Hola nakamas! Hoy traigo un capítulo de lo más larguito ^^ Bueno, el más largo hasta el momento jeje Quería decirles hoy algunas cosas. En primer lugar: Estaré ocupada este mes en adelante y el siguiente por lo que intentaré sacar tiempo de donde pueda para escribirles ^^ Lo segundo: he cambiado varias veces el nombre del cap, pero este me gustó y lo dejé así… Tercero: También quería comentar algo que la verdad me parece gracioso…
No sé si lo dije en algún otro inicio de capítulo, pero tengo una lista con las cosas que voy a escribir en este fic… lo gracioso a lo que me refiero es que en dos capítulos he escrito lo que quería escribir en medio… no sé cómo pero se me van ocurriendo mil ideas para enlazarlas con cosas posteriores… Espero que eso no os disguste… Lo que más me gusta es dar la máxima información a mis lectores para que vean de la misma manera que yo, cómo son los sitios donde están, pero sobre todo qué hacen en cada momento y qué sienten.
Bueno, dejándome de tanta palabrería, os dejo las respuestas a los reviews y en seguida el cap. Un saludo desde España! ^^
MoNii MuGiiWaRa: Hola! Sí, la verdad van a tener problemillas y eso pero todo lo bueno viene de lo malo ^^ En este capítulo tu intriga será resuelta, pues no, esos hombres que aparecieron no fueron una simple casualidad… Lo que te digo es que incluso ni yo sabía qué poner acerca de ellos… Yo sólo sabía desde un principio que Nami debía ser secuestrada y el por qué… pues… me lo planteé mientras escribía jejeje espero que no te desagrade ^^ Al final sí es verdad que no vivimos tan lejos ^^ Espero que t guste este cap también! Un saludo ^^
AKARI: no te preocupes! Aquí todo el mundo es bien recibido cuando se pase ^^ Me alegro de que me dejes comentarios acerca de tu opinión (sobre todo si te gusta xD) En el próximo episodio les dirán oficialmente que son pareja, aunque como para ser tontos jajaja Ya sabrás a lo q me refiero Un beso!
drake: Hola! Gracias por tu apoyo y compasión por una universitaria jajaja Ya verás lo que le pase a Nami, y como le dije arriba a MoNii, se me fue ocurriendo en el momento en que escribía, a pesar del borrador que va cambiando a medida que pasa el tiempo y me pego al ordenador para escribirlo jajaja al final casi ni lo miro XD Me da mucha pena que no vayas a poder leer a partir de hoy los capítulos al día, aunque así la verdad podrás leerlos del tirón. POR LO MENOS espero un review más al final del fic ehhh jajaja para ver qué te pareció ^^ Un beso para mi ex-anonimo favorito xD
Youko1: jajaja no te preocupes que Nami estará bien ^^ En cuanto a la hermandad de esos dos… ¿A que sí? Si es que juntos son monísimos jajaja Ya habrán muchas sorpresas por parte de esos dos en un futuro jaja Y sé que os gustarán, está ya todo pensado… me falta escribirlo… jopeeee es que hay tan poco tiempo para todo en esta vida *suspiro* pero bueno *al final me animo* Todo sea por vosotros y sobre todo por quienes me escribís xD Nos leemos! ^^
Gracias por su atencion. Esta serie pertenece al gran Eichiro Oda, y por tanto no son mis personajes. No plagiar.
¡Espero que disfruten! ^^
Capítulo 12 – De vuelta a mi lado
Eran ya las tantas de la noche. El sonido del viento fue lo más que se podía oír por esas incaminables calles, siendo las horas que eran. Solo que, en esta ocasión, otro ruido acompañaba los suaves vendavales de la oscuridad. Se trataba de los pasos de unos viajeros que por lo que parecía, buscaban algo.
Ese algo no era otra cosa que su inigualable nakama.
Nami.
Los pasos cada vez se hacían más lejanos del centro del pueblo. Aparentemente, los aventureros encontraron el camino hacia la gruta donde se encontraba la chica pelirroja.
Solo que, claro, los humanos no estaban demasiado orientados, pero confiaban en la nariz de inigualable médico, el mismo que andaba a cuatro patas y que no paraba de olfatear el suelo por el que caminaban.
