Capitulo 12:
Lo que el viento se llevó:
Hoy era lunes, Isabella esperaba sentada en las afueras del consultorio del Dr. Parker, hoy había preferido esperar mientras Edward estaba en consulta, él estaba muy ansioso, hoy le pediría permiso a su psiquiatra para ir a la fiesta de compromiso con su esposa.
La recepcionista veía de vez en cuando a la dirección de Isabella, ella casi nunca subía a acompañar a Edward y definitivamente nunca se quedaba esperando a que saliera de consulta, Isabella ignoró a la entrometida recepcionista mientras ojeaba una revista.
Finalmente la puerta del consultorio se abrió, Isabella apartó momentáneamente la atención de su revista para escuchar la voz del Doctor Parker despidiéndose de su paciente, se inclinó un poco para poder ver hacia la puerta del consultorio y vio entonces el perfil de su esposo, tenía una enorme sonrisa mientras estrechaba la mano del Doctor, eso solo significaba que le habían dicho que podría acompañarla, Isabella sonrió un poco contagiada de la felicidad de él.
Edward se dio la vuelta y fue a su encuentro, ella dejó la revista a un lado y se colocó elegantemente de pie, él le depositó un pequeño beso en la mejilla, ella se lo correspondió.
-"¿Y bien?" preguntó viendo al Doctor y a Edward, Patrick Parker señaló gentilmente a Edward, indicándole que hablara, Edward asintió sin borrar la enorme sonrisa de su rostro.
-"Patrick me dijo que podía acompañarte" dijo midiendo sus emociones, "que trabajaremos en las próximas sesiones métodos para no abrumarme demasiado, pero que de resto no había inconveniente en ir a la fiesta contigo"
Isabella le sonrió a su esposo.
-"Me alegro" dijo "así no iré sola" completó sonriendo, Patrick que mantenía su sonrisa parca, le indicó a Edward.
-"¿Podrías esperar un segundo afuera Edward?" preguntó en voz seria "me gustaría hablar una cosa con tu esposa"
-"Pero…" dijo él como un niño pequeño, Patrick subió un poco sus cejas.
-"Sólo serán unos segundos, ya se reúne contigo"
Edward volteó un segundo hacia su esposa, que, aunque mantenía una expresión de intriga, asintió imperceptiblemente, indicándole que no había problema.
-"Ve" dijo "ahora te alcanzo" continuó en un susurro, Edward no tuvo más opción que aceptar. Y derrotado se marchó del consultorio, esperando en el largo pasillo que daba a los ascensores.
-"Usted dirá" dijo Isabella cuando se vio sola en la sala de esperas del consultorio, la recepcionista estaba dentro del consultorio como tal, arreglando algunas cosas del doctor, por lo que se encontraban a solas.
-"Es cierto que le indiqué a Edward que podía acompañarla a la fiesta, así que me gustaría pedirte que estés muy pendiente de él, me contó que últimamente le han repetido dolores de cabeza, ya le mandé unas pastillas para calmarlos. No se que tipo se fiesta dará su amiga, pero puede que las luces y el ruido extremo puedan alterarlo, por lo que al menor indicio de alguna molestia o dolor, recomiendo que se retiren"
-"Ya va" dijo Isabella sacudiendo la cabeza "¿dolores de cabeza?" preguntó extrañada "¿qué dolores?" preguntó, ella no tenía idea de que Edward tuviera esa dolencia.
Patrick la vio claramente sorprendido.
-"¿Él no te ha contado?" Isabella negó con una clara expresión de que era obvio.
Patrick subió sus cejas sopesando el hecho de que Edward no le hubiera contado ese detalle a su esposa.
-"Edward tiene mucho afán en no defraudarte, en no causarte mas problemas de los que él cree que te causa, seguramente por eso no te ha contado nada, pero sería bueno que conversaras de esto con él, mientras mas sepas, mejor lo puedes ayudar"
Isabella lo pensó un segundo, el no estar al tanto de los dolores de cabeza de Edward, le preocupaba bastante.
-"¿No sería mejor idea que no fuera?" preguntó, "si va a sentirse mal o puede hacerle algún daño, es preferible que no se exponga, ¿para que le dijo que podía ir?" preguntó de repente alterada, ¿no se suponía que Patrick no expondría a Edward a ningún peligro?
Patrick vio con satisfacción la preocupación de Isabella por su esposo, respiró profundo y le dijo.
-"No podemos mantenerlo en una burbuja de cristal, él debe salir, socializar, una fiesta no le hará daño, sólo estoy diciendo que debemos estar pendiente, Edward es como un niño pequeño, necesita constante vigilancia, y recuerda que puedes llamarme por cualquier cosa" dijo de manera profesional, e incómodamente segura, Isabella frunció los labios aun escéptica de que experimentara con Edward pero igual asintió.
