Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son obra maestra de Stephenie Meyer, yo sólo los tomé prestados para que protagonizaran esta historia.
Contiene escenas rating M.
Enséñame el Paraíso
"La luz de la luna se colaba por la ventana dibujando la silueta de dos amantes que se estaban entregando sin pensar en un mañana, viviendo el ahora."
Capitulo 12
"Nueva Etapa"
Bella POV
-Edward, es hora de dormir – protesté mientras lo sentía removerse a mi lado apresándome en sus brazos de manera que sintiera todo su cuerpo detrás de mí.
-No he dicho lo contrario, vamos a dormir, solo estoy relajándote – me dijo al oído causando que me estremeciera.
-Dile a Edward Junior que es hora de dormir. Son las cuatro de la madrugada y sé que mañana tendremos a Kate temprano buscándonos para pasear todo el día, por eso estamos en la cama, no creo que aguante otra ronda, ¿nunca te cansas? – Le pregunté sorprendida de volverlo a sentir listo y duro después de cuatro rondas de sexo duro alrededor de la habitación y la ducha.
-Está disfrutando su despertar, no lo reprendas, está eufórico de tenerte y no puedo evitarlo – me dijo mientras se movía para demostrar la euforia.
A pesar de mi cansancio mi cuerpo comenzó a reaccionar al estímulo, me volteé para quedar frente a él.
-Edward, por favor – le dije en un quejido mientras enterraba mi cabeza en su cuello, lo que me permitió ver de cerca la marca que le había hecho horas atrás. Lo había marcado como mío y eso me hizo sentir bien.
-Bella, ¿por qué no quieres ir a mi habitación cuando estemos en casa? – Me preguntó muy serio.
-Porque allí tuvimos nuestra primera vez, y lamentablemente no terminó muy bien, además ese lugar es una especie de santuario, las fotos de ella prevalecen y no me sentiría cómoda allí, al menos no por el momento – le expliqué.
-No es un santuario, Bella, es cierto que hay fotos de ella de los mejores momentos que vivimos, los tengo allí por Kate, pero sé que ella ya no está, ya lo acepté.
-¿Sientes culpa por esto? – Le pregunté mientras nos señalaba a nosotros.
-Absolutamente no, ahora no, confieso que al principio me sentí enfermo, pensaba que si te enterabas me ibas a odiar y ver como un bicho raro y enfermo, pero no puedo mandar en mi cuerpo, nos hemos acercado el uno al otro y eso ha dado como resultado esto. No me arrepiento, más bien me siento liberado después de tenerte aquí, así junto a mí -. Me dijo mientras me abrazaba y acariciaba mi espalda desnuda.
-Sí que te has liberado – bromeé con él para aligerar el ambiente.
-Entiendo tu posición de no querer hacer esto público, tienes razón al decir que no solo se trata de nosotros, también está Kate, Emmett, que no sabemos cómo lo van a tomar, no podemos dejar de pensar tampoco en tus tíos Carmen y Eleazar, en Renée que te confió de alguna manera a mí.
-No quiero ser juzgada, Edward, ser señalada de querer reemplazar a Tanya, somos adultos y no le debo explicaciones a nadie. Ya el hecho que Kate me llame mamá es lo suficientemente delicado y afortunadamente lo aceptaron, y no fue algo que yo le pidiera que hiciera.
-Y todos saben que es así, que lo hace porque le nace, porque eso has sido para ella en estos tres años. Bella como pediatra y como padre te puedo asegurar que los niños son así, hacen las cosas porque les nace hacerlas, nadie puede obligarlos a querer a nadie, y ella te ama.
-Y yo a ella, espero que no lo dudes, pasé lo que pasé ella será mi prioridad, y sé que será la tuya también – le aclaré relajándome en sus brazos mientras sentía sus labios en mi cuello.
-Ella y tú son mi prioridad, ha sido así desde hace tres años, ahora deja de hablar y siente, siente cómo me tienes -. Me dijo mientras me colocaba encima de él, para que sintiera su excitación.
Nos besamos pausadamente, degustándonos sin prisas mientras nuestros cuerpos encajaban como piezas de un rompecabezas, ya no había el desenfreno de las pasadas horas de la noche, ahora había calma, deseo y pasión.
Sus manos acariciaban mi espalda y mas allá, las mías seguían el contorno de su cuerpo, la luz de la luna se colaba por la ventana dibujando la silueta de dos amantes que se estaban entregando sin pensar en un mañana, viviendo el ahora.
