Vainilla

He aquí el siguiente capítulo, lamento la demora, la siguiente semana acaba mi semestre así que tendré más tiempo para actualizar: D

Vainilla

-¿Tienes hambre Hime? – Me preguntó mi rubio al llegar a casa.

- Uuummm… - estaba algo dubitativa – No mucha, solo quiero un poco de leche – Le respondí.

- ¿Estas segura? – Insistía – Porque puedo cocinar algo – Me dijo sonriente.

- ¿Cocinar? – No podía ocultar el horror en mi rostro, ya que si yo era la encargada de la comida en casa no era porque yo era la esposa, sino porque la cocina no estaba dentro de sus habilidades.

- Que cruel eres Hina-chan – dijo fingiendo llorar.

- No era mi intención ofenderte, es solo que… - Comenzaba a explicarme.

- Si lo sé, soy un desastre – Aceptó – Pero ya no tanto Hina-chan, he aprendido a preparar algunas cosas y te juro que son comestibles dattebayo! – Aseguró.

- Pero no tengo hambre – Comencé a decirle pero observé como en su rostro se colocaba un gesto triste, como si le dijeran a un niño que se ha cancelado la navidad – Uuummm… ¿Qué te parece si me cocinas algo para desayunar? – Le sugerí.

- ¡Sí! Ya lo verás mi Hime, no te arrepentirás dattebayo! – Declaró emocionado y obviamente yo reflejé su sonrisa – Entonces… ¿solo quieres leche? – Me preguntó.

- Sí, por favor – Le respondí, e inmediatamente él se dirigió a la cocina.

- ¿No se te antojan unas galletas amor? – Me preguntó en voz alta para hacerse escuchar.

- No, gracias - Le respondí

- ¿Segura? – En cuanto me dijo eso me acerqué a la cocina para verlo – Tenemos de chispas de chocolate, de avena y… agghh ¿Tu compraste las integrales? – Dijo haciendo una mueca al encontrar estas últimas. Definitivamente sus expresiones y su insistencia eran muy divertidas.

- No, son tuyas, las compraste para uno de tus antojos – Le recordé.

- Oh, es cierto – Recordó al mismo tiempo que las hacia a un lado – Entonces… ¿Galletas? – volvió a insistir.

- No, Naruto, solo leche – Le dije tras un suspiro – Espera… ¿No será que es a ti a quien se le antojan las galletas? – Le pregunté.

- No, no lo creo, es solo que no quiero que duerman con el estómago vacío ttebayo! –

- Está bien… una galleta de chispas – Accedí.

- Muy bien - Me dijo mientras tomaba el paquete de galletas de una de las repisas. Procedió a servir la leche en un vaso de cristal – Toma Hina-chan, ten cuidado con el vaso – Me decía en tono paternal.

- Naruto, no tengo 5 años – Le recordé con una sonrisa.

- Lo siento Hina-chan – Se disculpó.

- No te preocupes cariño, sé que solo intentas cuidarnos – Coloqué mi mano al lado de su rostro – Pero recuerda lo que dijo Tsunade-sama, debes relajarte, todo está bien – Le dije antes de regalarle un beso en la mejilla.

- Tienes razón mi Hime –

- Bueno, ¿Qué te parece si te tomas un vaso de leche conmigo? – Le sonreí – No quiero que digan que Hinata Namikaze no procura a su marido – Le dije mientras le servía yo un vaso.

- Claro – Lo aceptó cuando se lo entregué – Aunque yo diría que en lugar de procurarme, más bien me tienes muy consentido – Agregó haciéndome sonreír.

En cuanto terminamos nuestra pequeña cena nos dirigimos a nuestra recamara para terminar con el día.

A la mañana siguiente, un aroma peculiar me hizo levantarme de la cama, aun un poco somnolienta comencé a palpar a otro lado de la cama para sentir a mi esposo pero él no encontrarlo me resultó extraño. Froté mis ojos para aclarar mi visión y comprobar que él no estaba ahí. Salí de nuestra recamara y seguí aquel aroma.

-Ohaio Hime – Me dijo en cuanto se dio cuenta de mi presencia.

- O-Ohaio - Le respondí algo confundida.

- ¿Algo especial que se te antoje desayunar? – Me preguntó.

- uumm, no, dejaré que me sorprendas – Le respondí recordando nuestro trato de la noche anterior.

