Cap.12 - De tiendas de campaña y sangresucias
- Lo haremos encantados. Sin embargo tenemos una petición para usted -la anciana les miró atenta- queremos participar en la defensa de Hogwarts. Siempre habrá una patrulla de la Armada rondando el perímetro, estudie o no en la institución. ¿Trato?
McGonagall estrechó la mano de Hermione - tenemos un trato-.
En medio de la nada, 20:00
- Volverá, mamá; siempre vuelve. Además le hizo una promesa a Nela, y sabes que es incapaz de incumplirlas -ambos dejaron escapar un sonido a mitad de camino entre la risa y el llanto. - Volverá, mamá. Y cuando lo haga, le puedes dar un buen tirón de orejas.
Ambos se quedaron en la creciente oscuridad, en medio de la nada, abrazados y rezando para que sus seres queridos estuvieran a salvo.
Casi dos horas después, Dudley se incorporó para estirar las piernas, las tenía acalambradas por la forzada postura. Dejó la cabeza de su madre apoyada sobre la enorme bolsa de Harry, Petunia se había quedado dormida tras mucho llorar, y miró alrededor.
Sólo había campo, campo y más campo. ¿Qué se supone que estaba pensando cuando activo el traslador? Ah! sí, en sobrevivir, tenían suerte de no haber caído al mar. No tenía idea de dónde estaba, y no era recomendable andar por la carretera en esa oscuridad.
Observó mejor el terreno, distinguió un bosquecillo a kilómetro y medio; allí podrían refugiarse, estaba seguro que cuando su primo dijo que había de todo en la mochila, era cierto. La magia era sorprendente, aún se acuerda de cuando vio sacar a Harry su baúl del bolsillo, lo comparó por mucho tiempo con Mary Poppins, para disgusto de éste.
Cogió a su madre en brazos, no estaba dispuesto a despertarla con todo lo que había pasado. El trayecto hacia el bosquecillo se le hizo eterno, estaba agotado, física y mentalmente, asustado y sobre todo, muy angustiado, no sabía nada de sus primos y tíos, ojalá estuviesen bien. Una vez allí, rebuscó en la bolsa hasta encontrar una tienda de campaña, miró si Harry había metido unos sacos, pero por mucho que buscó, no había sido así, al parecer no era tan previsor…
Con mucho esfuerzo montó la tienda, era vieja y se veía desgastada, pero era mejor que nada. Recogió a su madre y entró, de la sorpresa estuvo a punto de dejarla caer. - ¡Dios mío!, esto, esto, ¡esto es increíble! -rompió a reír emocionado -¡amo la magia!, ¡la amo! - La tienda era como una casa, tres habitaciones, cocina, salón y baño, ¡nada de salir al baño público! (osease, detrás de un arbusto). No lo iban a pasar tan mal después de todo. Mañana miraría los documentos y buscaría a Hermione; estaba seguro de que los padres de la chica eran dentistas, siempre podría preguntarles a ellos.
Fortaleza oscura, tras el ataque
Lord Zislat arrojó el cuerpo en la primera celda que encontró. El chico Potter tenía una apariencia cadavérica, y lo necesitaba vivo, quería saber el secreto de su extraña magia.
Flashback
Potter enterró las manos en la tierra, cantando en una suave lengua, ¿qué pretendía el mocoso?
Una enredadera se enganchó de su tobillo. Miró desconcertado a su alrededor; las plantas habían crecido a una velocidad vertiginosa y se dedicaban a capturar a sus motífagos. Observó la sonrisa de suficiencia de Potter, ¡era él quien lo estaba haciendo!, ¡era su magia!
Sacudió el pie, pero la enredadera seguía trepando por su pierna. - ¡Incendio! -siseó. Miró con odio a Potter, ¿qué era esa extraña magia?
La naturaleza le obedecía, eso era imposible, deseaba ese poder. Se acercó a él, pero un escudo le impedía el paso, Potter cada vez estaba más pálido, estaba muriendo y él quería el secreto de esa magia. Comprobó con sorpresa que si bien nada con residuos mágicos pasaba la barrera, si la atravesaban las armas muggles. Sacó la daga de su muñequera y la lanzó al chico, que no la no pudo esquivar; se le clavó en el estómago.
Potter se derrumbó en el suelo. Se acercó a él, dándole la vuelta con el pie. El mocoso no era tan fuerte, estaba hecho un asco; tenía la cara llena de polvo, la sangre se deslizaba por la comisura de sus labios.
Figuras blancas corrieron desesperadas, hacia ellos, ¡oh, qué pena! se quedarían sin su salvador… ya no habría un héroe que los rescatase, pensaba cargarse al crío en cuanto revelase el secreto de su magia. Zislat les sonrió con suficiencia, se cargó el cuerpo al hombro y desapareció.
Fin flashback
-¡Mugre! -un anciano elfo llenó de vendas apareció ante él. -Trae a un sanador, quiero que el chico viva. Pero que no lo cure demasiado, después de todo, luego me desharé de él.
Se alejó de esas asquerosas celdas. Estaban todas vacías, sus mortífagos se estaban divirtiendo con los prisioneros. A él también le apetecía celebrar, había sido una gran victoria: se habían librado cientos de inmundicias muggles, demostrado que no estaban tan acabados como creían y capturado al estúpido de Potter.
Se relamió con gusto, haría gritar a unos cuantos muggles bajo su varita y regalaría los traidores a la sangre y sangresucias a sus mortífagos, por supuesto, él se quedaría con la más hermosa de sus capturas. Necesitaba soltar tensiones esa noche.
