Disclaimer: Y recuerda, los mejores amigos, son los que... no, espera, aqui no va eso.

Nota Aparte: Acabo de comer la hamburguesa mas mala de la vida porque me dio flojera cocinarla adecuadamente y la meti en un microondas congelada por cinco minutos a potencia maxima.


Capitulo 13: Donde nuestra ingeniosa Enforcer encuentra su primera Lost Logia, comenzando así la persecución más épica jamás realizada.

Chrono Harlaown, siendo parte de las fuerzas especiales de la policía de Uminari, recibía toda la información que su rango le pudiera permitir, y las últimas semanas, había dejado sus días y sus noches en buscar a cierta Enforcer, que no podía entender cómo era posible que desapareciera de las áreas de rastreo.

En esas semanas también, tuvo que soportar a su madre y a las amigas de nuestra ingeniosa Enforcer cuando aún era solo Fate Testarossa Harlaown. Sobre todo a la de ojos azules y cabello cobrizo, ya que ni un día pasaba sin al menos una llamada para preguntar si algún progreso había en la búsqueda de su mejor amiga.

Por eso no se sorprendió, cuando después de que viera en la televisión a la causa de sus desvelos y se dirigiera al lugar del incidente en una patrulla, encontrarse con Nanoha Takamachi registrando el perímetro, acompañada de cerca por sus otras tres compañeras.

Tres veces intentó el hombre enviarlas a sus hogares, pero en todas fue ignorado olímpicamente; y considerando que estaban acompañadas por los guardaespaldas de la familia Bannings, que por cierto parecían usar toda su energía en buscar a la Enforcer, como si asuntos pendientes tuvieran, decidió que se quedaran siempre y cuando avisaran a la policía si encontraban algo.

Dentro de los detenidos no estaba Fate Testarossa Harlaown y aparte de un charco de vómito en el que muchos declararon resbalarse y herirse, no parecía que hubiera dejado rastro alguno; porque tan engatusados en la pelea estaban ambas partes, que nunca notaron a la causa de la misma irse. Chrono decidió entonces que lo mejor sería mantenerse alerta a cualquier cosa que ocurriera en esa área de seguridad, que fuera extraña y alarmante; ya que después de todo, su hermana, desde pequeña, parecía tener un don para meterse en problemas.

Lo que pasó en realidad, es que Yuuno convenció de salir a la Enforcer del conflicto, gritando que una bruja se había robado la reliquia del ejército de la paz y que era absolutamente necesario correr detrás de ella y reclamar el tesoro. Ni tres segundos se tardó la Enforcer en seguir el rumbo que Yuuno le indicaba, hasta que ambos terminaron perdidos otra vez.

-Me parece, Yuuno, que la bruja ha lanzado un hechizo para confundirnos y que hace que todas las calles se vean iguales. –dijo la Enforcer.

-O puede que hayamos entrado a un condominio.

-¡Tonterías! puedo sentir los residuos de magia, definitivamente es un hechizo. Pero tengo una carta de triunfo, que aquí mi familiar es experta en rastreo y no se inmuta por estas simples ilusiones.

Diciendo esto, la Enforcer soltó la correa de Arf, que luego de oler un rato a su alrededor, decidió irse por donde hubiera más aroma a comida.

Y así estuvieron una eterna media hora, hasta que llegaron a un muro que les impedía seguir su camino; tenía Yuuno la idea de darse media vuelta, pero la Enforcer se lo prohibió; argumentando que no podían echar marcha atrás ahora que habían encontrado el castillo de la bruja. Mil veces intentó decirle el mago de apoyo que eso era invadir la propiedad privada de lo que parecía ser una escuela internado, pero la Enforcer se negó a escuchar y encargándole a Bardiche por un momento, apiló unos cuantos basureros para hacer una escalera y saltar el muro.

Cayó al otro lado la Enforcer y comenzó a subir Yuuno, a duras penas llevando a Bardiche y todo lo demás consigo; una vez llegó a la cima, se acordó que tenía miedo a las alturas y se paralizó ahí mismo sin reaccionar a la molestia de su compañera que creía que se les podría escapar la bruja.

-Fate ¡al menos dame una mano! –lloriqueó el arqueólogo.

-¡salta y yo te haré flotar con mi magia! –aseguró la Enforcer.

-¡Fate con un demonio que tú no tien-CUIDADO!

