"Wife by letter" (Esposa por carta. ) 2 da parte.

N/A: Bueno y como lo pidieron, la segunda parte de "Wife by letter", espero que les guste y la disfruten. Perdón por la tardanza y recuerden que si gusta entra a la votación, no es que subo la segunda parte, es que me quedó muy largo y de verdad la tuve que dividir, pero hasta aquí llega….

Veremos en un futuro qué ocurre si gana o no…

Bueno, ojala les guste y les advierto que hay lemon, el color, elijan ustedes!

Las quiero y agradezco la espera. Besos.

Luxia.


Entramos a mi cuarto rápidamente. La tomo desde el pasillo de nuestra casa y la beso como nunca bese a una mujer en mi vida. Ella atrapa mi cuello con sus brazos y se deja llevar al interior de la habitación.

Realmente, no tengo ni idea en qué momento nos quitamos la ropa, solo se que cuando la acuesto sobre la cama, ella está en ropa interior.

No quiero verme como un desesperado, pero realmente fracaso en esa tarea. Porque de verdad… estoy desesperado…

La apoyo en la cama y me subo arriba de su cuerpo. Dios es más perfecta de lo que imaginaba.

Su cuerpo parece estar tallado a mano, hecho por los mismos dioses. Comienzo a besarla en su cuello, mientras con mis manos toco todo lo que puedo.

Ella se queda sentada sobre la cama, no deja que la acueste, se ve dominante, nada que ver a la mujer que escribía, tan reservada, virginal y pura.

Bulma parece una fiera y me devuelve cada caricia que yo le doy, pero es más lujuriosa, más pecadora… la mujer perfecta.

Sigo besando todo su cuerpo, bajo despacio mientras siento sus manos acariciar mi espalda desnuda. Como puedo le quite rápido lo que quedaba de ropa, su ropa interior desaparece de mi vista dejándome ver aquellos senos que tanto deseo y aquel lugar que mi imaginación me hacía explorar en los sueños más eróticos y perversos.

Al principio creí que era eso, un sueño, uno de los tantos que tenía, pero al sentir esa lengua caliente y excitante sobre mi cuello, me doy cuenta que no, que es real y que lo puedo disfrutar cuanto yo quiera.

Me arrodillo ante ella, mientras la beso con pasión. Ella me toca cada vez más, pasa sus pequeñas manos sobre mi pecho hasta bajar a mi miembro. Suspiro lleno de placer, muero por que lo tome y lo acaricie, pero lo que hace es mucho mejor.

Se inclina ante mí, baja la cabeza y comienza a lamer despacio por todo el tronco de mi miembro.

Gruño ante el acto, me sacó de la conciencia. Despacio caigo hacia atrás y miro lo que hace. Ella se pone de costado y baja la cabeza ante mi pelvis, aparta su cabello como si supiera que quiero verla ejecutar esa acción. Toma los mechones de cabello y los lleva detrás de su oreja, mientras con la otra mano toma con firmeza mi erección. Sonríe y lame despacio la parte de arriba haciendo que suelte un terrible jadeo.

Sin dar más vueltas y dejando de torturarme al fin, introduce toda mi virilidad dentro de su cavidad bucal. Gruño mas fuerte. Hace que se me vaya todo el aire.

Sube y baja con mi miembro dentro de su boca, lo hace como una experta, como si lo hubiera hecho muchas veces. Eso me molesta, no quiero ni saber con cuántos hombres habrá hecho lo mismo. Me limito a cerrar mis ojos y sentir lo que mi esposa hace.

Siento que explotare en cualquier momento. La tomo del brazo y la detengo.

-No sigas… no aguantaré más…

Ella me mira y sonríe con lujuria, me esta matando. Se acerca a mí y toma mi mano, y la lleva entre sus piernas. Me dirige como quiere, y yo me dejo por completo, de verdad ya no estoy consciente de nada.

Hace que la toque despacio y luego más fuerte, yo comienzo a mover mis dedos solo y ella suelta mi mano, toma la otra y la lleva a su senos mientras se sube sobre mi.

-Tocame… hazlo…

Comienzo a apretar sus atributos enormes y bien formados. Me siento de golpe sin dejar ninguna de mis tareas sin hacer. Introduzco mi dedo dentro de su intimidad, haciendo que gima complacida, su humedad está llegando hasta la palma de mi mano.

Ya no puedo aguantar más. Lamo sus pezones con rabia, de verdad quiero seguir con sus juegos, pero ya no puedo, la necesito, necesito estar dentro de ella.

Saco mi mano de entre sus piernas y dejo sus senos, la tomo de la cintura y trato de acostarla, otra vez no me deja, pero no me importa, así sentada, me posiciono delante de ella y levanto sus caderas.

Ella sonríe y mientras me besa. Con sus manos apoyadas en la cama, levanta su pelvis, me posiciono rápidamente bajo ella y sin decir nada, introduzco mi miembro duro dentro de su cuerpo.

Su grito está lleno de placer y lujuria, me vuelve loco. Empiezo a moverme con fuerza, mientras ella acompaña el ritmo, subiendo y bajando, ayudándose con sus manos, una apoyada en la cama y la otra en mi hombro. Se mueve con fuerza, mientras mete su lengua dentro de mi boca.

No voy a aguantar mucho tiempo. Comienzo a moverme con más fuerza y cuando siento que estoy apunto de explotar, ella sale bruscamente.

Abro mis ojos y la miro desesperado. Ella sonríe y despacio, se da la vuelta, pone sus manos y rodillas en la cama y desde abajo, comienza a tocarse suavemente.

-Ven… necesito ayuda…

Mis ojos brillan al ver tremenda escena. Sin pensarlo me acerco a su zona húmeda y comienzo a frotar mi miembro entre sus piernas. Ella gime sin parar y toca mi erección con ansias.

