¡Cómo les va amigos :)! Hace unos días estaba algo bajoneada, además la escuela, casi me da un estrés del porte de un buque con nombre de S.S. Depresión ^^;, pero gracias a Dios me siento mejor y decidí continuar de una buena vez este fic... además... este capítulo lo tenía desde el año pasado xDDDDD. Era mejor continuar :).
Les doy las gracias a lo que me apoyaron desde mi accounts de la Red y que aprecio mucho que siempre estén ahí para leer mis rabietas :3. Ahora sin ponerlos más de malas disfruten el episodio :D
El Código Maestro
Capítulo IX
A varios kilómetros, lejos de Danville en medio de la nada, Vanessa conducía el auto. Ella y su padre acordaron irse turnando a quién conducía el vehículo ciertas horas.
- Papá, ya llevo 5 horas conduciendo –se quejaba la joven castaña -¿No podrías conducir ahora tú?
- Tranquila hija, ahora estoy en un asunto muy importante –contestó Doof.
Vanessa alargó su cuello para ver lo que estaba haciendo el doctor y vio que estaba jugando Angry Birds en un Samsung Galaxy SII con Android.
- ¡Mueran cerdícolas! ¡Agch! ¡Maldito nivel imposible! –hacía rabietas Doofenshmirtz mientras jugaba concentrado en el aparato.
- ¡Papá! –le quitó la castaña el juego - ¿Dónde sacaste eso? ¡No puedo creer que para ser el único adulto de este automóvil te comportes de una manera tan infantil!
- Estaba en el auto. Recuerda hija, que los niños entrarán en el Reino de los Cielos –dijo el científico de una manera tan inocente, que atrás los muchachos se reían.
- ¡Deja de decir estupideces y agarra el volante! –entonces Vanessa frenó instantáneamente el vehículo. Abrió la puerta y la cerró de un portazo de lo enojada que estaba, en cambio Heinz parecía un niño pequeño distraído. Este igualmente se bajó del auto y se sentó en el asiento del piloto encendiendo el motor.
Distinto a Danville, donde se encontraban era un lugar árido y sin árboles. El cielo allí no tenía ni una solitaria nube navegando por él y el sol iba escondiéndose poco a poco hasta que dejando escapar el rayo más potente de su luz, el firmamento se oscureció dejando lucir las millones de estrellas que decoraban su oscuro manto negro azulino.
Tristemente, Phineas observaba absorto el paisaje de a carretera, pensando en todo lo que había ocurrido antes de que comenzara la aventura…
(Los Prisioneros-El Baile de los que Sobran)
Es otra noche
más de caminar
es otro fin de
mes sin novedad
tus amigos se quedaron
igual que tu
este año se les acabaron
los juegos, los 12 juegos
Únanse al baile de los que sobran
nadie nos va a echar de mas
nadie nos quiso ayudar de verdad
Nos dijeron cuando chicos
jueguen a estudiar
los hombres son hermanos
y juntos deben trabajar
Oían los consejos
los ojos en el profesor
había tanto sol
sobre las cabezas
Y no fue tal verdad
porque esos juegos al final
terminaron para otros con laureles y futuros
y dejaron a mis amigos pateando piedras
Únete al baile de los que sobran
nadie nos va a echar de mas
nadie nos quiso ayudar de verdad
Hey, conozco unos cuentos
sobre el futuro
Hey, el tiempo en que los aprendí
fue más seguro.
Bajo los zapatos
barro mas cemento
el futuro no es ninguno
de los prometidos en los 12 juegos
A otros enseñaron
secretos que a ti no
a otros dieron de verdad
esa cosa llamada educación
Ellos pedían esfuerzo
ellos pedían dedicación
y para que
para terminar bailando y pateando piedras
Únete al baile de los que sobran
nadie nos va a echar de mas
nadie nos quiso ayudar de verdad
La la la la…
Hey, conozco unos cuentos
sobre el futuro
Hey, el tiempo en que los aprendí
fue más seguro
Únete al baile de los que sobran
nadie nos va a echar de mas
nadie nos quiso ayudar de verdad
La la la la…
- Doctor D –habló Phineas -¿Dónde nos dirigimos ahora?
- ¡Sí, señor! Ahora estamos lejos de casa y creo que ya nunca podremos volver –afirmó Isabella con tristeza en sus palabras.
- ¿Qué le parece Miami? ¿Seattle…?
