The old red brick building
*Rukia*
(2)
El cuarto de Ichigo tenía las paredes blancas.
El resto del piso estaba pintada de un color amarillo, suave y tenue que amplificaba la luz del sol y daba calidez y luminosidad a la casa.
La primera vez que Rukia había pasado allí la noche le había preguntado por qué, e Ichigo había dicho:
- En mi casa las tenía blancas, así que...
Rukia sonrió al recordarlo, mientras le espiaba la colección de CDs. Bajo la capa de hosco, gamberro y pasota, su novio era tierno, sentimental y más casero que la comida de la abuela.
De pronto, la puerta de la habitación se abrió y por ella apareció su dueño, que miró a Rukia como si fuera un fantasma.
-¿Qué haces aquí?
Rukia notó que le entraba un tic en el ojo.
- Te dije que te esperaba aquí, pedazo de atontado-dijo- Qué, ¿ya has babeado bastante encima de tu nuevo vecino?
Ichigo puso cara de indiferencia y miró para otro lado. Ahora que Rukia se fijaba, ellos dos se parecían bastante. Pero solo físicamente. Por dentro, Ichigo parecía tener la sangre de fuego y acero, como un fiero león. En cambio, Kaien...
Pensar en ello hizo que le empezara a doler dentro del pecho y sin poder evitarlo, tuvo que llevarse la mano a la cara para que el húmedo lagrimal no la delatase.
- Oye...¿podemos hablar?- preguntó al fin, con voz queda.
- Ya estamos hablando- respondió Ichigo.
- Me refiero...¡Me refiero a algo importante!
Había tenido que hacer una pausa para volver a contenerse las lágrimas que era demasiado orgullosa como para soltar y esta vez no pudo ocultárselo a Ichigo, que se acercó a ella con suavidad:
- Eh...¿qué te pasa? Venga, dime. A mí puedes contarme lo que sea.
Mientras hablaba, había cogido la mano de Rukia y le acariciaba el dorso con el pulgar. Rukia recordó lo tierno y dulce que podía ser a veces y sintió que se tranquilizaba y entristecía más a la vez. Ya no podía contenerse más, y una gotita sola y silenciosa se le cayó del ojo.
Ichigo la abrazó contra su pecho y le acarició el pelo con la mano abierta.
- Vamos, no me hagas esto. Soy un chico, los sentimientos no se me dan bien.
- Je... - Rukia soltó una pequeña risa y sonrió tímidamente, desde los brazos fuertes y suaves de Ichigo. Aunque seguía llorando un poco.
Se quedaron así, un par de segundos más
Era raro que tuvieran un momento tan dulce y de enamorados. Normalmente se dedicaban a a pincharse el uno al otro y tocarse las narices. Hacía una semana más o menos, Rukia habría deseado tener un momento como aquel, pero ahora le dolía vivirlo.
-¿Me dices que te pasa para que necesites que te mime? - preguntó Ichigo al cabo de un rato. Lo decía con una voz amable y cariñosa, impropia de él, pero con la idea de arrancarle otro pedacito de sonrisa y buen humor.
Silenciosa, Rukia, asintió contra su camiseta y notó que el abrazo se aflojaba. Cuando alzó la cabeza, Ichigo la miraba a los ojos directamente. Los de él estaban llenos de cariño.
- Se-Seguro que luego te ríes de mí y me llamarás boba por echarme a llorar, pero... Quería decírtelo...Para mí es muy importante, así que espera a que acabe antes de burlarte de mí, ¿vale?
- Te lo prometo- dijo Ichigo.
Rukia se sentó en la cama de él, e Ichigo la siguió. Movía los dedos y se mojaba los labios una y otra vez, como si no supiera por dónde quería empezar:
- Verás,... En el colegio al que yo iba solo había chicas, ¿sabes? Así que ninguna teníamos mucha idea de...bueno, de los chicos, en general. Había muy pocas que realmente tuvieran novio. Digo de manera más o menos seria.
La mayoría de los profesores también eran mujeres y había muy pocos hombres. Y los que había eran bastante mayores.
El año en que yo entré, la profesora de Latín se acababa de jubilar, así que iba a haber un profesor nuevo. Yo, como hacía Letras, tenía Latín.
En aquella época no tenía amigos, o conocidos o nada. Acababa de venirme a Tokio con mi hermana recién casada, no conocía a nadie y era una extraña para todos. Sé como me miraban por los pasillos y lo que decían a mis espaldas. No sabes lo que era aquello. Era horrible, y... bueno... Cuando llegó el profesor nuevo, todas alucinábamos. Era guapo, joven, divertido, simpático, amable,... Todas acabamos prendadas de él, pero a la mayoría se le fue pasando con el tiempo.
Y no era solo eso... Él... Sabía de mi situación y siempre me estaba dando ánimos y sonriendo; poco a poco iba ayudarme a que me integrara y a que me sintiera a gusto.
