempo, acariciando su más preciado tesoro. Jaló apenas con la yema del indice el labio inferior y se acerco a besarlo. Este no tardo en responder el beso y presionarla contra su cuerpo.

–Buenos días – dijo Eva al separar sus labios.

–Vaya manera de despertar –respondió Snake.

Ella estaba cubierta por un polo blanco y una gran casaca negra.

–Te ves mejor así. –dijo Snake al sentarse. Ella se limitó a sonreír. –Tenemos que partir hoy, Eva.

–Aún no he empacado mis pertenencias.

– No creo que las necesites. –Ella se ruborizó. –No... me refería a eso

–Lo sé. –Se acercó a darle un casto beso y se retiró a la habitación.

Abrió la puerta y se dirigió a inspeccionar los cajones y retirar algunas prendas de importancia. Ropa interior fue lo que más tomó. ¿Donde estaban las ropas decentes? No encontraba ni una sola. Salió de la habitación sin hacer ruido y metió en la maleta de Snake su ropa interior. Volvió a la habitación para continuar con la búsqueda de ropa. Milagro, un pantalón de jean azul y un bibidi blanco. Nada más que eso. Fue al cuarto de baño y se vistió con lo encontrado. Tomó sus botas negras de pasadores y se las puso.

– ¿A dónde iremos ahora? –preguntó al salir a la sala.

– ¿Aún funciona la moto que le compraste a la señora? –sentado y aspirando en el puro con un fósforo encendido frente a él.

– Supongo que aún lo hace ¿por qué?

– Saldremos de aquí con ella. ¿Ya estás lista? –humo se escapa de sus labios.

– Sí, pero déjame ir a despedirme de la Señora Tuyen y Nathan.

– Te espero afuera. –dando una calada larga a su puro, salió de la casa.

Eva se acercó a la habitación de la Señora Tuyen y la encontró despierta acomodándose sus zapatos para comenzar el día. La vió entrar y sentarse a su lado.

–Así que ya te vas...

–Si. Me está esperando fuera.

–Te deseo...– sus palabras fueron detenidas al encontrarse en un abrazo que la tomó desprevenida.–... lo mejor pequeña.

–Gracias.–respondió Eva y la soltó.

–Ahora te puedes ir. Sabes que no me gusta ver a la gente partir. –se levantó.

–Pienso lo mismo...–terminó cerrando la puerta tras ella. Ojalá y no me hagas una escena pensó al ver la habitación donde dormía Nathan. Abrió la puerta sin emitir sonido alguno, él se hallaba profundamente dormido un alivio... Se acercó y besó su mejilla. Sacó una nota de su bolsillo y lo colocó bajo su almohada. Si quieres ir a América, basta con que envíes una carta a esta dirección. Yo me encargo del resto. Eva... escrito en la nota que dejó.

Él ya había puesto en marcha el motor y solo esperaba a que caliente un poco. Ella salió de la casa y caminó hacia él.

–Entonces, ¿Sabes de motos? –pregunto a verlo observar la moto muy meticulosamente. Él se encogió de hombros.

–No debe ser tan difícil. Solo reviso que no tenga fuga de combustible o algo de eso.

–Traumado por la última vez que montamos una juntos.

–Sólo quiero asegurarme ¿Ya estás lista?

–Si ¿Manejo yo?

–Preferible. –tomó un mango de la moto y quito la pata de apoyo, esperó mientras la sostenía para que Eva subiera. Ella se acomodó y le hizo un breve gesto con la cabeza para indicar que también lo haga. Una vez subidos Snake le dió una última calada a su puro para después tirarlo al suelo y pisarlo. La rubia arrancó y emprendió rumbo al centro de la ciudad.

Después de un largo recorrido se encontraban frente a la posada, apagó la moto y bajaron para dirigirse a la habitación.

–Señor Smith, muy buenas tardes. –Jhon se limitó a responder con un gesto. Eva se apresuró a su lado. Sacó las llaves del bolsillo de la maleta y abrió la puerta, se hizo a un lado dejando a Eva pasar primero, entró luego él y cerró la puerta. Colocó la maleta a los pies de la cama, sacó lo necesario y fue a bañarse, el largo trayecto los dejo algo empolvados. La rubia repitió la acción y lo siguió.

