Hola!

-Si, les traje su regalo de Nochebuena. -Viri brincaba de felicidad.

-Whiz, ¿no tienes verguenza? -Ryoma tomaba de su ponta y a la vez probaba la ensalada de manzana.

-Ya, ya, pero traje dos capitulos.

-¿Crees que las convences? -Edward veía con envidia como los humanos probaban los manjares de la fecha.

-Los odio.

Muy bien, este capitulo está dividido en dos partes. Por la sencilla razon de que estaba muy largo. No, la parte que nos hara llorar no viene aqui. Sino, hasta el otro.

Disfruten!

Nos vemos abajo!


Lección 10

Aprende a ver no solo con los ojos, también con el corazón.

-¡Tomoyo! –Rika entró corriendo al salón donde estaba ensayando su solo para el coro.

-¿Qué pasa? –Dejó de cantar para alcanzarla a mitad de su carrera.

-Chi… Chiharu. –Estaba retomando aire. –No va a poder venir a la escuela por un mes.

-¿Qué? ¿Por qué? –Chiharu estaba en el coro, parte importante de este y tenían competición la semana siguiente.

-La van a operar de no sé qué, pero antes y después de la operación tiene que estar yendo el hospital; así que sus papás decidieron pedir un permiso extendido. –Las dos se miraban con preocupación. -¿Ahora que vamos hacer?

-Buscar un reemplazo, supongo. –El maestro no se pondría feliz.

-¡Es imposible que memoricen todo en una semana, de hecho 5 días!

Era martes y el siguiente martes era el concurso; no podían ensayar fines de semana porque el maestro estaba en un curso. La cosa era complicada. Hasta que se acordó el alguien.

-Ya se quien recuerda todas las canciones y sabe cantar muy bien.


-¡NO!

-Anda, no te cuesta nada. Me harías un enorme favor.

-¡NO!

-Sakurita, eres la única que nos puede ayudar.

-¡NO!

-¿Sabes cantar, Sakura? –Shaoran estaba en medio de las amigas. –No lo sabía.

-Estuvo 3 años en la primaria, la maestra alababa su canto, pero es demasiado penosa para hacerlo enfrente de un público…. Así que no hablemos de hacer un solo.

-No me gusta la música. –GRAN mentira.

-Pero si siempre sacas 10 en Artística. –Daidouji y Li la acorralaron.

-¡Ya! Tengo una facilidad para aprenderla, eso es todo. –Si seguían así, la iban a convencer.

-¿Facilidad? ¡Eres casi igual de buena que yo! –Tomoyo quería que estuvieran juntas en esto. –NO podrá ser buena para los números, pero cuando son partituras y letras, Sakura es capaz de hacer las cosas magníficamente.

-Me gustaría oírte. –Su novia le sonrió pícaramente.

-Los dejo que lo debatan. –Ya podía ir poniendo su nombre en la lista, estaba segura que aceptaría.

-Odio cuando se le mete una idea en la cabeza.

-¿Por qué no aceptas?

-Mi cabeza y mi energía no da para más. –Lo invitó a sentarse en el suelo con ella. –Ya estoy en el equipo de soccer; participo en los concursos de literatura, mi taller de confección me estresa… ¿Por qué no puedo ser igual de buena que Tomoyo para coser?

-¿Quién iba a saber que tu maestra de artes gráficas iba a quedar embarazada y que fuera de riesgo? Además los metieron al azar a los talleres. –Sakura torció la boca, aunque estaba con varias compañeras, la maestra rara vez le quitaba la vista de encima; así que las cosas no eran nada entretenidas para ella. -¿Y tú, de que te quejas? Pobre de Yamazaki, él tiene que estar en decoración del hogar.

-Sí, pobre… la maestra aún no termina de hacerle su mandil… así que mientras tanto tiene que usar uno rosa.

-Te quedas sin excusas. –Regresó al tema.

-Estoy haciendo méritos para entrar en el comité de alumnos y a duras penas puedo con las clases.