- Ok… ya casi termino dattebayo! –

- Comenzaré a poner la mesa – Dije.

- ¡Ah no! Usted no va a hacer nada señorita – Me dijo a modo de "regaño" – Así que se va a sentar a esperar a que le sirvan o… - Comenzaba a "amenazarme" mientras acercaba su rostro al mío.

- ¿O qué? – Respondí retándolo

- Haré esto… - Me dijo acercándose más a mi rostro y cuando nuestros labios se encontraban a escasos centímetros, se alejó repentinamente de mí. Y obviamente eso me molestó.

-… - No le dije nada, solo me limité a hacer un puchero y cruzarme de brazos.

- ¿Ya te había dicho que eres adorable? – Me dijo con una sonrisa.

- No sé – Le respondí secamente.

- Lo siento Hime, tendrás que esperar, debo terminar el desayuno – Me dijo depositando un beso en mi frente. Debía admitir que ese hombre sabía exactamente qué hacer para contentarme cuando él quisiera.

En menos de diez minutos el desayuno estaba servido, y debía admitir que todo se veía muy delicioso.

-Se ve muy delicioso – Le dije sinceramente.

Él me sonrió y se dispuso a sentase frente a mí. Me observaba detenidamente para analizar cada gesto que hacía al comer. Y no tuve que fingir ya que la comida no solo se veía rica, también sabía deliciosa, por lo que no fue difícil terminarme todo, aunque... había algo que no lograba hacer que me sintiera completamente satisfecha.

-¿Te gustó Hina-chan? – Me preguntó completamente emocionado. ¡Naruto era increíble! Podía ser el hombre más seductor y varonil del mundo y al mismo tiempo el niño más tierno que haya visto.

- Me encantó, creo que te pediré que cocines más seguido – Le contesté sinceramente.

- Qué bueno que te gustara mi Hime, pero… no puedo hacer eso dattebayo! Tu comida es mucho más deliciosa que la mía – Me dijo. - ¡Oye! ¿No se te antoja algo más? – Preguntó algo ilusionado.

- Ahora que lo mencionas, creo que sí – Confesé.

- ¿Cómo qué? – Me preguntó más ansioso.

- No lo sé, creo que… si, algo con sabor a… -

- Vainilla – Dijimos al mismo tiempo.

- A mí también se me antojó – Aceptó – Pero ya busque y no tenemos nada de ese sabor ttebayo! – Dijo en tono desilusionado.

- Ya es tarde, si quieres te acompaño a tu oficina y en el camino buscamos nuestro antojo ¿te parece? – Le sugerí.

- Es una excelente idea Hime – Me dijo. Nos dirigimos a nuestra habitación, Naruto ya había tomado un baño y se había vestido, solo necesitaba ponerse su equipamiento ninja y buscar unos documentos que necesitaba. Mientras yo me di un baño rápido y me puse uno de mis vestidos favoritos y de Naruto también.

- Listo, ya podemos irnos – Le dije saliendo del baño.

- Te ves hermosa – Me dijo depositando un beso en mi frente, y en cuanto se separó de mí, lo halé rápidamente robándole un pequeño beso en los labios.

- Me lo debías – Le dije soltándolo. Él volvió a colocar sus labios sobre los míos y soltó una pequeña risa contra ellos – Vámonos o se nos hará tarde – Le dije.

- No quiero ir al trabajo Hime-chan – Dijo imitando el tono de un niño que no quiere ir a la escuela.

- ¿Quién quería ser Hokage? – Le recordé.

- Era broma – Me dijo guiñándome un ojo y tomándome de la mano.

Una vez en las calles de Konoha, pasamos a una de las primeras tiendas que encontramos y terminamos comprando otras galletas, pero esta vez, sabor a vainilla. Salimos del local y fue cuando me percaté que todo el mundo nos observaba, de por sí, desde que Naruto se convirtió en Hokage y nos casamos la gente volteaba a vernos, ahora que la esposa del Hokage estaba embarazada, con mayor razón.

Y a pesar de que ahora era una persona más segura de sí misma, aun así, no me gustaba llamar la atención. Naruto al parecer se dio cuenta de mi "incomodidad" y optó por soltar mi mano, tomarme de la cintura. Me abrazó de una forma que me orilló a recargar mi rostro en su pecho permitiéndome ocultar un poco mi rostro en él, y aunque sabía que con él iba más que segura, aun así me aseguré de ver por donde caminaba.

