Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, sólo la historia es mía. Que la disfruten.

Porfa, para este cap escuchen la canción The Killing Moon de Nouvelle Vague. La podrán encontrar en mi blog


Capitulo 12

¿Cómo quererte?


¿Cómo quererte si no me quieres?

Odiaba esa pregunta. En serio.

¿Por qué?

Sencillo.

No tengo la respuesta… y esa incertidumbre no me ha dejado dormir en toda la noche.

Sus brazos me apretaron con fuerza y un suspiro escapó de mis labios. ¿Qué estaba haciendo?

Hace algunas horas Edward y yo tuvimos la conversación más sincera en toda nuestra historia juntos… y no sabía qué hacer con eso.

No podía culpar a mi falta de experiencia en relaciones por eso, pero ¿a quién podía culpar? Yo lo quiero, y aunque suene algo infantil y estúpido, no quiero perderme momentos como estos sólo por el tonto miedo a que él me abandone.

La felicidad que sentía hacia unos momentos se había desvanecido rápidamente, ahora lo único que tenía eran un montón de preguntas.

¿Qué voy a hacer? ¿Cómo se supone que voy a conquistarlo? ¿Me hará daño? ¿Le haré yo daño a él? ¿Qué es eso de que no puede sentir amor?

Ahora viendo las cosas con perspectiva, creo que me precipité demasiado. No voy a fingir que entiendo sus razones para no querer enamorarse, porque si al principio pensé que sólo tenía que ver con su desengaño con Victoria, ahora podía decir que estaba muy equivocada. Edward era una persona más complicada que eso.

Algo tan mundano como eso no podía ser la razón y me plantee encontrar la respuesta.

¿Cómo entenderte?

Giré mi rostro y lo vi a mis espaldas, tomé su mano y la apreté contra mi corazón, tal vez un poco de contacto físico supla la falta de contacto entre nuestras almas.

Después de las confesiones pasamos casi toda la noche besándonos. Disfrutando de un poco de sinceridad y libertad. Adorando con todo mi ser ese deseo que yo había despertado en él. Quedándonos dormidos sobre mi cama sin darnos cuenta.

No sabía cuántas horas llevaba en la misma reflexión. Esto de pensar tanto era un tormento interminable, porque cada nueva interrogante generaba otras y estás a otras como si mi mente fuera un jodido criadero de conejos.

Sentía ganas de reír, de llorar, de pegarme a él y no dejarlo ir nunca.

¿Qué pasaría cuando se despertara? ¿Se arrepentiría? ¿Se alejaría como la última vez?

Giré mi cuerpo con cuidado, tratando de moverme lo mínimo. Y ahí estaba él…. En todo su esplendor.

¿Podía ser un ángel más bello?

No lo creo.

Acaricié su mejilla con cuidado, pasando mis dedos por su frente, sus pómulos, su nariz, sus labios, su mentón…. Edward era perfecto.

Mirarlo era como ver una estrella, la cosa más bella y sublime que has visto en tu vida y al mismo tiempo tan lejana…. él estaba aquí, acostado en mi cama y sin embargo yo lo veía tan lejos, tan inalcanzable…. Y me dolía tanto. ¿Podía ser capaz de retenerlo?

Ay Dios mío, era tan dramática

Mi mamá siempre decía lo mismo "La vida es más sencilla de lo que parece Bella" "Déjate llevar, no hay nada imposible, nada que no puedas conseguir"

Una oleada de coraje me llenó el corazón.

– Tienes razón mamá – dije en voz baja, como si al escuchar las palabras fueran más reales.

Edward se removió un poco, abrió sus ojos con pereza y me miró durante unos segundos. ¡Mierda! ¡Le había despertado!

– ¿Qué pasa? – su voz estaba muy ronca, casi irreconocible.

Me reí un poco. Otro momento íntimo con Edward para guardar en el baúl de los momentos más felices de mi vida.

– Nada – cerré mis ojos y me acurruque contra él, disfrutando de su calor y el olor tan delicioso que desprendía.

Me abrazó con fuerza y besó mi frente. Casi lloro de la dicha.

– ¿Qué hora es?

Levanté la cabeza y busqué detrás de su hombro el reloj digital de la mesilla.