La Enforcer miró a su izquierda, quedando frente a frente con un puño cerrado que se dirigía exactamente a su nariz. Yuuno pensó que hasta ahí quedaba su aventura, pero se sorprendió de sobremanera cuando con un movimiento suave y tranquilo la Enforcer echó la parte superior de su cuerpo hacia atrás, evadiendo el golpe y haciendo que el agresor pasara de largo. Fate dio un salto alejándose de su atacante, mirándolo atentamente y notando los cabellos azulados y los ojos verdes llenos de desbordante pasión; a la Enforcer se le hacían familiares e iba a preguntarle a la chica un par de cosas, hasta que esta se acercó con un grito de guerra y seria intenciones de golpearla hasta dejarla inconsciente.

Fate no se inmutó por el acto, evadió los dos primeros golpes que fueron a su cara moviéndose de lado a lado, recibió una patada por el costado izquierdo que bloqueó y retuvo con ambas manos, su oponente saltó y giró para hacerle una tijera, pero la Enforcer lo vio y se agachó al tiempo que soltaba la pierna de la chica, que luego de girar en el aire completamente y caer de espaldas, lanzó una patada hacia atrás; la Enforcer rodó para evitar el golpe, se levantó al instante siguiente y comenzó a evadir el frenético ataque que vino sobre ella.

Yuuno no podía creer que la Fate Testarossa Harlaown que ahora estaba peleando fuera la misma que hace un rato había vomitado en medio de una manifestación de trabajadores, la Enforcer se movía sumamente rápido y mantenía una mirada seria implacable, era obvio que estaba estudiando a su atacante y que tarde o temprano acabaría terminando todo el encuentro con un solo golpe.

No bien había pensado esto el mago de apoyo, la Enforcer desapareció demasiado rápido de la vista suya y la de la chica de cabellos azules, para luego aparecer debajo de ella con una patada dirigida a barbilla, que impactó con una fuerza brutal sin que la otra pudiera defenderse, terminando en el piso derrotada y humillada.

-¡ya me acordé! –exclamó la Enforcer- ¡Tú te pareces muchísimo a Mikami la Cazafantasmas!

La chica en el piso la quedó mirando en lo que podía, confundida por semejante oración y también porque le daba vueltas la cabeza. Escucho un golpe seco y un quejido de dolor de otra persona y sintió dos miradas sobre si antes de perder la conciencia.

Cuando despertó ya era de noche, su cabeza ya no daba vueltas, pero tenía frio y hambre.

-¿ya estás mejor? –preguntó una voz suavemente.

Ella se irguió lo mejor y más rápido que pudo, para encontrarse con un hombre sonriente de ojos verdes, que tenía un chichón en la cabeza por alguna extraña razón. Se identificó como Subaru Nakajima cuando el chico preguntó su nombre y recibió como respuesta los nombres de los dos con los que se había encontrado antes.

Pregunto entonces Subaru a Fate, que sentada junto con Arf se encontraba, cuales era sus intenciones para entrar en su escuela sin permiso. La Enforcer le respondió con la verdad, aunque tan loca era que parecía mentira, así que decidió dejarlo en eso; sus razones para estar afuera eran diferentes, mas la Enforcer no le dejó decirlas, argumentando que ya las conocía y procedió entonces a relatar cómo fue que ella estaba también en una cacería de brujas, pero de ilegal, y por eso reacciono así al toparse con una de las Ases de la TSAB.

Subaru, que no era mala chica y tenía fama de ser generalmente amable y entusiasta, ofreció a ambos dormir en su cuarto hasta que amaneciera, y que ella los cubriría para la salida. La Enforcer lo tomó como una táctica de cacería y acepto, dejándose guiar por la figura de la chica con la que anteriormente había tenido una feroz batalla.

-actualmente estoy sola en mi habitación –contó Subaru mientras guiaba a los magos- y como tengo un camarote, uno de ustedes puede dormir en la cama de abajo; al otro lo acomodaremos en el piso con almohadas y frazadas.

-muchas gracias –respondió Yuuno- pero ¿no te traerá problemas que dejes entrar a desconocidos?

-si, pero la señora de la recepción es amiga mía y una persona muy amable, sé que los ayudara porque ustedes no se ven como gente deshonesta y peligrosa.

-Obviamente no lo somos –replicó la Enforcer- nuestros motivos no son nada más que la protección de la galaxia, peligrosos somos para los delincuentes, pero deshonestos jamás; y si algún día caigo en semejante pecado, no podría entonces mirar a los ojos de Nanoha sin sentir vergüenza… y eso, sería peor que la muerte.

-¿Nanoha? –preguntó la chica confundida.

-Nanoha es la joya de Uminari, la luz que me guía, la fuerza que me impulsa; es por ella que no temo al peligro y se aleja la muerte.

-¿te le has confesado ya? –dijo Subaru entendiendo la idea.