-Metelo… ahora…

Obedezco como un niño. Meto toda mi virilidad dentro de su cuerpo, la escucho gritar intensamente y sacudir todo su cuerpo. Las paredes de su interior me aprietan con fuerza y un grito fogoso sale de sus labios.

Yo sigo moviéndome sin control cuando siento el orgasmo que he hecho tener a mi esposa.

Ella se detiene y se fue hacia delante, deshaciendo nuestra unión de nuevo. Me está volviendo loco.

-Por atras… metelo por atras…

Abro la boca lleno de lujuria, me esta pidiendo que la penetre por atrás?... esto llegó al límite. Lo hago y me sorprendo al sentir lo rápido que entra mi miembro, ella grita de placer nuevamente Comienzo a moverme como un loco, mientras ella apoya sus manos en la cama levantándose un poco, mi miembro entra y sale más profundo, gruño con pasión. Se gira un poco y trata de besarme, yo levanto mi rostro dejando que pueda acceder a mi boca y ella mete su lengua dentro con lujuria. Grita y gime como una fiera y yo ya no puedo aguantar más. Exploto fuertemente dentro de mi mujer… porque ahora no solo es mi esposa, ahora es mi mujer…

Apoyo mi cabeza en su espalda tratando de encontrar un poco de aire. Nuestras respiraciones se entrecortan y se agitan con violencia.

Salgo de su interior y me dejo caer pesadamente sobre ella. Sus brazos ceden y se deja caer sobre la cama mientras trata de respirar.

Intenta levantarse y es ahí cuando me doy cuenta que la estoy aplastando. Me aparto un poco y me acuesto boca arriba en la cama, ella se coloca de costado y comienza a acariciarme el pecho. Abro mis ojos y la miro, veo sus enormes zafiros que me miran con lujuria y llena de deseo. Se me acerca despacio a mi oído y susurra seductoramente.

-Aún no estoy satisfecha…

Mi miembro reacciona antes que yo y se pone duro de nuevo, la veo tomarlo con deseo y comenzar a estimularlo. Se acerca despacio y me besa, toma mi mano y la lleva de nuevo hacia su intimidad. Me doy la vuelta rápido y antes de que ella pueda hacer algo, me posiciono arriba de ella.

-Es mi turno de complacerte mi reina…

Ella tiembla bruscamente y sin pensarlo, abre sus piernas invitándome a invalidarla, no lo niego, quiero volver a hacerlo, pero no, ella me había complacido completamente antes, ahora es mi turno.

Comienzo a besarla con pasión, dejando un rastro de saliva desde su cuello hasta sus pezones que lamo con furia. Sigo bajando y beso su ombligo, ella me aprieta con sus piernas y tira la cabeza hacía atrás, gime como una diosa.

Yo sonrío feliz y sigo bajando, ahora es mi turno y ella sabrá que soy su hombre, el único que la llenara de placer hasta la muerte.

Llegó aquel lugar tan anhelado, ese que tanto quiero probar. Saco mi lengua y la rozó suavemente sobre su centro. Ella se retuerce de placer y hace que mi miembro sufra, pero lo ignoro, mi meta es hacerle perder la cabeza igual que ella lo había hecho conmigo.

Meto mi lengua despacio en su interior y comienzo a estimularla con fuerza, Bulma grita extasiada y aprieta mi cabeza con su mano y con la otra, clava sus uñas en mi hombro. Comienza a moverse rápido y yo con mi dedos acarició aquel punto rosado que late con fuerza.

Me muevo rápido y siento cómo se contrae con fuerza, bruscamente, apretandome más fuerte con sus manos. La miro feliz, esta roja, agitada y sonrojada. He cumplido con mi misión, hacerla llegar al placer extremo otra vez sin penetrarla.

La beso rápidamente y levanto un poco sus caderas para que estén a la altura de mi miembro que palpita con fuerza, ella abre sus ojos y me mira llena de placer, mete su dedo en mi boca y me obliga a que lo lama. Eso me prende fuego y de una fuerte estocada me vuelvo a introducir en ella.

Ella grita de nuevo, mientras con sus manos se vuelve a sostener del respaldo de la cama. Levanta el cuerpo y apoya su lado izquierdo del torso sobre las sábanas, quedando torcida y dejando entrar más profundo mi miembro.

Me vuelve loco… más de lo que estoy. Me muevo con furia, escuchando el golpe que hacen nuestros sexos al chocarse. Ella gime y se retuerce de placer.

-Más fuerte… más duro…

Me exige sin control y yo obedezco sin piedad. La tomo más fuerte de las caderas y la penetro con más ferocidad. Veo cómo sus senos rebotan de arriba a abajo mostrándome que estaba llegando de nuevo al límite.

Toma de mi brazo y lo aprieta con fuerza, clavando sus uñas con brutalidad. No ahoga su grito de pasión, ni siquiera se avergüenza. Su cuerpo tiembla con furia dejando ver el orgasmo que ha tenido nuevamente.

Yo me siento poseído y me muevo como un demonio dentro de ella. Bulma se para levemente y se sostiene de mis hombros mientras me besa con furia.

Una vez más exploto dentro de ella, dejando toda mi esencia en su interior. Siento que este orgasmo es más profundo, más intenso. El primero fue de desesperación, pero este lo disfrute más.

Ella se deja caer sobre la cama y yo lo hago sobre el cuerpo de ella. Mi cabeza queda a la altura de sus senos y mientras escucho su corazón latir con furia, me quedo completamente dormido.


[...]

Ha pasado ya una semana de la primera vez que estuve con mi esposa y realmente me siento perdido. Estoy en el paraíso. Esa mujer me llena de todas las maneras posibles. Me hace estremecer de mil maneras, realmente me tiene fascinado… Extremadamente encantado, hipnotizado… esclavizado.