-"Eso era todo" completó el Doctor, "ve con Edward, debe estar ansioso"
Isabella, volvió a asentir y estrechándose de manos con el doctor, salió del consultorio, Edward la esperaba recostado de una de las paredes de los ascensores, al verla se incorporó acercándosele.
-"¿Todo bien?" preguntó "¿qué te dijo?"
Isabella sacudió la cabeza.
-"Nada, vamos, tengo hambre" dijo marcando al ascensor.
Para cuando estaban cenando en casa, una ensalada que Isabella había preparado, Edward intentó conversar un poco.
-"Esto esta muy sabroso" dijo, Isabella salió de sus cavilaciones y le sonrío, a él nunca le había gustado cenar ensalada, sin embargo asintió mientras le daba otra probada.
-"Gracias"
-"¿Cómo dijiste que se llamaba esto?" preguntó señalando algo en su plato.
-"Aderezo de Mostaza y Miel" le dijo cubriendo su boca un poco con su mano, Edward asintió pinchando de nuevo, ella lo observó durante unos segundos, hasta que finalmente las palabras salieron de su boca sin ser del todo bien pensadas en su cerebro.
-"Edward" llamó Isabella mientras él se dedicaba a comer.
-"¿Dime?" preguntó el con una sonrisa dulce, encantado de compartir ese tiempo con ella.
-"¿Por qué no me habías contado que te daban dolores de cabeza?"
Esas simples palabras sirvieron para que la sonrisa se le borrara del rostro, Edward dejó de comer momentáneamente, sintiéndose un poco traicionado, se suponía que Patrick no debía contarle eso a Isabella.
-"No tienes que preocuparte" dijo con voz plana "estoy bien" completó con expresión seria, casi molesta.
-"No estoy diciendo que estés enfermo" dijo Isabella lentamente "sólo te estoy preguntando ¿por que no me contaste?" preguntó con voz condescendiente, Edward suspiró, después de todo no se sentía capaz de mentirle, por lo que dijo en voz baja.
-"No quiero preocuparte" respiró profundo y continuó "no quiero volverme más carga de lo que soy para ti, son unos tontos dolores de cabeza, no es nada del otro mundo" continuó, levantó un poco su cabeza y viéndola a los ojos le dijo "no es importante"
Bella se sintió terrible, respiró profundo y se colocó de pie, acercándose a él, Edward dejó su plato aparte y se colocó de lado, para poder verla de frente.
-"No quiero que pienses eso" dijo Bella eligiendo las palabras con cautela "sé que no he sido muy agradable desde tu accidente, pero no quiero que pienses que eres un estorbo" tímidamente lo tomó por las mejillas "eso no es cierto" dijo viéndolo a los ojos, los de Edward brillaron de inmediato, esas palabras significaban mucho para él.
-"¿Hablas enserio?" preguntó en el mismo tono bajo, ella asintió.
-"Quiero que me cuentes cuando te sientas mal, no pienses que no me importa, no soy tan mala ¿sabías?" preguntó queriendo ser cómica, Edward colocó una de sus manos encima de la de ella aun en su rostro.
-"Jamás he pensado que eres mala" dijo como si hubiese dicho la peor de las calumnias "eres una mujer increíble Isabella" completó con admiración, ella dio una risa irónica, él hizo más presión en su mano.
-"Es enserio" dijo con mirada penetrante "yo he sido testigo de cómo trabajas a diario, te matas trabajando, cocinando y aun tienes tiempo para ir conmigo donde Patrick, para acompañarme a la estatua, o para hacerme esta rica ensalada"
Isabella no podía dejar de sentirse terriblemente culpable, Edward se estaba conformando con tan poco… ella lo había dejado de ultimo después de su accidente y ahí estaba él, feliz por las migajas de atención que ella a veces le prestaba, respiró profundo aun con su rostro en sus manos.
-"Prométeme que si te vuelve a dar dolor de cabeza me vas a avisar" pidió seriamente con sus ojos fijos en los de él "no me importa que pienses que estoy ocupada, prométeme que me llamaras"
Edward no podía negarse, ¿cómo iba a hacerlo?
Aún con su mano sobre la de ella comentó "pero igual te digo…" habló con cautela "Patrick es muy exagerado, de verdad no es nada" Isabella fue a reclamarle, pero él la interrumpió entendiendo que no ganaría en la competencia de argumentos.