-Acompañas a tu amiga, al menos… 3 veces a la semana a sus ensayos.

-Pero mientras ella canta yo hago las tareas.

-Si te organizas puedes hacer todo.

-Te confabulas con ella. –Hizo un puchero.

-Inténtalo lo que queda de este año, si no te gusta lo dejas para el siguiente. –La besó en la boca. –Además me gusta la idea de que mi novia cante.

-Te confabulas, lo repito.


La semana se les había ido como agua, entre ensayos, correcciones y muchas cosas más.

Estaban ensayando por última vez. El uniforme estaba pulcro y en su lugar. Los zapatos relucían y estaban peinadas sin que un cabello se les desacomodara.

-Creo que eso es todo. –El maestro Mimasaka, era joven. Tendría 27 años a lo mucho. Muchas muchachas de la escuela lo seguían, pero hasta ese momento no había dado muestras de dejar que esas muestras de encanto se sobrepasaran. –Kinomoto, espero que esta primera vez cambie tu percepción y te quedes, tienes una gran voz. Daidouji y tú, podrían hacer una gran pareja de canto.

-No, gracias. –Negó rotundamente causándole risa a las chicas.

-Piénsalo.

El timbre sonó. ¡Genial! Cambio de hora y ella que no quería encontrarse con nadie. Normalmente no era demasiado cuidadosa con su ropa. Siempre le faltaba alguna pieza, o iba arrugada, y casi nunca se preocupaba por el cabello. Era un look natural que le funcionaba. Pero ese día… no iba natural.

Hicieron dos filas y cruzaron el patio principal, el que daba a los salones. El coro de su escuela era de los mejores de la zona, y estar dentro, era como subir de status. Las niñas más bonitas estaban ahí y ella acababa de entrar en ese grupo. Las que más lo disfrutaban eran las de tercero, que lanzaban miradas coquetas al por mayor.

-¿Por qué a mí?

-Alto, esperen aquí, la directora quiere decirles algo antes de que suban al camión.

Se sentía como perro en exhibición.

-¿Sakura?

Hiroki y Yukito la veían sorprendidos. Hablemos de cómo iba.

Para estas ocasiones los zapatos indicados eran unos con un leve tacón, lo que acentuaba las piernas de las jóvenes. Calcetas blancas y la falda del colegio un poco arriba de la rodilla. La blusa blanca con el escudo de la escuela en el cuello. Un chaleco y el saco completaban el atuendo. Era el uniforme de "gala".

Su cabello estaba recogido una mínima coleta de cabello con un listón blanco que caía con un moño muy bien armado. Tomoyo le había enchinado y aplicado rímel en las pestañas, su cara libre de imperfecciones resaltaba más de lo normal.

-Te ves muy linda. –Yukito veía a la hermosa Sakura que casi nadie conocía. –Touya no te vio, ¿verdad?

-No, cuándo me vine aún no se levantaba. -¿Y esa pregunta, que?

-Eso es bueno, nos vemos después. –Vió que su kouhai no se movía. –Vámonos Hiro.

-Sí, senpai. –Se dejó arrastrar.

No tuvo mucho tiempo de pensar que había sido eso, cuando la directora ya estaba frente a ella, una vez más, odió ser bajita.

-Muy bien, Mimasaka. Todas están en orden. –Se fijó en ella de arriba abajo. -¿Nueva?

-Sí, maestra. Acabo de entrar. –La ignoró y la vieja bruja fue a hablar con el maestro.

-¿Y aprendió todo? ¿No nos hará quedar mal?

-No, directora. Kinomoto se ha puesto al mismo nivel de las demás chicas. –Mimasaka seguía igual de tranquilo.

-Bueno, les deseo suerte y que traigan un reconocimiento más para esta institución.

-Sí, señorita directora. –Respondieron a la vez.

-Anden, ya váyanse. –Y volvió a subir a su oficina. Las chicas pudieron respirar en paz.