–No soy fan de los baños de las posadas baratas, mínimo los de un hotel cinco estrellas, pero por ti haré una excepción. –habló después de cerrar la puerta tras ella. Lo siguiente que sintió fue un golpe sordo y su cuerpo atrapado entre la puerta y el pecho del hombre del parche. Unos labios estaban sobre su delgado cuello y las manos exploraban su suave piel sin piedad. Atónita es una palabra que podría describir como se sentía, siendo tomada sin palabras y de manera bruta. Este era diferente al hombre con el que estuvo en la casa de la Señora Tuyen, ese fue delicado y condescendiente, este al contrario era salvaje e imperioso. Solo le quedaba contestar a sus muestras de deseo, pero lo que no tomó en cuenta es que su cuerpo no esperó a que analizara la situación y respondió de manera casi inmediata. Se quitaron todo lo que cubría sus cuerpos de manera apresurada y con respiración agitada. Completamente desvestidos unieron sus cuerpos nuevamente con rapidez y fuerza, presionando para fundirse entre sí.

Se apoderó de sus labios de manera exigente y ella permitía que la devorase invadiendo su boca con su hábil y dominante lengua. Sus manos se deslizaron por los muslos y la elevó a lo que la rubia inmediatamente enredó sus piernas alrededor de su cintura y lo abrazó del cuello profundizando el beso, lo que generó una batalla por el dominio de sus lenguas. Avanzó al interior de la ducha y giró la llave del grifo. Dio un respingo con un leve gemido proveniente de su garganta al sentir el torrente de agua fría en su delgada espalda. Él introdujo a ambos bajo el chorro de agua y la elevó para tener acceso a esas grandes masas de piel blanquecina suave y esponjosa que deseaba devorar. Atacó una de las puntas rosa pálido de manera salvaje y hambrienta, realizó círculos con la lengua sobre la sensible piel para después presionar con sus dientes terminando en una fuerte succión sobre ésta, ella gemía su nombre y arqueaba la espalda empujando su cuerpo a favor de sus labios, y arremetió contra el otro y repitió el proceso. Eva usó la poca cordura que le quedaba para limpiar sus cuerpos, no se habían metido a la ducha solo para calmar sus más primitivos instintos.

Cogió una pequeña botella de shampoo y vertió el contenido sobre su palma y la cabeza de Snake, de manera rápida masajeó su larga cabellera rubia y luego procedió con la de él. La vista de este era totalmente erótica y abrumadora, su boca y su completa atención puesta en sus grandes montículos blanquecinos. Un hombre como él embelesado no es una proeza de las que muchas mujeres podrían jactarse. ¿Mujeres? Ahora que pasaba por su cabeza, ¿cuántas habían sido? No era quién para señalar, ya que ella tenía una lista aparentemente incontable de hombres e incluso algunas mujeres que habían probado un poco, o mucho, de ella. No, no era momento ni lugar para rememorar momentos vividos. Cerró los ojos temporalmente para disfrutar de la sensación de ser devorada salvajemente, pero no podía dejar de lado la difícil tarea. Con suaves masajes esparció el shampoo sobre el cabello de su atacante, toqueteo la pared en busca de la llave del grifo y aumentó la salida del agua. Enjuago sus cabellos y los de él. Tomo el gel de baño y vació su contenido sobre sus cuerpos, él arremetió contra su boca.

Abrazo su cuello nuevamente respondiendo a la muestra de deseo, su mente no pensaba con claridad, pero notaba que su cuerpo descendía lentamente, se reacomodó ajustando más las piernas en su cintura y sosteniéndose de su cuello. Ahora era aún más difícil no caerse al incluir gel de baño en ellos, su cuerpo continuaba deslizándose. Unos centímetros más abajo sintió cierto socio de su amante en toda su firmeza tentando a su feminidad, tentación que no quería dejar pasar, por lo que dejó deslizarse un poco más. Acción que fue detenida por dos fuertes manos que tomaron sus muslos sosteniendo así su cuerpo, frustrando a la rubia de respiración agitada.

Jhon abrió más la llave del grifo y enjuagó a ambos bajo el chorro de agua. Una vez enjuagados, cerró el grifo y salió del baño. No reparó en secarse ni tomar toallas para cubrir sus cuerpos y fue directo a la cama, la recostó sobre ella y él encima. Sus manos viajaron por el abdomen y el vientre hasta llegar a la zona más sensible del cuerpo de su amante, donde acarició aquella delicada piel y notó que estaba lista para recibirlo. El pequeño cuerpo solo respondía a las caricias con palabra sofocadas.

–¡Jhon!–aquellas palabras eran música para sus oídos, alimentaban su ego y el deseo de invadir su intimidad. Continuó acariciándola y sintió que su cuerpo se tensaba, ella estaba apunto de explotar en sensaciones, pero se detuvo. La rubia quedó desconcertada y decepcionada, sin esperar lo que venía. Sin previo aviso entró hasta lo más profundo y la atacó sin tregua. En respuesta, arañó su espalda dejando varios rastros finos carmesí, tal acto solo fomentó su vehemencia.