Edward aceleró los movimientos cuando me senté dejándolo acostado en la cama, sus manos fueron a mi pecho estimulando mis pezones, nuestros jadeos se convirtieron en gemidos hasta que una vez más visité el paraíso con él.
Me dejé caer sobre su pecho, sin romper nuestra unión mientras recuperaba la respiración, mis piernas temblaban y el sueño se apoderaba de mí de manera inevitable.
-Duerme Bella, quiero dormir sintiéndote así, no quiero despertar como la otra vez, pensando que fue un sueño – susurró Edward en mi oído cuando traté de moverme y acostarme a su lado – quédate así por favor – me pidió mientras me abrazaba fuertemente.
-No iré a ningún lado, te encargaste de dejarme sin fuerzas para moverme – protesté al no tener energía para si quiera moverme de encima de su cuerpo -. Buenas noches, Edward.
.
.
.
El sonido de un teléfono sonando me devolvió a la realidad, sentí a Edward moverse y dejarme en la cama, cada músculo de mi cuerpo se quejaba del más mínimo movimiento. Lo escuché contestar el teléfono, entre el sueño y el cansancio se colaron las palabras "despertaré a Bella" , me volví hacia la mesa de noche y vi que eran las siete y treinta de la mañana, no teníamos ni tres horas durmiendo y ya nos teníamos que levantar.
Me levanté y vestí como loca, no tardaban en llegar y lo menos que quería era que nos encontraran a él y a mí en su habitación después de una noche de sexo salvaje, le dije a Edward que tapara bien la marca que le había dejado y tuve como respuesta un beso que me dejó sin aliento.
Me di una larga ducha de agua caliente para que mis músculos se relajaran, cuando salí del baño encontré a Edward y Kate instalados en mi cama.
-Mami, te extrañé, ya no quiero un hermanito, los bebés no duermen en la noche – dijo mientras hacía una graciosa mueca.
-Pero si mi pequeña tiene unas ojeras horribles, deberíamos dormir un rato más para que descanse mi pequeña niñera – le dije mientras me acercaba a la cama donde estaba ella.
-Apoyo a tu mami, a dormir un rato mas – dijo Edward mientras abría las sábanas de la cama para acomodarnos a los tres.
-¡Nooooo!, no podemos dormir mi abuelo me contó de estuata de la libertad y me dijo que les pidiera que me llevaran – chilló Kate luchando por bajar de la cama.
-Kate, iremos al monumento de la estatua de la libertad, pero eso abre más tarde, así que podremos dormir una hora más – le dije mientras hacía pucheros –. Por favor.
-Ok, mami, los dejaré dormir pero una hora nada más – me dijo como si fuese ella la que mandaba.
-Vamos, Bella, que nuestra pequeña solo nos da permiso de dormir una hora- dijo Edward lanzándome a la cama con ellos.
-¿Cómo entraron? – Le pregunté a Edward una vez que estuvimos los tres acomodados en la cama.
-Digamos que usé mi poder de persuasión para registrar una sola habitación para mi familia, ahora duerme que no creo que esta pequeña nos dé más de una hora para descansar – dijo mientras dejaba un beso en mis labios y otro en la cabeza de Kate que ya estaba dormida en sus brazos.
Estaba demasiado cansada para discutir el tema de la habitación así que me dejé llevar por el sueño.
.
.
.
Dos horas después habíamos desayunado y estábamos camino al monumento de la estatua de la libertad. Era impresionante mirar desde abajo, Kate se removía inquieta en brazos de Edward para subir y ver Nueva York desde lo más alto, y justo cuando llegamos a la cima descubrimos que sufre de vértigo así que apenas pudimos disfrutar del paseo.
De allí nos fuimos hasta Coney Island, un parque de diversiones donde Kate logró que Edward y yo sacáramos el niño que llevamos dentro, nos montamos en todas las atracciones que podíamos compartir con ella y hasta terminamos metidos en una cabina fotográfica donde pasamos media hora posando y disfrutando de las ocurrentes poses de la pequeña.
Después del parque de diversiones nuestro destino fue Central Park, donde tuvimos un almuerzo tardío tipo picnic cerca del lago, Kate se distrajo dando de comer a los patos.
-¿Cuándo tienes pensado regresar a Los Ángeles? – Me preguntó Edward sentándose detrás de mí acercándome para que me recostara en su pecho.