Sé que era una estupidez pero,... me acabé enamorando de verdad. No hablo de una fijación tonta o un encaprichamiento. Le quería en serio, aunque sabía que estaba mal si yo era una de sus alumnas...
Rukia hizo una pausa y se quedó callada un momento. Le había costado empezar, pero ahora que había cogido carrerilla, había tenido que esforzarse para parar.
Posó la vista en sus rodillas, cubiertas con el vestido de lana. No se atrevió a girara la cabeza y enfrentarse a la mirada de Ichigo, que notaba clavada en su sien. No tenía ni idea de lo que expresarían los ojos de él en ese momento, pero fuera lo que fuera, sabía que no podría con su intensidad.
De una bocanada, cogió aire y volvió a hablar:
- Sabía que estaba mal, así que me contuve todo lo que pude, para que no se diera cuenta nadie de lo que sentía de verdad, y entonces tuve una idea
Una chica de la que había logrado hacerme amiga, mi mejor amiga, de hecho,… Íbamos un día andando por la calle. Estabamos en último curso y ya faltaba poco para graduarnos. Ella dijo que en cuanto recibiéramos nuestros diplomas ya no seríamos alumnas, sino exalumnas. Además las dos tendríamos ya dieciocho años, por añadido.
La verdad es que fue un plan estúpido, pero se me ocurrió la idea…de que… una vez graduada, nada me impediría declararme
Para cuando llegó el fin de curso, yo ya me había mentalizado. Había ensayado mil veces lo que le iba a decir…Nadie sabía lo que planeaba excepto yo. Así que me gradué, recibí mi diploma y cuando vi que él se iba, le seguí.
Él no puso ninguna objeción y fue tan agradable conmigo como lo había sido siempre. Me acompañó mientras íbamos de camino a la salida… Yo notaba que el corazón me iba cada vez más rápido mientras él charlaba conmigo. Me decía que no me confiara, que en la universidad no serían tan buenos, que ahora ya podía conducir si me sacaba el carné…cosas así…
Cuando me aseguré de que nadie nos veía me decidí a hacerlo. Me armé de valor y le dije que había algo muy importante que quería decirle, y él me preguntó que era.
Entonces alguien gritó su nombre y cuando me dí la vuelta vi a una mujer que le saludaba. Pensé que sería una hermana o algo así, por que le llamaba por su nombre de pila, pero él me la presentó como su prometida.
Yo ni siquiera lo vi venir…De pronto me quedé congelada, pensando que debía ser una broma. Me dijo que se casaban en un mes y que se irían de viaje de novios a Brasil…Intenté buscarle un fallo a su prometida…Algo que …no sé, que me permitiera decirle que ella no le amaba, al menos, no como lo hacía yo. Y cuando no encontre ningún defecto quise envidiarla con todas mis fuerzas y volverme loca de celos, pero tampoco pude. Ella era perfecta para él.
Al final solo le dije que la echaría mucho de menos y que les deseaba lo mejor. Cuando se fueron yo me quedé allí durante una hora o más, con cara de tonta hasta que me encontró mi amiga.
Me eché a llorar ahí mismo como nunca había llorado y se lo conté todo a ella. Me juró que jamás se lo diría a nadie, que se llevaría el secreto a la tumba.
A parte de ella y de ti, nadie más lo sabe…
Tuvo que volver a pararse, para apartarse las lágrimas del rostro. Seguían deslizándosele sin hacer ruido, pero ahora eran más.
Había mucho más que quería decirle a Ichigo, pero que no se atrevía. Por que eso suponía abrirse tantísimo que le daba miedo el resultado.
Quería decirle que lo peor de todo era cuanto se parecían Kaien y él, que temía que solo se hubiera enamorado de su actual novio solo por ese parecido superficial, quería pedirle perdón por sentirse como se sentía, como si hubiese sido infiel (aunque no sabía si a Ichigo o a Kaien). Y quería decirle que, tras haberlo pensado mucho, y tras el encontronazo de hacía dos días, se había dado cuenta, de que seguía enamorada de Kaien Shiba.
En medio del barrullo de su corazón y su mente solo sintió que Ichigo volvía a abrazarla, con todo el amor del mundo, y la mecía en sus brazos como si la acunase.
N/A: Lo sientooooooooo! Siento haber tardado tanto, pero acabo de volver de la única semana de vacaciones que voy a tener este verano y siento decir que me deje llevar demasiado por la sensación de libertad absoluta y suprema, per estoy segura de ue lo comprenderéis, verdaaaaaad? :D
Entretanto, y tal y como prometí, AQUÍ ESTÁ LA VERDAD SOBRE KAIEN SHIBA! Menudo capi, de los más difíciles. Espero que os haya gustado y sirve para que no estéis tan enfadadas conmigo.
Bueno, un beso y hacemos las paces? La semana que viene sí que seré puntual!^w^