-lo haré cuando sea digna de ello.

La otra chica simplemente sonrió a la Enforcer, dándole apoyo mental y deseando que le correspondieran sus sentimientos si alguna vez se atrevía a confesarlos.

Llegaron a la entrada principal de un edificio grande, lleno de ventanas por todos lados y bastante iluminado, que Subaru definió como los dormitorios de las alumnas de primer año; con una sonrisa abrió la puerta, para encontrarse con el mismo infierno frente a sus ojos.

Tirada en el piso, en medio de un charco de sangre, estaba la señora de la recepción, una mujer de mediana edad, en cuyos ojos sin vida había quedado plasmado el miedo que sintió antes de morir. El resto de la recepción era un desastre, la mesas al revés y los sillones desgarrados, cajones en el piso y papeles por todos lados que se quedaban pegados a la pared gracias a la sangre seca.

Subaru se fue al piso en medio del shock, su cuerpo no reaccionaba y no sabía si tenía que llorar o dejar que la ira la consumiera. Yuuno se encontraba en condiciones similares, paralizado y sin respirar. La única que mantuvo la compostura fue la Enforcer, que sin importarle nada camino hasta el cuerpo, hasta fijarse como del charco salía un rastro de sangre; temiendo lo peor comenzó a seguirlo, tomando a Bardiche con ambas manos firmemente, preparándose para atacar por si la bruja aparecía utilizando el factor sorpresa.

El camino la guió hasta doblar en un pasillo, donde se encontró con otra vista igualmente terrorífica, la Enforcer llamó a Yuuno, quien necesitó toda su fuerza de voluntad para acercarse, solo para ver a lo que él pensó era una de las alumnas sentada en el piso, con un corte profundo en la yugular del cual la sangre parecía que seguía saliendo, aunque por lógica no podía ser así.

Mientras Yuuno cuestionaba quien podría hacer semejante barbaridad, la Enforcer volvió a donde se encontrara Subaru, que poco a poco salía de su estado inanimado y comenzaba a juntar lagrimas en sus ojos, a punto estaba de gritar y entrar en pánico, pero le Enforcer se agachó detrás de ella y con un abrazo firme pero gentil colocó su mano en la boca de la chica.

-No grites, puedes llorar si quieres, pero si gritas la bruja sabrá que estamos aquí –le dijo seriamente sin moverse un milímetro; Subaru reclamó como pudo, con palabras enmudecidas y movimientos violentos, mas la Enforcer no cedió y pronto Subaru se vio llorando en silencio y sin la mas mínima intención de gritar.

Fate le pidió a Yuuno que se ocupara de Subaru y llamara a la TSAB mientras ella iba a capturar a la bruja, su mago de apoyo le pidió que no se metiera en más problemas, ya que no podía saber si el asesino seguía aquí, pero la Enforcer lo ignoró, algo le decía que tenía que ir tras ella y averiguar que había en dicho castillo que requería matar para proteger.

Siguió entonces nuestra heroína el rastro de sangre que provenía de la segunda víctima, hasta que se encontró en una especie de bodega, donde el rastro desaparecía en medio de muchas cajas y fierros, en el piso había muchas baldosas rotas que dejaban al descubierto una tapa de alcantarillado que no debería estar ahí.

Fate Testarossa Harlaown bajó sin miedo, hasta que escuchó el chapoteo que indicaba que ya no podía continuar; de verdad se encontraba en el alcantarillado, por qué alguien haría semejante cosa de construir un edificio justo sobre una tapa no tenía mucho sentido, pero eso no pareció importarle a nuestra chica, que simplemente siguió adelante por donde su instinto la guiaba, creyendo que estaba siguiendo la presencia de magia de la bruja.

Caminó hasta que por un costado apreció una puerta, la abrió sin problemas notando que alguien ya había forzado la cerradura, caminó por un largo pasillo inundado hasta llegar a otra puerta.

La Enforcer podía escuchar a alguien adentro, estaba convencida de que estaba en la cámara principal del castillo y que al cruzar la puerta tendría que enfrentarse a una temible bruja. Fate Testarossa Harlaown respiró profundo, alzó a Bardiche, se encomendó a su amada Nanoha y abrió la puerta en un tiempo.

Quien sea que estuviera adentro pegó un grito de asombro al sentir la entrada de nuestra obstinada Enforcer, se volteó y al encontrar a la chica su expresión de miedo cambio a la de incredulidad. Y es que resulta que la que estaba parada en medio de la cámara a la que había ingresado Fate, no era nada más ni nada menos que una del grupo de doce que había jurado había matado a la ingeniosa Enforcer en el capítulo anterior.