-Cuando menos esta vez no regresó a nadie o algo por el estilo. –Rika se relajó. –Siempre encuentra un defecto y nos manda a arreglarnos de nueva cuenta.

-Vaya… -Se sentía afortunada.

-¡SAKURA!

Un grito desde el piso superior la hizo voltear. Shaoran y sus amigos la saludaban, sobre todo su novio.

-¡Suerte!

Levantó la mano a manera de saludo, porque en ese momento las dejaron avanzar hacia la calle.


¿Qué si estaba nerviosa? ¡No, qué va! Las manos siempre parecían trapos húmedos. Eran 7 escuelas participantes y ellas eran las ultimas en participar. Las que abrían y cerraban los concursos eran las más importantes.

Las primeras debido a que ellas ponían el estándar de participación: y las ultimas… porque tenían que sobresalir después de los 6 grupos pasados.

Había que tener un oído agudo para ver las fallas, Tomoyo no podía estar con ella porque era la encargada de grabar el evento, para próximas referencias. Y sus demás amigas estaban repartidas, así que estaba sola… sola y nerviosa.

De pronto unos audífonos le taponearon los oídos y ya no pudo escuchar a sus contrincantes. "Need you now" de Lady Antebellum le inundó la cabeza. Vió a su maestro sonreírle e ir al frente. Le agradeció, no necesitaba presión, solo relajarse. Presionó el botón de avance para saber que música había en el iPod.

Se animó más, porque "Sex on fire" de Kings of Leon, también venia. Bastante sensual la canción, pero bastante pegajosa.

Reconoció la canción que iban a cantar, una de las tantas que ensayaron… "Sueños" Era una canción positiva. Aunque originalmente la cantaba un hombre y una mujer. En esta ocasión sería una chica de tercero y Tomoyo las que la cantarían y las demás harían el coro.

-Cuando la noche se acerca, hay algo en mi alma que vuelve a vibrar. –Tarareó en voz baja. –Con la luz de las estrellas en mis sentimientos, te vuelvo a encontrar. Quiero que me mires a los ojos, que no preguntes nada más. Quiero que esta sueltes toda esa alegría que ya no puedes guardar.

Alguien le tocó el hombro y muchos pares de ojos estaban puestos en ella. No entendía porque. Le hicieron señas que se quitara los audífonos.

-¡Sakura! ¿Esa es tu verdadera voz? –Naoko pestañeaba con sorpresa. –Nunca la había escuchado.

-¿Mi voz?

-Cambio de última hora. –El maestro se veía feliz. –El dúo lo harán Sakura y Tomoyo.

-¿¡Que! –Se paró como resorte. –No, no, no, no, yo no.

-¡Tienes que hacerlo! –Una de segundo le sonrió. –Tu voz es buena y podrían hacernos ganar.

-¡No! Que nervios. –Seguía negando, mientras su pelinegra amiga le hacía señas, ya que aún no terminaba de grabar. Quería cantar con su mejor amiga. –Senpai la ensayó y le sale muy bien.

-Hazme un favor. –La compañera de dúo de Tommy se acercó. –Este año quiero que ganemos y por mucho la participación libre, ósea esta etapa. Es mi último concurso. Es difícil que en la preparatoria vuelva a estar en un coro. Inténtalo Kinomoto.

-No quiero pasar esta ronda en segundo lugar… -Rika apoyó a las senpais. –Contamos contigo.

No pudo negarse, así que… -Show time.


Estaba tomando el micrófono y las manos le sudaban; su amiga a su lado le sonreía infundiéndole confianza, Tomoyo empezaría la canción y Sakura después haría su parte. Si lo arruinaba, todo acababa. ¡Que tranquilidad!

Los tambores y las palmas de sus compañeras empezaron.

Tomoyo:

Cuando la noche se acerca
hay algo en mi alma que vuelve a vibrar
con la luz de las estrellas
en mis sentimientos te vuelvo a encontrar

Quiero que me mires a los ojos
y que no preguntes nada más
quiero que esta noche sueltes
toda esa alegría que ya no puedes guardar.