– Las 4:35

Gruñó ligeramente y me levantó el rostro en la oscuridad, no pesqué sus intenciones hasta que fue muy tarde.

Sus labios chocaron contra los míos con una suavidad deliciosa, sentía su aliento en mi boca y sus brazos a mí alrededor. Sin duda esto era el paraíso. Sonreí contra su boca y le rodee el cuello con los brazos.

– No te cansas ¿eh? – musité contra sus labios cuando me dio un respiro.

Edward sonrió y me besó con más fuerza.

– Todavía nos queda tiempo.

Atrapó mi cintura entre sus manos y me puso sobre su pecho. Las cobijas cayeron al piso con un sonido sordo. Sus manos volaban por todas partes mientras que las mías seguían trabadas en su cabello. Era la cosa más suave y sedosa que había tocado en mi vida. ¡Cabello sexi!

Volví a reírme por mi pensamiento.

– ¿Te estoy haciendo cosquillas? – su voz provocaba una ansia en mi cuerpo que no sabía cómo calmar, me pegué más a él y le acaricié el pelo.

– ¿Sabías que tu cabello es la cosa más sexi que he tocado? – volvió a reírse con ese encanto que sólo él tenía.

Nos giró y me dejó bajo él con cuidado, podía sentir cada parte de él sobre mí.

– Habrás tocado muchas entonces – no me dejó contestar. Volvió a mi boca sin avisar y yo lo acepté encantada.

– Engreído – musité como pude.

No sé cuánto tiempo más estuvimos así, pero sí puedo decir el momento exacto en el que las cosas cambiaron. Cuando el fuego ya era imposible de parar, cuando el deseo que sentíamos estaba más allá de las palabras.

Esto ya no era un juego de besos, como dos niños, éramos dos personas con una necesidad en común. Un hombre y una mujer que se deseaban, un anhelo de poder estar cerca de la manera más íntima posible.

Sus manos eran suaves, como seda sobre mi piel. La respiración se me atoraba en la garganta, como todos esos deseos ocultos que nunca vi y que ahora estaban tan presentes. Desde que Edward Cullen llegó a mi vida las pequeñas cosas que nunca creí que fueran reales, ahora estaban ahí. Un despertar no sólo de mi cuerpo sino también de mi alma. Un respiro hacia la vida…

Sus manos delicadas acariciaban todo lo que estaba a su alcance, explorando un cuerpo que nunca antes había sido tocado de esta manera y yo sólo podía estar en éxtasis. Esta situación simplemente era increíble. Edward tocándome. ¡Por fin!

Las caricias eran tiernas, pero al mismo tiempo, sensuales y yo no podía parar de temblar. Literalmente. Su boca volvió sobre la mía para tratar de calmar un poco de mis nervios, una de sus manos se enterró en mi cabello mientras que la otra bajaba lentamente por mi cuello. Cada nervio estaba despierto, cada terminación alerta y él seguía bajando hasta que llegó a rozar ligeramente mi pecho.

Sus ojos intensos brillaban con el anhelo contenido, guardando una pregunta muda a la que no dudé en responder.

– Por favor … – mi voz me hubiera avergonzado en otro momento, pero no hoy… no cuando lo tenía tan cerca.

Edward me quitó la camiseta que traía con cuidado, mi cuerpo se estremecía con cada uno de sus toques sobre mi piel desnuda. Estaba nerviosa, pero al mismo tiempo, ansiosa y emocionada. Sobre todo necesitada de él. Mucho.

– Estás muy tensa – dijo mientras repartía besos sobre mi cuello.

Tomé su boca con la mía para que no hiciera más preguntas. Algo muy en el fondo me decía que estaba preparada, que esto era lo que quería. Deseaba que Edward fuera el primero. Necesitaba que fuera él.

Mis manos dejaron su quietud y correspondieron a sus caricias, no sabía con que parte de mi cerebro estaba respondiendo, porque sinceramente yo estaba más allá de cualquier cosa, estaba totalmente hechizada por su delicadeza y cariño, arrastrada completamente por esta ola de frenesí que recorría todo mi cuerpo y se acumulaba entre mis piernas. Su espalda era suave y dura al mismo tiempo, mis dedos podían detallar cada músculo a su paso, cada tendón en tensión. Me sentía arder por dentro.