Unos momentos después llegaron a la dichosa gruta, pero a pesar de la enorme confianza que le tenía el rubio de los Mugiwaras, no cabía en su asombro del lugar al que llegaron. Los demás se dieron cuenta de la expresión de sorpresa que apareció en la parte de rostro que se podía llegar a ver.
-"¿Te ocurre algo cocinero-san?" dijo en primer lugar Robin
-"¿No estarás asustado verdad, cejas rizadas?" intentó decir el peliverde para a ver si se animaba un poco.
Consiguió que le mirara el cocinero, aunque actuó de una manera totalmente distinta a como lo hizo en Thriller Bark.
-"No pienso ponerme a discutir contigo ahora mismo Zoro" dijo increíblemente su nombre por primera vez. Los demás pensaron que este día nunca llegaría. Algo realmente fuerte les ocurrió a esos dos esta mañana cuando fueron al pueblo. Sanji dirigió su mirada de nuevo a la entrada de la cueva y habló para responder a la arqueóloga. "No estoy seguro, Robin-chan" Se mantuvo unos segundos en silencio pensando, hasta que se decidió por fin volver a hablar… "Chopper, ¿estás seguro de que es aquí?"
Chopper volvió a convertirse en su forma habitual, y miró a Sanji tristemente. ¿Acaso alguna vez se había equivocado? Pero entendía perfectamente su preocupación. Si Nami estaba allí dentro que cosas podrían haberla afectado. La humedad. Podrían haber insectos o animales peligrosos. Podría haberse derrumbado algún túnel llegándola a aplastar.
Aunque como ahora vería, nada de esto era realmente lo que hizo dudar al cocinero de dónde estaban.
-"¿Por qué crees que este no es el lugar?" preguntó el reno.
-"Esos tipos, por lo que me dio tiempo a ver, vestían muy bien, bueno… algunos de ellos. Por eso yo pensaba que estarían escondidos en alguna de las mansiones que dicen estar desocupadas porque hay fantasmas… Nunca nadie va allí. Además no están demasiado lejos, tan sólo a unos metros de aquí subiendo la montaña por aquellos caminos" señaló con el dedo.
-"Te puedo asegurar que ella está por aquí. Sé que ahora mismo es un momento difícil para ti, pero debes confiar en todos nosotros, porque queremos ayudarte, al igual que también queremos salvarla." Le regaló una sonrisa verdadera.
Sanji se quedó como en shock. De verdad que tuvo una suerte increíble al haberlos conocido a todos. Franky, Brook y Usopp le dieron un golpecito en la espalda y le cogieron por los hombros, dando muestras de apoyo mientras también sonreían. El reno se puso frente a ellos. Y bueno… Luffy estaba intentando coger un murciélago…
-"Are…Sanji, ¿eso se puede comer?" dijo el capitán con ojos como estrellas y babas colgando de la boca, mientras sujetaba un ala del mamífero volador que intentaba escapar.
-"¿Pero es que solo piensas en lo mismo?" y le atizó una patada que dejó libre al animal, mientras un adolorido muchacho se sobaba la cabeza rebozándose en el suelo.
Robin y Zoro observaban la escena y sin darse cuenta se agarraron de la mano.
Sanji, que les vio, se alegró por ello y dirigió su mirada a la parejita, quienes estaban ajenos a todo.
Llegado el momento la banda se encaminó a adentrarse a la oscura cueva. Gracias a dios que habían antorchas que encendieron con las cerilla de Sanji para el tabaco.
Así, unas tres antorchas y un pequeño cigarro adornaban las pálidas paredes de la gruta.
La preocupación de Sanji volvió a notarse en el momento en que algo en el suelo de los pasadizos brilló… Se trataba del thunder tempo de Nami. En ese instante mil pensamientos se le pasaron por la cabeza, como que se encontraba indefensa, pero a la vez estaba tranquilo porque realmente estaban recorriendo el camino correcto.
Chopper siguió guiándoles hasta llegar a una enorme puerta. Por el camino se encontraron exclusivamente con un par de sujetos de los que Luffy se ocupó. Y el espadachín se perdió unas tres veces, lo que les hizo retrasarse un poco más de lo que alguien en concreto había querido.