Cantaba con ritmo y se movía hacia ella animándola a relajarse. Poco a poco sentía la música. En la siguiente estrofa habían cambiado una palabra, fumando… a los doce años no era un ejemplo para nadie.

Paso las horas CANTANDO
oyendo en el viento la misma canción
porque el tiempo que vale
lo marca el latido de mi corazón

Las voces de sus compañeras se oían animadas, hasta contentas.

Quiero que me mires a los ojos
y que no preguntes nada más
quiero que esta noche sueltes
toda esa alegría que ya no puedes guardar.

Deja que tus sueños sean olas que se van
libres como el viento en mitad del mar
creo que la vida es un tesoro sin igual
de los buenos tiempos siempre quiero más.

¡Eso! ¡Tenía que dejarse llevar! ¡Hacer lo que le gustaba! Ser la Sakura alegre, jovial, y llena de energía. La Sakura que se había quedado en la primaria, porque la "nueva" quería ser una adulta. Pero eso no iba con ella, ella no era de las que se complicaba las cosas.

¿Por qué había cambiado?

Era su turno.

Sakura:

Soy como el agua del río
y por el camino me dejo llevar
porque aprendí que la vida
por todo lo malo algo bueno te da

Tomoyo:

Quiero que me mires a los ojos
y que no preguntes nada más

Sakura:

Quiero que esta noche sueltes
toda esa alegría que ya no puedes guardar.

Se acercaron a tomarse de las manos y cantar como cuando estaban solas.

Las dos:

Deja que tus sueños sean olas que se van
libres como el viento en mitad del mar
creo que la vida es un tesoro sin igual
de los buenos tiempos siempre quiero más.

Los acoplamientos, la unión de voces, el coro, el fondo musical. Todo había encajado. Y nuestra castaña se sentía feliz, feliz de haber vencido su miedo.


Llegaron gritando y cantando fuerte, muy fuerte a la escuela. Se abrazaban y brincaban sin importarles nada.

Habían quedado en primer lugar con una puntuación por encima de su promedio.

-¡Esa me gusta! –Sakura que estaba sentada en el patio trasero se levantó cuando los primeros acordes de "Rosa Pastel" empezaron a sonar. –Voy.

-¡Eso es todo, Saku! –Rika le aplaudió.

-Sí, yo quería ser, esa mujer. La madre de tus hijos. Y juntos caminar, hacia al altar, directo hacia la muerte. –Todas cantaban al son de ella. –Y al final, ni hablar. Los dos nos destruimos. Y al final, que tal. Tú y yo, ya no existimos.

-NO, NO QUIERO SER ESA MUJER. ELLA SE FUE A UN ABISMO. TU, NO ERES AQUEL QUE PROMETIO SERIA MI SUPERHEROE. –Gritaban con fuerza, pero entonadas. –Y QUE, TODO ACABO. NO QUEDA MAS, SEREMOS DOS EXTRAÑOS. YO, TE OLVIDARE, ME OLVIDARAS. HASTA NUNCA.

-¡ESO CHICAS!

Voltearon hacia donde golpeaban vidrios. Se encontraron con la sorpresa de que la gran mayoría de los grupos estaban atentos a ellas.

-¡Hey, chica de primero! –Sakura fue empujada por sus compañeras. -¡Lo haces genial!

-¡Esa es mi novia!

La castaña tragó saliva y le sonrió a Shaoran que levantaba sus pulgares en gesto de aceptación.

-Bobo.

-Miren, ¿siempre deben de llamar la atención? –Mimasaka estaba cruzado de brazos y negó con la cabeza. -¿Listas para una canción?

-¿Eh? –Tomoyo dejó de grabar. -¿Otra?

-Después del show, los alumnos están pidiendo una mini exhibición antes de salir de clases. –Les mostró que seguían pegados a las ventanas. –Y la Directora está tan de buenas que ha aceptado.

-¡SI!

-Kinomoto…

Esa mirada, ese tono de voz… -No, no, no… ya lo hice una vez… no más.