-Mi vuelo sale mañana en la mañana, no puedo abusar de Alice, demasiado hizo ofreciéndose a cuidar a Tobby – le expliqué y vi que sacaba su celular -. ¿Qué haces? - Le pregunté.
-Cambiando mi vuelo y el de Kate, regresaremos juntos, debo aprovechar mis días libres para construir una casa para Tobby, además que muero por ver la cara de ella cuando lo conozca -, me dijo sonriendo de medio lado provocándome, mordí mi labio inferior para refrenar mi deseo de besarlo -. No muerdas tu labio así Bella que desde esta mañana no te beso, y es muy difícil contenerme viéndote así.
-Estaba pensando justamente en eso, también deseo besarte - le dije mientras suspiraba y desviaba la vista hasta donde estaba Kate que ya se acercaba a nosotros.
-Papi, mami, se me acabó la comida – dijo mientras se sentaba en mi regazo.
-Ya comieron suficiente pequeña, ¿no estás cansada? – Le pregunté al sentir que se acomodaba en mis piernas y luchaba por mantener los ojos abiertos.
-Un poquito – me contestó bostezando.
-Duerme un rato, nosotros también estamos cansados, mientras duermes nosotros descansaremos – le dijo Edward acariciando su cabello. Ella solo asintió y de inmediato se quedó dormida.
-Pensé que no se cansaría nunca – dije mientras suspiraba, Edward se removió un poco hasta que los tres estuvimos acostados en la grama.
-Yo no perdía la esperanza, ahora si puedo hacer esto - dijo mientras me besaba lentamente, permitiendo que nuestros labios se saborearan. Pasamos un buen rato entre besos y caricias.
-Estoy agotada, no pensaba que iba a vivir un maratón en Nueva York, mi idea era pasar el fin de semana en casa de Irina, si acaso un maratón de cambio de pañales pero nada como esto - dije suspirando.
-A mi me han gustado todos los maratones que he tenido, los he disfrutado al máximo – comentó Edward riendo mientras levantaba las cejas dándome a entender que se refería al maratón de sexo que habíamos tenido anoche.
-Esta noche no habrá maratón, no estaremos solos y no creo que aguante otro asalto - le dije riendo.
-No digas que no, todo es posible – me dijo antes de volver a besarme.
Kate comenzó a moverse lo que daba por terminada nuestra sesión de besos. En lo que terminó de despertar vi que Edward se levantó y se acercó a un señor que estaba con una cámara tomando fotos instantáneas, seguro compraría alguna foto del lugar para guardarla como recuerdo.
Tomamos un taxi hasta la casa de Irina para terminar nuestra velada en familia, ya nos estaban esperando para que contáramos las aventuras de Kate en Nueva York.
En algún momento estuve a solas con Irina en su habitación ayudándola a cambiar al bebé, y la veía con ganas de decirme algo.
-Irina, puedes decirme lo que sea que quieras decirme - le dije mientras terminaba de vestir a Laurent Jr.
-Me conoces demasiado, al igual que conocías a Tanya y a pesar de que no compartimos mucho como con ella.
-Es cierto, no compartimos mucho pero si lo suficiente - dije sonriéndole.
-¿Ya arreglaste tu diferencia con Edward? – Me preguntó sin rodeos.
-¿Cómo… cómo sabías que tenía una diferencia con Edward? – Pregunté sorprendida.
-Bella eres como un libro abierto con tus expresiones, ayer cuando él llegó estabas tensa y te noté molesta con su presencia -. Me explicó mientras se sentaba en la cama.
-Tuvimos unas discusión antes de que viniera aquí -, suspiré mientras acomodaba al bebé en la cama al lado de ella -. Hace unas semanas me compré un perro y tuvimos un malentendido, me fui de su casa y cuando él y Emmett se enteraron que estaba buscando un sitio para mudarme me fueron a reclamar en la oficina.
-Emmett y Edward te quieren y protegen mucho, Bella, sé que eres capaz de defenderte pero es una necesidad de los hombres creer que deben proteger a las mujeres que quieren -. Me dijo serenamente.
-Ellos me protegen tanto que ni siquiera se habían dado cuenta que llevaba días durmiendo en la oficina con Tobby – bufe mientras le explicaba lo mucho que me protegían, ahora entendía las razones de Edward pero no podía decírselas a ella.
-Te doy la razón en que te molestaras ante su reclamo, pero los hombres son muy despistados, puedo entender que Edward no lo notara por las guardias extras que tomó para venir a Nueva York, pero ¿en qué anda Emmett que no se dio cuenta? – Me preguntó.