-así que no era una bruja, sino que el androide numero dos… Due. –dijo la Enforcer colocándose en guardia.

-¿Quién, yo? –preguntó la otra confundida, mayoritariamente porque su nombre no era Due- no sé qué te fumaste ni que haces aquí, pero pareces tener un radar para meterte con nosotros.

-es el deber de todo Enforcer… ahora, en nombre de la TSAB, te informo que estas arrestada, bajo los cargos de homicidio y robo de reliquias.

-escucha mocosa, ya maté a dos que se quisieron meter en mi camino, no quiero gastar mi energía en ti así que… -Due hizo ademan de retirarse, pero la Enforcer no dio un milímetro de posibilidad. –escucha, voy a contar hasta tres, no me haré responsable de lo que te pase si no sales de mi camino.

La Enforcer comenzó a analizar el entorno para tener una idea de que estrategia de combate utilizar, era una cámara cuadrada, con agua que le llegaba hasta los tobillos y una pobre iluminación eléctrica en la parte superior, detrás de Due parecía haber una especie de altar, esta tapaba el centro y probablemente algo importante.

-Uno… -la Enforcer cerró más su guardia- ¡Tres!

El androide se abalanzó a la Enforcer, tomándola por sorpresa, en los nudillos de ambas manos tenía unas manoplas especiales, con cuchillos que sobresalían; probablemente el arma del crimen. Su rápido acercamiento apenas le dio tiempo a la Enforcer de echarse para atrás, logrando que la inusual arma le rasgara el abrigo, sin embargo no se dejó asustar por esto y apenas volvió a estar firme blandió a Bardiche, Due se abrió de piernas completamente evadiendo el ataque y devolviéndolo girando en el piso buscando hacer caer a la Enforcer, Fate apoyó en el suelo la base de Bardiche lo más rápido que pudo, efectivamente deteniendo la patada.

Due era ágil como un gato, el agua no impidió que saliera rápido del rango de contraataque de la Enforcer para luego cargar otra vez, su primer golpe chocó con Bardiche, Fate giró su arma doblándole el brazo y haciendo que se arrodillara, recibiendo una patada en la quijada momentos después.

Con la boca sangrando Due comenzó a jugar sucio, pateó el agua de alcantarillado cegando a la Enforcer y lanzó dos golpes certeros que Fate evadió porque la suerte estaba de su lado ese día; hasta que llegó el tercero y pasó muy, muy cerca de su torso; uno que debió matarla si no fuera por sus buenos reflejos, pero que aun así dejo tres heridas abiertas en su costado derecho, y que al instante comenzó a sangrar.

Su velocidad disminuyó con el dolor que sentía, la fuerza de la Enforcer estaba cargada a su lado dominante y Due se aprovechó de esto; comenzó a atacar como si no hubiera mañana, concentrándose en el lado derecho de la Enforcer.

Con la mitad de su Barrier Jacket rasgada la Enforcer tenía que pensar rápido, cuando el androide vino hacia ella de nuevo, simplemente soltó a Bardiche, cerró su guardia, se acercó a ella y le lanzó un puñetazo en la cara, parándola en seco. Le Enforcer iba aprovechar esa oportunidad para acabar con el androide, pero una fuerza descomunal, que pareció provenir de ninguna parte la empujo azotándola contra la pared, tan brutalmente que parecía que perdía la conciencia.

Due se levantó con una sonrisa malvada dibujada en el rostro, riendo por lo bajo y paseando entre sus dedos una pequeña joya de color azul.

Fate se mantenía en pie solo con la fuerza de voluntad, su cuerpo nunca se fue al piso, porque era ley de los Enforcer nunca caer, y por su orgullo que nunca lo haría. Y en ese momento solo le quedaba una sola carta si quería triunfar…

Magia.

Tomó a Bardiche que gracias a lo que sea que haya ocurrido se encontraba cerca de ella, comenzó a concentrarse y a decir su conjuro:

- Arukas, Krutas, Eygias. Dioses celestiales que iluminan todo, descended hasta nosotros ahora que yo os guío…

-¡así que la niñita quiere usar magia! –rió el androide- ¡pero si la magia no existe!

-… Baruel, Zaluel, Browzel…

-¡bienvenida a la realidad! –gritó Due corriendo con una mirada asesina hacia la Enforcer.