-"Está bien" dijo antes de que ella pudiera articular nada "lo prometo"
Isabella le sonrió sinceramente a su esposo como tenía algunos años que no lo hacía, Edward le sonrió igualmente, creyendo que estos intercambios eran normales entre ellos, sin tener idea de que Isabella era tan novata en ese campo de llevarse bien, como él lo estaba.
Al día siguiente, Bella se despertó temprano, la rutina que habían estado manejando últimamente volvió a repetirse, mientras ella se duchaba, Edward le preparaba un poco de café en la cocina, hoy le colocó en la pequeña bolsa de papel un par de barras energéticas que ella le había indicado, eran sus favoritas.
Se despidieron con el típico que tengas un lindo día de Edward, Isabella lo vio por el retrovisor hasta que se perdió de vista. Mientras tomaba la interestatal, no podía dejar de sentirse preocupada por lo que le había dicho el psiquiatra de Edward la tarde anterior.
Por su lado, Edward entró a casa y fue a terminar su café, mientras caminaba por el jardín trasero de la casa, meditaba lo que había conversado con su esposa la noche anterior.
Se prometió a si mismo mientras tomaba sorbos de café caliente, que no la preocuparía, habían avanzado tanto las últimas semanas que no quería angustiarla, pero sobre todo, no quería parecer débil frente ella, no soportaría que ella pensara que él era un blandengue que se detenía por un estúpido dolor de cabeza.
Mientras cavilaba en sus pensamientos, una bocina y posteriormente el toque del timbre de la casa, hicieron que se regresara hasta el recibo, cuando abrió la puerta abrió ligeramente los ojos sorprendido, Rebecca, con rostro apenado se encontraba detrás de la puerta.
-"¿Rebe?" la llamó en tono de pregunta, luego vio hacía su muñeca, pero se fijó que no tenía reloj puesto, frunció levemente el ceño, él nunca usaba reloj, sacudió la cabeza regresando a la chica que tenía al frente.
-"¿Hoy teníamos agenda?" preguntó extrañado, hasta donde recordaba hoy no se verían, Rebecca sonrió a medias.
-"¿Agenda?" preguntó con su actitud irreverente de siempre "¿qué demonios es tener agenda?"
Edward sacudió la cabeza, como siempre Rebecca era una experta en sacarlo del tema que estaba pensando sin delicadeza alguna.
-"Ehhh" empezó a decir intentando explicarle el concepto de agenda sin saber exactamente cómo hacerlo, ella colocó sus ojos en blanco.
-"No importa" dijo sacudiendo sus manos, "¿vamos?" preguntó señalando con su pulgar hacia su vehículo estacionado detrás de ella, Edward sacudió la cabeza nuevamente.
-"Hoy no teníamos planes" le dijo "no tengo itinerario para hoy" se excusó, ya que no había visto siquiera el mapa y no tenía idea de que podía ir a conocer hoy en la ciudad, ellos habían quedado el día anterior en que pasarían dos días sin salir.
-"Oh vamos hombre blanco" dijo la chica con actitud despreocupada "no siempre tienes que andar con una lista en el hombro, vamos a divertirnos, a caminar que se yo" concluyó encogiéndose de hombros, Edward negó un tanto exasperado.
-"Esos no eran los planes" dijo "quedamos en algo ayer Rebecca, ¡ni siquiera me he duchado!" dijo alzando sus manos, estaba en su atuendo de dormir todavía que consistía en unos pantalones de tela y una franela, sus pies lo cubrían unas Cross negras con una línea blanca en la suela.
-"¡Eso no importa!" dijo la chica haciéndose espacio entre él y la puerta abierta, entrando en la sala "yo te espero"
Edward respiró profundo.
-"No tengo ánimos de salir hoy Rebecca" dijo en voz profunda mientras caminaba tras ella que estaba cerca de la sala.
-"Por eso no te preocupes" dijo ella dejándose caer sentada en el sofá donde normalmente Edward veía televisión "yo tengo ánimos por los dos, ve, ahí vemos a donde vamos"
-"Rebecca" llamó Edward tomándose el puente de la nariz entre los dedos de su mano derecha "¿qué debo hacer para hacerte entender que hoy no quiero salir?" le preguntó en voz baja.
Por indicaciones del mismo Patrick, Edward había prometido que pasaría un par de días en la casa sin salir, los dolores de cabeza no terminaban de desaparecer y entre él y el psiquiatra decidieron que la mejor manera de manejarlos era alejándolo momentáneamente de las cosas nuevas de la ciudad, eso incluida, el pasear para arriba y para abajo en un auto con música estridente por la ciudad.