Dos cuerpos desnudos se hallaban acostados, uno sobre otro, exhaustos y adormilados por el uso excesivo de energía para calmar su necesidad por el otro. La cabeza rubia tenía la mejilla pegada contra el pecho de su amante, en el suave vaivén de su respiración, su delgada mano tendida en su abdomen, no recordaba la última vez que había tenido tantas rondas y todas acabando en un diez perfecto, si así serían sus días al lado de este hombre podría acostumbrarse. Un rugido proveniente del estómago del cuerpo más grande irrumpió la tranquilidad de la habitación, seguido de una risa encantadora de la rubia.

–Tienes hambre– aseveró Eva, levantando la mirada para observarlo.

–¿Tú no tienes? – respondió con vergüenza reflejada en su tez.

– La tengo.–se levantó con cierta dificultad ... Maldición! Aún tengo las piernas entumecidas… pensó. Buscó el bolso que contenía sus pertenencias.– Entonces, ¿te quedarás aquí o vienes conmigo a comer algo? – preguntó con los brazos en jarra, al verlo observar el techo con ambas manos en la cabeza. Jhon bajó la mirada a su amante e inmediatamente su rostro se tornó en tonos rojos, desviando la mirada a la ventana. –¿Qué? – confundida inspeccionó su cuerpo por la repentina reacción de Jhon.

–Perdón – fue lo único que oyó al percatarse de las marcas que había dejado en su piel. En sus piernas pequeños moretones verdes en forma de dedos, en sus caderas con tonos un poco morados, pero lo más notable eran los vestigios que había dejado el atacante en sus dos montículos delanteros, huellas de mordidas y chupetones rojos y morados en la mayor parte del área central. Realmente había perdido el control de la situación. Eva no sabía a dónde mirar, pero algo llamó su atención, restos carmesí en las sábanas blancas. Lo primero que hizo fue revisar sus cuerpo nuevamente, pero no tenía ningún corte.

–Hay sangre en las sábanas.– el hombre volteó a ver lo que indicó la rubia y analizó su cuerpo para encontrar posibles cortes, pero tampoco había nada. Se paró a retirar las sábanas y limpiar los restos, y fue cuando ella notó las marcas en su espalda. Parecía que había sido atacado por una manada de gatos. – Estamos a mano. –se retiró con ropa en mano al baño y alistarse para salir. El hombre confundido observó su reflejo en el espejo y entendió de lo que hablaba. Ahora comprendió porque sentía un pequeño escozor en la espalda. A los minutos salió Eva vestida con un pantalón jean claro y una musculosa.–Date la vuelta para que te limpie los cortes. – En la mano traía una toalla húmeda y una pequeña caja blanca en la otra. Él solo atinó a obedecer y se sentó dándole la espalda. Eva subió a la cama y se arrodilló detrás de él, extendió la toalla húmeda en su espalda refrescando la piel enrojecida, un leve suspiro se oyó salir de Jhon.

– Ahora esto arderá un poco. –no esperó respuesta y pasó el algodón con desinfectante en toda la zona afectada, abanicó con su mano lo que generó nuevamente alivio, finalmente aplicó una crema para rápida cicatrización. –Listo, ahora no te toques aunque moleste.

Ya camino al restaurante reinaba el silencio entre ambos pero no en el lugar. No habían soltado palabra desde la habitación. La calle estaba llena de comerciantes y puestos de todo, desde ropa hasta bocados para el camino.

–Compra algo de ropa –soltó Snake. –Sólo para mañana, en América compraremos más. – Le extendió la billetera y ella la recibió sin rechistar.

Ella se acercó a un par de puestos y regresó con tres bolsas y le devolvió la billetera.

–Listo, ¿continuamos? – preguntó Eva. Él la observó por un momento y tomó las bolsas de su mano e hizo un gesto con la cabeza para continuar. Esos pequeños gestos aunque no muy expresivos la encantaban. Lo observó avanzar y notó las marcas que sobresalían de su musculosa, un pequeño rubor tiñó sus mejillas por ser las causante de aquellas marcas. Se aproximó a él y se agarró a su brazo.

Espero les que disfrutaran este capitulo y nuevamente mil disculpas por la super demora. No olviden dejar su comentario y cualquier sugerencia y sera bien recibida y tomada en cuenta. Gracias y besos *3*-