No, no lo había olvidado nwn. Es solo que no quiero que termine QnQ.
—Hokage media Scandal—
Cuando ni ser el Hokage te libra de malos asuntos
Desde que la tecnología y los nuevos estudios habían llegado a Konoha las cosas ya no eran como antes. La libertad no era la misma, especialmente, si tenías fama. Mucha fama, en este caso.
Eso era lo que estaba experimentando en ese momento el séptimo Hokage.
En ningún momento recordaba haber aceptado que ese tipo de programación pasara a esas horas de la tarde, pues todavía había niños más que despiertos, exactamente, los suyos.
Tamborileó los dedos por encima de la mesa y con la libre, se frotó el entrecejo. Estaba a punto de salir disparado hacia la cadena de televisión, pero la mano de su compañero, Shikamaru, lo mantenía ahí sentado.
—Solo están hablando de tu felicidad, Hokage. Deberías de estar feliz de que ellos sean felices de mostrar tu placidez.
Naruto señaló la televisión con el índice.
—Eso es invadir mi privacidad, no alegrarse de que sea feliz, Shikamaru. Son cosas diferentes.
Shikamaru se puso las manos en las caderas y negó.
—Exageras demasiado, Naruto. Todo el mundo sabe quién es Hinata y quienes son tus hijos.
Naruto asintió.
—Desde luego. No es ningún secreto después del beso en la luna— murmuró esto último—. ¡Pero…!— exclamó levantando un dedo—, no me parece nada bien que nos graven mientras vamos a cualquier sitio o cuando mi mujer y yo tengamos una cita. Existen límites. Imagínate lo que diría Temari si os sucediera lo mismo.
Shikamaru lo sopesó un instante, antes de darle una palmada en el hombro.
—Por eso tú eres el Hokage y no yo.
Naruto bufó y volvió la vista hacia el televisor. Una presentadora estaba expresando muchas cosas sin sentido de su familia. Que si Boruto era tal. Que si Himawari cual. Que si Hinata era la heredera de equis cosas. Que sí él era pascual y tal mascaral.
Estaba a punto de ceder y apagar la televisión cuando la pregunta apareció en la pantalla como algo que todo el mundo se preguntaba.
¿Cómo es la vida íntima del Hokage con su mujer?
—¿Q-qué?
Se quedó estático con las siguiente frases. Todas entremezcladas y peor, una primicia.
Tenemos imágenes reveladoras de una situación puramente Hot de ambos
Se levantó con brusquedad, tirando la taza de café caliente contra el suelo. La dichosa bebida manchó el suelo de sustancia marrón que haría que la limpiadora le odiara de por vida. Pero no le importó. Tenía que ver eso con sus propios ojos. Al igual que millones de otros pares de ojos que seguramente estarían viendo eso.
En la pantalla se veía las formas de su casa y la luz que sobresalía. Era de noche, por lo tanto, los niños seguramente estarían acostados ya, pues las luces de las habitaciones de ambos estaban apagadas. Se veían dos figuras en el salón.
La cámara se acerca más y podía verse a sí mismo, de pie, en medio del salón, frente a la televisión y de espaldas a la calle.
Hinata estaba frente a él, con los brazos rodeándole la cintura y por la forma en que él estaba inclinado, solo podía significar que estaba besándola.
Y sí, recordaba ese momento.
Eran tan escasos los momentos que tenían para ellos, que quizás se dejó llevar demasiado y olvidó su modo de protección para su familia.
En ese momento solo había podido pensar en lo suave que resultaba la lengua de su mujer contra la suya y que adoraba chuparla como promesa a lo que le haría entre las piernas si le dejaba llegar a ello.
Hinata se había pegado a él como una mujer se entrega a su marido y él había pasado las manos por debajo de sus rodillas hasta levantarla. La cargó hasta su dormitorio y encendió la luz.
Años atrás ya habían pasado los problemas de la luz encendida o apagada. A Hinata ya no le avergonzaban esas curvas de más de su cuerpo que él amaba. Como solía decir Sai, más vale tener donde agarrar que falta de ello, aunque el moreno tuvo la mala suerte de soltárselo a Sasuke. Todavía es difícil tener un momento en que ambos estuvieran juntos sin querer matarse.
Hinata se había abierto el lazo de la camisa que llevaba mientras se tumbaba en el cama. Él recordaba haberse acercado y tomado uno de sus pies para guiarla y que le acariciara a sí mismo. Frotando sus caderas contra sus dedos, disfrutando de la sensación del pie de su esposa apretando sus partes nobles.
Disfrutaba de la visión de ella desnudándose poco a poco.
Y la cámara al parecer, también.
Fuera quien fuera el que grabara, había subido a un árbol y tenía una buena visión de su dormitorio. Y en esos momentos, de los pechos desnudos de su mujer y vientre, tan solo cubiertos por unos rombos difuminados.
Él había llevado sus propias manos hasta sus ropas y también se había desnudado, pero no fue censurado. Solo sus manos cuando se inclinó para apretar los senos de su mujer, jugar con ellos y presionar uno contra otro. La Hinata de la pantalla se había retorcido de un modo tan erótico como el recordaba.
Y aunque su voz no fue grabada, casi podía escucharla retumbar en sus oídos.
Ella se encargó de liberar el resto de sus prendas y entonces sí apareció un rombo sobre la zona donde debería de estar su erección y que ella había apresado entre sus dedos para tirar con suavidad, acariciándola hasta que lo atrajo a ella.
Naruto no pudo soportarlo más. Dio otro golpe contra la mesa, furioso, girándose al tiempo que la puerta se abría de golpe y Shikamaru aparecía pálido.
—¡Corta ahora mismo esa dichosa trasmisión! —ordenó—. ¡Que traigan ante mí a todos esos… descarados! Enviaré un clon con Hinata y…
—Naruto— repitió Shikamaru por quinta vez desde que había empezado a gritar.
—¿¡Qué!? — gritó.
Shikamaru hizo un gesto hacia sus caderas.
—Está muy bien todo eso, pero creo que deberás de dejar el clon aquí y marcharte tú mismo a ver a Hinata. Porque no vas a dar muy buena impresión con un visitante dentro de tus pantalones.
Naruto frunció el ceño, mirándole sin comprender, hasta que notó la tirantez dentro de sus pantalones. Se miró, maldiciendo y formó un clon entre regañadientes.
—¡Hazte cargo de todo! — Se ordenó a sí mismo.
Luego saltó por la ventana, completamente decidido a encontrar a su mujer, consolarla y quién sabía qué más.
Aquello no iba a quedar así.
Para nadie.
¡Nos vemos en el próximo!