- ¿Seattle? –gritó Doof en un tono despectivo -¡Al diablo con Seattle! ¡Nunca volveré a allá!
Flashback de Doof
"Heinz se encontraba en una convención de Microsoft en Seattle. Entre tantos nerds y frikis con celulares y accesorios de última moda, para no estar demás, saca su nuevo notebook butterfly para presumirlo. Entonces las personas curiosas se acercan a él y todos exclaman horrorizados ante la mirada confundida del doc.
- ¡Es un Linux! –chilló uno -¡Denle con sus mouses!
Doofenshmirtz escapa de una turba enfurecida mientras estos le dan latigazos con sus ratones.
- ¡Esto nunca pasa en una convención de Apple! ¡Te odio Bill Gates y tu inútil Windows Vista!"
Fin del flashback
- ¿Por qué no vamos a San Francisco? –opinó la morocha.
- ¡No tengo dinero! –negó una vez más Doof -¡Vayamos a Auckland!
- ¡Nooooo! –gritaron todos al mismo tiempo.
- Bueno, bueno… entonces decidan ustedes, que no sea caro, ni muy lejos y que no nos puedan encontrar ese mayor Monoceja y su agen…
Perry le dio un coletazo que lo hizo tambalear.
- ¡Auch! ¿Y por qué fue eso?
- Papá –le susurró Vanessa -, recuerda que todavía estamos con sus dueños. Debemos ocultar el secreto.
- Pero si nos quedamos en Estados Unidos, tarde o temprano nos van a atrapar –dijo Phineas –No podemos seguir en este país.
- ¿Ah? ¿Y a dónde se supone que vamos a ir? ¿A la luna? –decía sarcástico Heinz.
- No está mala la idea, si solo tuviéramos herramientas…
- ¿Y esa ciudad? –apuntó con el dedo Isabella por la ventana. Una enorme urbe se alzaba a lo lejos, con altos edificios y rascacielos del porte de enormes montañas. El mar bañaba las orillas de la ciudad con largos puentes colgando por varios islotes. Una metrópoli magnífica y en una isla cercana, se alzaba la inminente figura de una mujer vestida de una toga con una antorcha en un brazo alzado y un libro en el otro.
- Es la Estatua de la Libertad… ¡Estamos en Nueva York! –exclamó entusiasmada Vanessa.
- Y justo se estaba haciendo de noche… -habló Ferb por primera vez en mucho rato, observando un reloj de muñeca para ver la hora.
- Tendremos que buscar algún alojamiento ¡Estoy podrido de dormir en un automóvil! –se quejó el doctor.
- Aun así, creo que tendremos que hacerlo al menos por esta noche –declaró la joven castaña –Ya son las 10 de la noche. Será mejor que nos estacionemos en un lugar en que nadie nos encuentre y mañana vemos.
Y así como había dicho Vanessa, se acomodaron entre unos arbustos a un lado de la carretera para que no sean descubiertos. Antes de dormir cada uno buscó en qué parte se le venía en gana para dormir. Doof y su hija se recostaron en los asientos de adelante, Ferb y Perry durmieron en el suelo debajo de los asientos traseros mientras que Phineas e Isabella los usaban. Todos sacaron unos abrigos que encontraron detrás en el portaequipaje y se taparon con ellos, ya que aparte que el frío era insoportable, más lo era aún con una ventana rota, que había sido quebrada por los soldados que habían ido en su captura hace un día antes.
Pasaron las horas, de largo descanso. Isabella de pronto despertó. Sintió que alguien había cerrado la puerta del auto, observó cada rincón del móvil y se dio cuenta de la ausencia de alguien muy importante para ella.
- ¿Dónde está Phineas? –murmuró.
La morocha volvió a sentir un crujido y vio que el niño estaba afuera. Eran las ramas de los arbustos del bosque los que hacían aquél sonido a medida que Phin cruzaba entre los matorrales y se alejaba de ellos.
- ¿Qué… qué está haciendo?
El pelirrojo tenía los párpados cerrados y los brazos alzados. Caminaba inconsciente como si estuviera…
- ¡Sonámbulo! –gritó la muchacha. Isabella se tapó la boca y volteó la cabeza. Para alivio de ella no había despertado a nadie.