Sus labios dejaron mi cuello y sentí su aliento en mi cara, tan cerca… no pude evitarlo y me lancé a besarle con frenesí. Edward correspondió con la misma fuerza y antes de que pudiera darme cuenta sus manos estaban desabrochando mi sujetador… Mi cuerpo temblaba como una hoja. Mierda ¿por qué tengo que ser tan nerviosa? Inesperadamente… Edward dudó.

En un instante él estaba sobre mí dándome todo la pasión que había imaginado y al siguiente…. Ya no estaba. ¡Joder!

Fue tanta su urgencia por separarse que se cayó de la cama haciendo un estruendo a su paso. En otro momento me hubiera reído hasta dejar de respirar, pero hoy sólo sentía miedo y confusión.

Encendí la lámpara de la mesilla y lo busqué con la mirada. Estaba sentado en el piso, con los ojos muy abiertos y el pecho desnudo. Evidenciando lo que estuvo a punto de pasar.

– ¿Edward? ¿Estás bien?

Se levantó de un salto y escondió el rostro.

– Debo irme

Levanté la cabeza de golpe. Edward se puso su camiseta con rapidez, pero antes de que pudiera salir de la habitación me bajé de la cama de un salto y le sostuve del brazo.

– ¿Qué pasa contigo?

Quería llorar, gritarle y después golpearle en esa cabeza dura que tiene y hacer funcionar lo que sea que haga que actúe con normalidad.

– Bella, tengo que irme

No me miraba. Escondía sus sentimientos de mí.

Esto no podía estar pasando ¿qué hice mal?

Por fin me miró a los ojos, con esa mirada suya llena de tormento.

– Yo….– titubeó – tengo cosas que hacer.

Me soltó y salió hecho una bala por la puerta. Lo último que escuché fue el ruido al cerrarse la puerta de entrada.

No voy a llorar, no voy a llorar, no voy a llorar…..

¡Maldito Edward Cullen!

Después de la primera lágrima ya no pude parar, se suponía que esto iba a ser inolvidable, un momento hermoso de mi vida para recordar siempre. Le di esa parte de mí y él sale huyendo. Genial

Me aferré a las sábanas de mi cama, pero en seguida las solté. Estaban impregnadas de su olor, de esa fragancia maravillosa que plagaba mis sueños y mis pesadillas.

¿Cómo quererte Edward Cullen si tú no me quieres?


– ¿Bella? ¿Puedes dejar de arrastrarte? El suelo ya está lo suficientemente limpio.

Peter mostró su brillante sonrisa y me dio una palmadita en la espalda. Como si necesitara un poco de apoyo.

– Acabas de regresar del hospital y tienes una cara. Te salvaste de la muerte ¿no es suficiente?

– Estoy bien

– Bella, ya sabes que no se te da bien mentir.

– No miento – un pequeño puchero involuntario salió de mi boca

Peter acarició mi cabello y sonrió con tristeza.

– Realmente espero que así sea.

Se alejó sin prisa, fingiendo que estaba arreglando unos cables. Sin duda, hoy no era buena compañía para nadie.

Me acomodé el cabello con pereza. Alice hace maravillas conmigo y nunca se lo reconozco, porque con este peinado ni para que intentar hacer algo.

Me senté con desgana sobre un saliente del piso. No tenía ánimos de cantar, pero ese era el trabajo.

A mí alrededor todo era puro movimiento. Los técnicos arreglando cada pequeño detalle que sea necesario para un buen espectáculo. Las luces, los instrumentos, el sonido, etc.… el tedio no era el mejor compañero, pero si no tenía otro, bienvenido sea.

Me estaba volviendo una amargada, me hacía tanta falta Alice… ella era una pequeña luz de esperanza en esta vida oscura. Aunque hablé con mi madre hace poco, el alivio de espíritu sólo duró unos minutos.

¿Quién diría que enamorarse era como estar en un lecho de rosas?

Porque, en serio, estaba borracho cuando lo dijo ¿o qué?

Enamorarse era meterse en una jodida mierda sin salida. O tal vez sólo a mi me pasan estas cosas. Seguramente hubo una tormenta el día que nací. Dándole la bienvenida a la desafortunada Bella Swan.

– Bella al escenario – dijo la voz de Peter a mis espaldas.

