Buenos dias! solo me queda decir que lamento la demora y quizás lo corto que encuentren este capitulo algunos, recuerden que seguiré actualizando ( a pesar de que me demore) espero lo disfruten :)
"Tsubasa caminaba por un bello parque, sentía el aire en su cara, hacía frío, los árboles hacían que los edificios de los alrededores no se vieran tan frívolos como en verdad son. Miró su reloj, debía apurarse, era la primera vez que la llamaban para un comercial en bastante tiempo. Cruzó la calle adentrandose al gris de la ciudad, llego a los pies de un rascacielos y debía ir al último piso, ahí estaban su gerente y las personas de la marca que iba a representar, iba con una gran sonrisa, les estaba agradecida, hace dos meses que no la llamaban para un contrato y hace tres había salido del bosque, después de una semana de eso, fueron sorprendidas con Honoka por la prensa y tal como se lo prometió, no ocultó su relación a los medios ni al mundo, no se arrepentía pero le había costado un poco caro, hasta hoy.
El vestíbulo era enorme, fue recibida por una agradable señorita que la veía con cierta admiración y coqueteria, la televisión aún pasaba prensa basura inventando rumores sobre su romance y su eventual "salida del closet", cosa que había hecho que ahora no solo recibiera la atención masculina sino que tambien femenina de parte de sus fanaticos o simples personas que querian escalar en la fama.
-Buen día, voy al 904- Dijo secamente, sin dejar la educación de lado.
-No hay problema, mientras comunicaré a la habitación sobre su llegada...- Dijo la recepcionista con una sonrisa. La castaña se dirigía al ascensor.- ¡Ah! Y en una hora termina mi turno, por si quieres pasar a la 312.- Escuchó antes de oprimir el botón para subir.
-No, gracias.- Contestó y las puertas se cerraron. Suspiró, hace días le venía pasando lo mismo, no le molestaba de sobremanera pero pensaba que quizás, así como le llegaban los coqueteos, podría recibir ofertas de trabajo y no era que lo necesitara financieramente, pero era lo que amaba, no le interesaban coqueteos frívolos, no se atrevería a meterse en el pensamiento de los demás, por eso mismo no ligaba la responsabilidad de sus esperanzas sobre Honoka, como obligandola a que la quiera, le encantaba su personalidad y nunca se plantearía obligarla a algo que la pueda hacer infeliz, la amaba libre y ella iba a disfrutar cada minuto que Honoka decida compartir esa libertad con ella y eso, incluía no arruinar la relación con esa clase de "tentaciones" decidió llamarle. Aún así, eso no quitaba que la noticia sobre su amor haya sido mal tomada por los medios y así por los posibles empleadores.
-Que gusto me da verla Kira-san.- Tsubasa levantó su cabeza saliendo de sus pensamientos y se encontró con un joven, quizás de su edad, parado frente a ella con una gran sonrisa.
-Un gusto, llameme Tsubasa.- Dijo un poco sorprendida.
-¡Ufff! ¡Que alivio! Odio las formalidades.- Dijo el joven limpiando falso sudor en su frente, aprovechó de quitarse la corbata y subir las mangas de su camisa.
-¿Se encuentra el señor Miller?- Preguntó la castaña. Mientras seguía al joven hasta unas puertas gigantes en ese mismo piso, que cabe destacar eran los mas lujosos.
-Tsubasa...- Dijo el hombre abriendo las puertas.- Permiteme presentarme.- Tsubasa no sabia si reír o que, de pronto el hombre frente a ella abrió las puertas de golpe y dio unos cuantos saltos hasta llegar al centro de lo que era una oficina cayendo con una rodilla sobre el suelo, como si le fueran a pedir matrimonio, con los brazos abiertos y confeti saltando desde quien sabe donde.- Edward Miller a tus ordenes.- El joven esperó pero no recibió ninguna reacción de la castaña.- Bueno, en verdad tus estarás a los míos ya que soy tu contratador, pero eso es lo de menos.- Se paró.- No nos gustan las relaciones de poder...¿Quieres cambiar esa cara? Mi asesor de imagen dijo que esta presentación sería más impresionante.-
-Y-yo...Sinceramente...-
-Si, todos piensan en un hombre con canas cuando piensan en el gerente general de una muy exitosa empresa.-
Tsubasa asintió, justamente pensaba en una reunión con un hombre como el que describió el chico que tenía al frente, ella lo tomo como un secretario muy animado, pero aquí estaba, frente a un joven alto, de ondulado cabello rubio y unos vivaces ojos celestes que llamaban a que los miraras.