Unos momentos antes de que eso pasara…
-"¿No te acuerdas de mí?" Sonrió endiabladamente. "Soy Hiretsu… ¿Te has olvidado tan pronto de mí? Sólo han pasado unos años, pero para mí han sido cuestión de unos días" terminó de decir tocándose con un dedo la inmensa cicatriz que le pasaba por su mejilla derecha. Iba desde la mitad de la nariz hasta la zona de la mandíbula, pasando por la esquina de su boca.
-"No puede ser… ¿Qué quieres ahora?" dijo ella sentada intentando no mostrar todo el miedo que le recorría por su espina dorsal y que llegaba hasta el final de cada vello.
-"Quiero verte sufrir. Me vas a pagar todo lo que me hiciste en aquella ocasión al robarme e intentar escapar" la miró furiosamente apretando uno de sus puños.
-"Yo no tenía la culpa de eso" intentó excusarse, o más bien intentando ganar tiempo. Estaba pensando en un plan para salir ilesa de aquel asunto.
-"¿Entonces quién me hizo esto en la cara?" acusó sin contemplaciones.
-"¡Eso no fue intencionado! En esa época yo todavía era una mocosa que sólo intentaba defenderme…"
-"Pues debo decirte que me arruinaste la vida, ya no sólo al robarme ese preciado botín de incalculable valor, sino que estuve encerrado en Impel Down cuando me entregaste a los marines con esa cara de niña buena e inocente... Aunque gracias a Kami ya he salido" la agarró con fuerza de los hombros, haciéndole unas marcas en ellos y luego la sujetó de los brazos para atraerla hacia él. "Por lo menos me divertirá entretenerme contigo" rió pegando su cara a ella.
-"¡Basta!" gritó y gritó aunque él aún no había avanzado más, pero la mirada que le daba era suficiente para saber que nada bueno saldría de todo eso. "¡Te digo que pares! O si no…" tuvo el coraje de decir aunque no paraba de llorar.
-"¿O si no qué?" la miró ahora divertido rozando su nariz con la de la navegante. "¿Crees que alguien vendrá a rescatarte?"
-"…" Nami con ese silencio en verdad lo confirmó, pero quiso recalcarlo lanzándole un escupitajo en la cara.
-"Serás…" alzó la mano y le pegó en la cara con la mano abierta, haciéndola caer de la silla donde estaba sentada. Lo más que le llegó a hacer, fue que sangrara por la herida recién formada en su labio inferior y mostrara una oscura señal del golpe.
Rápidamente y viendo que el hombre estaba por volverse a abalanzar sobre ella, se le ocurrió usar el thunder tempo pero por lo visto, no lo tenía, seguramente se debió perder por el camino. Así que lo único que pudo hacer era intentar abrir la puerta y escapar.
Cuando llegó a ella, la forzó para abrirse paso, pero fue imposible. Por más que probaba, no se movía ni unos milímetros…
Era el final. No podía hacer nada y lo sabía. Ahora mismo desearía haber escuchado las palabras de Sanji que tanta verdad decían siempre. No por algo era el chico más inteligente de la banda.
No podía parar de llorar pensando en que ya, seguramente, no le vería más.
Hiretsu cogió un arma y apuntó hacia la pelirroja.
Ella por su parte, se deslizó por la pared de al lado de la puerta hasta quedar con sus brazos rodeando las rodillas y ocultando la cara entre ellas.
Por suerte, algo inesperado para los dos habitantes en la sala tuvo lugar. Algo que la chica no podía ni si quiera imaginarse a estas historias de la película, pero que nosotros sí.
En efecto, los Mugiwaras por fin tuvieron acto de presencia en aquella escandalosa escena. Más bien, fueron ellos los escandalosos cuando entraron por la puerta gracias a una de las tremendas patadas del rubio.
La puerta se estrelló justo contra Hiretsu y le hizo chocarse con la pared de atrás que casi llegó a romperse. Por unos segundos estaría desmayado, pero los chicos de la banda ni se dieron cuenta de su presencia allí.