Edward se lo había informado a Rebecca vía telefónica la noche anterior, por lo que le sorprendía que hubiera ido a buscarlo.
-"A ver" dijo Rebecca girándose un tanto para poder verlo a la cara "¿por qué no quieres salir? Tu y yo teníamos un trato, no puedes cambiar de parecer una hora antes y pretender que yo lo acepte"
Edward colocó sus ojos en blanco y fue hasta su chaqueta que colgaba en la entrada, consiguió un par de billetes de a 20, tomó uno.
-"Toma" le dijo extendiéndole la plata "considera esto tu pago por haber venido, ahora por favor márchate"
Rebecca no tomó el dinero, lentamente se enderezo en el sofá, Edward vio extrañado el cambio de actitud de la chica.
-"No quiero tu dinero" le dijo ella en voz baja, Edward frunció el ceño, ella misma había indicado montones de veces que lo ayudaba precisamente por el dinero.
-"Eso es nuevo" dijo cruzándose de brazos, aun mantenía la expresión extrañada pero no le daba la importancia que Rebecca parecía querer manifestar.
La chica respiró profundo y sin girarse a verlo volvió a pedirle.
-"Salgamos ¿sí?" Edward finalmente captó el tono desgarrador de Rebecca, se adelantó y se agachó frente a ella.
-"¿Qué te sucede?" preguntó "¿Estás bien?" Rebecca no contestó, Edward tímidamente le colocó una mano en la rodilla que estaba cubierta por su holgado jean, ella a regañadientas lo volteó a ver, Edward retiró su mano.
-"¿Qué pasa?" volvió a preguntarle, ella respiró profundo.
-"Es sólo que no quiero ir a casa, no tenía a donde ir y no quiero estar sola, pensé que a lo mejor cambiabas de opinión"
Edward sacudió un poco la cabeza, Rebecca hablaba demasiado rápido, digirió sus palabras y entonces le preguntó.
-"¿No tienes amigos?" ella bufó como respuesta, él frunció el ceño "¿por qué no quieres ir a casa?"
Eso tampoco lo quería contestar, en la casa donde vivía aun se encontraba su querido primo, que por lo que sabía no estaba trabajando por ahora, Jacob se había dedicado a pasar los días en casa de su padre.
Mientras Bill estaba presente Jacob no molestaba a Rebe, presentando una fachada de primo encantador a Bill, pero cuando el tío de la chica iba a trabajar, la historia era otra, de hecho ese día, Bill se había ido súper temprano, para cuando la Rebecca se iba a sentar a disfrutar de un solitario desayuno Jacob entró al departamento, ella ni siquiera probó su desayuno, con las mismas tomó las llaves de su auto y salió disparada del departamento tratando de hacer caso omiso a los comentarios y chistes hirientes de su primo.
Por lo que no quería ni siquiera pisar el apartamento hasta que su tío regresara de trabajar, que eso ocurriría a finales de la tarde.
No quería explicarle a Edward la miseria de su vida, no quería explicarle por qué no tenía amigos o por qué detestaba y temía a su primo, él tenía suficientes problemas, pero tampoco quería estar sola, últimamente recordaba mucho a Mercedes, su mamá, y las perspectiva de recorrer las calles de la ciudad sin compañía era demasiado deprimente.
-"¡No importa!" dijo ella hablando en tono alto sorprendiéndolo un poco "mejor me voy" dijo mientras rápidamente caminaba hacia la puerta "fue mala idea venir"
Edward camino tras ella y la sostuvo de su muñeca, Rebecca se sacudió violentamente, Edward se dio cuenta de lo arisco de la muchacha y alzó sus manos enseñándole sus palmas.
-"Tranquila" le dijo él "sólo soy yo" congenió con ella, Rebecca puso los ojos en blanco.
-"Sé que eres tu hombre blanco, sólo que no me toques" declaró dando un paso hacia atrás, Edward bajó las manos.
-"No lo haré" prometió, Rebecca le creyó, dio media vuelta reanudando su camino a la puerta.
-"Rebecca" la llamó Edward con voz baja, ella giró tan sólo un poco su rostro para verlo por su perfil.
-"¿Qué vas a hacer?" preguntó Edward, ella se encogió de hombros.
-"Cualquier cosa, ya que no quieres salir, veré que invento"
Edward respiró profundo y le dijo.
-"Tenía planeado ver una película, ¿quieres quedarte?" ella se giró despacio.
-"¿Hablas en serio?" él asintió.
-"¿Aun después de gritarte y hablarte tan grosero?" preguntó alzando sus cejas, Edward dio una risa torcida y volvió a asentir.
-"Aun así" contestó, Rebecca le enseñó una enorme sonrisa.