Por otro lado y en otro edificio, una chica pelinegra tomaba un té mirando hacia la ventana, el día estaba nublado, su cuerpo, antes golpeado, estaba sin ningún rastro de hematomas y la golpiza sufrida mas que alguna cicatriz, sobretodo la mas grande, la que tenía en su alma.
-Yazawa Nico.-
Al escuchar su nombre se paró y entrar a una oficina, encontrándose con una mujer de unos treinta años que la esperaba con una calida sonrisa. La habitación olía a incienso, no le desagradaba, no sabía que le desagradaba en estos momentos.
-¿Como estuvo el viaje hasta aquí Nico?-
-Nada fuera de lo normal, tomé el bus, escuche un poco de música.- Contestó mirando su reproductor de MP3.
-Eso es perfecto, ya casi vas a cumplir las dos semanas de ese ritual.-
-Supongo, supongo que ya no temo tanto a estar sola.- Dijo, recordando que los primeros meses de terapia debía ser acompañada por Nozomi o Tsubasa, quien también ayudaba a pagarla.
-¿Como vas con la universidad?- Al principio tenía tres sesiones a la semana, cosa que fueron disminuyendo hasta solo una.
-Bien.-
-¿Quieres contarme algo más?-
Nico salió del edificio mirando hacia todas partes, estaba en el centro de la ciudad, escuchaba música para no sentirse observada, había quedado con Nozomi para tomar un café en su departamento, no podía tomarlos en otro lugar, la gente le causaba una ansiedad horrible, por eso se movía rápido de un lugar a otro. Su teléfono vibró, era un mensaje de su madre, se había vuelto inevitablemente mas controladora.
Flashback
-¿Mamá?- La pelinegra preguntó en la oscuridad, dejo que pasaran dos días después de la llegada del bosque para llegar a su casa y enfrentar la realidad. Tenía miedo, tenía miedo de que su madre se enojara con ella por lo que le había pasado. Sintió como se prendió la luz de la sala.
-¿Nico? ¡Nico! ¿Que te paso?- La mayor la abrazó con fuerza y protección provocando que la menor llorara desconsoladamente, tenía mucho porque llorar.
Fin del flashback
Llego hasta un edificio un tanto antiguo y toco el timbre del departamento correspondiente.
-¿Quien eees?- Dijo Nozomi juguetona.
-Sabes quien soy, abre rápido.- Unos segundos después escuchó la puerta abrirse y subió tres pisos.
-Nicocchi ¿Que tal el viaje?- Preguntó la pelimorada.
-No te vuelvas psicologa por favor.- Pidió Nico con una leve sonrisa.
-¿No tienes frío?- Dijo Nozomi mientras se movia a la cocina para preparar el café.
-No mucho, me gusta este clima.- Contestó la pelinegra observando los movimientos de su amiga.- ¿Como esta Eli y su mes de madre soltera?- Se ánimo a preguntar, la verdad es que si por ella fuera, estaría acostada en su cama por siempre sin querer saber nada de nadie, no le importaba, no tenía motivación, sin embargo quería a Nozomi y ella era una de sus razones para levantarse en la mañana, se había hecho una promesa y esperaba cumplirla, aunque a veces no tuviera la fuerza.
-No esta siendo madre soltera si esta viviendo con Hanayo, creeme, la conozco y se las arreglara para convencerla de ayudarla.- La mas alta servía el café.- Aunque las extraño mucho.-
-Aún no entiendo mucho el plan de distracción que tienen.- Dijo Nico tomando su taza entre sus manos.
