El silencio reinaba en aquel dormitorio de la Torre de Gryffindor en el cual se encontraban dos adolescentes con las palabras trabadas en la garganta.

Ron centró su mirada en su amiga y decidió enfrentarla ya que fue él quien le dijo que quería hablar con ella. Dio un suspiro y habló – Creo que ya sabes de lo que quiero hablar ¿no?

-Me hago la idea, pero primero quería preguntarte ¿cómo pasó? Digo ¿cómo puedo gustarte?

-Eres tan inteligente para la mayoría de las cosas y no puedo creer que no puedas descifrar eso… me gustas por el simple hecho de ser tú.

-¿Podrías ser más específico?

-Contigo puedo ser yo mismo, puedo hablar de todo tipo de tema sin que juzgues, me aconsejas y me haces sentir bien, tus metas y pensamientos son totalmente distintos a los de otras chicas que conozco, eres diferente y eso es genial. Además de las pequeñas cosas que hacen que me gustes más – esto lo dijo un poco rojo.

-¿Pequeñas cosas?

-Esa cosa que haces con tu nariz cuando sonríes, cuando me regañas, cuando te ríes de mis chistes malos, cuando me das besos en la mejilla y la forma en que te sonrojas de vez en cuando.

Ella sonrió antes esto y él siguió hablando - ¡Ahí está lo de la nariz! – Ella rió con más fuerza – Ves no es tan difícil descifrar porque me gustas.

-Me dices todo esto y me hace sentir como una verdadera idiota – esto lo dijo mientras bajaba la mirada.

-¿Por qué dices eso?

-Porque ayer en el armario de escobas me dijiste que te gustaba y yo salí corriendo. No merezco que me digas todo eso.

-Oye yo sé que no te esperabas que dijera eso y mucho menos lo del beso así que…- pero ella lo interrumpió.

-¿Recuerdas que te dije que estaba confundida? – él asintió con la cabeza – Pues no es cierto, solo lo dije para salir pronto de ahí y que no me vieras llorando.

-¿Estabas llorando por mi culpa?

-No fue tu culpa, es sólo que tantas emociones me afectaron, y también porque me di cuenta de algo importante con ese beso.

-¿A qué te refieres?

Ella lo volvió a mirar a los ojos – Que tú también me gustas.

-¿Lo dices en serio?

-No bromearía con algo así… Yo te pido disculpas por huir así, solo es que me asuste al darme cuenta de lo mucho que me importabas y que tal vez tu solo dijiste que yo te gustaba por el calor del momento y…

-Jamás diría eso solo por el "calor del momento", aunque no debí besarte antes de decirte lo que sentía, precipité las cosas y por eso te asustaste.

-Sin embargo, debes admitir que gracias a ello estamos aquí y tuve el valor de decírtelo.

-Concuerdo contigo, creo que todo jugó a nuestro favor.

-¿Cómo el juego de "verdad o reto"? – preguntó ella riendo.

-Debo admitir que tengo que darle las gracias al idiota de Seamus.

Ambos rieron ante el comentario y se miraron. Fue Hermione quien habló con una duda que había surgido - ¿Y qué pasara ahora? Con nosotros quiero decir.

-¿Puedo hacerte una pregunta? – dijo él mientras se levantaba de la silla y se sentaba en la cama junto a ella.

-Ya lo has hecho. Pero puedes hacer otra.

-Qué lista – esto lo dijo mientras acercaba su mano a la de ella y la acariciaba – Hermione ¿quieres ser la novia de este pobre guardián de Gryffindor al cual traes loco?

-Esa es una de las frases más lindas que me has dicho esta noche.

-Tengo mis momentos, entonces ¿Qué dices?

Hermione jugueteaba con la mano del chico mientras lo miraba – Ron, nunca he tenido novio y todo esto que me pasa contigo es simplemente maravilloso pero…

-¿Qué pasa?

-Sabes que esto es solo un viaje, y yo volveré a Francia pronto. Las relaciones a distancia son algo complicadas.

Él suspiro resignado – Si te digo la verdad no había pensado en ese detalle. Sin embargo tus padres viven aquí en Londres, las vacaciones son una opción para vernos.

