Aceptando la verdad

-¡Astoria!- gritó una castaña desde la lejanía del pasillo haciendo que todos los presentes posaran la mirada en ella.

-Chicos… ¿Sucede algo?- preguntó Astoria con incomodidad.

-¿Qué hacías con Astoria?- preguntó el moreno de forma cortante.

-Nada que te incumbe- respondió el rubio fríamente.

-As… Estábamos muy preocupadas por ti, no fuiste a cenar- dijo Ginny tratando de aligerar en vano el ambiente, pues los chicos no paraban de lanzarse Avadas Kedavras con la mirada.

-Es que…

-No tienes por qué darles explicaciones, Greengrass- interrumpió Draco a la castaña que se sentía nerviosa.

-¿Qué es lo que ocultas, Malfoy?- preguntó Blaise con cólera.

-No tengo nada que ocultar Zabinni.

-No quiero verte cerca de Astoria nunca más- dijo molesto.

-¿Quién te crees tú para venir a darme órdenes a mí?

-Zabinni- se atrevió a decir Ginny antes de que se le ocurriera hacer algo.

-Nos veremos luego, Greengrass… Recuerda lo que te dije- dijo el rubio con una sonrisa burlona antes de retirarse como si nada hubiera pasado.

-¿De qué demonios habla?- preguntó Blaise una vez que el rubio había desaparecido por el pasillo.

-¿Dónde estabas As?- preguntó la castaña mientras se acercaba a su amiga, pues podía notar los fuertes nervios que estaba sintiendo-

-Yo… Me perdí de regreso a Hogwarts y Malfoy me encontró…

-Menos mal- dijo la pelirroja dando un suspiro al sentir que el ambiente mejoraba.

-Será mejor irnos a la sala común, Gin- opinó Hermione haciendo que la pelirroja asintiera.

-Hablamos mañana, As- se despidieron antes de dirigirse a su Torre para poder darles un poco de privacidad.

-Así que Malfoy fue el gran "héroe" que te trajo de vuelta- soltó el moreno con ironía.

-¿Por qué mierda no me esperaste? ¿Por qué tenías que ir con Malfoy?

-Yo estaba buscando a mis amigas, Blaise… No quise ir con él, pero me perdí.

¡Malfoy me robó y me llevó al mejor sitio que he podido visitar de todo Hogwarts!

-¡No quiero que vuelvas a acercarte a él!- gritó con enfado mientras la acorralaba haciendo que la castaña se exaltara.

¿Cómo pueden pedirme que me aleje de cada uno, si les tengo el mismo afecto?- pensó con confusión.

Astoria nunca había visto a su amigo en aquel estado, de verdad estaba MUY enfadado, pero no podía elegir a uno de los dos, le era una decisión muy difícil de tomar… No era sencillo elegir estar con una de las dos personas que te recibieron con cariño en tú nueva casa; algo que ni su propia hermana había hecho.

Blaise no podía explicar la ira que sentía crecer cada vez más en su interior, quería desahogarse, hacerla suya en ese mismo instante, quería hacerle saber a cualquier imbécil que Astoria Greengrass era suya, de su propiedad, y que nadie más que él podía disfrutar la belleza que desprendía de cada parte de su cuerpo… Pero no era lo correcto, él mismo se había dado cuenta que no era como las muchas zorras con las cuales había compartido cama alguna vez, no quería eso para ella, quería que fuera feliz al lado de él, que le extrañara cada vez que no estaba a su lado, que le expresara el afecto que sentía por él, aunque aún no aceptara el hecho de que comenzaba a tomarle un cariño diferente, y que ya no era la obsesión de pasar una aventura de una sola noche.

-Lo siento mucho, As- susurró mientras se aferraba a su pequeño cuerpo.

-No te preocupes, todo está bien- respondió correspondiéndole al cálido abrazo.

-¡No lo está!- dijo con frustración -Yo solo quiero protegerte, no quiero que nada malo te pase… Yo no podría perdonármelo…

-No me pasará nada, Blaise… Sé cuidarme perfectamente.

-No As, no puedes. No sabes el peligro que hay en el exterior.

-Sí hablas del engendro sin nariz, temo decirte que sí lo sé.

-¡No sabes lo que puede hacer!

-Muffliato- exclamó la castaña con su varita en el aire -No creo que sea bueno hablar sobre eso en los pasillos, y menos si puede llegar la cara de sapo.

