Me desperté por mi odioso celular, apague la alarma y me metí al baño a bañarme mientras sacaba a Alma afuera y la verdad es que hacía frío hoy.
Después de la ducha me lavé los dientes, me sequé el pelo y fui a escoger la ropa.
Elegí una pollera tubo negra que llegaba hasta mis rodillas con una camisa escocesa roja y azul que se pegaba a mi figura, me puse mi chaqueta de cuero y mis zapatos de tacón negros cerrados.
Entre a Alma porque hacía frío y salí.
Cuando caminaba a mi auto con la cabeza gacha hasta que mi vista se cruzó con unas zapatillas vans azules, subí la mirada solo para encontrarme a esos ojos color verde esmeralda que tanto adoraba.
-Buenos d…-
Lo callé con un beso, desde que él y Lizz llegaron a mi vida todos eran buenos días no hacía falta deseármelos.
Lo solté.
-…Días- termino su frase- estás hermosa ¿Algún día dejarás de tentarme?-
Me reí por su ocurrencia.
-Suerte tatuándote-
-Gracias Pato suerte en el trabajo y con Lizz-
Me di vuelta y fui hasta mi auto pero él me jalo del brazo.
Se sacó su gorro negro clásico y me lo puso.
-Hace frío cuídate ¿sí?-
-Si amor gracias-
Le di un beso en la mejilla y cada uno se fue a su auto para partir al trabajo.
-Hola Bella- gritó mi amiga.
-Hola Ang- vi a Bree esperando- ¿Es tarde?- miré a mi amiga extrañada.
-Digamos que llegas justo-
-Ok, a la tarde tengo que pasar a buscar a Lizz al jardín-
-Dejas a un hombre porque quiere tener hijos contigo y te metes con un hombre precioso que tiene una hija ¿Quién te entiende?-
-Entonces nos dimos cuenta que es el hombre el que fallaba no querer tener hijos-
-¿Y si quedas embarazada del doctor?-
-Me encantaría tener un mini Edward-
-Dios santo que hizo ese hombre contigo ¿Te hechizo?-
-Sí, no mires sus ojos porque caerás también-
Una carcajada inundó el lugar y me olvide de que Bree estaba ahí.
Me puse rojísima.
-Les llevo café-
-Gracias-
Entramos a mi oficina y me puse a trabajar con Bree, era una chica encantadora, y trabajaba duro se ponía a prueba mientras tomábamos café.
-No sé porque pero no quiero terminar el libro- dijo con un suspiro.
-Yo tampoco, me gusta trabajar contigo ¿No tienes otro proyecto?-
-Si tengo, está un poco menos que la mitad-
-Lo podrías registrar y yo te ayudaría a terminarlo-
-¿Enserio?- preguntó asombrada.
-Claro que sí-
-Mañana no puedo venir Bella asique nos vemos recién el lunes-
-Si porque el viernes solo me dedico a los periódicos de la empresa-
Seguimos trabajando amenamente hasta que mi intercomunicador sonó.
-¿Sí?-
-Bella tu mamá ¿atiendes?-
-¿Te molestaría si atendiera?- le pregunté a Bree.
-No, adelante-
-Gracias- le dije a ella-pásamela- afirmé a Ang.
-Hola hija hermosa ¿cómo estás?-
-Bien mamá ¿y tú?-
-Muy bien extrañándolos, ¿Lizz?- preguntó preocupada.
-Bien ma nunca se quejó y el sábado le quitan los puntos-
-Pobre princesita ¿Nos vemos el viernes para comer a la noche?-
-Claro mamá, has canelones-
-Si amor haré, trae a Edward y a Lizz contigo-
-Bueno mamá los invitaré, besos y una grande para papá-
-Si hija se los doy, besos-
Corté.
-Perdona-
-No, no pasa nada Bella, bueno ya son las doce y mi mamá pasa por mí, gracias por todo y por lo nuevo que surgió también-
-De nada Bree tienes mi apoyo incondicional-
Me despedí de ella y mi jefe me llamó a su oficina.
Toqué la puerta y aguarde.
-Pasa- dijo la voz de Amún.