-Pero viven en el Londres muggle.

-¿Y qué hay con eso?

-¿No tendrás problemas?

-No lo creo… Con respecto a la escuela, pues es el último año de ambos y los meses que restan aún podemos escribirnos.

-¿Y si no funciona? ¿Y si te gusta otra chica aquí en Hogwarts? ¿Y si tu ex se pone fogosa otra vez?

-Hermione ninguna chica me ha gustado como lo haces tú… tal vez no me escuchaste ayer porque ya te habías ido, pero Lavander me preguntó que tenías que tú y ella no.

Ella permanecía en silencio mientras lo escuchaba – Le dije que tú eres la chica más maravillosa que he conocido, lo cual es totalmente cierto ya que nunca he sentido esto por nadie… ¿Puedes confiar en que haremos que funcione?

-Creo que sí, lo intentaremos – él sonrió y ella siguió hablando – Entonces, respondiendo a tu pregunta… Sí, estaré encantada de ser la novia de este guardián de Gryffindor.

Después de esa frase Ron no dudó en capturar sus labios en un solo movimiento. Ella colocó sus manos alrededor de la cara de él y empezó a corresponder el beso. Sus labios se movían al mismo ritmo y sus lenguas se acariciaban. Hermione enredó sus brazos alrededor del cuello de él obteniendo más cercanía mientras que Ron posaba sus grandes manos en la cintura de ella. El beso se hacía cada vez más profundo y ninguno hacía nada para detenerlo, debían aprovechar aquella paz en el dormitorio. La castaña se atrevió a morder el labio inferior del chico dejándolo un poco sorprendido, en respuesta de ello él gimió sin apartar sus labios.

Sin darse cuenta Hermione fue recostando su espalda y cabeza al colchón trayéndose a Ron encima de ella. Para este punto ambos empezaron a recorrer con las manos el cuerpo del otro por arriba de la ropa logrando múltiples reacciones en los dos adolescentes. Ella se limitaba a tocar su espalda y de vez en cuando meter la mano debajo de su camisa pero Ron no pudo evitar acariciar los senos de ella por encima de blusa color rosa, la castaña gimió ante el contacto y lo besaba con la intensidad pero de repente Ron cortó el beso.

Ambos estaban con la respiración acelerada, sus caras aún estaban muy juntas y no se dejaban de mirar. Hermione fue quien habló - ¿Qué sucede?

-¿Sabes que si seguimos a este ritmo será imposible parar?

-Lo sé…- se notaba el nerviosismo en su voz - ¿Quieres seguir?

-Sólo si tú quieres seguir. No te quiero obligar a nada.

-No lo estás haciendo.

-¿Tú quieres hacerlo?

-Me da un poco de miedo, pero creo que estaré bien… ¿Sabes que soy virgen cierto?

Él rió ante lo tierna que podía ser incluso en esa situación – ¿Y crees que yo no? Estoy tan aterrado como tú, si te hago daño no me lo perdonaré.

-No lo harás, confío en ti.

-¿Sabes que te quiero?

Ella sonrió y se mordió el labio inferior – No me lo habías dicho tan directamente.

-Pues te quiero y si hacemos esto es por eso mismo y no solo por salir de paso.

-Te quiero Ron.

Antes de hacer cualquier otra cosa el chico tomó su varita y cerró las cortinas color rojo de su cama para tener más privacidad. Aunque fue esta vez Hermione quien juntó sus labios con los de él en un beso más profundo y apasionado.

Ron no tardó en recorrer todo el cuerpo de ella con sus manos haciéndola gemir en su boca. La chica exploraba su pecho con las manos tratando de quitar la camiseta. En vista de que se le estaba haciendo difícil ambos se sentaron y fue Ron quien pasó la camiseta por su cabeza dejando su torso al desnudo, Hermione lo miró y lo imitó sacándose su blusa y quedando con un brassier color lila, esto lo dejo anonadado y no pudo evitar volver a besarla.