Me levanté con desgano, me miré al espejo y me dije a mi misma: "Basta de tonterías" "Él no vale la pena Swan"

– Bella al escenario –volvió a repetirme Peter.

Salí con prisa y fingí una sonrisa en mi rostro. Esperaba que no se notara demasiado.

Horas y horas de estar pensando qué fue lo que pasó para que saliera de esa manera tenían mi pobre cerebro al borde del colapso. Muchas teorías pasaban por mi mente, desde las más sencillas como: "Realmente tenía cosas que hacer" hasta las más estrambóticas: "Tiene disfunción eréctil", pero lo único cierto es que huyó en el momento clave. ¡Ni siquiera me vio desnuda para decir que se fue por eso!

Eché un vistazo hacia el público, esperando encontrar lo de siempre y así lo hice, claro que no estaba esperando verlo entre el público. Claro que no.

"Sigue engañándote a ti misma Bella Swan"

David pasó a mi lado con prisa entregándome la lista de canciones, baje mis ojos con pereza, repasando la lista sin ningún entusiasmo hasta que vi la última. Todo mi cuerpo se erizó en sorpresa.

¡Mierda! ¿Por qué esa canción?

– David, espera – se dio la vuelta cuando lo agarré con fuerza del brazo – ésta no la hemos repasado – dije señalando la infame canción, sin poder pronunciar el nombre.

– Bella, no importa te saldrá tan bien como siempre. La letra es una hermosura ¿no?

¿Pero qué pasa con el mundo?

David se zafó de mi agarre y se apresuró a entrar en el escenario, sólo faltaba yo.

Bien, no tenía problemas, no los tenía. Era una de mis canciones favoritas, sólo que ahora tenía otro significado…

Ahora todo tenía más significado.

Salí tratando de mantenerme serena. Vamos, que esto es lo que me gusta, no voy a dejar que Edward Cobarde Cullen, me arruine una de las pocas cosas buenas en mi vida.

A penas divisé el piano en el escenario sentí como un poco de vida volvía a mí, había pasado tanto tiempo desde la última vez que toqué uno que me sentía como volver a casa. Lo único, que pasara lo que pasara siempre estaría para mí, sin reproches ni dudas. La música llenaba cualquier vacío de mi ser, siempre había sido así.

Me senté con tranquilidad en el banquillo y acaricié las teclas, sintiendo la energía fluyendo por todo mi cuerpo. Claro que podía hacer esto.

Giré hacia Peter esperando que me diera la señal para iniciar, David hizo lo mismo hasta que Peter mostró con sus dedos el número 6. Miré entre las partituras y como no, la número seis era The Killing Moon.

Tú puedes Bella, tú puedes.

David empezó la melodía, el suave sonido de cada nota me calentó el corazón e inmediatamente mis dedos se movieron por sí solos sobre las teclas del piano. Sentía la música salir con toda la intensidad que tenía acumulada. Como dicen no existen las casualidades en esta vida.

Under blue moon I saw you (Bajo la luna azul te vi)

So soon you'll take me (Tan pronto me llevarás)

Up in your arms, too late to beg you (Entre tus brazos, demasiado tarde para suplicarte)

Or cancel it though I know it must be (O cancelarlo aunque sé que así debe ser)

The killing time (El tiempo asesino)

Unwillingly mine (Es mío de mala gana)

Fate up against your will (El destino está contra tu voluntad)

Through the thick and thin (A través del grueso y fino)

He will wait until (Él esperará hasta que tú)

You give yourself to him (Te entregues a él)

Él está fuera de mi voluntad, y por más que quiera ya no puedo escapar, porque estoy cegada por ese hermoso hombre que me conquistó desde la primera vez.