Apenas estábamos a mitad del camino cuando un Ambu nos cortó el paso.

-Hokage-sama, esto es para usted – Dijo el ambu entregándole un pergamino. Naruto lo tomó inmediatamente y leyó el contenido. Por su expresión deduje que no era algo muy bueno, y para confirmar mis sospechas se volteó hacia mí.

- Hime, surgió un inconveniente, debo irme – Me dijo dándome un beso.

- Cuídate mucho – Le dije mirándolo de manera suplicante.

- No te preocupes mi Hina-chan, estaré bien, recuerda que tu esposo es el gran Naruto Namikaze dattebayo! – Me dijo tratando de tranquilizarme.

- Esta bien – Le dije soltando mis manos de un involuntario agarre que había hecho a su capa.

- Ve a la casa de mi madre, estaré más tranquilo si estas en compañía de ella – Me dijo – Pasaré por ti en cuanto regrese – Me abrazó - Cuídate mucho Hinata, ahora ustedes tienen mi vida – Me dijo esto último en un susurro.

- Regresa pronto, llevas contigo nuestra felicidad – Le dije también en un susurro. Me dio un último beso y en un instante desapareció.

En cuanto me vi sola me dije a mi misma que todo estaría bien, que debía tranquilizarme por el bien de mi bebé y como si la hubiera llamado, en ese momento apareció mi suegra.

-¡Hina-chan! – Me saludó - ¿No tienes nada que hacer? – Me preguntó de repente – En la mañana amanecí con el antojo de un pastel ¿Qué dices, quieres hornearlo conmigo? – Continuó hablando sin esperar mi respuesta – Aunque primero tenemos que comprar las cosas – Me dijo tomándome de la mano.

- Cl-Claro – Respondí algo aturdida por la ansiedad de Kushina.

Entramos a una tienda cercana, y Kushina se dedicó a realizar las compras, de vez en cuando preguntaba por mi opinión y yo respondía lo primero que se me venía a la mente, ya que mis pensamientos se encontraban en otro lado. En cuanto termino de pagar y me ofrecí a tomar una de las bolsas (lo cual Kushina me impidió inmediatamente) me percaté del objeto que llevaba en mis manos. Se trataban de las galletas que habíamos comprado y que Naruto no había podido probar.

Caminamos hacia la casa de mi suegra y creo que no supe ocultar muy bien mi preocupación ya que ella me asaltó con las preguntas.

-¿Qué pasa Hina-chan? Te noto algo preocupada – Me dijo de repente interrumpiendo mis pensamientos.

- N-No es nada – Me limité a responder.

- Sabes, en eso te pareces mucho a mi hijo. Los dos no saben mentir – Me dijo con una sonrisa. Yo respondí a ella con una un tanto desganada, y me animé a contarle lo ocurrido, después de todo, Naruto me había pedido que fuera con ella, así que tarde o temprano debía enterarse.

- Tienes razón – Dije distraídamente – Un Ambu vino a buscar a Naruto en la mañana y tuvo que irse – Le dije.

- ¡Aaaggghhh! Esos Ambu, siempre son una molestia ttebane! – Me dijo – No te preocupes Hina-chan, ellos siempre hacen un alboroto por insignificancias y siempre tienen que llamar al Hokage para hacerle perder el tiempo – Me dijo.

- No lo sé, Naruto se veía preocupado – Le dije.

- En el estado en el que esta, no son muy confiables sus expresiones – trató de tranquilizarme.

- Eso espero – Le dije percatándome que ya estábamos en la puerta de su casa.

- ¡Vamos Hina-chan! No se fue a la guerra ni nada por el estilo, recuerda, si estuviera pasando algo malo, ya nos habríamos enterado – Insistió – Las malas noticias son las primeras en saberse – Tuve que reconocer que Kushina sabía cómo hacer sentir mejor a las personas. Esa virtud la había heredado Naruto.

- Tienes razón Kushina-san – Reconocí con una sonrisa más sincera.

- ¡Así se habla Hina-chan! Ahora hagamos ese pastel – Me animó

Pasamos el resto de la mañana preparando el pastel, nos habríamos tardado menos, pero cada que Kushina creía que estaba haciendo algo riesgoso como batir la mezcla, tomar un bowl de la alacena o incluso romper los huevos. Insistía para hacerlo ella y no paraba de "discutir" diciéndome que si me hacía un solo rasguño, Naruto la mataría; era hasta que la convencía de que estaba bien, o me ofrecía a hacer algo "menos peligroso" que podíamos continuar.