Hermione no podía evitar rasguñar un poco la espalda de él con sus uñas mientras el pelirrojo la besaba ferozmente desde el cuello hasta el inicio de sus senos. Fue bajando poco a poco sin dudar en dejar un beso en cada parte de su cuerpo hasta llegar a sus jeans, los desabrochó con las manos temblorosas y los fue bajando de a poco para dejar al descubierto sus esbeltas piernas y unas bragas de encaje color blancas. Hermione no dudó quitar el cinturón de él, desabrochar sus pantalones y bajarlos de un tirón revelando sus bóxers color gris.

Ella se sentó a horcadas alrededor de él y abrazándolo mientras sus labios volvían a juntarse por décima vez aquella noche. Se tocaban mutuamente y Hermione en esa posición podía sentir la erección del chico chocando contra ella, al principio se asustó un poco pero luego se sonrojó al darse cuenta que estaba así por ella, de esa manera decidió desabrochar sus brassier dejando sus senos a la vista. Ron estaba extasiado con aquello y mientras acariciaba aquellos pechos se fue recostando encima de ella como cuando estaban inicialmente.

Ambos no podían esperar más y él quien primero decidió poner sus manos en las bragas de ella y bajarlas poco a poco. Para este momento solo se miraban con intensidad ya que ambos estaban realmente nerviosos por lo que iba a pasar. Hermione temblorosa puso sus manos en la elástica del bóxer y lo bajo aún sin dejar de mirar aquellos ojos azules. Los dos adolescentes sabían lo que venía a pesar de que tenían un poco de miedo volvieron a juntar sus labios en un feroz beso. Hermione sabía que si ella no daba el paso entonces Ron no podría continuar así que temerosa abrió las piernas dándole acceso al chico, él se posicionó y sin cortar el beso decidió entrar poco a poco en ella.

Hermione se quejaba del dolor de la primera vez pero trató de que no fuese tan obvio para que el chico no se detuviera y arruinara el momento. Pero a decir verdad a Ron también se le estaba haciendo un poco difícil acoplarse a ella y tuvo que hacer varios intentos hasta que encontró el lugar exacto. La chica ya no se quejaba y él comenzó el vaivén dentro de ella, ambos se miraran con intensidad mientras gemían ante esas nuevas sensaciones. Conforme se hacían más rápidos los movimientos más era el placer que se daban en aquella cama, llegaron al orgasmo luego de varios gemidos y besos apasionados.

Ron salió de ella exhausto y recostó su cabeza en el pecho de ella. Ambos estaban sudados y con la respiración entrecortada. Hermione decidió jugar con el cabello rojo de él así sus manos estuvieran aún tan temblorosas como el resto de su cuerpo luego de aquel momento. Ron sintió las manos de ella y decidió atraer una de ellas hacía sí mismo para besarla y jugar con sus dedos a lo que Hermione se reía.

Él decidió recostarse a su lado y abrazarla mientras se cubrían con una manta. Se miraban intensamente en lo que Ron jugaba esta vez con el cabello de ella. Hermione decidió hablar por primera vez.

-No tengo palabras para decirte lo genial que fue.

-¿No te dolió?

-Al principio sí pero luego de un rato se vuelve más bien placentero, disculpa si me queje durante la primera parte.

-De qué hablas, estuviste fantástica. Eres hermosa.

-No digas mentiras.

-No son mentiras, eres la chica más hermosa que existe.

Hermione iba a responder algo ante esto pero luego bajó la mirada. Ron no pasó esto desapercibido - ¿Qué pasó? ¿Fui yo cierto? ¿Estuve horrible?

Ella rio – No seas tonto, fuiste genial, es solo que… Yo antes de venir a Hogwarts criticaba a las chicas de mi escuela porque solo pensaban en este tipo de cosas y creo que yo soy igual que ellas.

-Ya te dije que eres diferente a todas las chicas, además hace unos días me dijiste que te criticaban por ser virgen pero es porque tú estabas esperando la ocasión perfecta.

-Creo que tienes razón, no quería perderla con cualquier idiota.

-¿Entonces no soy un idiota?

-Claro que no.

-Entonces ¿lo que me dijiste le día que nos conocimos no cuenta?

Y ella recordó su primer encuentro – Claro que no cuenta, no te conocía… Parece muy lejano ese día ¿no?

-Y qué lo digas – al decir esto la abrazó con más fuerza.

-Te quiero Ron, eres el chico más sensacional que he conocido.