Este sentimentalismo infantil ya es imposible de detener y todo por Edward, el mismo imbécil que en este momento esta entrando por la puerta principal. Genial

In starlit nights I saw you (En noches estrelladas te vi)

So cruelly you kissed me (Tan cruelmente me besaste)

Your lips a magic world (Tus labios un mundo mágico)

Your sky all hung with jewels (Tu cielo lleno de joyas colgantes)

The killing moon (La luna asesina)

Will come too son (Vendrá demasiado pronto)

Fate up against your will (El destino está contra tu voluntad)

Through the thick and thin (A través del grueso y fino)

He will wait until (Él esperará hasta que tú)

You give yourself to him (Te entregues a él)

Sus ojos estaban opacos, y seguía plantado en la puerta, sin atreverse a dar un paso más. De repente sentí mis ojos vidriosos, bajé mi vista de inmediato y traté de concentrarme en lo que importaba en ese momento. En lo que debe importar más que nada siempre. La música…

Under blue moon I saw you (Bajo la luna azul te vi)

So soon you'll take me (Tan pronto me llevarás)

Up in your arms, too late to beg you (Entre tus brazos, demasiado tarde para suplicarte)

Or cancel it though I know it must be (O cancelarlo aunque sé que así debe ser)

The killing time (El tiempo asesino)

Unwillingly mine (Es mío de mala gana)

Fate up against your will (El destino está contra tu voluntad)

Through the thick and thin (A través del grueso y fino)

He will wait until (Él esperará hasta que tú)

You give yourself to him (Te entregues a él)

Tal vez yo era el destino de Edward, así como tal vez no, pero sea lo que sea yo esperaré. No me queda nada más que la paciencia.

Los aplausos se escuchaban apagados contra el ruido interior de mi cabeza, Peter se dio cuenta porque inmediatamente llamó a un receso.

Bajé con cuidado del escenario, sintiendo cada paso sobre los escalones y al mismo tiempo pendiente de él, obligándome a mi misma a no mirar hacia el público. Al final fue inevitable, pero Edward ya no estaba allí.

Solté un largo suspiro y me reuní con el resto de los músicos.

– Bien chicos, estuvo excelente – dijo Peter con una ancha sonrisa.

Todos asintieron sonrientes mientras Charlotte traía unos tragos.

– Cortesía de la casa, hoy será una larga noche y necesitaran mantenerse cuerdos

– Si sigues así Charlotte lo único que vas a conseguir es ver a tu marido lanzándose hacia el público – dijo Jhon soltando una estruendosa carcajada.

Todos se rieron de la gracia, mientras que yo componía una sonrisa para que nadie empezara a hacer preguntas.

Cuando volvimos al escenario, me sentía mucho más relajada sabiendo que él estaba aquí, por alguna razón su presencia no solo servía para obnubilarme la mente. Él confortaba mi espíritu de una extraña e inquietante manera.

Lo busqué durante un tiempo, tanto que casi me pierdo la señal de Peter para empezar la nueva canción. Él ya no estaba…

Volví a suspirar y me concentré en no poner dos dedos sobre una misma tecla.

Después de cinco canciones más la noche por fin terminó. Me bajé del escenario con rapidez y me puse la chaqueta, afuera hacía un frío de muerte.

– Bella, espera por favor – la suave voz de Charlotte dijo a mis espaldas

Traía una bufanda con ella.

– Ten querida, no quiero que te vuelvas a enfermar – me puso la bufanda con delicadeza y me dedicó una amable sonrisa.

– Gracias Charlotte.

– ¿En qué regresarás a casa?

– Mmmm…. Creo que tomaré un taxi

Charlotte me miró asustada.

– No es buena idea cariño, es muy tarde y….

– No se preocupe Charlotte, yo la llevaré – dijo una demasiado familiar voz a mis espaladas.

Ni siquiera quise regresar a verlo, no le daría tanta importancia al señor del drama.

– Tú eres…. – dijo ella dudando

– Edward Cullen, el hermano de Alice – dijo él con su perfecta voz, extendiendo su mano hacia Charlotte.

– Oh ¡ella habla tanto de ti! Es un gusto conocerte– Genial, otra que caía a los encantos de Edward.

– Igualmente – y escogió ese momento para mostrar su deslumbrante sonrisa, dejándonos a Carmen y a mí igualmente aturdidas.

– Te esperamos el lunes Bella, que te mejores – me dio un cálido abrazo y luego se dirigió a Edward – Espero verte por aquí.

– Vendré cada vez que pueda – se dieron un apretón de manos y ella se fue. Me quedé mirándola hasta que se perdió por el pasillo, con la esperanza de alargar el tiempo para no tener que hablar con él.

Apreté la bufanda y salí con rapidez hacia la calle, miré hacia los dos lados buscando un taxi. ¡Rayos que sí hacía frío!

