Capituló 12
El tortuoso sonido de la línea no conectada se presentó por quinta ocasión antes iniciar la grabación que ya conocía tan bien. "-El número que usted marcó, no se encuentra disponible o se encuentra fuera del área de servicio. Por favor intente más tarde. Gracias-" Era inútil, y lo sabía, pero tenía la esperanza de que si seguía intentando, él respondería.
Con pesadez retiró el aparato de su oído y con las manos temblorosas, marcó nuevamente el número de Kai. De sus dorados ojos, una gruesa lagrima cayó y de sus labios tristes, una súplica constante se escuchó. Más sus ruegos, como en tantas veces anteriores, fueron ignorados. Una vez más la grabación se hizo presente, aplastando sus esperanzas y a su corazón.
Llevaba días, semanas, buscándolo desesperadamente, en hospitales, en hoteles, en hostales, en centrales de camiones, en las calles más transitadas, con policías, con cuanta persona se topaba de frente, pero no había rastro de él.
Solo una mujer le había reconocido, "como olvidar a un apuesto hombre cómo él" le había dicho, antes de indicar el camino que había tomado el ruso bicolor, "nunca vi a alguien como él... Parecía extranjero, pero iba sin nada... Solo lo que llevaba puesto... Y eso sí, una expresión de tristeza, de desasosiego, de abatimiento... Que sentí pena por el... Le invite a comer pero se negó... Y siguió su rumbo... Pobre sujeto". Cuanta felicidad había sentido al escucharla... Estaba muy cerca de encontrarle... O eso pensó... Ahora había pasado más de 15 días y no tenía ninguna otra pista sobre el...
El dolor en su pecho se volvió más intenso... El tiempo se le agotaba, y tenía miedo... Tenía mucho miedo de no encontrarle, de haberlo perdido para siempre... Ciertamente podía seguir buscándolo, ignorar su promesa hacía con Mariah, y simplemente continuar, dejar todo atrás... Pero cada vez que lo pensaba, la expresión fría y muerta de la chica volvía a él, recordándole sus palabras... Haciéndole sentir culpable de lo que ella pudiese hacer si es que no volvía a su lado... Ella era su amiga, casi su hermana... Y el era el amor de su vida, su felicidad... No deseaba renunciar a ninguno de los dos, pero el tiempo se le acababa, y debía elegir...
La grabación se escuchó una vez más, antes de que el sol apareciera en el horizonte, brindándole la calidez que había perdido desde el momento que llegó a esa pesadilla que solía llamar su hogar. Una noche más en vela, sin lograr contactar a Kai, una noche más cerca del fin del mes de plazo que tenía para encontrarlo.
Con desgano se puso de pie. Estaba cansado y débil, sus heridas habían tardado más de lo normal en sanar y eso lo había vuelto lento, pero debía continuar. Ese día debía llegar a la ciudad y buscar en el aeropuerto, quizá ahí tendría más suerte... Si Kai no estaba en ninguno de los pueblos cercanos a la aldea, seguramente estaría en Rusia o en Japón, quizá se había dirigido directamente al aeropuerto y tomado el primer vuelo lejos de China, lejos de él, lejos de todo...
Ray levantó la frente y limpio las lágrimas de sus mejillas, debía ser fuerte, así como Kai lo había sido al enfrentarse a los ancianos, debía encontrarlo y debía hacerlo ya...
-estas loca- le reprendió la masculina y profunda voz de su primo, quien le miraba con reprobación desde una esquina de la habitación, mientras ella se probaba su vestido de novia.
La suave tela roja acariciaba su silueta y el delicado bordado en hilos de oro resaltaban espléndidamente su opaca mirada.
-es Hermoso verdad- dijo ella a su vez, ignorando completamente el comentario del molesto pelinegro –pensé que nunca lo tendría listo, pero lo está ahora, quería una mezcla entre lo tradicional y algo más... Ya sabes- sonrío con picardía -¿qué te parece?-
-que cometes un gran error, eso es lo que me parece- respondió el, cruzándose de brazos y cerrando los ojos, imitando inconscientemente al ruso que tanto odiaba la mujer frente a él.