Estoy en la oficina con mi socio y este me sonríe de una forma pícara y cómplice. No puedo evitar sonreír ante su gesto.

-Te tiene loco verdad?...

Miro el suelo un momento y luego vuelvo mi rostro hacia él.

-No era lo que yo pensaba… es mejor!... No solo me vuelve loco, me tiene hecho un idiota…

-Vegeta, dime la verdad… es amor o es solo lujuria?

-Dime cual es la diferencia.

-Bueno, el amor es aquello que uno quiere dar y dar… en cambio la lujuria es eso que uno quiere recibir… entonces… cual es?

Miro por la ventana y veo el cielo analizando lo que dijo Bardock. Lo miro de nuevo listo para confesar.

-Entonces las dos cosas… quiero darle todo a Bulma… y quiero todo de ella.

Veo a mi socio sonreír.

-Comprendo…. oye, porque no nos juntamos a comer algo, así la dejas un poco suelta... no la hemos visto desde que te casaste.

Me acerco hacia el escritorio y tomo un vaso lleno de whisky que uno de sus sirvientes sirvió hace unos minutos.

-El sábado llega un grupo teatral a la ciudad, ella quiere ir a verlo… ven con Gine a verla con nosotros.

-Ahí estaremos.


[..]

Llego a mi casa entrada la noche, todos parecen dormir. Subo las escaleras sin cenar, estoy muerto de cansancio. Me quito mi saco y entro rápidamente a mi habitación.

Las velas están encendidas y eso llama mi atención. Miro hacía mi cama y veo a través de la tela del dosel una figura recostada.

Me acerco un poco más y corro las cortinas delicadamente. Y la veo. Ahí está ella, acostada, completamente desnuda y me mira lujuriosa.

Sonríe al verme y yo me enciendo como un novato. Ella se arrodilla en la cama y se acerca como un felino hacía mi.

-Te estaba esperando mi amor….

Sonrió como un estúpido, de verdad esa mujer será mi perdición…


[...]

Los gritos de agonía y de súplica salir de su garganta me despiertan asustado. Me siento en la cama y la veo llorar y gritar mientras duerme.

Rápido la tomo en mis brazos y la abrazo con fuerza.

-Bulma…. Bulma despierta!...

-NOOO….NOOO…..DEJAME!

-Bulma!

De repente la siento temblar mientras abre sus ojos con dolor. Sus lágrimas inundan sus ojos. y caen por sus mejillas. Abre grandes sus ojos y suspira aliviada. Me abraza con fuerzas. La tomo despacio mientras acaricio su cabello.

-Tranquila mi reina… solo fue una pesadilla.

Ella me mira más tranquila y sonríe divertida.

-No estoy loca… te lo juro..

Sonrió ante su forma divertida de tomarse las cosas.

-Lo sé… te creo.

La beso despacio en sus labios mientras trato de calmarla. Ella se vuelve a acostar en la cama dándome la espalda y yo acaricio su cabello nuevamente. Se duerme enseguida. Yo la contemplo un poco más mientras miro su espalda desnuda. De repente noto unas extrañas cicatrices en ella. Unas marcas verticales, una a lado de la otra. Algunas se notan muy viejas, otras no tanto. Me quedo en silencio mientras paso mis dedos sobre ellas, pensando que podrían ser esas marcas.


[...]

El teatro se ve lleno. Pero obviamente mi palco privado estaba preparado y vacío esperándonos. Bulma se sienta en uno de los sillones de terciopelo y yo detrás de ella en otro. Ella se gira un poco y deja que la tome despacio de la cintura mientras la obra se deja ver en el escenario.

Gine mira de reojo a Bulma y deja ver su disgusto ante mi esposa. Eso me molesta, pero no digo nada, estoy embelesado mirando a mi mujer.

Bardock está sentado detrás de su esposa y trata de empujarla para que se calle, pero ella no para.

-Que clase de obra obscena y barata es esta?... que clase de mujer mira esas cosas tan vulgares?...

Bulma ni siquiera gira a mirarla, solo inclina su cabeza y me besa con deseo, lo que yo le correspondo enseguida.

-Gine… por favor…

-Supongo que es la clase de mujer que se besa en público con su marido…

Bulma mira a Gine y sonríe divertida, levanta una ceja y mira el escenario. Contempla la obra, ve cómo dos hombres desnudan a una mujer y la tocan sin pena, se sonroja al ver aquello.

Gine la mira horrorizada.

-Que pasa Bulma… te sonrojas con esa clase de obscenidades?...

-Si creo que si.. aunque sea una obra barata… Disculpen.

Mi esposa se levanta y comienza a caminar lejos de mi. Yo la miro serio, y siento que se me acelera el corazón y más cuando escucho a Gine hablar.

-Ese sonrojo hace que se le note más el rubor…

Bardock sonríe y habla tranquilo.

-Las damas no usan rubor Gine…

La mujer levanta sus anteojos de larga vista y mira hacía el teatro.

-Tampoco caminan solas por un teatro lleno de hombres…

Ya no lo soporto más, me levanto pidiendo permiso y salgo corriendo detrás de mi esposa.

Camino por los largos pasillos del teatro hasta llegar a la parte de atrás del escenario. Entro como un rayo, completamente perdido mientras miro para todos lados. Veo pasar un carro lleno de ropa, pero levanto mi mirada un poco más y puedo visualizar una sombra muy familiar.

Creo que es mi esposa hablando con uno de los actores del teatro, mi corazón se acelera y mi vista se nubla completamente. La imagen se va rápido y yo me desespero, pues alguien ha cerrado una especie de telón quitando de mi vista aquello que vi o creí ver. Camino con furia apretando mis puños, pero un hombre de edad avanzada se cruza en mi camino.

