Bleach Fanfic

Byakuya x Orihime

By Eowynd

Disclaimers: los de siempre y bien sabidos por todos

Spoilers: aparecen las Zanpakutou en su forma verdadera así que aquellos que no han visto el relleno desde el capitulo 230 al 260, es decir el "Zanpakutou arc" pudieran no entender los detalles.

Si no han leído el Fic "Cerezos en Flor" de esta misma pareja pudieran no entender todos los detalles

Todo lo que aparezca en cursiva son pensamientos o diálogos entre las Zanpakutou y sus portadores/personas

(*) Donde vean esto, hay explicaciones al final del capitulo

Capitulo 12

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Byakuya se había levantado primero, como solía ser su costumbre luego de años de arduo entrenamiento, y se dirigió al pequeño refrigerador donde el botones les había indicado que estaba ubicado y lo abrió revelando un montón de envoltorios de brillantes colores, que su esposa insistía en decir que eran comida y bebidas. Que el supiera "colorante amarillo crepúsculo 5" "tartrazina" y "azúcar carbonatada" jamás habían sido parte de sus comidas en la mansión Kuchiki. Ella con infinita paciencia le había explicado que la gente cada vez tenía menos tiempo para realizar estas labores domesticas y por eso había surgido toda esta comida enlatada, preparada, congelada e instantánea que él veía por todos lados.

Opto entonces por tomar un envase de forma redonda, metálica, rojo y que se sentía muy frio al tacto, que con letras blancas ponía 'Coca Cola', supuso que debía ser alguna clase de liquido para la sed, que era lo que le había llevado hasta allí precisamente y empezó a analizar el dicho envase. Era cilíndrico y cabía bien en su mano, y por algún lado tenía que tener una forma de abrirse, para que la gente pudiera bebérselo, además debía de ser fácil, puesto que debían abrirlo incluso seres como Kurosaki Ichigo, quienes no brillaban por su inteligencia, e incluso niños pequeños o ancianos. Recordó que Rukia le había mostrado una cajita que tenía un truco para beber su contenido el que consistía en insertar una pajita para poder sorber el liquido interior, sin embargo esta cosa cilíndrica carecía de tal artificio, así que debía ser otra cosa, por lo que comenzó a girar el envase hasta notar cierta pieza metálica que resaltaba en un extremo y que tenía un agujero, en el cual parecía caber bien la punta de un dedo, así que hizo el intento y pudo ver que al mover su dedo la pieza se levantaba y con el otro extremo hundía una parte de la lata abriendo así un agujero, que hizo un sonido a gas abandonando el interior y revelando así un liquido oscuro y burbujeante.

Byakuya con desconfianza se lo llevo a los labios y dio un sorbo. El líquido era realmente dulce, muy dulce, y le desagrado en extremo, puesto que él prefería el té y el café y en general las cosas no tan dulces como este liquido. La risa de su esposa lo distrajo de sus cavilaciones

- es increíble lo mucho que Rukia y tu se parecen aun sin estar relacionados por sangre –dijo acercándose y rodeando su cintura con sus brazos

- ¿Cuánto tiempo llevabas ahí?

- no mucho, pero quería ver si eras capaz de abrir la lata tu solo

- no entiendo como beben esto –dijo levantando la lata de coca cola con su mano izquierda –es demasiado dulce y no luce para nada saludable

- bueno es azúcar acaramelada y agua carbonatada, claro que no es saludable –sentencio la colorina- asumo que no te gusto

- es horrible

- ¿por qué mejor no te bañas y yo pido el desayuno para los cuatro mientras tanto? –este asintió dirigiéndose de nuevo al cuarto.

Orihime miro a su esposo con una sonrisa. El hombre era capaz de destruir una manada de menos grandes con un solo movimiento de su Zanpakutou, pero no comprendía los misterios de una lata de bebida dulce. Luego levanto el teléfono y pidió desayuno para ellos 4 al servicio al cuarto del hotel

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Cuando Byakuya salió del baño, ya vestido con un pantalón y una camisa, se dirigió al cuarto de las gemelas y pudo ver como la mayor le estiraba los brazos desde la cama mientras que la menor aun dormía con calma.