-Enamorado – le dije y abrió los ojos y pude ver algo de preocupación en ellos –. Tranquila que esta vez es una buena chica, nada parecido a la pesadilla Renata, sabes cómo se pone el oso cuando se enamora – comenté mientras suspiraba, extrañaba a mi amigo pero no podía pedirle que pasara tiempo conmigo si estaba tan bien con Rosalie, yo siempre estaría allí para él cuando me necesitara.
-Es decir que no ha hecho desastres últimamente -. Me dijo riendo recordando las locuras de Emmett.
-El que esté enamorado no le quita lo loco, lo último que hizo antes de reclamarme fue pintar a Tobby de azul y burlarse de mi diciendo que el perro era igual de pitufo que la dueña – le conté riéndome.
-Todavía no se olvida del accidente con la pintura azul que tuviste aquella vez en la universidad, recuerdo que te hizo llegar a casa así para que te pudiésemos ver – comentó Irina mientras se reía.
-Sigue igual de loco que siempre, el que esté enamorado solo me da un poco de descanso – le dije riendo.
-Eso es una buena noticia entonces, ahora te entiendo más, te sentiste sola al estar Kate aquí y ellos cada quién en su mundo. Bella ¿no crees que es momento de abrirte a una nueva relación? ¿No hay nadie interesado por allí? – Me preguntó mientras tomaba mi mano y no pude evitar sonrojarme por el alguien que acaba de cambiar mi vida -. Por lo que me dice tu sonrojo sí hay alguien.
-Salí con un chico, pero la cita terminó cuando su ex novia apareció y pude ver que todavía tiene sentimientos hacia ella, es un buen amigo, solo eso. Irina no quiero cometer el mismo error de Jacob, no quiero salir con alguien únicamente para no estar sola, no lo estoy, ahora tengo a Kate, Tobby y mi trabajo que me está dando muchas satisfacciones - dije mientras la veía a los ojos sonriendo para que notara que mis palabras eran ciertas.
-Hablando del mal nacido de Jacob, ¿no se ha sabido nada de él? – Me preguntó cambiando su semblante de forma radical.
-Ni el rastro, lo último que se supo fue que Leah se fugó con él, los dos están siendo buscados por la policía pero es como si la tierra se los hubiese tragado – le expliqué.
-Espero que los atrapen, son tres años huyendo, la suerte no estará de su lado siempre. Ahora cambiando de tema radicalmente, aprovecho para felicitarte, estás haciendo un trabajo excelente con Kate, me siento feliz de saber que tiene una segunda madre en ti, y estoy segura que desde donde esté mi hermana está feliz por eso.
-Gracias Irina, ella me sorprendió cuando pidió llamarme mamá, fue un regalo hermoso de la vida – le dije sonriendo aliviada al escuchar sus palabras.
-¿Cuándo regresas a Los Ángeles?
-Mañana, dejé a Tobby al cuidado de una amiga y no puedo abusar de su gesto. Edward y Kate regresan conmigo porque él ahora está desesperado por ver la cara de ella cuando vea a Tobby – le dije mientras negaba con la cabeza divertida.
-Bueno entonces bajemos a cenar antes que vengan a reclamarme que te tengo acaparada, seguro que ya saben que se marchan mañana y todos querrán aprovechar el tiempo que nos queda juntos al máximo -. Dijo mientras cargaba al pequeño Laurent y bajamos juntas a la sala.
Efectivamente cuando bajamos ya todos sabían de nuestro regreso a Los Ángeles a la mañana siguiente, la velada se pasó rápido como suele ocurrir cuando estas disfrutando el momento.
Después de recoger la maleta de Kate y de despedirnos de todos y esperando una pronta visita a nuestra casa, tomamos un taxi de regreso al hotel. Cuando llegamos al Lobby me quedé paralizada, a unos metros de nosotros estaba Leah con unas maletas, esperando un coche, Edward siguió mi vista y se tensó al reconocerla, tenía el cabello más corto que la última vez que la vi.
-Llamaré a Sam, ellos deben saber que ella está en Nueva York, si ella está aquí Jacob está con ella - me dijo mientras me empujaba fuera de la vista de ella.