-"¿Tienes más de los pepinillos de la vez pasada?" preguntó entrelazando sus manos, Edward rió y se pasó una mano por el cabello, mientras con la otra le señalaba la cocina.
-"Sírvete" Rebecca levantó repetidas veces sus cejas mientras se encaminaba a la cocina, Edward sacudió la cabeza, esa chica era todo un caso.
-"Ahora vuelvo, voy a cambiarme" dijo en voz alta ella contestó con medio cuerpo dentro de la nevera.
-"¡OK!"
En el restaurante.
-"Chef, estos son los espárragos de uno de los especiales de hoy" le indicó Mike a Bella mientras buscaba un poco de salmón en el enorme refrigerador, Bella asintió sin ver al chico mientras extendía una de sus manos, Mike colocó uno de los espárragos ya cocinados y Bella lo mordió como si fuera un dulce, después de saborearlo, le indicó.
-"No le pongas tanta pimienta, pero están bien" dijo aun sin verlo, Mike asintió y se salió del congelador, estaban un poco ligeros ya que el restaurante no había abierto sus puertas al público aun, Ángela entró al congelador mientras Bella sonrió al localizar el salmón que buscaba.
-"¿Y bien?" preguntó al verse ambas encerradas en la caja metálica, Bella parpadeó enfocándola, levantó sus cejas sin saber a qué se refería, Ángela puso los ojos en blanco.
-"¿Te llego la invitación?" preguntó emocionada, Bella alzó sus cejas en una mueca de entendimiento y asintió.
-"A eso" dijo riendo "sí, si, me llegó la invitación, muy linda por cierto" la elogió.
-"Estoy tan nerviosa" dijo Ángela sentándose en el borde de uno de los estantes de acero, Bella la vio sorprendida, esos estantes eran sumamente fríos.
-"¿Por qué vas a estar nerviosa?" preguntó "¿no esperabas que esto sucediera desde que te enamoraste de Bruno?" preguntó, Ángela sacudió un poco su cabeza.
-"Sí, si, es cierto, pero igual, no puedo creer que por fin suceda" dijo con la mirada perdida, "nunca pensé que esa bruja firmara el divorcio" Bella entendió que esta conversación iba a ser un poco más larga así que acomodando su paño de cocina en el estante de al frente se sentó a escucharla.
-"Te lo juro" comenzó la morena "llegué a pensar que esto jamás sucedería, Bruno tenía intentando divorciarse de esa mujer desde antes de que nos conociéramos, es insoportable" dijo exasperada.
Ángela se enfrascó entonces en una descripción detallada de cómo su prometido había prácticamente obligado a su antigua mujer a que le firmara el divorcio, también la escuchó lamentarse de que no podría casarse por lo religioso, que su papá odiaba a su futuro esposo por abandona hogares, Bella alzó las cejas sorprendida al escuchar esa declaración, pero no pudo comentar nada al respecto por qué Ángela empezó a hablar del pequeño Matt.
Matt era el hijo de 12 años que Bruno había tenido con su antigua esposa, de hecho, Matt era el motivo por el cual se había casado la primera vez.
-"¿Es difícil?" preguntó Ángela, Bella parpadeó sin entender del todo la respuesta.
-"¿Qué es difícil?" preguntó pidiéndole que especificara después de todo su jefa podría estarse refiriendo desde la ceremonia, hasta el matrimonio como tal.
-"Criar a un niño" dijo Ángela frunciendo los labios, "se que tienes una niña… Lo dice tu ficha de empleada" aclaró al verle la cara de desconcierto a Bella al nombrarle a su hija, ella nunca hablaba en su trabajo ni de su familia, algunos sabían que era casada, pero nada más.
Bella se quedo en shock, no tenía idea de que Ángela supiera de la existencia de Renessme.
-"¿Cuántos años tiene?" preguntó Ángela.
Eso era otro tema tabú, Bella odiaba la cara de las personas al saber que su hija tenía 10 años cuando ella tenía 25, Mike entró con cara apenada al congelador, ambas mujeres voltearon a verlo.
-"Disculpen" dijo con voz temblorosa, "pero Embry me pidió que les informara, estaremos con el restaurante lleno a las 2, tenemos todo reservaron" completó en el mismo tono "chef, debemos comenzar con los especiales" agregó temblando aun mas, Bella lo vio alzando las cejas, a nadie se le ocurría cuestionar el tiempo de la Chef.
-"¿Estás insinuando que no se manejar mis tiempos Mike?" preguntó colocándose de pie, el aludido retrocedió mientras negaba.