Si alguien estuviera ahí presente, vería todo lo que ocurrió en cámara lenta, el enorme esfuerzo que representó para Fate alzar a Bardiche y la mirada escalofriante Due, que luego pasó a miedo cuando notó como el arma de la Enforcer tomaba todos los cables de la mala conexión eléctrica de la cámara en la que se encontraban:

-¡THUNDER…

Fue entonces consciente de todo, de la electricidad que comenzó a rodear al hacha cuando arranco los cables, de toda el agua que había en el piso, que ella misma estaba empapada y que ya no había vuelta que darle, que no podía correr o pedir piedad; maldita la hora en que decidió que usar el agua sería buena idea, ahora su misma estupidez la había condenado.

-…RAGE!

Un solo segundo duraron los rayos y el golpe de corriente, un solo segundo sintió Due el dolor en todo su cuerpo a manos de una Enforcer bendecida por las coincidencias, un solo segundo y después fue la oscuridad.

Agotada y jadeante, se acercó la Enforcer a su enemiga inconsciente, no creía que la hubiera matado, pero si herido lo suficiente como para que estuviera un par de semanas en el hospital. Y si a ella no le ocurrió nada con el tremendo corto circuito que provocó, fue porque de tanto reforzar a Bardiche y a sus zapatos con plástico y goma amarilla, los dos quedaron casi como aislantes, solo dejando pasar un cosquilleo a través de su cuerpo.

Decía entonces que se acercó a la mujer y recogió la joya azul que brillaba a su lado; y como se regocijó la Enforcer al darse cuenta que había encontrado su primera Lost Logia, se imaginó el reconocimiento que recibiría y la mirada de orgullo que le otorgaría su adorada.

En esos pensamientos estaba cuando escucho la voz de Yuuno, así que salió a recibirlo; el arqueólogo venia con el hurón y con Arf que aparentemente habían insistido en seguirlo, y al encontrarse con la Enforcer herida y sangrando; no pudo evitar preocuparse y demandar explicaciones.

La Enforcer no le prestó la mayor atención, simplemente le dio la Lost Logia para que la examinara y la guardara; y luego le ordenó amarrar al androide con cadenas mágicas. Yuuno obviamente no las tenía, pero usó los cables y la apretó de manera decente.

Fate no quiso volver a donde estaba Subaru, ya que a ella su instinto le decía que aquel alcantarillado la llevaría a su nueva aventura y a un centro médico de la TSAB, donde podría reparar también su Barrier Jacket; Yuuno aceptó sin hacerse de rogar mucho, de cualquier manera, no quería estar ahí cuando llegara la policía.

Chrono Harlaown, siendo parte de las fuerzas especiales de la policía de Uminari, fue el primero en recibir la información de que alguien había denunciado un doble homicidio cerca de donde había ocurrido el incidente de la manifestación de trabajadores. Partió lo más rápido que pudo rogando que su hermana no tuviera nada que ver; y allá mismo se encontró con la chica pelirroja que lo estuvo molestando todo el día, conversando con una chica de cabellos azules que parecía estar desconsolada, ahí a Chrono se le acabó la paciencia, y se acercó con paso firme para regañar a Nanoha.

A dos pasos estaba cuando escucho a la otra chica decir "… y luego la que se creía Enforcer…" y su interés se despertó; se colocó al lado de Nanoha, se presentó a la chica que dijo su nombre era Subaru y le pidió que le relatara que había pasado con la que se creía Enforcer.

Subaru le contó todo con lujo de detalles, desde como los encontró en el techo a como desaparecieron después de entrar en la bodega. Chrono mandó a un equipo a revisar dicho lugar y una gran sorpresa se llevó cuando los vio llegar con una mujer amarrada con cables que no quiso cooperar con la investigación.

A punto estaba Chrono de irse, llevándose a Subaru consigo para tenerla de testigo y dejando a Nanoha con los guardaespaldas de los Bannings, cuando en el cielo aparecieron tres helicópteros negros, de estos salieron cuerdas y por ahí comenzaron a bajar personas vestidas de negro igualmente y armadas hasta los dientes.

-¡Yakuza! –gritó uno de los oficiales y Chrono sacó su arma y ordenó a sus hombres que se movieran.

En los pasillos del edificio comenzó un tiroteo, los Yakuza se abrieron paso entre oficiales sin siquiera molestarse en mirar las habitaciones de las estudiantes, bajaron al primer piso y se dirigieron al alcantarillado con el resto de los hombres de Chrono pisándoles los talones.

Al final Chrono y dos de los suyos llegaron a la cámara en la que la Enforcer había luchado anteriormente y se encontraron con un Yakuza que luego de haber matado a un oficial estaba mirando tranquilamente el altar de piedra, casi hipnotizado por el objeto.

Chrono le ordenó que dejara el arma y que se rindiera, el tipo se giró, lo vio a los ojos y no le respondió; simplemente alzó su arma y se dio un disparo en la cabeza.