– ¿Qué haces? Mi auto está por aquí

Su voz sonó demasiado cerca, me alejé de nuevo y seguí buscando un taxi.

– Bella no me ignores ¿sí? Hace frío, regresemos a casa.

Trató de tomarme del brazo pero me solté con brusquedad.

– No me toques – hasta yo me sorprendí de la frialdad de mi voz.

Escuché un suspiro justo a mi lado y sin querer todo mi cuerpo tembló sabiendo que él estaba cerca.

– Sé que no merezco que me hables, pero por favor, déjame llevarte a casa. No podría perdonarme que algo malo te pasara.

Ojalá fuera cierta toda su preocupación por mí, pero la verdad era que no quería decepcionar a Alice y mierda que dolía.

Me estaba congelando y sabía que tardaría mucho en conseguir un taxi, así que decidí no hacerme de rogar más, sólo serían unos minutos. Si lograba mantenerme en calma y no saltarle al cuello por lo que pasó la última vez, los dos estaríamos bien.

Giré sobre mis talones para verle a los ojos y cuando lo hice me arrepentí de inmediato. Tenía la mirada vacía, sus verdes y hermosos ojos no estaban llenos de esa vitalidad de siempre o de esa gama de emociones que nunca podía entender, sólo había un abismo profundo y yo me sentía caer en él hasta el fondo.

Tomó una de mis manos y me guió en silencio hasta su auto. Su tacto quemaba como siempre, pero ahora era un fuego seco. Ya no me llenaba como antes.

Abrió la puerta del Aston Martin y después de sentarme en mi asiento, un poco aturdida por la concentración de olor delicioso, la cerró con cuidado.

Volví a suspirar. Esperaba que condujera como loco para así evitarnos una conversación incómoda.

Llegó a su asiento con rapidez y encendió el auto, y tal como esperaba, estábamos ya de camino a casa a una velocidad sorprendente.

– Esta noche estuviste maravillosa…. como siempre – fijé la vista en mis manos. No quería verlo y no lo haría.

– Gracias

Soltó un gruñido de repente, logrando que lo mirara asombrada.

– ¡Basta Bella! Por favor, no soporto escucharte así

Tenía apretada la mandíbula, sus ojos estaban llenos de ese fuego que tanto me gustaba, aunque me negara a aceptarlo. Estaba enojado.

– ¿Cómo quieres que me comporte? Explícame, porque es imposible entenderte – la rabia era involuntaria – ¿qué quieres de mí?

– Todo… – dijo en un murmullo.

Levanté mis ojos sorprendida por la declaración, todo era tan confuso, tan incomprensible, tan borroso con él. ¿Cómo podía decirme esas cosas cuando yo se lo había dado todo?

– Te dí todo…. y me rechazaste ¿qué quieres entonces?

– No entiendes

No me miraba, estaba atento a la carretera, como si con eso lograra salvarse un poco de la furia que estaba dispuesta a descargar sobre él.

– Hazme entender

– Yo… yo no puedo pedirte nada

– Edward… sigo sin entenderte

Apretó el volante con fuerza, sus nudillos estaban blancos y sabía que si seguía así terminaría por perder el control.

– Para el auto – dije con firmeza.

– ¿Qué? – me miró pasmado durante un momento.

– Hazlo, si sigues así vas a conseguir que nos estrellemos

– Puedo conducir perfectamente – engreído….

– Por favor – dije con suavidad

Soltó todo el aire que contenía y relajó los hombros, rindiéndose a mi proposición. Detuvo el auto en una avenida desierta, justo debajo de un árbol.

El silencio se instaló entre los dos, ni siquiera podía mirarlo, todo esto era tan triste.

– Bella… lo siento –dijo mirando a sus manos y en voz baja, como si no quisiera que lo escuchara

No respondí nada, porque sencillamente no sabía qué decir

– Yo…

– ¿Recuerdas lo de la sinceridad? Es un buen momento para usarla

Me miró a los ojos y se quedó estático durante unos segundos, estiró su mano y tomó una de las mías entre las suyas. Yo lo dejé estar.

– No te merezco

Apretó mi mano dejando que la fuerza de su culpa se filtrara por todo mi cuerpo. No quería gritarle porque me dolía verlo así, quería saber todo acerca de él. Su pasado, sus tormentos, sus dudas, todo… absolutamente todo.