-Señor no puede estar aquí…

-No me toque… -Fue lo único que pude decir, estoy cegado.

-Le digo que no…

-Cállate… esa es mi esposa!...

-Vegeta!...

Su voz me saca de mi eje. La veo parada sobre una tarima mientras me sonríe traviesa.

-Bulma.. quién era ese tipo?...

Ella se me acerca seductoramente y me besa en los labios. Yo no le correspondo, sigo cegado.

-Mi amor, me viniste a rescatar como un príncipe?...

-Bulma… que hacías?... quién era ese sujeto?... -Mi corazón está por explotar, creo que me va a dar un infarto. Bulma se acerca más a mi y me besa con más fuerza.

-Nadie, solo me perdí eso es todo…

La abrazo con fuerza, siento que mis piernas se aflojaban. La tomo de la cintura y la atraigo hacia mí con angustia.

-Maldita sea Bulma… no me hagas eso… - Sonrío cuando siento que ella me vuelve a besar con fuerza, mientras frota su cadera contra mi miembro haciéndolo despertar. -Causaras mi muerte…

Ella sonríe y se acerca a mi odio.

-Eso espero… -Baja su mano y acaricia mi palpitante erección. -Llévame a casa…

La miró a los ojos y la tomo de la cintura de forma posesiva.


[...]

-Cálmate muchacho… si sigues así me matarás….

Veo a Bardock tendido en el suelo con un poco de sangre en sus labios. Tiene razón, esto es solo un entrenamiento para distraernos, para sacarnos la frustración del trabajo, no para pelear de verdad. Bajo la cabeza y lo miró despacio.

-Lo siento… pero es que en verdad tu esposa dijo cosas que me molestaron y como no puedo golpearla, me desquito contigo…

Veo a mi socio ponerse de pie, sonreír tranquilo y mirarme atento. Se acerca a una de las esquinas del ring que utilizamos para entrenar juntos y se quita los guantes pesados de color café.

-Lo se, siento eso… Gine a veces no se puede quedar callada… Disculpala, tu sabes como es ella…

Miró el suelo apenado, me quite mis guantes negros y me acercó hacía él.

-Si lo sé, también sé que mi esposa es un poco distinta a las demás mujeres, pero bueno, a mi no me importa, yo la acepto así como es, vulgar y lujuriosa…

-Y vaya que es vulgar… -Mira mi rostro enojado y sonríe. -Tranquilo, lo digo de buena manera… Las mujeres aquí son tan conservadoras y sumisas… Ella se viste de una forma muy provocadora… No la he visto en la iglesia los domingos ni una sola vez y creo que si va algún día, todas quedarían horrorizadas y los hombres con una terrible erección…

Salgo del pequeño cuadrilátero que hemos armado una tarde de verano con Bardock, tomó una toalla y me siento en una silla.

-No digas eso o te golpearé sin guantes… -Veo a Bardock que se sienta frente mio. -Se como es ella, cada día la conozco más… no es ni cerca a la mujer que conocí por cartas… Ella no iría a la iglesia, prefiere quedarse en la cama desnuda montandome como una salvaje y la verdad… yo prefiero eso…

-Intenso Vegeta… creo que te hemos perdido por completo… Esa mujer es una verdadera fiera y muy extraña… no puedo decir que es una dama.

Miró el suelo un poco confundido, se que todas aquellas palabras deberían molestarme, pues es de mi mujer de quién hablan, pero no puedo. De verdad me encanta mi esposa y de cómo es. Ella es libre totalmente y me demuestra cada día lo que siente por mi… o eso creo…

-Se lo que es y te repito, no me importa, no quiero una dama, quiero una verdadera mujer que me haga feliz. Ella es mia y yo soy completamente suyo… Se que tiene un pasado y no uno muy bueno, por culpa de su hermana, pero no me importa, yo la hare olvidar de cualquier cosa… yo la hare feliz como sea… No importa su pasado, yo soy su presente y estoy dispuesto hacer de todo para ser su futuro...

Miró a mi socio que me mira intrigado y la verdad es que yo también lo estoy, no se que me ocurre, o tal vez si, pero tengo mucho miedo de admitirlo.

Ambos miramos hacia la puerta cuando sentimos que alguien la golpea. Bardock da el consentimiento de entrar y veo a una de mis secretarias con una carta en la mano.

-Señor Vegeta.

-Que paso?.

La muchacha se acerca despacio y me entrega un sobre cerrado.

-Una carta para usted, de la señora Tight Brief…

Me sorprendo bastante, una carta de la hermana de Bulma. La tomó rápidamente y me dispongo a leer, no es que lea la correspondencia de mi esposa sin su permiso, pero es que esta carta está dirigida hacía mi y no a ella.

Veo a mi socio salir del gimnasio y me dispongo a descubrir qué era lo que quería mi nueva cuñada.

Sus palabras me sorprenden. La carta comentaba que estaba realmente preocupada por Bulma, que no ha sabido nada de ella desde que zarpó del barco y que no sabía cómo estaba, si había llegado bien o si se había casado finalmente. Quería que le escribiera para saber qué era lo que había pasado.

No me sorprende lo que dice, pues la verdad que tiene razón. Ya han pasado casi tres meses de que me case con Bulma y jamás la vi escribir a su hermana, es lógico que esté preocupada.

Pero lo que de verdad me sorprende es cómo habla la mujer de Bulma, tan cariñosa y amable. Y con todo lo que me contó Bulma, creí que la hermana sería una mala persona.

Disipó ese pensamiento y me dispongo a ir hacía mi casa y avisarle a mi esposa de la carta y pedirle que le escriba a la mujer antes de que nos torture con una futura visita.