- Yo tampoco, pero es una de las cosas que dejo que controle, además, es como unas semanas de vacaciones.- Rió Nozomi.
-Es oficial, dijiste exactamente lo que diría una dueña de casa.- Dijo Nico.
-¿Como esta tu madre?- Preguntó Nozomi con la taza entre sus manos. Sabia que estaba siendo un poco entrometida, pero solo así podía llegar al tema que quería.
-Bien, le diré que mandas saludos.- Respondió Nico.- Ahora, ve al grano.-
-Tu sabes que sigue después.-
-Bueno, lo estamos llevando dificilmente ¿Sabes?- Dijo Nico jugando con la oreja de la taza, la rascaba con sus finos dedos como si intentara decir algo.
-¿Desde ese día Nico?- Le preguntó suevemente Nozomi.
Flashback
-¿Me llamabas?- Entro Nozomi a la tienda en donde se encontraba Nico.
-¿Como...se han tomado lo que pasó?-
-Estamos, obviamente, preocupadas por ti.- Contesto la mas grande, sin entender a que quería llegar la otra o si tenía un punto, Nozomi en verdad pensaba que Nico se estaba esforzando por mantener la normalidad en su vida y dejar este suceso como algo que irremediablemente pasó. El problema es que debía admitir que en estos momentos no sabia como hacerle pensar lo contrario, era claro que nadie quería decir algo que le afectara demasiado.
-¿Lo esta Maki también?- Preguntó la morena con la cabeza baja, recordaba porque se fue, recordaba que Maki consideraba todo un error. Además, no podía lidiar con la vergüenza que sentía en estos momentos, estaba limpia pero su alma se encontraba de lo más sucia y Maki no merecía una persona así ¿Pensará que ya no es digna de ella? No podía con todas las dudas.- No quiero verla.-
- ¿Que?-
-No quiero verla Nozomi.- Sus ojos rubíes estaban húmedos anunciando lágrimas.- No quiero que sienta lastima por mi...Yo...me lo merezco.- Las palabras de Katashi habían quedado grabadas en su memoria, las repitió tantas veces que empezaba a convencerse de que era así. Su cabeza trabajaba a mil para racionalizar un poco lo que le había pasado y según su lógica ¿Por que alguien le haría algo así si no se lo mereciera?
-Sabes...Esta bien.- Nozomi iba a decir algo pero cambió de idea, no era tiempo para bromas manipuladoras, ella tendrá sus tiempos, la miro por última vez y salió de la tienda pensando en que iba a decir, luego susurro muy bajo lo que iba a decirle a Nico pero se calló "Esto le va a romper el corazón"
Fin del flashback
-Hoy...quisiera...- Nico no termino de decir lo que quería.
-Tienes su número, ya sabes que hacer.- Dijo Nozomi suavemente tocando su hombro.
Estaba anocheciendo, una chica gira la perilla entrando a un lugar oscuro, sus ojos brillaban ante la escena que podía ver tan solo con las luces de la calle entrando por la ventana.
-¡Vamos! Es hora de levantarse.- Honoka prendió la luz, hace dos semanas que Maki no aceptaba visitas, su departamento era un desastre, botellas de cerveza estaban repartidas por el piso y una que otra caja de pizza.
Dos chicas en la cama se levantan de golpe, una era la pelirroja, la otra era una total desconocida. Maki abrió los ojos y se topo con aquella chica que, en verdad, no sabia cuando había llegado ahí. -Vete.- Dijo con una mano en su cabeza y la mujer obedeció lo mas rápido posible, saliendo de aquel lugar dejando a dos chicas sorprendidas en la entrada.