– ¿Por qué huiste? – le dije con el alma en vilo. Por favor que no sea algo malo…

– Tu primera vez debía ser especial.

El shock de la sorpresa me golpeó con fuerza. ¡¿Qué?

– Tú … como sabías… que … bueno… ¿cómo sabes eso? – me sonrojé con fuerza. Era un lector de mentes o qué?

Se acercó aún más a mí y levantó mi barbilla con delicadeza.

– Estabas temblando como una hoja, era demasiado obvio.

Bajé la mirada de nuevo. ¿Así que el problema era mi virginidad?

– ¿Qué hay de malo en eso?

Sus ojos volvieron a brillar, esta vez llenos de furia.

– ¿QUÉ? BELLA TU PRIMERA VEZ… – empezó a gritar con la voz alterada, de seguro vio el miedo en mi voz porque trató de relajarse antes de continuar.

– Tu primera vez debe ser especial – dijo con la voz mucho más sosegada.

– ¿No crees ser capaz de hacerla especial?

Lo sé, estaba provocándolo, pero si con eso conseguía un poco de respuestas no me importaba.

– No es eso – por primera vez en toda la noche vi el asomo de una sonrisa en sus labios.

– ¿Entonces?

– Debes hacerlo con la persona a la que tú ames y que te ame de igual manera.

Golpe directo al corazón, mi autoestima no sobrevivió y mi adolescente interior anda agonizando por algún lado. De todo lo que me había dicho desde que nos conocimos, esto fue lo más doloroso.

Yo sabía que no me amaba, pero de ahí a que me lo confirme directamente…. Prefería haberme congelado en la calle antes que esto.

– Muy bien, buscaré a otra persona – la fuerza del dolor le daba a mi voz ese toque justo de cinismo. Ese mismo dolor me daba las energías suficientes para contener las lágrimas hasta llegar a casa.

– Bella…

– No me digas más, es tarde y quiero dormir.

– Bella por favor – parecía tan herido como yo, pero que va, de seguro este teatrito se lo sabe mejor que nadie. Todo sea por su hermana.

– Deja de fingir que te importo ¿de acuerdo? Le diré a Alice todo lo bien que te has portado, no te preocupes, ella estará orgullosa de ti – mis palabras estaban cargadas de veneno, era imposible no hacerlo. Nadie podía culparme.

– ¿Pero qué estás diciendo? – el sonido de su voz me lastimaba, todo él lo hacía. Tenía que salir de este infierno ya.

– Llévame a casa – si no lo hacía me bajaría y buscaría ese taxi que debí haber tomado desde el principio

– No, si no me escuchas no saldremos de aquí – dijo con firmeza.

Soltó mi mano y apretó mis hombros, tratando de acercarme a él.

–Ya no quiero escuchar más, si no enciendes el auto en este momento me bajo

Me solté con un movimiento brusco, intenté abrir la puerta pero él me sostuvo la mano y puso los seguros automáticos.

– Si no me dejas salir empezaré a gritar.

Él me miró burlonamente creyendo que no lo haría. Ya vamos a ver Edward Cullen.

Tomé aire y solté la nota más aguda que podía dar, inmediatamente me soltó la mano y encendió el motor.

– De acuerdo, de acuerdo, pero las cosas no van a quedar así – salió del lugar ocultó en el que aparcó y seguimos nuestro camino.

Después de cinco minutos de silencio incómodo, por fin estábamos en la residencia. A penas quitó los seguros me bajé echa una bala del auto. No quería estar ni un segundo más ahí.

– Bella espérame… – su voz sonaba furiosa. Bien.

– Déjame en paz –le grité de vuelta y tomé el ascensor del parqueadero, cerrándole las puertas justo en la cara.

Sonreí un poco, pero la diversión no me duro mucho. Esta noche había sido un completo desastre. Hubiera preferido mil veces quedarme en casa sufriendo mi soledad, antes que escuchar de sus labios que no me quería.

Estar lejos de él le daba un respiro a mi espíritu y a mi mente, pero como siempre mi traicionero corazón, que no se cómo sobrevivió salió a hacer gala de sus siempre inútiles consejos.

"No todo es como parece" dijo tímidamente.

Claro que no, es mucho peor.