[...]

Bulma mira la mesa con un rostro extraño, noto su semblante, no es normal. La veo que lee una vez más la carta y suspira con pesadez. Me acerco hacia ella y tomó su mentón haciendo que me vea a los ojos.

-Solo escríbele y dile que esta todo bien, que nos casamos y eres feliz…

La veo apretar los labios con fuerza, parece enojada.

-Ella no ha sido amable conmigo…

-Lo sé, me lo has dicho… Solo escribele que estas bien… no te costará nada.

La veo bajar la mirada con frustración y mirar hacía la ventana.

-Está bien… como digas… Solo lo hare por ti…

No puedo evitar abrazala con fuerza. Ella deja caer la carta al suelo y se me cuelga del cuello como siempre. Sonrió cuando siento sus manos tocar mis brazos con deseo.

-Vamos a la cama…

Y es ahí, cuando escucho esas palabras que mi mundo deja de girar para caer rendido ante mi esposa y me olvido de todo.


[...]

Veo a mi esposa entrar a mi oficina con ese vestido semitransparente de seda de color negro que me derrite por completo. Sonríe cariñosa y se acerca hacia mi.

Automáticamente dejó todo lo que estoy haciendo solo para recibirla en mis piernas, como es de su costumbre.

Se sienta despacio y me sonríe. Veo que levanta un sobre cerrado.

-Lo hice… ya le escribi… -Sonríe y me besa despacio. -Iré a decirle a Milk si puede llevarla al buzón de la esquina…

La abrazó con fuerza.

-No te preocupes, yo la envío. Déjala aquí y sin falta la llevaré personalmente.

-No quiero molestarte, además no tienes la dirección.

-Claro que si mi amor… ella vivía contigo, así que debe tener la misma dirección que tu…

-Y si se mudo?...

-Bueno, en el remitente de la carta que me envió dice de donde vino, así que la enviaré allí mismo…

Veo a mi esposa suspirar con pesadez y deja al fin la carta en mi mano.

-Está bien cariño, como tu digas… -Me sonríe cariñosa y me abraza con fuerza. -Te falta mucho?... -La veo que se acerca a mi oído y comienza a susurrame despacio. -Yo ya estoy lista para ir a la cama…

Baja su mano y toca despacio mi miembro que ya está despierto desde que la vi entrar con su vestido para dormir tan provocativo que me hizo comprarle, pues ninguna modista se lo quería hacer y tuvo que pedírselo a una mujer que se dedica a hacer esa clase de ropas tan extrañas para los prostíbulos… Y yo le compre una docena cuando se los vi puestos… Y más cuando me dijo que solo yo podría verselos vestir… le hubiera comprado toda la colección completa si le hubiera gustado.

La veo levantarse y pasar una de sus piernas por encima mío, dejando una de cada lado de mi cuerpo, no puedo evitar tocarla y besarla con fuerza. Ella sonríe.

-Te quiero dentro mio Vegeta….

Y ahí está de nuevo, otra vez dejando ver lo vulgar y lujuriosa que es… maldición, me da miedo admitirlo, pero amo a mi esposa...


[...]

La verdad que las semanas pasaron volando realmente. Luego de enviar la carta a mi querida cuñada, me relaje, pues siento que esta vez nos deja en paz de una vez.

Salgo de la oficina bastante tarde, no es que me guste hacer horas extras, pero se perfectamente que ya no existe el trabajo en casa, pues Bulma en cuanto me ve llegar no me deja ni comer, me lleva directo a la cama y me encierra con ella hasta el amanecer.

Decidí trabajar solo en la empresa y dedicar mi vida en casa solo con mi esposa… Esa mujer es mi total perdición.

Todo está bien, ella es así y yo cada día la acepto tal cual es, la amo, lo se, pero aún no puedo decírselo, aún tengo miedo.

Llego a mi caballo, estoy cansado, pero debo reponerme, pues apenas llegue a casa, tendré mi noche desenfrenada con Bulma y como siempre, quiero complacerla en todo.

Más no puedo montar mi hermoso ejemplar de color negro, un hombre está junto a él y parece que espera algo. Se ve un hombre muy extraño, alto, de cabello negro con una forma muy peculiar, alborotado y con una mirada bastante extraña.

Me acerco despacio y trató de sonar calmado. No se porque, pero algo en su rostro me perturba.

-Buenas noches…

-Buenas noches. Usted es el señor Vegeta Yasai?

-Si, soy yo…. Con quién tengo el gusto?

El hombre me sonríe con un poco de perversidad, algo no está bien y me dispongo a averiguarlo. Espero su respuesta.

-Señor Yasai, soy el detective Kakarotto, vengo de Okinawa… Estaba buscandolo.

Lo miró un poco intrigado. Un detective, dijo?.

-Bien, ya me encontró… Dígame que necesita.

-Me envió la señorita Tight Brief, de verdad la mujer está muy preocupada por su hermana, no tiene noticias de ella y me ha enviado para que pueda verla y llevarle un informe de su estado… Pero nadie más que usted, supongo que la conoce, verdad?

Sonrio ante su comentario. No se que insinúa, pero me da gracia su actitud. Mi cuñada es una mujer muy desconfiada según parece. Lo observo tranquilo.

-Bulma está perfectamente bien. Puede decírselo a su hermana…. Ella le escribió hace unas semanas, creí que la señorita Brief había recibido la carta.

-No, al parecer, aún no la recibió o tal vez si, no lo se, yo ya estaba en viaje seguramente… De verdad necesito hacer mi trabajo y ver a la señorita Bulma…

-Señora… De hecho, está casada conmigo. Ella está muy bien, no tenga duda de eso.

-Perfecto, eso me alegra muchísimo, supongo que no habrá problema que nos reunamos y la pueda ver en persona, verdad?

