CAPÍTULO 012
Richard habilitó espacio en su habitación para que, tanto Alexis como Kate, pudiesen guardar su ropa en un par de armarios y cuatro cajones, al menos, hasta arreglar una de las habitaciones. Les dejó, en solitario, para que no se sintiesen violentas con él presente. Se trasladó hasta la cocina y preparó un vaso de leche para la niña y dos descafeinados para ellos. Se sentó, esperando. Respiró con cierta preocupación. Pensando que, quizá, si hubiese actuado con más cabeza, llevaría ocho años con su familia. Que, quizá, ellas no hubiesen tenido que pasar por el trago de llevar un par de días sin luz.
Escondió su rostro entre sus manos. Como si, de esa forma, recuperase parte del pasado que le habían arrebatado. Hasta que oyó unos tímidos pasos que se acercaron hasta él. - Rick... - Alexis, sonriente, en pijama y con su tortuga en la mano.
- ¿Dorothea también se ha puesto el pijama ya? - preguntó sonriente.
- Una vez intenté convencer a mi madre para hacerle un pijama. - se sentó en las piernas de Richard.
- ¿Y qué pasó?
- Dijo que no. - se encogió de hombros - ¿Tú que piensas?
- ¡Ah, no! Tú lo que quieres es meterme a mí en el lío. - sonrió tocándole la nariz.
- Pero no es mala idea... - puso cara de pilla.
- ¿A quién habrás salido tú eh? Tu mami es mucho más seria...
- Yo creo... - alzó un poco su cuerpo para llegar al oído de Richard - A mi papi. - le susurró sonriente.
- ¿Co... Conoces a tu papi? - preguntó algo temeroso.
- Sí. - rio Alexis abrazando a Dorothea. Richard se quedó helado. Sintió morir al pensar que Alexis creía tener a otro padre que no fuese él.
- Alexis... ¿por qué mientes? - Kate llegó a la cocina - Sabes que no me gusta nada.
- Es que no miento mami. - dijo convencida.
- Alexis... - Kate se sentó en la silla colocada a la derecha de Richard, mirando a su hija con desaprobación.
- Pero tú me dijiste... - dejó a Dorothea encima de la mesa y miró a sus dos padres antes de continuar.
- ¿Qué te dijo? - le instó Richard.
- Mira... - indicó su ojo - ¿Ves? Mamá dice que es una pequeña lágrima de color verdoso - Richard y Kate dejaron de respirar, atentos a la pequeña - Ella me dijo que era un regalo de mi papi. Que él tenía otra igual. - agarró la cara de Richard con sus dos manitas. - Tú tienes la misma lágrima.
- Alexis... - pronunciaron los dos adultos a la vez.
- Tú eres mi papi. Así que, sí, sí que conozco a mi papi. - se cruzó de brazos molesta con los dos, mirándolos.
- Creo que... - Kate se tensó completamente - ...tenemos que hablar.
- ¿No es mi papi? - la miró Alexis preocupada.
- Eh... - Richard miró a Kate. No quería meter la pata.
- Sí, si es tu papi. Él es tu papi, ratita. - sonrió Kate, sin poder ocultar su alivio al dejar al descubierto uno de sus secretos.
- ¡Lo sabía! ¡Qué guay! - se abrazó a él, ante un Richard tan feliz como sorprendido por la habilidad de su hija.
- ¿No estás enfadada ratita? - le preguntó su madre con temor.
- ¡No, mami! ¡Me gusta! - incapaz de soltarse de él. Richard miró a Kate con una increíble sonrisa en su cara y se encogió de hombros. Acarició su mejilla y ninguno de los dos pudo evitar desear besarse, en ese mismo instante.
- Ratita... - Kate le acarició la espalda - ¿Quieres preguntar algo?
- ¡Sí! - se volvió hacia su madre, cogió su vaso de leche y le dio un trago - ¿Os enfadasteis?
- Hmmm... - asintió Kate.
- ¿No se lo dijiste a papa?
- No, ratita.
- Vale. - se acomodó en los brazos de su padre - ¿Y ahora?
- ¿Ahora qué cariño? - preguntó Richard.
- ¿Vamos a vivir juntos? - sin apartar su mirada de su madre.
Kate miró a Richard. Durante un segundo dejó caer su muro. Y él fue capaz de ver que tras aquella apariencia de fuerza y valentía, seguía escondiéndose aquella vulnerabilidad extrema. Su coraza le permitía sobrevivir. Y él deseo ser su escudo para siempre. - Si lo hacemos... - su labio inferior tembló y se clavó tímidamente sus dientes, sin apartar sus ojos de Richard.
- Será para siempre. - terminó él.
- ¿Para siempre? - gritó emocionada Alexis - ¿En serio?
- Sí. Mamá, tú y yo. Como tendría que haber sido desde hace tiempo. Pero fui un poco tonto... - se encogió de hombros, sonriendo, sonrojándose ante la transparencia que le ofrecía aquella pequeña.
- ¿Ya no estáis enfadados? - Alexis.
- Alexis... - Kate se puso colorada ante las preguntas de su hija.
- Es que... bueno... necesito saberlo. - dijo segura la pequeña.
- ¿Por qué? - Richard preguntó divertido y esperando una respuesta.
- Si estáis peleados, tendré que hacer algo. - exclamó junto al movimiento de sus manos. Al ver la cara de sus padres, terminó de explicarse - ¡Os tendré que ayudar a que os queráis! - Richard y Kate no pudieron evitar reír - ¿Qué es tan gracioso? - preguntó sin entender.
- No tendrás que hacer nada. - Richard tocó su nariz, mirando a Kate - Porque la quiero con locura.
- ¿Y tú mami?
- Madre mía... - susurró ocultando su mirada hacia el suelo.
- ¿No lo sabes? - insistió la pequeña.
- Ha pasado mucho tiempo, cariño. Mami necesita algo de tiempo. ¿Lo entiendes verdad? - Richard intentó sacar de aquel apuro a Kate.
- Más o menos. Entonces... - se volvió a cruzar de brazos - Está bien. Entonces te ayudaré para que te vuelva a querer. - sonó firme - Lo conseguiremos entre los dos. - se abrazó a su padre.
- Lo sé cariño. Lo conseguiremos. - besó su cabeza.