- buenos días, mi princesa –dijo tomándola en brazos –parece que los dos somos unos madrugadores

- ¡kuya! –dijo mirándolo con ojos grandes

- chichihue –corrigió Byakuya (*)

- kuya –insistía la niña con una risita. Él sólo suspiro, por alguna razón las gemelas insistían en llamarlo 'kuya' en su escaso lenguaje en vez de chichihue a la vez que su esposa también era 'hime' en vez de hahahue. Si no supiera mejor, diría que esa mujer gato estaba detrás de todo esto, pero desecho la idea al pensar que todos se refirieran a ellos como Byakuya-sama o Orihime-sama y que ellos a solas, se llamaban Byakuya y Orihime, así que no le extraño que las pequeñas los trataran así puesto que no escuchaban chichihue y hahahue. Tendría que corregirlo.

En ese momento la otra bebe comenzó a despertarse también y el moreno se preguntaba si tanta felicidad podía ser real. Había días, claro que no se lo diría a nadie, en que estaba seguro que se despertaría y se encontraría solo en su cama, una cama grande fría y vacía, en la silenciosa mansión Kuchiki.

¡Que alivio sentía al despertar y encontrarse con el cabello de ella sobre la almohada y su brazo en su cintura! Cómodamente apoyada contra él y durmiendo profundamente, eran estos momentos algunos de sus favoritos, puesto que podía mirarla y acariciarla todo lo que quería sin delatarse. Esos breves momentos antes de abandonar el lecho para ser asediado por todas sus responsabilidades y deberes.

Primero sus deberes en el escuadrón como capitán y responsable de todos los shinigamis bajo su mando, y segundo, los ancianos del clan, quienes nunca parecían conformes con lo que hacia

Habían estado disconformes con el matrimonio con Hisana

Habían estado furiosos con la adopción de Rukia

Habían estado indignados a su extensa viudez

Habían estado aterrorizados a su falta de interés en tener hijos

Habían estado alegres cuando comenzó con el cortejo de la colorina

Habían estado esperanzados cuando se caso

Habían estado con el alma en un hilo durante el embarazo

Habían estado preguntando que cuando pensaba tener un varón, uno que lograra la preservación del apellido

Por supuesto le aclararon que estaban felices con unas herederas tan hermosas, pero a menos que su futuro prometido aceptara adoptar el apellido Kuchiki este se perdería cuando se casaran.

Byakuya solo deseaba reírse de ellos por ilusos ¡faltaban siglos para que sus niñas crecieran y se casaran! Y eso asumiendo que hubiera alguno lo suficientemente bueno para que él los aprobara.

Además, él y su pequeña, recién estaban comenzando su vida de casados, tenían siglos por delante para amarse y tener otros niños, después de todo ella había dicho ese día en el cementerio (*) que quería una familia grande y él le había prometido que harían todos los intentos que hicieran falta para tenerlos… Y él siempre cumplía sus promesas.

- Byakuya –dijo la colorina desde la puerta- ya llego el desayuno, ayúdame a llevar a las bebes –finalizo acercándose a la cuna y alzando a Yuri

- ¿no quieres bañarte primero? Yo puedo darles el desayuno a ambas –ofreció el moreno

- ¿estas seguro?

- claro que si

- está bien, te ayudare a acomodarlas en sus sillas y luego me bañare. Gracias amor –dijo dándole un beso a su esposo en los labios antes de irse a bañar

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Cuando Orihime salió del baño se encontró con Byakuya y las gemelas en el suelo de la habitación, Kazuyo estaba de pie tratando de caminar hasta su padre, mientras que Yuri la miraba muy atenta desde los brazos de su papa. Orihime contuvo el aliento al ver a su hija mayor dar pasos tambaleantes hasta su esposo en lo que serian los primeros pasos de su pequeña

- ¡está caminando! –exclamo la colorina acercándose a ellos rápidamente –pero ¿Cómo?

- en realidad tampoco me lo esperaba –dijo él- tan solo me senté con ellas en el suelo y estaba acomodándolas con sus juguetes todavía cuando se puso de pie y comenzó a tratar de acercarse –explico con los ojos llenos de lágrimas

- ¿y Yuri? ¿Ella también…?

- en realidad aun no la había soltado –dijo él- ¿por qué no te sientas allá frente a nosotros y vemos si quiere hacerlo también?

Ella asintió y se coloco al frente de su esposo y las gemelas, estiro sus brazos y dijo

- ven Yuri, ven con hahahue –en ese instante Byakuya la coloca sobre sus pies y la sujeta de sus manitas para que se equilibre bien y luego la suelta.

