¡YO, YO!
Créanme que he hecho un esfuerzo sobre-humano para escribir esto. Los que sigan el manga de Bleach, me entenderán. No diré que es pero se relaciona mucho, mucho con Toshiro y bueno, me traumó. La cosa es que simplemente pensar en Shiro-chan significaba irme a hacer bolita en la esquina de mi cuarto ;_; Pero, usando mi trifuerza del coraje, logré escribir el capítulo xD
Ana: Exacto, Aizen es sin duda alguien de quien nadie sospecha ewe. Muchas gracias de verdad por tu apoyo y comprensión sobre los capítulos, espero este capítulo sea de tu agrado :D
Mike: Hehe sí, vamos poco a poco y veremos que pasa. Me alegra leer que logré dejarlo en suspenso xD Gracias por tus comentarios :D
Aresuri: ¡Muchas gracias! :D Disculpa por la tardanza pero lo explico más arriba xD Etto… espero no llegar al punto de amenaza (Mejor sí amenázala, así escribe más rápido ewe) ¬¬ Hehe, muchas gracias por tu comentario :D
Espero les guste n_n
(Enjoy!)
— ¿Qué? — Toshiro se hizo hacia atrás, apoyando su espalda en contra de la ventana del autobús — No puede ser…
—Demonios — Jidanbo murmuró, recargándose en el asiento.
—Calmémonos, estaremos bien. Por hoy ha sido suficiente de esto — Karin guardó las hojas y metió la caja a la mochila. Su principal preocupación era la rápida caída emocional que Toshiro estaba presentando, era obvio que todo esto lo afectaba enormemente.
El resto del trayecto cayó en silencio, nadie se atrevía a decir algo. Toshiro por estar realmente afectado, Karin por temor a hacerle sentir pero y Jidanbo porque simplemente no sabía qué hacer. Finalmente llegaron a la parada correspondiente y bajaron, Toshiro parecía estar caminando y haciendo las cosas en automático, como si sólo se moviera por impulso en lugar de razonar.
—Gracias por acompañarme — Dijo en tono monótono y con la mirada agachada.
— ¿Estás bien? — Karin se acercó a él y lo miró — Podemos acompañarte a tu casa.
—No, Matsumoto vendrá por mí en un rato — Caminó a la parada más cercana.
—Nos quedaremos contigo hasta que llegue — Sin ánimos de discutir, se limitó a alzarse de hombros y seguir con la mirada en los autos que pasaban.
— ¡Capitán! ¿Cómo te fue? — Matsumoto bajó del automóvil una vez lo estacionó.
—Bien… — Toshiro se levantó y caminó hacia ella.
—Karin-chan, Jidanbo-san ¿Cómo están? — Matsumoto notó el decaimiento en Toshiro pero no quiso ser tan directa.
—Bien, fue un buen rato el que pasamos — Jidanbo dijo sin despegar la mirada de Toshiro — Fue productivo.
—Perfecto, nos vamos. Gracias por hoy — Matsumoto sonrió — ¿Sucedió algo?
—No… sólo estamos cansados — Karin sonrió, era obvio que no diría nada.
Matsumoto sonrió levemente y se despidió, Toshiro sólo agitó la mano y subió al auto. Matsumoto optó por no presionar a Toshiro, aunque era obvio que algo lo aquejaba no preguntó nada.
— ¿Cómo está Ukitake-san? — Toshiro dijo sin despegar la mirada de la ventana.
—Igual… Está bien, no ha habido cambios — Sí, eran noticias malas pero prefería que no sonaran así, para ella era mil veces mejor decir que Ukitake estaba igual a decir que había empeorado.
Toshiro se volvió a sumir en sus pensamientos, ¿Qué pasaría ahora? Estaba sumido en una intensa preocupación por todos aquellos que lo rodeaban, estaban en un peligro mucho mayor que el anterior.
[…]
— ¿En quién han pensado? — Jidanbo se sentó junto a Toshiro y Karin que estaban en el patio.
—La verdad es que no tengo idea — Karin suspiró — Todos son tan normales y buenos que dudo que alguien esté relacionado con eso… Bueno, sólo la profesora Soi Fong.
—A mí se me hace raro el tal profesor Mayuri, es raro, tienen una personalidad desagradable así que… él — Jidanbo se alzó de hombros.