Phineas caminaba, a juzgar de otros, sin rumbo fijo. La chica lo seguía en silencio, pues sabía que era peligroso despertar a las personas sonámbulas. Lo siguió con paciencia entre el frondoso bosque a la luz de la blanquísima luna. Cual gacela perdida y león al acecho, Isabella no apartaba la vista del muchacho.
- ¿A dónde irá? –se preguntaba en voz baja la morocha.
Varios minutos pasaron e Isabella ya estaba agotada. Phineas todavía continuaba su camino, pareciendo estar sumido en un sueño profundo. Curiosa, se acercó aún más a él con sigilo, hasta que se acabaron los pinos y la vegetación desmesurada, para abrirse paso a una costa con vista a Nueva York más el aparentemente infinito océano Atlántico y sus límites con el cielo estrellado.
Era un paisaje maravilloso que daba gusto de verlo y ante la admiración de la niña, volviendo a vigilar a su amigo, este se detuvo en seco y luego de un suspiro, habló para sorpresa de la chica:
- Puedes salir, Isabella. Sé que estás allí.
Ella se asustó de tal manera, que lanzó un pequeño grito de sorpresa que casi se cae de espaldas.
- Pero… P-pero tú… estabas sonámbulo… caminabas dormido –dijo con voz trémula -¿C-cómo…?
- ¿Cómo qué caminé dormido? –se extrañó el pelirrojo -¡Noooo! Entre tanto follaje tenía que extender los brazos para sujetarme. Tal vez solo te confundiste…
Phineas se sentó en la arena de la playa, observando hacia el firmamento y con relajo. Ofreció un espacio a su mejor amiga, e Isabella aceptó gustosa, disfrutando ambos del ambiente tan sereno y ella más por la tan grata compañía del chico al que tanto amaba.
- Phin… ¿qué sucedió?
- Ah… tú sabes… llegamos aquí, los hombres de negro, nos secuestraron…
- ¡No! Yo quiero decir… ¿qué te sucedió antes de todo esto? Estás tan… cambiado… ya no eres tú…
El muchacho, dando una mueca de disgusto le dio la espalda a Isabella, quien estaba aún más alterada por el modo de actuar de Phineas.
- No te obligaré, Phineas… si en verdad eres mi amigo, de seguro me lo dirías… pero como van las cosas, estoy dudando si en realidad lo eres.
El pelirrojo estaba entre la espada y la pared. Por más que él lo quisiera, ni así mismo podía tener claro qué era lo que le pasaba. Su mente estaba en corto circuito, que le era difícil poder responderle a Isabella.
- Yo… yo… no lo sé… –contestó entrecortadamente.
Ante la respuesta de Phineas, la chica se levantó de la arena. Entonces le dedicó una mirada fría antes de decirle estas palabras.
- Bueno… si estás con esas, ya no te puedo ayudar… -agregó con un tono rosco Isabella, y se marchó de la costa, para regresar al automóvil donde se encontraban los demás.
Pero Phineas se quedó allí. Solo…
… sin compañía…
… alguna…
Isabella corrió rápidamente. Deseaba estar lo suficientemente alejada de Phineas. Sabía que su corazón no podría olvidarlo lo suficiente como para arrancarlo de él, pero al menos le daría un buen escarmiento al pelirrojo ¿Qué era lo que él quería ocultar? ¿Por qué ya no le tenía confianza a ella, su mejor amiga? Si tan solo pudiera haber alguna forma para que el chico pudiera darse cuenta de lo que ella sentía, porque cada día sin saber si le correspondería era una tortura más grande, una agonía sin muerte como consuelo para ella.
Todavía no quería volver al automóvil. Si lo hacía al otro día volvería a ver su cara, se mordería el labio de solo observar aquellos azules ojos, como la oscura noche. Simplemente lo odiaba, y a la vez lo amaba, un sentimiento agridulce, que le era difícil de tragar y aguardar.
Ante aquellos negros pensamientos, la morocha cayó de rodillas en un claro del bosque en el cual la luna dejaba caer su blanquecina luz, en una escena mística. Silenciosamente dejó que sus lágrimas corrieran por sus mejillas, desahogando su pena, su amor no correspondido, que quizás nunca tendría un dueño, jamás.
- ¿Qué te sucede, pequeña?
La niña volteó su cabeza para ver quién era quién le hablaba. El que había roto aquél desdichado silencio, con la poca luminiscencia de la noche pudo ver que era un hombre mayor, casi un anciano. Llevaba un traje verde con dos "M" estampadas. Tenía un aire de severo de superioridad y autoridad, que hizo que un escalofrío corriera por su espina dorsal.