- hime –decía la pequeña mientras estiraba sus manitos hacia su mamá y daba pasitos cortos hacia ella mientras la colorina la miraba emocionada, hasta que finalmente la pequeña llego a brazos de su mamá quien lloraba de pura alegría

- ¡nuestras princesitas ya aprendieron a caminar! –decía emocionada mirando a Byakuya

- creo que ahora tendremos mucho más trabajo con ellas para cuidarlas –dijo él tratando, y fallando miserablemente, de mantener la compostura- ¿no lo crees?

- es lo más probable –dijo ella mientras dejaba a la pequeña en el suelo y esta le estiraba las manitos a su hermana mayor como invitándola a estar con ellas.

Ese día decidieron pasar la tarde en el hotel con las nenas para que practicaran más su nueva habilidad con seguridad

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- ¡es aun mejor que el año pasado! –exclamo la colorina apenas pusieron un pie en el lugar y vieron todos los puestos y entretenciones que habían ese año. Así que pronto llevo a Byakuya por todos lados para recorrer primero todo lo nuevo que había ese año, como por ejemplo unas obras de teatro al aire libre, que relataban el romance entre madre sol y padre luna al estilo del teatro Kabuki que al capitán le gusto particularmente.

Luego de estar ahí un par de horas, se sintieron con hambre y fueron a buscar un lugar para comer y para que las gemelas no estuvieran tanto rato expuestas al aire frio.

- bienvenidos a nuestro local –los saludo una jovencita de unos catorce años con un kimono azul, que miraba embelesada al capitán, apenas entraron.

- deseamos una mesa para cuatro –dijo este, sin prestar mayor atención a la muchachita mientras Orihime sólo suspiraba con disimulo ¡menos mal que ella no era celosa! Porque con lo apuesto que era el capitán, tendría muchos problemas si lo fuera. Poco se daba cuenta ella de que él pensaba lo mismo cuando veía como los hombres se la quedaban mirando idiotizados cada vez que pasaba al lado de ellos. ¡Que lastima que en su gigai sus poderes estuvieran limitados!

- por favor pasen por este lado –dijo la muchacha mientras los guiaba y acomodaba en una mesa al fondo del local- estos son nuestros menús –dijo pasándoles unos papeles plegados- hoy estamos recomendando albóndigas de pulpo y sopa de miso

- suena bien –dijo la colorina- ¿tiene compota de manzana?

- puedo pedir que le preparen una señora

- por favor pida dos para las niñas –dijo con una sonrisa

- y para nosotros traiga este menú para dos –dijo el capitán- y una botella de sake caliente

- en seguida señor –dijo retirándose para darles privacidad

- ¿crees que las pequeñas aguantaran despiertas hasta media noche? –pregunto el capitán al ver bostezar a la mayor seguida de la pequeña

- no estoy segura, caminaron mucho hoy por nuestro cuarto, y eso parece haberlas dejado muy cansadas –contesto ella sonriendo

- tal vez debamos regresar temprano

- me gustaría quedarme a escuchar las 108 campanadas del templo (*) –dijo la colorina

- lo sé, pero si estas damitas no resisten mas, tal vez tendremos que escuchar las primeras o incluso irnos antes

- ¡que lastima! Con lo que me gusta esa ceremonia –dijo la colorina

- ¿Orihime? ¡Orihime! –sonó una voz chillona desde atrás de ellos, agarrando a la colorina por la cintura, alertando al capitán, quien se movió rápidamente alejando a su esposa del 'peligro'

- ¿eh? ¡Ah! ¡Chizuru-san! ¡Que sorpresa! –exclamo la colorina en cuanto se giro y pudo ver de quien se trataba. Su ex compañera de clases en el instituto no había cambiado mucho en sus hábitos ni en su aspecto. Seguía usando sus lentes y el cabello corto, aunque ahora lucia un poco más alta y de figura más redondeada y femenina

- ¡Orihime-chan! ¡Que gusto! Hacía mucho que no nos veíamos –dijo mirando con recelo al capitán, quien no le soltaba la cintura a Orihime

- ¿Quién es esta persona Orihime?

- ¡ah! ¡Que despistada soy! Chizuru-san permíteme presentarte a mi esposo Kuchiki Byakuya, Byakuya ella es Chizuru una ex compañera de instituto

- encantado de conocerla Chizuru-san –dijo con una leve reverencia dejando a Chizuru pálida de la impresión

- ¿entonces era cierto lo que me dijo Tatsuki de que estabas casada? ¿Con el hermano mayor de Rukia?