-Hola Amún ¿pasó algo?-
-No bella solo quería saber cómo estabas, ¿quieres pizza? Acaba de llegar-
-Si gracias-
-¿Cómo va con tu doctor?-
Con una rica pizza le conté todo lo que últimamente viví con Edward. Él siempre me apoyaba y aunque no lo conociera me deseo lo mejor, venía mucho más contenta a la oficina y eso era la pura verdad, Edward tenía algo que me hacía sentir especial como si estuviera hecha para pertenecer a su lado como si estuviéramos conectados, era increíble las sensaciones que él me transmitía yo lo amaba y no lo ocultaría más, aunque no estaba preparada para decirlo con palabras lo demostraría con acciones.
Después de almorzar con Amún volví a mi trabajo y preparé todas las noticias que saldrían en el diario semanal de la empresa, para ya ir acelerando las cosas. Las trate de ubicar lo mejor que pude, mañana las leería y las editaría.
Así se me pasó el tiempo volando, me puse mi campera de cuero, me despedí de Ángela y salí para el jardín.
-Hola Bella- me abrazó Rose- ¿Qué haces aquí? Yo vine por Ori-
-Vengo por Lizz- aseguré y mi amiga puso una gran sonrisa en su rostro.
-¿Rose tengo que hablar contigo un minuto podes venir?- le dije una de las maestras.
Rose se fue y esperé a que saliera mi princesa.
-Bella- gritó y me di vuelta.
-Hola Lizz ¿Cómo estás?-
-Bien Bella, ¿vamo a casa?-
-Si amor vamos-
Cuando llegamos a casa Alma le saltó encima.
-Hola Alma- dijo acariciando su cabecita.
-¿Amor leche chocolatada, te, leche?-
-Leche chocotada-
-Bueno princesa, sácate la mochila y el guardapolvo-
Ella me hizo caso, yo hice su leche y unos muffins de vainilla con mermelada de frambuesa. Lo llevé todo a la mesa.
-Mm Bella se ve delicioso-
-Gracias preciosa-
Sonó mi teléfono.
-Hola-
-Hermanita, hermosita, bonita, de Emmett-
-Jajá hola hermano ¿cómo estás?-
-Bien hermana, te aviso que a las seis y media paso por Alma porque voy a correr-
-Genial Em gracias, te quiero ¿sabes?-
-Yo también patosa- cortó y no le pude retrucar.
-Sabe rico- dijo Lizz.
-Gracias amor- dije sentándome enfrente tuyo- ¿hoy que quieres hacer?-
-Algo divetido como el otro día-
Me reí.
-Bueno pero adentro porque hoy hace mucho frío ¿sí?-
-Si- dijo tomando un sorbo de su taza- ¿y qué hacemo?- preguntó inocentemente.
-Um ¿Qué te parece si dibujamos con libros?-
-¿Cómo es eso?- preguntó.
-Tengo una habitación repleta de libros ponemos una tela grande como el otro día en todo el piso y dibujamos figuras con libros-
-¡Sí! Vamo- dijo llevando su taza al fregadero y tirando de mi mano a las escaleras.
-Bueno princesa, espera que me voy a poner un short-
-Si Bella-
Me puse un short de jean tiro alto y puse mi camisa adentro de éste.
-Vamos Lizz- dije agarrando su manito.
Entramos a mi gran biblioteca.
-¿Qué color de tela?-
-Umm blanco así ve mejo-
-Ok- dije sacando un lienzo enorme y tendiéndolo en el suelo.
Abrí un armario que tenía libros sin importancia.
-De aquí sacamos los libros amor empecemos-
Le pase muchos libros y empezamos a hacer figuras.
-¿Hacemos una mariposa?-
-Si me encantan- dijo.
Pero cuando le estaba llevando los libros, sonó el timbre.
-Seguro es Emmett preciosa ya vengo-
-Entra Em-
-Yo agarro a Alma vos ve- me dijo.
Entonces subí y regrese con Lizz que ya estaba trabajando en la mariposa.
Terminamos y la verdad es que hicimos una mariposa gigante y muy bonita.
-¿Escribimo nuestro nombes con los libros?-
-Si princesa-
Ella trajo más libros y terminamos nuestra obra hermosa.
-Esta hemoso Bella- dijo mi pequeña con la boca abierta.
-Si Lizz lo sé-
-Me molesta el pelo- dijo molesta.
-¿Quieres que te lo ate?-
-¿Cómo?- preguntó.