-¿¡Es en serio Maki!?- Tsubasa, quien acompañaba a Honoka, soltó su mano para ir directamente a los pies de la cama y mirarla con enojo.-
-¿Que quieres que diga? No...-
-¡Oh! No vengas con papeles de víctima que quizás Honoka se de el tiempo de aguantar.- Dijo la castaña apuntando a su novia pero sin dejar de mirar con furia a la menor.- Sabes quien es la verdadera víctima aquí y tu te atreves a revolcarte a sus espaldas con cualquier idiota que se te cruce.-
-¡Me dejó! ¿¡Esta bien!? ¡Ni siquiera pude verla después de que la encontraron, seguramente no quiere verme, soy una idiota que cuando le dieron una paliza prefirió apostar un poco más a la terquedad!- Gritó Maki explotando, ya no podía más.- ¡Tres meses y sigue doliendo como el primer día, maldita sea! ¿Es que...en verdad no puedo siquiera saber si me odia?- Dijo con duda en su voz y con las palabras quebrandose.
-Esta no es la manera Maki...- Dijo Tsubasa.- Me voy, Nico es mi amiga y quizás...estoy siendo parcial e injusta, pero no puedo evitarlo.- La ojiverde se acercaba otra vez en la entrada donde estaba Honoka quien solo observaba la escena un poco triste por la pelea. Su novia se acerco a besarla como despedida.
-Tsubasa...- Dijo Honoka después del beso.
-No te preocupes...no diré nada...- Susurro la castaña, dando un beso en su frente esta vez y desapareciendo de aquel lugar.
-¿Tenías que venir acompañada?- Dijo Maki
-No te descargues conmigo.-
-Lo siento, soy una idiota Honoka.- Dijo acercandose a su amiga que estaba sentada a su lado.
-Lo eres.- Honoka la abrazo mientras sobaba su espalda.- Pero puedes remediarlo.-
-Espero...- Susurro la pelirroja en los brazos de la mayor.- Por favor, no creas que no me importa por lo que Nico esta pasando, me importa demasiado, pienso en eso todo el día, no puedo estar tranquila en la universidad, los primeros días podía lidiar con eso. Luego, en verdad...no se que me ha pasado, nunca he sido muy buena socializando, pero debía descargar la frustración de no saber nada de alguna forma.- Maki levantó su cabeza para decirle eso a Honoka.- Claro que después me siento la peor mierda egoísta del mundo.-
-Maki, esos caminos solo te llevaran por el arrepentimiento, quizás debas hacer algo ¿Se te ha ocurrido pensar en que, quizás, ella también piensa que no la quieres ver?- Contestó la pelinaranja.
-Imposible, he estado preguntando por ella todo este tiempo, preguntando si en algún momento podría verla...- Dijo Maki acostandose otra vez mientras ponía sus manos en sus ojos sobandose.
-Entonces...tiempo al tiempo.- Dijo Honoka sin saber más que decir, no compartía la reacción que tuvo Tsubasa, aún así comprendía que, de alguna forma era cercana a Nico. Por otro lado, tampoco haría lo que esta haciendo Maki, o esa era lo que ella creía, pues no estaba en la situación, pero si la entendía y aunque no muchas personas lo supieran, para Honoka comprender y entender eran dos acciones totalmente distintas.
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-¡Anastasia! ¡Aquí Anastasia- Decía Hanayo mientras jugaba con la pequeña hija de Eli. La rubia más grande tenía que trabajar en algo que ella no escuchó muy bien y se ofreció para cuidar a la pequeña mientras la otra no estaba.- No entiendo porque no quieres comer...- Decía la chica de anteojos. De pronto, suena el timbre logrando una cara de duda en ambas rubias, se miraron y luego miraron donde se supone esta la puerta.- Ya vengo...- Hanayo desapareció y después de un segundo apareció asomandose.- Come un poco, por favor.- Le dijo para volver a desaparecer.
-Hola.- Dijo Rin después de que le abrieran la puerta.
-Hola.- Dijo Hanayo soñadoramente, desde que volvieron de las montañas, ella y Rin no habían tenido tiempo de conversar, en esos meses había hecho alguna visitas, pero exclusivamente a Eli, algo preparaban y ella no sabía que era.- Pasa...- Se hizo a un lado.
-Gracias...- Rin se dirigía a la sala pero al ver a Hanayo caminar hasta la cocina decidió seguirla hasta allá.