- así es –dijo ella sin notar las reacciones de ambos. Chizuru estaba casi transparente de la impresión y Byakuya no podía dejar de recordar a la capitana Soi Fong al ver a esta mujer. Había algo en ambas que no le terminaba de gustar del todo, especialmente cuando Orihime estaba cerca- llevamos tres años de casados y estas son nuestras hijas Kazuyo y Yuri –le indico a las pequeñas

- ¿tus hijas? –Chizuru ahora sí que estaba impresionada. Este bastardo no había perdido el tiempo con su Orihime. Seguro que se había aprovechado de su inocencia para atraparla.- ¡son preciosas! ¡Igual que hime-chan!

- gracias –dijo ella- ¿vienes sola?

- no, con unas amigas de la universidad

- ya veo. ¿Se quedaran hasta el final?

- eso queremos, quedarnos a oír las 108 campanadas ¿y ustedes?

- en realidad no –dijo Byakuya a la defensiva- las pequeñas están muy cansadas, y no les hace bien estar tan tarde despiertas sobre todo con este frio, así que comeremos y nos regresaremos al hotel temprano

- qué pena –dijo Chizuru- espero que nos veamos pronto Hime-chan

- yo también Chizuru-san –dijo mientras esta se retiraba pensando pestes del bastardo, aunque atractivo, esposo de su Orihime

- ¿Por qué le dijiste eso a Chizuru-san, Byakuya?

- porque es la verdad. Además, hay algo en esa mujer, sobre todo por como te mira, que no me termina de gustar

- suenas igual que Tatsuki ¿lo sabias? –Byakuya decidió entonces que, si sus ideas eran ciertas, tendría que tener una larga y agradecida conversación con Arisawa-san y probablemente comprarle un bonito regalo por todas las molestias.

Poco después llego la cena para los cuatro

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Al final, las palabras de Byakuya se hicieron realidad y terminaron regresando más temprano de lo que hubieran querido en un comienzo a su hotel, puesto que las pequeñas se durmieron pasadas las once de la noche y además se había puesto más frio de pronto durante la noche, así que se tuvieron que conformar con la idea de ver los fuegos artificiales desde su ventana… O al menos esa era la idea en un comienzo, puesto que luego de hacer dormir a las gemelas se habían sentado en el sofá del cuarto a descansar con una taza de té, pero entonces Byakuya, la tomo de la cintura y sentándola en sus rodillas le dio un profundo beso que la dejo sin habla. Siempre pasaba lo mismo, su amado capitán la besaba de una forma que siempre la dejaba con las rodillas como gelatina y sin aliento, sus besos eran como él, apasionados y llenos de fuego, porque aunque los demás no lo supieran o les interesara ver mas allá, Byakuya era un hombre que de frio, tenía solo la apariencia, porque por dentro tenia mas decisión y pasión por lo que hacía o sentía que medio Sereitei junto.

- Byakuya…

- terminemos bien el año mi hime…

Byakuya entonces comenzó a besarla de nuevo, pero esta vez con mucha más intensidad y pasión. En un instante Orihime soltó un pequeño gemido y abrió su boca para permitirle a la lengua de Byakuya entrar para que sus lenguas lucharan por el control de ese beso, entonces el empezó a recorrer su espalda usando sus manos, firmes pero lentamente, justo por su columna yendo suavemente, desde arriba hacia abajo mientras que ella sus manos las tenia enredadas en la hermosa y larga cabellera oscura como la noche de Byakuya, pero luego las bajo hasta su amplio y fuerte pecho donde, luego de abrirle la camisa, empezó a masajearlo y a la vez a darle pequeños besos en su frente, mejillas así descendiendo hasta su cuello donde empezó a darle pequeños besos y mordiscos los cuales lo hacían suspirar, mientras el llevo una de sus manos hasta su rodilla y empezó a subirla lentamente por su muslo hasta llegar a hacer contacto con la tela del obi de su kimono y comenzar a desamarrarlo para poder quitarle la ropa.

Entonces Orihime se inclino sobre él para dejarlo recostado sobre el sofá con ella encima, con lo cual ambos reanudaron sus caricias en el otro, mientras que Byakuya logro abrir el kimono de ella revelando su torso y su piel blanca y suave como seda.