-"No Chef, por supuesto que no" contestó, Bella le hizo una seña con la mano y Mike salió del congelador aterrado, cuando se vieron las dos mujeres solas Ángela rió un poco.
-"Después dices que por que te llaman bruja" comentó risueña "eres demasiado dura con ellos" dijo en voz maternal, Bella colocó sus ojos en blanco.
-"Debo serlo, siempre quieres subestimar a las mujeres en estos cargos, si no llevo el control me tumban la cocina" declaró mientras caminaban a la puerta del congelador, Ángela sopló sus manos víctima del frio.
-"Hablando de control" dijo deteniéndole el paso a Bella "¿cuándo puede regresar Jacob?" Bella respiró profundo, cuando exhaló por su boca salió humo blanco.
-"Todavía lo estoy pensando, le dije que dos semanas, pero si no cambia de actitud lo suspenderé más tiempo" Ángela alzó sus cejas.
-"¿No estás siendo muy dura?" preguntó con cautela, Bella negó de inmediato.
-"Jacob debe aprender a asumir sus errores, si no hubiera conocido a Carballo las consecuencias hubiesen sido muy duras, tú no quieres una mala critica de esa familia" Ángela meditó la respuesta para finalmente asentir, Ángela le preguntó.
-"¿No crees que te hará falta?" preguntó, Bella se encogió de hombros.
-"Nos la arreglaremos" ambas salieron del congelador, mientras Bella amarraba mejor su delantal Ángela preguntó cambiando de tema.
-"¿Con quien vas a ir a la fiesta?" la emoción retornó a los ojos de la flaca, Bella sonrió sacudiendo la cabeza.
-"Creo que con Edward" contestó, Ángela alzó sus cejas lo mas que pudo.
-"¿Vas con el insoportable de tu marido?" preguntó usando uno de los calificativos que la misma Bella usaba siempre, ella la vio entrecerrando sus ojos.
-"Todo depende de cómo se comporte" contestó, "puedo decirle que no vaya a último momento, después de todo, ¿no soy una bruja?" preguntó en voz baja y tono burlón, Ángela rió por lo bajo y se encaminó a la puerta que daba al restaurante, mientras Bella se iba a su mesa de trabajo.
-"Mike" llamó en voz baja, el rubio corrió a su encuentro "empecemos" pidió Bella "hoy quiero irme temprano" Ambos se dispusieron a trabajar, Mike no perdía ninguna de las especificaciones que Bella le indicaba a cada momento.
Jessica que sin querer estaba cerca del congelador, aun estaba en shock sosteniendo una malla de papas en sus manos.
-"¿Marido?" dijo en voz muy baja "¿la bruja está casada?" se preguntó sin poder creerlo, para ella Isabella Cullen era una mujer amargada y sola, nuca pensó que siquiera tuviera novio, menos un esposo.
De regreso a casa de los Cullen.
-"¡Esto apesta!" dijo Rebecca recostando la cabeza del espaldar del sofá, Edward rió por su enésima queja y se inclinó hacia la mesita del medio tomó finalmente el control del DVD y detuvo la película.
-"¿Feliz?" preguntó mientras señalaba con el control la pantalla, Rebecca abrió tan solo un ojo.
-"Por lo menos despierta" contestó, Edward sacudió la cabeza.
-"¿Qué tienes en contra de los documentales?"
-"Hasta ayer nada, porque no había visto ninguno, pero por Dios, ¡¿cómo te puede parecer interesante la reproducción de los pingüinos?" preguntó atacada, Edward dejó el control en la mesa y se recostó a su lado.
-"Quería ver algo tranquilo, esto fue lo más tranquilo que encontré"
-"¿Por qué querías algo aburrido?" preguntó cambiando el calificativo que Edward había usado, él colocó sus ojos en blanco.
-"Se supone que debo relajarme esta semana, últimamente me dan muchos dolores de cabeza, mi psiquiatra me mando esto"
Rebecca se incorporó sentándose derecha.
-"¿Qué exactamente te indico tu psiquiatra?" Edward lo meditó un segundo.
-"Ehhh, que no me estresara, que no saliera y que me relajara" indicó a groso modo, Rebecca se colocó de pie.
-"Esa cosa que llamas película no tiene nada de eso, eso es simplemente aburrido" dijo colocando teatralmente sus ojos en blanco, "¿de dónde la sacaste?" preguntó, Edward respiró profundo, sabiendo que no iba a ganar argumentando con la chica, señaló un compartimiento del mueble debajo del televisor, Rebecca se sentó de piernas cruzadas en el suelo y se metió de cabeza dentro del mueble.