-¿Qué te parece si te hago un moño con tu propio cabello? Pero eso sí necesito todo el pelo para que quede un listón lindo-
-¡Sí! Bella-gritó sentándose en el piso.
-Voy por la colita y clips (o invisibles)-
Corrí a mi habitación y agarré una colita negra chica y muchos clips.
Cepillé su pelo y procedí a hacerle el moñito con su cabello bien en el centro, en la coronilla.
Tocaron el timbre y ya estaba por terminar.
-¡Hay! Ya va- grité fuerte.
-¡Bueno loca!- me gritaron de vuelta.
Era Edward de eso no cabía duda.
-Papá es tonto, pero shh es secreto Bella porque si no se enoja-
Yo me reí.
-Si princesa prometo cerrar la boca- dije dándole un beso en su mejilla.
-¡Ey! Ábranme me quiero sentar ¡ya!-
Agarré a Lizz, la alcé y fuimos a abrirle a Edward.
-Terminaste-
-Si amor estás hermosa-
-Gracias Bella- dijo abrazándome.
Abrimos la puerta.
-Hola- dijo Edward abrazándonos.
-Hay papá me despeina- dijo Lizz.
-Princesa perdón estás hermosa, ese moño te queda perfecto-
-Gracias pa-
Edward se descalzó.
-¿Cómo te fue?- pregunté.
-Te aconsejo que…- fue hasta la mesa y agarró un muffins y lo mordió- no te hagas un tatuaje en el pie, duele mucho más que en cualquier otro lado- aseguró masticando- tengo hambre-
-Ya me di cuenta- dije sonriendo.
-¿Alma?-
-Se la llevó a pasear Emmett-
-¿Qué estaban haciendo que tardaban en abrirme?-
-Una mariposa gigante pa, con mucho mucho libros de todos los colores, pero pusimo una tela debajo y Bella tiene mucho libros en armarios gigante-
-¿Hija paras para respirar?- dijo mientras se ría y su hija lo miró mal.
-Papá ere tonto, ¿puedo ir a mirar dibus?-
-Sí, ve- dije pasándole el control de la sala, mientras que con Ed nos quedamos en la cocina.
-¿Qué esperas? Muéstrame- dije mirando sus pies.
-Bueno- dijo sentándose y sacándose las medias.
Primero se sacó la del pie derecho y tenía una partitura como doblada que era hermosa pero su pie estaba tremendamente colorado.
-Éste dolió como la puta madre- dijo con cara de dolor- pero está hermoso-
-Si está hermosísimo amor-
-Y éste- dijo sacándose la media del pie izquierdo – es el ciervo- dijo mostrándome el pie.
Era hermoso me enamoré de ese tatuaje, era sencillo, la figura de un ciervo en negro.
-Es precioso me encanta- dije sorprendida de que me gustara tanto.
-Si yo no lo podía creer, Tyler es un gran tatuador-
-Ya lo creo-
-Ven- me sentó en su regazó- te extrañe- dijo dándome un beso cortó- mucho- intensificó el beso- ¿Puedo ver su mariposa?-
-Si amor subamos-
Pasamos por la sala y Lizz estaba tan concentrada en la tele viendo "Jorge el curioso".
Subimos y se la mostré.
-¿Ustedes hicieron eso?-
-Si genio, me ofendes-
-Perdón es que está lindo-
-Le quiero sacar una foto pero no se luce desde aquí-
Se puso delante de mí y se agachó.
-Súbete a mi cuello-
-¿Ed? Peso más que la mochila que sueles llevar al trabajo.
Bufó- Bah súbete-
Y así lo hice me subí a su cuello, él se paró y agarró mi trasero para que no me caiga.
-Me puedes agarrar de las piernas ¿sabes?-
-¿Y cuál es la diversión en eso sino?- preguntó agarrando más fuerte mi trasero.
Saqué la foto, va varias fotos. Pero sonó el timbre.
-¿Abro?- gritó Lizz.
-Si es Emmett si princesa-
-¿Quié es?-
-Emmett-
-Bájame y vamos-
Edward lo hizo y bajamos juntos la escalera.
-Hola Ed- miró sus pies- la puta madre están buenísimos-
-Tienes suerte que Lizz esté en la sala no aquí y gracias Em-
-Bueno chicos me voy a casa suerte-
Lo saludamos y lo acompañé a la puerta mientras Ed le daba agua a Alma.