En ese instante Orihime se acomodo arriba de Byakuya para quedar mas cómoda para lo que tenía en mente, dejando a sus manos jugar con las tetillas del moreno, colocándolas duras y erectas, luego le saco por completo la camisa mientras que él le abría por completo el kimono para comenzar a masajear y besar los senos de ella que eran blancos, suaves, firmes y que estaban duros por la excitación que la iba recorriendo poco a poco desde los pies a la cabeza

Ella entonces comenzó a desabrocharle los pantalones junto con besarlo en el cuello, morderlo en el punto detrás de la oreja que había descubierto en el era deliciosa y sorprendentemente sensible al tiempo que sus manos bajaron para desabrochar el pantalón y luego meterse dentro del mismo donde comenzó a masajear y a agarrarle el trasero del moreno haciendo gemir cada vez mas fuerte. Él en ese momento levanto su cadera para hacerle más fácil la maniobra a ella quien le quito no sólo los pantalones sino que también la ropa interior, lo hizo con fuerza para luego recostarse sobre él para continuar besando y recorriendo ese cuerpo de color marfil, tan bellamente esculpido como una escultura griega antigua e igual de imponente. Sencillamente perfecto desde su cabello largo y liso hasta la punta de los pies. Él la estaba acariciando desde arriba hacia abajo, junto con morder sus senos haciéndola gemir cada vez más fuerte.

Fue entonces que Orihime llevo su mano hasta la entrepierna de Byakuya donde agarro su miembro y empezó a masturbarlo provocando comentarios inentendibles por parte del moreno, mientras que una parte de ella se sentía orgullosa de que pudiera hacerle eso a un hombre tan poderoso, que podría matarla con un parpadeo. Y eso la hacía sentir a ella muy poderosa también.

Cuando estuvo lo suficientemente duro y erecto abrió las piernas acomodándose sobre la cadera del capitán, colocando la punta de su miembro justo sobre su entrada.

- Orihime… por Dios… -fue lo único que ella alcanzo a oírle decir antes de bajar sus caderas e introducir su miembro, de una sola vez, provocando un brusco movimiento en el sofá donde estaban. Se tomo unos segundos para acostumbrarse a la invasión, antes de comenzar con los movimientos arriba y abajo mientras que él la tomaba de las caderas con sus manos y trataba de mover su cadera al mismo ritmo que ella.

Gemidos roncos…

Gemidos agudos…

Gemidos entre cortados…

Era todo lo que se oía en el cuarto. Gemidos y sonidos ininteligibles, mientras los cuerpos chocaban unos contra otros, piel con piel y cuerpos perlados con una leve capa de sudor.

Cuerpos que sin descanso, una vez que hubieran terminado continuaron casi de inmediato, esta vez también con ella arriba, pero ahora su cuerpo estaba girado hacia abajo con su cabeza en la entrepierna de él y las caderas de ella sobre el rostro del capitán, dándose así, sexo oral de forma mutua, volviéndose locos en el proceso.

Se amaban con locura y no pensaban dejar de demostrárselo, ni esa noche ni nunca

Fin del capítulo 12

Gracias por sus reviews (y paciencia por la demora) a:

Yuuki, Gabriela, sayurisan23, mitsuko2000, -moon, yuuna-chan 8, nypsy y Brenda iwi (en la primera temporada del fic)

Aclaraciones:

(*) Chichihue: padre –de manera formal y Hahahue: madre –de manera formal (*)

(*) 108 campanadas del templo: en la religión budista los pecados/deseos que acosan a los seres humanos y nos alejan de la iluminación son 108, por eso en los templos durante la noche del 31 de diciembre, se tocan 108 campanadas, cada una para espantar un pecado y comenzar el año 'limpios'. Como dato adjunto esta es la razón por la cual el rosario de Shaka en Saint Seiya durante la saga de Hades tenía 108 cuentas y los Masei de Hades eran 108, uno por cada pecado, entonces cuando Shaka dice que cada vez que se muera un Masei una cuenta del rosario se pone negra, es porque están haciendo lo mismo que los monjes con las 108 campanadas del templo, es decir, están eliminando 'pecados' del mundo (*)

(*) había dicho ese día en el cementerio: referido a un capitulo de la primera temporada del fic (*)

¡Aviso! Nos acercamos al final de este fic 'junten pañuelitos' XD