- ¿Q-quién es… u-usted? –Isabella apenas podía hablar claramente. Tenía un extraño presentimiento sobre la situación.
- Un buen amigo –contestó amablemente tendiéndole el brazo para ayudarla a levantarse y entregándole un pañuelo para secarse las lágrimas.
- Ah, gracias.
- Todavía no me has dicho qué te pasa.
- No, nada…
- Nadie llora por nada.
- Solo tuve una discusión son un estúpido. Eso pasó, y deje de hacer preguntas que no le incumben.
- Vaya carácter para una chiquilla. A mí me puedes contar todo.
Isabella sintió que podía confiar en aquella persona, a pesar que era un extraño, así que encontró una perfecta oportunidad para descargar todo lo que la abrumaba.
- Bueno… es un muchacho…
- ¿Un muchacho? Se me hacía que esas lágrimas eran de amor.
- Seh… lo amo desde que tengo memoria, así también como lo conozco desde antes de aprender a pronunciar su nombre… -contaba la chica –A pesar de ello, no parece sentir lo mismo que yo. Ahora que ambos tenemos 12 años, estoy pensando en abandonar la idea de que se fije en mí. Todo lo que hago es inútil.
El hombre hacía como que escuchaba. Por dentro planeaba algo macabro, así que esperaba el momento oportuno para poner en marcha su plan.
- Ajá… ¿quieres que hablemos en otro lugar? Si quieres nos tomamos un café antes que vuelvas a tu casa –dijo el desconocido.
La morocha, confiada aceptó la propuesta, sin saber que más tarde se arrepentiría de su decisión.
Ambos salieron del claro, e inmediatamente se sintió en el ambiente un grito ensordecedor, y cerca de allí que algo caía al suelo pesadamente.
Todo se volvió negro, desde entonces…
Continuará...
Uh... qué miedo D:!
NO ME MATEN, SOY MUY JOVEN Y HERMOSA PARA MORIR T-T!
OK, lo último no xDDDD
REVIEWS 8D!
Phinbella5225: *se sonroja* Ay! No digas esas cosas ^^;... no, en serio, no digas eso, hago lo que puedo por mantenerme imparcial autocriticando mis creaciones :|. Pero ya, sí, es lindo, lo reconozco xDDDD. Gracias por tus hermosas palabras y... Phineas V/S Bart lo terminaré pronto :). De hecho ya está la historia lista, solo me fata escribirla ^^;... mas no quiero prometer nada... si Dios quiere lo terminaré después de subir el último capítulo de "La Última Misión" a deviantART :D.
Y me siento muy halagada de ser tu maestra *hace una reverencia japonesa*, pero no creo estar preparada para serlo... aún así... haré lo que pueda por no decepcionarte :)
phinbella2012: Gracias :). Espero que sigas al tanto de la historia para que no te quedes colgada xDDD
juli4427: No sé si se me pasó la mano, pero venía recién venida de ver a humoristas de mi país y saqué uno que otro chiste xDDDD. Para que sepas que lo que dijo no lo inventé yo ^^;. Igual te agradezco que te haya gustado ese episodio perdido, pero déjame decirte que no me gustó mucho como quedó :S... ¡Ah! Y el monstruo se llamaba Sicomorfo. Espero volver a usar esa cosa algún día xDDDD.
Creo que debiste tener tus razones, porque tu versión final fue fantástica :D! A pesar de todo, considero a Melissa mi hermana gemela de otra dimensión, porque tiene la misma actitud violenta y fuerte que yo, pero del lado oscuro xDDDD.
Y aquí lo viste en acción xDDDDD. Y mucho más vendrá :D ¡Gracias por venirme a comentar, hermanazo :D!
xXPlayGuyXx: ¿Cómo supiste que era Juanín O.O? Nah, sí era obvio que era él xDDDD.
xabax: Gracias :). Haré lo que pueda por satisfacer tu hambre de diversión :).
Y saludos a mis queridos lectores que, aunque no me dejan reviews, ya escuché por ahí que me conocen en otros colegios de mi ciudad por mis trabajos ^^;
Me siento rara xDDDD
¡Gracias por todo y la próxima actualización será a mediados de abril! Ginny is out... ¡Peace and Carpe Diem!