-Estoy cuidando a la pequeña Anastasia mientras Eli no está.- Dijo Hanayo sentándose al lado de la niñita y tomando otra vez la cuchara para intentar darle comida y fallar. Rin asintió a todo lo que le dijo y la rubia no sabía que mas decir.- Hay...soda en la nevera, si quieres.- Dijo fallando otra vez en darle de comer.
Rin se sentó en la mesa al otro lado de la silla para niños en donde estaba la pequeña.-No, gracias...creo que comí demasiado.- Dijo mientras la sacaba de la silla y la sentaba en sus piernas. Rin acercó el plato a ella y tomó la cuchara dándole de comer, sonrió al ver que aceptaban la comida.
-¿Como lograste eso?- Dijo Hanayo sorprendida.
-Mmmm...Solo lo hice.- Dijo Rin con una sonrisa ante la sorpresa de la otra, seguramente no imaginaba que era buena con los niños, se rasco la cabeza y siguió con la labor.
-Ya esta grande para darle de comer...-
-Nadie podría negarse ante esta carita. - Respondio la pelinaranja. Hanayo notó que había bajado un poco la guardia, estaba un poco distante desde que llegaron.
-Supongo que tienes razón.- La de aanteojos se levantó para poner agua en la tetera.- ¿Comiste ramen?- Preguntó mientras lavaba algunas tazas.
-Si, estaba delicioso.- Respondió a su espalda. Hanayo término de lavar y observó la interacción de Rin con la niña. Ella no dudaba de la feminidad de su...amiga, pero se veía como un padre o ella le daba ese rol. Extrañamente le recordaba al suyo, a una escena en particular, ella tenía algunos recuerdos de su madre, sonrió, en la misma situación, su madre haciendo algunos quehaceres en la cocina mientras su padre le daba de comer cariñosamente...sin embargo no lo comparaba con Rin, su padre se volvió alguien muy severo. Se sonrojó al pensar en ella criando un hijo o hija con la pelinaranja, sin duda ella no sería fría nunca.
-Se buena.- Le dijo Rin a la pequeña y esta le dedico una tierna sonrisa y fue a jugar, seguramente a la sala.
-Tu si que eres buena...- Le dijo Hanayo a la la chica gato mientras la tomaba por la cintura. La sintió tensarse y pensó que, sobretodo recordaba que a la hora de tomar la iniciativa, es donde menos dudaba de la feminidad de Rin. La pelinaranja suspiro y posó débilmente las manos en sus hombros.
-¿Que sucede?- Dijo la otra.
-Tu sabes.- Ninguna de las dos decía algo concreto pero sin duda la guerra de miradas la estaba ganando Hanayo. Rin respiro pesadamente, no sabía que estaba haciendo ahí y no recordaba lo intensa que Hanayo podía llegar a ser, se sintió estremecer al recordar que solo ella conocía esta faceta de la rubia, seguro todos pensaban que no mataba a ni una mosca, todo eso no quería decir que se sentía débil ante esa mirada, la hacían desear tantas cosas que ella no se atrevía a demandar.
-No se de lo que hablas.- Esto lo dijo en forma de suspiro.
-Rin...- Dijo Hanayo subiendo sus manos, acariciando todo lo que pudo entre el camino de su cintura hasta su cuello, veía como Rin luchaba por mantener el contacto de sus miradas, no quería dejar de mirarla, le gustaba incluso como su garganta de movia luchando con el nerviosismo. Pero definitivamente había esperado por algo más.
-Hazlo.- Dijo Rin apretando el agarre en su rostro, ella no era lo timida que era Hanayo con otras personas, pero si, ella era la que la hacia sucumbir. La de anteojos al escuchar eso, enterró los dedos en el sedoso naranja que la recibía y la jalo hacia ella, provocando que sus labios se encontrasen después de tanto tiempo, suspiró fuertemente, era aliviante saber o mejor dicho, sentir como Rin también la había extrañado.
Se separaron mirandose a los ojos, Rin aflojo el agarre y la rubia se sintió un poco rechazada, no debía esperar que todo se arreglara en un beso ¿Verdad? Aunque eso no quitaba la sensación de felicidad en su estómago. La pequeña Anastasia habia visto un poco del espectáculo pero lo obvió y fue en busca de la mano de Rin para llevarla a jugar.