Cuando volví estaba hablando por celular.
-Bueno Ele no te lo podía decir enfrente de ella-… lo abracé por la espalda- a las ocho voy para halla-…- entonces ya salimos, besos-
-¿Te vas?-
No quería estar lejos de él ni por un segundo hoy lo extrañe mucho.
-Nos vamos Pato a comer a la casa de Eleazer, el señor del restaurante-
-Ok, déjame despedirme de Lizz-
-Nos vamos dije, ósea manada tú, Lizz y yo-
-¿Seguro?-
-Y si amor dale, anda a ponerte algo en los pies y un abrigo, ¿Hija?-
-¿Qué?-
-¿Te acuerdas del señor Ele del restaurante?-
-Si pa-
-Nos invitó a comer ¿vamos?-
-¡SÍ! Vamo- dijo saltando del sillón mientras yo subía las escaleras.
Me puse unas converse rojas que combinaban con mi camisa y un buzo azul oscuro que decía vans en el pecho, cepille mi cabello me puse el gorro de Edward y bajé.
Ellos ya me estaban esperando en la puerta, salimos y subimos al auto de Edward.
-¿Papá es grande la casa?-
-Si princesa-
-¿Es bonita?-
-Si princesa-
-¿Falta mucho?-
-No princesa-
Pasaron cinco minutos.
-¿Cuándo vamo a llegar?-
-Ya llegamos princesa ahí es-
Paramos en una casa de dos pisos preciosa pintada de color manteca con un naranja claro, muchas ventanas y una puerta enorme y grande de madera.
Edward tocó el timbre.
Eleazer abrió la puerta.
-Hola chicos pasen- dijo corriéndose para que pasáramos y le dimos un beso en la mejilla.
-Ele tiene una casa pretiosa- gritó Lizz mirando todo.
-Gracias-
Apareció una mujer rubia hermosa.
-¡Edward! Voy a matarte- le dije la mujer corriendo a abrazarlo.
-Mujer yo también te extrañe- dijo abrazándola cálidamente- ésta es Lizz-
Ella la estaba a upa de Eleazer.
-Hay pequeña creciste tanto soy Helen-
-Hola Elen- reímos.
-¿Qué le pasó a tu brazo preciosa?- preguntó Helen.
-Una laga historia, ¿tienes gomitas? Así te cuento-
-Eres igual que tu padre- le dijo- si tengo ven-
Se fijó en mí.
Edward lo notó- ella es mi novia Bella-
-Hola Bella un placer- dijo dándome un beso.
-Igualmente- respondí y ellas se fueron agarradas de las manos.
-¿No era que eran vecinos?- preguntó sugestivamente Ele.
-Somos vecinos- dije riéndome y Ele me acompaño.
-Hacen linda pareja-
-Gracias- contesté.
Pasamos a un lindo comedor y nos sentamos.
Era tan natural estar con él, y era tan esencial para mí no solo con los gestos que tenía, como agarrarme la mano o acariciare la espalda de vez en cuando, sino que me acostumbre a su presencia tanto que me daba miedo porque yo ya no podía estar lejos de él era todo para mí. No negaba que cada poro de mi piel guardaba cada caricia que Edward me daba que me regalaba y lo seguiría a cualquier parte que él decidiera ir porque era mi mitad, mi voluntad y mis ganas de seguir. Cada día que me despertaba pensaba en él y en Lizz. Ellos eran mi prioridad ahora, nada me importaba más que su felicidad hasta preferiría sufrir yo antes que ellos. Pondría todo de mí por esas dos personas que pusieron mi vida patas para arriba.
-¿Ei que piensas?- me preguntó Ed.
-En ti, en Lizz- dije mirando mis manos.
Edward me puso un dedo abajo del mentón y me levantó el rostro, me di cuenta de que estábamos solos en el comedor.
-¿Y qué piensas de nosotros?-
-Sabes que haría cualquier cosa para que ustedes sean felices ¿no?-
-Somos felices contigo- señaló acariciando mi mejilla.
-No Edward no entiendes, haría cualquier cosa para que ustedes sean felices de verdad como tanto se merecen de manera correcta aunque eso signifique que tengo que sufrir yo-
-¿Me estás diciendo que si tienes que sufrir para que nosotros seamos felices lo harías?-
-Si- contesté tranquila y segura de mi misma.