-¿sabes Lee? Estoy a tan solo unos días de ser la mujer más feliz de este planeta y quiero disfrutar todo el proceso completo, y tus comentarios están comenzando a fastidiarme...-caminó molesta hasta el peinador y comenzó a sacarse el tocado de su cabello- Pensé que querías que fuese feliz, ¿porque insistes en amargarme el día?- preguntó, encarándolo con sus ambarinos ojos relucientes de furia.
-porque eres mi única prima y te amo- respondió él, acercándose a ella, tomando asiento en el borde de la cama, e inclinándose lo suficiente como para tomarla de la mano – mira bien a tu alrededor – le dijo – estas sola, nadie te ha ayudado en lo más mínimo para organizar todos los detalles de esta supuesta boda, ni siquiera tú prometido está aquí contigo... El está buscando al hombre que ama, y tú estás probándote el vestido para la boda, ¿con quien te vas a casar? Piénsalo bien Mariah, ¿que te hace creer que cuando sean marido y mujer él será diferente? ¿acaso no te quejabas de que ni un simple beso te ha dado? ¿es eso lo que quieres para el resto de tu vida? – con lágrimas en los ojos y la voz quebrada, Lee intento disuadirla de cometer esa locura, pero al verla ahí, tan tranquila, tan ecuánime, supo que todo era en vano.
Mariah se puso de pie, soltando su mano de entre las de su querido primo. Si, era verdad, el hombre que ella amaba no está a su lado ahora, pero una vez se consumara el matrimonio, un hijo los uniría para siempre, tal y como su madre lo había hecho con su padre, un hijo era la clave, y ella lo sabía... Ray jamás podría separase de ella si tenían un hijo y quizá, al convertirse en padre, se olvidaría una vez por todas de ese tipo odioso y prepotente que decía amar.
-Mariah- le llamo – de entre todas las chicas de la aldea, eres tú la que más pretendientes tiene, cualquier hombre que elijas será feliz de vivir una vida contigo... Olvídate de Ray y de esta boda... Y busca la felicidad con alguien más. Por favor, no quiero verte sufrir...- suplico, con el corazón en un puño, y la vista clavada en la espalda de su prima.
-yo sé bien lo que hago- dijo ella como respuesta sin dirigirle siquiera la mirada al hombre que suplicante abogaba por su cordura.
-pero es que acaso crees que Ray volverá? ¡Probablemente ya se reencontró con Kai y ahora están juntos en algún lugar lejos de aquí!- grito desesperado el chino
Mariah sonrió de lado y girándose lentamente miro a su primo con superioridad, de una forma tal que Lee jamás le había visto antes –eso no es verdad, Ray aún no se encuentra con Kai y no lo hará jamás –
-¿como lo sabes? ¿como puedes estar tan Segura?- preguntó temeroso de lo que había sido capaz de hacer esa mujer que ya no podía reconocer
-muy simple, Kai dejó China hace mucho, y Ray no puede seguirlo... Se le acabó el tiempo... El pobre estaba tan débil cuando se fue tras de él que no pudo alcanzarlo, es una lástima, ¿no lo crees? Si tan solo Kai no hubiese olvidado su celular aquí... Quizá Ray lo hubiese podido contactar y detenerlo, pero ya es tarde... Justo a ahora él viene de regreso, tal y como me lo prometió...- sonrío complacida la mujer, mirando detenidamente la piedra de su anillo de compromiso, sabido perfectamente que todo saldría tal y como ella lo deseaba.
-¿de qué estás hablando? ¿como sabes todo eso?- preguntó preocupado.
-¿creíste que dejaría andar solo a Ray en ese estado? Obviamente mande a alguien a cuidarlo... Envié a Kevin... Dice que ya vienen de regreso... Llegarán en un par de días, quizá tres – respondió con tranquilidad, recostándose en su cama con una expresión triunfante en el rostro –así que tranquilo primito, Ray llegara a tiempo, nos casaremos y seremos muy felices, ya lo verás – sonrío contenta.
-eso espero- sonrío con tristeza –eso espero, por tu bien y el de Ray.
TBC