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Era de noche, Maki caminaba por debajo del edificio en donde vivía la pelinegra, suspiraba de nerviosismo cada cinco minutos, a esa hora estaba aún mas fresco, provocando que su aliento tomara forma. Había dado más de tres vueltas a la misma manzana esperando que fuera la hora para subir ahí.
Flashback
-Gracias por ayudarme a limpiar este desastre Honoka.- Dijo la menor un poco avergonzada.
-No creas que es gratis Tomate, ya vere que favor puedo cobrarte.- Dijo Honoka con una sonrisa.- Sobretodo, no te ahogues mas en este lodo Maki, si necesitas hablar, llamame y bueno,los humanos tenemos dos maravillosas manos si tienes necesidades...de algo más.- Dijo esperando la reacción.
-No seas idiota.- Maki le lanzo una almohada que no alcanzó a esquivar.-Lo consideraré...y otro favor...con respecto a Tsubasa.-
-Entenderá, pero ¿No es como si te importara su perdón, verdad?- Maki frunció el ceño ante las palabras de su amiga, definitivamente estaba jugando con ella.
-Me importa un rábano.- Contesto la pelirroja. Iba a decir algo pero se distrajo con la vibración del teléfono.- Mierda...- Honoka vio su expresión y se acerco a ella curiosa, ambas no podían creer lo que veían en la pantalla.- Dime que no sabías...- Murmuró Maki.
-No tenía idea.- La pantalla iluminaba ambos rostros, la pelinaranja pensaba en lo verdadera que era su oración, a decir verdad, desde la vuelta del bosque, nadie tenía mucho contacto con otras, era un poco triste, sabía que Tsubasa veía a Nico, como ella veía o intento ver a Maki, pero fuera de eso, los caminos que pudieron parecer unidos en algunos momentos, se estaban separando. Pero aquí estaba un mensaje de Nico hacía Maki, quizás, demostrando lo contrario.
Fin del flashback
Maki vio su reloj y por fin era hora, metió las manos en los suaves bolsillos de su abrigo caro y acomodo un gorro de lana que traía en su cabeza, luego dio el último suspiro antes de subir hasta el departamento que la tenía horriblemente nerviosa. Prefirió subir por las escaleras solo para alargar el tiempo de llegada, caminó por el pasillo hasta llegar a la puerta y tocar. "Necesitamos hablar" recordó que decía el mensaje, así de corto, así de frío ¿Y que pasaban con sus ganas de querer abrazarla y besarla apenas la viera? No quería forzar el contacto físico por lo que le había pasado, ni tampoco sabía que podía decir, no tenía idea de como tratar con personas que pasaron por lo que pasó Nico.
-Hola.- Una pelinegra vestida de manera casual la distrajo de sus pensamientos. Ahí estaba Nico, tan bella como siempre, pensó la menor.
-Hola.- Contestó de manera rápida.
-Ven, pasa, mi madre y hermanos fueron a cenar.- Maki hizo caso y entró, topándose con la sala, aspiro el aroma, era una combinación de el olor de Nico y quizás un incienso que combinaba bien con su esencia.- ¿Quieres un té o algo?- Nico seguía preguntando cosas casi de manera automática. La pelirroja nego con la cabeza y luego quiso hacer un poco de contacto visual, notó que Nico apenas pudo sostener la mirada y luego bajo la suya propia.
-Me alegra que hayas llamado.- Dijo Maki jugando con un mechon de su cabello.- Me refiero...al mensaje.- Vio como Nico se dirigía al sofá, ella dudó si sentarse ahí tambien o en uno de los sillones individuales, pero se sentó al otro extremo del sillón en donde estaba Nico.
-Supongo, que deberíamos dejar en claro las cosas, me refiero...que si quieres hacer otras cosas...nuevas.- Las palabras de la pelinegra confundian a Maki ¿Estaba terminando con ella?
-¿A-a que te refieres?- Dijo Maki con el seño fruncido por no entender, cosa que Nico interpreto de otra manera.