-Ahora solo debemos esperar a que se termine de hornear dattebane! – Dijo emocionada una vez que terminamos - Mientras prepararé un té –

- Pondré las tazas y podemos acompañarlo con unas galletas de vainilla que compré en la mañana – Me ofrecí.

- No aceptarás si te digo que solo esperes sentada en el comedor, ¿verdad? – Dedujo y yo me limité a sonreírle haciéndole saber que tenía razón.

En pocos minutos estábamos disfrutando de una rica taza de té y las galletas, aunque sin que mi suegra se diera cuenta me aseguré de guardar una para mi Naruto.

-¡Hina-chan! – Exclamó emocionada después de dar un sorbo a su té – ¿Sabes qué otra cosa me tiene impaciente? – Me preguntó

-… - No le respondí ya que me preguntó exactamente cuando estaba mascando un trozo de galleta, solo pude mover mi cabeza de derecha a izquierda.

- Estoy impaciente por ver la cara de mis nietos dattebane! – Exclamó dando pequeños brinquitos en su asiento – Ya ha pasado mucho tiempo dattebane! Sospecho que la vieja Tsunade se equivocó y tu embarazo será de 10 meses – Declaró.

- No lo creo, los 9 meses se cumplen el 29 de Abril – Le informé

- ¡Que! Entonces todavía falta casi un mes – Me reí un poco por la expresión que puso - ¿Cómo serán? – Se preguntó volviendo a tomar un sorbo de té.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-. -.-.-.-.-.-.-.

A varios kilómetros de Konoha, podemos ver al Hokage encabezando un pequeño grupo de shinobis entre los que podemos ver a Sasuke, Shikamaru, Kakashi e incuso a Minato.

-Necesitamos llegar lo más pronto posible, Shikamaru, ¿Cuál es el plan? – Preguntó Naruto

El rubio lo escuchaba y aunque estaba prestando atención, una parte de su mente aún se encontraba en Konoha.

-Espero que mi madre cuide bien de… - Pensaba para sí mismo cuando otro pensamiento cruzó por su mente – Creo que fue mala idea dejarla sola con mi madre – reconoció al recordar ese día.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: Inicio de Flash Back (Narración de Naruto) ::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

-Entonces… ¿Qué intenciones tienes con mi hijo Hinata? – Le preguntó la indiscreta de mi madre, y mi pobre Hime se sonrojó a más no poder, he incluso parecía que se iba a desmayar.

- ¡Mamá! No empieces – Le reclamé.

- No estoy preguntando nada malo ttebane! – Se defendió – Oh… ¿A caso me están ocultando algo? – insinuó.

- ¿Cómo qué? – Le pregunté sin entender.

- No lo sé, dímelo tú – Me rebatió. Nadie decía nada y un silencio incomodo comenzó a formarse.

- ¡Oh por Kami! ¡Lo hicieron! ¡¿Por qué Naruto?! ¿Por qué dejaste que una niña te quitara tu inocencia? – Exclamó de repente. Y aunque yo no entendí, al perecer Hinata sí, ya que su sonrojo aumentó (Y creí que eso no era posible).

- No te estoy entendiendo ttebayo! – Le dije.

- No finjas Naruto, yo alguna vez tuve su edad y se lo que las hormonas te pueden hacer, prueba de ello es que ahora estés aquí, con nosotros. – Me explicó aunque seguí sin entender.

- ¿De qué hablas Kushina? – Le pregunté.

- Olvídalo, por lo visto no me lo dirás, y te entiendo tal vez te dé pena y… ¡Oh por dios! ¡Hiashi te va a matar! – Decía – Bueno, para poder ayudarte necesito información, así que, si tú te rehúsas a dármela tendré que obtenerla de otro lado – declaró mientras viraba su mirada a mi Hina-chan.

- Hinata, quiero que tengas la confianza de contármelo, después de todo, ambas somos mujeres y como ya le dije a Naruto, alguna vez tuve tu edad y… sé que cuando experimentas nuevas emociones, a veces se te salen de control – Comenzó a sermonearla sin importarle que el sonrojo de mi Hime no disminuyera – Solo dime… ¿Se cuidaron? Porque si sales embarazada, entonces sí, Naruto está muerto – Terminó de hablar y yo afín pude entender de que hablaba. Y mi Hinata… bueno, la pobre estaba tan abrumada que al final terminó cediendo y cerró sus hermosos ojos para pasar a la inconciencia.