Por fin el ascensor se detuvo en mi piso, no había un alma alrededor y agradecí ese pequeño momento de suerte. Las lágrimas se desbordarían en cualquier momento.

Caminé arrastrando los pies, sin el menor cuidado en si hacía ruido o no, podía hacer lo que me diera la gana, pero cuando estaba cerca de mi puerta me di cuenta que había una sombra esperándome.

Traté de salir corriendo, pero ya era tarde, el desconocido me había atrapado. Genial.

El olor era inconfundible. Edward Cullen me tenía entre sus brazos. ¿Cómo demonios llegó tan rápido?

– ¿Por qué eres tan infantil? –su respiración estaba acelerada, seguramente subió corriendo por las escaleras. Este hombre era increíble.

– ¡Suéltame!

– No

– ¡Déjame!

– No

– Empezaré a gritar – al escuchar las palabras me dejó de inmediato. Bien, había descubierto una nueva arma.

– Bella no te voy dejar hasta que dejemos las cosas en claro – se puso delante de la puerta para evitar que entrara.

– Las cosas ya están lo suficientemente claras, ahora si no te importa quiero entrar a mi departamento. Tengo sueño. – traté de empujarlo pero nuevamente me tomó por lo hombros.

– Bella, por favor no traté de decir eso…

– Claro que quisiste hacerlo. Si querías librarte de mí sólo tenías que decirlo, no era necesario todo el drama

– Eres una necia –dijo con resentimiento, pero antes de que pudiera replicar la puerta de enfrente se abrió de golpe.

– Hay personas que necesitamos dormir aquí, así que hagan el favor de discutir sus niñerías en otro lado

El chico tenía el pelo en todas las direcciones, y la expresión de su cara no admitía réplicas. Me disculpé con una inclinación de cabeza y empujé a Edward sin la menor delicadeza. Abrí la puerta y se la cerré en la cara.

Escuché otro portazo y después un suspiro, sus pasos hacia el ascensor y después silencio. Se había ido…. Por fin.

No era de las chicas que se rinden con facilidad, pero no tenía otra opción, ¿valía la pena luchar por él?

Ya lo había intentado y hasta ahora las recompensas no habían sido las mejores. Estaba tan cerrado en sus propios demonios y pensamientos absurdos que me era imposible entenderle.

Me saqué el vestido sin esfuerzo y me acosté desnuda en mi cama, dejando que el tenue olor que había dejado en las sábanas me acariciara, derramando todas las lágrimas acumuladas hasta quedar dormida.

Mañana sería otro día.


Bueno… no tengo cara para pedir disculpas porque no las merezco, las he dejado durante mucho tiempo y no creo que quieran escuchar mis excusas. No saben el alivio que siento al poder publicar un nuevo cap porque durante todo este tiempo ha estado atormentándome el no poder actualizar. De verdad lo siento.

La canción del cap se llama The Killing Moon de Nouvelle Vague, si quieren escucharla sólo entren al blog que está en mi perfil, lo acabo de crear y espero sus visitas.

Les sugiero escuchar la canción, es una de mis favoritas y me ayudó a escribir este capítulo, la lectura no será la misma si no lo hacen. Por si acaso, no es chantaje je je. De verdad escúchenla, no se arrepentirán

Muchas gracias a todas aquellas personas que me mandaron un PM preguntándome por la historia, no saben lo que significó para mí. Ustedes son mi fuerza para seguir adelante con esta historia.

Quiero hacer un agradecimiento especial a todas las chicas que alguna vez me dejaron un review:

Danii Belliner Cullen, liebende Lesung, surplice, lady blue vampire , , .Cullen , Ame-Cullen-Swan , bellaliz , liza, Lucy Cullen Boggiano , Ornella, SHAMITA, CarolineALopez , bellasure, ahhh fan, Paolita93, classic fan, sentimental 5, chica pattinson, Maru M. Cullen , Awase Kagami Ayumi , revenciom, RomyRob , paoT, Monii-lunadawn, vanezhittacullen2, LuluuPattinson, yenny.

Gracias chicas por sus palabras y por el apoyo que le han dado a esta pequeña historia. Espero que el cap les haya gustado y deseo saber pronto de ustedes.

Las quiere, paoemma.

Capítulo actualizado. Lunes 25 de julio de 2011. 0:18 a.m.