-Eso no lo voy a permitir amor, yo no quiero que vos sufras por nada del mundo-
-Pues no me importa- repliqué un poco molesta.
-Mira Isabella te va a tener que importarte porque una relación no es de una sola persona sino que es de a dos, asique acostúmbrate a que te va tener que importar- dijo ahora molesto.
-No te molestes-
-¿Cómo quieres que no me moleste? Odio que digas eso, no me gusta porque eres cruel con vos misma ¿por qué no te dejas ser? Actúas tercamente y evitas algunas cosas, no lo hagas- dijo apoyando un codo en la mesa y su cabeza en el codo.
-Perdón, solo no quiero que te molestes conmigo, no soportaría estar alejada de ti- dije acercándome y dándole un beso en su nariz para después deslizarme a su boca.
Con su otra mano acarició mis labios y me estremecí.
-Me encantaría ser caliente, lo siento- dijo por la temperatura de sus manos.
-Eres caliente, demasiado caliente para tu propio bien-
-No me digas eso cuando estamos en público-
-¿Por qué? ¿Él público lo hace más especial?-
-No te das una idea cuanto- dijo él mientras se mordía el labio.
Lizz entró por la puerta corriendo y le hice upa mientras Helen venía detrás y Edward la ayudó a poner la mesa.
-¿Qué hiciste para comer?-
-Cuando tenías dieciséis años me preguntabas lo mismo, pastel de papas-
-Me encanta venir aquí y lo sabes-
-Lo sé pero me acuerdo de cuando tenías dieciséis Edward y la verdad no has cambiado nada, solo un poco la altura, pero veo parado al mismo chico despreocupado, tranquilo y rebelde de hace años-
-Sí, todo me sigue chupando un huevo-
Helen le tiró un repasador en la cara y yo le pegue en el brazo.
-¿Vez? Eres igual- le reclamó la mujer riéndose.
Él la abrazó.
-Me agradan- me susurró Lizz.
-A mí también princesa-
-¡Ey chirusas secretos en reunión es de mala educación!-
Le sacamos las dos juntas la lengua y Helen no paraba de reírse.
Vino Eleazer y comimos los cinco juntos, la verdad es que Helen cocinaba riquísimo y ella lo sabía era una gran cocinera.
Supe que éste matrimonio es y fue muy importante para Edward, tenían una conexión muy íntima.
-Sabes Bella- empezó Eleazer- cuando el señor- dijo señalando a Edward- se peleaba con sus padres venía siempre aquí y se quedaba por días-
Yo me reí.
-Eso pasaba muy seguido- afirmó Helen- ¿Te acuerdas cuando tiraste a tu hermana a la pileta?-
-Ey Helen tu sabes que vivía gritando y dando saltitos por todo, me ponía enfermo eso, necesitaba un chapuzón-
-Pobre Al- dije.
-Pero ella se las mandaba también, me pintó la puerta de mi puerto de rosa fluorescente- se quejó mi amor.
-Hay papá el rosa e lindo-
-No si eres hombre princesa- respondió Ele- y tus papás la retaron, vos fuiste feliz ese día-
-Y como no si era la primera vez que la retaban por algo- dije ofendido- me acuerdo que fuimos con mi papá al centro comercial a comprar una puerta a Sodimack y ella se moría por ir pero papá no la dejo, que satisfacción-
-Igual hijo tu sabes que siempre serás su bebe porque tu mamá siempre quiso tener un varón- se metió Helen.
-Si esa es mi ventaja-
-Es la verdad cuando Esme se enteró que iba a tener un varón se volvió loca, hijo porque te crees que tenías el tercer piso solo para ti- reconoció Eleazer.
-Si es verdad, dejarme un cuarto, una sala y dos baños es mucho- afirmó Edward.
-Es demasiado- estuve de acuerdo con todos.
Comimos helado de postre y a la una partimos para casa.
Cuando llegamos nos despedimos y los tres nos fuimos a nuestra respectiva casa, Alma estaba bajo la estufa y eso me alarmó pero capaz que tenía frío estaba medio caída, la abrace, fuimos a dormir juntas hasta que el nuevo día nos invadiera.