Lo miró un poco intrigado, me molestan algunas de sus muecas, parece un cínico. Creo que no confia en mi.

-No hay ningún problema detective… Lo espero el domingo en mi hogar, lo invitó una buena taza de café, mientras habla tranquilo con mi esposa.

Veo una sonrisa muy perversa que me estremece.

-No dude que ahí estaré…

De verdad subo a mi caballo a toda prisa, no se porque, pero tengo un muy mal presentimiento.


[...]

Llegue a casa rápidamente. Tenía una sensación extraña, pero trato de disiparla. Debo ver a Bulma y comentarle lo que pasó, se que no le agradara, pues su hermana no la deja en paz y ella me ha dicho que quiere cortar con su pasado para siempre.

Dejo mi caballo para que uno de mis sirvientes lo lleva a las caballerizas y me dispongo a entrar a mi casa.

No veo a Bulma por ningún lado, odio cuando eso pasa. Amo cuando baja corriendo y me salta encima, me besa y empieza a tocarme. Pero ahora no está.

Subo como un rayo hacia mi cuarto, ignorando por completo a Milk y a toda persona que se me quiere acercar y mi corazón se alivia. Allí está ella, como siempre, esperándome con esos atuendos tan escandalosos en la cama.

Me ve y sonrie, dios, como amo a esta mujer.

-Mi cielo, te extrañe demasiado!

Me acercó lentamente hacía la cama y la tomó en mis brazos. Amo su perfume, le he comprado frascos de todos los colores, pero ella siempre usa el mismo, aquel que es mi favorito. Pero algo llama mi atención, acerco mi nariz a sus labios e inhalo despacio.

La miró a los ojos intrigados.

-Qué es ese aroma?

Ella sonríe con picardía, cubre sus labios con sus dedos, de esa manera que siempre me vuelve loco y me mira como una pequeña niña.

-Que aroma?... No se de que hablas…

Sonrió sin entender nada.

-Hueles a tabaco?...

Suelta una leve carcajada mientras se ruboriza. Se arrodilla en la cama y atrapa mi cuello con sus brazos. Me besa de una manera tan dulce que no puedo resistirme a su tacto. Me mira y sonríe con dulzura.

-Quería sentir tu sabor en mi boca y probé uno de tus puros… Está mal?

Mi sonrisa es notoria, hay algo de esta mujer que no me guste?

-Eres una traviesa…. Eso está muy mal, es pecado!..

Sonríe como una diosa, dejándome ver sus hermoso y perfectos dientes.

-No lo está, qué tiene de malo extrañar y querer estar todo el día con la persona que amas?…

La miró fijamente y mi corazón se acelera por completo.

-Tu me amas?

-Y tu?...

No hablamos más, creo que todo está dicho. La vuelvo a besar y me lanzo a sus brazos, cayendo en la cama, rendido por completo.

Si Bulma, te amo.


[...]

Sé que estar con mi esposa se ha convertido en una de las acciones que más amo ejecutar. Ella me deja demasiado exhausto, muy cansado, agotado.

Debo reconocer que me ha sorprendido de maneras inexplicables en la intimidad. Sabe hacer cosas que jamás vi hacerlo en ninguna otra mujer, bueno, en una mujer decente.

Mi esposa parece una prostituta en la cama y de verdad no me importa, siempre y cuando lo sea solo conmigo.

No puedo negar que en más de una ocasión me enoje al pensar con todos los hombres que debió tener como para tener semejante experiencia, pero lo dejo pasar rápido, ahora es mía y su pasado quedó atrás para siempre.

Bajo la mirada y la veo recostada sobre mi pecho. Es perfecta, hasta para descansar de una excelente noche llena de sexo es hermosa.

De verdad estoy muy enamorado de ella y juro por los dioses que no me importa los hombres que la tocaron, pues ellos le enseñaron durante este tiempo a cómo ser una mujer en la cama… Creo que aunque los odie, se los agradezco.

Levanta la mirada y me mira a los ojos, me sonríe con dulzura y yo me derrito como siempre.

-Debes irte a trabajar hoy?... Cuando te quedaras conmigo toda la tarde?.

Es insaciable.

-Sabes que los domingos estamos todo el día juntos y encerrados aquí…

-No es suficiente para mi… Quiero más, quiero todo de ti… Además, faltan cuatro días para el domingo, no quiero esperar tanto…

Sonrio sin darme cuenta, ella siempre es así conmigo. Pero por mala suerte, recuerdo que este domingo no será como los demás.

-Bulma, justamente de eso quería hablarte…

Se levanta un poco y me mira curiosa.

-Dime mi amor, qué sucede?

-Veras, al parecer a tu hermana no le llegó la carta a tiempo y envió a un detective para ver como estas… Hoy lo encontré y me dijo que vendrá el domingo para verte y darle las noticias a Tight…

Algo ocurre. El rostro de Bulma se puso pálido. Frunció el ceño y apretó su mandíbula tan fuerte que casi hace que me duela a mi.

Apoyó su rostro en mi pecho de vuelta y veo como aprieta las sabanas llena de odio y frustración.

-A si que un detective?...

-Bulma, estas bien?

La veo como se vuelve a levantar, su rostro volvió a cambiar por completo. Se ve sonriente y alegre.

-De maravilla… Siempre que estés conmigo yo estaré bien…

No comprendo nada, no se que paso. Algo extraño está ocurriendo. La veo que se vuelve a sentar sobre mi y comienza a besarme. No tengo idea qué demonios pasó, pero se que algo ocurrió, pues su rostro se puso muy malo cuando le dije lo del detective. Bulma es muy extraña y no puedo negarlo, a veces siento mucho miedo, pero no puedo de ella, tengo miedo de perderla…

Correspondo a su beso y comenzamos a hacer el amor una vez más.