- ¡Mamá! ¿Ves lo que has hecho? – Le dije mientras auxiliaba a mi novia – Eres muy morbosa, ¿sabes? Pero si eso te hace sentir feliz… Hinata aún es virgen, ¿Ok? – Le dije.

- Solo Hinata… - Concluyó - ¿Cuándo? – Me preguntó.

- ¿Cuándo qué? – Inquirí.

- ¿Cuándo fue que tú la perdiste? – Me preguntó directamente, y al parecer los hábitos de Hinata comenzaban a afectarme, ya que yo también me sonrojé.

- ¿Cuándo? – Exigió saber.

- Yo… - No quería contestar, hubiera querido desmayarme también, pero simplemente no podía.

- ¿Cuándo? – Demandó de manera más exigente, casi a gritos.

- ¡Yo también soy virgen dattebayo! ¿Contenta? – Le conteste un poco molesto.

- ¿Tan difícil era decirlo? – Me preguntó "inocentemente"

- ¡Para mí sí! – Le dije de manera cortante. Ya no quería tocar ese tema frente a ella.

-Hina-chan, ¿Estas bien? – Le pregunté a mi Hinata una vez que comenzó a abrir sus ojos.

- ¿N-Naruto-kun? – Preguntó aun un poco aturdida.

- Aquí estoy Hina-chan, todo va a estar bien – Le dije con una sonrisa, la cual ella correspondió.

- ¡Qué bueno que estas bien Hina-chan! Puedo llamarte Hina-chan ¿Verdad? – Le preguntó tratando de hacer que mi novia olvidara la plática antes de que se desmayara.

- H-Hai – Respondió aun con unos pocos de nervios.

- Bueno, quiero que me disculpes Hina-chan, trataré de no ser tan indiscreta ttebane! – Le prometió.

- H-Hai – Volvió a responder mi Hime de manera educada.

- Bueno, ahora una pregunta más sencilla, dime… ¿Naruto y tu han discutido? – Le preguntó.

- Pocas veces – Le confesó.

- Bueno ¿Han tenido una discusión muy fuerte? ¿Al extremo de que consideraron la idea de acabar con su relación?– Le preguntó mi madre – No necesitas decirme que es lo que discutían – La animó.

Hinata miró al techo tratando de hacer memoria – Hai – Dijo después de pocos segundos.

-Y… Naruto fue el que la inició, o… ¿Me equivoco? – Dedujo mi madre.

- Si, ¿Cómo lo sabes? – Le pregunté después de confesar la verdad.

- Porque te conozco ttebane! – Me respondió – Bueno, dime Hinata ¿Cómo fue que reaccionó Naruto? – Le preguntó – Me refiero a que durante el tiempo en el que estuvieron enojados, ¿Qué fue lo que hizo Naruto? – Le preguntó.

- ¿Para qué quieres saberlo? – Le pregunté.

- Estoy hablando con Hinata, solo ella puede decidir si quiere contestar o no – Me dijo – Cuando te toque a ti, ya podrás hablar – Terminó de aclarar – Entonces Hina-chan.

- Etto… - comenzó a hablar mi Hime – Un día estábamos sentados en una de las bancas del parque, y no sé porque, pero lo mordí en el brazo, me dijo que le dolió y lo dejé, pero… - Comenzaba a narrar.

- No es necesario que me cuentes todo Hina-chan, no quiero que pienses que soy una chismosa ttebane! – La interrumpió mi madre.

- No importa, yo le quiero contar – Le dijo mi novia antes de continuar con su relato – Creo que ese día estaba ansiosa, porque no podía dejar de molestar a Naruto, después de morderlo, le piqué un costado, le jalé el pelo, lo pellizqué y cuando volví a morderlo se desesperó y me grito que le dolía – Explicó mi Hime.

- ¡Qué hiciste qué Naruto! Eso no está bien, no se le debe gritar a una niña, y menos si es tu novia –Me regaño de repente Kushina.

- Pero me dolía ttebayo! –Me excusé aunque, sabía que ella tenía razón, me sentía muy mal cada vez que recordaba ese incidente.

- Bueno, como me gritó, yo le enseñé la lengua y…- Continuó mi Hime.