-¡Argh! ¿Por qué nunca puedo decir NO? –Estaban arreglándose los uniformes antes de salir al patio principal.

-Acéptalo, Sakurita, es tu mayor defecto y a la vez tu mayor virtud. –Tomoyo la abrazó. -¿Te sientes a gusto con la canción?

-Pues… así como a gusto, pues no. –Torció la boca. -¡Es viejísima!

-¿Por qué crees que el maestro la eligió? –Y le señaló la dirección.

-¿La directora? –Su mejor amiga asintió. –Vaya… supongo que no queda de otra.

Poco a poco se acomodaron. De nuevo, Tomoyo y Sakura adelante. Esta vez era un cannon.

-Bueno, me da gusto presentarles a nuestro grupo coral. Nos interpretaran "Te quiero para mi" de Trigo Limpio. –La directora sonrió. -¡Canción bellísima! –Sakura miró a su amiga. -¡Aplaudan!

Todas:

Te estoy queriendo cada día más

Cada momento estoy pensando en ti

Me siento triste cuando tu no estas

Solo en tus brazos puedo ser feliz.

Te quiero tanto que no importa ya

Lo que la gente diga de los dos

Los que nos juzgan nunca lograran

Que estemos separados tú y yo.

Sakura (primera voz):

Te estoy queriendo cada día más

Cada momento estoy pensando en ti

Me siento triste cuando tu no estas

Solo en tus brazos puedo soy feliz.

Tomoyo (segunda voz):

Te quiero para mí

Tan solo para mí

No necesito más

Para vivir

Shaoran estaba sorprendido. Ya había escuchado cantar a Daidouji, pero ver a su novia, en la tarima y haciéndolo así de bien. Estaba orgulloso.

Esa joven, era lo que él siempre quiso. Alguien cariñosa, divertida, atenta, con un entorno familiar estable. Sakura era perfecta, se complementaban.


-Solo quiero dormir. –Se abrazó a su novio. –Estoy exhausta.

-¿Ya te dije lo bien que lo hiciste?

-Sí, un montón de veces. –Se acurrucó entre sus brazos. –Gracias, Shao.

-¿Por qué? –La hizo levantar la mirada.

-Porque gracias ti, me encontré. –Lo vió fruncir las cejas. –He estado intentado ser una persona que no soy, pero hoy; me di cuenta que la "vieja" Sakura es la que me hace reír, me hace disfrutar de ser adolescente.

-Esta filosófica, señorita Kinomoto. –Le besó la frente. –Me agrada.

-A mí también. –Sakura se fijó en Eriol, que estaba platicando con unos chicos de tercero… ¡Y BESANDO A UNA DE SUS SENPAIS! -¿¡Que?

-¿Qué pasa? –Brincó a causa del grito, pero no tuvo tiempo de reaccionar, cuando su novia le enseñó lo que su primo estaba haciendo. –Wow. Vaya, ¿una de tercero?

-¿Lo dices así? –Saku lo golpeó. –Mira, donde lo vea Tomoyo…

-No le va a importar, porque está de novia con tu hermano. –Le señaló, lo lógico.

-Ah, si… cierto. –Cabeceó, para verlo cerca de la entrada, donde se estaba viendo. –Te juro que siempre creí que esos acabarían juntos.

-Yo también.

-¡Li! –Una muchacha desconocida para Sakura se acercó a su novio. -¡Qué bueno que sigues aquí! –Se metió entre la pareja. –Mi mamá quiere que pienses lo del equipo de básquet, tienes talento.

-¿Lo dices por el partido de hoy? -¡ESTABA SONRIENDOLE A LA TIPEJA! –Es un hobbie, me gusta más el soccer.

-Pero si entras al equipo de la escuela, serás de ayuda. Además, ayudaría con tus problemas de conducta. Te quitarían reportes. -¿Quién era esa tipa que le hablaba como si nada? –Piénsalo, ¿sí? –Le dio un beso en la mejilla. -¡Nos vemos mañana!