Nami alzó la cabeza con los ojos colorados y llorosos. A quién primero vio fue a Sanji erguido justo donde ella antes había estado intentando abrir la dichosa puerta. El cocinero miraba por toda la sala buscando signos de evidencia de Nami, hasta que escuchó unos sollozos desde abajo.
Dirigió su mirada hacia el lugar y vio a la persona más importante para él, allí. Temblando de miedo. Llorando irremediablemente. Pero intentando sonreír por la alegría que le producía el estar de nuevo con sus nakamas. Y con alguien mucho más que eso.
Sanji pronto se agachó y le abrazó manteniendo su cabeza en su pecho. Nami se agarró con fuerza de su camisa y siguió llorando, ahora acompañada de su novio.
Los demás vieron la escena totalmente confundidos por lo que esos dos estaban viviendo. No muchas veces se veía a Nami tan frágil como ocurrió en su tierra natal. Sólo que esta vez, estaba fuertemente sujeta a aquel que tantas veces había ignorado, incluso pegado.
¿La verdad? Todos se estaban haciendo una ligera idea de lo que estaba ocurriendo. Pero ahora no era momento de molestarlos.
Volviendo a los tortolitos.
-"¡Sanji!…" casi ni le salía la voz por los fuertes sollozos que ahora soltaba. "Yo… me he sentido muy sola… Siento no haberte hecho caso. Soy una estúp…"
-"Shhhh" le cortó Sanji intentando tranquilizarla. "No tienes la culpa de nada, así que deja ya de preocuparte. Ya estás a salvo. Estás conmigo" le dijo todo aquello sin parar de acariciarle la espalda y la cabeza con sus dos manos, lo que ayudó a la pelirroja a que parara al menos de llorar.
Ella levantó la mirada hasta posarla en su único ojo al descubierto.
-"Muchas gracias mi amor" contestó para la sorpresa, no solo de la banda, sino incluso la del propio cocinero que no esperaba que fuera la típica chica que mostrara sus sentimientos con tales apodos. Pero él nunca se quejaría de ello. Es más, si Nami era de esa forma en esta ocasión, era porque de verdad se había enamorado de él. Que en realidad estaba agradecida… Entonces ¿quién iba a ser él para negarle nada?
Cada vez la quería más. Y eso le daba miedo, porque era imposible querer tanto a alguien. Pero le daba mucho más miedo que alguna vez la perdiera. Ya habría tiempo de pensar en aquello. Ahora lo más importante era su querida Nami-swan.
-"Siento haberte hecho esperar Mellorine" Y ambos sellaron todo lo que sentían con ese dulce beso que sólo fue rozar sus labios, pero tan necesitado. Y volvieron a abrazarse, solo que esta vez, ella enterró su cara en su cuello, oliendo ese olor que tanto le gustaba. Él colocó su barbilla en la corona de su cabeza y sonrió levemente por la felicidad que sentía en aquel momento.
Pero era hora de matar a aquel hijo de puta que se atrevió a llevársela.
Empezó a aflojar el control sobre Nami y le iba a preguntar por su paradero, pero justo en ese instante, escuchó el movimiento de unas maderas, que en cierta ocasión sirvieron de puertas.
Sanji se levantó dejando a Nami allí en el suelo, pero se puso delante suya para protegerla de quién fuese.
-"Robin-chan, cuida de Nami por favor."
Robin asintió incrédula con la cabeza… Pues sí que esos dos habían avanzado en el día… Ya no usaban ni siquiera los sufijos en sus nombres.
-"No te preocupes cocinero-san" y se dirigió junto a Nami para levantarla y abrazarla manteniéndola a su lado.
-"Gracias Robin. Gracias a todos por venir, chicos" Les sonrió al ver las caras de felicidad que tenían viendo que ella estaba bien.
El pirata se levantó completamente aunque con algunos músculos doloridos, pero no le prestó demasiada importancia. Lo principal era vengarse de la muchacha y de quién le hizo aquello.
-"¿Has sido tú quién ha secuestrado a Nami?" preguntó el cocinero metiéndose las manos en los bolsillos de su pantalón y mirándole asesinamente.
-"¿Quién demonios eres tú?... Espera… ¿tu no eras el que estaba en la salida del bar?"