-No puedo ser mas clara, seguir nuestros caminos Maki...- Frunció el seño ella igual.
-¿Me llamaste para terminar conmigo?- La menor sabia que debia ser cuidadosa pero en verdad se estaba molestando.
-¿Porque estas tan molesta? Después de todo, eso era lo que ibas hacer ¿No?- Ahí estaba, lo dijo, pensó Nico. Se había vuelto una persona bastante callada, pero con la ayuda de las sesiones con su psicóloga pudo decir un poco más de cosas que antes no se atrevería y si era sincera, ese reproche no lo pudo controlar, nació de la nada.
-¿¡Que!?- Ahora si que Maki no entendía nada.
-¡Oh! No te hagas la sorprendida, te escuche hablando con Honoka antes de irme...- Para Nico era bastante doloroso recordar esa noche, aún así pensaba que era necesario. Maki recordó lo que había hablado con Honoka y si, quizás encontraba que todo pasaba un poco rápido pero nunca habló de terminar. Y lo peor, es que ahora si se sentía mal, prácticamente Nico le estaba diciendo que lo que esa noche pasó, no habría pasado si ella no hubiera hablado esas cosas.
-Escucha Nico, yo nunca había tenido planes de terminar contigo, con Honoka estaba hablando de algunas inseguridades que tenía, entiendo si no quieres seguir conmigo, ya que si no hubiera hablado, todo sería diferente. Sin embargo, quiero que sepas que si puedo hacer algo para evitar...ciertas cosas, me la digas y yo lo haré.-
Nico estaba un poco sorprendida por las palabras que la pelirroja le estaba dando, quizás alejarse de ella todo este tiempo era una excusa para que Maki se aburriera y la dejara, ya que ella no podría hacerlo, pero aquí estaba ahora recibiendo totalmente lo contrario. Sentía que una sensación calida en el pecho la desbordaba, no sabía si era alivió o algo más, estaba realmente sensible y un poco insegura, por lo que no pudo evitar que las lágrimas cayeran de forma espontánea. Entonces dio a conocer uno de sus tantos temores que la acompañaban estos días.
-¿No sientes asco de mi?- Preguntó con la voz entrecortada e incapaz de mirarle a la cara por si obtenía una respuesta afirmativa. A Maki esa pregunta le dolió en el corazon, no porque creyera eso de ella, sino que no podía imaginar el dolor que podía estar sintiendo Nico en estos momentos, un poco de angustia invadió su pecho y aunque luchó, tampoco pudo evitar soltar lágrimas y se acercó a ella, sin invadir negativamente su espacio personal.
-Perdóname por favor, perdón por no acompañarte Nico, perdón por decir tantas tonterías a Honoka, perdón por seguir con mi orgullo incluso después de que recibieras esos golpes.- Maki estaba diciendo todo lo que llevaba guardado desde la vuelta al bosque.- Tu puedes producir de todo en mi Nico, todo menos asco...te quiero mucho.- Nico no pudo aguantar más y en un impulso la abrazo. La menor acomodo su rostro en el cuello de Nico mientras le seguía susurrando "Perdón".
Pasó un largo tiempo en donde se mantuvieron abrazadas sin decir nada mas que sentir sus respiraciones entrecortadas y unos brazos buscando más contacto, Nico enterraba sus dedos en la espalda de la menor que buscaba resguardarla, como deseando que se sienta segura.
-¿Que es lo que quieres hacer?- Susurro Maki internando su mano en el cabello negro que le encantaba.
-¿yo?-
-Lo que tu pidas, yo lo haré...- Esta vez la menor se separo un poco para poder observarla a los ojos directamente.
-Eso podemos conversarlo otro día.
...-
Bueno, aquí quedo en claro que Nico y Maki no la estan pasando muy bien, quería enfocarme en el nuevo comienzo que se puede dar entre todas las chicas, ya que, como dijo Maki "todo iba muy rápido". Quise hacer un capitulo un tanto tranquilo para darle descanso a la pobre Nico y las demás. Esperen el próximo capitulo y que tengan un lindo día :)