[...]

-Estás seguro?

-Por supuesto que estoy seguro. Bulma, eres mi esposa, llevamos ya tres meses juntos… Esto es lo que quiero.

La veo que me mira un poco preocupada. Al parecer eso de poner todas mis cuentas bancarias tanto personales como empresariales a su disposición, le preocupa.

No se porque, es mi esposa, estará conmigo para siempre, no debería importar esto. Estoy cansado de que siempre me este esperando para que le de dinero, ella tiene todo el derecho de utilizarlo, también es suyo.

La veo que mira al director del banco del pueblo, el dueño del lugar en donde guardo todos mis tesoros. El hombre mira mucho el escote de mi mujer y tengo que controlarme para no golpearlo.

Con una sonrisa llena de libido la habla despacio.

-Señora Yasai, usted debe firmar estos papeles y ya está. Usted puede acceder a todas las cuentas de su marido.

La veo levantar la vista a mi y siento que algo le ocurre, como si no quisiera hacerlo. Asiento enseguida, no quiero que piense algo tonto, ella es todo para mi, mi familia, quiero hacerlo a pesar de saber que todos están en mi contra, pues no es nada sensato darle tanto poder a una mujer que conocí hace tres meses.

Ella mira al maldito anciano que la está devorando con la mirada y sonríe falsamente. Lo sé, conozco muy bien sus sonrisas.

-Está bien señor Roshi, si mi esposo quiere esto, lo haré.

Mira el papel y levanta la pluma con la mano izquierda. Eso me llama la atención, creí que era diestra. No le doy importancia y sonrió feliz.

La veo dudar demasiado, como si esto no le gustara.

-Vamos mi cielo, firma tranquila… Esto es lo que quiero…

La veo que me sonríe tranquila y asiente despacio. Mira al hombre que la sigue mirando con deseo y le habla tranquila.

-Debo firmar con mi nombre de casada o de soltera?

El estúpido anciano reacciona y la mira sonriente. De verdad quiero darle un golpe en la cara.

-Con su nombre de casada, estas cuentas son tanto personales como empresariales. Usted dispone del dinero completo del señor Yasai. Recuerde que debe hacer la misma firma siempre que emita un cheque o quiera retirar el dinero del banco.

La veo asentir y firma de una vez. Su letra me resulta extraña, pero de verdad no me importa, estoy feliz. Mi esposa ahora es propietaria de la mitad de mi dinero y eso me pone contento. Bajo la mirada y la observo. No se ve contenta, es más, es como si respirara con dificultad. Me acerco a su odio y le susurro.

-Gracias….

Ella gira y trata de sonreírme. No se que le ocurre, pero me da igual. En dos días vendrá el detective a casa y quiero que vea que ella no solo es la dueña de mi corazón, si no que también de todo mi dinero.


[...]

Se que es sábado, no debería estar aquí. Es verdad, le prometí a Bulma que como mañana vendrá el detective, hoy estaría todo el día con ella, pero los sembrados están con demasiada demanda y de verdad necesito administrar todo esto.

El malvado de Bardock se fue con la arpía a buscar no se que a la capital y me dejó solo. Parece que la bastarda está embarazada y deben comprar cosas para el bebé.

Levantó mi cabeza y miró hacía la ventana con eso en mi mente. Gine está embarazada, al parecer no tomaron precauciones… Eso me recuerda que yo tampoco lo hice, sin embargo, Bulma tiene su periodo normalmente…

No se como es que pasa eso, pues yo no conozco a ninguna mujer cuidarse de esas cosas, siempre lo hacen los hombres y cuando quieren, pero ya no me sorprendo, Bulma es así de extraña y no me sorprendería que esté tomando alguna cosa para evitar un embarazo, aunque fue ella misma por carta la que me dijo que le gustaría tener muchos hijos.

Realmente no sé qué está pasando, pero no me importa, de verdad no me importa nada.

Todo es perfecto, mi mundo es perfecto, pero todo termina en dos segundo cuando la veo traspasar la puerta.

Giro descolocado y veo a una mujer de cabello rubio y ojos negros gritar desesperada y hablar de una forma muy angustiosa. No entiendo nada.

Veo que empuja a mi secretaria y entra a mi oficina como una loca.

-DÓNDE ESTÁ EL SEÑOR YASAI?, exijo hablar con el señor Yasai!

Me está buscando a mi tal parece. Me acercó rápido hacía la puerta y la veo detenidamente.

Al parecer es una mujer noble, muy humilde y parece decente, puedo notarlo por sus vestidos largos y holgados que cubren completamente todo su cuerpo. Me parece espantoso, o será que estoy acostumbrado a ver demasiada piel en mi esposa, que esto me parece aburrido.

Me acerco despacio y trató de calmarla, se ve nerviosa.

-Señorita, qué ocurre?

-Usted es el señor Yasai?

-Si, soy yo. Dígame qué ocurre?

-Soy Tigit Brief y soy la hermana de Bulma Brief!

Rodé mis ojos, esta mujer es muy escandalosa, ahora veo porque Bulma la odia. La tomó del brazo y trató de tranquilizarla.

-Señorita Tight, soy Vegeta. Digame porque tanto escandalo, por favor!

-Escándalo?, es enserio?... Estoy indignada!, sumamente preocupada y llena de terror!... Debe entender lo que pasó por mi corazón cuando vi esta carta!. Necesito saber como está Bulma…

La miró sin entender nada. La siento en uno de mis sillones y trató de calmarla.

-De qué habla?, no entiendo!. Bulma es mi esposa, le envió una carta hace unas semanas.

-Señor Vegeta, deje esas mentiras por dios!. Cree de verdad que caeré en esas cosas?. Exijo saber cómo está mi hermana.