-"Eso no es lo que ahora mismo importa. Habla si no quieres morir ya" amenazó Sanji. "¿Eras tú sí o no?"
-"Puede ser…" y soltó una risa que confirmó lo que ya era evidente.
-"Chikushou"
-"¿Tú también vienes a vengarte de esa put…?" No le dio tiempo a terminar cuando Sanji se abalanzó sobre el individuo y le atizó una fuerte patada en la cara y otra en las costillas. Tan fuerte le dio, que la pared de la izquierda se resquebró ante tal impacto.
Hirestu intentó levantarse, pero el rubio aprovechó que estaba aturdido para golpearle en la cabeza contra la pared. Esto le ocasionó una brecha de sangre que caía por su frente y ojos, pero no demasiado grave como para preocuparse por su vida.
Lo dejaría allí para que aprendiera la lección. Si alguna vez intentaba algo parecido con quién fuera y él llegara a enterarse, no habría segundas oportunidades.
Los demás no intervinieron porque sabían que su nakama se las podría arreglar fácilmente. Además este asunto le pertenecía mucho más a él que fue quién peor lo pasó.
Sanji se dio la vuelta y fue junto a Nami quién se lanzó a sus brazos después de soltar a Robin.
Todos empezaron a caminar tranquilamente hacia la salida, pero esa calma no duró mucho, pues el agudo oído de Chopper les alertó de algo.
-"Chicos, siento la interrupción, pero creo que algo malo va a pasar."
Todos lo miraron interrogantes… No percibían nada nuevo.
-"¿A qué te refieres?" dijo Franky
-"¿No lo oís?" dijo algo incrédulo, pues él empezaba a escucharlo un poco más fuerte a medida que pasaba el tiempo.
-"Espera… creo que sí" contestó Usopp "¿No me digas que…?"
-"¡Sí! ¡Todo esto va a desmoronarse en cuestión de segundos!"
A todos les entró de repente el pánico. ¿Quién iba a querer morir aplastado por el techo de una maldita cueva? Y mucho menos después de todo lo que habían pasado para rescatar a su nakama.
Una no tan inesperada ráfaga de viento azotó a todos, sabiendo que el más tonto de la banda, empezaría a liar alguna de las suyas.
-"¡Sugooooiiiiii!" dijo alegremente el capitán sonriendo mientras corría hacia afuera.
-"¡A mí no me lo parece!" gritó Usopp que inexplicablemente se subió a espaldas de Luffy para evitar cualquier desgracia dentro del lugar.
Por lo que parece ni siquiera el moreno del sombrero de paja se dio cuenta que lo llevaba encima y seguía corriendo por el lugar.
Sus compañeros suspiraron a la vez… ¿cómo se puede ser tan despreocupado?
En fin, volviendo a escuchar los ruidos de las paredes cada vez más fuertes y viendo que a la distancia a la que estaban de la sala, donde Nami estuvo presa, no podían volver para rescatar a Hiretsu… siguieron su camino a la salida.
No es que no quisieran salvarle, pero no tenían opción. Era él o ellos. Los Mugiwaras nunca mataban a la gente así porque sí. No querían tener motivos para ser parte de la misma escoria. Así que con pesar se marchaban.
Tuvieron que empezar a correr dado que los techos no aguantarían tanto como creían.
Robin se acercó al espadachín y le agarró, sabiendo que de no ser así, volvería a extraviarse. Pero para su fortuna, otra vez, nadie se dio cuenta, si siquiera nuestra otra pareja.
Nami y Sanji, que aún iban agarrados de la mano, iban los últimos. La navegante pensó que ese era el motivo por el que estaban al final, pero se dio cuenta de que Sanji jadeaba silenciosamente a su lado mientras sudaba a mares.
Eso no era normal. Algo estaba fuera de lugar.
Intentando no mirarle directamente, sino por el rabillo del ojo para no ser descubierta, se dio cuenta de que Sanji se llevó la mano libre al hombro izquierdo y puso cara de molestia.
En ese momento y dándole igual si era descubierta, le hizo una pregunta mirando al frente.
-"¿Qué ocurre?"