—No, sólo es raro pero no creo que sea un traficante de armas — Karin asintió, dándose la razón a sí misma.
— ¿Tú que piensas Toshiro?
—No lo sé — No los miraba, sólo miraba el suelo — Sería mejor si se alejaran de mí.
—Toshiro no empecemos con eso, ya te hemos dicho que te apoyaríamos, no te dejaremos solo —Karin lo miró con seriedad.
—Es la verdad… — Toshiro murmuró, sin embargo aún se sentía bastante mal por lo que había pasado como para ponerse a discutir con ella.
—No, no lo es — Karin remarcó sus palabras.
El resto de los días se convirtieron en conversaciones entre Karin y Jidanbo, Toshiro contestaba con monosílabos que no aportaban verdaderamente nada a lo que planeaban. Los días pasaban y nada mejoraba, todo caía sobre los hombros de Toshiro como una piedra gigante que lo estaba aplastando.
Matsumoto, Karin y Jidanbo miraban como impotencia como se iba sumergiendo en una depresión tan grande que de no hacer algo, iba a ser demasiado tarde como para hacer algo por él. Karin tenía miedo, nada de lo que decía o hacía parecía levantar en lo más mínimo su ánimo, antes aunque fuera muy poco podía hacerlo sonreír o reír, ahora no. Quería hacerlo, quería ayudarlo pero no sabía cómo.
—He tomado una decisión — Una tarde, después de clase Toshiro pidió a Karin y Jidanbo lo esperaran en el estacionamiento.
— ¿Enserio? — Jidanbo levantó la cara un poco tranquilo.
—No quiero que estén cerca de mi — Toshiro dijo, mostrando una seriedad y seguridad que tiempo atrás había perdido.
—¿Estás bromeando verdad? — Karin se acercó a él, un dolor agudo cruzó por su pecho.
—No, el estar conmigo sólo es un peligro para ustedes — Continuó, sin mostrar vacilación alguna o cambio en sus facciones.
—Toshiro, ya te habíamos dicho que…
— ¡No! — Gritó, haciendo que ambos se detuvieran en seco — No estoy preguntando qué es lo que quieren, estoy diciendo lo que sucederá, les guste o no.
Karin sintió una combinación de enojo y profunda tristeza peleando en su interior — ¡deja de actuar como niño! ¿Piensas que aislándote de todos resolverás algo?
—No es eso, entiendan. El estar conmigo es peligroso para ustedes… Vean lo que le sucedió a Ukitake-san por mi culpa, lleva más de una semana así. Vean las cosas con claridad — Se cruzó de brazos mientras se giró para darles la espalda — A quién quieren matar es a mí...
—Toshiro… no… ¡Eres un tonto! — Karin gritó antes de salir corriendo en dirección contraria.
Jidanbo suspiró y se quedó mirando — Ah, Toshiro… — Murmuró antes de echar a caminar.
Toshiro apretó los puños ¿Por qué reaccionaban así? Era la verdad, toda persona que estaba cerca de él terminaba mal «Mis padres, Ukitake-san… todo lo que les pasó es mi culpa, yo soy el único a quien deberían de culpar»
[…]
Toshiro se sentó en su habitual silla, donde todas las tardes llegaba a sentarse después de clase. Depositó su mirada en Ukitake que permanecía igual, con la única diferencia que parecía estar más delgado y pálido que antes «Lo que hago es porque no quiero que les pase algo… Jamás me perdonaría que les ocurriera algo como lo que sucedió con Ukitake-san…» Le dolía, le había dolido el hacer sentir de esa manera a Karin, la manera en que se había ido y dirigido a él lo había hecho sentir como si lo que hiciera, estuviera mal.
—Toshiro, ¿Podrías venir un momento conmigo? — Unohana lo llamó desde la puerta.
Toshiro la miró un tanto confundido pero se levantó y caminó hacia ella — ¿Qué sucede… doctora Unohana?
Unohana sólo le sonrió y caminó, dándole a entender que quería que lo siguiera. Caminaron por el pasillo del hospital hasta salir a una pequeña zona de descanso en el exterior, la zona se encontraba en el segundo piso por lo que delante de ellos se extendía la ciudad.
—Te culpas por lo que pasó, ¿No es así? — Su calmada voz comenzó, haciendo que Toshiro la mirara sorprendido.