Escuché mientras hablaba con Sam y le explicaba lo que habíamos visto, algo me decía que ella estaba demasiado tranquila para estar siendo perseguida por la justicia. Vi que se montó en un coche pero no pude identificar al conductor ya que tenía los vidrios polarizados, seguramente estaban hospedados aquí con otro nombre y debía averiguarlo. Dejé a Edward hablando por teléfono y me fui a recepción con Kate dormida en mis brazos, debía averiguar más de ella.
-Buenas noches, disculpa pero me acabo de fijar que la señora que se acaba de marchar en ese coche estudió conmigo en la secundaria – le dije al recepcionista mientras le sonreía pícaramente –, no tengo modo de ubicarla porque no recuerdo el nombre de su esposo, no pude asistir a su boda – me expliqué mientras seguía en mi intento de coquetear.
-¿Se refiere a la señora Uley? – me preguntó sonriendo.
-Uley, si, ahora que lo menciona recuerdo que ese era el apellido del novio en la tarjeta – le dije mientras soltaba el aire que retenía en mis pulmones sin darme cuenta.
-Lamentablemente el señor Sam Jacob Uley y Emily Leah Uley se acaban de retirar del hotel, al parecer iban con el tiempo justo para tomar un avión -. Me dijo sin saber que me había dado toda la información que necesitaba, sonreí en agradecimiento.
-Es usted muy amable, cuando llegue a casa buscaré su número en mi agenda - dije tratando de disimular mi turbación.
-¿Pediste la llave de la habitación? – Me preguntó Edward al llegar a mi lado y tomando a Kate en sus brazos.
-No, todavía estoy sorprendida de haber visto a Leah -, le dije y escuché que Edward pedía la llave de nuestra habitación.
Cuando llegamos a la habitación le expliqué a Edward lo que había averiguado, él se sorprendió ante el descaro de Jacob y Leah de usar el nombre del comisario que llevaba su caso en Forks.
Llamó a Sam nuevamente para informarle lo que había averiguado, mientras conversaba con Sam y recibía instrucciones, le puse el pijama a Kate y la acomodé en la cama, para después tomar mi pijama y dirigirme al baño para tomar una ducha.
Me desnudé y me metí en la ducha dejando que el agua caliente relajara mis músculos tensos después del impacto de haber visto a Leah y la certeza de que Jacob estuvo a metros de distancia, se habían estado hospedando en el mismo hotel que nosotros.
-¿Estás bien? – Me preguntó Edward abrazándome desde atrás haciéndome sobresaltar sorprendida porque no lo sentí entrar en la ducha.
-Estoy sorprendida, estuvimos a metros de ellos, me siento impotente de no haberla enfrentado, quería correr tras ella y atraparlos pero me frené porque jamás expondría a Kate al peligro que ellos representan, son tantas cosas Edward – le dije mientras negaba con la cabeza.
-No podíamos hacer nada, Bella, no había manera de saber que se estaban hospedando aquí, son astutos al haberse cambiado el nombre justamente por el del comisario que abrió su caso, no solo eso, sino que se las arreglaron para averiguar el nombre de su esposa -, me dijo apretando su agarre.
-No puedo evitar preguntarme tantas cosas – susurré mientras me volteaba frente a él.
-Sé a qué te refieres los "y si" no ayudaran en nada, Bella, ya saben bajo que nombres se esconden, y están tras su pista. Ahora por favor, relájate, no permitas que dañen este viaje - me pidió acariciando mi espalda.
-¿Kate? -, le pregunté mientras acariciaba su pecho.
-Está rendida en la cama - dijo antes de comenzar a besar mi cuello.
-Entonces tendremos que ser rápidos y silenciosos. Bésame, Edward - le rogué levantando la cara y deseando de alguna forma parar de preocuparme por fantasmas de un pasado que me hizo tanto daño, a la vez que le rogaba a Dios que los mantuviera alejados de mi lado ahora que por fin empezaba a ser feliz.
-=:=-
Gracias por sus reviews, alertas y favoritos, me hace feliz saber lo que sienten, aquí tienen una amiga con los brazos abiertos para ustedes.
Gracias a las chicas sin cuenta que dejaron su hermosa huella en el capítulo 11 y a quienes no pude agradecer: Ana Masen, Ilovetwilight, Camela, Maria 125, Bella Cullen, chusrobissocute, Marchu besos
Gracias a mi Beta querida, Betzacosta que me brinda su apoyo incondicional con el plus de su amistad. Te quiero amiga gracias por todo ;D.
Seguimos leyéndonos
Las quiero
Gine ;D
Me consiguen en Twitter como Ginepirela
Cambio y fuera.