-"¿Eh? No sé a qué te refieres Nami-swan" intentó hacerse el normal dejando de lado el problema en su hombro izquierdo.
-"¿Qué te ha pasado en el hombro?" ella dijo en un tono más preocupada, agachando algo la cabeza aunque mirando aún hacia delante para no perder a sus compañeros de vista.
-"No me gusta que me mientas si estás mal. Ni tú, ni ninguno de mis nakamas." Con esto, tiró firmemente del brazo, pero sin llegar a hacerle demasiado daño. Sólo quería confirmar algo que se había imaginado.
Y siendo sinceros, tuvo éxito, pues al rubio le entró tal dolor que tuvo que caerse de rodillas unos segundos, soltar a Nami y agarrarse con mucho cuidado donde estaba la herida, rezando al cielo porque pasara de una vez tal malestar.
La pelirroja, al verle tan debilitado tirado en el suelo, se sintió mal por lo que acababa de hacer. Siendo realistas ¿por qué no le preguntó y punto? Ahh, ella y su violencia. Pero tenía un motivo más que suficiente para haberlo hecho ahora. Estaba tan preocupada que ni podía pensar con claridad.
Se agachó a su lado y le dio un pequeño beso en la mejilla, casi en la comisura de la boca.
-"Lo siento, pero sabes que puedes contarme lo que sea. Sólo ni me ocultes nada por favor. Me has tenido preocupada." Sanji le sonrió y asintió con la cabeza.
Se levantaron y Sanji se cambió de lado para darle la mano derecha y evitar posibles tirones a la hora de correr.
Los demás ya estaban fuera cuando se oyó un terrible estruendo que de seguro, despertó a todo el pueblo.
Toda la montaña estaba desmoronándose desde dentro hacia afuera.
-"Se me ponen hasta los pelos de punta y la carne de gallina… pero claro, soy sólo huesos YOHOHOHO" dijo quién ya sabemos seguido de un golpe propinado por Usopp que no estaba mucho para juegos ante la situación en la que se encontraban.
Para colmo aquellos dos aún no salían… Zoro estuvo a punto de irle a salvar el culo cuando vio algo salir disparado de la entrada justo en el momento en que se terminó todo por caer.
Lo que salió volando de allí no fueron otros que Sanji y Nami. El rubio viendo que, o hacía algo, o iban a quedarse atrapados allí, decidió coger a su novia y salir corriendo a una velocidad que sólo él podía alcanzar… Claro, sin contar a su capitán usando el Giar Second.
Después de una cierta distancia, a la que ya se podía ver la poca luz procedente de las estrellas y la luna, saltó intentando proteger a Nami del fuerte impacto que vendría.
Aterrizaron en el suelo creando un abrumador sonido en mitad del silencio de la noche, pero que comenté antes, fue acompañado por todo el resquebrajamiento de la zona.
Sanji sonrió. Nami estaba a salvo. Con él.
Nami cayó encima del cocinero que había antepuesto a ella que a él mismo en la caída. Tan caballeroso como siempre. Ella se apoyó con los codos en el suelo para intentar elevarse y así comprobar si se había herido de nuevo. Al ver que no, le cogió del cuello y le volvió a besar, sin importarle de nuevo los compañeros y la posición tan comprometida en la que estaban.
Bah, pensó ella. Total, en ese mismo día ya le había pasado varias veces y puesto que eran pareja, no tenían que excusarse tanto como con un desconocido.
El beso no duró mucho pero Nami se agarró de la camisa del cocinero y se tumbó en su pecho. Sanji le rodeó con sus brazos por la cintura. Era uno de los millones de momentos que sabía que marcarían su vida para siempre.
Lástima que tenían audiencia. Incluso recibieron unos silbidos acompasados por parte de Franky, Brook y Usopp. El renito por otro lado estaba un poco colorado. Aún era difícil entender el comportamiento humano ante tales situaciones.
Luffy, seguía a su bola… jaja nunca mejor dicho porque lo que estaba haciendo era contemplar el pueblo mientras se hurgaba en la nariz xD.
El silbido despertó de su ensueño a la feliz pareja que se levantaron, siendo la chica ayudada por su acompañante.