—Es la verdad… sí fue mi culpa… De no ser por mí, nadie le hubiera hecho nada — Habló mientras se recargaba en el barandal.
—Conozco a Juushiro y Shunsui desde que eran unos niños de tu edad, Juushiro siempre ha sido así de protector con todos, tiene 7 hermanos menores de los que se encargaba de cuidarlos — Unohana comenzó a hablar, haciendo que Toshiro le dedicara toda su atención — Esta enfermedad lo atacó cuando tenía sólo 15 años de edad, fue tan agresiva en un inicio que convirtió su cabello antes negro en el blanco que tiene ahora en tan solo tres días. Muchos daban por hecho que no llegaría a los 18 años pero míralo, tiene 26 — Unohana sonrió y Toshiro se sorprendió, no pensaba que cargara con esa enfermedad a tan temprana edad — A pesar de su enfermedad, siguió viendo por nosotros y procurando el que estuviéramos bien. Lo que quiero decirte es que no importa la situación bajo la que esté, siempre protegerá a quien quiere, no importa que tan mal se sintiera en aquel momento, te hubiera protegido bajo cualquier situación y jamás, te culparía.
Toshiro inclinó la cabeza — Si yo no hubiera entrado a su vida… ÉL no tendría por qué estar así.
—La mayor ilusión de Juushiro era tener un hijo, el haber estado con sus hermanos menores le hizo generar un apego enorme a los niños y su mayor sueño era tener uno — Unohana le palmeó la espalda — Alegraste su vida y pase lo que pase, siempre estará feliz de tenerte. Jamás se perdonaría si algo te llegara a pasar, ya sufrió algo así en el pasado y sé que no permitiría que ocurriese de nuevo.
Toshiro levantó la mirada al escuchar la última frase ¿Ya había pasado en el pasado? Quería preguntar a qué se refería pero tenía miedo en entrometerse en algo personal de Ukitake.
—Él te puede contar si le preguntas — Unohana respondió esa duda — Ten fe en que despertará.
—Gracias… Unohana-san, es sólo que no quiero que le pase algo más — Toshiro volvió a suspirar.
—Vamos, a parta esos pensamientos que sólo atraerán cosas malos de tu mente y mira a tu alrededor, esa actitud tuya no solo te está afectando a ti — Le acarició la cabeza de manera maternal antes de caminar al edificio nuevamente.
La última declaración dejó a Toshiro congelado en su lugar, sí, sabía que su actitud estaba haciendo pasar malos ratos a Matsumoto, Karin y Jidanbo pero no se había puesto a pensar en que tanto lo hacía.
Eres un tono.
El grito de Karin retumbó en su cabeza «Al final, ellos sólo quieren ayudarme…» eso era lo que querían hacer pero, ¡Estaban en peligro! El estar cerca de él los ponía en riesgo, después de todo, era a él a quien aquellas personas querían… asesinar. «Karin siempre me ha apoyado… Desde que la conocí ha sabido cómo ayudarme…» Sintió un pequeño vuelvo en el estómago al pensar en aquello, era la verdad, Karin lo consideraba su amigo y él a ella.
—Lo siento, Karin…Jidanbo — Se talló la frente con su mano, tenía todas las ideas revueltas y se sentía como si cayera a un pozo sin fin, pozo en el que la oscuridad parecía devorarlo y llenarlo con pensamientos fatalistas y destructivos para él mismo. No quería sentirse tan débil e inútil, quería, aunque fuera por unos momentos recobrar un poco de paz que tenía antes. Se acuclilló, apretando su cabeza en contra del barandal y enrollando sus brazos a su alrededor.
—Lo siento… — Murmuró de nuevo y apretó sus ojos.
Continuará…
(Depresión en su máxima expresión) Yep, este capítulo es bastante depresivo. Lo que quise mostrar es la enorme depresión que Toshiro está teniendo, obviamente, no lo llevo al punto de quebrarse por completo porque Toshiro no es así. Se necesita algo muy fuerte para hacerlo llorar…
También, quise dar a entender que algo está un poco más fuerte con Karin. Espero que les haya gustado :DD Prometo que se vendrán más cosas al siguiente capítulo (Sólo dejen se le pasa un poco la depresión por el manga…) Algo así…
¡Nos leemos pronto!
Sayone!
2 de Agosto del 2014