-Y tú la chica más maravillosa que existe, te quiero y no te dejaré ir.

Al decir esto se fundieron en un último y tierno beso aquella noche antes de caer en uno de los sueños más placenteros que habían tenido jamás.

-Ron… Ron… ¡Ron! – decía una voz mientras corría las cortinas de la cama haciendo que los rayos solares iluminaran al chico.

El pelirrojo empezó a removerse perezosamente mientras veía a su amigo – Harry ¿Qué demonios? – Entonces al ver al azabache ahí parado solo pensó en una cosa – ¡Maldición! ¡Hermione está aquí conmigo! – con los ojos bien abierto fijo su mirada al otro lado de la cama que se encontraba vacío.

-Viejo ¿qué te pasa? Pareces que hubieses visto un fantasma.

-No es nada, solo que me duele un poco la cabeza – entonces se fijó que su amigo tenía puesta la misma ropa de anoche - ¿No dormiste?

-Sí lo hice, pero en la sala común. Alrededor de la 4 de la mañana cuando todos se fueron me quedé ayudando a limpiar a los chicos, aún quedaba algo de whisky de fuego y decidimos terminarlo, nos quedamos dormidos en los sillones… ¿A dónde fuiste tú?

-Yo…- pero no pudo dar explicaciones porque de inmediato entraron Seamus, Dean y Neville también con sus ropas de la noche anterior.

-Ron, de lo que te perdiste viejo – Dijo Dean.

-Él tiene razón ¿Dónde estuviste? No te volvimos a ver luego del "verdad o reto" – dijo Neville.

-Ehm… Yo fui a la Torre de Astronomía a hablar con Hermione.

-¿Fue por lo que dijiste acerca de "no es la primera vez que beso a Hermione en los labios"? – preguntó el moreno.

-Exacto. Para hacerles la historia corta, aclaré las cosas con ella y ahora es mi novia.

-¡¿En serio?! – Dijeron todos los chicos a lo que Ron asintió con una sonrisa en el rostro.

Sus amigos empezaron a hacer una pequeña celebración y a chocar las manos con el pelirrojo ya que por fin había aceptado lo de él con la castaña.

-Aguarden un minuto – dijo Seamus captando la atención de todos y dirigiéndose a Ron – Viejo ¿Qué demonios haces desnudo? Creí que las cosas de los sueños húmedos las habías dejado atrás en 4to curso.

Sus amigos rieron ante el comentario pero en esta ocasión Ron palideció y decidió inventar la peor excusa del mundo – Ehm, es que anoche cuando volví de la Torre de Astronomía tenía mucho calor y como ustedes no estaban me quite toda la ropa.

-Cómo digas – respondió Seamus – En lo que a mí respecta dormiré el resto del día. Adiós chicos.

Cuando Dean, Neville y Seamus se alejaron, Ron se puso los bóxers de la noche anterior y se dispuso a arreglar su cama pero no sin antes escuchar algo que le dijo Harry en voz baja.

-Yo sé muy bien que no fueron a la Torre de Astronomía y bajo ningún concepto me creo lo de que tenías calor.

-Te lo contaré todo después.

Harry asintió y decidió ir hasta su cama para dormir un poco él también. Ron ahora si se dispuso a doblar sus sábanas para luego meterse a bañar, pero cuando estaba acomodando su almohada un pedazo de pergamino cayó. Lo recogió y sonrió al reconocer la caligrafía de quien lo había dejado ahí.

"Lamento haberme ido sin despedirme pero ya estaba amaneciendo. Nos vemos en la ronda de esta noche. Te quiero" – H.G.

PD: Creo que deberías ponerte algo de ropa antes de que suban los chicos.

Ron sonrió ante estas simples palabras de su novia y se sintió el chico más afortunado del mundo por estar con la chica más fantástica que podía existir.

Solo rogaba a Merlín que cuando ella tuviera que regresar a su escuela las cosas no se complicaran, de verdad quería estar con ella.

N/A: Hola mis queridos lectores, he aquí uno de los capítulos más esperados. Les juro que me tarde mucho escribiéndolo para que quedara estupendo. Espero que les guste y comenten. Un beso enorme. Nos leemos.