-Deberías de formar parte de la Brigada Inquisitorial.

-No voy a formar parte de esa basura, ¿cómo puedes estar a favor de esa arpía?

-No lo estoy, As… Pero es algo que debo de hacer.

-¿Por qué? ¿Acaso alguien te obliga a hacerlo?... Mira Blaise, tú y yo sabemos perfectamente que el engendro regresó y que Harry no miente, ¿por qué no apoyarlo?

-Astoria son cosas que tú todavía no entiendes, eres muy pequeña para saber lo que de verdad sucede con el señor Tenebroso.

-¡No soy estúpida Blaise! ¿Crees que de verdad no me doy cuenta de lo que pasa?... Ahora que he pisado Londres me pude dar cuenta de las mil y una cosas que mis padres y hermana me ocultaron durante tanto tiempo… ¿Quieres que te las enumere? Pues bien, sé perfectamente que mi padre formara parte de sus filas a causa de mi madre… Sabes, es igual de arpía que mi hermana; sé que la gran mayoría de las familia de Slytherin son mortífagos, pero también sé que no todos lo hacen porque quieren, sino porque los obligan; sé la clase de engendro que es Voldemort y las cosas que puede llegar a hacer; también puedo imaginarme que la arpía que se hace llamar mi madre querrá que mi hermana y yo nos unamos a él, como sé que también lo harás tú, Malfoy, Parkinson y Theo… Entonces no me digas que no sé lo que pasa en el exterior porque mi "bola de cristal" se rompió desde que tomé la decisión de venirme… Que no lo haya querido aceptar es una cosa, y que no lo sepa es otra muy diferente, Zabinni- finalizó mientras rompía en llanto, aún era muy difícil para ella aceptar la verdad que la rodeaba, era la primera vez que lo aceptaba con alguien que no fuera su propia conciencia. El moreno no podía imaginar las diferentes noches por las que sufrió a causa de la horrible verdad.

-Yo… Lo lamento, As… No sabía nada de eso- dijo sintiéndose muy mal por la chica, pues sabía que era algo que los trastornaba a todos y que no era fácil aceptar.

-Claro creías que seguía siendo la misma chiquilla consentida hija de papi, pero no es así Blaise, cambié y trato de hacerme cada día más fuerte desde el día que me enteré de la verdad… A veces soy egoísta y pienso que hubiera preferido quedarme en Francia con mis abuelos, pero no puedo, quiero luchar en la guerra que también sé que se aproxima… Oí a mi padre hablar sobre ello- dijo haciendo que gruesas lágrimas corrieran por sus mejillas -Estos sucesos han hecho que madure, puedo tener tan solo 14 años, pero sé lo que le espera a este mundo… Espero que lo haya entendido muy bien- finalizó antes de salir corriendo por uno de los pasillos, sentía la necesidad de desahogarse, de sacar todo aquel sufrimiento que nuevamente volvía cada vez que recordaba que su vida no era como la cualquiera chica adolescente quería tener.

Al día siguiente, Astoria se levantó forzosamente por culpa de un resfriado que había cogido en el arroyo y del fuerte dolor de cabeza a causa del incesable llanto de la noche anterior, así que decidió pasarse por la enfermería por una poción antes de ir a desayunar con sus amigas.

-As, ¿cómo amaneciste?- preguntó Ginny al ver a su amiga llegar a la mesa de los leones.

-Nada mal- respondió con desgana.

-Chicas, quiero informarles que hoy será la primera reunión- susurró la moren sin dar muchos detalles, pues ya sabían de qué les hablaba.

-¡Genial!- exclamó la castaña sintiéndose un poco mejor.

-No olvides ser precavida con Malfoy y Zabinni, As… Al parecer andan muy pendiente de ti- dijo la pelirroja con una risilla.

-Sólo un poco- respondió sonrojada.

-¡¿Sólo un poco?! Astoria esos dos casi se matan con las miradas.

-Como nosotros decimos… Si las miradas matara, ya estuvieran muertos- agregó Hermione haciendo reír a la ojiverde.

Astoria se había dado cuenta de la tensión que se había formado cuando llegó con Malfoy, pero aún no sabía a qué se debía. Lo que si sabía a la perfección era que en ese mismo instante unos ojos color mercurio penetraban los suyos con intensidad, recordándole lo vivido el día anterior y la decisión que debía de tomar en una semana, aunque desde ya podía sentir que algo en su interior le decía y mostraba cual era la correcta.