-"A ver si puedo rescatar algo de aquí" dijo con la voz perdida dentro del estante, Edward recostó su cabeza del espaldar del sofá y se dedicó a contemplar el techo, una sonrisa divertida se extendía por su rostro, Rebecca lo distraía bastante.
-"¡No puedo creer que tengas esto!" gritó la chica "¡definitivamente veremos esta!"Agregó con voz de triunfo Edward se incorporó y vio con asombro como casi todas las películas del estante estaban regadas en el suelo, Rebecca se colocó de pie limpiamente y sorteándolas para no pisarlas le extendió la película a Edward.
-"Ve colocándola, yo voy a ver si tienes palomitas en tu cocina, ¡no se puede ver esto sin palomitas!" declaró contenta mientras corría a la cocina como si se tratara de su propia casa.
Edward no tuvo chance de decirle que recogiera el desastre que había hecho, vio la película en su mano y frunció el ceño ligeramente contrariado.
Lo que el viento se llevó
Una mujer de cabello castaño y ojos pequeños, se mostraba reclinada teatralmente en los brazos de un caballero de rostro ancho y cabello tan negro como la noche, su rostro era recio y fuerte, ña sostenía en sus brazos observándola con adoración, en la parte inferior de la portada se mostraban algunos árboles y una casa, como una especie de hacienda.
Edward frunció más el ceño, esa película….
-"¡Hombre blanco!" gritó Rebecca saliendo de la cocina, él sacudió la cabeza saliendo apartándose finalmente de esa portada que le parecía enfermizamente familiar.
-"¿Hombre Blanco?" llamó Rebecca, él la fijo parpadeando.
-"¿Que?" preguntó, Rebecca frunció el ceño.
-"No tienes palomitas" dijo, "como es posible que no tengas palomitas"
-"Ehhh" dijo Edward, ella colocó los ojos en blanco.
-"¿Palomitas de maíz? ¿Cotufas?" dijo como alternativa, él tenía la mente en otro lado.
-"¡Dios!" dijo ella exasperada "voy a la tienda a comprar algunas, ya vengo" y sin más salió de la casa dejándolo solo en la sala, Edward se sentó lentamente en el sofá, cerró los ojos y respiró profundo y despacio, repitiendo los ejercicios que Patrick le había indicado, agradeció que Rebecca se hubiese marchado.
No supo cuanto tiempo estuvo ahí, pero lo siguiente que escuchó, o más bien sintió fue un toque delicado en su frente.
-"Edward" llamó su voz tan baja, susurrando mientras volvía a acariciar su frente que estaba tenuemente perlada.
-"¿Te sientes bien?" preguntó Bella un tanto preocupada, "Edward" lo llamó de nuevo sacudiéndolo un poco "¡Dios! ¡Contéstame!" gritó asustada, Edward entendió que esa voz y el contacto con su piel no podía ser producto de su imaginación, abrió sus ojos pesadamente.
-"¿Isabella?" preguntó parpadeando, ella se sentó a su lado, de puro alivio de saberlo por lo menos consiente lo abrazó recostando su mejilla en el pecho, Edward levantó su mano acariciando su cabello.
-"Hola" le dijo él en voz baja, ella rió desde su pecho.
-"¿Hola?" preguntó incorporándose para verlo a los ojos, Edward se sintió vacio al no tenerla recostada en su pecho "casi me matas de un susto y ¿me dices hola?"
Edward sonrió torcido, enderezó su espalda sentándose más derecho, acarició un poco el contorno de su rostro.
-"Llegaste temprano" le dijo al ver hacia afuera, la noche no terminaba de caer, normalmente Isabella llegaba muy de noche.
-"Salí temprano" contestó ella pero sacudió la cabeza "no me distraigas, ¿qué tenías cuando llegue?" preguntó "¿te dolía la cabeza?" preguntó colocando delicadamente su mano contra su frente, Edward frunció el ceño.
-"No, no me duele" dijo, Isabella alzó las cejas desafiante, Edward sonrió torcido "ya no" concedió, Isabella puso cara de preocupación, Edward tomó su mano y la llevó a sus labios dándole un pequeño beso.
-"Estoy bien" prometió, Isabella frunció la boca.
-"¿Qué estabas haciendo?" preguntó, Edward respiró profundo.
-"Buscando alguna película para ver" contestó, Isabella vio a su alrededor por primera vez y alzó sus cejas asombrada al ver el desorden, Edward se percató de lo mismo y se colocó de pie rápidamente.
-"Ya lo recojo, lo siento" dijo poniéndose de rodillas en el suelo, Isabella lo vio medio divertida de su reacción, imitó su posición y lo ayudó a ordenar las películas.