-"Arigato Sanji"
-"¡Eh bruja! ¿Dónde quedó el -kun?" miró pícaramente Zoro a Nami.
-"¡¿Qué has dicho Marimo cabeza de algas?" susurró amenazadoramente una voz, no muy a favor del último comentario.
Otra explosión se oyó en el ambiente. Era Sanji que nada más oír el despectivo que le dirigió a su chica, entró en cólera. Pero nada más empezar a levantar la pierna para pegarla contra la cara del peliverde, un brazo que veía desde detrás le cogió del abdomen impidiendo al rubio cualquier tipo de movimiento.
-"¿Eh?" se giró el muchacho.
-"Hoy no. Por favor Sanji, estoy muy cansada, sólo quiero ir a casa, comer algo y dormir un rato."
Para el asombro de algunos, hizo lo que le pidió sin ni siquiera protestar, ni poner ojos de corazón. Más bien, el corazón que tenía había pasado a manos de la mujer que parecía tenerle bajo control.
Esa sería su perdición pensó el espadachín, envainando las espadas que a punto tenía de sacar.
Por el comentario de Nami, los demás decidieron no hincharles a preguntas acerca de su relación con Sanji… Mejor dicho, decidieron no hincharles a preguntas... hoy.
No se sabe cómo, llegaron en tan sólo cinco minutos al barco que supuestamente estaba a unos 30 minutos de donde lo dejaron atracado… Ah claro, la explicación era algo sencilla. Los chicos de la banda estaban intentando volver a coger murciélagos y quién los dirigía de vuelta a casa era nada más y nada menos que… Zoro
¿Quién habría pensado que gracias a su pésimo sentido de la orientación iban a llegar tan pronto?
Todos se dirigieron en cuanto llegaron a sus camarotes para descansar, menos Robin que tenía guardia.
Sanji cumplió su palabra y fue a la cocina agarrando a Nami por los hombros. Le preguntó qué quería comer, para no tardar mucho y que descansara.
-"Todo lo que cocines está bien. No me importa." Se apoyó con la cadera en el mueble de al lado de los fogones y le miró sonriente.
-"Pero Nami, ahora no se me ocurre nada" eso se debía a que aún seguía intranquilo por lo que pasó. "Dime qué hacer y te lo preparo para que puedas dormir pronto"
-"¿Sabes? No tengo mucho sueño" contestó tristemente.
Él la agarró de la barbilla y levantó su cabeza que posó la mirada en el suelo.
-"Entonces te prepararé algo que te ayude" No había nada mejor que una sopa. "Ahora siéntate" Y le besó la frente.
-"De acuerdo, pero antes te ayudo con la mesa" ^^
-"Arigato Mellorine"
Sanji durante ese tiempo no estaba demasiado concentrado en la cocina, sino en otras cosas para su gusto más importantes, como que aquella pelirroja se pusiera de puntillas intentando llegar a donde estaban las tazas. También le encantaba como le pasaba algunas herramientas de cocina o cómo se paseaba por su lugar de trabajo con total confianza.
Por fin terminó de hacer la cena y sirvió dos platos acompañados de una ensalada que le pareció ligera a la hora que era. No tardaron mucho, pero Sanji no comió demasiado. La navegante le preguntó que sucedía, sin embargo sólo le respondió con que no tenía mucha hambre.
Después de recoger todo, él le contó el por qué de la herida y Nami le cambió las vendas. Más tarde, bajaron unos minutos al salón acuario y se sentaron allí mirando los peces. Nami empezó a tener frío, por lo que el cocinero le dio su chaqueta. Estaban tan cómodos el uno junto al otro, tan abrazados, que al final se quedaron dormidos.
Menudo espectáculo presenciaron a la mañana siguiente sus nakamas, que les anduvieron buscando por todos lados. Luffy como siempre se puso a gritar por los cuatro vientos que quería comida.
Esto despertó al dúo del sofá. Cuando se dieron cuenta, acabaron tumbados en él con la chaqueta cubriendo a ambos. No podría haber un despertar mejor que este.
-"¡Sanji prepárame muuuuuchaaaa carne!"
Bueno… eso si nos paramos a pensar en el barco en que vivían.