-¿Estas bien, Saku? –Tomoyo vió como le temblaban las manos.

-¿Quién es ella, Shao? –Intentó sonar neutral, pero no lo consiguió.

-¿No la conoces? Es la hija de la Profesora Nagata, se llama Yuri. -¿La hija de la profesora de Cívica y Ética? –Va en el salón de Meiling.

-¿Meiling? –Sus alarmas sonaron. -¿Te la presentó ella?

-Ummm, no. Solo le comentó que jugaba varios deportes y hoy, en el receso me invitó a jugar un partido. –Estaba ajeno a las insinuaciones.

-No me cae, quiere algo contigo. –Se cruzó de brazos. –Evita su contacto, ¿sí?

-¡Estas celosa! –Todos sus amigos los miraron. -¡Vaya!

-Cállate. –Tomó su mochila y se dio la vuelta. –Nos vemos mañana.

-¡Hey, hey! –La alcanzó. –No te enojes, no es nada.

-No estoy enojada, solo toma en cuenta lo que te digo, ¿puedes? –Lo besó en la mejilla. –Nos vemos mañana.


-¿La monstruo celosa? –Touya se acercó por la espalda de su novia. -¿Y del mocoso? Debe tener alguna neurona fundida.

-Touya…

-Ya, ya. –Vió a su hermana tomada de la mano de su novio y una venita en su frente creció. –Te juro que si pasa de darle la mano, voy a romperle unos cuantos huesitos…

-Bobo. –Daidouji se estiró para besarlo. –Me ha dicho que no desea ver cómo nos besamos, algo acerca de "asquito" y que no es sano para su mente.

-¿¡Que! Esa monstruo pervertida… -Se sonrojo y volteo a ver a sus amigos. –Ya es hora de que me meta a la escuela.

-De acuerdo.

Se besaron sin tener en cuenta que cierto joven inglés los observaba desde el cuello de su novia.


Yuri, era alta, de cuerpo torneado debido al ejercicio. Tenía el primer lugar de los primeros. Alumna de buena conducta. Era el prototipo ideal de cualquier maestro… y madre.

Así se habían enterado todos, cuando en una junta la imponente Ieran Li habia hecho de presencia en la firma de boletas. Yuri se había presentado ante ella y había hecho gala de sus virtudes.

-Eres una jovencita excepcional, lo que mi Xiao Lang necesita. –Nadeshiko acarició la cabeza de su hija tranquilizándola. –Cuando vayas a ver a Mei, por favor avísame. Hay que comer juntas.

-Claro, señora. –Obvió el hecho que el castaño estaba mirando con furia a su madre y le besó en la mejilla. –Nos vemos después, Li.

-¡Que educación tan buena! –Ieran habló fuerte y claro. –A eso se le llama ser de buena familia. –Vió a su hijo menor. –Supongo que así es la noviecita que tienes, ¿no?

Sakura tragó saliva y Nadeshiko le sonrió. –Lo que diga esa mujer, no tiene importancia. Tu eres mi hija, y se lo que vales. Eres una niña excepcional, cariño. Nunca lo olvides. –La oji verde se sintió más segura. –Vamos, tenemos que ir a presentarnos.

-Ma, no sé si sea buena idea. –Cruzaron el salón hasta plantarse ante la dama de alcurnia.

-Buenos días, señora. –Nadeshiko acarició la cabeza del novio de su hija. –Shaoran.

-Buenos días, señora Kinomoto. –Le mandó una mirada de disculpas a su novia.

-¿Kinomoto? Supongo que es la madre de ¿Sakura? –Y su vista se clavó en la muchachita ante ella. – Mucho gusto.

-Igualmente, soy Sakura. –Hizo una reverencia.

-Antes que nada, quiero ofrecerles una disculpa a nombre de mi primo, su esposa y mi sobrina. –Ambos jóvenes parpadearon de sorpresa. –A mis oídos llegó el incidente y las malas acciones de mi sobrina. No se volverá a repetir señora Kinomoto.