La tomó de los brazos, ya estoy cansado de todo esto.

-Señorita Tight, tranquilícese por favor!. Bulma está bien, le digo que ella envió una carta…

Me mira y me interrumpe abruptamente.

-Le digo que no es cierto, no envió ninguna carta…

Me estoy hartando, no se porque pero su actitud me esta generando mucho estrés y miedo.

-Tight, por dios!. Escuchame, Bulma te envío una carta hace unas semanas, te lo juro.

La veo mirarme fijo a los ojos y sus lágrimas caen despacio.

-Puede jurarme lo que quiera… Pero mi hermana no escribió ninguna carta. -La veo que saca la carta que yo mismo envié a esa mujer, desdobla el papel y me muestra con ira. -No sé quién demonios escribió esto… pero le puedo asegurar, que no es la letra de mi hermana, es de otra mujer, de alguna impostora…

Y mi mundo se vino abajo totalmente. Esas palabras se clavan tan profundo en mi alma que siento que me estoy muriendo. Sin decir absolutamente nada, salgo corriendo, buscando el primer caballo que encuentro. Voy tan rápido que no se que galopa más fuerte, el animal o mi corazón.

Se que fui descortés al dejar a Tight sola, pero de verdad no me importa, necesito ver a Bulma y que me aclare todo esto.

Después de unos minutos, llego a casa y bajó rápidamente y lo que veo me destroza. Milk y su madre están en la entrada y me miran con un rostro demasiado preocupante.

Entiendo lo que pasa, paso de lado y voy directo a nuestro cuarto. Ellas me siguen, pero yo las ignoro, escucho que la madre de Milk intenta detenerme y me habla, pero estoy sordo, ciego y completamente mudo.

Miró el cuarto y busco, pero no hay nada. Su ropa no está, ni sus cosas. Miró su mesa de noche y veo el anillo que le di frente al altar.

Milk se acerca y posa su mano en mi hombro.

-Se fue está mañana… Dijo que debía viajar por un problema familiar, que te avisara solo eso, pero no dijo nada más… Se fue apenas te fuiste…

Mis ojos dan vuelta y voy directo a aquel baúl que trajo y nunca abrió. No puedo abrirlo. Corro hacia mi mesa de noche y abro el cajón, buscando mi arma. La tomo de una sola vez, disparo el candado y lo hago volar en mil pedazos.

Una vez que lo veo abierto, levanto la tapa y descubro todo. Veo fotos de una mujer de cabello negro, de aquella que vi la primera vez que me envió una imagen suya. Encuentro biblias de todos los tamaños, vestidos extraños… Mis cartas… Al parecer era el baúl de la verdadera Bulma.

No comprendo nada, pero un pensamiento se me cruza por la mente y salgo corriendo hacía el banco a toda prisa.


[...]

-Como usted lo ordenó, su esposa tenía a su disposición todas sus cuentas. Vino ayer a la mañana muy temprano y retiro todo el dinero que pudo. Claro le dije que no podía dejar la cuenta en cero sin su permiso, pero me dijo que debía hacer un viaje y que necesitaba todo lo que podía, así que hice lo que usted me ordenó, pero para que la cuenta no se cierre deje un seni con veinte centavos…

-Por qué no me lo notifico?

-Porque no creí que fuera necesario, supuse que ya lo sabía…. Recuerde que usted hizo un poder firmado ante la ley de que su esposa tenía todo el derecho de hacerlo… Es todo legal, usted lo autorizo...

Levanto la mirada perdida y lo veo sonreír. Lo tomó del cuello y quiero golpearlo. El hombre se pone a la defensiva y trata de protegerse.

-Solo hice lo que usted autorizó…

Es verdad, yo lo hice, yo la autorice. Yo le di todo el poder sobre mis cuentas, y ella se llevó todo.


[...]

Mi mundo se derrumbo. Mi vida comenzó cuando ella bajó de ese barco y se murió cuando se fue. Se llevó todo, mi dinero, mi corazón, mi vida.

Todo fue un sueño, nada fue real, su amor nunca existió. Después de ir a la bahía y ver el barco ya muy lejos en alta mar, me di cuenta que jamás la volvería a ver.

No sé quién es, no sé quién era, solo sé que era mi esposa y que yo la amaba y estaba dispuesto a todo por ella.

Llevo dos semanas sentado en el sillon de mi cuarto sin salir. Mii socio vino a verme y yo lo he echado a los gritos.

Mi única compañía son estas botellas llena de licor que sostengo en mis manos. No quiero vivir, no puedo, no sin ella. Se convirtió en todo y en nada. La quiero de vuelta, la quiero frente a mi.

Veo a Milk que entra una vez más, por la cara de asco, me doy cuenta que le repugna el olor a alcohol que sale de mi. Se acerca despacio y se arrodilla a mi lado.

-Vegeta no puedes seguir así…

Me giro un poco y la veo de reojo. Mis lagrimas caen como un tormento.

-Se fue…

-Nunca estuvo aquí…

La veo que intenta sacarme la botella y yo la aparto bruscamente.

-Quiero que vuelva…

-No Vegeta, para que?... Ella solo quiso tu dinero y nada más… Déjala que se vaya, ni siquiera puedes enviarla a la cárcel, ella era tu esposa y no hizo nada ilegal… Déjala que se valla.

Niego con mi cabeza resignado.

-La quiero de vuelta…

-Para que?...

Sin pensarlo, levantó mi arma que sostengo fuertemente con mi otra mano y se la muestro para que entienda que es lo que quiero. Ella abre los ojos asustada y niega con la cabeza.

-No lo vale…

Yo me giro y la miró a los ojos.

-Si lo vale… la buscare, la encontraré y la mataré con mis propias manos...