- Oh, ya me imagino que pasó después, algo que Naruto siempre ha odiado, es que le enseñen la lengua – Dijo mi madre.

- Ahora lo sé – Dijo entre risitas mi Hinata. – Después de que lo hice, me miró muy serio durante unos segundos y después se fue y me dejó ahí – Terminó de explicar mi novia.

- Muy mal hecho Naruto – Dijo mi madre.

- ¡Ya lo sé! No tienes que recordármelo – Le respondí a mi madre.

- Bueno, ahora te toca a ti Naruto – Me dijo mi madre - ¿Qué hizo Hinata cuando se molestaron? – Me preguntó.

- Ya te lo dijo, me enseñó la lengua ttebayo! – Le respondí.

- Me refiero a lo que hizo los siguientes días, o… ¿A caso su pelea duro solo un día? – Me preguntó.

- No, pero… no soy quien para decirte eso, si Hinata quiere que te cuente ella, yo no voy a andar hablando mal de mi novia ttebayo! – Le dijo.

- Muy buena respuesta hijo – Me dijo mi madre – Entonces es todo lo que necesito saber a menos que Hinata quiera contarme – Dijo mi madre.

- S-sí, creo que es lo justo, si dije lo que hizo él, también debo decir que hice mal yo – Dijo segura de sí misma mi Hime – Durante varios días cada que me encontraba a Naruto en la calle le hacía lo mismo, le enseñaba la lengua, porque sabía que le molestaba, a pesar de que después del segundo día me parecía que quería acercarse a mí para disculparse – Le decía mi chica pelinegra a mi madre pelirroja – Hasta que un día en el que yo iba molesta por otras cosas, me encontré con Naruto y no pude evitar gritarle que "era un inmaduro" y él… - Se detuvo y supuse que no quería "hacerme quedar mal".

- Le dije que entonces me mandara a la … ya sabes, que grosería sigue, lo hice porque sabía que a Hinata le molestaba que alguien se expresara así. Se acercó a mí y… - Ahora yo me quedé callado.

- Le dije que fuera o no mi novio, debía tener respeto y que esa no era la forma de expresarse ante una chica, y después le di una cachetada y creo que era obvio que habíamos terminado.

- Muy bien hecho Hina-chan, así es como debe actuar una verdadera dama dattebane! – La felicitó mi madre y me golpeo en la cabeza mientras le sonreía a ella.

- Perdón por contradecirla, pero no lo creo, más bien diría que actué como una niña infantil y berrinchuda – Confesó la mujer de mi vida con un sonrojo tan tierno que me enamoré aún más.

- Bueno, y por lo que veo, superaron ese pleito – Dedujo mi madre – De otra forma no estarían aquí y… espero que hayas sido tú el que pidió disculpas Naruto – Sugirió.

- ¡Claro! ¿Crees que soy tan idiota como para no hacer lo correcto para mi Hime? – Le espeté.

- Mas te vale – Me contestó mi madre – A lo que quería llegar es que, me alegra saber que a pesar de sus diferencias, saben resolver sus problemas, aunque sean muy infantiles – Nos dijo.

- ¡Ja! ¿Infantiles? Mira quién habla – Le dije sarcásticamente a mi madre – Ahora me vas a decir que tú nunca discutiste con mi padre a causa de tus infantilismos – sugerí.

- Claro que no lo voy a negar, de hecho también estuvimos a punto de separarnos para siempre. Y de hecho, yo actué aún más infantil que ustedes – Nos dijo a mi madre.

- Ahora tendrás que contarnos – Le dije

- A eso iba ttebane! – Reclamó.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: ::::::::::::::::::::::::::::::::::::Fin del Flash Back:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: ::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

-Oh, ahora recuerdo, también fue ese día cuando supimos la historia de la casi ruptura de mis padres – Recordó Naruto – Al menos, esta vez papá viene conmigo, así que no se repetirá lo de aquella ocasión – En ese momento Shikamaru dejó de detallar su plan.

- Muy bien, entonces mi padre y yo nos adelantaremos, ustedes ya saben que hacer – Les dije – Sasuke, no hagas nada imprudente – Le dije a mi amigo.

- ¡Esa es mi frase! – Me reclamó, yo me reí para mis adentro y fingí no escucharlo. Mi padre y yo nos adelantamos y poco tiempo los perdimos de vista.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-. -.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

De regreso a Konoha…

- ¿Cómo serán? – Se preguntó volviendo a tomar un sorbo de té.