-Confió en eso. Y mi nombre es Nadeshiko, espero que nos llevemos bien. –La ex modelo se enderezó a la misma altura de la matriarca.

-Su rostro, me es familiar.

-¿En serio? –Era como si se hubieran declarado una guerra de miradas.

-Madre, la señora Kinomoto fue modelo. –Quería que su progenitora se fuera del aula lo más pronto posible.

-¡Oh! Supongo, de joven leía muchas revistas de alta costura. –La vió de arriba abajo. –Sigue deslumbrante. –Luego volvió a fijarse en Sakura. –Están en la farándula…

-Le agradezco su halago hacia mi persona. –Sakura nunca había visto a su madre con esa sonrisa hipócrita en la cara. -Pero no estamos en la farándula, como usted dice. Dirijo una agencia de modelos, mi marido es arqueólogo y profesor en la universidad de Tomoeda.

-Interesante.

-¡Nadeshiko! –Sonomi llegaba tarde. -¡Qué bueno que te alcancé! Necesito hablar de negocios contigo. –La abrazó y besó. –Vamos a lanzar una nueva campaña y necesito de tus mujeres.

-Claro, en un momento hablamos de eso. –Esta vez, sonrió de verdad. –Mira, ella es Ieran Li, la mamá de un compañero de las niñas.

-Mucho gusto, Sonomi Daidouji. –Le extendió una mano.

-¿De Daidouji Company? –La aceptó. –Que gusto.

-¿Li? ¿Tienen acciones en algunos proyectos de mi empresa, verdad? –Los tres hijos se miraban unos a otros. Sus madres estaban actuando raras.

-Así es, mi marido es Hien Li. –Shaoran estuvo a punto de contradecirla, pero sintió la presión en su hombro acallándolo.

-¡Que pequeño es el mundo! –Kinomoto y Daidouji intercambiaron miradas. –Si ya acabaste aquí, mi chofer está en mi camioneta, espérame ahí. –Se despidió de ambas y se acercó al asesor.

-Un gusto, ahora me despido. –Tomó la mano de su hija y bajaron hasta el patio. -¡Esa tipa me cae mal!

-¡Mamá! –Sakura empezó a reírse.

-Con razón el pobre de Shaoran es, como es. –Negó con la cabeza. –Mantente alejada de ella, no me da buena espina.

-A mí tampoco.

-Bueno, saliste bien este bimestre, me alegra. –Le sacudió los cabellos. –En casa hablamos de los premios, ¿te parece?

-¡SI!

-Hasta al rato, preciosa. –Nadeshiko le besó ambas mejillas. –Te quiero.

-Yo también, ma.

Volteó hacia arriba y pudo ver a Meiling y Yuri hablando, se reían y abrazaban como si fueran grandes amigas.

-Insisto, eso es raro.


-Mi mamá dice que la señora Li, es una mujer extraña.

-Bueno, después de todo quien es su hijo…

-¡Touya! –La pelinegra estaba riéndose a través de la línea telefónica. –Eso fue grosero.

-Mi mamá también me comento que esa señora no le caía bien, y ya sabes que la mía no es especial con las personas.

-No, Nadeshiko-san no es huraña, de hecho cuando mamá me lo dijo, creí que exageraba, pero…

-Sakura no sabe con qué tipo de persona se acaba de topar.

-No, no lo sabe.


NOTAS DE LA AUTORA:

-Ha llegado la enemiga numero 1, y que la que tendrá un papel importante, aunque sea momentaneo.

-Ya empiezas a mostrar tu verdadera cara. -Emmett veía el futbol desde el sillon.

-Reviews, chicos. -Viri terminaba de colocar uvas en su postre.

-Rinnie-Hatsune Todos odiamos a esa niña. -Seiya Kou contesta el review. -Y esa pareja se mantendra, un rato. No podemos jurar nada, Viridiana tiene una mente extraña.

Nos vemos en el siguiente capitulooo!