-"Tranquilo" dijo ella "no importa, sólo me sorprendió el desorden" Edward sonrió de nuevo apenado.
-"Lo lamento" se volvió a disculpar, ella rió simpática mientras recogía la colección infantil de Renessme cuando era bebé.
-"No te disculpes tanto" dijo agrupando algunos clásicos de Disney, Edward accedió con una sonrisa tímida, ambos se colocaron de pie cuando estuvo todo recogido.
-"¿Quieres algo?" le preguntó Edward "acabas de llegar de trabajar, siéntate y déjame traerte una bebida" le dijo, Isabella rió por la atención, asintió y se sentó en el sofá.
-"Me encantaría" dijo, Edward le dedicó su sonrisa más amplia.
-"Ya vuelvo" dijo emocionado y corrió a la cocina.
-"¿Necesitas ayuda?" preguntó direccionando su voz a donde él se había perdido, él le contestó negativamente
Isabella sacudió la cabeza aun sonriendo, había sido buena idea escaparse del trabajo temprano.
Su mano dio con una superficie dura en el sofá, incorporó su rostro tomando la película que había dejado en el sofá.
Ahogó un pequeño gemido cuando vio de cual se trataba.
Lo que el viento se llevó, había sido una obra que ella le habría gustado representar en el colegio para cuando estaba en el ante primer año, había practicado montones y aunque moría de pena, hizo la audición para el papel de Scarlett O'hara, el profesor de teatro le dijo que lo había hecho excelente, pero no le dio el papel, alegándole que era muy joven y flaca para interpretar a semejante mujer.
Bella lloró amargamente ese día, sintiéndose frustrada, cuando salió de la escuela unos chicos empezaron a burlase de ella en el estacionamiento del colegio, no tenían nada en su contra, lo hacían por pura maldad.
Entre algunos de los empujones a la flacuchenta chica, Bella gritó por ayuda y Edward fue a su rescate.
A los días siguientes de ese incidente ella y Edward se convirtieron en amigos hablaban mucho, tanto que ella le contó de su audición, él risueño le pidió que interpretara algunas líneas para él, Bella murió de pena, sonrojándose mientras se negaba, Edward insistió tanto que ella accedió a último momento diciendo algunas líneas de la protagonista, Edward rió divertido al ver lo sonrojada que terminó esa chiquilla cuando termino de decirlas.
Antes de ese último verano que pasaron en la escuela, él le regaló esa misma película que ella ahora sostenía en su mano, le dijo con mirada tierna que la buscó exclusivamente para ella, Bella la sostuvo contra su pecho mientras él depositaba un beso en su mejilla y se despedía de ella por el verano, Bella apenas tenía 14 años y ninguno de los dos tenía idea de lo que el futuro les tenía planeado.
¿Sería pura casualidad que Edward hubiera encontrado precisamente esa película?
Se preguntó Bella mientras se colocaba de pie y daba algunos pasos nerviosos, la puerta de la casa se abrió y ella giró asustada hacia ella, olvidando de momento la película en su mano.
-"¡Hombre blanco!" dijo una voz desde la entrada principal acercándose a la sala "¡traje las palomitas y algunas cosas más! Me debes 14$" gritó Rebecca adentrándose a la sala, Bella la vio aterrada y sorprendida, creyendo que se trataba de un delincuente.
Por su parte Rebecca entró con la confianza que ella se auto otorgaba.
-"Oye recogiste el desorden de las pelis, menos mal" dijo riendo cuando se vio en la mitad de la sala, Bella se adelantó un paso para poder ver a la intrusa, de inmediato la morena giró en dirección del movimiento, venía con algunas bolsas en sus manos, al ver a Bella se sorprendió.
-"Ehhh" dijo dejando la bolsa en el suelo "yo te he visto" le dijo, la cara de asombro de Bella no tenía precio.
-"¡Eres Isabella!" dijo la chica triunfante al recordarla de las fotos que Edward cargaba en su libreta.
Isabella quedó aun mas desconcertada de lo que se sentía, abrió la boca para decir algo, pero en ese preciso instante Edward salió de la cocina llevaba un vaso de jugo de naranja con hielo y una pequeña bolsa de galletas dulces.
-"Pensé que podías tener hambre también Isabella" dijo saliendo a la sala, al alzar la cabeza, abrió sus ojos desmesuradamente, había olvidado por completo a Rebecca y su tarde de películas.
-"¿Rebecca?" preguntó asustado, luego volteó a ver a su esposa, él no le había contado nada a Isabella de la chica, pero la cara de desconcierto y rabia que tenía su esposa, le dejó más que claro que estaba en problemas.