- Yo también estoy ansiosa por eso – Reconocí.

- Solo espero que los genes de tu padre no interfieran dattebane! – Declaró mi suegra recordando su rivalidad con su consuegro – Sabes… es curioso, antes yo juraba que por nada del mundo me emparentaría de ninguna forma con Hiashi – Reflexionó – Pero ahora puedo decirte que gracias a ti, la idea no me desagrada dattebane! – Me confesó.

- Gracias por apreciarme tanto Kushina-san – Le agradecí muy conmovida por sus palabras.

- Como te lo dije alguna vez, te considero como otra hija dattebane! – Me aseguró.

- Yo también te quiero como mi segunda madre, y estoy segura que mi familia aprecia mucho a Naruto tanto como ustedes lo hacen conmigo, de otra forma, no estaríamos hoy aquí – Le dije.

- Más le valía a Hiashi aceptar a Naruto, de otra forma se las habría visto conmigo dattebane! – Respondió con una sonrisa yo comencé a reír.

Y así continuamos hablando de cosas triviales hasta que la alarma que habíamos puesto para el pastel había sonado. Después de esto regresamos a la cocina, y en cuanto el pastel no estaba tan caliente, comenzamos a decorarlo. Por suerte esa actividad no tenía nada de riesgosa a los ojos de Kushina, así que me dejó ayudarla sin objeción alguna.

-¡Listo! Ahora solo hay que meterlo al refrigerador y cuando Minato y Naruto regresen de Suna, podrán probarlo dattebane! – Dijo emocionada mi suegra sin analizar sus palabras.

- ¿Suna? – Le pregunté dubitativa

- Etto… ¡Por Kami! Hemos dejado un desastre, tengo que limpiar antes de que la mezcla se pegue y sea más difícil de quitar, pero… ¡Ah! Es cierto, ya no tengo limpiador, ¿Puedes esperar aquí Hina-chan? Iré a la tienda a comprar uno, mientras puedes… - Comenzó a hablar rápidamente dejando en evidencia su nerviosismo.

- Kushina-san, al igual que Naruto, tu tampoco sabes mentir bien – La interrumpí - ¿Qué paso en Suna? – Le pregunté algo nerviosa ante su actitud de querer ocultarme todo.

- Hina-chan, no me hagas esto – Me suplicaba.

-… - No le dije nada, el hecho de que quisiera guardar silencio, significaba que nada estaba bien, por lo que no pude evitar agachar un poco la mirada y no me di cuenta de que una lágrima se me había escapada hasta que mi suegra me pidió que no llorara.

- Hina-chan, no llores, mira… todo va a estar bien – Me dijo mientras me abrazaba, pero el sentir sus brazos me hizo sentir peor, ya que me recordó que cuando estaba triste o preocupada (justo como ahora) solo había unos brazos a los que corría por un abrazo, pero en este momento, ese abrazo se había ido Suna.

- Hina… yo… no llores… te diré que pasa en Suna, verás que no es para tanto, pero por favor no llores – Me trató de consolar como una niña pequeña – Si Naruto se entera de que te hice llorar, me va a matar, y no quieres que tus hijos crezcan sin una abuela ¿verdad? – Me dijo en broma tratando de calmarme, y debo decir que una vez más había dado resultado.

- Lo siento Kushina-san – Me disculpé por orillarla a esto – Créeme que lo que menos quiero es que hagas algo que no quieres

- No te preocupes Hina-chan, ahora que lo pienso, debí decírtelo desde que me dijiste que estabas preocupada, pero Naruto me pidió que no te dijera nada – Me dijo.

- ¿Naruto? – Pregunté aún más confundida.

- Mi hijo me va a matar – Dijo en un susurro que pude escuchar – Si, lo entenderás cuando te cuente lo que paso esta mañana – Me dijo mientras me llevaba a uno de los sillones para que nos sentáramos.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: ::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Lo siento por dejarlas con la duda, y también por no dejar que todo fuera miel sobre hojuelas.

Esta vez iba a disculparme, como no los quiero aburrir, simplemente les diré que la escuela es la culpable. Si alguien esta aburrido y no tiene nada mejor que hacer (lo cual dudo) pueden preguntarme y con gusto les cuento mi triste historia xD

Sin más que decir, me despidió, nos leemos en el siguiente capítulo :D

Sayo